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A partir del gusto arquitectónico por las formas estilizadas, el gótico suscita asimismo un interés literario, ya sea por contraponerse a la razón, típica del periodo de la Ilustración, o por ir en contra de los nuevos gustos literarios de la época. Se analizan cuatro novelas, presentadas cronológicamente: la primera (como intento de romper con la tradición), dos novelas culminantes del género literario y la última, analizando sus similitudes y su variedad.
El interés por lo gótico nace en plena Ilustración. Tal vez para oponerse a la razón y el racionalismo o para buscar algo nuevo, primero en arquitectura y luego en literatura se «desempolva» un término antiguo, oscuro, que evocaba algo misterioso. Precisamente el gótico. Interés que gana terreno gracias al nacimiento de los conceptos de sublime y pintoresco, implicando a los sentidos y las emociones. Otra contribución importante fueron los cuadros de Piranesi, quien apasiona tanto a Walpole, el primer novelista tomado en consideración, hasta el punto de transformar su casa en un «museo gótico». La primera tentativa literaria muestra un apego a la época augustea, con reminiscencias caballerescas, un manuscrito encontrado y la obra dividida en cinco capítulos como los cinco actos de las tragedias griegas. Las otras novelas se atreven a más, con técnicas narrativas que mejoran (como por ejemplo, «historias en las historias») y con una distancia cada vez más clara con respecto a la iglesia católica romana, vista por algunos autores como basada en el sufrimiento y en el aspecto exterior y asociada a la Inquisición. El último libro representa el viaje por excelencia, a través de la figura del judío errante, obligado a viajar y a contar su historia, en un enfrentamiento fatal entre Cultura y Naturaleza.
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Seitenzahl: 133
Veröffentlichungsjahr: 2023
FRANCESCA CARLINI
The gothic revival
El uso de los espacios en las novelas de Walpole, Radcliffe, Lewis y Maturin
© 2022 Casa Editrice Il Filo di Arianna, La Spezia
Traducido por Mariano Bas
A partir del gusto arquitectónico por las formas estilizadas, el gótico suscita asimismo un interés literario, ya sea por contraponerse a la razón, típica del periodo de la Ilustración, o por ir en contra de los nuevos gustos literarios de la época. Se analizan cuatro novelas, presentadas cronológicamente: la primera (como intento de romper con la tradición), dos novelas culminantes del género literario y la última, analizando sus similitudes y su variedad.
El interés por lo gótico nace en plena Ilustración. Tal vez para oponerse a la razón y el racionalismo o para buscar algo nuevo, primero en arquitectura y luego en literatura se «desempolva» un término antiguo, oscuro, que evocaba algo misterioso. Precisamente el gótico. Interés que gana terreno gracias al nacimiento de los conceptos de sublime y pintoresco,implicando a los sentidos y las emociones. Otra contribución importante fueron los cuadros de Piranesi, quien apasiona tanto a Walpole, el primer novelista tomado en consideración, hasta el punto de transformar su casa en un «museo gótico». La primera tentativa literaria muestra un apego a la época augustea, con reminiscencias caballerescas, un manuscrito encontrado y la obra dividida en cinco capítulos como los cinco actos de las tragedias griegas. Las otras novelas se atreven a más, con técnicas narrativas que mejoran (como, por ejemplo, «historias en las historias») y con una distancia cada vez más clara con respecto a la iglesia católica romana, vista por algunos autores como basada en el sufrimiento y en el aspecto exterior y asociada a la Inquisición. El último libro representa el viaje por excelencia, a través de la figura del judío errante, obligado a viajar y a contar su historia, en un enfrentamiento fatal entre Cultura y Naturaleza.
A Tommy y Arianna
Gótico. De una connotación medieval de bárbaro, se cambia su sentido a lo largo del siglo XVIII para definir algo misterioso. En la literatura inglesa, Walpole, padre del género en cuestión, apasionado por el arte y, sobre todo, por la arquitectura gótica, hasta el punto de construir su vivienda en este estilo, inaugura la novela de aventuras y de miedo donde el malvado de turno, el villain, persigue a una ingenua muchacha. Es un periodo en el que se mezclan diversos géneros literarios. Influidos y fascinados por lo Sublime, que exalta el miedo y las emociones que derivan de este, los escritores góticos crean un nuevo género literario, a medio camino entre el racionalismo del siglo XVIII y las técnicas nacientes usadas para evocar el terror onírico. Walpole se inspira de hecho en Scott y las novelas caballerescas. La muchacha es ingenua (se toma «prestada» de las novelas sentimentales de Richardson y del abate Prévost) y sumisa; los espacios dibujan y subrayan la diversidad social (alto/bajo) y las dicotomías como bueno (héroe humilde)/malvado (el villano) o libertad (bosque)/opresión (castillo) son abundantes.
Sin embargo, Walpole se limita a hacer de pionero de un género literario que en su época suscitó un enorme interés, tal vez porque reflejaba el deseo de novedades propio del hombre ilustrado. En la culminación de la novela gótica encontramos a Radcliffe y Lewis, que publican casi contemporáneamente. Ambos son influidos por el prerromanticismo (poco después nacería el romanticismo inglés gracias a los poetas lakistas o lake poets): Radcliffe exalta en sus novelas los sentimientos que nacen admirando la naturaleza (lo sublime), revelando al lector, a través de los diálogos de los personajes, la perplejidad ante los acontecimientos sobrenaturales y en ellas la figura de la mujer no está nunca del todo sometida, pero solo en sus novelas, ¿tal vez porque Radcliffe es ella misma una mujer?; Lewis exalta todas las características del género literario, demostrando no tener piedad con sus personajes, que sufren de hecho torturas (por haber cometido violaciones y asesinatos), torturas que son al mismo tiempo liberadoras (tanto para quien las sufre, que permanece puro y por tanto llega a salvar su alma, como para los propios malvados, que con la muerte podrán poner fin a su sufrimiento), todo en un torbellino de fuertes emociones que arrastran al lector y lo provocan, gracias también a historias incluidas como cajas chinas. La novela de Maturin llega en un momento en el que los lectores están cansados de lo gótico y esperan otra cosa (poco después empezarán las historias de detectives); ya sea por la repetición de elementos propuestos o por el hecho de que Maturin exagera en sus descripciones (de hecho, el autor es criticado por algunos por ser grotesco en el relato), se entiende de inmediato que no puede haber salvación para el protagonista, obligado a viajar en el espacio (del mundo) y en el tiempo para buscar un sustituto, sin conseguirlo nunca.
El Prince Albert Memorial en Londres, construido en 1872, es el ejemplo más famoso de arquitectura del Gothic Revival.
Gothic is an expression
of the spiritual or the irrational side
of the human psyche
Howard Anderson
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO PRIMERO
CAPÍTULO SEGUNDO
CAPÍTULO TERCERO
CAPÍTULO CUARTO
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
AGRDECIMIENTOS
El renacimiento del gótico
El interés por el «gótico» nace en un periodo en el que la razón domina sobre todo lo demás. Precisamente la insistencia en lo racional, lo perfecto, lo ordenado, acaba por desplazar la atención hacia lo que trasciende estas categorías, hacia algo distinto.
En época ilustrada o augustea (llamada así porque imitaba la «edad de oro» de la antigua Roma, en la que había habido estabilidad política y por tanto florecimiento económico y cultural), la pasión se relega a un segundo plano. Este periodo, que se extiende aproximadamente de 1702 a 1770, hacia su final pierde vigor y creatividad. La razón es poco a poco suplantada por los sentimientos y por todo lo que es misterioso y extraño. Nace así el interés por las épocas oscuras o poco conocidas del pasado.
El revival gótico se manifiesta originalmente a través del gusto por los palacios del Medioevo, las iglesias esbeltas, las abadías o los conventos, todos espacios que se convertirán en centros «topográficos» en la novela gótica. Por tanto, al inicio, «gótico» significaba caótico, desordenado, exagerado, excesivo, en clara contraposición a la idea de «clásico», que equivalía a decir ordenado, bien definido.
En la nueva poética es esencial en concepto de Sublime1, distinto del de Bello, es decir, armónico, proporcionado, estatuario: «La estética de lo sublime origina [...] unas sensaciones suscitadas a partir de lo tenebroso y lo terrorífico»2; «lo sublime es una emoción, un tipo de tensión psicológica que permite disfrutar de ciertos sentimientos»3, sentimientos que brotan, por ejemplo, de una noche oscura e inquietante, de una sensación de miedo ante elementos majestuosos: una cascada o montañas elevadas. Hay, por tanto, un deseo de superar los límites impuestos por el racionalismo, de salir de los esquemas y llegar a la enajenación.
La aplicación más obvia de este renacimiento del gusto gótico, también llamado Gothic Revival, se encuentra en la arquitectura religiosa: «Probably there is not a church in England entirely unaffected by the Gothic Revival»4.
El estilo gótico influyó en todos los detalles y todas las partes de los edificios que requerían ornamentos elaborados: iglesias, por supuesto, pórticos y tumbas. Entre 1600 y 1800, en toda construcción se insertaba un arco ojival y un frontón:
El gótico, en arquitectura, se refiere tanto a la pesadez y a la tristeza de los edificios de la tradición inglesa como a la ligereza y fantasía asociadas con las construcciones influidas por el gusto árabe [...] en la sobreabundancia de elementos decorativos5.
El origen de la palabra «gótico» debe ser italiano y durante siglos significó «bárbaro»:
For centuries the Gothic style had no name; it was the only way of building. As soon as it was named it was a separate style, and when the word became widely used we may say that Gothic had become something artificial and peculiar6.
De hecho, en la segunda mitad del siglo XVII la arquitectura gótica ya no era dominante, pero este estilo no murió, algo que es cierto sobre todo para las construcciones eclesiásticas y los colegios: «the true reason why Gothic was used is simpler. It was still the natural way of building a church or a college»7.
Algunos arquitectos famosos que utilizaron el estilo gótico fueron: Wren, cuyas iglesias góticas eran extremadamente sencillas; Vanbrugh y Hawksmoor, que se inspiraban en los monumentos de la Edad Media, y de hecho sus obras se asemejaban a castillos; Kent, quien, entre otras cosas, construyó una villa gótica y al que hay que recordar como el creador de la picturesque gardening o jardinería pintoresca.
Clark detalla las partes del Gothic Revival: por un lado, el gusto por el ornamento gótico, que prosigue ininterrumpidamente desde las iglesias del siglo XVII hasta Walpole: esta corriente se separa de la de la verdadera construcción gótica, que se desarrolla de un modo más independiente, con una amplia utilización de ornamentos florales; por otro, el sentimiento gótico (en otras palabras, el interés por la variedad arquitectónica gótica: iglesias, castillos, catedrales) con el nacimiento de los anticuarios, una asociación que fue abolida por Jacobo II y refundada en 1707.
En los cuadros se pinta la magnificencia, la belleza y la majestuosidad de la naturaleza; el interés del pintor se aleja de las cosas cotidianas y bien conocidas para dirigirse hacia las más ignotas y oscuras, en particular el inconsciente.
Para el gótico tuvieron gran importancia las obras de Piranesi: este artista pintaba enormes arcadas y paisajes desordenados, caracterizados por la desproporción. En él se inspiró Walpole para su novela. En las telas de Piranesi hay grandes perspectivas de objetos varios y luces crepusculares que conviven con rocas o cascadas.
Visiones desde lo alto, audaces combinaciones y un «delightful horror»8 están presentes también en los lienzos de Salvator Rosa: en ellos se tiene una convergencia de elementos espectaculares y lo sublime. La imitación de la naturaleza se realiza en tonos surreales, que reflejan la precariedad de la condición humana: «las rocas acumuladas amenazantemente, los árboles truncados, la vegetación desordenada, [...] que aplastan a una humanidad abatida e indefensa»9.
Así, la función tanto de este tipo de jardín como la de la novela gótica es la de «recrear mundos imaginarios»10 «o permitir que la imaginación se desencadene»11.
En los cuadros de este periodo se pinta el jardín con sus paisajes utópicos, pero llenos de melancolía, precisamente para suscitar inquietud o terror en quienes miran estos lugares, donde la naturaleza es virgen y las ruinas muestran el discurrir del tiempo. Son jardines idílicos, que conservan una naturaleza todavía incorrupta (la isla de Maturin) ante la industria y donde las ruinas comunican el sentimiento de nostalgia hacia el pasado, considerado mejor y más puro con respecto al presente. Los cuadros de esta época elogian por tanto a la naturaleza tal y como es, solitaria y salvaje, antes de que el hombre la arruine para siempre.
En esta época nace el concepto de pintoresco12, ligado a la vista, pero también a lo irracional, a la imaginación, al sueño, y que permite al pintor expresar un sentimiento particular, muy preciso, una visión que le sirve para penetrar y explorar lo ignoto, lo inconsciente: por tanto, al pintor ya no le interesa la luz, sino la noche, la oscuridad, las regiones más inexploradas del yo.
El gótico literario
En lo que se refiere al gótico literario, aquí hay también una vuelta a la naturaleza, el interés por la cual sirve como trait-d’union entre arquitectura y novela. En los textos góticos se describen bosques sombríos, páramos desolados, ríos tempestuosos, árboles doblados por el viento y se recupera la atracción por el pasado y por la caducidad, el culto a la sensibilidad y la melancolía; esta última se manifiesta a través de lugares tristes, como ruinas y cementerios. Además, se da la revalorización de lo primitivo, gracias a la cual «gótico» ya no significa rudo, salvaje, bárbaro, sino vigoroso, heroico, fascinante. Nace así el amor por lo exótico, lo extraño y por tanto por el periodo de la edad Media, que reflejaba todas estas características, hasta llegar en algunos autores a lo grotesco y lo perverso.
También en literatura se da la prevalencia del sentimiento y la imaginación sobre la fría razón. ¿Pero qué provoca este cambio de gustos? Según David Punter13, hay en el siglo XVIII un cambio tanto cultural como lingüístico. Hay una reevaluación de todo lo que se había considerado primitivo, un cambio de valores culturales, que de negativos (bajo) se convierten en positivos (alto) en arquitectura, arte y literatura.
Si con Richardson y Fielding hay una aproximación realista a la vida cotidiana, contemporánea, con el abandono de los fantástico, ya a finales del siglo XVIII se habla de «sentimentalismo», es decir, de la importancia de las emociones. Por tanto, está por un lado la aversión de la Ilustración con respecto a las pasiones y las emociones, por lo que, en este periodo, se privilegian la razón y la lógica; por otro lado, se produce una recuperación de la historia y una profundidad psicológica que revela una contradicción (hipocresía) típica de los gustos de la burguesía, en cuanto representa la atracción hacia las tentaciones prohibidas, el tabú y los deseos obstaculizados por el sentimiento del pudor y el rigor.
Las mismas novelas de este periodo atestiguan esa contradicción: se tienen de hecho novelas realistas, basta con pensar en Defoe o en Fielding, y otras en las que se describen las pasiones, por ejemplo, las obras de Richardson, hasta llegar a Sterne, que hace incluso una parodia del sentimentalismo. La transición de lo real a lo fantástico no es sino un cambio de tendencia en el mismo periodo histórico. Primero, desde un panorama fantástico se tiene la exigencia de volverse a acercar a lo real; a continuación, desde una aproximación realista se tiene el deseo de refugiarse en un mundo lejano y fantástico.
En el ámbito político, el Gothic Revival se identifica con la «poesía sepulcral», cuyo exponente más famoso es Thomas Gray: se trata de un tipo de poesía en la que se representa la naturaleza, que inspira al poeta meditaciones sobre la existencia y el destino humano y en ella se privilegian ambientes y personajes humildes. Con Gray se habla finalmente de la muerte, que llega a todos, ricos y pobres, porque ha habido un cambio de gustos, de una poesía heroica (Byron), más celebrativa, que exaltaba solo a los poderosos, a otro tipo de poesía cercana a lo cotidiano. Gray es uno de los exponentes más importantes de esta transformación, que representa el paso al periodo prerromántico, en el que el cambio de gusto afecta también a la naturaleza: de una utilización de esta como «trasfondo» en el que se desarrolla la historia o un simple escenario de un cuadro, la naturaleza se convierte en «activa», en partícipe, en una parte importante de la vida humana. Gray era además un gran apasionado de la historia y admiraba la literatura y la arquitectura de la Edad Media.
El deseo de explorar otros mundos y otras épocas lleva al nacimiento del falso histórico. El ejemplo más sorprendente es de 1760: un literato escocés, James Macpherson, publicó un tomo de poesías atribuidas a Ossian, un trovador legendario que se suponía que había vivido en el siglo III. Este ciclo de poesías obtiene una notable celebridad en toda Europa, «desempolvando» reminiscencias bíblicas y homéricas, empresas heroicas llevadas a cabo por caballeroso virtuosos y valientes. En el mismo 1760, Thomas Percy publica otro volumen de poesías, Reliques of Ancient English Poetry, una recopilación de baladas y canciones descubiertas en un manuscrito del siglo XVII. También Thomas Chatterton se inspira en viejos manuscritos para escribir poesías en estilo arcaico, atribuidas al poeta imaginario del siglo XV, Thomas Rowley. Chatterton se suicida con dieciocho años y se convierte en una figura simbólica para los poetas románticos.
