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El cantautor, activista, profesor y poeta Rafa Sánchez ofrece en SED poemas abiertos que reflexionan sobre la realidad, el misterio, la belleza y lo que acontece en la cotidianidad de nuestras vidas. El libro es también una invitación a la co-creación poética y musical basada en los poemas, participando en un espacio de Facebook llamado Aletreando (al que se puede acceder desde un código QR que aparece en la contraportada). Es una invitación para que las personas que lean el poemario dejen sus reflexiones, frases, ideas y versos con el objetivo de que el autor vaya componiendo canciones que se irán grabando y publicando en nuestra página de Facebook.
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Seitenzahl: 32
Veröffentlichungsjahr: 2018
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Índice
Portada
Portadilla
Créditos
Prólogo
Introducción a Sed
Poemario
Aletreando
Biografía del autor
Colección dirigida por Luis López González
© SAN PABLO 2021 (Protasio Gómez, 11-15. 28027 Madrid)
Tel. 917 425 113
E-mail: [email protected] - www.sanpablo.es
© Rafael Sánchez Gálvez 2018
Distribución: SAN PABLO. División Comercial
Resina, 1. 28021 Madrid
Tel. 917 987 375
E-mail: [email protected]
ISBN: 9788428561198
Depósito legal: M. 35.504-2018
Composición digital: Newcomlab S.L.L.
La tragedia
no es desaparecer.
Es no estar en nosotros
mientras somos.
Qué gran verdad nos recuerda Rafa, y en tan pocas palabras. Hago, voy, reacciono, respondo... pero no estoy, no estamos. Deprisa, siempre más deprisa, y cuanto más corremos, más lejos nos vemos de poder pillar el tren de la vida. Querríamos que fuera de otra manera, ¡pero siempre queda tanto por hacer! Sin saber cómo evitarlo crece el vacío, el hastío, el cansancio, el desánimo, mientras no dejamos de esforzarnos por llegar a todo.
Y entonces sale en nuestra ayuda la voz del poeta, regalándonos palabras que nos llevan a aminorar el paso; palabras que, abriéndose camino en nosotros, nos recuerdan el verdadero sabor de la vida, la importancia de darnos tiempo, de estar plenamente. Versos que se ofrecen a acompañarnos, como lazarillos guiando nuestro sentir cegado, endurecido, enseñándole de nuevo a percibir, a abrirse: «Abre, escucha, siente...», nos dice. Y con solo abrirles la puerta, algo empieza a ablandarse, a revivir. «La peor enfermedad / tener de piedra / el corazón», avisa. Pero nadie nace con el corazón de piedra. Y cuando el poema viene de lo hondo es capaz de acercarnos ese sabor de luz, de paz, de confianza, de veneración por la vida... que nos permite descubrir que también hay hondura en nosotros, que todavía hay vida, que la enfermedad es reversible. ¡Qué gran don!
Despierta entonces el deseo de responder a esa invitación a estar en nosotros para poder ser, que tan poco tiene que ver con dar la espalda a nada ni a nadie. Todo lo contrario. A lo único que daremos la espalda es a los cantos de sirena que nos mantienen atados, adictos, a promesas de una felicidad que ha de venirnos de no se sabe dónde. Cada poema invita a nuestro yo a bajar el volumen para poder oír, a no asfixiar la vida que late en nosotros, a reconocer esa verdad nuestra que solo desea poder ser.
Te busca lo que buscas.
Detén tu paso enloquecido,
déjate hallar.
Sé lo único que eres:
perplejidad sin nombre,
alma desnuda.
Amor.
Asombro.
Casi solo hace falta dejarse encontrar por ese sabor de honda experiencia de cualidad humana. ¿Cómo? Permitiendo que cada verso nos acompañe, nos habite, encuentre espacio en nosotros; dejándonos conducir por ellos, con confianza y agradecimiento.
TERESA GUARDANS
Escribo porque escucho. Cada poema nace de un lugar. A veces, de un campo de batalla en el que peleas por la verdad más pura, la que sabes que no existe o no alcanzas a acoger. En otras ocasiones, el poema acontece por la rendición absoluta de tus ojos. Callas, te borras, despareces sin gastar un gramo de voluntad en ello, solo entregas lo que eres, y en ti se inaugura una concavidad que espera y se demora; se condensa en humedad y se hace fuente. Recibes las palabras y la imagen que contienen, o al revés, una imagen respira las palabras que la fundan.
Escribo porque escucho. Nunca me siento tan desnudo como cuando intento acercarme a la orilla del misterio en un asomarme sin ganancia, sabiendo que no abarco la indescifrable causa que hila todo, ni la entiendo. Nadie puede, pero ahí y solo ahí la realidad se hace susurro y una voz, muy dentro de mí, me convoca en una escucha que da luz como un relámpago imposible pero cierto a la palabra.
