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«Sida y temor es un gran aporte a la historia de las epidemias y de la salud en el Perú en la década de 1980. Su principal contribución es mostrar cómo existió un desfase entre el conocimiento médico sobre el VIH/sida de aquel entonces y el papel que cumplió la prensa en representar de manera prejuiciosa y sensacionalista a los principales afectados por esta enfermedad y difundir temores en la sociedad». Claudia Rosas Lauro
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Seitenzahl: 100
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Juan Antonio Lan es historiador por la PUCP. Es becario en la Maestría de Investigación en Historia en FLACSO-Ecuador y conduce el programa Onda Histórica en FLACSO-Radio. En 2017 obtuvo el premio PADET de la PUCP; en 2019, el premio a la mejor tesis de licenciatura por la Asociación Peruana de Historia de la Ciencia, la Tecnología y la Salud; y en 2021, el XXVIII financiamiento de tesis de maestría en FLACSO-Ecuador.
Sida y temor
Prensa escrita y discurso médico en Lima ante una epidemia
Serie Zumbayllu 3
© Juan Antonio Lan
© Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 2021
Av. Universitaria 1801, Lima 32, Perú
www.fondoeditorial.pucp.edu.pe
Imagen de portada: Nicole Mejía Loyola
Diseño de logo de serie: Augusto Patiño
Dirección de Comunicación Institucional (DCI) de la PUCP
Diseño, diagramación, corrección de estilo y cuidado de la edición:
Fondo Editorial PUCP
Primera edición digital: setiembre de 2021
Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio,
total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.
Las opiniones vertidas en este libro son de entera responsabilidad de su autor.
Hecho el Deposito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú: 2021-10478
ISBN: 978-612-317-684-6
Contenido
Presentación
Agradecimientos
Introducción
1El sida en los Estados Unidos
Aparece una epidemia
Las prácticas sexuales
Las reacciones frente al sida
2La construcción médica del sida en Lima
Los trabajos de Raúl Patrucco Puig
Las otras investigaciones
3La construcción mediática del sida en Lima
La cobertura noticiosa del sida
El Estado frente al sida y su construcción mediática
Conclusiones
Referencias
Presentación
«El canto del zumbayllu se internaba en el oído, avivaba en la memoria la imagen de los ríos, de los árboles negros que cuelgan en las paredes de los abismos».
José María Arguedas, Los ríos profundos
¡¡¡Zumbaylu!! ¡¡¡Zumbaylu!!!, resuenan los gritos alborotados que sacan al niño Ernesto de la desazón, la melancolía, la soledad, el aislamiento y la incertidumbre que lo agobian en el internado donde lo ha dejado abandonado su padre.
¡¡¡Zumbayllu!!! ¡¡¡Zumbaylu!!!
¿Qué podía ser el zumbayllu?
El zumbayllu da título a uno de los capítulos más hermosos de Los ríos profundos. Como explica la estudiosa Isabelle Tauzin-Castellanos: «es un trompo al que Ernesto atribuye poderes mágicos. La danza del juguete restablece la comunicación entre los alumnos mientras lo contemplan, alzando el vuelo y bañado por la luz del sol»1.
Un trompo que da vueltas interminables sobre su eje. Y en su incesante movimiento, canta. Y en su incesante movimiento, brilla. Y en incesante movimiento, recoge la luz. Nos lleva del pasado al futuro, comunica, dialoga.
El Fondo Editorial PUCP presenta una nueva serie de ensayos cortos, en un formato de bolsillo y a un precio asequible, con el fin de que la voz de nuestra comunidad llegue a todas las personas que aman al Perú.
En el año del bicentenario les presentamos nuestra serie Zumbayllu.
Fondo Editorial PUCP
1El otro curso del tiempo. Una interpretación de Los ríos profundos. Lima: Instituto Francés de Estudios Andinos y Lluvia Editores, 2008, p. 34.
Agradecimientos
Agradezco al Fondo Editorial PUCP, personificado en Patricia Arévalo, y a Militza Angulo Flores, por su excelente trabajo en el cuidado de esta publicación; asimismo, a los miembros del comité, como Celia Rubina, por sus valiosos comentarios y el apoyo del vicerrector de Investigación Aldo Panfichi. Quiero agradecer especialmente al Sistema de Bibliotecas de la PUCP por la digitalización de las imágenes que acompañan este ensayo: Katia Hanza, Mariela Del Águila Patricia Sánchez, Greta Manrique, Ismael Canales, José Carlos Córdova, Kevin Wong, Willy Picón, Alejandro Vallejos, Isaac Ramos, Silvestre Céspedes y José Estrella.
Asimismo, agradezco a Nicole Mejía Loyola, por el arte de la portada, y a las profesoras Evelyn Núñez, Andrea de la Cruz, Claudia Cárdenas y Romina Giorgio, de la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP, por todo el apoyo brindado.
Este libro es fruto de mi paso por las aulas en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la PUCP, que se cristalizaron en mi tesis de licenciatura. Desde que ingresé a la carrera de Historia tuve muchas dudas, pero gracias a la influencia de Jorge Lossio, realicé un cambio de rumbo. Cuando Jorge fue profesor asesor del Coloquio de Estudiantes de Historia nos hicimos muy cercanos: siempre nos reuníamos para ver el desarrollo del evento y, además, conversábamos de política; fue en esas amenas charlas que, poco a poco, me introduje en el tema de la historia de la salud. Agradezco que Jorge fuera mi asesor y, sin duda, desde que lo conocí a finales de 2012, fue la persona que más huella ha dejado en mi desarrollo personal y profesional en la universidad. De los profesores de la especialidad, reconozco el apoyo importante y el impulso de José de la Puente Brunke, quien confió siempre en mis propuestas; a Claudia Rosas, por ser una excelente maestra e introducirme en la historia de la marginalidad; y de igual forma, a Iván Hinojosa y Jesús Cosamalón, por acercarme al periodo contemporáneo. Quiero agradecer especialmente a Carlos Gálvez y a Miguel Costa, quienes a pesar de ser colonialistas siempre me apoyaron y apostaron por mí.
En mis múltiples paseos al Centro de Lima, al jirón Capón y aledaños, siempre me daba una vuelta por el Instituto Riva-Agüero para visitar a Ada Arrieta y, de paso, comer un sánguche en el Carbone. Ada quiso saber qué tema investigaba para la licencia y le conté de qué trataba. Grande fue mi sorpresa cuando me contó que el Archivo del Instituto resguardaba documentos de Raúl Patrucco, quien fue el primero en investigar al VIH/sida en el Perú. Ni tonto ni perezoso, fui más seguido al Centro de Lima para descubrir más sobre este valioso hallazgo y pude encontrar sus anotaciones, cartas, pruebas médicas y recortes de periódicos. Fue una gran fortuna, puesto que, con ello, podía hacer una triangulación entre el conocimiento médico y lo que mostraba la prensa sobre aquella epidemia.
Desde el plano institucional la PUCP ha hecho gran soporte en el desarrollo de la investigación. Con el premio PADET de la Dirección de Gestión de la Investigación (DGI), pude obtener una base material inigualable y sin ella no hubiera podido concretizar esta investigación. Debo reconocer que el trabajo tuvo buena recepción, pues ganó el concurso a la mejor tesis que brindó la Asociación Peruana de Historia de la Ciencia,la Salud y la Tecnología, presidida por el profesor Marcos Cueto.
Tengo que mencionar a colegas de la especialidad como David Mogrovejo, Marcos Alarcón, Christo-pher Cornelio, Alonso Campos, Guillermo Palma, Ilse de Ycaza, Sebastián Pastor y Carlos Aime, quienes fueron de gran ayuda al escuchar el tema atentamente y dar muy buenas sugerencias. El apoyo de amigos de otras carreras como Alonso Marañón, Álvaro Paredes Valderrama, Lizardo Silva, Roy Espinoza y del profesor Guillermo Rochabrún fue importante para que el trabajo se nutra de nuevas perspectivas. Finalmente, la persona más importante y a quien he dedicado este ensayo es mi madre Gliceria Emperatriz, quien apoya todas mis propuestas y mi inclinación por la disciplina histórica. Su amor incondicional hizo posible que pueda obtener el temple necesario para desarrollar muchas de mis potencialidades, a pesar de las limitaciones, que van más allá de mi voluntad.
A mi madre
Introducción
La prensa escrita es un vehículo efectivo de la cultura y, por tanto, tiene un papel muy importante en el análisis de los procesos históricos, ya que posee elementos de textualidad, oralidad y visualidad, además de una gran cobertura e influencia social. Los mensajes propalados por los medios de comunicación inciden en la realidad, pues son de suma importancia en la conformación del imaginario colectivo2. En este ensayo analizaré, desde la perspectiva de las ciencias sociales y humanas, la representación de los pacientes con VIH/sida (en adelante, sida), entre 1985 y 1988, en tres diarios limeños, La República, El Comercio y Expreso, con el fin de conocer los temores frente a una enfermedad «nueva» y, al mismo tiempo, identificar cómo se construyeron los estereotipos y estigmas que todavía persisten en nuestro imaginario. Mi punto de partida es el fallecimiento del actor estadounidense Rock Hudson, en 1985, pues a partir de este hecho aparecieron muchas noticias sobre la enfermedad, y concluyo en 1988, cuando la cantidad de noticias sobre el sida se redujo considerablemente3.
La elección de los tres diarios no ha sido arbitraria: La República era el diario de mayor circulación durante el periodo de estudio; El Comercio es el diario de mayor trayectoria en el Perú; y Expreso es un diario liberal importante, con un alto tiraje y de accesibilidad para los investigadores. Juan Gargurevich, quien ha estudiado la historia de la prensa peruana durante la década de 1980, ha enfatizado el carácter y el rumbo editorial de cada diario y sus relaciones con la política4. Asimismo, María Mendoza muestra el tiraje que poseía cada diario durante algunos años de esta década5. Ambos autores fueron de mucha utilidad para determinar qué diarios utilizaría en este ensayo. Según informaciones de Datum, los tres diarios escogidos se encontraban en los primeros puestos en ventas: La República era el diario con mayor tiraje, con 478 000 ejemplares de lunes a sábado; El Comercio en ese mismo año reproducía 315 100; y Expreso tiraba 291 1006. En suma, se trata de diarios representativos y de enorme influencia en el país. A pesar de las diferencias editoriales entre los diarios escogidos, puedo afirmar que la cobertura sobre el sida durante el periodo de estudio fue sensacionalista debido a que dichos medios infundían informaciones y noticias que despertaban temores.
La documentación analizada muestra que la prensa escrita limeña asoció al sida con ciertos sujetos «marginales», como los homosexuales7, bisexuales, prostitutas, delincuentes y drogadictos, a quienes se les consideraba en los límites de «lo normal» y lo deseable tanto en lo moral como en lo sexual. Esta asociación tuvo su origen en los estereotipos provenientes de los Estados Unidos, que fueron reproducidos y amplificados en el Perú a través de discursos mediáticos, y tuvieron tanta influencia que impactaron en las primeras acciones del Estado.
Este ensayo está compuesto por tres capítulos. El primero tiene como objetivo describir lo que aconteció entre 1985 y 1988 en los Estados Unidos para mostrar cómo apareció el sida, y narrar el desarrollo de las construcciones sociales de los pacientes con esta enfermedad. Como veremos, la interacción entre los distintos actores brinda pistas para estudiar otras realidades como el caso peruano8.
El segundo capítulo describe cómo los profesionales de la salud en nuestro país analizaron a los primeros pacientes y construyeron un perfil determinado, que definía a las primeras víctimas como homosexuales de clases privilegiadas que tenían acceso a encuentros sexuales con personas infectadas del extranjero. El estudioso principal en estos años fue Raúl Patrucco Puig, quien, desde los laboratorios de la Universidad Cayetano Heredia, estudió los primeros casos de la enfermedad y publicó sus descubrimientos médicos en revistas especializadas. Asimismo, aparecieron otros profesionales de la salud de la misma universidad que contribuyeron a la construcción de la imagen del sida con otros matices.
La Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) recibió a los primeros pacientes con sida en el país. Eso se debió a que dicha institución contaba con la infraestructura y los laboratorios necesarios, así como con especialistas en Inmunología. Muchos se preguntarán qué papel cumplió la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en el tratamiento de esta enfermedad. Por aquellos años esta universidad tenía menos investigaciones y menos vínculos con organizaciones del exterior que la UPCH. Por otro lado, desde 1985 hasta 2010, la UPCH fue el centro de mayor producción científica sobre el sida, pues publicó 105 trabajos académicos frente a 20 por parte de la UNMSM9.
El tercer capítulo muestra cómo cierta prensa representativa generó noticias sobre el sida y sus víctimas. En un primer momento esta epidemia fue ajena a nuestra realidad y aparecía en las noticias de manera anecdótica. Sin
