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Sabemos qué es la maternidad, pero ¿qué es la maternidad sáfica? Desde que una pareja de dos mujeres toma la decisión de ser madres se enfrenta a un proceso muy distinto a la mayoría. Existen varias opciones para formar una familia, pero la información que hay en internet es poco realista y no representa lo que supone para dos mamás. Ese es, todavía hoy, para muchas, un lugar lleno de confusión y de preguntas. En este libro encontrarás nueve experiencias de once madres que se abren para compartir los momentos más gratificantes y también los más oscuros. Las risas y los llantos, el dolor y la esperanza. Son testimonios honestos y reales de mujeres del colectivo LBT+ que cuentan los desafíos a los que se han tenido y tienen que enfrentar todavía hoy. El que sostienes es un libro salvaje, transformador, agridulce, emocionante, sincero, esperanzador… como lo es la maternidad. Te ayudará a aclarar tus ideas si te estás planteando ser madre, y será un espacio de comprensión si ya lo eres. Porque, aunque la maternidad sea universal, la nuestra más bien se resume en recordar: «También soy su mamá».
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Seitenzahl: 179
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Patricia tuvo tres hijos con su mujer, dos de ellos mellizos a través de fecundación in vitro.
María vivió un largo proceso para convertirse en mamá a través de la Seguridad Social.
Gloria fue madre hace varios años, ahora su hija es adolescente y está aprendiendo a volar sola.
Zaida quería ser madre, pero su pareja no. Finalmente encontraron un modo de conciliar ambas necesidades.
Jackie y Estefanía lograron el embarazo tras una reserva ovárica baja. En la semana 31, sufrieron la pérdida gestacional de su bebé.
Inma acompañó a su pareja, no gestante, para que también pudiera dar el pecho a su hijo gracias a la lactancia inducida.
Marta nos cuenta su viaje hacia la maternidad a través del método ROPA, en el que ella gestó los óvulos fecundados de su pareja.
Nathalie fue la mamá no gestante de su hija y a sus tres años siente que se iguala la maternidad gestante y no gestante.
Cris y Anna tuvieron que pasar por cinco intentos antes de conseguir el esperado embarazo.
Ilustración: Lucía Antru
Sabemos qué es la maternidad, pero ¿qué es la maternidad sáfica? Desde que una pareja de dos mujeres toma la decisión de ser madres se enfrenta a un proceso muy distinto a la mayoría. Existen varias opciones para formar una familia, pero la información que hay en internet es poco realista y no representa lo que supone para dos mamás. Ese es, todavía hoy, para muchas, un lugar lleno de confusión y de preguntas.
En este libro encontrarás nueve experiencias de once madres que se abren para compartir los momentos más gratificantes y también los más oscuros. Las risas y los llantos, el dolor y la esperanza. Son testimonios honestos y reales de mujeres del colectivo LBT+ que cuentan los desafíos a los que se han tenido y tienen que enfrentar todavía hoy.
El que sostienes es un libro salvaje, transformador, agridulce, emocionante, sincero, esperanzador… como lo es la maternidad. Te ayudará a aclarar tus ideas si te estás planteando ser madre, y será un espacio de comprensión si ya lo eres. Porque, aunque la maternidad sea universal, la nuestra más bien se resume en recordar: «También soy su mamá».
También soy su mamá
Primera edición: abril de 2024
© Las autoras: Cris Ginsey y Anna Pólux, Gloria Fortún, Inma Miralles, Jackie Valand y Estefanía Curto, María Torre Gómez, Marta Garzás, Mirelle Nathalie Aranguren, Patricia Reimóndez Prieto, Zaida Sánchez Terrer
© Natalia Luengo y Cynthia C. Pineda, prólogo, 2024
© Letras Raras Ediciones, S. L. U., 2024
© Lucía Antru, ilustración portada, 2024
Introducción: Elena Martínez Ramos
Coordinación: Thais Duthie
LES Editorial pertenece a Letras Raras Ediciones, S. L. U.
www.leseditorial.com
ISBN: 978-84-19879-16-5
IBIC: VFX
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«La maternidad tiene un efecto muy humanizador;todo se reduce a lo esencial».
MERYL STREEP
Acompaña la lectura con la banda sonora de este libro.
Cuando se publique este libro hará un año que me diagnosticaron una enfermedad benigna pero crónica que tenía muchas papeletas de afectar a mi fertilidad. Como todo diagnóstico, trajo consigo preguntas, cambios, rutinas y nuevas perspectivas. Y también me obligó a sentarme y tomar decisiones.
Este tipo de decisiones requieren mimo, paciencia y, tal vez, empaparse de experiencias. Y me di cuenta de que, en lo que a maternidad sáfica se refiere, hay información muy aséptica, en muchos casos facilitada por clínicas de fertilidad que están en busca y captura de nuevas parejas que tengan el deseo de ser madres. Información sesgada, lejana, lejana como una voz que oyes de fondo.
Resulta que, en mi trayectoria colaborando con LES Editorial, he tenido la oportunidad de coincidir con varias autoras que, además de ser estupendas escritoras, también son madres. Luego llegó el momento eureka con Bárbara y con Gabriela: «Oye, ¿y por qué no hablamos sobre la maternidad sáfica?». Entonces un «venga, hagámoslo», y aquí estamos.
El libro que tienes entre manos ha pasado por un proceso casi artesano y no hemos dado puntada sin hilo. Nuestra intención era mostrar el máximo de realidades posibles, el máximo modelo de familias posibles, las máximas opciones posibles. Porque si algo son las familias es, justamente, diversas, y cada hogar es un mundo. Pero sabemos que la maternidad sáfica no acaba aquí, por eso nos comprometemos, desde este momento, a seguir mostrando realidades en futuras ediciones.
Las experiencias que leerás a continuación están repletas de honestidad, vulnerabilidad, éxtasis, tristeza, cansancio, alegría. Son un ejercicio de valentía brutal por parte de las madres que se han atrevido a abrir la puerta y mostrarnos sus vivencias por una rendija. Son reales, y funcionan como contrapunto a esos extensos artículos sobre los métodos para convertirse en mamá que lo dicen todo, pero no dicen nada. Son sinceras, crudas, salvajes… como lo es la maternidad.
Ojalá las voces y las palabras de estas once autoras también te ayuden a tomar decisiones y a conocer un modelo de maternidad del que se habla poco. Disfruta del viaje, te esperamos al final del libro.
THAIS DUTHIE
El 16 de diciembre de 2021 me levanté de la cama temprano porque no podía seguir durmiendo, así que decidí vestirme y bajar a la farmacia más cercana para comprar unos nuevos tests de embarazo. Solo habían pasado unos días desde que me hicieron la transferencia de embriones y mi mujer y yo nos disponíamos a afrontar juntas la aterradora betaespera. Todavía quedaban doce largos días para que la hormona del embarazo fuera detectable en la sangre y, por tanto, en los tests de orina. Pero la paciencia nunca había sido una de nuestras virtudes y esta vez, hasta arriba de hormonas, no iba a ser una excepción.
Entré en casa cual ladrón para no despertar a mi mujer y no tener que escuchar una nueva regañina tras otro negativo porque «Natalia, es imposible que salga positivo, te estás gastando el sueldo en predictors y solo llevamos unos días». Pero me pilló, fui descubierta sentada en la taza del váter y, segundos después, ahí estábamos las dos esperando un nuevo veredicto por parte de aquel endemoniado chisme que, cómo no, volvió a negarme la respuesta que andaba buscando.
En la pantalla apareció «erróneo», pero no «negativo». Con esa respuesta mis ansias crecieron todavía más, me bastaba para seguir manteniendo mi teoría de que estaba embarazada.
Aquella mañana me había levantado guerrera, si le preguntáramos a Cynthia diría que siempre lo estoy, así que diré que aquel jueves me levanté incluso más guerrera de lo habitual. No pensaba rendirme tan pronto, algo, o quizá alguien dentro de mí, me decía que aquel test y todos los anteriores se equivocaban. Por tanto, volví a la carga y argumenté que me había puesto nerviosa al ser descubierta y no había conseguido hacer pis de forma correcta sobre la tira de papel. En definitiva, que era su culpa, por lo que tenía que acceder sí o sí a bajar a comprar un nuevo test de embarazo y repetir la operación. Por su cara juraría que no la convencí, pero también sabía que esos días ella habría accedido a cualquier cosa por complacerme o, simplemente, por no discutir con una posible embarazada hiperhormonada.
El nuevo predictor nos esperaba envuelto en el papel de farmacia sobre nuestra mesa del salón, listo para ser utilizado. Me disponía a repetir el mismo ritual que había realizado minutos antes, pero esta vez lo haría acompañada por mi mujer en todo momento. Esperamos juntas a que me saliera el pis, realmente no sé cómo conseguí volver a hacerlo cuando acababa de vaciar mi vejiga con el test anterior, pero si había conseguido convencer a Cynthia para comprar el octavo test de embarazo en doce días, conseguiría orinar sobre esa tira costara lo que costara.
Otra vez la misma escena: las dos frente a la mesa esperando que en la pantalla del aparato apareciera la palabra «embarazada», esta vez incluso habíamos puesto una vela al lado de nuestro test y había jurado a Cynthia que iba a parar de comprarlos de manera desquiciada, al menos durante unos días. Por fin empezó a aparecer el texto en la pantalla, pero había prometido que no iba a mirar el resultado, que sería Cynthia quien se encargaría de darme la buena o la mala noticia.
De lo qué paso después puedo contar muy poco, en mis recuerdos aparece todo emborronado y las imágenes de ese momento son borrones en mi cabeza. Solo recuerdo saltar en brazos de Cynthia, gritos de alegría, más saltos, llamadas de teléfono, más saltos y, por supuesto, un gran «TE LO DIJE».
«Embaraza de 1-2 semanas», eso decía el test, y nos lo confirmó unas semanas después nuestra doctora. Estábamos ansiosas por comenzar esa nueva aventura, por disfrutar cada semana de nuestro embarazo, prepararnos a nosotras, nuestra casa y todo nuestro entorno para la llegada de este ansiado miembro a nuestra familia.
No fue un embarazo fácil, estuvo cargado de sustos, metrorragias, hematoma retrocorial, palabras que sonaban fatal y se presentaban en mi vida todavía peor. Hacer pis se había acabado convirtiendo en algo aterrador y el color del papel tras limpiarme era casi una prueba para mí, una que confirmaba o no que todo iba bien, que seguía ahí.
Habíamos idealizado el embarazo y quizás ese fue nuestro primer error. Nos tocó descubrir que el embarazo era algo más que 39 semanas de espera mientras tu bebé crece y tú te preparas para su llegada, haciendo tiempo pintando su habitación, montando su cuna o el carro para la salida del hospital. Supongo que ese embarazo perfecto no existe —¿y qué significa de todas formas el embarazo perfecto?—. Existen otros, en los que el camino es algo más complicado y aterrador.
Decidimos compartir nuestro proceso en las redes sociales y la cantidad de mensajes que recibimos pidiéndonos más información fue increíble. Por ello, un libro como este es tan necesario. Es una obra que reúne experiencias reales de madres sáficas que aportan una cara distinta del gran prisma llamado maternidad. Estamos convencidas de que ayudará a muchas parejas, que resolverá preguntas, planteará otras, que nutrirá y se nutrirá, que alentará procesos, iniciará discusiones y también las concluirá.
Sobre todo, creemos en la comunidad que un libro como este es capaz de crear. No estás sola, no estamos solas, somos muchas, somos fuerza y entendimiento. A través de las experiencias que estás por leer espero que te sientas identificada, pero sobre todo acompañada. No es un camino fácil, cuesta lograr el embarazo y, cuando lo consigues, dices: «Qué locura es esto de la maternidad». Y si no lo consigues o después de conseguirlo pasa algo terrible como perder aquello por lo que habías luchado, lo encontrarás también en estas páginas, porque también es una realidad que merece ser contada.
Tienes la fortuna de disponer de una obra como esta, la que me hubiera gustado tener a mano cuando comenzamos nuestro proceso. Leer que cada maternidad es un mundo, que a veces los caminos pueden ser preciosos, que otros pueden ser más retadores, me habría hecho descansar mejor por las noches.
Que ser madre es una locura, pero una locura bonita, y que para nosotras es lo más maravilloso que nos ha podido pasar.
NATALIA LUENGO Y CYNTHIA C. PINEDA
¿Qué es una familia? ¿Qué significa «formar una familia»? Estas preguntas son fáciles de formular desde lo normativo, pero en el momento en el que rompemos con esos cánones, la típica imagen de papá, mamá y bebé no llega a representar la realidad de muchísimas personas. No nos representa a nosotras, las mujeres que queremos formar una familia con otra mujer. Así que, ¿qué es una familia y cómo se puede formar una?
Para esta primera cuestión, podemos dar una definición de lo más general, pero de alguna manera delimitamos quién o qué forma parte de lo que consideramos familia. Es decir: ¿incluimos a las mascotas?, ¿consideramos familia a amistades u otras redes de apoyo? Actualmente se cuestiona más el modelo de familia tradicional arquetípico y desde distintos grupos se aboga por una definición más flexible de familia. En resumen, la definición de familia dependería de cada persona.
Ahora, sobre cómo formar una familia. Con «formar» nos solemos referir a procesos de gestación y adopción… Es decir, incluir une niñe en esa imagen que cada une tengamos de nuestra familia y ser parte activa de ese proceso. Como decíamos en el párrafo anterior, quién es familia y quién no es algo que podemos elegir y, por lo tanto, pasar por un proceso como los que desarrollamos más adelante es completamente optativo. Una familia de dos personas es tan familia como una de veinte, lo importante es establecer unos lazos y un entorno seguro para todos sus miembros.
Dicho esto, ¿qué procesos pueden seguir las personas sáficas para formar una familia? Gracias a los avances médicos, tecnológicos y sociales existen diferentes opciones: desde adopción hasta el método ROPA. Por supuesto, cada caso tiene sus características y cada pareja/persona podría preferir un método antes que otro dependiendo de su situación y contexto. Pero veamos cómo funciona cada uno:
Nos centraremos en España principalmente porque en otros países las condiciones de adopción para personas sáficas son drásticamente diferentes y muy variables de uno a otro.
Así, para comenzar este proceso habría que tener en cuenta un detalle: adopción nacional o internacional. Una de las primeras preguntas que nos tenemos que hacer de cara al lugar en el que queremos adoptar es si es legal para parejas sáficas. En España lo es. El problema surge cuando la adopción es internacional y el país en el que se quiere llevar a cabo no ha legalizado la adopción por parte de personas homosexuales. Igualmente, en este caso, habría que contactar con asociaciones u organizaciones sin ánimo de lucro que cumplan una serie de requisitos.
Sin embargo, como hemos establecido al principio, nos centraremos exclusivamente en el proceso de adopción en España, hay que seguir una serie de pasos:
1. Contactar con Servicio de Protección de Menores de la ciudad de residencia. En este paso se oficializaría la solicitud de adopción entregando una serie de documentos sobre las personas interesadas. Esto es posible siempre y cuando al menos una de ellas sea mayor de 25 años, exista una diferencia de edad mínima de 16 años y no máxima de 45 entre adoptante y adoptade y que la entidad pública competente haya declarado que la persona solicitante es apta para la adopción. Tras este paso, se realizará un estudio psicológico de les adoptantes para asegurar un entorno seguro y de cuidados para la persona adoptada.
2. Partiendo de estos resultados, la entidad pública correspondiente asignará a las personas que mejor encajen entre sí.
3. Hay una serie de circunstancias en las que no se requerirá propuesta previa de la Entidad Pública. Por ejemplo, si hay relación parental en tercer grado por consanguinidad o afinidad entre adoptante y adoptade, si le adoptade es hije de la pareja de la persona adoptante, llevar más de un año en hogar de acogida o haber estado bajo la tutela de le adoptante.
4. El último paso es el más jurídico. Un juez dictará resolución de adopción, de modo que a nivel legislativo existe una relación idéntica a la de consanguineidad. Una vez obtenido ese dictamen, la adopción es irrevocable.
Antes de desarrollar cada método de RHA, es importante plantear que existe la posibilidad de preservar gametos y embriones para un uso posterior mediante la criogenización. Esta consiste en enfriar una muestra de semen, óvulos o embriones a temperaturas extremadamente bajas, cercanas al cero absoluto, con el fin de preservarla durante largos períodos de tiempo.
1. Óvulos y espermatozoides: Las clínicas de fertilidad criogenizan óvulos y espermatozoides para preservar la fertilidad de personas que desean posponer la concepción o que se someten a tratamientos médicos que pueden afectar su fertilidad. El número exacto de muestras almacenadas dependerá de las necesidades, preferencias y la disponibilidad, regulaciones y políticas de la clínica de fertilidad. Por supuesto, esto implica un gasto económico extra al tratamiento de RHA elegido.
2. Embriones: Después de realizar una fertilización en un laboratorio (ya veremos el proceso en fecundación in vitro y en el método ROPA), los embriones resultantes que no se transfieren inmediatamente al útero pueden ser criogenizados para su uso futuro. Esto permite a tener la opción de usar los embriones congelados en ciclos de transferencia embrionaria posteriores, si esto fuera necesario.
En el caso de los embriones, independientemente de si serán criogenizados o no, deben pasar por un Diagnóstico Genético Preimplantacional. Se trata de una técnica que analiza los embriones para detectar anomalías genéticas o cromosómicas previa a la implantación. Esto permite que se seleccionen los embriones más sanos y con mayores posibilidades de resultar en un embarazo exitoso.
Según el portal del Ministerio de Sanidad, la inseminación artificial es un método de reproducción asistida que implica la inserción artificial de espermatozoides en el cuerpo de una persona con el fin de lograr un embarazo. Esta técnica no deja de estar exenta de riesgos y complicaciones, pero estos pueden ser minimizados o evitados si se realiza por profesionales y en centros autorizados (en la lista de fuentes de interés que hemos incluido al final del libro puedes encontrar una página que te indica qué centros están autorizados en cada Comunidad Autónoma).
¿Cómo funciona entonces este procedimiento? Lo primero es decidir entre clínica privada o la Seguridad Social. En el primer caso, implica un desembolso que, dependiendo del tratamiento, podría rondar los 1.100 €. Por supuesto, cualquier técnica complementaria supondría un aumento del coste. En el segundo, el proceso sería más lento y cubriría un número limitado de intentos que dependen de cada comunidad autónoma, por lo que te recomendamos que lo consultes al Servicio de Reproducción Asistida de tu lugar de residencia. Estos tratamientos a priori son gratuitos a través de la Seguridad Social, pero en algunas comunidades autónomas hay excepciones con la donación de esperma u óvulos porque lo consideran un gasto privado. Lo que sí está claro es que en España es ilegal hacer esto por tu cuenta en casa, así que lo hagas donde lo hagas tiene que ser en un centro especializado y autorizado.
Ahora, el procedimiento consiste en los siguientes pasos:
1. Evaluación inicial: Antes de comenzar el proceso, se realiza una evaluación exhaustiva de las personas o persona que quiere seguir este proceso. Esto puede incluir pruebas de fertilidad y evaluaciones médicas para determinar la idoneidad del procedimiento (depende de la comunidad autónoma, pero la edad suele ser un factor común).
2. Preparación del esperma: Si se utiliza esperma de donante, este se selecciona cuidadosamente de un banco de esperma. Se analiza para evitar impurezas, asegurar su viabilidad y evitar transmisión de enfermedades, especialmente las contagiosas.
3. Estimulación ovárica: En el caso de la mujer receptora, se administra un tratamiento hormonal para estimular la producción de múltiples óvulos. Esto aumenta las posibilidades de éxito durante el proceso de inseminación. Lo que también podría provocar embarazos múltiples.
4. Monitorización del ciclo menstrual: Se monitoriza el ciclo menstrual de la persona receptora mediante ecografías y análisis de sangre para determinar el momento óptimo para la inseminación.
5. Inseminación: Una vez que se confirma la ovulación, se procede con la inseminación artificial. El esperma preparado se coloca directamente en el útero de la mujer mediante un catéter delgado y flexible. Este proceso es rápido, aunque es posible que al realizarse sin anestesia puedan referirse molestias, dolor o síntomas como cólicos después del procedimiento médico.
6. Seguimiento y prueba de embarazo: Después de la inseminación, se pueden administrar medicamentos para aumentar las posibilidades de implantación del embrión. Luego, se espera un período de dos semanas antes de realizar una prueba de embarazo para determinar si la inseminación fue exitosa. A partir de aquí, se llevaría a cabo el seguimiento del embarazo igual que se haría en cualquier otro caso, pero atendiendo a las necesidades específicas de cada caso.
Otra opción de reproducción asistida es el método de fecundación in vitro
