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Javier Tolcachier

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Beschreibung

En los cuadernos de capacitación que conforman esta obra se analizan las tendencias más generales del momento histórico y los vectores más significativos en los campos demográfico, socioeconómico, geopolítico, político, ideológico y subjetivo. Todo ello conforma una constelación de tendencias cuya interacción influye poderosamente en los acontecimientos de la actualidad.
En esa multiplicación y complejidad de relaciones ¿es acaso posible descifrar un rumbo, una dirección? ¿Va la humanidad –y nosotros con ella- en sentido evolutivo, de calidad ascendente o retrocede y cae?
Los trazos señalados en este trabajo pueden constituirse en un mapa orientativo, una suerte de brújula. Sin embargo, el rumbo que tomen los acontecimientos dependerá, en definitiva, de lo que hagamos con lo que la historia arrojó a las playas de nuestro tiempo. 

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Veröffentlichungsjahr: 2019

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En los cuadernos de capacitación que conforman esta obra se analizan las tendencias más generales del momento histórico y los vectores más significativos en los campos demográfico, socioeconómico, geopolítico, político, ideológico y subjetivo. Todo ello conforma una constelación de tendencias cuya interacción influye poderosamente en los acontecimientos de la actualidad.

En esa multiplicación y complejidad de relaciones ¿es acaso posible descifrar un rumbo, una dirección? ¿Va la humanidad –y nosotros con ella- en sentido evolutivo, de calidad ascendente o retrocede y cae?

Los trazos señalados en este trabajo pueden constituirse en un mapa orientativo, una suerte de brújula. Sin embargo, el rumbo que tomen los acontecimientos dependerá, en definitiva, de lo que hagamos con lo que la historia arrojó a las playas de nuestro tiempo.

CUADERNOS DE

CAPACITACIÓN

POLÍTICA

TENDENCIAS

Javier Tolcachier

© Javier Tolcachier

Autorizada su reproducción parcial citando la fuente.

ISBN: 978-956-7483-69-3

Portada: Francisco Ruiz-Tagle C.

Diseño y Producción gráfica: Virtual Ediciones

Edición digital: Septiembre 2019

Santiago de Chile.

Prólogo

El mundo en el que estamos es tremendamente complejo y difícil de entender. Cambia tan velozmente, que nos vamos encontrando desfasados en muchos aspectos, arrastrando la inercia de nuestras comprensiones ya obsoletas. Una nueva realidad se nos impone y muchas veces sentimos que ya no vemos las grandes tendencias actuantes, sino que nos perdemos en los detalles que componen este multifacético escenario.

Podemos revisar la mirada con que filtramos la información, para intentar actualizarla. Y será un muy interesante ejercicio constatar cómo los paisajes en que nos formamos, los objetos más preciados, los valores intangibles que sostenían nuestra conducta y todo cuanto nos resultó excepcionalmente valioso, cambia actualmente, perdiendo sus connotaciones y siendo reemplazado por otros primarios. La época muta y desestabiliza los grandes mitos y creencias que impulsaron conductas humanas, las principales ideologías que sostuvieron sus luchas, las instituciones con que organizamos nuestras sociedades, el poder y el modo de ejercerlo, el valor mismo del dinero, lo que consideramos que está bien y aquello que condenamos a ultranza.

Nos vendrá muy bien entonces tratar de actualizar nuestra propia mirada sobre el mundo, descartando tanto filtro en desuso. Pero corresponde asimismo que nos informemos bien respecto a las grandes tendencias actuales, el modo en cómo están entrelazadas e interrelacionadas y la dirección que llevan.

Sobre todo si somos comunicadores, periodistas, si tenemos la función de informar a otros sobre estos temas. Nos parece que no podemos seguir siquiera usando el lenguaje de hace unas pocas décadas atrás, porque resulta inadecuado para explicar el momento actual.

Por ello, hemos alentado a Javier Tolcachier –analista del Centro Mundial de Estudios Humanistas y columnista de Pressenza– a describir en estos Cuadernos de Capacitación Política que hoy publicamos, las grandes tendencias actuantes en el presente.

Nos parece que darse el tiempo para leerlas, reflexionar sobre ellas, incluso estudiarlas en grupos de trabajo o dando forma a talleres y seminarios, puede ser una importante ayuda para actualizar nuestra manera de interpretar las realidades globales, comprendiendo las principales pinceladas que constituyen el paisaje actual.

Lamentamos poner a disposición de nuestros lectores solamente una edición en español, teniendo muy presente que en cada uno de los ocho idiomas con que trabajamos diariamente en nuestra agencia internacional de noticias, hace falta contar con este estímulo. Pero confiamos que el interés por ello lleve a los traductores a priorizar esta herramienta de comprensión y, eventualmente, a publicarla en las demás lenguas.

Agradecemos a Virtual Ediciones la posibilidad de contar con el presente libro y al Foro Humanista Latinoamericano el marco para presentarlo.

Pía Figueroa Edwards.
Co-directora Agencia Internacional de Noticias Pressenza.
Abril de 2019

Introducción

A todos nos gusta comprender mejor el mundo en que vivimos. Aún más, cuando nos damos a la tarea de transformarlo. Sin embargo, las urgencias constantes y acuciantes nos impiden frecuentemente tomar perspectiva y apreciar tendencias generales que influyen nuestro diario convivir.

Estas tendencias son como las corrientes submarinas o de aire que pasan desapercibidas en la superficie pero condicionan entornos, facilitando algunos fenómenos y dificultando otros.

Las tendencias sociales son variables y poseen la propiedad de realimentar la propia variabilidad, por lo que la frecuente actualización de su estudio es imprescindible, con mayor razón en tiempos de veloces mutaciones.

Algo similar sucede con la actividad humana, la que a través de la continua modificación de su circunstancia externa e interna, transforma al operador mismo, convirtiendo dicha acción en un bucle virtuoso o vicioso según sea la orientación de dichas acciones.

Por ello, cualificar la actividad humana ha sido desde el comienzo de la historia un factor esencial en su espiral evolutiva. La capacitación y el aprendizaje se han constituido en compañeros inseparables del quehacer social, aún en las eras más oscurantistas, en las que el prejuicio y el control arrinconaban al espíritu humano.

¡Cuánto más importante se torna la comprensión en momentos en los que el conocimiento parece atravesar como una saeta fulgurante los dominios establecidos y ser con justicia reclamado como derecho universal!

Esta obra se enrola al servicio de ese derecho, intentando colaborar con la capacitación de aquellos que buscan construir con sus acciones un mundo mejor.

Por lo mismo, no es una producción “neutral”, sino que se desliza a través de ella una mirada humanista, que le confiere su teleología más general.

Plan de la obra y modos de uso

En cada uno de los Cuadernos que comprenden la obra, se tratan las tendencias más relevantes a juicio del autor. A partir del primero, en el que se exponen las tendencias más generales del momento histórico, se discurre en los siguientes sobre los campos demográfico, socioeconómico, geopolítico, político, ideológico y subjetivo, conformando una constelación de tendencias cuya interacción compleja actúa sobre los acontecimientos de la actualidad.

De la relación interactiva de estas tendencias entre ellas y con nuestra propia acción de transformación, se da cuenta en el último capítulo, a modo de conclusión.

De suyo, es evidente que por motivos de extensión e interés se han priorizado algunas áreas. Muchos otros campos importantes no se han tocado como el arte, las culturas, las relaciones interpersonales o las ciencias, ámbitos a los que se alude en alguna mención, pero de los que no se ofrece detalle suficiente. Quizás estos pendientes junto a otras materias apenas esbozadas, constituyan un compromiso para producir otro material a futuro.

En cuanto al libro en sí, éste puede ser utilizado de dos formas distintas. La primera es acceder de manera condensada a información actualizada con sólo leer el trabajo. Nos parece que aún a aquellos estudiosos consustanciados con estos temas, podría resultarles útil a modo de sistematización general introductoria.

La segunda, es acometer los capítulos colectivamente en forma de talleres, cuya propuesta pedagógica puede ser enriquecida con las propias capacidades y necesidades grupales.

El libro facilita a su vez un uso no secuencial o simplemente parcial, pudiéndose elegir las temáticas desde el interés preciso de la mirada de quien las aborda.

CUADERNO 1

Tendencias generales del momento histórico

Las tendencias generales que enmarcan el momento histórico actual son:

a) Mundialización

b) Revolución Tecnológica y aceleración del tempo histórico

c) Desestructuración

Mundialización

No hay puntos desconectados en el planeta. Lo que sucede en cualquier punto afecta a todos. Tanto los problemas como las posibles soluciones se mundializan.

La información viaja a niveles instantáneos, lo que hace que fenómenos distantes se hagan presentes de inmediato en todas las latitudes. Por otra parte, la interconexión y el creciente contacto humano desde esferas diferentes y anteriormente separadas, provoca la “nivelación” de las problemáticas.

Por otro lado, la acumulación sistémica de datos, las evaluaciones comparativas y los estudios globales van presentando realidades comunes, al tiempo que se va extendiendo en éstos un modo de mirar cada vez más planetario.

“Al mismo tiempo, está naciendo una sensibilidad que se corresponde con los nuevos tiempos. Es una sensibilidad que capta al mundo como una globalidad y que advierte que las dificultades de las personas en cualquier lugar terminan implicando a otras aunque se encuentren a mucha distancia. Las comunicaciones, el intercambio de bienes y el veloz desplazamiento de grandes contingentes humanos de un punto a otro, muestran ese proceso de mundialización creciente.” 1

Emergen en esta situación dos tendencias que habitualmente son confundidas. Una es la mundialización, una tendencia histórica fundacional de la especie, inherente al desplazamiento humano en el planeta y al encuentro con otras comunidades.

La mundialización se diferencia radicalmente del concepto de globalización. Este último se corresponde con la corriente homogeneizante que impulsan el imperialismo, los grupos financieros y la banca internacional. La globalización, ligada a premisas economicistas, se extiende a expensas de la diversidad y autonomía de los estados nacionales, de la identidad de las culturas y subculturas.

La globalización tiende a la concentración, la uniformidad, la unipolaridad o competencia de potencias entre sí, a un sistema único signado por la lógica, las prácticas y los intereses del capital.

La globalización es fruto de la voracidad de lucro del capital, pugna por abrir y dominar mercados, impone modificaciones de facto de las legislaciones a través de tratados negociados entre tecnócratas a espaldas de la población. Acentúa la supremacía de los países tecnológicamente desarrollados, desprotegiendo industrias locales, minando la soberanía tecnológica en países de menor fortaleza e impidiendo la diversificación de sus matrices productivas.

Mediante la imposición global de un sistema de patentes, la globalización estimula la apropiación de conocimiento humano acumulado en generaciones, impidiendo el libre e irrestricto acceso de las poblaciones a los beneficios derivados de ese conocimiento.

A través de la deslocalización de la producción, la globalización provoca la competencia entre países y pueblos en busca de bajos costos (salarios, materias primas, tasas impositivas, desprotección laboral o medioambiental). Exige la libre movilidad del capital y la defensa irrestricta de sus derechos (¿?), asentando posibles litigios en cortes arbitrales supranacionales como el CIADI (perteneciente al grupo corporativo Banco Mundial) y a través de tratados de protección de inversiones. Esta irrestricta movilidad del capital en conjunto con la financiarización, ocasionan extrema volatilidad económica y social.

La globalización devalúa los mecanismos democráticos, extorsionando o comprando a gobiernos con la amenaza de deslocalizar industriaso promesas de invertir capitales en un país. Genera, por otro lado, un consumo estandarizado y desmedido, afectando modalidades de vida y entornos medioambientales.

La presión que origina la uniformización cultural a través del consumo de mercancías físicas e inmateriales es uno de los principales factores que explica la reacción nacionalista y el avance de fuerzas de derecha aprovechando el discurso antiglobalizador.

El Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista 2aboga por la mundialización, proceso hacia el cual tienden a converger las diferentes culturas sin perder por esto su estilo de vida y su identidad. El proceso de mundialización tiende a pasar por las federaciones nacionales y las regionalizaciones federativas acercándose finalmente a un modelo de confederación mundial multiétnica, multicultural y multiconfesional, es decir: a una nación humana universal.

La mundialización se enfoca en la defensa de la diversidad y la pluripolaridad con vocación integradora. Proclama el derecho a la autonomía, proponiendo direcciones de convergencia.

Frente a la concentración de poder trasnacional, defiende la idea de paridad cultural, de multilateralismo horizontal, de soberanía política. Frente a la imposición o intento de subordinación, impulsa el empoderamiento y la integración de los factores subalternos para lograr emancipación y voz propia.

Frente a la univocidad, devela la riqueza de lo diverso y lo múltiple: múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; múltiple en las localidades, las regiones y las autonomías; múltiple en las ideas y las aspiraciones; múltiple en las creencias, el ateísmo y la religiosidad; múltiple en el trabajo; múltiple en la creatividad.

La mundialización celebra la movilidad humana y el intercambio cultural creativo. A los muros y legislación restrictiva, opone la ciudadanía universal, el libre asentamiento, la protección e igualdad de derechos del migrante.

Frente a la estanqueidad e inmovilidad identitaria, promueve la búsqueda de lo común, lo colaborativo y cooperativo.

Revolución tecnológica y aceleración del tempo histórico

A lo largo de la historia, el ser humano ha buscado satisfacer sus necesidades a través de la creación de nuevo conocimiento e innovación, logrando el desarrollo de la ciencia y la tecnología. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se produce un fuerte avance de las tecnologías de la información y la comunicación, biotecnología, ingeniería genética, nanotecnologías, fuentes energéticas, nuevos materiales e inteligencia artificial. En la actualidad, predomina el intento de hacer converger todas estas tecnologías.

Esta tendencia tiene carácter universal, pero marcha con distinta velocidad e intensidad en diferentes lugares, lo que aumenta las desproporciones entre regiones, países, áreas y sectores en el interior de cada unidad.

“El cambio veloz en el mundo, motorizado por la revolución tecnológica, está chocando con las estructuras establecidas y con la formación y los hábitos de vida de las sociedades y los individuos.

Este desfasaje genera crisis progresivas en todos los campos y no hay por qué suponer que va a detenerse sino, inversamente, tenderá a incrementarse. Las transformaciones que están ocurriendo toman direcciones inesperadas produciendo desorientación general respecto al futuro y a lo que se debe hacer en el presente.

Por otra parte, hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad, vivienda e instrucción. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo.

El gran capital ya ha agotado la etapa de economía de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo ha producido. Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialécticamente las voces de la razón sino los más oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos.” 3

Estas respuestas regresivas buscan compensar la enorme incertidumbre que produce el cambio acelerado, la desestructuración de los lazos sociales y son también reacción a los intentos del colonialismo cultural globalizador.

Desestructuración

La desestructuración hace referencia a la descomposición de estructuras sociales, produciéndose con ella ruptura o dilución de lazos, atomización, disgregación y falta de cohesión.

“Tanto el capital como el trabajo, las culturas, los países, las formas organizativas, las expresiones artísticas y religiosas, los grupos humanos y hasta los individuos están enredados en un proceso de aceleración tecnológica y de desestructuración que no controlan. Es una descomposición interna de estructura y medio circundante, en la que antiguos valores, creencias y formas de organización social no logran responder ya a las necesidades humanas.

Se trata de un largo proceso histórico que hoy hace crisis mundial y que afecta a todos los esquemas políticos y económicos, no dependiendo de éstos la desorganización general ni la recuperación general.”

“Las diversas estructuras sociales, desde las más primitivas a las más sofisticadas, tienden a la concentración progresiva hasta que se inmovilizan y comienza su etapa de disolución de la que arrancan nuevos procesos de reorganización en un nivel más alto que el anterior. Desde el comienzo de la historia, la sociedad apunta hacia la mundialización y así se llegará a una época de máxima concentración de poder arbitrario con características de imperio mundial ya sin posibilidades de mayor expansión. El colapso del sistema global ocurrirá por la lógica de la dinámica estructural de todo sistema cerrado en el que necesariamente tiende a aumentar el desorden (entropía).” 4

En una estructura, los miembros de un conjunto dado están correlacionados de manera que son no independientes unos respecto de otros y se compenetran mutuamente. La desestructuración en curso actúa de modo centrífugo, impone la ilusión de la individualidad, induce el separatismo, produce desconexión en las comprensiones y las relaciones, impactando en la interioridad humana, en la que crece la falta de unidad entre el sentir, el pensar y el hacer y la incoherencia de la propia conciencia.

“Tanto la regionalización y globalización de los mercados como la reivindicación localista y de las etnias, apuntan a la desintegracióndelEstado nacional. La explosión demográfica en las regiones pobres lleva la migración al límite del control. La gran familia campesina se disgrega desplazando a la generación joven hacia el hacinamiento urbano. La familia urbana industrial y post industrial se reduce al mínimo, mientras las macrociudades absorben contingentes humanos formados en otros paisajes culturales.

Las crisis económicas y las reconversiones de los modelos productivos hacen que la discriminación irrumpa nuevamente. Entre tanto, la aceleración tecnológica y la producción masiva dejan obsoletos a los productos en el instante de entrar en el circuito de consumo. El reemplazo de objetos se corresponde con la inestabilidad y el desplazamiento en la relación humana.

La antigua solidaridad, heredera de lo que en algún momento se llamó “fraternidad”, ha terminado por perder significado. Los compañeros de trabajo, de estudio, de deporte, y las amistades de otras épocas toman el carácter de competidores; los miembros de la pareja luchan por el dominio, calculando desde el comienzo de esa relación cómo será la cuota de beneficio al mantenerse unidos, o cómo será la cuota al separarse. Nunca antes el mundo estuvo tan comunicado, sin embargo los individuos padecen cada día más una angustiosa incomunicación. Nunca los centros urbanos estuvieron más poblados, sin embargo la gente habla de “soledad”. Nunca las personas necesitaron más que ahora del calor humano, sin embargo cualquier acercamiento convierte en sospechosa a la amabilidad y la ayuda.

Como en las épocas finales de civilizaciones pasadas, mucha gente asume actitudes de salvación individual suponiendo que no tiene sentido ni posibilidad de éxito cualquier tarea que se emprenda en conjunto. Cunde la fragmentación grupal e interpersonal y el aislamiento individual es medianamente suplido por las estructuras productoras de bienes y esparcimiento colectivo concentradas bajo una misma dirección.”

“Que todo termine en un caos y un reinicio de la civilización, o comience una etapa de humanización progresiva ya no dependerá de inexorables designios mecánicos sino de la intención de los individuos y los pueblos, de su compromiso con el cambio del mundo y de una ética de la libertad que por definición no podrá ser impuesta.” 5

Si el proceso mecánico de las estructuras históricas lleva la dirección comentada es hora de preguntarse cómo es que el ser humano podría cambiar la dirección de los acontecimientos. A su vez, ¿quiénes podrían producir ese formidable cambio de dirección sino los pueblos que son, precisamente, el sujeto de la historia?

“Si hace carne en los pueblos la idea de que (y es bueno repetirlo) no habrá progreso sino es de todos y para todos, entonces la lucha será clara.

En el último escalón de la desestructuración, en la base social, empezarán a soplar los nuevos vientos. En los barrios, en las comunidades vecinales, en los lugares de trabajo más humildes, comenzará a regenerarse el tejido social.” 6

“La Democracia real, plebiscitaria y directa será una necesidad porque se querrá salir de la agonía de la no participación y de la amenaza constante del desborde popular. Los poderes serán reformados porque ya habrá perdido todo crédito y todo significado la estructura de la democracia formal dependiente del capital financiero. Sin duda, éste libreto de crisis se presentará luego de un período de incubación en el que los problemas se agudizarán. Entonces comenzará esa serie de avances y retrocesos en que cada éxito será multiplicado como efecto demostración en los lugares más remotos gracias a las comunicaciones instantáneas. Ni siquiera se tratará de la conquista de los estados nacionales sino de una situación mundial en la que se irán multiplicando estos fenómenos sociales antecesores de un cambio radical en la dirección de los acontecimientos. De este modo, en lugar de desembocar el proceso en el colapso mecánico tantas veces repetido, la voluntad de cambio y de dirección de los pueblos comenzará a recorrer el camino hacia la nación humana universal.” 7

CUADERNO 2

Tendencias sociodemográficas

Transcurrieron cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los mil millones de habitantes. Tan sólo en los últimos 200 años ésta se multiplicó por siete. 

En 2017, la población mundial es de 7600 millones de personas, 60% de las cuales viven en Asia, 17% en África, 10% en Europa, 9% en América Latina y el Caribe y el restante 6% está repartido entre América del Norte y Oceanía. China e India son los países con mayor población, acumulando entre ambos un 37% del total global. 8

Según las estimaciones proyectadas, la población continuará creciendo, aunque a un ritmo cada vez menor, sumando mil millones más hacia 2030, alcanzando 9800 millones en 2050 y llegando a los 11200 millones en el año 2100.

Estos cálculos se basan en el descenso de la tasa de fecundidad combinada con el aumento de la tasa de sobrevivencia.

El mayor crecimiento se producirá en África, cuya cifra poblacional se acercaría, con unos 4400 millones a la asiática en el año 2100, que contaría entonces con 4900 millones de personas. Ambos continentes, Asia y África, concentrarían conjuntamente el 83% de la población mundial.