Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
«Soy tantas que fui, que soy y que seré, que algo bueno rescataré». Solamente retazos nos muestra un camino de evolución que va desde el dolor hasta la propia superación, pasando por una etapa de transición y reflexión. La autora, acariciando la poesía, nos muestra diferentes etapas de su vida. Una vida que muchas veces ha debido recomponer solamente con RETAZOS de ella misma. Un camino en el que ha sorteado fuertes mandatos familiares y violencia conyugal hasta llegar a reinventarse casi completamente y en donde «Aquella» y «Esa» que alguna vez fue la han convertido en «Esta» que hoy es, aceptando que, si bien hay cosas que nunca cambiarán, el verdadero cambio parte de nosotros mismos. No podemos ser perfectos, pero podemos ser auténticos y alcanzar así la plenitud. En cada verso predominan el amor y el dolor, ya que como ella misma dice: «El amor y el dolor nunca desaparecen, simplemente mutan de una forma inteligente para que podamos seguir adelante».
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 44
Veröffentlichungsjahr: 2024
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
SOLAMENTE RETAZOS
© Karina Colopera
© de la imagen de cubiertas: Lucía V. Cano (@luciavc.illustrations)
Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric
Iª edición
© ExLibric, 2023.
Editado por: ExLibric
c/ Cueva de Viera, 2, Local 3
Centro Negocios CADI
29200 Antequera (Málaga)
Teléfono: 952 70 60 04
Fax: 952 84 55 03
Correo electrónico: [email protected]
Internet: www.exlibric.com
Reservados todos los derechos de publicación en cualquier idioma.
Según el Código Penal vigente ninguna parte de este o cualquier otro libro puede ser reproducida, grabada en alguno de los sistemas de almacenamiento existentes o transmitida por cualquier procedimiento, ya sea electrónico, mecánico, reprográfico, magnético o cualquier otro, sin autorización previa y por escrito de EXLIBRIC; su contenido está protegido por la Ley vigente que establece penas de prisión y/o multas a quienes intencionadamente reprodujeren o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica.
ISBN: 978-84-10076-30-3
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 271 04 47)
A Mattia y a mis hijas Nazarena y Federica,por su apoyo incondicional, siempre.
A mi prima Patricia, por su fortaleza.
A ti, lector, por tu tiempo.
Simplemente, gracias.
Cuando supimos que la autora había confiado en nosotras la labor de realizar este prólogo, lo primero que sentimos fue una gran alegría ante el hecho de presentar a los lectores una obra tan personal como esta. Lo segundo, como poetas, para nosotras es un gran orgullo poder compartir el camino lírico con ella.
Si bien Karina lleva recorrido un buen trozo de este camino con algunas producciones poéticas aisladas, es ahora cuando decide hacer uso del verso para exponer su intimidad y regalárnosla en forma de libro.
Solamente retazos es un poemario vitalista y sentimental, que recoge diversas experiencias de la voz poética. Dividido en tres partes, «Aquella que fui…», «Esa que mutó transitando caminos…» y «Esta que no existiría sin Aquella y Esa…», la autora trata los mismos temas que en sus anteriores libros, Sin reproches y De amores, pasiones y traiciones, pero con una nueva mirada: la de la poeta que se desnuda y busca en su interior las palabras exactas. Una pluma que no duda en observar su pasado para construir un presente que le augure el mejor futuro posible.
En estos poemas se tejen la tristeza, el dolor, el abuso, la soledad, la superación, la maternidad, el canto a la ausencia del padre, el (des)amor, la resiliencia, las enfermedades, el paso del tiempo, entre otros temas, para formar una gran madeja donde la autora nos demuestra, a veces con ironía, otras con firmeza, que todos navegamos en un mismo mar de retazos y que para llegar a tierra firme es necesario conocerse a uno mismo y entender que todos vivimos nuestra propia evolución en la vida.
Por ello, a través de los pronombres esa, aquella y esta, la voz poética apela a los lectores y nos susurra que su crecimiento, su aprendizaje, podría ser el de cualquiera de nosotros, porque todos somos esa, aquella y esta.
En definitiva, Karina Colopera logra magistralmente realizar un viaje poético donde se reencuentra con sus retazos, sentenciando libre, alegre y poderosa:
Aquí estoy yo.
Rocío Angulo DoradoIsabel Jiménez Rodríguez
Algo curioso me pasa cada vez que una nueva idea para un libro se apodera de mi mente. Y es que siento que no me puedo morir sin terminarlo y sin publicarlo. Me atrapa una especie de desesperación y no puedo parar hasta no haber hecho un borrador bastante completo del futuro libro.
Cuando llego a ese momento, comienzo a cargosear a Mattia y a mis hijas con precisas indicaciones de qué hacer con ese borrador si yo muriese repentinamente. Y, una vez que todos me reafirman que ya tienen claro lo que hay que hacer, es ahí que respiro profundo y con un gran suspiro de alivio me siento a pasar todo a limpio.
Esta vez no fue la excepción. También pasé por ese paranoico proceso, y es en este preciso instante, mientras escribo estas palabras, que estoy suspirando y sonriendo aliviada.
En esta pequeña introducción no pretendo explicarte nada ni ayudarte a entender mis sentimientos. Me gustaría que les des tu propia interpretación. Sólo te cuento que este puñado de palabras con el que te encontrarás se refiere a situaciones reales de mi vida y que todo fue escrito en momentos de extremo dolor o de extrema felicidad.
Por algún extraño motivo la mayoría de los escritores escribimos en la ola de nuestros sentimientos. Me costó mucho decidir cómo ordenar todo lo que había escrito.
Finalmente, hice lo que hago casi siempre: hice lo que sentí, así, por instinto. Y por él me dejé llevar, dejándolo fluir con una mínima consigna que surgió casi sin querer: mi propia evolución.
La de Aquella que fui, que cargaba con un dolor ancestral que parecía eterno e infinito, condenada a sufrir para siempre por (des) amor.
Esa, que fue mutando en un largo transitar, redescubriéndose y reinventándose.
