Teatro Esencial - Hernan Leonardo Laperuta - E-Book

Teatro Esencial E-Book

Hernan Leonardo Laperuta

0,0
12,99 €

-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Teatro esencial utiliza obras de teatro cortas que caminan por la delgada línea entre lo real y lo mágico como herramienta para interpelar al lector o audiencia sobre su propia esencia. De lectura simple, entra suave y sin dificultad y te arremolina lentamente en un nudo de emociones que te hacen cuestionar tu propia esencia. Teatro esencial te deja pensando, pica, molesta, te cambia, te incomoda, te hace llorar riendo. Es tan simple y esencial como aquellas verdades que duelen… pero no dejan de ser verdades.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB
MOBI

Seitenzahl: 451

Veröffentlichungsjahr: 2022

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2022.

© 2022. Tinta Libre Ediciones

Teatro esencial

Hernán Laperuta

Secciones

Esencia

Pavimiento

(Un joven de aspecto desaliñado, que viste unos jeans rotos, camisa suelta estampada, barba larga y boina se encuentra de pie sobre un pequeño escenario improvisado de madera. Detrás de él se encuentra colgada una bandera roja que tiene inscripta la palabra “Revolución”. A sus pies, debajo del escenario, se encuentra parado un obrero, vestido de mameluco, con una carpeta en la mano, de anteojos y casco amarillo. En frente al escenario se puede ver una escultura -tipo instalación- que tiene los siguientes elementos: dos maniquíes de mujeres entre alambres de púa, un equipo de música ochentoso que amplifica sonidos de voces en acto revolucionario y sonidos de la naturaleza como el viento, pájaros y agua, todo sobre un rock and roll duro de AC/DC. También hay carteles de papel con inscripciones de amor, paz e insultos. Pasto, flores. Y un cartel de “Prohibido hacer ruido” partido al medio. A un costado, detrás del obrero, se encuentra enrollada una alfombra gris. Durante todo el diálogo se escucha el bullicio de una multitud enardecida. En los momentos de tono político discursivo alto el volumen de estas voces aumenta).

Joven: ¡¡¡No nos van a silenciar!!! Durante toda nuestra corta vida hemos conseguido defender este espacio político con base en la lucha y revolución. Años defendiendo estos valores, años cimentando esta realidad. ¡Años construyendo este monumento a nuestra lógica, símbolo de nuestro latir, nuestro ser, nuestra esencia! ¡No van a corromper nuestra esencia!

Obrero: Disculpe, joven… se le está terminando el tiempo… tenemos que continuar.

Joven: ¿Y ahora este monigote viene a decirme que tenemos poco tiempo? ¿Según quién? No existe el tiempo para modificar lo esencial. Es atemporal, es eterno. Y no importa lo que hagan, ¡siempre va a latir en nosotros!

Obrero: Hace ya un año que venimos con esta obra de repavimentación, solo queda este sector para concluir y…

Joven:¡¡¡Nos quieren pavimentar!!! ¡Nos quieren petrificar! Quieren transformar este hermoso jardín que ha tardado tanto en florecer… En este jardín ha crecido el amor, el sexo, hemos roto las cadenas de la hipocresía por miedo a la verdad.

Obrero: Pero solo está generando problemas… en el tránsito.

Joven: ¡Esta tierra fértil y joven que permite que florezcan las nuevas ideas, nuevas especies de autenticidad, no será pavimentada, no será destruida!

Obrero: Como le decía, está generando problemas en el tránsito, está en el camino de todo. Altera las interacciones y la circulación general.

Joven: Toda revolución tiene sus conflictos, toda revolución tiene sus consecuencias…

Obrero: Pero ya no las podemos afrontar, nadie va a querer invertir en nosotros, ¿quién se va a acercar a nosotros luciendo así? ¿Quién va a invertir en nosotros con este conflicto central? Ningún acuerdo bilateral se consigue con este caos.

Joven: ¿Pero y si el caos es la esencia de nuestro ser? ¿Lo que nos hace sentir reales? ¿Auténticos?

Obrero: Será cuestión de cambiar… y adaptarse a las necesidades comunes del mundo que nos rodea.

Joven: ¿Comunes? ¿Comunes a quién? ¿De quién depende esta necesidad? ¿Quién traza la línea de lo que está bien o mal?

Obrero: Son estándares sociales, estadísticas. (Mostrándole la carpeta). En este estudio se basa nuestra decisión…

Joven: ¡¡¡Claaaro!!! ¡Los estándares! Así nos quieren, todos estandarizados, todos iguales… todos dóciles, sin filo, suaves… Pero no lo van a lograr… ¡Nos resistimos a este atropello a los sueños y nuestra naturaleza!

Obrero: Es solo cuestión de tiempo hasta que esto ocurra…

Joven: Nos vamos a resistir… la lucha y la resistencia son nuestras armas.

Obrero: Ustedes no entienden, ya tengo una orden del poder superior…

Joven:¡¡A ver!! En vez de hablar conmigo, ¿por qué no te animás y subís y les decís a todos?

(El obrero sube, los aullidos cambian a abucheos y vuelan papeles y objetos).

Joven: ¡Alto, compañeros! ¡Déjenlo hablar!

Obrero: Me tienen que escuchar. (Algo tímido). Esto no puede seguir así… Nos han rechazado dos posibles prospectos de asociación, económicamente esto es inviable, la desocupación va en aumento debido a la baja inversión por el riesgo que representamos. Este tipo de monumentos denota nuestra fragilidad y nuestra inestabilidad. Nos van a excluir del mundo… nos vamos a quedar solos.

Joven: Prefiero solo y auténtico que incluido e hipócrita e infiel a mis principios. Quieren pavimentar lo único real que nos queda en pie… Este es nuestro filo, nuestra alma guerrera, nuestro sexo alocado, nuestro amor desenfrenado y mágico...

Obrero: Es momento de ser realista y lógico…

Joven: ¿Desde cuándo la vida hay que vivirla de esta manera?

Obrero: Desde que recibimos una orden muy clara… permitime… (Habla al handie). Inicien la pavimentación.

Joven: ¡No lo vas a hacer, nada justifica esto!

Obrero: Dejame… no entendés.

(Comienzan a forcejear).

Joven: No te lo vamos a permitir… aunque corra sangre… vamos a…

Obrero: ¡Basta! Ya te dije, recibí una nota del nivel supremo…

(Las voces se acallan un poco, desaparecen los abucheos y se escuchan voces).

Joven: (Algo desconcertado). ¿A ver? ¿Qué tiene para decir? Nada podrá callarnos…

Obrero: ¿Se las puedo leer?

Joven: Hacé lo que quieras, nada nos va a hacer cambiar de opinión.

Obrero: “No doy más… esto se me está yendo de las manos… siento que nadie me entiende, siento que no encajo. Soy muy diferente a mi familia, mis amigos ya no me hablan, me dejó la persona a quien yo consideraba el amor de mi vida, me echaron de los últimos dos trabajos… ya no puedo pagar el alquiler, ni la luz, ni el agua... siento que nadie me quiere… que no pertenezco a este mundo… Por eso… Creo que mejor sería dejarlo… para siempre…”.

Joven: Dejarlo…

Obrero: Para siempre…

(Las voces se van apagando).

Joven: Pero…

Obrero: Te dije que ya no había tiempo para la lucha y la revolución.

Joven: Nunca es tarde para la resistencia… a este mundo.

Obrero: En este caso sí… al menos temporalmente. Preparen el pavimiento.

Joven: De qué sirve hacer esto… la esencia siempre va a estar y latir debajo de la mentira.

Obrero: Pero nos va a dar tiempo… de vida.

Joven: Prefiero morir joven y auténtico antes que vivir eternamente en la hipocresía.

Obrero: Es una reparación momentánea…

Joven: Es pavimiento… es muy difícil volver atrás.

Obrero: No hay otra opción.

Joven: Siempre hay otra opción.

Obrero: ¡Avancen con el pavimiento!

Joven:(Le habla a la multitud que se enardece nuevamente). ¡¡¡Siempre hay otra opción mejor que esta!!!! Adormecerse, anestesiarse, entumecerse, pavimentarse… ¿De qué manera vamos a seguir viviendo… sin creer más en el amor mágico…las flores y la cosechas de buenas acciones, midiendo cada palabra…?

Obrero: ¡¡Por acá!! (Empieza a desenrollar la alfombra).

Joven: Petrificando nuestra naturaleza… nuestro arte, nuestra música… ¿dónde quedan sepultadas?

Obrero: Por aquí, por el monumento…

Joven: ¡¡¡No!!! Por más que nos pongan eso encima… ¡nunca vamos a dejar de ser quienes somos! ¿Para qué perder el tiempo…?

(El joven se tira delante de la alfombra. La alfombra sigue tapando el monumento con el joven debajo, que queda completamente cubierto. Cuando la alfombra cubre todo se callan completamente las voces y los gritos).

(El obrero se saca el overol y el casco y debajo tiene un traje impecable, se peina un poco a la gomina, se calza unos anteojos y comienza a leer de una tablet, en el grabador del monumento cambia el cassette y pone música clásica. Luego se sube al escenario).

Obrero: Procederé a leerles la lista de actividades de ahora en más. Necesito que se organicen en grupos, para realizar las diferentes tareas: “Primero: cambio de hábitos, abandonaremos ciertos vicios destructivos y comenzaremos una vida saludable, haciendo ejercicio y cuidando cada uno de los alimentos ingeridos. Segundo: bloquearemos al amor imposible de nuestras vidas de todas las redes y pensamientos y accederemos a salir con el segundo proyecto más estable. Tercero: llamaremos para aceptar el puesto como vendedor de productos y buscaremos el ahorro y la estabilidad económica. Cuarto: suspenderemos actividades divergentes de energía como la música y el arte para enfocarnos en el trabajo. El mes que viene haremos un análisis de la situación basada en los resultados emergentes y generaremos un nuevo plan de acción basado en los éxitos y requerimientos de la empresa. Muchas gracias”.

(El obrero se baja del escenario. Queda sonando la música clásica de fondo. Lentamente se apagan las luces. Debajo de la alfombra sale una mano con una linterna, que prende la luz. El joven se nota asfixiado y tenso… Saca un pequeño celular y pone rock más fuerte que la música clásica).

Joven: Escuchá… escuchá, por favor.

FIN

Subtexto

(La siguiente escena muestra una cena familiar entre un padre, una madre [Mirta], su hija adolescente [María] y su novio [Gonzalo], a quien conocen por primera vez. Durante toda la escena los actores dirán todo lo que realmente piensan [el subtexto], pero sus acciones corporales demostrarán lo contrario. Las verdaderas líneas de la escena, que son políticamente correctas, nunca se escuchan, sino que se ven exteriormente en los actores).

(La escena comienza con el padre sentado en un comedor diario chequeando el celular y la madre poniendo la mesa. Él luce de entrecasa, con jeans holgados, pantuflas y una remera vieja. Ella está algo más arreglada, maquillada, con un pantalón y una blusa. Tiene puesto un delantal de cocina, pero luce collar, aros y pulsera).

Padre:¿Te dijo a qué hora llegaba la trola de nuestra hija, que seguramente se está encamando con el boludo del novio?

Madre: Me mandó un mensaje hace poco, que se les había hecho tarde… Habían tenido problemas con el auto. Como si fuéramos boludos, ¿no? Un rapidito en el auto antes de ver a papá.

Padre: Salió a vos… cómo te gustaba en el auto. ¿Encima tiene auto el boludo este? Que malcriado de mierda. ¿Dónde lo conoció?

Madre: En una fiesta en Costanera. Ebrios, seguro… no saben ni lo que hacen. Igual María parece re puesta… no para de hablar de él.

Padre: ¿Lo conocés? ¿Lo viste? Anticipame algo del boludo este.

Madre: ¡No! ¡Estoy igual que vos! Solo vi un par de fotos y está re fuerte el pendejo. Qué suerte tiene mi hija… se la mueve un pendejo… deben ser pura energía. (Suspira, mirándolo a él)

Padre: Ah, ¿y de la familia sabés algo…? ¿Te contó algo?

Madre: Son de zona norte, el padre es egresado del Newman igual que él, la madre ni idea... creo que él es empresario… ¡Pero según me cuenta María está siempre en la casa limpiando sus autos de colección! Un pelotudo magnánimo.

Padre: Uy, la puta madre… ¡Ninguno labura, loco! ¡Acá el único pelotudo que se la pasa trabajando soy yo! Y seguramente el hijo sale a él… de tal palo…

Madre: Tal pelotudo… al menos tiene guita… Y María se va a divertir, pasear por el mundo. No como vos, que tu idea de lujo es ir a comer cornalitos al muelle de La Perla.

Padre: A estos pibes de hoy les hace falta más calle… más fricción… tienen todo lo que quieren… Todos los lujos. ¿Qué les hiciste de comer?

Madre: Lomo a la crema con papas y zanahorias caramelizadas.

Padre: Uy, dale, ahora te haces la finoli… Acá todos los días comemos fideos, Mirta, y bien que te conocí chupándote los dedos después de comer cornalitos en el muelle de La Perla…

Madre: Espero que les guste, me pasé cuatro horas cocinando y seguramente al pendejo de mierda este le va a chupar un huevo. Hamburguesas tendría que haber hecho. Y bueno… para vos… los fideos de siempre… Es lo único que comés…

Padre: Dicen que con solo ver a la madre de tu novia ya sabés cómo va a ser ella de grande... ¿Por qué no te escondes, mi amor? Al menos María hoy está re fuerte…

(Suena el timbre).

Padre: Ahí están… parece que ya acabaron con el temita del auto…

(Entran María y el Novio. María es una adolescente de 20/21 años muy atractiva. Tiene puesta una remera corta que le deja ver el ombligo y un microshort negro y zapatos con plataforma negros. Está un poco desprolija y algo despeinada. Él es un joven de 23/24 años, flaco, alto, lindo. Tiene unos jeans y una camisa cuadriculada afuera del pantalón con zapatillas de marca. Cuando habla se le nota la papa en la boca de Shan Ishidro).

María: ¡Mami! ¡Papi! ¿Cómo están? Te podrías haber bañado, afeitado y arreglado un poco, ¿no?

Padre: Hola, linda, espero que te hayas lavado los dientes… con esa boquita… ah... la próxima salí en bolas a la calle… es lo mismo… y vos, pendejo, dejá de mirarle el culo… ya tuviste suficiente.

María: Les presento a Gonzalo. Gonza, mi mamá Mirta y mi papá Juan…

Gonzalo: Mirta, un gusto… bastante MILF para su edad… eh... ya la había visto en fotos…

Mirta: Hola, ¿cómo estás? (Lo abraza). Estás tan fuerte y duro como en la foto… qué ganas.

Gonzalo: Juan, ¿cómo te va? (Se dan la mano). La misma cara de viejo bragueta… Está claro acá quién de los dos se sacó la lotería… espero que no me rompas mucho las pelotas con esa cara de boludo y en esta casucha deprimente que tenés.

Padre: ¿Con esa cara de boludo te eligió mi hija? ¡Que bárbaro! Te quedó la bragueta abierta, nabo… tenés que ser más disimulado… y no te hagás el pija porque en un mes se da cuenta y te cambia por otro, ya sos el quinto novio que se la mueve…

Gonzalo: Qué suerte que María salió a su madre, y no tiene esa cara de boludo… (Se da vuelta, se da cuenta de la bragueta y se la cierra). No tenés una idea de cómo me estoy moviendo a tu hija… ¡y cómo le gusta! Seguro pensás que es una santa...

María: Mami, ¿qué hiciste de comer que huele tan raro? Espero que no sean los fideos de mierda de siempre…

Mirta: Hice lomo a la crema con papas y zanahorias caramelizadas. Y me pasé cocinando muchas horas así que más les vale que lo disfruten y que sean agradecidos…

María: ¡Ay, vieja, te pusiste hoy! Igual sabés que no me gusta mucho la carne…

Gonzalo: Bien que te comiste toda la carne hace un rato…

María: Si salís a tu madre te gusta bastante la carne…

Mirta: ¡Ah, no! Van a comer al menos un poco, pendejos desagradecidos, ¡eh! Siéntense a la mesa… espero que me haya salido bien… hice lo que pude.

(Mirta sale de escena).

Padre: Decime, Gonzalo, ¿qué estás estudiando? Por más que ya sé que seguramente le vas a chupar la teta a la empresa de tu papá…

Gonzalo: Estoy estudiando ingeniería industrial.

Padre: Te hacés el inteligente.

Gonzalo: Pero es solo para que no me rompan las pelotas cuando me lo preguntan... seguramente trabaje en la empresa de papá.

Padre: ¿Y tus padres a qué se dedican? Aunque ya sé un poco que son bastante pelotudos.

Gonzalo: Mi papá tiene una empresa de construcción y vive de rentas, y mi mamá no hace una mierda… Se la pasa comprando y pelotudeando… porque son ricos… no como vos. ¿Usted es un empleaducho de una multinacional?

Padre: Sí, trabajo como un perro de sol a sol… y a nadie en esta casa parece importarle una mierda. Gano dos mangos con cincuenta para que hijos de puta como tu viejo estén lustrando autitos de colección y pendejos como vos tengan tiempo al pedo para moverse a mi hija.

María: ¡No sabés, papá, ellos tienen una casa en Punta del Este! ¡Frente al mar! No pasan los veranos grasas en La Perla como nosotros. ¡Ah, y me invitaron este verano!

Padre: ¡Mirá vos! Obvio, Punta… No podía ser de otra manera… Y por más que te diga que no quiero que vayas sola a esa casa con esa familia, te va a chupar un huevo porque hacés lo que querés y porque tu vieja se mea por ir a Punta.

(Entra la madre con una fuente de lomo con papas).

Madre: ¡Escuché Punta del Este! ¡Aaaa, qué lindo, frente al mar! Bien, nena, empezaste bien… Ya estoy harta de la grasada esa de la casita a tres kilómetros del mar en La Perla…

Gonzalo: ¡Eso huele muy rico! Espero que esté cocida la carne, si no ni la toco.

María: Cocina como el culo mami, así que no te preocupes, después hacemos un McDonald’s bajón.

Mirta: Bueno… esto es lomo a la crema con papas y zanahorias caramelizadas… Creo.

(Todos se sirven, empiezan a comer y se hace un silencio tremendo).

María: Qué silencio de mierda… ¿no?

Padre: Debe ser porque esto tiene gusto a plástico… Espero que le hayas sacado el plástico de la bandeja de abajo al lomo…

Mirta: Ay, qué boluda… me olvidé de sacarle el plástico de la bandeja al lomo… Espero que no se note... ¿Agua?

Gonzalo: Sí, gracias, para poder bajar esta mierda con gusto a plástico… encima está crudo… y encima es agua de jarra… por Dios… ¿Era mucho pedir mineral?

(Se sirven agua todos y toman rápido en silencio. Lentamente comienzan a escarbar entre las verduras y las papas).

Padre: Esto no tiene salvación… las papas estan duras y las zanahorias tienen… ¿¿¿azúcar???? ¿Esa es tu idea de caramelizado?

Mirta: Mejor cambio de tema así no se dan cuenta de la comida. Ay, chicos, cuenten cómo se conocieron. ¿Cómo fue eso?

María: Ay, fue re lindo, en una fiesta de disfraces en la costanera. Yo me había ido re trola de enfermera, y me puse a bailar cerca de un grupo de chicos que me habían dicho que eran del Newman. No estaba para negritos chamulleros… Pili ya estaba saliendo con uno y se la pasa viajando y en yate paseando todos los fines de semana… así que… nada… eso… Estaba disfrazado de marinero el boludo… Y había un par más lindos, pero… bueno… él fue el primero que picó… nos quedamos hablando… ¡Y bueno, después me llevó a casa con su BMW y garchamos acá en la puerta de casa! Bastante bien… qué sé yo… no es woooooow y es medio chiquito... pero estoy aprendiendo a quererlo… es medio boludón… Le falta calle… pero para pasar el rato ahora me divierto y disfruto de todo lo que tiene. Por lo pronto me voy a Punta, ahí van a estar mis amigas y si todo pinta mal me vuelvo con ellas… cuando empiece a estudiar más cortamos seguro. Espero que no se enamore el boludo. Tampoco me pienso clavar con este pibe toda la vida.

Gonzalo: Sí… fue re lindo… tu hija estaba bastante ebria y trola vestida de enfermera y se le notaba que estaba con ganas, yo había ido de marinero… y las tenía a todas muertas conmigo… Ellas eran del grupo del Holy que ya sabíamos que son bastante trolas y nos pusimos cerca. Estaba mirando a una morocha vestida de Gatúbela que un amigo me había marcado… pero me enganché con la fantasía de la enfermera… así que nos quedamos charlando… tomamos un poco más y después garchamos en el BMW de papá en la puerta de tu casa, viejito. Fue increíble… No sabés lo bien que garcha tu hija… se nota que ya tenía experiencia… hace unos petes mortales… y bueno… a pesar de ustedes… de lo que conocí hoy, porque la verdad pensé que era más copada la familia y con algo más de guita, creo que me enamoré de ella, la amo, no puedo dejar de pensar en ella, me invadió el corazón… y espero seguir con ella mucho tiempo más.

Mirta: Ay… qué historia de… mierda… Ahora sé por qué María habla de vos… No tenés chance, flaco… no te enamores… Te deja pronto cuando conozca algun chabón más hombre en la facultad… Ahora va a disfrutar de tu guita… espero que dures lo suficiente para que tus viejos nos inviten a Punta.

Gonzalo: Ni chances de que vengan a Punta… mis viejos se mueren antes de pasar una tarde con ustedes… jajajaja… ¿Te la imaginás a mamina tomando mate en José Ignacio con estos negros? (A María). Pero sería lindo que se conocieran… así nos vamos poniendo más serios... realmente la amo.

María: Ni en pedo se van a conocer… no pegan, y no quiero que me arruinen esto, lo único que falta. Tampoco quiero que piensen que esto va en serio…

Padre: JAJAJA… Lo que más quiero en el mundo es quedarme hablando todo un día de negocios o política con un ricachón que heredó todo y no hizo un carajo toda su vida… ¡Nada que me divierta más! Prefiero morirme. Además, flaco… ya te dije… no tenés chances con mi hija… sos el boludo de cambio.

María: Bueno… creo que nos tenemos que ir… tenemos el cumple de Pili, ¿te acordás? Decime que sí, boludo, así nos vamos rápido… quiero irme a pasear en tu yate de noche.

Gonzalo: ¡Es verdad! El cumple de Pili… además te prometí ir a navegar de noche… qué polvazo me voy a echar… quizás hoy te doy el anillo… luna, estrellas, río…

Mirta: Ay, ¿ya se van? ¡Qué maleducados, se podrían haber quedado a comer el postre! ¡Hice flan! ¿No pueden esperar un poco?

Padre: Y no se van a quedar a comer ese flan que si está igual que la comida mejor que salgan corriendo. Dejalos… deben querer ir a garchar a algún lado. Nosotros éramos iguales, la puta madre, hace un millón de años.

Mirta: Si son jóvenes y se desean… yo te miro a vos… y … (Pone cara de asco).

María: Perdón, mami… pero no puedo llegar tarde al cumple de Pili… Le hicimos una sorpresa con las chicas y… bla bla bla bla bla… Me quiero ir a la garcha.

Padre: Dejalos que se vayan, Mirta… así no rompen más las pelotas… y puedo ir a ver el partido…

Mirta: Claro, vos lo único que querés es ir a ver el partido y dejarme acá con todo…

María: Chau, mami, gracias por cocinar… por más que fue una mierda le pusiste pilas… te quiero, gracias…

Gonzalo: Chau, señora… espero verla seguido y que algún día sean parte de la familia… a pesar de todo.

Mirta: Chau, lindo… andá pensando cuándo nos vamos todos a Punta… cuidala a María.

María: Chau, papi, sé que te parece un boludo… pero va a ser solo por un tiempito… te quiero… gracias por invitarnos a comer.

Padre: Chau, mi amor… te amo… Cuidate mucho, por favor… No hagas boludeces… solo quiero que seas feliz…

Gonzalo: Señor, muchas gracias por la invitación… espero algún día poder decirle “suegro”, realmente me gusta su hija, por más que pienses que solo me la estoy moviendo.

Padre: Chau, flaco, cuidala mucho a mi hija, que es lo mejor que me pasó en la vida... Y disfrutala mucho porque es un ser hermoso y sos muy afortuado de tenerla… aunque seas la moda del momento y sea solo por unos meses… Querela… cuidala… por favor. No puedo hacer más nada.

(Los chicos se van. El padre vuelve al celular y Mirta empieza a levantar la mesa en silencio).

Mirta: Y bueno, son chicos, yo antes de conocerte a vos salía con el boludo de José, ¿te acordás? Pero… Me trataba como una reina, cuántos lujos… Mirá con qué terminé… Nunca supe bien por que lo dejé.

Padre: Porque como bien dijiste era un boludo… y no era para vos… Y de mí te enamoraste y a José le rompiste el corazón y el pibe nunca se recuperó. Como le va a pasar a este boludo con María. ¿Sabés las oportunidades que dejé ir yo?

Mirta: Bueno, viejo, me voy a acostar… quizás si te olvidás del partido y te venís a la cama rápido te ganás un polvo… verlo a este pendejo me dejó cachonda.

Padre: Dale… me quedo un rato viendo el partido y voy… espero que no estés roncando a ver si hoy por fin la pongo…

(Se besan. Mirta sale de escena. El padre prende la tele con un control remoto. Se escuchan ruidos de partido. Se queda unos minutos en silencio y zombie. Despues de un minuto… mira para el costado… se mira debajo del pantalón y pone una cara como de “¿por qué no?”).

Padre: ¡Mirta! ¡Voy subiendo!

(Apaga la tele con el control remoto).

FIN

Voces

(La escena comienza vacía. En el centro se ve un teclado, un atril con partituras, un escritorio pequeño y una cafetera llena. Ingresa Juan, de aproximadamente unos treinta años, muy dormido, despeinado, de jogging y remera, colgando de su pecho tiene un pequeño amplificador de esos que utilizan algunos profesores para dar clases. Detrás de él caminando muy pegado, vestido igual a Juan y con el micrófono del amplificador en la mano siempre está la voz. Juan se queda parado mirando las partituras y el piano).

Voz: Es muy temprano… no puedo pensar… y mucho menos componer algo… qué mal dormí… no puedo dejar de pensar en ella… Tenés que componer… Tenés que laburar… No llegás a fin de mes... tenés que hacer la canción de amor de la película… Café… necesito café.

(Juan se dirige a la cafetera y lentamente se sirve café).

Voz: Más vale que compongas algo original… si no el mes que viene ni café vas a poder comprar... vamos… dale… despertate, chabón… tenés que componer para mañana una canción de amor original para la película… ¡JA! Original… No hay nada original… Ya no se puede componer nada original… y encima de amor… justo a mí… tengo que componer una canción de amor… ¿cómo fue que me dijeron?

(Juan busca su teléfono y le da play a un mensaje de voz).

Mensaje: ¡Hola, Juan! ¿Cómo estás? Estamos todos muy contentos de lo que nos mandaste para la escena de acción del principio de la serie. Pero acordate de que para mañana nos tenés que mandar el score completo de la canción de amor. Acordate… es un amor imposible... a lo largo de los años y el dolor por no poder alcanzarlo… no te vuelvas loco… mucho Elton John con un poco de clásico y Bryan Adams y tenes un hit... ¡hasta mañana!

(Juan se sienta en el teclado).

Juan: Amor imposible a lo largo de los años…

Voz: Y el dolor por no poder alcanzarlo... Justo… ¿no?

Juan: La puta madre.

Voz: Y no paro de pensar en ella… basta, dale… lo primero que salga…

(Juan se pone a tocar el piano y toca acordes feos, menores, sin sentido, mientras canta).

Juan: (Cantando). Amor imposible, amor, ¡cómo te extraño…! Me dejaste por un viejo… te lleva veinte años… Amor imposible… dolor eternamente… no te importo un carajo… dejarme para siempre… cambiaste de amor como de cepillo de dientes… (Hablando). No…

Voz: Estoy muerto... querían una canción original… Justo a mí me piden la de amor… basta… no la dejes entrar… no la dejes entrar… Ya terminó hace mucho… ¡NO LA DEJES ENTRAR!

(Entra Luciana, una hermosa joven… se para junto a la voz y le saca el micrófono).

Voz: La puta madre… Ya es tarde.

Luciana: Hola, Juan… no te olvides de mí.

Voz:(Fuera del mic). No te aproveches de su recuerdo… es mucho más lindo de lo que realmente sos.

Luciana: Acordate de todo lo que pasamos juntos. De las charlas junto al río después de matarnos en el auto, extasiados, de las noches de luna, de los barcos flotando, de mi mirada enamorada…

Voz: No tenés derecho a hacerme esto… ¿no ves que no puedo salir?

Luciana: Te puedo ayudar a componer esta canción… solo pensá en mí…

Voz: Cuando pienso en vos te quiero matar… Me dejaste de un día para el otro por un chabón que parece tu viejo… ¡y nunca más me hablaste!

Luciana: Acordate de mi cuerpo, cómo me acariciabas hasta la madrugada…

(Juan cierra los ojos y comienza tocar una melodía... romántica).

Voz: ¡No! No la dejes entrar… tardás años en olvidarte de ella… Nunca te vas a poder olvidar… ¡no le compongas otra canción! Cuántas canciones le dedicaste, cuántas poesías, cuántas letras y cartas…

Luciana: No me podés olvidar… soy el amor de tu vida…

Voz: Sí… hasta que te encontré en el auto del chabón vistiéndote mientras te hacías la boluda.

(Juan deja de tocar y se levanta del piano).

Juan: Aaaaaa. ¡Basta!

(Juan toma más café).

Voz: Hay veces que no hay suficiente café… necesito algo fuerte.

(Juan toma un frasco de pastillas que está junto al piano, y se toma dos pastillas. Rápidamente las escupe y las tira al tacho).

Voz: ¡No! ¡No! No seas boludo… componé desde tu odio… es mejor que desde ese recuerdo…

(Juan se sienta al piano e intenta tocar algo… solo golpea las teclas y canta).

Juan:¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odioooooooooooooooo! ¡Por qué te conocíííí!! ¡¡¡Estaba tan tranquilo!!! ¡¡¡Me dejaste soloooo como un perroooo, y te cagaste en míííí!!

Luciana: No me odiás… no podés odiarme...

Voz: ¡No creo que les guste esta canción! Llamalos y deciles que no lo podés hacer… que lo pasen para mañana o se lo den a otro.

(Juan toma el teléfono y llama).

Juan: ¡Hola! Sí, Marcos, escuchame, mirá… no creo que salga nada hoy… ¿eh? Si te hablo de la canción de amor… Claro... claro… ¿y Fernando no está disponible?

Voz: Ese es un boludo sin talento pero quizás copia una de Disney y zafamos.

Juan: Es talentoso y quizás saca el motivo de amor que estás buscando… claro… sí… sí, ya sé.

Voz: Me quieren a mí… El director dice que en mi música escucha el dolor del personaje…

Juan: Entiendo…

Voz: Debe ser porque me duele todo… y no puedo parar de llorar como un pelotudo por Luciana…

Juan: Sí… en las crisis salen las mejores cosas… jajajaja… gracioso... pero… ¿¿para mañana??

Voz: Tienen que terminar… Estás con esto hace tres meses…

Juan: Bueno… te mando algo hoy a la noche... chau…

Voz: En el horno… Lo único que tenés es esta cafetera, el piano y el recuerdo de tu amor de tu vida en bolas en un auto con un viejo…

Juan: Renuncio… (Se levanta, saca las pastillas del tacho y busca debajo del piano una botella de whisky).

(Entra el papá de Juan, un hombre serio, de traje, listo para ir a la oficina).

Papá: No te des por vencido.

Voz: Perdoname, viejo… no doy más.

Papá: No seas boludo.

Voz: Estoy muy solo… y no puedo hacer esto.

Papá: Sos talentoso, creativo…

Voz: Soy uno más…

Papá: Pero te buscan a vos… para que hagas algo original.

Voz: No hay más nada original.

Papá: Vos sos original… sos vos… sos único…

Voz: ¿Por qué te fuiste, viejo?

Papá: Era hora.

Voz: Te extraño.

(Se sirve un vaso de whisky y agarra pastillas).

Papá: No hagas eso… quizás podés cambiar de trabajo…

Voz: Claaaro, ahora venís con eso.

Papá: Este no es un trabajo real.

Voz: Claaaaaro, esto es cualquier cosa, ¿no? ¿No es un trabajo? ¿Vos trabajabas de verdad, no?

Papá: Sí… madrugar e ir a buscar el pan para la familia… mirate… son las 11:30, recién levantado, y ya llevás un café y estás por alcoholizarte y drogarte... no tenés novia, familia… ¿qué hiciste de tu vida…? Yo a tu edad…

Voz: Sí… a mi edad eras dueño de una empresa… que te hizo infeliz toda la vida... Estabas casado y tenías dos amantes, hipócrita, ¿ahora me venís a hablar? ¿Cuando no me habías hablado antes?

Papá: Alguien te tiene que decir las cosas…

Voz: Estás muerto… no me podés hablar… dejate de joder.

Papá: ¡Andá a pedirle un laburito al tío Carlos!

Voz: ¿De cadete? ¿De “che pibe”? ¿Vos querés que yo me muera?

Papá: No estás lejos ahora.

Voz: No puedo hacer eso…

Papá: ¿Entonces?

Juan: No voy a poder hacerlo.

Papá: ¿Desde cuándo sos un pesimista derrotado?

Juan: Desde que me cagaron por todos lados, Luciana, vos, todos se fueron. Me dejaron solo.

Voz: Tocá en el piano la soledad, el dolor, el amor. Todo eso.

Papá: Sí, hijo… hacé eso, no te rindas.

Voz: Creo que es mejor que nos dejen solos.

Luciana: ¿Por qué? Mi recuerdo lo va a ayudar a componer.

Papá: El dolor por mi pérdida le va a hacer componer una obra maestra.

Voz: No necesita más recuerdo y dolor… Ya no sabe ni quién es… ni a mí me está escuchando… ¡hasta estoy hablando en tercera persona! ¡No! ¡Se está desdoblando!

(Se ponen a discutir en un creciente volumen ad libitum) .

Juan: ¡Basta! Basta… Necesito silencio.

(Juan se separa de las voces, les saca el micrófono y se saca el amplificador. Toma las pastillas y las baja con un vaso de whisky).

Papá: Juan, ¡no hagas eso!

Luciana: Acordate de mí, Juan.

Voz: No insistan… se desconectó… ya no escucha más nada… se fue… de viaje… no somos nada en este momento.

(Las voces se van, salen por un momento. Juan se sienta en una silla en silencio).

Juan: Ahora sí… ¡Chau! A todos…

(Juan se queda dormido y en sus sueños entra la voz y Luciana. La voz se sienta al piano y Luciana, en su falda).

Voz: Ok, ahora estamos en su sueño. Por lo menos está soñando.

Luciana:(Besa a la voz, lo abraza mientras toca el piano). Creo que esta es la primera vez que vine a su casa.

Voz: Sí, se enamoró completamente de vos, mientras estuviste sentada así con él compuso una canción para vos y vos parecías muerta de amor...

Luciana: Es que fue así, me partió la cabeza, quedé muy enamorada.

Voz: Luciana, sos solo el recuerdo ideal en un sueño. Nunca estuviste realmente enamorada, si no nunca lo hubieras lastimado así.

Luciana: No fue mi culpa, las cosas pasaron muy rápido, me enamoré de otra persona…

(Ella se para y comienza a sacarle a él la remera, y se va abriendo la blusa).

Voz: ¿¿Cómo es eso posible??? Este es el recuerdo de nuestra primera vez. Explotó todo, fue imposible de olvidar, como una droga…

Luciana: Fue increíble, especial, irrepetible… (Seduciéndolo).

Voz: Sos solo un recuerdo ideal, no sos así, Luciana. Sé honesta, dejalo tranquilo. Le está haciendo muy mal.

(Ella le tira la remera, él se la pone y ella se empieza a cerrar la camisa).

Voz: En vez de remover todo ese pasado… ayúdalo a cerrar… si realmente lo querés o alguna vez lo hiciste…

Luciana: Pero él me ama, me desea, me necesita.

Voz: Sí, pero la Luciana de verdad está viviendo con un hombre que podría ser su padre, disfrutando de su dinero y en otro país. ¿De qué sirve que vos como recuerdo le sigas demostrando algo que no fue real? Ayudalo a cerrar.

Luciana: Tenés razón… pero no sé, ¿cómo?

Voz: Creo que es hora ya de que me des tus partituras…

Luciana: Pero eso sería despedirme…

Voz: Ya es hora.

(Luciana saca de su bolsillo unas partituras dobladas, que la voz pone sobre el atril).

(Entra el papá, trae un maletín).

Voz: Papá, vos también entraste al sueño… justo antes de irte a trabajar, temprano, impecable… tu recuerdo más estable...

Papá: Es que me da pena… ¿se va a despertar?

Voz: Creo que sí… depende de nosotros.

Papá: Se tendría que haber dedicado a otra cosa… hacer las cosas bien… como un adulto... trabajo, familia…

Voz: Pero vos sos solo un recuerdo ideal. Acordate de la verdad, de quién fuiste realmente. No le hablabas, lo dejaste solo, te moriste solo, te lloró por años, no le dejaste nada... creo que es hora de cerrar… de dejarle algo…

Papá: Puede ser… ¿pero qué le puedo dejar hoy?

Voz: Creo que es hora de darme tus partituras…

Papá:¡Pero de esa forma me voy a ir!

Voz: Creo que llegó el momento…

(El papá saca del maletín unas partituras, que combina junto con las de Luciana y las pone en el atril. La voz se acerca a Juan y le habla al oído).

Voz: Escucha, Juan, es hora de cerrar y seguir adelante… escuchá nuestra canción…

(Los tres se sientan al piano, acomodan las partituras, las corrigen y comienza a tocar una canción, “Claro de luna”; mientras suena la canción cada uno hace su despedida).

Luciana: Me voy, Juan… es hora de despedirme. Te dejo en estas notas todo nuestro amor… fue real… existió, también te dejo en estos acordes el dolor de la cruel separación… aunque quizás fue lo mejor para los dos.

Papá: Chau, hijo, en estos compases te dejo el dolor de mi muerte y mil preguntas, incertidumbres y dudas que nunca vas a poder responder. Pero también el recuerdo de un hombre que te quiso incondicionalmente y que siempre intentó darte lo mejor para tu vida. Chau, hijo…

(Luciana y el papá se van. La voz termina de tocar y se acerca a Juan).

Voz: Arriba.

(Juan se despierta sobresaltado. Ve las pastillas y el whisky y los tira a la basura. Se levanta y se sienta al piano. Pone el mensaje del celular).

Mensaje: ¡Hola, Juan! ¿Cómo estás? Estamos todos muy contentos con lo que nos mandaste para la escena de acción del principio de la serie. Pero acordate de que para mañana nos tenés que mandar el score completo de la canción de amor. Acordate… es un amor imposible... a lo largo de los años y el dolor por no poder alcanzarlo… no te vuelvas loco… mucho Elton John con un poco de Bryan Adams y tenes un hit... ¡Hasta mañana!

(Juan mira el amplificador y se lo vuelve a colocar… la voz toma el micrófono… Juan mira perdido las teclas del piano).

Voz: Mirá las partituras…

(Juan mira).

Voz: La canción está ahí... adelante tuyo… mirala, encontrala...

(Juan clava la mirada, mueve las partituras, corrige con un lápiz y comienza a tocar “Claro de luna”, mientras llora).

Voz: Ahí está el dolor por ese amor imposible, el dolor por la distancia… es hora de dejarlos ir y sacar a los fantasmas…

(Juan interrumpe y toma el celular).

Juan:(Graba un voice). Hola, Marcos… ya la tengo… (Se va poniendo zapatos y campera). ¡Voy para allá! (Sale).

FIN

Hombres trabajando

(La escena muestra a dos obreros sentados comiendo un sándwich de milanesa. Overol, cascos y borcegos de trabajo. Lucen bastante sucios y cansados. En el piso hay una caja de herramientas, y varias herramientas por todos lados. En el fondo, una pizarra con unos mapas. Un cartel muestra el famoso “Hombres trabajando”. En el piso delante de ellos hay dos cables grandes como de 30 cm de diámetro. Uno es rojo y está todo emparchado, pelado en algunas partes. El otro cable es azul y está en impecable estado).

Diego: Pablito… Pasame la mayonesa.

Pablo: Dejá de ponerle cosas, Diego, que vas a estirar la pata un día de estos.

Diego: No es sándwich de milanga sin mayonesa… no me la discutas más…

Pablo: Noooo, savora… Nada de mayonesa. La milanesa es con mostaza, papi.

Diego: Sí, también sos de River y tomás mate dulce… andááá… Comé y callate… seguro manejás un Chevrolet.

Pablito: Por supuesto…

Diego: No entendés nada, papá. La cosa es así: Ford-Boca-mayonesa-mate amargo.

Pablito: Bizcochitos Don Satur.

Diego: ¡Ahí estamos!

Pablito: Los azucarados.

Diego: Y ahí la cagaste de vuelta.

(Suena el intercom de Pablo, y este atiende la radio).

Pablo: ¡Jefe!

Voz del jefe: ¡Pablo! ¿Cómo andan ahí?

Pablo: A full, tratando de arreglar la conexión. (Mientras se limpia la boca y Diego hace ruido con un martillo en el piso mientras come el sándwich).

Voz del jefe: Bueno, apuren, muchachos, que la cosa se está poniendo complicada…

Pablo: Sí, sí… estamos terminando.

Voz del jefe: Perfecto… les mando a la arquitecta en unos minutos a supervisar los últimos detalles.

(Pablo y Diego se paran asustados y empiezan a apurar el sándwich).

Pablo: La arquitecta, no hace falta, eh… nosotros acá tenemos los planos… y ya lo conectamos…

Voz del jefe: Ya salió para allá, está complicada la cosa, muchachos… si esto colapsa nos quedamos todos sin laburo y eso puede ser hoy mismo. Chau, muchachos, háganme quedar bien.

Pablo: Sí, jefe, no se preocupe.

Diego: Cagamos… ¿viene la arquitecta?

Pablo: Apurate, fijate en los planos lo que tenemos que hacer.

Diego:(Va a la pizarra). No me queda claro si tenemos que reparar este cable o cortarlo y conectarlo con el otro directamente.

Pablo: No tengo idea… dejame ver.

Diego: Hablé ayer con Carlos, parece que los niveles de abajo están peor que nosotros.

PAblo: ¿Peor? Mirá lo que es esto… imposible.

Diego: En digestivo, se están yendo por el caño, no lo pueden parar, en el corazón andan acelerados y con deuda, así que están por hacer un paro, y… en respiratorio hubo un incendio y se llenaron de humo, no se ve nada, se están intoxicando y no pueden trabajar…

Pablo: ¿Y reproductor? ¿Escuchaste lo que les pasó?

Diego: Sí… ni me hables. (Haciendo cuernitos y agarrándose la ingle).

Pablo: Se les derrumbó el otro día en pleno acto… no la pueden levantar…

Diego: Lo peor es que todos se echan la culpa entre ellos… tenemos que tener reunión gremial urgente…

Pablo: Igual, sabés cómo es esto… Siempre le echan la culpa al de arriba… siempre somos nosotros y el sistema eléctrico, que la conexiones, que los significados, que las emociones…

Diego: Sí… siempre somos nosotros… ¿querés un mate?

Pablo: Dale, estoy re cansado…

(Se sientan a matear. Entra la arquitecta).

Arquitecta: ¡Buen día, señores!

(Pablo y Diego se paran y rápidamente, dejan el mate y toman las herramientas).

Arquitecta: No es momento para descansar… es más, les voy a pedir que a partir de este momento trabajen ininterrumpidamente hasta terminar el trabajo.

Pablo: El turno de ocho horas termina en unos minutos, señora, y por reglamento…

Arquitecta: Mire, Giménez… esto es así… o trabajan horas extra o mañana nos quedamos todos sin trabajo. Hay que activarse y reparar este cableado… ¿se habrán enterado de las novedades?

Diego: Que no somos el único sistema que está afectado… ¿por qué no los va a apurar a ellos? Parece que no somos los únicos que andamos mal.

Arquitecta: Lamento decirles que es todo responsabilidad de los niveles superiores, que están generando un colapso de todos los sistemas.

Pablo: Claro… siempre lo mismo… la culpa es nuestra…

Arquitecta: Sí… en este caso sí… y es grave.

Pablo: ¿A que se refiere con “grave”?

Arquitecta: En circulatorio tuvieron dos paros, retraso en vías digestivas y urinarias, pérdida de presión en reproductor, reemplazo de personal en el hígado y movilizaciones en respiratorio… Nuestra empresa colapsa… y es nuestra responsabilidad encaminarla nuevamente…

Diego: No es nuestra culpa si este tipo fuma, toma, se droga, no sale de su casa, no habla con nadie, llora…

Arquitecta: Parece que sí… ha habido muchos bajones de tensión y presión en los cables y tuberías… esta depresión puede hacer colapsar todos los sistemas…

(Las luces bajan mucho… por unos segundos).

Pablo:¡Upa! ¿Y eso qué fue?

Arquitecta: Apagones generados por la depresión y las malas conexiones en nuestro nivel…

(Vuelve a apagarse la luz por unos segundos más).

Diego: Otra vez.

Arquitecta: Sí, y se van a hacer cada vez más largos hasta que se apague del todo… y posiblemente nunca podamos recuperarlo, y…

Pablo: Nos quedamos sin laburo... ¿cómo le digo a Margarita que me quedé sin laburo…?

Diego: ¿Y yo? ¿Cómo le digo a las nenas que no les puedo pagar el viaje de egresados? Vamos a hacer algo…

Arquitecta: Necesito que usen mucha voluntad para reparar este lío.

Pablo:(Abre la caja de herramientas y saca una cinta negra gigante). Voluntad tenemos de sobra…

Arquitecta: Es hora de utilizarla para algo, señores… Y no dejarse estar… menos sándwich y mate y charla y a trabajar, que se nos viene la noche… Ya vuelvo… bajo a tiroides unos minutos para que le den más amperaje a la conexión.

Diego: Perfecto, gracias.

(La arquitecta se va).

Pablo: Bolas, no le preguntaste si había que reparar o cortar y pegar.

Diego: Me olvidé… pará, veamos de dónde viene este cable… (Ambos van al mapa).

Pablo: Uff, este cable viene de lo profundo… del núcleo... acá dice… Pasa por… instintos, emociones primitivas, amor de pareja, pasión, sexualidad…

Diego: Flor de conexión… y mirá cómo está… Todo roto…

Pablo: ¿Qué le pasó a este pibe para estar así?

Diego: A ver, conectalo... Y buscá los problemas en la memoria.

(Pablo saca un cable pequeño del cable rojo y lo conecta a su computadora. Ambos se ponen a mirar la pantalla).

Pablo: A ver… conectando memoria…

(Se apaga la luz por unos segundos y vuelve).

Diego: La puta madre, Pablo… ¿y si no vuelve la luz?

Pablo: Dale… A ver… Memoria, escaneando causas de desconexión… A la mierda… una lista de cosas… Ah, con razón… acá dice: “Pérdida de trabajo, de dinero, distanciamiento de amistades, crisis económica del país, soledad, falta de diálogo, desconexión con su pareja, hijos, etc.”… y sigue…

Diego: No entiendo… se quedó sin trabajo, sin guita y eso le cagó todo lo demás...

Pablo: Sí. Es como que va arrastrando… Mirá… y esto afecta el núcleo… se siente deprimido, autoestima al 10 %.

(Se apaga la luz por varios segundos. Ambos prenden las linternas de sus cascos. Suena una sirena y se ven titilar unas luces rojas).

Diego: Es tarde.

Pablo: Pará, nunca es tarde… todavía está acá…

Diego: La arquitecta dijo que usemos mucha voluntad.

Pablo: Dale… ¡apurate!

(Ambos empiezan a encintar el cable pelado. Lo van reparando en los orificios. Cuando terminan, vuelve la luz).

Diego: ¡Bien! Buen trabajo, amigo.

Pablo: ¿Lo sacamos?

Diego: Parece que sí… pero nos usamos casi toda la voluntad.

Pablo: No va a alcanzar… no va a durar… pero nos da tiempo. Además…

Diego: El problema no está en el cable…

Pablo: Bueno, por ahora zafa… a ver si podemos terminar de comer e ir a casa...

(Entra la arquitecta).

Arquitecta: ¿!Qué hicieron!? Hubo una descarga de tensión muy intensa. Hay convulsiones en los pisos inferiores… una reacción alérgica… respiratorio tapado.

Pablo: Arreglamos este cable… lo dejamos transmitiendo al 100 %.

Diego: Me parece que el problema está en lo que lleva este cable, la información, mire…

(Le muestran la computadora).

Arquitecta: Claro… Este cable está sobresaturado con información negativa… una conexión directa con virus y otras patologías… Y lo que acabamos de hacer es darle aún mayor velocidad de transmisión.

Pablo: Tengo una idea… antes de sobrecargar el sistema…

Diego: ¿Sabés que había pensado lo mismo?

Pablo: ¿Nos permite apagar la tensión general por unos minutos?

Arquitecta: ¿Un desmayo?

Diego: Exacto.

Arquitecto: ¿Y si termina en coma?

Pablo: Así va ir de todas maneras.

Arquitecta: Parece que no queda otra… y durante el desmayo resuelvan qué hacer… bajo a sistema urinario… parece que andan con pérdida de fluidos.

Diego: Apagamos en unos segundos…

(Se va).

Pablo: ¿Estás seguro?

Diego: No queda otra.

(Pablo se sienta en la computadora, conecta al cable central).

Pablo: Apagar sistema general… Sí / No.

Diego: Sí. (Aprieta un botón de la computadora y se apagan las luces. Los dos vuelven a prender las linternas).

Pablo: ¿Y ahora?

Diego: Con voluntad no alcanzó… hagamos un cambio drástico…

Pablo: ¿Cortamos? Hay que cortar con esto.

Diego: Si, hagámoslo.

(Los dos tiran del cable rojo y lo cortan).

Pablo:¿Y ahora…? ¡Vamos! ¿No podemos prolongar el desmayo?

Diego: ¿Este cable azul de dónde viene?

Pablo: Ni idea.

Diego: Fijate, tengo una idea.

(Pablo conecta la computadora al cable azul).

Pablo: Este también viene del núcleo… uff… este es de los cables más viejos. Pasa por amor de familia, pasiones, cosas simples… los gustos más instintivos, sueños, deseos, ocio.

Diego: ¿Memorias? ¿Buenas?

Pablo: Sí… están ocultas, encriptadas, como que no las usa nunca… a ver… ¿las rescato?

Diego: ¡Dale!

Pablo: ¡Mirá! Jugando con el abuelo a la pelota, el nacimiento de sus hijos, el enamoramiento con su esposa, su pasión por la música y el arte, la pesca en la playa, el mar, los amigos de la infancia… sus cumpleaños en familia… mucho amor... tremendo… hacía mucho que no veía estas memorias…

Diego: Perfecto… vamos a cortar este cable y unirlo para alimentar al otro con esto...

Pablo: ¿Estás seguro? ¿No corre riesgo esta conexión?

Diego: No la cortaríamos, solo las vamos a unir, combinar, ¿entendés? Lo que el manual dice: “A resignificar estas memorias pasadas…”.

Pablo: Ojalá funcione…

(Los dos pelan el cable azul en el medio y conectan el rojo de salida a ese sector pelado, lo encintan con poca “voluntad”).

Diego: Listo... ahora prendé la energía general.

Pablo: Ahí va, prender.

(Las luces no vuelven…).

Diego: La puta madre, ¿entramos en coma?

Pablo: ¿Llegamos tarde?

(Se quedan en silencio).

Diego: Nunca es tarde… volvé a intentar.

Pablo: Prender. (Presiona un botón en la computadora, pero nada pasa).

(Los dos se paran, agarran el cable azul y empiezan a agitarlo).

Pablo: ¡Vamos! ¡Ariba! ¡Despertate!

Diego: ¡¡¡Vamos!!!! ¡Hay mucho por qué estar vivo!

Pablo: ¡No me quiero quedar sin laburo!

Diego: ¡Quiero volver a ver a mi familia!

Pablo: ¡Quiero disfrutar de las cosas simples del día a día!

Diego: ¡Vale la pena! Arriba.

Pablo: ¡Vale la pena! ¡Despertarte!

Diego y Pablo: ¡VALE LA PEEENAAAAAAA! ¡No te rindas!

(Vuelve la luz).

Diego: ¡Volvió! ¡Se despertó!

Pablo: ¡Bien, macho! (Dándole palmaditas al cable).

(Los dos se sientan cansados. Entra la arquitecta).

Arquitecta: ¡Los felicito! ¡Un gran trabajo! Veo que resignificaron… Un cambio drástico... de manual… a veces peligroso.

Diego:¡Pero funcionó!

Pablo: Sí… ¿ahora podemos descansar un poco? ¿Seguir con el almuerzo, al menos?

Arquitecta: Yo les diría que lo piensen, están en todo su derecho… Pero solo quiero decirles que una resignificación conlleva un entramado de miles de nuevas conexiones... mañana les traemos nuevos insumos… para comenzar… por lo pronto… les aseguro un ascenso… pero lo más importante… que mantienen el trabajo. Todos lo hacemos.

Diego: Gracias.

Pablo: Muchas gracias.

Arquitecta: No, gracias a ustedes… ya de los niveles inferiores vuelven indicadores muy positivos… de aparato digestivo les mandan muchos saludos… Estaba intratable la cosa…

Diego: Jajaja, bueno, gracias…

Arquitecta: Ah, me olvidaba, antes de irme… (La arquitecta les tira un rollo grande de “voluntad”). La van a necesitar… (Se va).

(Diego y Pablo se sientan, se miran y sacan sus sándwiches de milanesa. Empiezan a comer mientras miran el cable nuevo. Se miran, dejan los sándwiches y toman la cinta).

Pablo: Creo que puede quedar mejor, ¿no?

Diego: Dale, ¡ponele más acá!

FIN

Mamushka

(Una pareja joven, Bauti y Vero, están sentados en una mesa de un restaurante paquete. Los dos, muy bien vestidos. Ella está sensualmente vestida y no para de hablar, Bauti la mira atentamente. Los dos tienen el menú en sus manos, pero apenas lo leen. Solo en los silencios lo hacen como excusa).

Vero: Y cuando volvimos de Punta nos quedamos en el campo de una amiga mía de toda la vida. Vicky tiene un campo enorme en Bolívar, con un casco gigante, 10 habitaciones, pileta, play, cocinera, caballos. La pasamos genial, fue un verano ideal.

Bauti: ¡Guau! ¡Espectacular!

Vero:¿El tuyo?

Bauti: ¿Yo? Em… bien. Nos fuimos con unos amigos al sur.

Vero: Ay, yo hice eso hace un par de años. ¿Mochileros?

Bauti: ¡Sí! Nos divertimos mucho la verdad.

Vero:¡Qué bueno!

(Se hace un silencio incómodo).

Vero: Amigos del colegio o…

Bauti: De la facu.

Vero: ¿Qué estudiaste?

Bauti: Administración.

Vero: Ah, Vicky, mi amiga, también.

Bauti: ¿Vos?

Vero: Comunicación, en la UCA.

Bauti: Que bueno. Mmm… ¿Vos? Tus amigas de las que hablás… son de el cole, ¿no?

Vero: ¡Sí! De toda la vida, fuimos al St. Mary juntas desde jardín, imaginate.

Bauti: Ufff, literal toda la vida.

(Se hace otro silencio incómodo hasta que llega el mozo).

Mozo: ¿Ya eligieron o necesitan unos minutitos más?

Bauti: Emm… Estábamos charlando y nada… se nos pasó.

Mozo: Entonces vuelvo en unos minutos. (Empieza a irse).

Vero: ¡No! Jajaja, ya te pedimos. Tengo un poquito de hambre.

Bauti: Vero, ¿te gusta el vino?

Vero: ¡Ay, sí! ¡Me encanta!

Bauti: Ok, traenos una botella de Patrón Santiago Reserva 2012.

Mozo: Muy buena elección.

Bauti: Y dos botellas de agua mineral.

Mozo: ¿Y de comer?

Bauti: A ver…

Vero: Mirá, voy al toilette… elegime lo que quieras…

Bauti: Pero… no sé lo que te gusta… algo que no comas…

Vero: Me gusta todo… sorprendeme.

(Vero deja la escena. Se va caminando sensualmente, mostrando sus curvas. Los dos la miran irse y hace un gesto aceptando lo buena que está Vero).

Mozo: Hace cuánto que no me dicen eso.

Bauti: ¿Perdón?

Mozo: Qué hermosa chica. Primera cita, ¿no?

Bauti: Sí… ¿cómo te diste cuenta?

Mozo: No tienen idea el uno del otro.

Bauti: Claro.

Mozo: Perdón que me meta… ¿Tinder?

Bauti: Sí…

Mozo: Bastante claro... palo y a la bolsa.

Bauti: ¿Perdón?

Mozo: Digo, todo muy rápido… swipe, encuentro y a los bifes.

Bauti: ¿Vos? Tu primera vez en este restó cinco estrellas, ¿no?

Mozo: ¡Sí! ¿Cómo te diste cuenta?

Bauti: Intuición.

Mozo: Sí, estoy cubriendo a un amigo.

Bauti: Bueno, te voy pidiendo… Para mí unas milanesitas de lomo con pasta fresca al verdeo y parmesano.

Mozo: Marcha mila con fideos con queso para uno… ¿y para “Me gusta todo, sorprendeme”?

Bauti: Qué sé yo…

Mozo: No tenés idea de quién es, ¿no?

Bauti: No, la conocí hace media hora. Me la jugué… pero ya me estoy cansando de esto.

Mozo: ¿De qué…? Si me permitís…

Bauti: Tinder, las salidas fugaces. Una noche. Palo y a la bolsa, como decís vos.

Mozo: ¿Sí? ¿No está bueno? ¿No es mejor que estar meses dando vueltas para que quizás no funcione nada?

Bauti: Sí… pero sabés lo que me pasa a mí... Me engancho. Estoy medio solo… y en cuanto conozco un poco a alguien aunque sea solo una noche, me engancho. Necesito sentir algo y conectarme para llevarla a la cama… No sé si entendés… Mirá lo que te estoy contando… cómo se nota que necesito hablar con alguien.

Mozo: No te preocupes… te entiendo. ¿Y tenés miedo de engancharte con este bombón?

Bauti: Jajajaja. Sí. ¡Y eso que está más buena que el pan! Pero sí… me engancho. Apenas la conocés y es todo superficial, físico y de mentira. Despues del sexo salen a relucir las verdades, empezás a ver a la persona. Y yo me engancho. Siempre, quiero salir una vez más, saber quiénes son. Y después se van, no te hablan más, y si les querés hablar te bloquean... y listo. Se terminó todo… Y yo sigo solo y sintiéndome bastante mal.

Mozo: Claro…

Bauti: No sé qué pedir para ella. Ya que te conté mi vida recomendame algo, dale. Así si no le gusta digo que me lo sugeriste vos.

Mozo: Bien pensado… ¿Querés conocerla más?

Bauti: ¿Qué?

Mozo: Digo… antes de la cama, el desayuno, la ducha y que te vuelvas a enganchar.

Bauti: Me encantaría… me ahorraría muchos problemas… y terminaría todo en esta cena antes de que duela. Ahora… ¿me recomendás un plato?

Mozo: A eso iba… si querés conocerla, acá en este restaurante tienen una receta especial. Mi amigo me lo cuenta todo el tiempo. El chef acá hace un plato ruso que tiene un condimento especial que le traen de las estepas de Siberia…

Bauti: Ajá… no sé si algo exótico…

Mozo: No… relajá, es un pollo con puré… pero le pone este condimento… “especial”, y al instante la gente empieza a ventilar quiénes son verdaderamente. Te cuentan TODO. Es como un suero de la verdad.

Bauti: ¿Vos lo recomendás?

Mozo: Esta cita puede terminar hoy, sin caretas. Mejor cortar de raíz mientras es benigno, ¿no?

Bauti: Muy sabio.

Mozo: ¡Marcha! (Se retira).

(Vuelve Vero).

Vero: ¡Ay, perdoname! ¿Tardé mucho?

Bauti: No, está perfecto.

Vero: ¿Ya me pediste algo?

Bauti: Sí.

Vero: ¿Me vas a sorprender?

Bauti: Eso espero.

(Mientras el mozo regresa y abre el vino con todo el ritual de mostrar la etiqueta y el corcho, y sirve ampulosamente en copas bastante grandes. Bauti afirma con su cabeza con cada gesto que hace mientras Vero sigue hablando).

Vero: ¡Qué bueno! Nunca había venido a este lugar. Me encanta que hayas propuesto algo así. No suele pasar esto…