Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
¿Por qué la regulación o la prohibición de la gestación subrogada es rechazada y apoyada por distintos sectores de la sociedad e, incluso, del propio movimiento feminista? ¿En qué situación social nos encontramos para que se den estos posicionamientos? ¿Qué se debería hacer para proteger los derechos de las mujeres en este ámbito? ¿Qué se protege y qué se desprotege con cada una de las opciones? Dos feministas de largo recorrido, Lola Robles y Gracia Trujillo, dialogan desde posiciones encontradas, con respeto y comprensión de la postura ajena, sobre gestación subrogada. Un debate para barrer las discusiones violentas y de brocha gorda sobre esta delicada cuestión, la cual solicita mucha atención en nuestro presente para que no nos equivoquemos como sociedad.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 123
Veröffentlichungsjahr: 2021
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Inicio
Un diálogo sobre
GESTACIÓN SUBROGADA
Un libro de
Lola Robles y Gracia Trujillo
Ilustración y diseño de cubierta
Carolina Bensler
Fotografías de las autoras
Raúl Navarro Méndez
Edición y correcciones
Cristian Arenós Rebolledo
ISBN 978-84-949949-5-1
Publicado en julio de 2021
© Lola Robles y Gracia Trujillo 2021
© Ilustración cubierta
Juan Alberto Hernández
© Útero libros 2021
Plaza Estación, 9 Bajo 12560
Benicasim - Castellón
España
www.uterolibros.com
La gestación de este libro
LA GESTACIÓN DE ESTE LIBRO
En una conversación con Barbara Iserte, los dos andábamos de acuerdo en que no sabíamos si estábamos a favor o en contra de la regulación o la prohibición de la gestación subrogada. A ambos nos faltaba información de trazo fino. Entonces me dijo: podrías publicar un libro que aportase a este tema. Me gustó la idea, y la puse en marcha. Gracias, Barbara.
Me puse en contacto con Lola Robles, feminista de largo recorrido y le pregunté si conocía a otra feminista con la que pudiese debatir enconadamente desde posturas distintas, pero con amor y respeto, sobre este espinoso tema de la gestación subrogada. Para mí era importante que el debate se produjese entre dos mujeres de profundo trayecto feminista, para que hablaran con todo el conocimiento de causa posible y la mayor de las potestades. Lola me dijo que sí conocía a alguien, que Gracia Trujillo era ideal para ello. La llamó, y Gracia aceptó.
Se preparó una sesión de grabación en casa de Lola, merienda mediante. Un debate entre Lola y Gracia, un diálogo que después se transcribió. Que, además, mejoraron a posteriori sobre el texto para rematar algunos conceptos que en la conversación habían quedado algo vagos. De todo ello, nace este libro.
Tema delicado el de la gestación subrogada, en la actualidad, por muchos aspectos. Debo decir que, durante la conversación que presencié como espectador, cambié de postura un puñado de veces. Comprendí las razones de ambas posiciones. Cuando salí de la sesión de grabación mi postura sobre la regulación de la gestación subrogada era muy distinta a la que tenía cuando entré.
Cristian Arenós Rebolledo
Editor de Útero libros
Un debate sobre gestación subrogada entre dos feministas
Casa de Lola Robles
Una soleada tarde de sábado de septiembre de 2019
Una mesa con merienda
Una grabadora
Dialogan Lola Robles y Gracia Trujillo
GRACIA: La subrogación es una tecnología reproductiva que consiste en gestar para otres. Al analizarla hay que distinguir la gestación de la crianza, la maternidad o la paternidad. Yo creo que esto es clave.
LOLA: A mí me parece cuestionable considerar la gestación subrogada como una técnica de reproducción asistida, por sus características tan especiales, prefiero hablar de ella como un procedimiento o práctica.
En cuanto a distinguir entre maternidad y gestación, en eso estoy de acuerdo. Normalmente a la gestante se le implanta un embrión que no tiene su carga genética, porque el óvulo no es suyo. Para mí, esa distinción que estamos haciendo no supone un problema, porque no creo en la mística de la maternidad, como tampoco creo en la mística de la familia y descendencia biológica, dicho sea de antemano.
Luego está el problema del nombre: gestación subrogada, gestación o maternidad por sustitución, vientres de alquiler, úteros de alquiler u otros que se están utilizando.
GRACIA: Los términos que utilizamos son importantes porque ya sabemos que, según definamos las cuestiones, tienen unas implicaciones u otras. Yo prefiero hablar de subrogación o de gestación por sustitución, que es otro término que se está utilizando también. Creo que si decimos “maternidad subrogada” hablamos de otra cosa, porque lo que se está planteando aquí precisamente es que se puede gestar y no ser madre (también se puede gestar sin ser mujer, es el caso de los varones trans). Y viceversa, se puede ser madre sin haber gestado. Las técnicas de reproducción asistida (y los métodos anticonceptivos) nos han permitido liberar, desde hace décadas, la sexualidad de la reproducción; la gestación subrogada, ahora, permite separar la gestación y la maternidad, que es otra cosa: esta última implica deseo de maternar, de cuidar, de educar, etcétera. Dicho esto, también podríamos pensar, a su vez, en escenarios en los que haya más posibilidades de vínculos entre gestantes, progenitores de intención y criaturas.
LOLA: Puede haber también paternidad subrogada. Se subroga tanto la maternidad como la paternidad, pero me parece mucho más preciso hablar de gestación subrogada porque, en efecto, la maternidad es otra cosa, con toda su complejidad.
GRACIA: Exacto, puede haber maternidad o paternidad producto de una gestación subrogada. Volviendo a la cuestión de los términos que se emplean para referirse a la subrogación, yo soy totalmente contraria a expresiones que me parecen más que violentas, como vientres de alquiler o todo esto de las vasijas, los hornos... Son violentas para todo el mundo involucrado en un proceso de subrogación, incluidas las propias gestantes, a las que se supone que, desde esas posiciones, se está defendiendo.
LOLA: Yo estuve una mañana entera en un grupo que trataba este tema, discutiendo sobre la cuestión del nombre. Dije que me oponía a llamarlo “vientres de alquiler”, además me parecía muy agresivo hacia las mujeres gestantes. Sin embargo, utilizo también “alquiler de úteros”, porque incide en quien tiene interés en el procedimiento y contrata a la gestante.
Lo llamo “gestación subrogada” porque me parece lo más neutro y lo más fácil de entender. Yo no utilizaría maternidad ni paternidad subrogada o por sustitución, por lo que hemos hablado antes. Creo, eso sí, que se están utilizando bastantes denominaciones eufemísticas y, al final, no se sabe ni qué están queriendo decir. Sobre el tema de las vasijas, esas feministas dicen “no somos vasijas”, es decir, que no lo somos. No obstante, reconozco que algunos sectores del feminismo emplean un modo tan agresivo de hablar sobre este tema que al final resulta contraproducente. Pero, sin duda, el modo de llamarlo es muy significativo, nunca gratuito, y responde a unos u otros intereses u opiniones.
GRACIA: Has mencionado algo en lo que creo que es interesante que nos detengamos. Dices que “vientres de alquiler”, no; bueno, en todo caso tendrías que hablar de úteros. Y también señalas que rescatas la expresión “alquiler de úteros” y a mí eso me parece problemático también, porque una mujer o una persona que gesta no está alquilando nada. Está, en todo caso, haciendo un trabajo reproductivo, de manera altruista o por una compensación económica, pero no está alquilando nada.
Y aquí, claramente, hay unos paralelismos importantes, que creo que tendremos que entrar a analizar, con el tema del trabajo sexual. No me parece ninguna casualidad que las personas que están defendiendo la abolición de la prostitución y las que están siendo tan beligerantes contra la gestación subrogada no solo son las mismas muchas veces, sino que hay una serie de genealogías, de grupos (incluso a nivel internacional, como Stop Surrogacy Now), y de argumentos compartidos. A mí me parece que esta es una cuestión central. Igual que las trabajadoras sexuales defienden que no están alquilando su cuerpo, sino que lo que hacen es ofrecer y vender servicios, aquí, estemos de acuerdo o no, nos guste más o menos, las gestantes lo que están es poniendo su capacidad reproductiva al servicio de otras personas, sea por motivos altruistas o económicos. Aquí se trata, como en el trabajo sexual, de la defensa de la autonomía corporal y reproductiva, y del reconocimiento del trabajo que hacen. Y, siguiendo con los elementos comunes, hay otro entre las trabajadoras sexuales y las gestantes que me parece muy importante, y es el cómo se repite en ambos casos el hablar en nombre de ellas, el no escucharlas, en saber lo que está bien siempre mejor que ellas. Y creo que tendríamos que empezar por ahí, por escucharlas.
LOLA: Yo lo denomino “alquiler” porque considero que ese útero, que es un espacio del cuerpo de la gestante, del que ella es propietaria, pasa a estar ocupado, durante un tiempo, el tiempo de la gestación, por un embrión que es propiedad jurídica de otra/s persona/s. Cuando alquilas una casa o una habitación, lo haces por un tiempo determinado y con un contrato. Las madres/padres de intención o subrogantes alquilan el uso de un útero durante los meses de la gestación, a través de un contrato también, para conseguir una criatura.
La verdad es que yo veo en este procedimiento una carga muy problemática de explotación reproductiva, aunque no sea en la totalidad de los casos. Si se está comercializando la capacidad reproductiva o el propio cuerpo, ese es un punto importante del debate, desde luego.
En cuanto a la relación con la prostitución/trabajo sexual, me parece importante recordar, porque habrá personas que no lo sepan, que el enfrentamiento por estos dos temas se da, principalmente, entre dos bloques dentro del movimiento feminista, como bien dices. Uno de ellos es el de las/os/es feministas abolicionistas contra la prostitución y la gestación subrogada (que ellas llaman “vientres de alquiler”), además de contra la pornografía. El otro bloque es el de las/os/es feministas que quieren una regulación del trabajo sexual y la gestación subrogada. Bien, esos dos bloques existen. Lo que pasa es que también hay feministas, y creo que no pocas, que queremos salir de esa dinámica de dos bloques. Yo he hablado, por ejemplo, de la necesidad de una “tercera vía” para el tema de la prostitución, un tercer camino. Pero esta es una de las cuestiones, dentro del feminismo, de las que resulta más difícil hablar y debatir. Se siente de un modo tan visceral que no hay manera humana de ponerse a dialogar racionalmente. Yo tengo muchas dudas en el tema de la prostitución. Estoy cerca del abolicionismo, aunque veo grandes problemas en esa postura, igual que las veo en una posible regulación. Yo no me imagino una sociedad futura mejor que esta donde exista la prostitución, la verdad, pero también creo que, quizá, tenga que haber una fase transitoria, un período donde se otorguen unos derechos a las mujeres que ejercen la prostitución. No obstante, para mí, es una institución a abolir, porque es profundamente patriarcal y porque sí considero que es comerciar con el propio cuerpo. Yo optaría por seguir pensando y trabajando sobre ello.
Sin embargo, mi postura en cuanto a la gestación subrogada la tengo mucho más clara. Lo que quiero decir ahora es que no todas las feministas estamos en uno de esos dos bloques enfrentados y tan polarizados. Aquí también deberíamos ir más allá de planteamientos dicotómicos.
GRACIA: Yo conozco estas posiciones tuyas y siempre me han gustado mucho. No compartimos todos los argumentos, pero creo que eres de las activistas feministas con las que se puede dialogar. Por eso estamos aquí hoy.
LOLA: Gracias.
GRACIA: Y no puedo estar más de acuerdo con esto que dices sobre cómo el debate está tan enconado con el tema del trabajo sexual. Creo, además, que ahora las posiciones anti-subrogación (muchas veces muy virulentas) le están dando un balón de oxígeno importante al abolicionismo del trabajo sexual. La gestación subrogada comparte, como he mencionado antes, muchos elementos con el trabajo sexual. Y el debate sobre prostitución/trabajo sexual, y ahora el de la gestación subrogada, son muchas veces tan violentos (y poco útiles) que es agotador y frustrante entrar en ellos. Yo, personalmente, con el tema del trabajo sexual sigo implicándome en todo lo que puedo porque quiero estar del lado de las compañeras que están peleando por sus derechos y libertades, muchas veces en situaciones muy precarias y siendo muy vulnerables a violencias de todo tipo, incluidas las institucionales. Me parece muy importante, a muchos niveles, apoyarlas, me parece lo mínimo desde nuestras situaciones más privilegiadas. Pero hay veces que me retiro porque las violencias verbales que recibimos las que estamos en el movimiento pro derechos son tremendas, por no hablar de los ostracismos en espacios académicos y políticos que llevamos sufriendo algunas desde hace unos cuantos años ya. Y ahora me pasa algo parecido con el tema de la gestación subrogada. Hace un par de días, pensando en este diálogo de hoy, me decía a mí misma: ¿pero yo por qué me meto en estos jardines? Pues lo hago porque, de nuevo, mi posición feminista es en defensa de las gestantes, quiero que mejoren las condiciones en las que se encuentran, que ahondemos en la justicia reproductiva y no al contrario. Creo que tenemos que poner el foco, desde los feminismos, en la lucha, como dice Sophie Lewis, por el acceso y el control, la colectivización o la puesta en común de la tecnología reproductiva1.
No sé si una tercera vía… Yo a veces pienso en un espacio en el que pudiéramos acordar una serie de mínimos, ¿no? Creo que esto tendríamos que hacerlo con el tema de la prostitución o trabajo sexual de manera urgente porque es impresionante el dialogo de sordas que muchas veces tenemos. Y ahora, con la subrogación me parece que se están reproduciendo estas dinámicas otra vez y es un desastre a nivel colectivo, como feministas. Así que no sé si llamarlo tercera vía o espacio de consenso o, más bien, de negociación de los disensos, pero necesitamos, desde luego, habilitar espacios en los activismos, en la academia, en los medios, de diálogo, porque así no avanzamos.
LOLA: Lo que pasa es que, en este enfrentamiento entre esos dos bloques del feminismo, a veces me parece que (puedo ser muy mal pensada y equivocarme), dentro de cada uno de esos dos bloques, en ocasiones actuamos, sobre todo, por contraposición al otro: ¿Qué dicen sobre este tema las otras? Y ya de antemano recelo y tengo un sesgo en contra, que me lleva a oponerme a su postura y opiniones. Y llegamos a hacerlo, oponernos, antes incluso de escuchar bien lo que dicen.
Yo oigo y leo a feministas de los dos bloques, creo que es una suerte. Y, con frecuencia, me sorprendo: escucho a unas plantear determinados argumentos, pero luego las feministas del otro bloque afirman haberles oído algo muy distinto, algo que yo nunca les he escuchado decir. Creo que, muy a menudo, lo que unas dicen que dicen las otras no es lo que realmente han dicho estas. En el tema de la prostitución/trabajo sexual y de la gestación subrogada pasa mucho: “Es que las abolicionistas odian a las putas”. Yo nunca he percibido algo semejante, para nada. Podrán hacer otras afirmaciones con las que incluso yo no esté de acuerdo, pero no hablan desde el odio a las prostitutas. Esta forma de asegurar lo que las otras dicen, cuando no es así, ocurre en los dos bloques.
Yo encuentro diferencias importantes entre la gestación subrogada y la prostitución. Por una parte, la gestación subrogada se puede relacionar también con la donación de órganos. Y es una situación más nueva. Hay una diferencia para mí fundamental con la prostitución: el mucho tiempo que lleva esta. Puedo no estar a favor de legalizarla pero, personalmente, entiendo que las prostitutas luchen por sus derechos. ¿Cómo no lo voy a entender? Yo también lo haría. Otra cosa es que a mí también me parecería fundamental que, desde el feminismo, reflexionáramos sobre sexualidad, y sobre qué tipo de sexualidad lleva a requerir los servicios de la prostitución. A lo mejor necesitamos volver a hablar de ese tema, la sexualidad.
