Un camino hacia la remodelación interior - Fidel Yamanouchi - E-Book

Un camino hacia la remodelación interior E-Book

Fidel Yamanouchi

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Beschreibung

El tiempo dedicado a su propia formación es la mejor inversión. Es una riqueza para su propia persona, que nada ni nadie se la podrá quitar. En todo momento y circunstancias tendrá mejores recursos interiores para enfrentar la realidad con los desafíos que la vida le presenta. Conocerse a sí mismo, sus raíces, su historia es un camino en que se va encontrando con un paisaje lleno de sorpresas. Eso le permitirá una mejor comprensión de sí mismo, de los demás, de la realidad, que le ayudará a una vida más sana y feliz. Conocido o desconocido, querido o no querido, lo que uno es se manifiesta en su vida, en sus relaciones y en todo su obrar. Conocer la verdad sobre sí mismo le da mayor lucidez y libertad en su vida.

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Un camino hacia la remodelación interior

Fidel Yamanouchi

 Yamanouchi, Fidel 

   Un camino hacia la remodelación interior / Fidel Yamanouchi. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Guadalupe, 2021.

   Libro digital, EPUB

   Archivo Digital: descarga y online

   ISBN 978-950-500-840-7

   1. Espiritualidad Cristiana. I. Título. 

   CDD 248.4

  Presentación

Este libro va dirigido al público en general como un aporte al camino de su crecimiento interior a través del autoconocimiento personal. Es conocer su propia historia, la familiar, sus mecanismos de defensa, su mundo afectivo, sus valores.

Esto le ayudará a comprenderse mejor a sí mismo y a los demás, a aceptarse y quererse con su propia historia, tal como es en realidad. Es una guía para vivir con más lucidez, paz y seguridad.

Al final de cada taller hay preguntas, referencias bíblicas y bibliográficas que pueden ser útiles para la reflexión personal. 

Yoshinobu Yamanouchi.

 El estoico y yo

…Y empezó a pensar si matarlo sería homicidio o caridad. Sorprendente, pensé, este profesor podía poner en jaque mis convicciones, después de veinte minutos en su seminario, mi mundo, el mundo que yo conocía empezó a girar en mi interior como cuando te purgan para una colonoscopia. Pensé, es muy persuasivo. Claro está porque es uno de los profesores célebres de la universidad de New York.                                  

De pronto un silencio. ¿Alguna pregunta? agrega el profesor. 

Levanto la mano y digo:

─ ¡Buenas tardes! Soy Agustín Willkins.

─ Profesor Massimo Pigliucci. He leído su libro de “Cómo vivir hoy”. Y mi pregunta es: ¿puede usted afirmar que la filosofía estoica es la mejor forma de vivir la vida, mi vida? 

-¡Sí!, contesta sin titubear. Si dominamos, controlamos los hechos y las pasiones que perturban nuestras vidas, valiéndonos de la valentía y la razón, alcanzaremos la felicidad y la sabiduría.

─ Pero ¿Aristóteles no decía que “conocerse a sí mismo” es el comienzo de toda sabiduría, que educar con la mente, sin educar el corazón no es educación en absoluto? Habla de la vida con sentimientos y la razón para aprender a vivir con ellos, producir un equilibrio en el ser humano, conocerse y crecer. 

Me miró por unos instantes y dijo:

─ Sí, podemos vivir sin ellos. Las pasiones no son necesarias para vivir, podemos reprimirlas y llevar una vida más armónica, dejando de lado lo que son pasiones sin sentido, las que no podemos controlar.

─ No estoy de acuerdo, repliqué: matar los sentimientos, las pasiones, no es un acto de caridad; sería un homicidio de nuestra naturaleza. Un ser humano que no empatiza, que no comunica sentimientos y no se apasiona por su familia o por un equipo de futbol, profesión, estilo de vida, proyectos, estaría muerto en vida. Viviría solo por la simple razón de vivir (existir), convirtiéndose en un robot. Yo que soy estudiante de antropología cultural si no me apasionara lo que hago, los lectores no sabrían nunca de las civilizaciones que existieron antes que nosotros o de lo que pueda descubrir: tradiciones, ritos, creencias, costumbres... ¿Usted no es apasionado de lo que hace? ¿De lo que enseña?

─ Lo soy. Responde. Por esta razón doy estos seminarios, soy profesor.

─ Entonces es verdad lo que dice Blas Pascal: ¿“El corazón tiene razones que la razón no entiende”?

─ Sí, afirma. Y ¿tiene algo más que agregar Agustín? 

─ Sí. ¿Conoce usted sobre la vida de Fritz Haber?

─ Lo he escuchado nombrar. ¿Por qué?

─ Porque fue un científico químico alemán sin escrúpulos. Con sus experimentos creó fertilizantes para la agricultura, pero también armas químicas fatales, utilizadas también en el siglo XX, consideradas las más letales para la humanidad. Dejó su fe judía y se hizo presbiterano para poder seguir sus estudios. Cuando subieron los nazis se convirtió en su mejor arma. Con sus experimentos químicos mató miles y miles de personas. Su hijo Ludwig dijo que su padre era un tirano sin escrúpulos.

─ ¿A dónde apunta?, manifestó el profesor.

─ Si somos personas puramente razón y utilizamos solo la lógica, podemos convertirnos en seres peligrosos como los del “Ku Klux Klan” y aún más: patológicos, ya que el mundo afectivo que reprimimos aflorará de alguna manera, porque este viene dado por naturaleza (esencia) y está dentro de nosotros.

─ ¿Qué intenta decirme con esto?

─ Que, en unos años, cuando la razón no quiera entender a la pasión y ocultar los sentimientos como pasa en ciertos ambientes humanos, volveremos a los períodos en el cual los “puramente razón” intentarán controlar, cambiar a la humanidad, pues se sentirán extraños y esto los harán por medio de la ciencia o por la fuerza; por naturaleza no lo cambiarán ni controlarán. El amor siempre será amor, no importa las circunstancias, no vencerán este sentimiento y por más que lo intenten, nuevamente estarán en cero. Los sentimientos, las pasiones, aflorarán y la razón los acompañará integrándose y produciendo un equilibrio.

Todo el auditorio queda en silencio. Se preparan para irse y recogen sus cosas. Cuando Agustín está junto a la puerta a punto de salir, el profesor le argumenta:

─ ¿Y si los sentimientos son tóxicos?  

 Los sentimientos

Cuando describimos un día que vivimos podemos hacer el horario desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, con una serie de actividades. Al terminar la jornada podemos estar contentos, tristes, enojados, deprimidos, malhumorados, eufóricos. 

Si te encontraste con un amigo habrás sentido alegría de haberte visto. Si te fue mal en una tarea estarás enojado, triste, desilusionado, etc. 

Una cosa es “qué” y otra es “cómo” vivimos. Todo lo que vivimos tiene un eco en nuestro interior.

¿Qué son los sentimientos?

1.Son la principal fuente de información sobre mí y sobre las resonancias que la realidad despierta en mí. Miro el cielo estrellado y me da una sensación de inmensidad, paz, admiración, gozo.

Estas son subjetivas, personales y originales. A uno le gusta ver películas de acción, a otros, románticas, de terror, comedia, suspenso.

Frente a ellos es necesario una actitud de escucha receptiva y abierta. Nos son discutibles: Ej. Podré no estar de acuerdo con tu ira, pero no podré discutir el hecho de que tú la sientas.

Son educables en buena medida, aunque no todos.

Con algunos sentimientos debo “convivir” aunque no me agraden; de ahí la necesidad de aceptarlos como míos. 

Los sentimientos

2.No son la realidad, sino el “eco” de la realidad en mí, o “mi” manera de percibirla; mi reacción frente a ella.

No son universales; es decir, no los experimentamos todos de la misma manera e intensidad frente a los mismos “estímulos”.

No son buenos ni malos moralmente, sino que los acepto o no como válidos para mí en referencia a mis opciones vitales básicas. (Cf. Carrau, “Soplos del Espíritu”, pág.13).

¿Para que existen?

3.El mundo de los sentimientos, las emociones dan a la conciencia intencional su peso, su momento, su energía, su fuerza. Dándole “color y calor” a la vida. Sin los sentimientos, emociones nuestro conocer y decidir serían débiles como una hoja. (Cf. Rulla, AVC I, pág.116-117).

¿Qué opinas tú? …

 Sentimientos tóxicos

¿Qué son los sentimientos tóxicos?

Son los sentimientos que distorsionan, dispersan, desintegran y quitan energías psíquicas.

Los sentimientos tóxicos absorben la energía psíquica, la capacidad creativa y el entusiasmo. Ellos velan para que la persona tenga una percepción distorsionada proveniente de metas inmaduras e inalcanzables. 

En algunos casos, son necesidades infantiles inmaduras no satisfechas, no correspondidas, que quedaron fijadas en la persona.

¿Cuáles son? 

Algunos de ellos son: mandatos paternos o maternos, sentimientos de culpas destructivas, expectativas tóxicas, resentimientos, angustia, complejo de inferioridad, ansiedad flotante, celos, envidia, coraza defensiva (“todo me resbala”), venganza, perfeccionismo, falta de perdón (corazón endurecido), depresión, dependencia afectiva, frustración, sentirse rechazado.

¿Para qué existen?

Existen como respuesta o manifestación de un desequilibrio emocional del ser humano; son originadas por un trauma, frustración, carencia y herida afectiva, necesidad insatisfecha, mandatos paternos.

Están presentes, aunque no sean agradables ni deseables. Por ejemplo: si por circunstancias de la vida, vives la ausencia de la figura paterna, en la mayoría de los casos, la carencia o dependencia afectiva son consecuencia de esa necesidad insatisfecha, provocando un desequilibrio emocional que lleva a una conducta compensativa. Sus mecanismos defensivos pueden ser apegarse a una figura de autoridad que le dé seguridad y protección. (Cf. Stamateas B., “Gente Tóxica”).

Para reflexionar:

¿Cuáles son los sentimientos tóxicos que reconoces?

¿Cómo los va llevando? 

¿Cómo haces tú para elaborarlo?