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Un Ángel En El Molino
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Veröffentlichungsjahr: 2016
Un ángel en el molino
Denis Lenzi
––––––––
Traducido por María Carda
“Un ángel en el molino”
Escrito por Denis Lenzi
Copyright © 2015 Denis Lenzi
Todos los derechos reservados
Distribuido por Babelcube, Inc.
www.babelcube.com
Traducido por María Carda
Diseño de portada © 2015 Denis Lenzi
“Babelcube Books” y “Babelcube” son marcas registradas de Babelcube Inc.
Página de Titulo
Página de Copyright
NOTA DEL AUTOR
CAPÍTULO UNO
CAPÍTULO DOS
CAPÍTULO TRES
CAPÍTULO CUATRO
CAPÍTULO CINCO
CAPÍTULO SEIS
CAPÍTULO SIETE
CAPÍTULO OCHO
CAPÍTULO NUEVE
CAPÍTULO DIEZ
CAPÍTULO ONCE
CAPÍTULO DOCE
CAPÍTULO TRECE
CAPÍTULO CATORCE
CAPÍTULO QUINCE
CAPÍTULO DIECISÉIS
CAPÍTULO DIECISIETE
CAPÍTULO DIECIOCHO
CAPÍTULO DIECINUEVE
CAPÍTULO VEINTE
CAPÍTULO VEINTIUNO
CAPÍTULO VEINTIDÓS
CAPÍTULO VEINTITRÉS
CAPÍTULO VEINTICUATRO
CAPÍTULO VEINTICINCO
CAPÍTULO VEINTISÉIS
CAPÍTULO VEINTISIETE
Escribí este libro hace mucho tiempo, cuando aún era un adolescente, durante un verano maravilloso. Era una época en la que soñaba con llegar a ser escritor algún día, en la que no existía tanta criminalidad y violencia entre jóvenes y niños. Una época en la que no existían YouTube, los CDs ni Internet; y donde todos los niños solían jugar en la calle, con pelotas, cometas, canicas; en la que se escuchaban canciones en discos de vinilo, en fin, un tiempo más seguro. Si hay alguna añoranza, nostalgia o melancolía en esta nota, no es mera coincidencia. El hecho es que este libro nació justamente en esa época, aunque su historia sea intemporal y pueda ubicarse tanto en los años 50, como 60, 70, 80 o en un futuro no muy distante. Todo depende de la imaginación del lector. Es la imaginación la que mueve esta obra. Por tanto, no te extrañes cuando encuentres en estas páginas algunas ilustraciones con espacios vacíos. Esos espacios debes rellenarlos tú, ya sea con dibujos, recortes de revistas o fotos. Siéntete con la libertad de dar sentido a esos espacios, haz lo que te dicten tu imaginación y tu creatividad. Yo cuento la historia y tú pones el arte. Juntos, nos sumergiremos en esta pequeña aventura literaria, que habla de amistad, esperanza y fe; una aventura donde el punto de partida y de llegada es un molino de viento.
Denis Lenzi
Abril/2015
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En una remota región de Francia, había una pequeña ciudad llamada Villejaune. Le dieron este nombre porque allí todo era amarillo: las hojas de los árboles, las flores, las casas, los muros, todo. Más adelante, no muy lejos de allí, había una inmensa colina. Bonita, bucólica y verdosa. En la cima de la colina, se avistaba un viejo molino de viento que parecía completamente abandonado y perdido en el tiempo. El molino estaba hecho de piedras y tenía una forma cilíndrica. En realidad, tenía casi el formato de un cono, con aspas de madera, podridas por la acción del sol y de la lluvia. Su tejado puntiagudo se caía a trozos. Una gruesa capa de polvo cubría sus ventanas, algunas de ellas rotas. Era un molino completamente olvidado, desvalorizado, ignorado. Nadie le daba ningún valor. Hasta que, un día, tres niños aparecieron allí para cambiar esta situación. Iban a descubrir cosas increíbles en aquel lugar.
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A una cierta distancia del molino, dos niños, Alan y Julian, ambos de 12 años, correteaban por el césped, que se extendía a su alrededor. Julian gritaba de alegría mientras Alan lo perseguía, intentando atraparlo. Estaba lejos de su alcance. Entonces corrió con más rapidez, con una velocidad que nunca antes había usado y, por fin, consiguió alcanzarlo. Se lanzó sobre él y ambos rodaron por el suelo. Julian no paraba de reír.
—¡Te pillé! Pensabas que no lo conseguiría, ¿eh? Pues estabas totalmente equivocado. ¡Te he pillado! —decía Alan, jadeante, casi sin aliento después de tantas carreras.
—Tienes razón. Serás un buen corredor de pista. Has sido mucho más rápido que yo.
—Gracias —agradeció, todo orgulloso.
Ambos dejaron de reír cuando oyeron la voz de una niña.
—¡Julian!
Julian mostró un cierto descontento al ver que la pequeña corría hacia ellos.
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