Tolerando la confusión - Mario Alberto M. Vázquez - E-Book

Tolerando la confusión E-Book

Mario Alberto M. Vázquez

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Beschreibung

La confusión, esa angustia que se produce al darnos cuenta de que no somos quienes creíamos ser y la necesidad —o la resistencia— a aceptar esta nueva realidad. Cómo aprendemos a tolerar la confusión. Cuando el contacto nos permite romper la homeostasis, saltar al vacío, caer sobre nosotros mismos, la confusión es el polvo levantado por las estructuras derruidas de nuestro ego: la caída estrepitosa (y no pocas veces dolorosa) de nuestra autoimagen. Solo tolerándola y transitándola podremos despedirnos de la falsa ilusión, para terminar encontrándonos en un abrazo regocijado con aquel yo que nunca pensamos encontrar, o el que creímos perder.

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Seitenzahl: 286

Veröffentlichungsjahr: 2022

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TOLERANDO LA CONFUSIÓN

PRINCIPIOS BÁSICOS DE TERAPIA GESTÁLTICA

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SALTA

AUTORIDADES

Rector

Ing. Rodolfo Gallo Cornejo

Vicerrectora Académica

Mg. Prof. Lilian Constanza Diedrich

Vicerrector Administrativo

Dr. Darío Eugenio Arias

Vicerrector de Formación

Pbro. Dr. Cristian Arnaldo Gallardo

Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación

Mg. Lic. Daniel R. Sánchez Fernández

Vicerrector de Tecnología y Educación Digital

Ing. Lic. Daniel Torres Jiménez

Vicerrector de Extensión e Integración

Ing. Alejandro Patrón Costas

Secretaria General

Mg. Lic. Silvia Milagro Álvarez

Decana de la Facultad de Artes y Ciencias

Lic. María Dolores Medina Bouquet

EDITORIAL EUCASA

Directora

Lic. Rosanna Caramella

Comercialización

Lic. Mariana Remaggi

Administración

Lic. Agostina Joaquín

TOLERANDO LA CONFUSIÓN

PRINCIPIOS BÁSICOS DE TERAPIA GESTÁLTICA

Edición corregida y aumentada

MARIO ALBERTO M. VÁZQUEZ

Índice
Portada
Portadilla
Legales
PRÓLOGO A ESTA NUEVA EDICIÓN
INTRODUCCIÓN
I. INFLUENCIAS Y FUNDAMENTOS TEÓRICOS
DE LA GESTALT TERAPHY A LA GESTALT THEORY
¿SE NECESITA UNA TEORÍA?
LA GESTALT THEORY
BREVES CONSIDERACIONES EPISTEMOLÓGICAS Y OTROS APORTES TEÓRICOS
II. FUNDAMENTOS CLÍNICOS
LA GESTALT TERAPHY
PRINCIPIOS: LA GESTALT «TEORÍA-CLÍNICA»
¿QUÉ BUSCA LA TERAPIA GESTALT?
¿CÓMO HACE PARA LOGRARLO? EL CONTACTO
ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE NEUROSIS Y PSICOSIS
CONFLICTO Y POLARIDADES
III. INTEGRACIONES
UNA PERSPECTIVA DESDE LA NEUROCIENCIA Y LAS EMOCIONES PARA UNA MAYOR COMPRENSIÓN DEL CONTACTO
CUERPO, MÁSCARAS Y ROLES
BIOGRAFÍA DE LOS FUNDADORES
CONCEPTOS Y ERRORES CONCEPTUALES EN TERAPIA GESTÁLTICA
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Vázquez, Mario Alberto M.

Tolerando la confusión : principios básicos de terapia gestáltica / Mario Alberto M. Vázquez. - 2a ed. - Salta : EUCASA-Ediciones Universidad Católica de Salta, 2022.

Libro digital, EPUB - (EUCASA - Clase / Psicología)

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-950-623-257-3

1. Psicología. 2. Psicología de la Gestalt. I. Título.

CDD 150.1982

Para citar este libro:

Vázquez, M. A. M. (2022). Tolerando la confusión. Principios básicos de Terapia Gestáltica. Salta: EUCASA (Ediciones Universidad Católica de Salta).

© 2022, por EUCASA (EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SALTA)

1a. ed. en EUCASA, 2011

Colección: EUCASA Clase / Psicología

Resolución Rectoral: 240/2022

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

Primera edición en formato digital: septiembre de 2022

Diseño interior: Fabio Viale ([email protected])

Arte de tapa: Flavio Burstein STEREOTYPO (www.stereotypo.com.ar)

Domicilio editorial: Campus Universitario Castañares - 4400 Salta, Argentina

Web: www.ucasal.edu.ar/eucasa

Tel./fax: (54-387) 426 8607

e-mail: [email protected]

Depósito Ley 11.723

ISBN: 978-950-623-257-3

Este libro no puede ser reproducido,

total o parcialmente,

sin autorización escrita del editor.

A Adrogué y a Salta:

escenarios vivientes del

reencuentro y la síntesis,

el origen y el destino.

A Dios.

Agradecimientos

Quiero agradecer a Patricia Francica, compañera de un periplo mágico y rara mezcla de musa y tábano de Sócrates.

A mis hijos, carnales y de los otros: Candela, Martina, Diego, Belén, Soledad y Facundo, por el amor y el reto.

A mis cinco nietos: Cielito, Joean, Luna, Juani y Tonio, maravilla y milagro.

A la Universidad Católica de Salta y especialmente a la carrera de Psicología, por la búsqueda de crecimiento y novedad.

A mis alumnos de Psicoterapia de grupos, por su estímulo y desafío.

A mi familia, lejanía y presencia.

Y por sobre todo, a mi maestra Mabel Allerand, que supo acompañarme en mis primeros pasos por la Gestalt con afectiva paciencia.

PRÓLOGO A ESTA NUEVA EDICIÓN

Dicen los actores que, por larga que haya sido su carrera y su experiencia, cada vez que deben salir al escenario sienten una gozosa ansiedad.

Parece que lo propio me sucede en este caso:

Inicio este Prólogo con la misma felicidad ansiosa que experimenté ante el nacimiento de mis hijos (los de carne y hueso, y los de papel).

Desde hace dos años la Editorial de la Universidad me viene informando que la edición anterior y sus reimpresiones estaban agotadas en formato papel. Múltiples obligaciones (y distracciones), sumadas a la pandemia que aún continuamos atravesando, funcionaron como Evitaciones del Contacto que dilataron mi respuesta.

Finalmente, hoy se concreta el nacimiento de esta edición, aumentada y corregida.

En este libro se agregó en la Parte 3: «Integraciones», un capítulo en el que la Dra. Patricia Adriana Francica incorpora una mirada integrativa desde la Gestalt y otros enfoques teóricos al abordar el tema de «Cuerpo, Roles y Máscaras». En él se encaran los temas con profundidad y se plantean las discusiones que siempre aportan el crecimiento académico y profesional.

Asimismo, la relectura del texto se vio actualizada con correcciones y agregados necesarios, dado el tiempo transcurrido.

Reconozco aquí mi deuda para con los lectores de este libro: sigue en elaboración una posible segunda entrega, Superando la confusión, y la aplicación clínica del enfoque.

Agradezco a la Universidad Católica de Salta, al equipo docente de la cátedra de Psicoterapia de grupo y a los alumnos formados en ella, y a la Editorial de la Universidad (especialmente a su directora, la Lic. Rosanna Caramella, y a la Lic. Mariana Remaggi) por su cuidadoso y cálido acompañamiento.

INTRODUCCIÓN

Comienzo esta experiencia con una especial excitación: plenitud suavemente dolorosa en el pecho, hormigueándome en la cara interna de mis muslos y mis brazos

Han pasado varios días de confusión... Me imaginé a nuestro Fritz acusándome —desde lo alto de su silla caliente y con toga de juez— de incurrir en el imperdonable delito de hacer toneladas de elephant-shit(1).

Al mismo tiempo, me persiguieron las caras de mis alumnos pidiendo bibliografías poco accesibles en nuestra amada patria, y empujándome con sus palabras y sus ojos a «cubrir la falta»…

Me he sumergido en mis experiencias clínicas de casi 20 años, en los sabrosos recuerdos de Fritz, Zinker, Naranjo, Laura, Stevens, Beisser, Barry, Paul, Simkin, Robine, Allerand…

Y al fin me he sentado hoy, lapicera en mano, a reconciliarme con todos esos, mis aspectos reconocidos, y aceptar el desafío de entibiarme en la maravilla del sol de la tarea que va alejando los helados y sombríos temores al resultado.

Lo anterior fue escrito al iniciar el proceso de creación del libro, lo que sigue (como todas las introducciones) al final, con el original entre mis manos.

De aquella experiencia inicial han quedado, entre otras gestalten asimiladas, el título de este libro y la necesidad personal de sentir en mí mismo la integración de las dos corrientes gestálticas en las que me he formado.

Este y Oeste, Blando o Duro, en mí la Gestalt ha sido no solo una escuela terapéutica, sino una escuela de vida.

Y como en toda integración gestáltica, creo (en el sentido más alto de la fe) que en mi práctica terapéutica y en mi vida toda hay momentos de extrema practicidad y experiencia (a lo duro oeste) y momentos de asombrosa introspección teórica (a la manera del más blando este) en los que me maravillo de la profundidad sin atenuantes de una teoría tan simple que ha sido llamada por sus cultores «experiencialismo ateórico».

Como en la superación de la neurosis, espero que este libro sirva como humilde soporte a la Gestalt para lograr la integración de sus polaridades. Si logro al menos iniciar un proceso en ese sentido y, además, consigo que mis alumnos de Psicoterapia de grupos del quinto año de Psicología de la Universidad Católica de Salta tengan acceso a una bibliografía que hoy no pueden obtener, mis expectativas estarán satisfechas.

Con este tomo I —Tolerando la confusión— aspiro a que el lector haga figura los principios básicos de la escuela y los fundamentos teóricos sobre los que basa su accionar experiencialista.

Para luego sumergirnos de lleno en la experiencia misma, la aplicación clínica (tomo II —Superando la confusión) donde alcanzar la integración a través de la vivencia, comprendiendo cómo la teoría que hoy nos convoca es un imprescindible pero pálido reflejo de la mutación que se alcanza al «meter el cuerpo».

Aprendamos a tolerar la confusión: cuando el contacto nos permite romper la homeostasis, saltar al vacío, caer sobre nosotros mismos, la confusión es el polvo levantado por las estructuras derruidas de nuestro ego: la caída estrepitosa (y no pocas veces dolorosa) de nuestra autoimagen.

Solo tolerándola y transitándola podremos despedirnos de la falsa ilusión, para terminar encontrándonos en un abrazo regocijado con aquel que nunca pensamos encontrar, o el que creímos perder.

1. Perls decía «distingo tres tipos de blá, blá, blá. Caca de gallina (chickenshit), como ser «buenos días, cómo estás, qué húmedo está, etcétera»; caca de toro (bullshit), esto es: por qué, racionalizaciones, excusas, interpretaciones; y caca de elefante (elephant-shit), cuando hablamos de filosofía, terapia gestáltica existencial, etcétera, lo que yo estoy haciendo ahora». Perls, F. (1982). «Tercera charla». En Sueños y existencia (4ª. ed.) (p. 56). Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos.

I

INFLUENCIAS Y FUNDAMENTOS TEÓRICOS

DE LA GESTALT (2) TERAPHY A LA GESTALT THEORY

Sentados en sus bancos de madera o en los almohadones en círculo durante una experiencia gestáltica, mis alumnos esperan —después de 5 años de formación académica— que el profesor que tienen delante (yo) les siga atosigando con conceptos teóricos, explicaciones epistemológicas, debates académicos sobre la terapia gestalt que, contra todo lo aprendido y toda expectativa, no le brindarán soluciones al paciente ni seguridades a ellos cuando, en muy poco tiempo, les toque enfrentarse a ese «otro»…

Después de «entender» el cuerpo teórico de cada una de las escuelas a las que se les ha acercado, han perdido de vista que la génesis de cada corriente psicológica ha seguido históricamente un camino opuesto al que tomamos en las universidades para explicar los distintos enfoques, y coincidentemente opuesto al que seguirá la práctica clínica con sus futuros pacientes

Toda escuela ha nacido de la experiencia clínica de un gran terapeuta, de los hallazgos que un gran hombre ha realizado en su consulta, en la observación de la conducta y los cambios que se han producido en sus pacientes, y no desprendida como ineludible consecuencia de los «cuerpos teóricos».

En el principio, estos no existen, y es el «gran terapeuta» y sus escasos acólitos quienes deben esforzarse posteriormente por encontrar fundamentos, relaciones, etcétera, que den «espaldarazo académico» a sus descubrimientos(3).

Depende de su capacidad teórica la profundidad que alcanzará la explicación acerca de cómo y por qué ese modelo, ese intento por entender el misterio del hombre, funciona como lo hace.

El psicoanálisis, por ejemplo, no surgió sino de la genialidad de Sigmund Freud, quien «descubrió» que su particular manera de analizar el discurso de sus pacientes podía ayudarlos a entenderse mejor que hasta entonces.

Por supuesto que también las «fallas» de los enfoques son producto más de las dificultades personales de esos genios que de deficiencias en las teorías.

La llamativa capacidad intelectual y amplísima cultura de Freud, sumadas a sus evidentes dificultades emocionales (imposibilidad de mantener contacto visual, fobias, etcétera), explican que el modelo psicoanalítico sea tan lógico, académico, distante, racional, frío, etc.

Perls, el creador de la terapia gestáltica, poseía características claramente diferentes. Extraordinario terapeuta, cuando se alejó de la práctica del psicoanálisis —al que «di siete de los mejores años de mi vida»(4) — y se permitió examinar e incursionar en su propia manera de explorar el tratamiento clínico, logró no solo muchas «curas milagrosas», sino atraer el interés de una enorme cantidad de terapeutas que acudían en masa a sus seminarios en Esalen (California).

Sin embargo, esa capacidad terapéutica no estaba acompañada de una similar capacidad de teorización. Uno de sus discípulos dilectos dice: «Fritz tenía talento para la interacción terapéutica, pero no estaba dotado ni entrenado adecuadamente como teórico»(5) y esta característica, sumada a la proverbial falta de entusiasmo de Fritz por escribir («con la misma sorpresa con que aparecieron en mí las ganas de escribir, desaparecieron»)(6), se ha trasladado a sus discípulos, los que hasta hoy muestran haber heredado «la orientación antintelectual de Fritz»(7).

La tónica generalizada en psicología parece ser la de «disfrazarse» involuntariamente del maestro, copiando, junto con sus técnicas y habilidades, sus tics, sus gestos, sus hábitos, su vestimenta, sus dichos y hasta sus vicios.

Esto no deja de ser un intento infantil de buscar seguridad identificándose con él, y esa forma de identificación —que Perls y el mismo Freud deberían condenar por la «deificación» que conlleva— es la que va transformando paulatinamente los enfoques y teorías en verdaderos dogmas.

Al dogmatizarse, el enfoque se rigidiza, con lo que hace ostensible su decadencia: de disciplina con aspiraciones científicas pasa a ser credo irrefutable en sus axiomas, impidiendo el progreso y la capacidad de disentir y aceptar otros puntos de vista.

Se leen y releen las mismas obras de «los fundadores», y si las cosas no se dicen o hacen «a la manera de…», como en una gigantesca Antología apócrifa(8), el profesional es declarado herético y cismático, y expulsado del seno de las sociedades «científicas».

Lo mismo sucede con las nuevas corrientes que, en el mejor de los casos, son «toleradas» sin darles jamás la posibilidad de desarrollarse dentro de la autoinvocada «ciencia», de la que el establishment tiene el monopolio.

Como veremos, el propio Freud debió en su tiempo sufrir semejantes prejuicios cuando intentó enarbolar su teoría. Hoy son sus discípulos los que hacen lo propio con los que no comulgan el mismo dogma.

Por eso, rescato el consejo de otro gigante, Milton Erickson: «Desarrolla tu propia técnica. No intentes usar la técnica de otra persona no intentes imitar mi voz o la cadencia de ella. Descúbrete tú mismo naturalmente. Es el individuo respondiendo al individuo».

Es decir, en la práctica clínica, lo primero es el paciente y el vínculo terapéutico, lo primero es la relación vincular terapeuta/paciente.

Esa particular e irrepetible relación es la que otorga a nuestra profesión la posibilidad de gozar de su ejercicio, de no limitarnos con cada paciente a la escucha y repetición de una serie de mecanismos y gatillos eficientes, sino embarcarnos en su periplo, acompañarlo acompasadamente en su proceso, ser testigo de la magia de su propio descubrimiento…

La Gestalt ha sido la escuela de la experiencia y, por lo tanto, el privilegio que desde los seminarios y grupos de encuentro y formación gestálticos se hizo de la experiencia por sobre la palabra, la denigración sistemática al «acercadeísmo», y la pregnante figura de Fritz y su ejemplo «ateórico» llevaron a los terapeutas (especialmente a los de la corriente del oeste) a alejarse de la redacción y el análisis de los procesos que se desarrollaban ante sus ojos En el mejor de los casos, la exigua bibliografía constaba de transcripciones de sesiones y seminarios.

El propio Perls, en otro de sus desconcertantes dobles mensajes, denostó a los teóricos cuando los acusaba de hacer elephant-shit, pero al mismo tiempo instó a sus allegados (Claudio Naranjo, John Stevens, Fagan y Shepherd) a escribir sobre Gestalt, aquello que él «no podía» hacer.

Esta suma de factores explica la pobreza de la investigación «teórica» en Gestalt, la que contrasta con su riqueza clínica y experiencial. Especialmente en los seguidores de la corriente del oeste, puesto que la corriente de New York y Cleveland aportó mayor cantidad de bibliografía.

La mayor paradoja al respecto consiste en que quienes «han vivido» la Gestalt en grupos, seminarios, etcétera, quedan impactados por su coherencia, su vitalidad, su rápida profundidad y han influido a lo largo de estas décadas de manera notable en los nuevos enfoques y corrientes psicológicas.

Pero, en resumidas cuentas y comparando con otros enfoques psicológicos, hay pocos libros de Gestalt; solo se accede a ella en los grupos de formación.

Sin embargo, hay infinidad de corrientes que han tomado (posiblemente por mala formación de sus terapeutas) y «combinado» la Gestalt con otras disciplinas terapéuticas y no terapéuticas, ofreciendo entonces una mezcla heterogénea que desdibuja muchas veces la necesaria clara figura de la Gestalt al no contrastar lo suficiente con ese fondo.

Sin ser dogmático ni creerme el poseedor de la verdad, sí estoy seguro de que necesitamos no perder de vista la clara figura de la Gestalt antes y durante el proceso de integración con cualesquiera otras disciplinas terapéuticas. Para ello no es ocioso profundizar en la escuela, sus orígenes y, básicamente, sus fundamentos terapéuticos, teóricos y prácticos.

Como obstáculo para lograrlo, nosotros sufrimos, además, la crisis de la industria editorial, la lejanía geográfica de la excluyente Buenos Aires y las crecientes dificultades para importar textos gestálticos en castellano, por lo que se torna muy difícil acceder a estos.

Por todo ello, intento con este hacer un aporte en la difusión de la Gestalt en nuestro medio, respondiendo a la expresa necesidad de mis alumnos. Sin embargo, acuerdo con Naranjo en que «en general, la teoría de la psicoterapia es algo que se queda atrás de los hechos La vida, como el arte, contiene más de lo que la teoría puede enunciar»(9).

¿SE NECESITA UNA TEORÍA?

Como vimos, Fritz había desarrollado no solo una práctica terapéutica brillante, en la que se encontraba cómodo y podía desplegar al máximo sus potencialidades personales, sino una serie de instrumentos clínicos coherentes que se podían transferir y «servían» a otros terapeutas y a los pacientes.

Sin embargo, justificar la inclusión de un enfoque nuevo y no psicoanalítico en los ámbitos académicos era difícil (y aún lo sigue siendo).

Fritz conocía (y reconocía) el valor del despliegue que Freud tuvo que realizar para que su teoría fuese aceptada: «verdaderamente admiro la tenacidad que demostró al sacar el sexo del status pecaminoso en que lo tenía la cultura occidental. También mostró el camino para llenar otros hoyos: los muchos descubrimientos que hizo en su vida, descubrimientos que luego se convirtieron en herramientas indispensables para nuestras investigaciones»(10).

Los rechazos del «establishment científico» fueron múltiples, pero a comienzos de los cincuenta esa teoría «subversiva» ya se había convertido en el paradigma, en el nuevo «establishment científico», lugar hegemónico que ha ido perdiendo en casi todos los ámbitos universitarios norteamericanos y europeos, en pro de una mayor brevedad y eficiencia en los «tratamientos», y el cambio básico en la concepción del hombre: del viejo modelo mecanicista a un modelo ecológico/holista del mundo, del hombre y, por extensión, de la misma terapia. Sin embargo, aún mantiene el psicoanálisis esa hegemonía en algunos ámbitos, especialmente en nuestro país.

La frustración y consiguiente desilusión de Fritz al ser rechazados sus aportes revolucionarios sobre «resistencias orales» por los psicoanalistas centroeuropeos en el Congreso Psicoanalítico Internacional de Checoslovaquia de 1936(11), sumadas a las tempranas influencias de Kurt Goldstein y muy especialmente a los profundos conocimientos sobre la Gestalt, la fenomenología y filosofía, aportados por su mujer Laura, lo fueron alejando del pensamiento psicoanalítico.

Cabe acotar que la actitud actual de aceptación e integración gestálticas no parecen haber salido del propio Fritz. Sus odios y resentimientos personales se mantenían por largo tiempo, y su énfasis en la agresión como elemento necesario para una correcta asimilación y discriminación nace de esta característica personal.

Es en Laura en quien la reconciliación, el perdón y la actitud de aceptación e integración se hacen más evidentes, no como «debilidad de carácter», sino, por el contrario, como demostración de un crecimiento personal y espiritual quizás mayor y más profundo.

Cuando en la primavera de 1946 Fritz se encuentra con Paul Goodman, ya en New York, y cuando tiempo más tarde llega Laura desde Johannesburgo, las largas veladas de los tres en la casa de los Perls (Yo, hambre y agresión ya se había publicado en 1942) gestaron no solo el libro «madre» Gestalt Teraphy, sino la fundación de la propia escuela terapéutica.

En esos años, Fritz y Laura encontraron que mucho de sus ideas y de su accionar terapéutico se podía relacionar con los principios de la escuela de Berlín, especialmente lo vinculado con la intuición(12) de la totalidad, la formación y eliminación gestálticas, el concepto de figura-fondo, la concepción de la percepción como una actividad subjetiva y no un mero registro, etcétera.

Pero la comprensión de los fundamentos de la práctica clínica de la Gestalt se aclara cuando se utilizan sus propios procedimientos: introducirse en el proceso de Fritz y Laura, como lo hiciera tres párrafos atrás(13).

La vida de Fritz no es la del intelectual culto pero algo distante, como la de Freud.

Él «se metió» en la vida, no estudió para analizarla.

Esta gran diferencia pone la piedra fundamental de una escuela vivencial y experiencialista.

De su experiencia actoral, sumada a la influencia de su maestro y terapeuta Wilhelm Reich, rescató la inclusión de lo corporal(14) en la terapia, aspecto negado por el psicoanálisis, no solo como un campo a ser observado, sino en una real integración: el verdadero territorio en el que se desarrolla la vivencia del paciente.

La observación activa de lo que es (de lo que sucede) lo emparentó desde el comienzo con la fenomenología existencial —en la que se recuerda la influencia mutua con Goodman—: trabajar con lo obvio en el aquí y ahora fue y es la llave central de la Gestalt Teraphy.

De su experiencia como cirujano militar y la vivencia intensa de las dos guerras mundiales (especialmente de la primera), incorporó (mucho más que de la experiencia meramente intelectual de la filosofía existencial) la concepción de una vida vivida en el aquí y ahora, que sumó luego a su experiencia en el taoísmo y el zen para recalar en el humanismo de Maslow y una concepción holística del hombre.

Su recorrido por las experiencias colectivas de los kibutz en el naciente Israel lo impulsó a un modelo terapéutico grupal más que individual, en el que la interacción se potencia y los «juegos de calce» del paciente quedan más en evidencia.

Su propio periplo de «exilios» (Alemania, Holanda, Sudáfrica, Nueva York, California, Canadá) con las consecuentes despedidas, cierres, readaptaciones, confrontación entre las necesidades y valores propios con los externos, etcétera, «nos habla» desde su concepción revolucionaria de la «regulación organísmica» y la «relación organismo-entorno», la necesidad de «cierres» adecuados y su eterna confianza en la actualización del self.

LA GESTALT THEORY

Más allá de su práctica psicoanalítica, el siguiente fundamento teórico reconocido por Fritz Perls fue el aporte de la teoría de la Gestalt como escuela experimental sobre la percepción. Perls descubrió que su técnica terapéutica utilizaba intuitivamente los principios teóricos y poco terapéuticos que Wertheimer, Köhler y Koffka (y posteriormente Lewin, Goldstein y Gelb) habían descripto.

Pero, como veremos, lo esencial es la incorporación y el énfasis en la relación organismo/entorno, la concepción del yo-función y sus límites, y el acercamiento a la más básica y arcaica relación: el contacto —indemne y siempre renovado mecanismo de actualización del self(15).

Sus aportes

Gestalt es una palabra utilizada por la escuela de Berlín, una de las primeras y más importantes escuelas de psicología europea.

En palabras de uno de sus fundadores, Wolfgang Köhler, gestalt es «una entidad individual, concreta y característica, que existe por separado y que tiene una forma o estructura como uno de sus atributos»(16).

«Por consiguiente, una gestalt es un producto de la organización, y la organización es el producto que conduce a una gestalt. Pero esta determinación no sería suficiente como definición, a menos que se implicase la naturaleza de la organización»…, «a menos que se recordase que una organización como categoría es diametralmente opuesta a la mera yuxtaposición o distribución casual. En el proceso de organización, «lo que sucede a una parte del todo está determinado por leyes intrínsecas inherentes a ese todo»(17). Sobre la base de esa definición podemos denominar gestalten al proceso de organización, así como a los productos de la organización, y es con esa acepción más amplia como el término ha sido utilizado en el título de este libro y, desde el principio, por todos los psicólogos de la Gestalt. Llevaba en su connotación la alternativa caos-cosmos; decir que un proceso o el producto de un proceso es una gestalt significa que no puede ser explicado por el mero caos, por la simple combinación ciega de causas esencialmente no relacionadas; sino que su esencia es la razón de su existencia, para expresar en lengua metafísica esta idea tantas veces presentada en este libro en conceptos tan libres de metafísica como puede estarlo cualquier ciencia»(18).

Gestalt significa, por lo tanto, mucho más que la simple interpretación de «forma» o «buena forma» con la que se la ha traducido frecuentemente. Incluye las características de entidad de existencia separada(un todo), que tiene esa buena forma solo como un atributo(19), considerada la forma no en el sentido de «formal», sino en el de una estructura con sentido. Y es el producto de un proceso de organización (gestalten) en el cual no se encuentra separada o como mera consecuencia o causa, sino integrada a gestalten más complejas(20).

Gestalt es la palabra que escribe mi lápiz, la sensación de frío en mis manos a la mañana, la idea que convoco y surge, la emoción de satisfacción (alegría) hacia el trabajo construyéndose

Todo lo que «hago figura» de mi percepción es una gestalt que durará más o menos hasta desdibujarse y permitir la aparición de otra nueva.

No es difícil comprender que gestalt es todo lo perceptible, independientemente de que provenga del entorno o de uno mismo; aquello que tiene la cualidad de recortarse como un todo con sentido para el observador será una gestalt.

Una gestalt será, entonces, una unidad que se percibe con características propias, con un sentido propio, que a su vez está indisolublemente relacionada con su entorno, con otras gestalten.

Así como construimos una percepción a partir de los estímulos visuales, a los que conferimos un sentido necesario para poder ser percibidos, de acuerdo con las leyes de la percepción que más adelante refrescaré y por las cuales cuando vemos cualquier figura u objeto lo reconocemos (Gestalt Theory); así hacemos lo propio con las percepciones internas, sean estas sentimientos, sensaciones, pensamientos, ideas, necesidades fisiológicas o conceptos sobre uno mismo (Gestalt Teraphy).

La construcción y eliminación de gestalten

La comprensión del fenómeno de construcción y eliminación de una gestalt es fundamental para abarcar la totalidad del profundo enfoque de la psicoterapia. Esta capacidad innata es previa a toda experiencia y, a su vez, es la base de toda experiencia.

En el contacto con la experiencia(21), la percepción está sólidamente basada en el proceso de construcción y eliminación gestálticas. La construcción de una gestalt es la construcción de una percepción y, por ende, la construcción que permitirá a posteriori los procesos de discriminación, identificación y/o alienación/enajenación que conforman el contacto y las primeras experiencias de Yo/otro, es decir, de la construcción de la propia identidad.

Este proceso arcaico es exactamente el mismo hoy que entonces. La construcción y eliminación gestálticas en la frontera/contacto siguen siendo las mismas. Como veremos, lo único que va agregándose y condicionando no es el proceso ni la selección que lleva a la construcción de una gestalt, lo único que añadimos al crecer en el proceso son los filtros perceptivos que implican los conocimientos previos (introyectos, etcétera).

La manera como construyo una percepción, elijo y «hago figura» lo percibido entre todo lo potencialmente perceptible determina mi cosmovisión (la forma de entenderme y entender el mundo y las interrelaciones).

De los elementos del entorno que seleccione, acepte o rechace dependerá qué realidad veré, más allá de la realidad objetiva.

Recalco lo anterior: el proceso de construcción de una gestalt es el de la construcción de cualquier percepción: desde el contemplar un amanecer hasta sentir el dolor de un infarto, la cercanía de la muerte o elaborar una teoría acerca de mi propio padecimiento.

Sobre él se estructura toda la experiencia humana, porque así es como experienciamos.

Así elaboramos la percepción de nosotros mismos, del mundo y de cada uno de aquellos que nos rodean. Y, como veremos en Contacto, se asienta sobre él el drama de la identidad: «Yo soy…», «Yo no soy…».

Se desprende de ello que el proceso de «hacer figura», es decir, el proceso de construcción de esa figura (gestalten) es vital para comprender cualquier relación con el medio (relación organismo/entorno) y determina, además de mi imagen (propia y del mundo), mi propio self (sí mismo).

Siguiendo a Köhler, gestalt o su plural gestalten es, al mismo tiempo, elproceso de organización, así como los productos de la organización. Es decir, gestalt es, a la vez, el proceso de construcción de la figura y la estructura (figura), producto de ese proceso Ergo: gestalt es estructura y proceso.

Entonces, ¿cómo es este proceso?

Para comprenderlo hay que tener en cuenta que solo puedo percibir aquello en lo que centro mi atención; percibir, percatarse, «darse cuenta» son una sola cosa.

La presencia de una gestalt/figura evidencia que el proceso se ha completado, pero lo que subyace, lo que lo ha hecho posible es mi awareness(22), mi capacidad de darme cuenta.

De todo lo que es susceptible de ser percibido (entorno), mi atención escoge (activamente) algo que poco a poco «recorto» del fondo de todo lo potencialmente perceptible y pongo en primer plano, es decir «hago figura». Este proceso, que veremos más profundamente en Contacto, fue inicialmente descripto solo para comprender cómo se percibían las imágenes visuales.

Cuando, siguiendo a Perls y Goodman, se lo sitúa en la frontera/contacto y se lo ve como el primigenio y actual proceso de selección, actualización y afirmación del self, emerge su importancia trascendente como mecanismo básico y arcaico de relación organismo/entorno. Previo (y determinante) a las Relaciones Objetales de Melanie Klein y a la escuela psicoanalítica de Hungría, y mucho más respecto del Yo/Tú buberiano, es al mismo tiempo percepción y self.

Así se sucede el constante transcurso de la percepción, pilar de la Gestalt Teraphy.

Todo lo demás gira a su alrededor.

Por ejemplo:

Estoy sentado en este momento en mi computadora, tecleando las palabras que se van escribiendo en la pantalla. Una suave sensación de excitación me recorre en un hormigueo la columna vertebral, mi respiración, rítmica y pausada, se acelera un poco cuando, cada tanto, levanto mis ojos y miro, corrijo, me detengo a reflexionar o consultar la pila de libros que me rodea. El cuarto está tibio, siento su tibieza contrastando con el frío otoño salteño, me llega de a ratos el entrechocar de las agujas de mi esposa, que teje una bufanda. Esto último lo percibo lejano, como borroso; mi atención está focalizada en la presión de mis dedos sobre el teclado, las ideas que se van ordenando y derramando en palabras. De pronto, comienzo a sentir en mi boca y mi garganta una sensación de sequedad, unida al sabor salado y algo picante de un trozo de queso que comí hace unos minutos. Siento un leve enfado porque esta sensación me distrae. Muevo los labios, me los mojo con la lengua, trago, pero la sensación es cada vez más urgente, y comienza a interferir provocando un esfuerzo por descartarla y seguir hilvanando frases. Finalmente, tomo clara conciencia de que tengo sed, necesito beber algo; me levanto, me dirijo a la cocina y me preparo un café caliente Lo saboreo con fruición, dejo la taza en la pileta de la cocina y vuelvo a sentarme en la computadora, para proseguir la tarea… Ahora las frases se ordenan mejor, no hay interferencias, vuelvo a sentir lo acogedor del cuarto como una manta suave pero algo lejana, como la presencia amorosa de mi esposa a mis espaldas.

El ejemplo anterior presenta el desarrollo de la «formación» de una gestalt (la sed) y su «eliminación» al ser resuelta con el café. La gestalt o figura que emerge no solo es un todo en sí mismo, sino que mantiene con el fondo una relación dinámica (dominancia)(23), la consideración y la interacción de ambos aspectos son esenciales para el psicoterapeuta gestáltico.

Del mismo modo, percibimos las necesidades fisiológicas, los procesos internos y los estímulos externos. En el ejemplo de más arriba coincidían todos, sensaciones kinestésicas internas, sonidos externos, estímulos táctiles, visuales, recuerdos, actividades voluntarias, asociaciones involuntarias, estímulos gustativos

La sucesión de formación y eliminación gestálticas es un proceso continuo y casi instantáneo, la mayoría de las veces es no consciente, pero puede hacerse consciente.

En el ejemplo anterior vemos cómo las percepciones «llegan», son «registradas» y suavemente «se van», dando lugar a la posibilidad de una nueva percepción. Cada uno de estos procesos se efectúa con producción y utilización de energía psíquica, la que, cuando no está interrumpida por mecanismos patológicos, «fluye» libremente, sin estancamientos(24).

En la experiencia relatada, por ejemplo, el único estancamiento (momentáneo) se produce cuando la sensación de sed y la necesidad fisiológica de incorporar líquidos «choca» con el «deber» de seguir escribiendo. Una vez superada la necesidad se puede volver a la actividad sin conflictos.

Dentro del proceso de formación de la gestalt principal (la sed), hay muchas organizaciones pequeñas que son a su vez gestalten por sí mismas, que fluyen con libertad. Asimismo, si contemplamos una gestalt más grande (las vivencias de ese atardecer, por ejemplo), la experiencia de la sed será una pequeña gestalt incluida en el proceso mayor. La sucesión de estructuras perceptivas con sentido puede seguir siendo organizada hacia arriba o hacia abajo, de acuerdo con el detalle con que realicemos la observación.

Desde el punto de vista gestáltico, el nivel de conciencia que alcancemos respecto de nuestro proceso de formación y eliminación de gestalten es directamente proporcional a nuestra salud mental: cuanto más fluido, más integrados o «sanos» estamos; cuantas más interrupciones en nuestro proceso o «curva de la experiencia»(25), (26) más enfermos.

Porque para la Gestalt, la salud es una condición natural, no interferida, de libre interacción organismo/entorno, en la que aquel logra su equilibrio dinámico (homeostático) satisfaciendo sus necesidades reales en la medida en que estas van surgiendo.

Dichas necesidades pueden ser tanto fisiológicas (alimentación, respiración, abrigo, etcétera), psicológicas (afecto, reconocimiento, estimulación, posición, etcétera) como espirituales (trascendencia, sentido).

Algunos principios o leyes de la percepción

¿Qué hace que una serie de «datos perceptuales» se constituyan en una gestalt y otros no?

No todo lo que percibimos, ni de nuestro entorno ni de nosotros mismos, es una gestalt.

Para que algo se constituya como esa «entidad con forma o estructura con sentido», tanto la figura emergente como el proceso global deben cumplir con ciertos requisitos que los psicólogos de la Gestalt Theory describieron en una serie de leyes o principios.

Estas leyes son de validez universal, demostradas por la escuela de Berlín.

La primera y más importante es la llamada ley de pregnancia, enunciada por Max Wertheimer, que reza: «La organización psíquica será siempre tan ‘buena’ como lo permitan las condiciones dominantes»(27).

Esta ley es, en varios sentidos, la base de la concepción clínica de la Gestalt.

En primer lugar, porque al leerla comprendemos que detrás de ella subyace una concepción del hombre que acerca a la Gestalt al pensamiento humanístico: el hombre, a cada momento, tiende a responder de forma lo más «buena» que las circunstancias le permiten. Por supuesto que este «bueno» no tiene que ver con conceptos morales que dependerán de los códigos con que cada persona se maneje, sino significa que, naturalmente y en forma automática, no consciente, tendemos a la «buena forma», a cerrar las experiencias, a crecer a través de la realización natural de la formación y eliminación gestálticas, como veremos también más adelante.

La ley de la pregnancia está clínicamente reflejada en el concepto de autorrealización o autoactualización del self: la tendencia humana natural a cerrar las situaciones no concluidas (gestalt fijas o fixed gestalt) a fin de actualizar el proceso perceptivo y ampliar constantemente tanto la novedad de lo percibido («la realidad»), cuanto los límites del yo (como veremos).

En segundo lugar, se debe entender que «el término ‘bueno’ es ambiguo. Abarca propiedades tales como regularidad, simetría, simplicidad, y otras»(28) (cierre, figura-fondo, etcétera).

Por ello es por lo que ahora enunciaré una a una las leyes o principios básicos que explican y sobre los que se basa la ley de la pregnancia.