Una vida estoica - Natacha Bustos - E-Book

Una vida estoica E-Book

Natacha Bustos

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Beschreibung

El estoicismo es un modo de vida, una práctica filosófica que implica un trabajo sobre sí, un fortalecimiento interior que debe llevarse a cabo con perseverancia y paciencia. ¿Su horizonte? El buen vivir, como finalidad pero también como camino, un estar bien, un pasarla bien al vivir. Sin embargo, para los estoicos la actitud de paciencia y perseverancia no supone resignación. La espera no es pasividad o derrota, sino acción. Y ese trabajo sobre sí siempre es entre otros. El estoicismo ubica la vida en común, compartida, como posibilidad de un buen vivir, algo que repercute en los tiempos actuales de individualismo y competencia, de dificultades para construir lazos afectivos de cooperación y reciprocidad. Partiendo de los tres ejes que dividen el discurso filosófico de los estoicos (la lógica, la física y la ética), Natacha Bustos muestra cómo las principales ideas de estos pensadores tienen vigencia en nuestro mundo actual. Una vida estoica pretende también que la propia experiencia de lectura sea un aporte a esa buena vida posible.

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Seitenzahl: 112

Veröffentlichungsjahr: 2025

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UNA VIDA ESTOICA

NATACHA BUSTOS

UNA VIDA ESTOICAFILOSOFÍA DE LA ESPERA

Índice de contenido

AGRADECIMIENTOS

NOTA DE LA AUTORA

I. INTRODUCCIÓN

II. FILOSOFAR EN BLOQUE

Un saber práctico y una práctica del saber

La preocupación pedagógica

El desaprendizaje

III .EL BIEN PENSAR COMO UN BUEN VIVIR

¿Cómo saber lo verdadero?

Lo que está en nuestro poder

Nombrar lo que sucede

Semblanzas nietzscheanas: otros sujetos/otros predicados

IV. VOLVER A LA NATURALEZA

Lo real es cuerpo

Vitalidad de los cuerpos

La mezcla cuerpo-alma

Un eterno retorno

Estar atravesados por el destino

Abrazar lo que sucede

V. ¿POR QUÉ LA FILOSOFÍA CURA?

Sobre el cómo vivir

El amor después del amor

Deber y naturaleza

La imaginación cosmopolita

La espiritualidad como ejercicio

Terapia de las pasiones

EPÍLOGO

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Puntos de referencia

Portada

Portadilla

Legales

Tabla de contenidos

Página de legales

Bustos, Natacha

Una vida estoica : filosofía de la espera / Natacha Bustos. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Galerna, 2025. Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga ISBN 978-631-6632-85-2

1. Filosofía Clásica. I. Título.

CDD 190

©2025, Natacha Bustos

© 2025, RCP S.A.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

1.ª edición digital: noviembre de 2025

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

Foto de solapa: Lucas Riccardi y Agustina ChirifeImagen de tapa: Al despertar era un sauce (acrílico sobre papel, 2025), Pedro Iacomuzzi.

AGRADECIMIENTOS

Escribir este libro fue posible gracias a Pocho, Haydée, Alicia y Tamara, con quienes aprendí a dar y recibir amor;

a Armando Poratti y María del Carmen Vitullo, mis Sócrates, a quienes (cada tanto) invoco y (siempre) extraño;

a la Universidad Nacional de Rosario y a la Universidad Nacional de Entre Ríos, públicas y gratuitas;

a la Editorial Galerna, por la confianza;

a mis amigas, colegas, hermanas, a quienes tanto quiero y admiro, Julia Bertolio, Victoria González, Melina Mailhou y Malena Pontelli, por las lecturas y conversaciones compartidas, siempre inteligentes y sinceras;

a Gladis Martínez, por las devoluciones frescas, nobles y lúcidas, y porque nos une mucho más que un río;

a mis amigues, familia querida, por tantos encuentros, festejos, rutas, domingos, que hacen de la vida una obra de arte;

a Lucas, por amar esta vida juntos;

a Irupé y Ulises, por ese amor que estalla las palabras.

NOTA DE LA AUTORA

En este libro empleo lenguaje inclusivo solo en ocasiones específicas, atendiendo a criterios estilísticos, de legibilidad y de claridad. Esta decisión no implica en modo alguno censura ni objeción respecto de todo aquello que el uso del lenguaje inclusivo visibiliza y cuestiona; por el contrario, respeto plenamente su adopción y celebro los debates en torno a sus diversas formas y alcances.

Tómalo con calma,la cosa es así…

Charly García

¿Esto era la vida? ¡Bien! ¡Volvamos a comenzar!

Friedrich Nietzsche

I INTRODUCCIÓN

¿En qué consiste el filosofar?¿Acaso no es prepararse para lo que suceda?

Epicteto

A veces resulta difícil saber por dónde empezar. Este es un caso. Aquí se van a encontrar con un libro de filosofía que dialoga con muchos otros saberes. Hay temas que podrán leerse desde la literatura, otros en clave política, otros desde el psicoanálisis, otros admiten una mirada más artística, otros permiten una interpretación religiosa. Sin embargo, todas estas lecturas partirán de una intención central: la de mostrar cómo las principales ideas de los filósofos llamados estoicos tienen vigencia en nuestro mundo actual. Como sería un tanto absurdo (y, de paso, imposible) decir “hoy vamos a vivir tal como vivían los estoicos”, este libro invita a trazar un puente entre ese mundo, lejano en tiempo y espacio, y nuestro presente. Vamos a traer la filosofía estoica para ver qué aportes tiene hoy en nuestras experiencias del mundo, para poner en marcha algunas ideas y prácticas referidas a las preocupaciones de nuestro tiempo. Pero esa suerte de aplicación no es directa. No es un touch en el celular. Si hay algo que no vamos a encontrar en el estoicismo es una práctica de la inmediatez; por el contrario, vamos a encontrar una filosofía de la espera, un saber de lo oportuno, una práctica de lo inútil (si por utilidad entendemos todo aquello que es productivo, todo lo que sirve para algo). No se trata de ser pasivos, de no actuar, sino todo lo contrario. Se trata de saber esperar, de una espera activa, amorosa y atenta. La condición es darse tiempo, tiempo con uno mismo y con los otros, generar un tiempo en común para decidir cómo vivir.

El recorrido de este puente, que va de la Atenas (Grecia) del siglo III a. C. hasta nuestro presente, quizás necesite de una brújula, o de un mapa, que nos indique por dónde estamos yendo o cuáles son las partes más engorrosas del camino. Y, además, en este caso vienen bien algunas advertencias: saber que en la filosofía estoica las preguntas siempre se vinculan entre sí, que hablar de ética, de física o de lógica será, de algún modo, pensar el mismo problema desde distintas perspectivas. Y que esto es así porque los estoicos creen que toda su filosofía compone un sistema, donde cada parte depende y se relaciona con la otra. Entonces, preguntarse qué es el alma, qué es lo real, o qué es el bien supone siempre buscar respuestas que tienen que ver con los principios físicos, lógicos, o éticos, pero que apuntan fundamentalmente a entender el sentido de la vida. Porque para el estoicismo la práctica filosófica es la condición del buen vivir, y una vida es buena si hacemos filosofía. Pero ¿qué implica hacer filosofía?

Ya asumimos los siglos que nos separan de esta escuela, pero también sabemos que la filosofía desde tiempos antiguos ha hecho preguntas que aún nos siguen interpelando. Y que las preocupaciones por el sentido de la vida son siempre actuales para nuestra condición humana. De modo que intentar responder hoy a temas como por qué hacemos lo que hacemos o qué sucede después de la muerte implica dialogar con la historia del pensamiento (occidental, en este caso, aunque con variadas resonancias orientales) en el cual las respuestas sobre esas inquietudes han ido cambiando. Entonces muchas filosofías contemporáneas, en sus diversos contextos y geografías, responden de distintas maneras a temas que han sido pensados anteriormente por otras tradiciones.

En el caso del estoicismo hay un rasgo central: el referido a cómo sus preocupaciones filosóficas hicieron de la filosofía un modo de vida. Los estoicos proponen una vida práctica y una práctica de vida. Promueven y cultivan un ars vivendi, un arte de vivir, el poder hacer de la propia vida una obra de arte. Allí encontramos una búsqueda ética, porque se piensa cómo actuar de modo justo, correcto, honesto; pero también hallamos un profundo interés estético, porque se busca un buen vivir, como un vivir bellamente. Si la vida tiene sentido, es porque pone en juego algo bello. Y no se trata solo de cosas que consideramos bellas, sino que hay una belleza en ese vivir la vida que es la que nos invita a estar siempre llenándola de sentidos. Aquí podemos empezar a conversar con el uso más coloquial del término estoicismo, porque ¿qué queremos decir cuando afirmamos que alguien hace algo estoicamente? En general, entendemos que alguien hace algo de manera sostenida, con paciencia, con perseverancia. Eso es cierto. El problema es cuando asociamos estoicismo con resignación. Porque una filosofía de la espera no es una filosofía de la derrota, no es pasiva. En todo caso, si hay resignación, hay acción. Vamos a volver sobre este punto, pero ahora importa pensarlo en relación con el contexto de surgimiento del estoicismo.

Comentamos antes que tenemos que situarnos en Atenas, en los comienzos del siglo III a. C., donde Zenón, proveniente de Citio (en la isla de Chipre), inaugura su propia escuela reuniendo a quienes quisieran oírlo. El lugar de encuentro es la Stoa Poikile, un “Pórtico Pintado” en la plaza pública, en el ágora, de Atenas. Un pórtico, una construcción arquitectónica, que es una especie de larga galería con grandes columnas; en este caso, se trata del “Pórtico Pintado” refiriendo a las pinturas que lo decoran. Dado que ese era el lugar de encuentro, los discípulos de Zenón fueron llamados los “filósofos del pórtico” o estoicos. Y este no es un dato menor: la Estoa es fiel a una tradición socrática, que entiende que la filosofía sucede en el diálogo, y que el diálogo filosófico se da en el espacio público, en la calle, en la plaza. Hacer filosofía es, entonces, ocuparse de temas comunes, es practicar un pensamiento de puertas abiertas, libre y gratuito. Filosofan el esclavo, el comerciante, el aristócrata (y, a partir del siglo I. a. C, algunas mujeres). Esta publicidad filosófica muestra una impronta cínica en Zenón, quien habría sido discípulo de Crates; y parece ser que el primer cínico fue Diógenes de Sínope (siglo IV a. C.), conocido también como “el perro” —la palabra cínico proviene del griego kyn que, justamente, significa perro—. Los cínicos eran un grupo de filósofos/intelectuales que ocupaban los espacios públicos de manera escandalosa (los okupas del siglo XX podrían haber sido cínicos, claro), y denunciaban, desde la calle o la plaza, lo ficticio y superficial de las normas sociales, lo antinatural de las convenciones de la vida urbana. De un modo semejante a una perfomance, sostenían que hay que vivir “de acuerdo con la naturaleza”, como si la vida en la ciudad fuera a contramano de ese plan. Hay que volver a la naturaleza, a una naturaleza animal. Podríamos decir que fueron una suerte de precursores del punk o, en sintonía con lo que dice Claudia Mársico, unos “mendigos salvajes”.(1) No escribieron libros ni inauguraron una escuela filosófica porque evitaban la formulación de dogmas y verdades universales.

Aunque el estoicismo tuvo sus orígenes en la antigüedad griega, su tradición continúa hasta los primeros siglos de nuestra era. Y podemos hacer una distinción en tres períodos que caracterizan este movimiento, cada uno de los cuales tiene sus principales representantes: el antiguo, con Zenón, Cleantes y Crisipo (siglos IV-III a. C.); el medio, representado por Panecio y Posidonio (siglos II-I a. C.); y el romano o imperial, con filósofos como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio (siglos I-III d. C.). De los períodos antiguo y medio no tenemos ninguna obra completa de los tantos libros que escribieron, y claro que esa es una gran dificultad para su interpretación. Dependemos así de lo que se llama tradición indirecta, que son autores o escuelas rivales que escribieron lo que decían y pensaban estos filósofos. Distinto es el caso de la Estoa romana, donde sí contamos con varios textos completos. Iremos viendo, a lo largo del libro (y esto también funcionará como una aclaración-brújula), quiénes se ocuparon de un problema o una pregunta (por ejemplo, qué es la naturaleza o cómo valoramos lo bueno y lo malo) y cómo esa cuestión pudo haber tenido distintas soluciones o respuestas en otra etapa de la escuela. Es decir, ubicaremos ciertas preocupaciones en función de si han sido más griegas que romanas, o al revés.

Tengamos en cuenta que el estoicismo es un pensamiento de la crisis. De hecho, si, como veremos, la ética fue ganando peso con el correr de los años, es porque los criterios, los valores y los principios que debían tenerse en cuenta para actuar estaban en crisis; que el decidir qué hacer y para qué resultaba difícil. Si la Estoa insiste en lograr la paz y en estar en armonía con el cosmos, es, justamente, porque se habita un mundo conflictivo y desordenado. Y eso creo que se parece bastante a lo que nos toca vivir en nuestros tiempos. La etapa histórica griega que transita el estoicismo es nombrada como período helenístico, que comienza con la muerte de Alejandro Magno, en 323 a. C., y culmina con el triunfo de Augusto en la batalla naval de Accio en el 31 a. C. Cae el Imperio ptolemaico, la célebre y poderosa Cleopatra se suicida, y Egipto pasa a convertirse en una provincia del Imperio romano.

La inmensa conquista territorial de Alejandro Magno constituyó una helenización —de allí viene lo helenístico