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En este cuaderno abunda el verso libre y la prosa poética. Está dedicado a la Búsqueda de Uno mismo y del Amor. El lector podrá hallar espacios para preguntas vitales en un diálogo continuo entre lo interno y lo externo, lo consciente y lo inconsciente, lo semejante y lo diverso, lo individual y lo trascendental, la naturaleza y la civilización humana. Se encontrará un monólogo de la autora, que dialoga consigo misma, con algunos seres queridos, con Nuestro Ser, así como con la poesía y los poetas. Desde lo profundo surgen interrogantes que buscan la Unidad del Tú con el Yo, para Caminar, crecer en conciencia y aumentar la calidad del propio existir. Se trata de una invitación a buscar el bien-estar y la alegría. Es una manera de aludir el necesario Contacto -con Asistencia y Guía correcta- para los Buscadores sinceros; un intento de exteriorizar y compartir algunas pistas y señales, sin pretender recetas acabadas, pues cada quien ha de vivir su propia y única experiencia en el Camino de la Verdadera Evolución. Una etapa de vida de la autora concluye al tomar conciencia de que la armonía es alcanzable en nosotros mismos y no en relaciones inadecuadas o dependientes con los demás, pero al mismo tiempo no estamos separados: todos somos espejos y aprendices de todos, cuando se puede manifestar un Encuentro verdadero Tú-Yo, para que pueda existir también un sincero intercambio entre y desde la internalidad Yo-Tú, y así caminar juntos, y en paz cuando estamos a solas, hasta encontrar la divinidad, ese tesoro escondido en cada corazón.
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Veröffentlichungsjahr: 2019
© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Oneidys Torres Santos
Edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz Céspedes.
Diseño de portada: Antonio F. López.
Imagen original de cubierta: © Missael Acosta Hernández
Imágenes interiores, diseño general y edición inicial (2015): Clara Luz Muñiz.
Imagen de la pág. 235 en Agradecimientos: Missael Acosta Hernández.
ISBN: 978-84-17897-05-5
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
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Para Ti·Mí,
cuando laten voz y pulso
en nosotros, cuerpo y alma
a la vez, gracias a la travesía:
sincronicidad, amor, constantes
hacia el Encuentro armonioso,
donde Sea que rompemos
la ilusoria separación,
al ver realmente
que Unidos
Estamos
Prefacio de la primera edición
El recorrido de esta obra conduce de a poco hacia adentro, descubriéndose a la vez quien lee y quien escribe, avanzando suavemente hacia lo profundo sobre peldaños de tensión y de calma que emulan los vaivenes de un camino de crecimiento.
Entre los juegos tipográficos destaca el uso del punto medio para resemantizar palabras asumidas como totalidades: propone nuevas maneras de leer lo conocido e invita a vaciarse de preconceptos. Además, encontramos palabras eje indicadas con mayúscula, cuyo sentido medular, como una liana que crece a través del libro, estructura los poemas entre sí y con una propuesta vital que entrama búsquedas y encuentros circulares: donde la respuesta termina comienza de nuevo la pregunta.
Así se tejen conversaciones que relacionan sentidos a veces opuestos, a veces hermanos. Lo mundano y lo divino, lo femenino y el absoluto, el tiempo y los miedos, el sexo y lo sagrado.
Algunas claves vitales se esbozan como encuentros a lo largo del camino, sin embargo, los senderos son únicos para cada pie que los recorra, incluso la propia voz que canta lo hace cada vez desde nuevas modulaciones. En la sugerencia de la danza con estas claves florecen preguntas vitales para el lector.
La obra se puede leer en tres momentos: un primer momento de arraigo, donde la voz reflexiva se encuentra a sí misma en sus orígenes. La tierra como madre, como gen del todo; las raíces vitales de ser en una línea de tiempo, en un espacio geográfico, en un cuerpo cultural. Un segundo momento de observación, de acercarse a maestros en quienes mirarse y ver, tal vez allí, el propio reflejo como el maestro esperado. Y un tercer momento de camino propio, de búsqueda más allá de lo vivido y observado, que avanza con la mirada hacia adelante y con la alegría de saber que solo importa el camino, su búsqueda esencial y el encuentro con uno y con cada ser, como partes naturales del mismo universo. La belleza es el instante en que se proyecta la curva del empeine sobre el camino de la vida.
Oneidys ofrece a la vez la lectura de su vida y de lo vital aconteciendo. Vida recíproca del ser y del otro, indiscernibles como un sentido mutuo en donde lo reflexivo de existir no separa sino que une. Cuando se asume esa unidad, el propio centro palpita hacia y en lo sagrado.
La editora, Clara Luz Muñiz.
Presentación
Toda vida verdadera es encuentro.
Martin Buber
…el instante realmente presente y pleno,
solo existe si hay presencia, encuentro y relación.
La presencia nace cuando el Tú se torna presente.
Martin Buber
Estimado lector, este libro es fruto de algunas experiencias, de mis estudios y de mi propio trabajo interno y expresivo —cada vez más consciente— que he logrado realizar con mucho amor, entrega y paciencia durante varios años. Refleja un recorrido que se construye a partir del encuentro, y también se dirige hacia él en un viaje que me ha ayudado a crecer gradualmente, gracias a las búsquedas que profundizan acerca de nuestra naturaleza humana. Así se amplían las posibilidades de avanzar hacia Encuentros e intercambios personales cada vez más nutritivos y útiles, con otros seres y con la Naturaleza en su conjunto.
Mientras caminamos por el rumbo del encuentro podemos hallar señales hacia lo esencial, lo que real-mente nos enriquece, nos alegra y nos une, para así poder llegar a ver la realidad más completa, aumentar la luz de la que estamos hechos, nuestra visión, nuestra fuerza interna, que podemos reconocer en nosotros mismos —y en los demás— para poder proyectarla en beneficio común, transformando el mundo exterior.
El Tú llega a mi encuentro, pero soy Yo quien entro en relación directa, inmediata, con él. Así la relación significa elegir y ser elegido. Es un encuentro a la vez activo y pasivo. La acción del ser total suprime las acciones parciales… (Buber, 1923)
Antes de avanzar más —presentando este libro a modo de mapa conceptual o making of con algunos códigos clave—, quiero reconocer que toda obra escrita o que se expresa en palabras, está afectada inevitablemente por las limitaciones del lenguaje verbal que, aunque cumple una función necesaria entre los seres humanos, nos permite apenas un pequeño espacio en la efectividad de la comunicación, tanto interpersonal como grupal y social. La verdadera comprensión consciente de lo que en Realidad Somos, es mucho más amplia y no cabe en las palabras, como tampoco en ninguna imagen. Es decir, aunque mi escritura por lo general sea abierta, flexible y abundante no puede abarcar, captar ni expresar todo lo que yo quisiera. Tengo claro que lo mejor del contenido va entre líneas, o entre pausas y silencios: no se ve en la forma o en los estilos con que escribo…
No siempre los autores logran transmitir esencia —o algo útil y valioso— en sus mensajes, aunque algunos logren una buena síntesis en la forma externa de sus textos. Es por eso que son pocos los libros que sirven, o que contienen al menos señales y fragmentos de lo esencial… Así, yo prefiero que se reconozca el valor de este libro por unos pocos, antes que tratar de ajustarme a patrones establecidos para muchos, que en su mayoría no van buscando más allá de lo superfluo.
La palabra primordial Yo-Tú solo puede ser pronunciada por el Ser entero.
La palabra primordial Yo-Ello jamás puede ser pronunciada por el Ser entero (…significa que es y existe entre el Yo y un otro: él o ella, o entre sujeto y objeto).
No hay Yo en sí, sino solamente el Yo de la palabra primordial Yo-Tú y el Yo de la palabra primordial Yo-Ello. Cuando el hombre dice Yo, quiere decir uno de los dos. (Buber, 1923)
Lo que intento decir con este trabajo —el contenido, enfocado desde una parte de ciencia y otra de arte que tratan de ir juntas, que procuro unir, complementar, a la vez que voy develando y comprendiendo algunos hechos y experiencias concretas de mayor significación en mi vida—, es decir, lo que va dentro, me interesa siempre más que el recipiente contenedor o la «forma autorizada como poética», la cual veo solamente como un vehículo de expresión, más a mi alcance con respecto a otras vías exploradas —tanto artísticas como científicas—.
En lo formal, mis textos han sido elaborados mayormente en verso libre y en prosa, intentando un acercamiento a la verdadera poesía, con toda su fuerza y belleza… El lector podrá encontrar también algunos poemas con una métrica más tradicional o rimada, en la forma exigente y rigurosa de los endecasílabos, alejandrinos, décimas y coplas. Todos los poemas tienen títulos que responden a los subtemas y al tema general del libro. Años atrás, algunos colegas poetas me sugirieron cambiar el título por otro «más poético», «más original» o «más atractivo» a los patrones promocionales. No he podido encontrar mejor título para este libro que el que tiene, y ya es definitivo. No tengo dudas al respecto.
La palabra primordial Yo-Tú establece el mundo de la relación. (…)La relación es mutua. Mi Tú me afecta como Yo lo afecto a él. (…) Vivimos nuestras vidas inescrutablemente incluidos en la fluyente vida mutua del universo. (…) Gracias a todo lo que se nos torna presente, rozamos el ribete del Tú eterno, sentimos emanar un soplo que llega de Él; cada Tú invoca el Tú eterno. (Buber, 1923)
Por lo general mi lenguaje es muy claro. Lo que voy concientizando y compartiendo como mensajes esenciales, puede llegar al lector a veces de manera diluida, a través de algunos símbolos de lo trascendente que se entrelazan con asuntos bien normales o cotidianos. Los movimientos de sintaxis lingüísticas que exige la poesía —y a su vez la favorecen como canal de expresión, más efectivo y directo que el modo de hablar común— permiten transmitir algo de manera más resumida, veloz, concentrada, y mover o asociar sentidos y significados en varias direcciones y niveles de comprensión, de manera nueva o diferente, gracias a la llamada polisemia como propiedad intrínseca de las palabras —de algunas, que no todas—. A veces tal movimiento se estimula de manera indirecta o más suave, incluso diciendo de modo más simple lo obvio, que con frecuencia no vemos, para romper el exceso de complejidad, la rigidez del pensamiento mecánico, los esquemas cristalizados o para contribuir a tomar conciencia de lo que actualmente son las llamadas «narrativas»1 y «lógicas colectivas»2, impuestas por cada cultura y asumidas casi siempre de manera acrítica e inconsciente por cada sujeto desde el pensamiento y ellenguaje común.
El riesgo: quien se decida a decir la palabra primordial, nada puede reservar de sí. La obra no tolera, como lo hacen el árbol y el hombre, que yo me aparte y descanse en el mundo del Ello; pues es la obra la que manda. Si no la sirvo bien, ella se quiebra o me quiebra a mí. (…) Actuar (de acción) es crear; inventar es encontrar; dar una forma es descubrir. Al crear descubro. (Buber, 1923)
Así, lo más importante no puede ser expresado de forma abierta y directacomo lo haríamos en una conversación, sino que lo esencial va detrás, entre líneas, implícito en lo profundo, más allá de las letras, y se puede comprender de manera inmediata, o de modo gradual, de a poco, según los referentes, las necesidades actuales, la sensibilidad y el hambre de búsqueda de cada lector.
En algunos de mis poemas aparecen pequeños «comprimidos metafóricos»3, pero nada le resultará tan intrincado al lector que signifique una barrera comunicativa ni un caballo de Troya transmitiendo algo innecesario al inconsciente. La metáfora que empleo no es para esconder algo censurado, sino para que llegue del mejor modo posible al lector una sustancia agradable y nutritiva que no daña, que no pretende solo conmover ni provocar análisis mentales interminables, ni dejar emociones sin rumbo que no cumplan un buen efecto. Mi objetivo es compartir algo valioso, a favor de la riqueza espiritual, hacia el encuentro, el crecimiento compartido, el equilibrio interpersonal y el bien-estar humano.
En el arte, el acto del ser determina la situación en la cual la forma se convierte en una obra. La simple coexistencia adquiere todo su sentido en el encuentro; entra en el mundo de las cosas para prolongar allí su acción al infinito (…) para comunicar la inspiración y la dicha; «adquiere cuerpo»; su cuerpo emerge del flujo inespacial e intemporal, a la orilla de la existencia. (Buber, 1923)
El sentido de este efecto es menos evidente en la relación con un Tú humano. El acto esencial que crea aquí la inmediatez es lo frecuentemente interpretado —erróneamente— en términos de sentimiento. (Buber, 1923)
Escribí el cuerpo fundamental del libro desde una mirada retrospectiva, pero también durante años he pulido y actualizado mis textos según se va ampliando mi propia mirada y comprensión de lo Vital. También he debido incorporar nuevas vivencias significativas, relacionadas con los mismos temas esenciales, en cada momento presente del proceso de edición, con lo cual termino a la vez un ciclo, una etapa, mientras comparto aquello aprendido que podría ser de utilidad a otras personas —más allá de mis vivencias singulares— por las preguntas y el hambre de Conocimiento que puede contribuir a despertar, en el instante y el sitio que les pueda servir, a quienes estén preparados para escucharlo.
El presente no es algo fugitivo, pasajero, sino algo continuamente persistente y duradero.
El objeto no es duración, sino cesación, detención, interrupción, corte, tiesura, ausencia de relación y de presencia. (Buber, 1923)
(El Tú es presencia; el Ello (él o ella) se convierte en objeto.)
Los seres verdaderos son vividos en el presente; la vida de los objetos está en el pasado. (…)La forma es una mezcla del Tú y del Ello. (Buber, 1923)
En cuanto a la estructura, el libro es una antología, una selección de poemas escritos durante años, unidos también a la poesía de otros poetas que me acompañan —en fragmentos seleccionados por su relación con mis textos y con los temas fundamentales— con quienes dialogo continuamente. El libro aborda seis subtemas que responden al tema general Tú-Yo Caminando, que se han ordenado en una secuencia in crescendo, según los contenidos, la cronología de hechos concretos y mi gradual evolución, en equilibrio de esas temáticas para ser leídas desde lo más sencillo o suave hacia lo más difícil e intenso en la parte central. Después solo queda seguir caminando, ya sin cargas pesadas, con la mirada hacia adelante. Se puede hacer una lectura panorámica del libro, que va desde la búsqueda en lo oscuro hacia lo feliz más luminoso, desde las preguntas básicas en la infancia, pasando luego velozmente por mis estudios —psicología, musicoterapia, psicodrama, filosofía, literatura— que atraviesan los poemas desde la ciencia y el arte juntas; luego avanzo gracias a la nutrición energética de un Camino espiritual hasta llegar a un punto de madurez que me lleva con nuevas luces al mundo de la comunicación cultural, artística y poética —aunque vale aclarar que la lectura y la escritura me acompañaron desde temprana edad como hobby, escudo, arma, oficio, herramienta, método, etcétera, o todo eso unido...—.
…en el mundo en que vivimos todo Tú se torna invariablemente en Ello. Es indiferente el grado de exclusividad con que el Tú se hallaba presente. Desde que se ha agotado la obra de la relación, o desde que ella ha sido contaminada de mediatez, el Tú se vuelve un objeto entre objetos, quizás el objeto principal, pero un objeto en todo caso, fijado en su tamaño y en sus límites. (…) El ser humano que había sido único e incondicionado, no algo al alcance de la mano, sino presente, se ha vuelto un Él o una Ella, una suma de cualidades, una cierta cantidad con cierta forma. (…)
Cada Tú en el mundo está, por su naturaleza, condenado a volverse una cosa, o por lo menos a recaer sin cesar en la condición de cosa. (Buber, 1923)
La separación de varios subtemas en el libro es solamente operativa, para poder detenerse unos instantes a enfatizar y profundizar en ciertos contenidos, pero quede claro que todos estos guardan estrecha relación entre sí y con el tema general.
El Ello es la eterna crisálida. El Tú es la mariposa eterna. (Buber, 1923)
En todo momento he incluido la presencia intertextual de otros poetas y autores, de varias procedencias y distintas épocas, con quienes podemos encontrarnos y dialogar sobre los mismos temas esenciales. Algunos son bien conocidos, otros menos, pero lo que me interesa no es su renombre, sino su mensaje trascendente e impersonal, por eso los quise reunir en un mismo espacio, como si pudieran conformar un equipo o un ejército al cual yo me quiero unir para participar de su trabajo útil y amoroso. —Invito a los lectores a buscar y conocer más la obra de esos autores citados, pero sobre todo, a preguntarse de dónde viene lo que ellos transmiten y comparten: de la vida misma como pura poesía… a diferencia de otros textos que provienen de academias rígidas o densos análisis intelectuales o de emociones saturadas, catárticas—. Después de mucha búsqueda entre montones de libros en el vasto desierto de la poesía contemporánea, donde aumentó demasiado el alardoso egocentrismo y por el contrario aún escasean los contenidos que nutren de verdad, hallé en estos que cito unos sorbos de frescura tipo oasis, que agradezco infinitamente. Por eso evoco sus huellas valiosas.
El hombre se torna un Yo a través del Tú. Aquello que lo confronta y desaparece, los fenómenos de la relación, se condensan o se disipan. (…)
El Tú, es verdad, aparece en el espacio, pero aparece en ese frente a frente exclusivo en el que todo el resto de los seres solo puede servir como un fondo del cual él emerge, sin encontrar allí su límite ni su medida. El Tú también aparece en el tiempo, pero en el instante que posee por sí mismo la plenitud. (…) Finalmente el Tú aparece actuando y sujeto a acción, pero no está comprometido en una cadena de causas. Pues la relación de reciprocidad en que está con el Yo es al tiempo el origen y el fin del fenómeno. (Buber, 1923)
No dudo que hay muchos otros buenos poetas conocidos, y más aún desconocidos o en el anonimato, o con su nombre oculto en la confusión —como sucede con el poema Y uno aprende que ha circulado por la red en todo el mundo sin poder esclarecerse aún su autoría—, pero los autores que nombro y recuerdo —por sus textos— son algunos de los mejores que todo lector interesado puede encontrar.
Una de las verdades fundamentales del mundo es: solo el Ello puede ser dispuesto dentro de un orden. (…) Cuando dejan de ser nuestro Tú para tornarse en nuestro Ello, las cosas se convierten en coordinables. El Tú no conoce ningún sistema de coordinación. (Buber, 1923)
Yo no existo aisladamente. Formo parte de una tradición que defiende la Vida y no se conforma con el quejido en la superficie, por las circunstancias locales, culturales o temporales. El lamento de los Verdaderos Buscadores es porque no quieren continuar empantanados en sufrimientos pasivos, apegos o separaciones inconscientes e inútiles. Esos autores que cito me anteceden, me acompañan, me alientan, me reflejan, y yo continúo en parte su trabajo hasta donde me es posible, con los recursos y símbolos de mi actual ubicación, pero consciente que este movimiento toca los corazones más allá de toda individualidad, de toda época histórica y de todo espacio limitado por banderas, fronteras y culturas… Ellos dicen, cada uno a su modo, lo mismo que Yo hubiese dicho si me encontrase en su lugar y en su tiempo… Y es que los mensajes verdaderos perduran por su esencia, y la Evolución de la Humanidad no puede renunciar a estos, sino que resulta imprescindible recordarlos, reconocerlos, continuarlos, y crecer ante todo en la Conciencia de Búsqueda del Ser…
El Tú viene a mí a través de la gracia. No es buscándolo como lo encuentro. Pero el dirigirle la palabra primordial es un acto de mi ser; es en realidad el acto de mi ser. (Buber, 1923)
Desde el primer capítulo referido a la existencia y la renovación en la Tierra, me ubico dentro de un todo: los poemas poco a poco trascienden lo individual y tocan lo general, la naturaleza y lo divino. Sabiéndome parte, puedo mirar al Tú como parte de mi Yo.
El Tú-Yo y el Yo-Tú contribuyen a establecer —conscientemente— la Unidad. Quizás esos autores que cito y algunas otras personas y enseñanzas, han conformado —en parte— el Tú del Encuentro para mi Yo. Al mismo tiempo yo podría ser un Tú para el Yo de algunos lectores. Y lo que escribo va obviamente desde mi Yo hacia varias manifestaciones de mis Tú, que son inseparables de mi propio Yo. Somos Uno…
La palabra primordial Yo-Tú solo puede ser dicha con la totalidad del ser. La concentración y la fusión en todo el ser nunca pueden operarse por obra mía, pero esta concentración no puede hacerse sin mí. Me realizo al contacto del Tú; al volverme Yo, digo Tú. (Buber, 1923)
Sería muy extenso abordar cómo se comprende hasta hoy, desde la Psicología, el proceso que transcurre para la internalización y exteriorización de la conciencia, a partir de los vínculos con los demás. En resumen: siempre es necesario un Otro, como espejo, como modelo, y como complemento en los más diversos roles y acciones conjuntas. Desde antes del nacimiento es imprescindible que un adulto transmita todo al niño, en las primeras etapas, hasta que pueda gradualmente crecer, valerse por sí mismo e independizarse sin perder el contacto armonioso con lo interno esencial y con su entorno inmediato.
Desde la filosofía —madre de todos los descubrimientos científicos y las representaciones teóricas— se puede comprender a veces con mayor profundidad cómo se forma el Yo consciente desde la primera infancia, y la dificultad que implica esa aparente separación del individuo con respecto a otros seres y a la naturaleza: el corte necesario a cada persona para poder realizar la experiencia humana en el mundo, algunos cambios, aprendizajes y su posterior Necesidad de volver a encontrarse y reunirse con la Fuente.
En el comienzo es la relación. (Buber, 1923)
La diferencia fundamental entre las dos palabras primordiales se pone de manifiesto en la historia del hombre primitivo. Ya en el fenómeno de relación elemental pronuncia la palabra Yo-Tú con una naturalidad que precede a lo que cabe llamar visualización de las formas, esto es, antes de conocerse a sí mismo como un Yo. En cambio, la palabra primordial Yo-Ello solo se torna posible una vez adquirido este conocimiento, una vez efectuado el aislamiento del Yo. La primera palabra primordial ciertamente puede descomponerse en Yo y Tú, pero no ha nacido de la reunión de ambos: es por su índole anterior al Yo. La segunda palabra primordial Yo-Ello ha nacido de la unión del Yo y del Ello. Por su índole es posterior al Yo. (Buber, 1923)
La antinomia de las dos palabras primordiales del lenguaje, ha tenido diversos nombres en tiempos diferentes… (Buber, 1923)
Todas las teorías son incompletas y tienen tanto seguidores como detractores. Sin embargo, el movimiento filosófico existencialista, así como el humanismo en psicología, marcaron etapas importantes en la evolución del pensamiento —del Ser Humano consciente— sobre su propia naturaleza. La visión del hombre por el existencialismo entrega varios conceptos clave para el modelo humanista: libertad, elección y decisión, responsabilidad, estar en el mundo, condición de presente.
Es necesario ante todo comprender a lo que se refiere el término ‘existencia’. Para definirlo hay que tener en cuenta que, ‘ser humano’ significa existir como ser-en-el-mundo. «Psicológicamente, el ser y su mundo son inseparables» (Villanueva, 1985)4. Laexistencia ES consciencia —con «sc», para diferenciarlo de la conciencia en el estado de vigilia—. Es:
“…la capacidad humana de darse cuenta inclusive de su propio darse cuenta: implica la posibilidad de desdoblarse en observado y observador. En la medida en que me doy cuenta de que existo, soy. Ser, existir y consciencia pueden considerarse sinónimos. El ser es porque se da cuenta de que es”. (Villanueva, 1985, pág. 167, 168 cit. por Martínez, 2010).
Sin embargo, el ser humano no nace consciente de este hecho, sino que se va dando cuenta de su propia existencia de modo paulatino y conforme madura psicológicamente; además es un proceso que una vez que inicia, nunca termina. Dicho proceso ha sido llamado «despertar existencial». Durante las primeras etapas de vida, dado el limitado desarrollo cognoscitivo, un individuo suele únicamente tener una idea vaga de sí mismo: rara vez un niño puede sentir asombro de su propia existencia y quedar maravillado ante el simple hecho de que es y existe. Para poder tener una experiencia de este tipo, la «experiencia de Yo Soy» (May, 1977 en Martínez, 2010) se necesitan procesos cognoscitivos más desarrollados, abstractos y complejos.
El mundo del Ello es coherente en el espacio y en el tiempo. El mundo del Tú no es coherente, ni en el espacio ni en el tiempo. (Buber, 1923)
Cada Tú, una vez transcurrido el fenómeno de la relación, se vuelve forzosamente un Ello. Cada Ello, si entra en la relación, puede volverse un Tú. (Buber, 1923)
Por su parte, la plataforma del enfoque Histórico-Cultural, que intenta una integración de los modelos existentes sobre el psiquismo, ve al humano y su conciencia determinado solamente por factores psicosociales, o sea que su libertad en este mundo, al menos en lo externo, se concibe como algo relativo —en su discurso implícito—. Este enfoque describe la unidad indisoluble entre la sociogénesis y la psicogénesis, y además intenta explicar su dinámica o la manera en que ellas se inter-determinan. En este marco, la mediación es el proceso que permite relacionar lo psicogénico y lo sociogénico. Es la conceptualización con la cual Vygotski —fundador de este enfoque— supera la dicotomía entre estos dos extremos de la determinación de lo psíquico humano (Echemendía, 2009 34).5
El espíritu es el verbo. (…) El espíritu no está en el Yo, sino entre Yo y Tú. No es como sangre que circula en ti, sino como el aire que respiras. El hombre vive en el espíritu cuando sabe responder a su Tú. Y puede hacerlo cuando entra en la relación con todo su ser. Solo en virtud de esa capacidad el hombre puede vivir la vida del espíritu. Pero cuanto más vigorosa es la respuesta, tanto más se apodera del Tú, tanto más hace de él un objeto. Solo el silencio en presencia del Tú -silencio de todos los lenguajes, espera muda en la palabra indivisa, indiferenciada, que precede a la respuesta formulada y verbal- deja al Tú su libertad, y permite al hombre establecerse en esa relación de equilibro en la que el espíritu no se manifiesta, pero está ahí. Una respuesta, cualquiera que sea, encadena al Tú al mundo del Ello. (Buber, 1923) (Sin embargo, el autor deja entrever que el Ello es necesario para que surjan la imagen, el símbolo, el descubrimiento científico y también todas las manifestaciones del arte en el mundo.)
Me he percatado de que los aportes del existencialismo y del humanismo tocan más las esencias del Ser, con respecto a otras teorías que prestan más atención a las superficies terrenales,marítimas y a los determinantes socio-históricos, aunque no pretendo ignorar que nuestra evolución se apoya también en lo concreto de nuestras historias, que acontecen en ciertos lugares, espacios, épocas, situaciones socio-económicas, geográficas y culturales que a su vez influencian nuestra mirada, objetivos, creencias, y nos marcan determinados límites, pero no determinan la esencia de lo que somos en lo profundo como personas ni la comprensión más elevada sobre nuestra verdadera naturaleza como Seres.
Mi poesía intenta tocar e integrar todos esos puntos de contacto. Entre tantos autores que aportan a ese propósito, he escogido a Martin Buber —filósofo de tradición judía-jasídica nutrido por el existencialismo— y algunos fragmentos de su obra más reconocida, Yo y Tú, para dialogar en esta presentación, dado que abordamos temas semejantes y complementarios. Buber además se relacionó con el humanista Jakob Levi Moreno —a quien yo menciono en un poema del libro— y se influenciaron mutuamente en sus conceptos filosóficos, sobre todo entre 1918 y 1921, y a través de sus colaboraciones para la revista El Daimon, de filosofía existencialista.
Ambos autores fueron grandes teóricos, pero mientras Buber profundizó más en la raíz filosófica del concepto de encuentro Yo-Tú inmediato en el presente y sin intermediarios, diferenciándolo del Yo-Ello en el mundo, Moreno puso de modo más concreto y visible toda su teoría en la práctica, y por ello se comprenden mejor, actualmente, los alcances y aplicaciones de sus aportes.
Moreno creó el Psicodrama y las bases filosóficas de su método, referidas al encuentro, el momento presente y la recuperación o liberación de la espontaneidad como catalizadora de la creatividad. Este autor procuró integrar las ciencias sociales con la verdadera religión —ciencia religiosa—, mostrando la existencia de Dios —o lo divino— en la vida cotidiana —oponiéndose en parte a lo formulado por Freud y Niestche en su tiempo—, cuando se logra tomar conciencia de los esquematismos culturales transmitidos en conservas, que afectan la espontaneidad —salud— y la naturaleza creativa del ser humano. La técnica fundamental de cambio de roles, en su método de acción psicodramática, permite comprender la mutua contribución y responsabilidad en cada vínculo con otra persona. Para este autor:
La palabra encuentro tiene por raíz «contra». Abarca, por consiguiente, no solo las relaciones amistosas, sino también las hostiles y amenazadoras: enfrentarse uno a otro, actuar en contra, reñir. Encuentro es una categoría del Ser, única e irremplazable. (Moreno, 1983)6.
Así, el encuentro no puede ser un proceso preconcebido ni planeado de antemano, sino que transcurre muy vinculado al instante, al momento en el «aquí y el ahora».
El encuentro es, pues, esencialmente distinto de lo que los psicoanalistas llaman «transferencia». Es también distinto de lo que los psicólogos llaman «empatía». Se mueve del yo al tú y del tú al yo. Es tele. (Moreno, 1983).
Y en cualquier contexto, el acto de ver al otro puede producir dolor, incomodidad o enojo. Porque ver al otro implica ver-se. Ver al otro implica también ser visto desde los ojos del otro. Si esto comporta un conflicto, hay que atravesarlo para que el encuentro se produzca. (Moreno, 1983).
No es sinónimo de comprensión mutua, sin embargo, puede ser un proceso gradual que inicia entendiendo la otra parte, al ponerse en el lugar del otro:
El poder escucharse y entender la otra perspectiva, puede llevar a un enriquecimiento de ambas partes. Este es entonces un conflicto funcional, aún sin final feliz, porque aumenta el rendimiento de las partes en conflicto. (...) Así se puede diferenciar «un conflicto competitivo (a ver quién tiene la razón) y un encuentro o conflicto funcional donde ambas partes se benefician, aunque no se llegue a un acuerdo. (Moreno, 1983)7.
Pero volvamos a la raíz de las palabras primordiales:
Toda realidad es una presencia en la que participo sin poder apropiármela. Donde falta la participación no hay realidad. Allí donde hay apropiación egoísta no hay realidad… (Buber, 1923).
El encuentro puede suceder entre todos los que poblamos este universo y se manifiesta con gran intensidad en las relaciones de pareja. Sin embargo, los contextos histórico-sociales ofrecen modelos de éxito que frecuentemente se quedan en lo superficial y sensual de estos vínculos.
La relación con el Tú es directa. Entre el Yo y el Tú no se interpone ningún sistema de ideas, ningún esquema y ninguna imagen previa. La memoria misma se transforma en cuanto emerge de su fraccionamiento, para sumergirse en la unidad de la totalidad. Entre el Yo y el Tú no se interponen ni fines, ni placer, ni anticipación. El deseo mismo cambia cuando pasa de la imagen soñada a la imagen aparecida. Todo medio es un obstáculo. Solo cuando todos los medios están abolidos, se produce el encuentro. Ante la relación directa, todas las relaciones mediatas pierden su valor… (Buber, 1923)
El tema de pareja se aborda en varios capítulos del libro, pero solamente el tercero, Dedicahistorias, se refiere a personas específicas y concretas, algo que puede parecer más un homenaje y un diálogo con aquellos que he amado o que me han amado más a mí o con amigos muy significativos que me inspiraron un abrazo eterno en versos hermosos —hay incluso quienes me estimularon a escribirle varios poemas—, pero todo significa a la vez mi propio trayecto, la mirada desde mi parte atravesando por situaciones maravillosas, a veces muy difíciles y conflictivas, en busca del encuentro, la realización, el aprendizaje y la comprensión. Así, abordo el tema pareja —quizás la manifestación Tú-Yo más difícil en las relaciones humanas— en un sentido particular y a la vez general: lo aprendido esencialmente, eso que vale la pena contar y compartir con los lectores, se narra desde las experiencias vividas, los momentos más decisivos, un resumen de mis pasos y vivencias más conscientes durante mi trayecto, mientras descubro el amor y los mejores valores entre humanos, esos que no deberían quedarse dormidos ni detenidos por el miedo u otras barreras.
Como expresara el filósofo, sociólogo y psicólogo Erich Fromm (2000) en su obra cumbre, El arte de amar:
El amor erótico es exclusivo, pero ama en la otra persona a toda la humanidad, a todo lo que vive. Es exclusivo solo en el sentido de que puedo fundirme plena e intensamente con una sola persona. El amor erótico excluye el amor por los demás solo en el sentido de la fusión erótica, de un compromiso total en todos los aspectos de la vida —pero no en el sentido de un amor fraterno profundo—. El amor erótico, si es amor, tiene una premisa. Amar desde la esencia del ser —y vivenciar a la otra persona en la esencia de su ser—. (Fromm, 2000)8.
Es en esos espacios, entre lo personal y lo trascendente, donde buscamos un equilibrio, una integración, la unidad esencial con nuestro verdadero Ser.
El Tú es más activo y experimenta más de lo que el Ello tiene conciencia. Ninguna decepción tiene acceso aquí. Aquí está la cuna de la Vida Verdadera. (Buber, 1923)
