Una pulsera de cuentas y semillas - William Pasnak - E-Book

Una pulsera de cuentas y semillas E-Book

William Pasnak

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Beschreibung

¿Has vivido la magia de sentarte junto a tu abuela y escuchar sus historias llenas de sabiduría, de amor, de picardía, que dejan tu corazón vibrando y con deseos siempre de escuchar más y más? William Pasnak, con su pluma, le da vida a estas historias, viejos cuentos contados por la abuela Mariam a su nieto Yamín, acerca de un rey —quien fácilmente podría ser tú— que encuentra en su camino diferentes personajes de corazones sencillos y lo enfrentan a una visión diferente de la vida. Dice el autor: "Cada vez que se cuenta una historia, ésta nace de nuevo, y las mejores historias hacen sonreír a nuestros corazones, y luego viven con nosotros toda la vida como amigas. Estas historias, viejos cuentos contados de nuevo, están dedicadas a quienes encuentran sabiduría en las semillas, en el agua clara y en el pan seco, en los pétalos de las flores y en la luz de la luna. "Es un regalo para tu caminar en esta vida, una obra con artísticas ilustraciones de Verónica Álvarez. ¡Prepárate para sentir a cada uno de los personajes!

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Seitenzahl: 26

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Cada vez que se cuenta una historia, ésta nace de nuevo,
y las mejores historias hacen sonreír a nuestros corazo-
nes, y luego viven con nosotros toda la vida como amigas.
Estas historias, viejos cuentos contados de nuevo, están
dedicadas a quienes encuentran sabiduría en las semi-
llas, en el agua clara y en el pan seco, en los pétalos de las
flores y en la luz de la luna.
Viejas historias contadas otra vez
Por: William Pasnak
Ilustraciones de Verónica Alvarez
Sentado junto a su abuela Mariam en la mesa de trabajo, se encontraba
Yamín clasificando semillas y cuentas. El borde de la mesa, alrededor del
filo, tenía el ancho de una mano, parecía una gran bandeja, y allí, llenando
la bandeja, miles de semillas y cuentas, una capa tan profunda como el
dedo de Yamín. Un mar de cuentas de colores que brillaba como un arco
iris: semillas grandes, semillas pequeñas, semillas lisas o rugosas, cuentas
de cristal, madera, metal, arcilla y hueso; algunas lisas y otras grabadas, de
todas las formas imaginables. Con todas estas semillas y cuentas, la abuela
hacía pulseras y collares que vendía en el mercado. Las que tenía sobre la
mesa eran su tesoro, solo que para hacer buenos diseños que gustaran a la
gente, primero había que clasificarlas.
Empezaban tomando una cuenta o una semilla, cualquiera de ellas, y la
colocaban en un cuenco. Luego, buscaban una que hiciera juego. Al en-
contrarla, la ponían junto a la primera y empezaba la cacería de la siguien-
te. Esto tomaba largo tiempo. Casi siempre trabajaban en silencio, que era
interrumpido por el ocasional tintineo de una semilla o una cuenta que
caía sobre el cuenco. Era un sonido que los hacía mirarse por un instante
y sonreír: ¡otra pequeña victoria!
De vez en cuando, la abuela echaba un vistazo al cuenco de Yamín y a ve-
ces, sacaba una cuenta.
—Esta no hace juego —decía—, ¿Lo ves? —Y sus arrugados dedos la gi-
raban para que Yamín la examinara. Siempre tenía razón: una pequeña
diferencia en color, tamaño o forma.
Otras veces, decía: —Ya es suficiente de esta clase—. Entonces, Yamín
vaciaba cuidadosamente lo que había recogido en un tarro, cerraba la tapa
y empezaba a buscar algo nuevo.
Después de un largo rato, la abuela Mariam cogió una cuenta de la mesa y
la sostuvo bajo el rayo de sol que caía desde la alta ventana que se encon-
traba sobre ellos. Pensativa, la giró observándola desde distintos ángulos.
Era un cilindro de cristal, azul profundo, con un dibujo tallado. Al soste-
nerla bajo la luz del sol, los dedos de la abuela Mariam se bañaron de azul.
La oferta del rey orgulloso
La primera cuenta
—Algunas personas le llaman ‘azul real’ a este color.
El color que vestiría un rey.
La abuela se sentó de nuevo en su silla, miró un mo-
mento hacia la ventana y le dijo:
—¿Conoces la historia del rey que salió a cazar?
Yamín, también se sentó, lanzó un pequeño suspiro