The Beatles - William Blair - E-Book

The Beatles E-Book

William Blair

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Beschreibung

Alrededor de The Beatles han surgido toda suerte de leyendas sobre su música y sobre la vida de cada uno de los componentes del grupo. Se ha analizado con lupa la trayectoria de Lennon, se ha especulado con la personalidad de McCartney, y se ha dicho de todo de las vidas de Ringo Starr y George Harrison. Pero hasta este momento no se había hecho un ejercicio de recopilación anecdótica de quien fue parte esencial de la banda sonora de tantas generaciones. El encuentro, el camino, el éxito, la separación, la muerte y el mito se dan de la mano en este libro y nos ofrecen lo mejor (y lo peor) de quienes perdurarán para siempre en nuestra memoria. • ¿Cuáles fueron los nombres del grupo antes de adoptar el definitivo Beatles? • ¿A quién le escribía Lennon sus primeras canciones de amor? • ¿Qué ocurrió en el show de Ed Sullivan cuando desembarcaron en los EE.UU.? • ¿Grabaron alguna canción en un idioma diferente al inglés? • La aventura española de The Beatles. • La última aparición de John Lennon en un escenario. • Las canciones de los Beatles y la publicidad.

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Seitenzahl: 294

Veröffentlichungsjahr: 2020

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UN SELLO DE EDICIONES ROBINBOOK

información bibliográfica

Industria 11 (Pol. Ind. Buvisa)

08329 - Teià (Barcelona)

www.robinbook.com

© 2010, Ediciones Robinbook, s.l., Barcelona.

Diseño de cubierta: La Cifra

Fotografía de cubierta: © Michael Ochs Archives/Corbis

Diseño de interior: Paco Murcia

ISBN: 978-84-9917-609-3

Producción del ebook: booqlab

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.»

Sumario

Introducción

uno:

Quarrymen, Beetles, ¡Beatles! (1957-1963)

dos :

Los chicos del pelo largo (1964-1966)

tres :

La vuelta a casa (1966-1970)

cuatro :

El club de corazones solitarios (1971-1980)

cinco :

Soy leyenda (1980-2010)

Apéndices

Introducción

El caso de The Beatles es sin duda uno de los más destacados de la historia de la música británica lo que quiere decir de la música pop, o tal vez deberíamos decir de la música en general, pues sin pretender compararlos a Haendel o a Purcell, por ejemplo, sí que podemos coincidir en que su música ha estado más difundida que la de los grandes clásicos y que su estilo, sus composiciones y sus personalidades han influido de una manera notable, no sólo entre los músicos y compositores que les han sucedido sino en capas mucho más amplias de la sociedad con lo que se dio en llamar «beatlemania» y que marcó un hito en el mundo de los años sesenta. En los Beatles se ha unido su evidente calidad musical con el tiempo que les tocó vivir y con el hecho, no desdeñable, de que como grupo musical murieron demasiado pronto, como los grandes mitos. De ese modo se les podría comparar con Elvis Presley, con Jimmy Hendrix o, más cerca, con Queen de Freddie Mercury o con The Animals o The Tremeloes, porque no hablamos de muerte física, sino de muerte musical por una u otra razón. Alrededor de los Beatles se han tejido cientos de leyendas, se han escrito decenas de libros y su música y su vida se han analizado de forma exhaustiva, pero entre tanta información, unas veces interesante y otras superficial, hacía falta un ejercicio de recopilación, no para su historia musical, suficientemente conocida, sino para aspectos más anecdóticos y más relacionados con la vida cotidiana o con el mito, que con su historia musical. ¿A quién le escribía John Lennon sus canciones de amor?, ¿qué ocurría en los hoteles donde vivían gran parte de su vida?, ¿en qué empleaban su tiempo cuando no estaban en el estudio de grabación?, ¿qué sabemos de Ringo Starr, empezando por su verdadero nombre?

Estamos acostumbrados al término «leyendas urbanas», desde luego, pero probablemente ese concepto se inventó para hablar de los Beatles, igual que el término «fan». ¿Quién no ha oído alguna vez la leyenda de la muerte de Paul MacCartney o aquella de que los Beatles eran los «buenos chicos» y los Rolling Stones los que sentían simpatía por el diablo? Diez años no son muchos años para una carrera musical, pero el anecdotario de los Beatles no se agota en esos diez años, sino que sus vidas, para mal o para bien, estuvieron siempre marcadas por aquella banda de skiffle que se formó en los antros de Liverpool y de Hamburgo a finales de los cincuenta. El encuentro, el camino, el éxito, el mito, la separación, la muerte de Lennon, la de George Harrison; todo eso es historia, y es historia de los Beatles aunque se separaran, musical y personalmente, y siguieran sus vidas caminos tan diferentes.

uno:

Quarrymen, Beetles, ¡Beatles! (1957-1963)

Entre 1957 y 1963 asistimos a los primeros tiempos de lo que serían The Beatles. El punto de partida es algo muy típico de finales de los años cincuenta en el Reino Unido. Los jóvenes escolares no han vivido la guerra o no la recuerdan porque eran demasiado pequeños, las ciudades industriales como Liverpool, Manchester o el mismo Londres son un hervidero de conflictos sociales, de ruptura con los viejos esquemas y de búsqueda de nuevos caminos a la creatividad. Entre los jóvenes quinceañeros triunfa el skiffle, una mezcla de influencia norteamericana a ritmo de jazz y blues y de música tradicional inglesa o irlandesa. Se sigue a Donegan, a Buddy Holly y mucho menos a Elvis o a Carl Perkins. Todo empieza de un modo natural, como toda pandilla juvenil de aquellos años; se oye música en la radio, se reúnen al salir del colegio y los chicos que se siente más afines se van juntando entre ellos. Les une la música, un lugar donde tocar, unas guitarras, la mayoría de las veces de segunda mano, muchas horas de pulsar las cuerdas, ruido, alguna cerveza que otra y a partir del momento en que toman la decisión de hacer de la música un modo de vida, todo cambia para ellos. John, Paul, George, Stu, Pet, Ivan, Ken… hijos de la clase obrera de Liverpool que sientan las bases de un movimiento que llegaría a todo el mundo.

El niño camino del fracaso

A finales de los años cuarenta, cuando John Lennon estaba a punto de cumplir los diez años era frecuente encontrar en su libreta de evaluaciones escolares la frase: «[…] este niño va camino del fracaso…». El pequeño John era hijo de Alfred y Julia Lennon y él mismo declaró en una entrevista que nació en 1940 durante un bombardeo alemán sobre Liverpool, algo absolutamente cierto pues hay constancia de que esa noche, 9 de octubre, la Luftwafe estaba bombardeando la ciudad. En una entrevista John afirmaba: «En Liverpool había tres clases de chicos, los que habían perdido a su padre en la guerra, los que lo habían recuperado tras la guerra y yo». Su originalidad radicaba en que su padre, aunque vivo, desapareció de la vida familiar y John se pasaba horas sentado en los malecones del puerto esperando verle aparecer. Huyendo de la guerra y de las responsabilidades familiares, Alfred Lennon se había enrolado en un mercante de bandera norteamericana y aunque posteriormente se ocupó durante algún tiempo de él, el pequeño John acabó viviendo con su tía Mimi, sería y autoritaria, porque su madre, Julia, se unió a un hombre que no deseaba ocuparse de un niño, aunque Julia nunca dejó de estar cerca de él. Esas circunstancias hicieron de John un muchacho rebelde y siempre enfrentado a sus profesores de los que escribía hirientes historias y les hacía caricaturas. John tenía ya una opinión de sí mismo muy diferente a ese «va camino del fracaso…» y no entendía cómo nadie había descubierto ya, a sus ocho o diez años, que era un genio. Nadie salvo quizá su madre, la que le inculcó el amor a la música y ejerció, de hecho, como la tía soltera y libre que era la alternativa a la vida rígida y burguesa de su tía Mimi y del colegio.

Cuando John Lennon escuchó por primera vez la canción «Long Tall Sally», de Little Richard, se sintió identificado con la alegría que desprendía y fue uno de los primeros temas que el grupo adaptó en sus actuaciones:

I’m gonna tell Aunt Mary ’bout Uncle John

he said he had the misery but he got a lot of fun

Baby, yeah now baby

Woo baby, some fun tonight.

Os voy a contar tía Mary Tío John,

Qué tiene el blues que es tan divertido.

Oh pequeña,

Ye-e-e-eh,

Woo-o-o-oh nena,

Haz que me divierta esta noche.

Un jovencísimo John Lennon delante de la casa de su tía Mimi y su tío George, con quienes pasó su infancia.

El emperador del escenario

La primera vez que el pequeño Richard (Ringo Starr) se atrevió a hacer de actor, su oculta afición, fue en el colegio Saint Silas de Liverpool donde estudió hasta los seis años. La guerra estaba a punto de terminar y el colegio presentó la obra The Emperor’s Carpet (La alfombra del Emperador), en el que Richard tenía un discreto papel que le hizo sentir el gusanillo del escenario. Ringo Starr sintió desde entonces siempre atracción por la profesión de actor y lo demuestra su participación en una treintena de películas y episodios de televisión, algunos muy conocidos. Debutó para la pantalla, con The Beatles, en Qué noche la de aqueldía, en 1964 y ha actuado en títulos interesantes como Si quieres ser millonario no malgastes el tiempo trabajando, con Peter Sellers o en Listzomanía, de Richard Lester, donde interpretaba nada menos que al papa Pío IX. En 1981 hizo un divertido papel en Cavernícola junto a Dennis Quaid y participó en The Last Waltz de Martin Scorsesse con Bob Dylan, Eric Clapton y Neil Young.

George, el virtuoso

Un día de la primavera de 1955, en el patio del Liverpool Institute donde estudiaba, Paul McCartney, que a la sazón tenía catorce años, escuchó a la guitarra el riff «raunchy», de Bill Justis, tan bien ejecutado que se quedó impresionado.1 Detrás de unos arbustos, semiescondido huyendo de los profesores a los que odiaba, estaba tocando George Harrison, un muchachito de doce años al que Paul conocía porque, aunque no iban a la misma clase, coincidían en el autobús escolar. George tenía instinto para la música y para la rebeldía; llevaba el pelo más largo de lo autorizado, se vestía como le daba la gana y era la estrella de los castigos de su clase; su pasión por Lonnie Donegan,2 el rey del skiffle, le impulsó a dejar los estudios y seguir su instinto musical, algo que tenía desde pequeño cuando disfrutaba con Little Richard, Bill Haley o Fats Domino. De hecho ya había formado un grupo musical con su hermano Pete, The Rebels, que no pasó de la primera actuación. George, dos años menor que Paul, le aportó sus horas de trabajo con la guitarra, técnica, acordes e incluso el manejo de las cuerdas y a George le impresionó sobre todo el hecho de que su nuevo amigo Paul ¡sabía afinar la guitarra!, algo que le impactó.

George Harrison a los doce años.

Hijo de…

John era hijo de Alfred Lennon que, además de desaparecer de la vida y la educación de John ejerció como empleado, portero de hotel y sobre todo marino mercante, muy adecuado para ausentarse largas temporadas e incluso para desaparecer. Paul era hijo de James McCartney, empleado en una empresa algodonera y pianista profesional, siempre al lado de su hijo y de sus tendencias musicales. El padre de George era Harold Harrison, librero, empleado en un barco de cruceros, chofer de autobús la mayor parte del tiempo, profesor de danza y sindicalista, cariñoso y muy cercano también a las ilusiones de su hijo. Ringo era hijo de Richard Starkey, divorciado muy pronto de su madre con la que el pequeño Richard vivió su infancia. Era trabajador en los muelles y esporádicamente limpiacristales o panadero.

En su canción «Mother», John Lennon vertía explícitamente los sentimientos hacia sus padres de los que siempre se había sentido abandonado.

Mother, you had me but I never had you,

I wanted you but you didn’t want me,

so I got to tell you,

goodbye, goodbye.

Father, you left me but I never left you,

I needed you but you didn’t need me,

so I got to tell you,

goodbye, goodbye.

Madre, me tenías pero yo jamás te he tenido,

yo te quería, pero sé que tú no,

así que tengo que decirte,

adiós, adiós.

Padre, me dejaste, pero yo jamás,

te fuiste y ahora me necesitas, pero sé que no,

así que tengo que decirte,

adiós, adiós.

Unidos por la desgracia

El 31 de julio de 1956, Mary McCartney, la madre de Paul, muere a consecuencia de un cáncer de pecho. Paul tiene sólo catorce años y la muerte de su madre, sostén de la familia y el nexo de unión entre todos ellos, le causa un profundo trauma, tal vez por eso al poco de conocer a John Lennon se establece entre ellos una comunicación indestructible pues un año después de su primer encuentro, John pierde también a su madre. El 15 de julio de 1958 un conductor bebido, policía por más señas, atropelló a Julia Lennon, que resultó muerta a causa de las heridas. A pesar de sus carencias como madre, la pérdida de Julia fue un duro golpe para John pero resultó uno de los hechos que más marcó e intensificó la amistad de John y Paul.

La primera guitarra

La primera guitarra de John Lennon fue una Gallotone Champion, acústica, que le compró su madre, Julia, pero que le regaló con una sentencia: «Es una buena guitarra, pero no te ganarás la vida con ella», tal vez se equivocó Julia o tal vez se refería a que debería comprarse una eléctrica cuanto antes. El caso es que la Gallotone se vendió en 1999 en subasta por 251.700 dólares.

La caja de té

En mayo de 1957, John, que actuaba como líder de facto del grupo de jóvenes músicos del colegio Quarry Bank, decidió cambiar —otra vez— el nombre de su grupo por Quarrymen. John tenía diecisiete años, era el mayor de la pandilla, y el resto de componentes eran Eric Griffiths, guitarra; Colin Hanton, batería; Len Garry, improvisado bajo con una lata de te; Pete Shotton a la tabla de lavar3 y Rod Davis que tocaba el banjo. Tan original y caótico grupo daba conciertos al aire libre para sus amigos y hasta se presentaron al concurso Star Search, de la ABC TV, pero no pasaron la prueba de admisión.

« Te presento a Paul»

El 6 de julio de 1957 tuvo lugar un acontecimiento capital en la historia de la música pop británica. Ese día, en la feria de Woolton en Liverpool, el joven Ivan Vaughan presentó a dos de sus amigos que no se conocían entre sí. Uno de ellos era John Lennon, amigo de su infancia y miembro de los Quarrymen, el grupo musical donde Vaughan tocaba el bajo en algunas ocasiones y Lennon cantaba y tocaba la guitarra. El otro amigo presentado era Paul McCartney al que Ivan había conocido en el Liverpool Institute y con el que había conectado muy bien, en parte por la casualidad que Vaughan y McCartney habían nacido el mismo día, el 18 de junio de 1942 y habían empezado al mismo tiempo en el Instituto. Ivan estaba seguro que Lennon, a pesar de su carácter individualista e introvertido, haría buenas migas con su compañero de clase y no se equivocó; Lennon se quedó enganchado a su nuevo conocido cuando este interpretó a la guitarra «Twenty Flight Rock» y le enseñó un nuevo acorde. A partir de entonces, Quarrymen tuvo un nuevo miembro, esporádico como todos, y Lennon un amigo y colaborador que sería inseparable al menos durante los siguientes veinticinco años. La sintonía de Lennon y McCartney apenas acababa de empezar pero quedaría plasmada en decenas de temas musicales, algunos los de más alta calidad en la historia de la música pop. Las primeras canciones firmadas Lennon/McCartney las compusieron en la casa número 20 de Forthlin Road, en Liverpool, donde vivían los McCartney. Hoy en día esa casa forma parte del circuito turístico de la vida de The Beatles en la ciudad británica.

6 de julio de 1957, feria de Woolton, el día que Paul encontró a John.

Paul Calamidad

John Lennon y Paul McCartney se acababan de conocer y Lennon decidió invitar a Paul a participar en la actuación de The Quarrymen en un club de Liverpool. Fue el día 20 de julio de 1957 y el resultado fue una auténtica calamidad cuando Paul intentó interpretar «Guitar Boogie» con una guitarra típica con las cuerdas para diestros cuando él es zurdo. Dos días después repitieron actuación en Roseberry Street, en Liverpool, tocando en la parte trasera de un camión a modo de escenario.

«This Boy» fue una de las primeras canciones de Lennon/McCartney y de las más destacadas de su producción:

That boy took my love away,

He’ll regret it someday,

But this boy wants you back again.

That boy isn’t good for you,

Tho’ he may want you too,

This boy wants you back again.

Ese chico se llevó a mi amor

Algún día lo lamentará

Pero este chico quiere que vuelvas

Ese chico no te conviene

Aunque quizá también te desee

Este chico quiere que vuelvas

El maldito rock

Fue el 7 de agosto de 1957 cuando los chicos de The Quarrymen pisaron por vez primera The Cavern, el mítico club de jazz de Liverpool donde se admitían a los grupos de skiffle. Tocaron «Come Go With Me», un tema de Clarence Quick popularizado por Gloria Jones y siguieron con varios temas de rock hasta que el dueño del local les paró los pies con una nota «¡Basta del maldito rock!».

George, John, Paul y un tal Dennis a mediados de 1958 tocando en una boda.

Debut de Paul

En el verano de 1957, Paul estaba de vacaciones con su familia en un campamento en Butlin’s de Filey, en Yorkshire por lo que no pudo actuar en The Cavern con Quarrymen a pesar de que ya había sido admitido en el grupo. Pero sí se pudo inscribir en un Concurso Nacional de Noveles con su hermano Michael. Por primera vez, Paul se subió a un escenario interpretando «Bye Bye Love» y la legendaria «Long Tall Sally» de Little Richard. Al no tener la edad mínima, dieciséis años, no les permitieron participar en el concurso pero sí actuar en el escenario. Poco después, el 18 de octubre, Paul se sumó a Quarrymen sobre el escenario del Conservative Club de Liverpool, aunque su debut en The Cavern con Quarrymen fue el 24 de enero del año siguiente, 1958.

Segunda mano

La primera guitarra que usó George Harrison, fue una española de la marca Egdmon que su madre, Louise, le compró en 1956 a un compañero de clase, Raymond Hughes, por algo más de tres libras. La guitarra, expuesta actualmente en el Museo de The Beatles en Liverpool, está tasada, si se vendiera, en unos 800.000 dólares. Dos años después, Louise le compró una acústica Hofner por 30 libras, ahorrando dinero de la compra y George mismo la modificó, como hacen los grandes guitarristas, y la volvió a cambiar en 1959 por un modelo Club de la misma marca Hofner. Esta también era usada y se la compró a Ray Ennis de Swinging Blue Jeans, un grupo que todavía a mediados de 2010 seguía en activo.

Piano Duff

Durante un tiempo, unos meses de 1958, The Quarrymen tuvo un pianista, un chico llamado John Lowe a quien llamaban Duff.4 Tocaba bien el piano y era un valor añadido para el grupo, pero tenía un problema, su padre no le dejaba llegar tarde a casa y dejaba siempre los ensayos a medias, por lo que al final tuvieron que prescindir de él.

Estos chicos hacen mucho ruido

A principios de 1959, mientras los Quarrymen grababan la canción «That’ll Be the Day», de Buddy Holly y Jerry Allison, tuvieron una discusión con el encargado del estudio que creía que el sonido de la batería, demasiado fuerte, molestaba a los vecinos. Pete Shotton era el batería del grupo aunque sus conocimientos del instrumento eran bastante precarios, pero ruido sí debía hacer. A decir verdad no tocaba exactamente la batería, sino la tabla de lavado. El resto de la banda lo componían Len Garry, Paul McCartney y John Lennon, aunque la entrada y salida del grupo estaba siempre abierta y por ella pasaron Ivan Vaughan, Colin Hanton y Eric Griffiths. Para grabar su siguiente canción tras la discusión, «In Spite of All the Danger», tuvieron que apagar el ruido colocando una bufanda a modo de sordina sobre el «instrumento» de Pete. De hecho, ya habían tenido que dejar su primitivo lugar de ensayo, la casa de Shotton, porque la tía de este les echó también a causa del ruido.

El ídolo fallecido

«That’ll Be the Day» fue la primera canción que Lennon aprendió a tocar en la guitarra. Su autor, Buddy Holly era un ídolo para John y para los miembros de Quarrymen e incluso Paul McCartney incluyó algunos de sus temas en su producción en la década de los setenta. Holly falleció en un accidente de aviación en 1959, el mismo en el que murieron Richie Valens y The Big Bopper.

¿Cómo os llamáis?

En los primeros meses de 1960, John, Paul, George y Stu Sutcliffe, actúan en pubs y pequeños locales cambiando constantemente de nombre. Se llaman Johnny and The Moondogs, The Nerk Twins, The Beetles (Grillos) hasta que John cambió entonces una «e» por una «a» quedando el nombre como Long John and The Beatles, aunque no acabaron de decidirse con otras opciones como The Silver Beats, Silver Beetles o Beatles.

El milagro de Harold MacMillan

En 1960, el Gobierno británico, dirigido entonces por Harold MacMillan, declaró abolido el Servicio Militar Obligatorio que había existido desde la declaración de guerra de 1939. La decisión la tomó el Gobierno en parte por razones presupuestarias —se redujo a la mitad el número de soldados movilizados— y en parte por el desastre de la operación militar en el Canal de Suez5 del año anterior que provocó la dimisión del anterior Primer Ministro, Anthony Eden. Aquella decisión, que entró en vigor a partir del 1 de enero de 1961, tuvo como consecuencia que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr no tuvieran que hacer el servicio militar, algo que desde luego no iba nada con el carácter y el modo de vida de ninguno de ellos. McCartney declaró en una entrevista que «aquello fue un milagro».

Harold MacMillan, el ministro que eliminó el servicio militar obligatorio para los británicos.

Fish and chips

Habituales de The Cavern, el grupo aceptaba actuaciones en diversos locales de Liverpool donde podían hacer lo que les gustaba y ganar algunos chelines, así que aceptaron la propuesta de actuar en un Riverboat Shuffle, un concierto a bordo de una barcaza en el estuario del Mersy que organizó McFall, el dueño de The Cavern. A bordo de la motonave Royal Iris, The Beatles actuaron en la noche del 25 de agosto de 1961 con algún que otro conato de mareo. La motonave era conocida como Fish and chips (Pescado con patatas fritas) porque esa era la cena que se servía a los clientes.

Sustitutos

En mayo de 1960, con el nombre de Silver Beetles, los contrató Allan Williams para tocar los lunes por la noche en el Jacaranda Coffe Bar de Liverpool. El grupo titular, The Royal Caribbean Steel Band, libraba ese día. El pago por la actuación era en especies: ¡la Coca-Cola y las judías con tostadas que pudieran comer!

Un nombre artístico

Al entrar a formar parte del grupo, en 1962, el joven Richard Henry Starkey utilizó su apellido, Starkey, pero le dio un quiebro más sonoro, Starr, y adoptó el nombre de Ringo6 por su afición a llevar anillos en todos los dedos, aunque en una entrevista —tal vez con mucho sentido del humor— dijo que Ringo era nombre de perro y lo adoptó porque le gustan mucho esos animales. Ringo Starr es el único miembro de The Beatles que utilizó un nombre artístico durante la carrera del grupo y que ha conservado en su carrera en solitario. Nacido el 6 de julio de 1940 en Liverpool, sus padres, Richard y Elise Starkey le pusieron el nombre de Richard Henry. En realidad, el padre, Richard Starkey, se apellidaba Parkin, pero su abuela adoptó el nombre de Starkey tras un segundo matrimonio y su hijo, el padre de Ringo, heredó ese apellido.

Ringo (izquierda) junto a George cuando el primero aún no estaba en los Beatles.

La aventura alemana I

La idea de llevarse a Hamburgo a los chicos de Quarrymen, The Nerk Tweens o The Beetles —pues el nombre cambiaba constantemente— se le ocurrió al empresario Alan Williams a finales de 1959 que se puso en contacto con el promotor alemán Bruno Koschmider y terminó saliéndose con la suya, iniciando la aventura alemana de John, Paul, George, Pete Best y Stuart Sutcliffe. Fue entonces cuando los músicos adoptaron el que sería su nombre definitivo: The Beatles. Todos eran muy jóvenes, George menor de edad, y las dificultades para emprender el viaje se presentaron sobre todo por la tía Mimi, la tutora y madre de hecho de John. Mimi se opuso radicalmente a que John se marchara a hacer semejante viaje, en parte porque no le gustaba la afición musical de su querido sobrino, ni le gustaban sus amigos, ni desde luego dejarle marchar a una ciudad, extranjera, famosa por su barrio portuario en la que se juntaba lo peor de cada casa. Mimi estaba indignada porque se había enterado que en lugar de tomarse en serio los estudios, John se dedicaba a tocar la guitarra en un club. Fue en un día del invierno del 59 cuando la tía Mimi se presentó como un ciclón en el camerino de The Casbah y protagonizó una discusión monumental con su sobrino que, además de no estudiar, le comunicó que se quería ir a Hamburgo. Mimi, finalmente, se dejó convencer por el entusiasmo de John y terminó autorizando el viaje que supuso la primera gira de The Beatles. En agosto de 1960, John Lennon, George Harrison, Paul McCartney, Stu Sutcliffe y Peter Best debutaron cono The Beatles en el Indra Club de Hamburgo, ¡ante dos espectadores!

Todo un descubrimiento

La tía Mimi tenía algo de razón cuando se oponía radicalmente al viaje de John y el resto del grupo a Hamburgo. Al mismo tiempo que The Quarrymen, Beetles, o The Beatles debutaban en el Indra Club, también debutaron de la mano de Allan Williams en el Reeperbahn de Hamburgo, el barrio donde descubrieron el sexo, las drogas y el alcohol, en cantidad y al mismo tiempo. Los chicos solían acudir también al Bambi-Filmkunst Theatre, una sala de cine porno en el mismo barrio pero desde el principio contaron con la ayuda inestimable de Horst Fascher, un antiguo boxeador, ex presidiario y camorrista que les acompañaba a todas partes y les protegía en los peligrosos barrios de St. Pauli y Reeperbahn a cambio simplemente de acompañarles a todas partes y fotografiarse con ellos e incluso hacer el coro en alguna canción. Otra de las características de aquellos tiempos era una cosa curiosa: cada vez que interpretaban la canción «Hully Gully» que habían popularizado «The Olympics», la concurrencia del local pasaba rápidamente del baile que provocaba la rítmica canción a la pelea con botellas, mesas y sillas volando por el local.

La tía Mimi junto a John.

The Beatles

Antes de salir para Alemania tuvieron lugar dos hechos importantes en la vida musical de los chicos de Liverpool. Lo primero fue contratar un batería, un puesto que recayó en el único candidato que se presentó: Peter Best. El segundo hecho fue un nuevo cambio de nombre que esta vez sería definitivo. A partir de entonces se llamarían The Beatles.

La aventura alemana I I

A mediados de 1960, el grupo compuesto por John Lennon, Paul McCartney, Stuart Sutcliffe, George Harrison y Pete Best estaba ya tocando en Hamburgo en conciertos maratonianos, algunas veces de doce horas, en diversos locales nocturnos con una clientela de prostitutas, marineros, chulos, traficantes y delincuentes de todas las especialidades, pero paradójicamente los jóvenes músicos tuvieron dos tropiezos ajenos a su público. El primer problema se presentó en agosto cuando rompieron el contrato con Bruno Koschmider y este, enfadado, denunció a la policía que George Harrison era menor de edad. Naturalmente las autoridades alemanas tomaron cartas en el asunto y le deportaron inmediatamente. El segundo problema les sobrevino en noviembre del mismo año cuando Pete y Paul, en plena juerga en la habitación del hotel, quemaron un preservativo colgado de un clavo de la pared, lo que provocó un pequeño incendio en la habitación con la consiguiente alarma. La cosa no fue muy grave, pero la dirección del hotel les denunció y aunque consiguieron eludir la multa, las autoridades expulsaron del país a Pete y Paul. John decidió volver al Reino Unido con los expulsados y Stuart tuvo incluso que pedir dinero prestado a su novia la fotógrafa alemana Astrid Kirchherr para poder volver a casa. Al regreso de los muchachos, sin dinero, derrotados y con el grupo casi deshecho, en una entrevista para un diario musical, el reportero, sin saber con quien estaba hablando, preguntó: «¿Cómo es que unos chicos alemanes hablan inglés tan bien?».

Los primeros Beatles, con Pete Best, a la izquierda.

En la ruina

El primer local en el que trabajaron en Hamburgo fue el Indra, en el número 58 de la calle Grosse Freiheit, desde las ocho de la tarde hasta las dos de la mañana, con pequeños descansos y los sábados de siete de la tarde a las tres de la mañana. Como debían cobrar por semanas vencidas, en la primera semana de actuación no tenían ni un centavo en los bolsillos y sobrevivieron a base de unos cuantos marcos que les prestaba Rosa, la señora de la limpieza,7 una especie de hada madrina que les lavaba los calcetines y las camisas, les traía chocolatinas e incluso dejó que Paul viviera en la pequeña casa que tenía alquilada en los muelles y en cuya terraza también les dejaba ensayar.

Mucha mano izquierda

La entrada de Ringo Starr como batería de The Beatles, en 1962, fue en cierto modo una sorpresa. El productor del grupo, George Martin, no estaba satisfecho con Peter Best, el batería con el que habían grabado su primer disco, y propuso que le sustituyera un profesional, Andy White. El día en que The Beatles debían grabar de nuevo se presentaron con Ringo Starr que para entonces era ya considerado un magnífico batería en los ambientes musicales de Liverpool y que había sustituido algunas veces a Best. Martin se sintió contrariado por la presencia de Ringo y sus relaciones se tensaron pues Ringo notó la animadversión de Martin y viceversa. Finalmente, tras una tensa jornada de trabajo, George Martin se dirigió a Ringo dispuesto a solucionar el problema y le espetó: «Vamos a ver, ¿qué es lo que no te gusta de mí?». Ringo, con su habitual flema y sentido del humor, le contestó: «Para empezar, tu corbata»; estallaron las carcajadas y la tensión entre ambos pasó a la historia pues todo el mundo estuvo de acuerdo en que la prenda, azul con caballitos rojos, era un auténtico horror.

Gran parte de la originalidad y virtuosismo de Ringo Starr a la batería proviene de que, siendo zurdo, su batería está organizada como si fuera diestro, lo que, a juicio de los profesionales, le da unas características únicas, en especial en contrapuntos. Phil Collins, Steve Smith, Max Weinberg (de la E Street Band) o Dave Grohl, de Nirvana, han reconocido siempre la valía de Ringo Starr y la influencia que ha ejercido en ellos. Su trabajo en la canción «Rain» o en «A Day in the Life» son consideradas piezas de una calidad única.

La magnífica «Rain», de Lennon y MacCartney salió en junio de 1966 como cara B de un gran clásico «Paperback Writer». Curiosamente el mismo año en que The Kinks lanzaban el disco Face to face que incluía un tema similar, al menos en el nombre, «This rainy day in june».

La primera vez

La primera vez que John, Paul, George y Ringo tocaron juntos fue el día 16 de octubre de 1960, en Hamburgo, en el estudio Akustik de grabación. Ringo no formaba parte del grupo todavía y acudió al estudio acompañando a Lou Walters, pero de modo casual, cuando fueron a grabar, Stu no lo hizo pues su calidad tocando era sensiblemente inferior a la de los otros chicos y fue Ringo el que tocó la batería.

Striptease

Cuando el grupo Silver Beetles se quedó sin batería a causa de la deserción de Tommy Moore, el grupo formado por John, Paul, George y Stu no tuvo más remedio que actuar sólo para su amigo Williams que les envió a un nuevo club de striptease que había abierto en Upper Parliament Street. Los jovencísimos músicos eran el acompañamiento de una stripper llamada Janice. Situados detrás de ella tocaban durante el número hasta que la chica, como final, se desnudaba integralmente volviéndose de espaldas al público y ¡de cara a los cuatro chicos!

Un mal día de julio

Durante el mes de julio de 1960 tocaron varias veces en el Club Grosvenor Ballroom, de Wallasey, un auténtico antro donde las peleas eran frecuentes. La violencia era tal que finalmente el propietario terminó con las sesiones de rock y volvió a la antigua función de sala de baile. Stuart Sutcliffe se vio envuelto en una de las últimas peleas en el local y perdió el conocimiento por varias patadas en la cabeza que le provocaron un coágulo de sangre. Pete Best y John le sacaron a tiempo, pero años después aquel coágulo le provocaría la muerte.

Stuart Sutcliffe junto a su novia, la fotógrafa Astrid Kircherr.

Ventajas de ser zurdo

Ya desde antes de la época de The Cavern y de los clubes de Hamburgo, el bajista y compositor del grupo, Paul McCartney, explotó una gran ventaja desde el punto de vista estético. Paul es zurdo y en el escenario, él y George Harrison podían compartir el mismo micrófono a la hora de cantar, pues el árbol de sus respectivas guitarras no molestaba al otro intérprete. El efecto visual, de ambas guitarras en direcciones opuestas, y la posibilidad de hacer coros usando el mismo micrófono es imposible de imitar cuando los dos intérpretes son diestros y les identificó siempre en las actuaciones públicas. A principios de 1961, después del primer viaje a Hamburgo, Stu Sutcliffe había dejado el grupo y Paul McCartney se encargó de tocar el bajo, George Harrison la guitarra solista y John Lennon la rítmica.

The Cavern

Siempre se asocia al club The Cavern de Liverpool como el lugar en que nacieron The Beatles, pero la verdad es que cuando empezaron a tocar en el mítico local, ya llevaban una larga experiencia a sus espaldas tocando en The Casbah. Con el nombre de The Beatles actuaron por primera vez el 9 de febrero de 1961 y el contacto para tocar en The Cavern, más grande que The Casbah y con más prestigio, les llegó a través de Bob Wooley, un popular disc-jockey de la época que actuó de hecho, durante una temporada, como representante de The Beatles a cambio de un pequeño porcentaje. En una entrevista para el Daily Mail, Patricia Inder, amiga y amante de John Lennon, contaba que perdió su virginidad a los quince años con Lennon tras uno de su conciertos en The Cavern y John la invitó a «una fiesta» en su casa que resultó ser sólo una fiesta para dos. John Lennon tenía entonces novia formal, Cynthia Powell, pero le dijo a Patricia que «un hombre necesita más de una mujer».

George Harrison en The Cavern.

Cuestiones familiares

Durante su trabajo para The Cavern, y aún antes, el grupo siempre contó con el aliento de Louise Harrison, madre de George, que siempre apoyó a su hijo y se sintió orgullosa de su carrera. Todo lo contrario de Mimi, la tía y tutora de John que, a regañadientes, iba de vez en cuando a The Cavern para oírles, pero que nunca llegó a aprobar la dedicación a la música de su chico. Se cuenta que en una ocasión que coincidieron ambas mujeres, Louise le comentó a Mimi lo buenos que eran los chicos y esta le respondió: «Me alegra que piense así, pues de no ser por su estímulo podríamos haber tenido unas vidas tranquilas y maravillosas». El padre de Paul, Jim McCartney, también acudía frecuentemente y aunque se quejaba del ambiente pesado y sin aire del local —una auténtica caverna sin ventilación— y de las frecuentes peleas de la concurrencia, estaba orgulloso de la profesionalidad de su hijo.

El fenómeno fan

Una primera señal de lo que podía ser el fenómeno fan la tuvieron The Beatles el día de San Valentín de 1961, 14 de febrero, durante una actuación en el Casanova Club de Liverpool. Paul cantó «Wooden Heart» y tras la canción se sorteaba un corazón rojo de satén que Paul llevaba prendido en la chaqueta con el nombre de los cuatro integrantes del grupo más un beso a la chica ganadora. Cuando la chica subió al escenario y recibió el beso, el resto de la concurrencia femenina se lanzó sobre el escenario y se formó tal tumulto que los vigilantes del local tuvieron que emplearse a fondo para rescatar a los músicos de las enloquecidas admiradoras.

Bajo y violín

Uno de los objetos de The Beatles que más ha llamado siempre la atención es el bajo con forma de violín que tocaba Paul McCartney. El primer instrumento de esas características lo compró Paul en Hamburgo, un bajo Hofner de poca calidad adquirido en la tienda Steinway por el equivalente a 30 libras al contado pues Paul no era partidario, como sus compañeros de grupo, de comprar instrumentos mejores y más caros a crédito.