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La conmemoración de los 60 años del Teatro Experimental de Jalisco es el motivo para recordar la importancia del teatro en la sociedad, ya que los escenarios y las artes escénicas han servido siempre para dar voz, se han utilizado como vehículo sin censura para expresarse y crear espacios de libertad. Tras seis décadas de operación, este teatro mantiene su misión como un espacio para albergar diferentes voces, diversas expresiones artísticas y para todo tipo de público. Justamente de ello trata este libro: de la huella que ha dejado este recinto en su comunidad a partir de explorar su trayectoria y conocer la experiencia de quienes lo han vivido.
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Seitenzahl: 217
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Teatro
experimental
de jalisco
60 años
Teatro
experimental
de jalisco
60 años
Daniela Yoffe Zonana
Coordinadora
Teatro Experimental de Jalisco. 60 años
Edición conmemorativa
Textos
© Daniela Yoffe Zonana, Raúl Padilla López, Lourdes Ariadna González Pérez, Aimeé Muñiz Machuca, Arabella González Huezo, Rebeca Pérez Vega, David Izazaga Márquez, Paloma Robles Muro.
Primera edición electrónica, 2021
D.R. © 2021, Universidad de Guadalajara
Coordinación de Artes Escénicas
Av. Juárez 976. Col. Centro
Guadalajara, Jalisco, México
C.P. 44100
ISBN: 978-607-571-316-8
Se prohíbe la reproducción, el registro o la transmisión parcial o total de esta obra por cualquier sistema de recuperación de información, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, existente o por existir, sin el permiso por escrito del titular de los derechos correspondientes.
Hecho en México | Made in Mexico
Este libro se realizó gracias al apoyo de Cultura UDG a través de la Coordinación de Artes Escénicas y Literatura, la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y la Editorial Universidad de Guadalajara.
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Contenido
¿Por qué conmemorar 60 años?
Daniela Yoffe Zonana.............................................................................7
El Teatro Experimental de Jalisco, un hogar con
vestiduras negras
Raúl Padilla López.................................................................................9
El Experimental, un acontecimiento
Lourdes Ariadna González Pérez..........................................................13
Capítulo I
Una isla en la tierra prometida
Aimeé Muñiz Machuca.........................................................................17
Capítulo II
El Teatro y su conjunto, un legado excepcional
Arabella González Huezo....................................................................39
Capítulo III
Una obra de arte para el arte
Rebeca Pérez Vega.............................................................................53
Capítulo IV
Recuperando la memoria, los creadores escénicos
David Izazaga Márquez.......................................................................95
Capítulo V
El público: 60 años de vida
Paloma Robles Muro..........................................................................143
Teatro Experimental de Jalisco
60 años
7
¿Por qué conmemorar 60 años?
Quizás es poco usual empezar un texto con una pregunta, pero me parece que vale la pena empezar por ahí, ya que, finalmente, las preguntas son un motor de búsqueda constante, y de eso tienen mucho el arte y, por supuesto, el Teatro Experimental de Jalisco. Un espacio de búsqueda, de creación, de experiencias… de preguntas.
Y es que este oasis, porque me parece que eso es, cumple 60 años y nos invita a recordar la importancia del teatro en la sociedad; porque los escena-rios, las artes escénicas, han servido siempre para dar voz, se han utilizado como vehículo sin censura para expresarse y, ciertamente, crear espacios de libertad.
Por eso me gusta pensar en el Teatro Experimental como un espacio atemporal, un espacio siempre vigente, vivo. El “Expe” está vivo desde su concepción, porque así lo imaginaron, como un espacio para albergar dife-rentes voces, diferentes expresiones artísticas y a todo tipo de público.
Justamente de ello trata este libro, de la huella que ha dejado el Teatro Experimental de Jalisco en los que han podido ser su habitantes; que esta vez, la historia sea contada por muchas voces, por diferentes miradas y escri-ta por distintas plumas. Porque, además, ¿qué más prueba de la trayectoria y lo rico del “Expe”, que encontrarnos con su lado más humano? Leer la his-toria en palabras de los que la vivieron y con esa suerte de subjetividad que tiene todo que ver con el arte o,más puntualmente, con las artes escénicas.
No habrá páginas suficientes para incluir a todos los personajes de esta historia, que por supuesto es mucho más larga de lo que ha podido ser esta publicación. Pero la historia del Teatro Experimental de Jalisco es de todos, todos aquellos que han hecho posible que existiera, que abriera las puertas, que las funciones pudieran suceder, de todos lo que han estado arriba de ese imponente escenario y los que desde fuera de él, han puesto su creatividad a trabajar para que ese vínculo sucediera, los que han ocupado las butacas, dejado emociones, por los que estuvieron, los que están y los que vendrán. ¡Felices primeros 60 años, Teatro Experimental de Jalisco!
Daniela Yoffe Zonana
Coordinadora de Artes Escénicas y Literatura
Universidad de Guadalajara
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Teatro
Experimental
de Jalisco
60 años
Teatro Experimental de Jalisco
60 años
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El Teatro experimental de jalisco, Un hogar con vestiduras negras
Mucho se ha hablado de que la evolución del ser humano y de las sociedades depende, en gran medida, del conocimiento y del desarrollo tecnológico; sin embargo, esta evolución encuentra su médula, indudablemente, en cómo se alimenta el espíritu de los individuos, en el pensamiento humanístico, la comprensión de las premisas de comunidad y la capacidad de transformarse en un ente integral con la libertad y la determinación de sublimar su capa-cidad creativa.
Nuestra ciudad siempre se ha caracterizado, precisamente, por ser nido de visionarios y propositivos creadores; referente reconocida como cobijo y catalizador de grandes talentos que históricamente han aportado elementos definitorios, en gran medida, de la identidad mexicana. En una época en la que el mundo vivía un gran proceso de reconfiguración, después de un inicio de siglo convulso y fracturado, buscamos refugio y catarsis en la cultura y todas sus manifestaciones y, más específicamente, en el arte. Es entonces cuando nuestra ciudad fue testigo de uno de los movimientos artísticos más ricos de la segunda mitad del siglo xx.
Las artes escénicas encuentran en Guadalajara una plataforma para madu-rar y florecer, para detonar nuevas formas de ver y cuestionar las realidades a través de la escena, más allá de los lindes del estado y del país. La postrimería de la década de los cincuenta y los años sucesivos traen consigo un renaci-miento del teatro mexicano, que advierte en los escenarios tapatíos una veta para la creación y la promoción escénica. La actividad teatral es maravillosa, gracias al trabajo y al amor por las tablas de muchos creadores que ven en nuestra ciudad un lienzo en blanco para desarrollar sus propuestas y volver a dar vida a las artes escénicas desde una perspectiva ambiciosa y sugerente.
La renovación de los espacios escénicos fue fundamental para este re-nacimiento. Uno de los sitios más emblemáticos, punto de encuentro por excelencia para las familias tapatías, da cobijo a un núcleo cultural con ca-racterísticas que lo identificaron como uno de los más modernos de su época en Latinoamérica.
En la periferia del Agua Azul se erige una mole de concreto y acero, ima-ginada y materializada por Erich Coufal, Héctor Villaseñor y Jorge Michel.
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Pero no se trata de un inmueble convencional: una explanada y grandes es-calones conducen hasta el umbral a quien decide indagar; el abrazo impo-nente de la Comedia y la Tragedia de Olivier Seguin invita a entrar, y los precisos trazos de Gabriel Flores dan la bienvenida. El intuitivo trayecto permite descubrir una sala repleta de butacas plegables, una prominente bóveda y un grandioso telón rojo. Un nuevo espacio está dispuesto, se trata del Teatro Experimental de Jalisco.
Un mes después de abrir sus puertas por vez primera, se hace oír una voz que sorprende a los primeros asistentes: “ésta es tercera llamada, tercera”, anuncia. El sonido de las poleas abriendo el gran telón marcó un hito en el devenir de las artes escénicas en México. Cobra vida el primer recinto teatral moderno en Guadalajara que no sólo cumplía, sino que rebasaba todos los requerimientos de un foro de su época: una isóptica completamente fun-cional, excelente acústica, total aislamiento lumínico, escenario giratorio y un equipamiento técnico que cubría todas las necesidades de una puesta en escena.
Fueron estas características, y la sólida comunidad que pronto se formó en torno a él, factores determinantes para que en este espacio se empezara a gestar un nuevo movimiento teatral, que ha sido referente durante estas seis décadas en nuestro país y que fue, en aquel momento, una plataforma para las nuevas formas de hacer teatro en México. Las entrañas del Teatro Experimental estaban en marcha. Luminarias, reflectores, cables, amplifica-dores de sonido, varas, estructuras y una vestidura impecablemente negra han sido cómplices de personajes entrañables para el teatro jalisciense, quie-nes han habitado cada uno de los rincones del teatro: el escenario, la cabina, el almacén, el sótano, los camerinos y el salón de ensayos.
El magnetismo de este escenario sedujo y dio cobijo a los sueños de un grupo de jóvenes universitarios ávidos por la expresión teatral, que durante más de treinta años tuvieron en el Teatro Experimental la casa de la Com-pañía de Teatro de la Universidad de Guadalajara. El inicio de la década de los setenta timbró una época con un gran auge en la producción teatral en Jalisco, tanto la Compañía como agrupaciones independientes y colectivos encontraron en los espacios de este teatro, sin miedo al error, un hogar.
Entrañable, cercano, acogedor, cordial, inspirador. Los calificativos alre-dedor de este espacio son infinitos, como infinitas son las posibilidades que ha ofrecido a lo largo de su historia e infinitas las historias que lo confor-man; sus paredes son un auténtico contenedor de experiencias, de anécdo-tas y vivencias. Se ha convertido, más que en un lugar de representación y despliegue de recursos técnicos, en un espacio de introspección, de confron-tación y de catarsis, un espacio para permanecer y dejarse abrazar por ese edificio que parece respirar al ritmo de quien lo habita.
Miles de voces han retumbado en las paredes y sus alientos permane-cen entre las piernas del Teatro Experimental. No se puede hablar de él sin aludir a quienes le han dado vida durante estas seis décadas, como Fran-cisco Aceves, Luis Manuel Aguilar, Willy y Rosita Aldrete, Gabriela Araujo, Ignacio Arriola, Magdalena Caraballo, Ricardo Delgadillo, Abelardo Ferrer,
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Karina Gidi, Onésimo González, Jesús Hernández, Rosalba Hoeflich, Stella Inda, Vicente Leñero, Lola Lince, Carlos Maciel, Ofelia Medina, Laura Patri-cia Orellana, Moisés Orozco, Luis Manuel Portilla, Ernesto y Consuelo Pru-neda, Sara Isabel Quintero, Lorena Ricaño, Daniel y Pancho Salazar, Rafael Sandoval, Lupe Segura, Javier Serrano, Leonel Torres, Félix Vargas, Roberto Vázquez, David Zumaya y un sinnúmero de actrices, actores, directores, dra-maturgos, productores, promotores, iluminadores, escenógrafos, vestuaris-tas, maquillistas, peinadores, tramoyistas, técnicos, taquilleros, boleteros, personal de limpieza, equipo de apoyo y administradores.
Hoy en día, el Teatro Experimental es lo que es, sobre todo, gracias a los ojos, oídos, piel y sensaciones del público que ha ocupado sus butacas. Porque al aludir al Teatro Experimental, no sólo nos referimos a un lugar, sino a toda una experiencia en donde por un momento estamos expuestos y dispuestos a vivir otros sucesos, otras realidades que nos ofrece la ficción.
Vivir el teatro es descubrir algo que nos sorprende debajo de las luces, divagar con los claroscuros; es estar atentos a lo que sucede en un pequeño instante de la escena, en algún espacio; es asombrarnos con algún gesto de la actriz, con algún movimiento del bailarín, con algún acorde del músico; es hipnotizarnos con las voces y los sonidos. Vivir el teatro es estar listos para enamorarnos, reírnos, cuestionarnos, confrontarnos, desdibujarnos; es es-tar listos para vivir sensaciones y emociones inéditas que permanecen más allá de una función.
Esta maravillosa peculiaridad del teatro como experiencia es, justamen-te, lo que caracteriza a las artes vivas, lo que sucede desde la butaca va de la mano de la experiencia de los actores, bailarines y músicos. Vivimos juntos en un momento de ficción, en un momento en donde estamos en un juego, en una dualidad en la que todos somos partícipes.
Todo esto es algo que nos ha regalado el Teatro Experimental de Jalisco, un fenómeno que no se ha confinado a sus muros y sus vestiduras, sino que ha trastocado muchas otras piezas clave que siguen forjando el quehacer artístico de la sociedad jalisciense. Celebremos los primeros sesenta años de un recinto que siempre nos recibe con el telón abierto.
Raúl Padilla López
Presidente de la Fundación Universidad de Guadalajara, a.c.
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Teatro Experimental de Jalisco
60 años
