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Luego de su divorcio, Kenneth se mudó a Barcelona para armar la compañía que siempre había soñado. El trabajo no le deja tiempo libre para conocer a nuevas personas, pero su secretaria, la señora Alicia Tavares, es una mujer maravillosa. Y a Kenneth no le asusta que sea al menos diez años mayor que él...
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Seitenzahl: 32
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Camille Bech
LUST
Señora Alicia Tavares
Original title:
TÆNDT - Señora Alicia Tavares
Translated by: Sif Rose Thaysen Copyright © 2017, 2019 and LUST, an imprint of SAGA, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726301090
E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
La oficina de Kenneth estaba en la Vía Augusta, una de las calles más congestionadas de Barcelona. El aire acondicionado funcionaba al máximo; era verano y el termómetro marcaba treinta y un grados. Se había sacado la chaqueta, y aunque dentro se estaba más fresco que fuera, se encontraba mejor sin ella. No tenía más reuniones durante el resto del día, así que no tenia que mantener un aspecto formal para revisar unos contratos que asegurarían nuevos clientes para su compañía durante el siguiente par de semanas. La start-up había sido un éxito, consiguió más clientes en los primeros seis meses de los que nunca hubiera esperado conseguir en el doble de tiempo. Aparentemente, había una gran demanda para soporte tecnológico en el área, y en parte, había sido una lucha, ya que las cosas no funcionaban exactamente como en casa. De hecho, estaba muy lejos de allí.
Aparte de él, en la oficina solo trabajaba su secretaria, la señora Tavares. Era una española madura con un cierto carácter tranquilo, pero era confiable; ni siquiera se había tomado un solo día libre por enfermedad desde que la había contratado y se llevaban bien. Su marido había muerto y no tenía hijos. Acababa de cumplir cincuenta, justo antes de que la contratara y, aparte de eso, no sabía mucho más de ella.
Él tenía treinta y ocho, y la aventura en Barcelona era un antiguo sueño que había decidido vivir después de su divorcio.
—¿Puedo retirarme, señor Hansen?
Levantó la mirada del escritorio; ni siquiera la había escuchado entrar, pero estaba seguro de que había golpeado. Ella era así, respetaba a su jefe, incluso más de lo que él pedía.
—Señora Tavares... Sí, sí claro, ¿podría darme los contratos para la firma antes? Eso es todo por hoy.
La señora Tavares se agachó para recoger un bolígrafo del suelo y su falda subió hasta dejar al desnudo sus muslos. Era algo rellenita y la falda se ajustaba sobre su trasero redondo. Kenneth no había estado con muchas mujeres desde que había llegado a Barcelona, no había tenido mucho tiempo para ese tipo de cosas. No sabía si era por eso, porque estaba estresado o porque el día era tan caluroso, pero sintió su pene moverse al ver sus muslos. Sin considerar cómo le sentaría a ella, le preguntó si quería tomar un trago para evitar la hora punta del metro.
—Bueno, es viernes, y me imagino que nadie la espera en casa.
Ella le miró y aceptó agradecida; no sabía muy bien lo que él estaba pensando. Se puso de pie asegurándose de que no le viera el bulto en sus pantalones, que por suerte eran holgados. Le pidió que la acompañara al sillón para que no se tuvieran que sentar de cara al sol.
—Por cierto, ¿cuál es tu nombre de pila?
—Alicia —respondió y bajó la mirada.
Obviamente era tímida, y en España no era muy común que los empleados se relacionaran con los jefes, pero él la veía como su igual. No le hubiera ido tan bien si no hubiera sido por ella.
