Vivir hoy - Josep Gallifa - E-Book

Vivir hoy E-Book

Josep Gallifa

0,0

Beschreibung

La pandemia y el confinamiento causados por la Covid-19 impactaron en todos los órdenes de la vida: la salud, la vida familiar, la economía, el trabajo, las costumbres sociales, e incluso en nuestro mundo interior y nuestros valores. Actuó como un espejo, devolviéndonos una imagen sobre nuestros sistemas políticos, económicos, sociales, culturales, de salud, de educación, sobre nuestra escala de valores personales, también sobre la interdependencia que tenemos, como seres vivos que somos, respecto del medio natural. Tomamos una mayor consciencia de nuestra interdependencia y común humanidad. Siendo más conscientes de todas estas dimensiones, que ahora conocemos mejor —aunque sea por haber perdido la sensación de normalidad— podemos decidir salir de nuestras rutinas y zonas de confort y realizar cambios en nuestros sistemas de vida. Cambios que puedan ser útiles para vivir en medio de nuevas olas y rebrotes de esta pandemia, u otras que puedan venir en el futuro, para pensar integralmente y para aprender y desarrollarnos medioambientalmente, culturalmente y existencialmente. Para vivir en la post-pandemia dando centralidad a nuestra común humanidad. El reto de aprender y de vivir hoy.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 165

Veröffentlichungsjahr: 2020

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



VIVIR HOY

Aprendizajes de la Covid-19 para el desarrollo medioambiental, cultural y existencial

Título: Vivir hoy. Aprendizajes de la Covid-19 para el desarrollo medioambiental, cultural y existencial

Autor: Josep Gallifa

© Josep Gallifa, 2020

Primera edición: novembre, 2020

Composición: Kit-book Servicios Editoriales, S.C.P., 2020

ISBN papel: 978-84-122251-7-4

ISBN ebook: 978-84-122251-8-1

Depósito legal: B 20722-2020

VIVIR HOY

Aprendizajes de la Covid-19 para el desarrollo medioambiental, cultural y existencial

Josep Gallifa

1

Psicología, Persona y Contexto

A mis padres.

A Cristina, Marc i Arnau.

Índice

Presentación

VIVIR EN LA PANDEMIA

Sobre la naturaleza

Sobre las pandemias

Sobre la salud

Sobre el sistema sanitario

Sobre las vacunas

Sobre la familia

Sobre la economía

Deseos y necesidades

Sobre las estadísticas

Sobre pensar bien y la mejora de la comprensión conceptual y matemática

Sobre las teorías y la realidad

Sobre la vida y la fragilidad

Sobre la muerte

Sobre el mundo global

Protección colectiva

Sobre las limitaciones del sistema de salud

Necesidad de confiar en los expertos

El papel de los políticos

Sobre el miedo al contagio

Sobre el cuerpo y hábitos saludables

Vivir con las consecuencias de la Covid-19

Sobre el trabajo

Sobre los ERTEs

Sobre los alquileres

Sobre el teletrabajo

Sobre nuevas oportunidades de negocio

Sobre la creatividad

Sobre viajes e intercambios

Sobre la vida en casa

Sobre la educación y la escuela

Sobre las tecnologías

Sobre la televisión

Sobre la auto-organización

Sobre los trabajos esenciales para la vida

Sectores muy afectados

Sobre la Universidad

Sobre la investigación

Vivir en relación con los demás

Sobre los vínculos afectivos

Pantallas y vínculos afectivos

Sobre los valores sociales

Sobre la solidaridad

Sobre la política

Sobre la religión

Sobre las creencias negacionistas

Sobre los modos de vida convencionales

Sobre vivir confinado

Sobre conductas psicopatológicas

Sobre la soledad

Sobre el bien y el mal

Sobre las comunidades y los estereotipos

Sobre la cultura

Sobre el humor

Sobre Oriente

Sobre los jóvenes

Sobre la educación

Sobre las desigualdades sociales

Sobre el liderazgo

Sobre la Unión Europea

Vivir hacia el interior

Sobre la amistad

Sobre la consciencia

Sobre la necesidad de pensar integralmente

Sobre la necesidad de una educación integral en la educación superior

Sobre la compasión

Sobre las profesiones del cuidar a los demás

Sobre la espiritualidad

Sobre el equilibrio

Sobre la salud mental y sobre la ansiedad y depresión

Sobre las personas mayores

Sobre la humanidad común

Sobre la confianza

Sobre el apoyo emocional

Sobre la colaboración y la co-creación

Sobre aprender

Síntesis. Vivir integralmente

Desarrollar más consciencia del fluir de la vida

Ser más altruistas

Desarrollar apreciación por la vida tal y como es

Aprender integralidad

Presentación

Como es bien sabido el coronavirus ha causado una pandemia mundial: La Covid-19. Se han diagnosticado en el mundo más de cuarenta millones de personas que se infectaron de las cuales más de un millón murieron. Solo en España ha habido más de un millón de diagnosticados y más de 33.000 muertos. Lamentablemente las cifras diarias siguen aumentando. Esta pandemia ha sido terrible: Ha causado sufrimiento, muerte, devastación económica y un comprensible miedo. Ha limitado nuestras libertades y removido nuestros esquemas y seguridades. Parece una expresión del mal en toda regla y cuesta ver que pueda haber traído algo positivo. A pesar de ello la vida continúa, podemos aprender algunas cosas y sacar también de la experiencia vivida algunas lecciones positivas.

No hemos podido tratar aquí todos los aspectos relacionados con la pandemia. La pandemia ha afectado la vida en todos los órdenes y en todos los lugares por recónditos que sean del planeta. Hemos tenido que hacer una selección de los aprendizajes más relevantes, una selección también desde nuestra óptica occidental, de país mediterráneo, de arraigadas costumbres sociales extrovertidas. Tampoco podemos dejar de reconocer que hemos vivido esta situación como persona en el fondo privilegiada, que no ha contraído la enfermedad (toquemos madera), tampoco ningún familiar próximo la contrajo (ídem), que pudo hacer teletrabajo y vivió el confinamiento en una situación relativamente acomodada. Esta perspectiva que podemos ofrecer tiene pues, sin duda, sus limitaciones. No vamos a poder tratar todos los aspectos y dimensiones de la pandemia, pero sí algunos que nos parecen los más significativos. De lo que hemos vivido, pero sobre todo de lo que podemos aprender para la post-pandemia. Hemos escrito estas páginas para tratar de ayudar a dar significado a lo experimentado aquí y en todo el mundo, desde la perspectiva de los aprendizajes que, a pesar de todo, podemos extraer de esta situación. Unos son sobre cómo vivir en una situación de brotes y rebrotes en pandemia, otros para preparar la vida en la post-pandemia.

En el momento de terminar de escribir estas líneas no está acabada la Covid-19. Todavía pueden haber evoluciones que no se pueden predecir. La incógnita que acompaña esta situación es también en sí misma ocasión de aprendizaje. Este libro trata de contribuir a construir una narrativa del tiempo que vivimos y preparar la post-pandemia, desde el «reset» que esta situación ha supuesto, para tratar de ayudar a desarrollar las personas y las culturas en la espera y en el nuevo tiempo ilusionante que nos tocará vivir cuando esto acabe.

Imaginemos una habitación en penumbras. Viene una tormenta que causa un incendio en un bosque cercano. La luz de las llamas ilumina el interior de la habitación. Antes apenas veíamos lo que había, ahora podemos ver el desorden, el polvo, los trastos inútiles que hemos acumulado y que quizás sobran. El coronavirus es este incendio que nos ha mostrado todos los defectos e imperfecciones en los diferentes niveles de la existencia. Vemos las debilidades de los sistemas sanitario, económico, social, político, educativo, la fragilidad de nosotros mismos y de la naturaleza. Ahora podemos ser todos algo más conscientes de lo que no va bien. Podemos decidir cambiarlo, para cuando la tempestad amaine, se apague el incendio, empiece un nuevo día y venga la calma. Podemos decidir aprender y aprovechar los aprendizajes para el desarrollo medioambiental, cultural y existencial humanos. Para vivir en la post-pandemia con el reto de la rehumanización.

VIVIR EN LA PANDEMIA

Sobre la naturaleza

En un artículo del National Geographic se expresaba: «En China: mejora drástica de la calidad del aire. Los datos no mienten. A lo largo de todo el mes de febrero, el primero del largo confinamiento que lleva la provincia china de Hubei, el promedio de días sin contaminación atmosférica aumentó en un 21,5% en comparación con las mismas fechas del año anterior, según un informe del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China. Asimismo, las imágenes de satélite publicadas por la NASA y la Agencia Espacial Europea mostraban una reducción drástica de las emisiones de dióxido de nitrógeno en las principales ciudades del país»1. Una situación parecida se dio en todas las áreas industriales del mundo. Lo testimoniaron las imágenes del satélite del antes y el después.

Hemos descubierto que formamos parte de la naturaleza, que somos naturaleza. Quizás nos habíamos olvidado. En nuestra vida mayoritariamente urbana, la naturaleza parecía que quedaba lejos. Con la pandemia por el coronavirus nos hemos dado cuenta que pertenecemos a la naturaleza.

En la naturaleza a veces reina el caos. En ocasiones funcionan las leyes darwinianas y entonces solo los más adaptados sobreviven. Más adaptados no quiere decir siempre más fuertes físicamente, por ejemplo puede querer decir tener un sistema inmunitario fuerte. El caos en la naturaleza va asociado a destrucción. Sin embargo después del caos se genera un nuevo orden. El orden resultante es un nuevo equilibrio natural.

Con la pandemia y el confinamiento descubrimos que mejoraba la capa de ozono, que no había tanta contaminación en la mayor parte de lugares industriales de la tierra. Se pararon la mayor parte de agresiones al medio ambiente. La naturaleza avanzó, había más silencio, más equilibrio natural, más vida.

Somos una especie que está causando un daño a la tierra, una especie que ha desequilibrado los ecosistemas. La Tierra por nuestra culpa está estresada, se encuentra en peligro de desequilibrio. El coronavirus desde una óptica estrictamente natural se puede entender cómo una defensa de la tierra, Gaya, frente a nosotros, nuestra actividad destructiva. Así, desde un punto de vista externo, desde el gran organismo que es la tierra, esta pandemia tendría el propósito de eliminar aquello que es dañino, perjudicial y que pone en peligro la mayor parte de la vida.

Podemos aprender que tenemos que encontrar un nuevo equilibrio y una nueva forma de vivir más balanceada con el medio ambiente del que formamos parte, no tan agresiva y destructiva, más acorde con Gaya.

Sobre las pandemias

Màrius Belles y Daniel Arbós escribieron un libro en el que dedican un capítulo a las pandemias que ha habido en la historia humana2. Explican que las cinco pandemias más letales han sido, por este orden: Viruela, Sarampión, la mal llamada «gripe española» de 1918, la peste negra, y el VIH. En concreto exponen que el más letal de los virus hasta la fecha ha sido el «Variola virus», causante de la viruela, hoy erradicada gracias a las vacunas, pero se calcula que mató a 300 millones de personas. El sarampión, otro virus que ha matado a unos 200 millones de personas, también se erradicó con la vacunación. «Antes de que la vacuna se introdujera en 1963 y se generalizara su uso, cada 2-3 años se registraban importantes epidemias de sarampión que llegaban a causar cerca de dos millones de muertes al año», señalan los autores citando a la OMS.

La «gripe española» de 1918, «una de las crisis más graves de salud pública de la Historia», y que mató en apenas dos años a entre 50 y 100 millones de personas. «Este virus solito liquidó entre el 3 y el 6% de la población mundial»3—afirma Arbós—. Sigue el autor: «También la bacteria Yersinia pestis fue la culpable de la epidemia de peste negra que asoló a Europa a mediados del siglo XIV, un bacilo que se transmitía a través de parásitos como pulgas y piojos que vivían en ratas, otros roedores y en los propios humanos. Se cree que una vez más la epidemia empezó en Asia y se dispersó hacia Europa aprovechando las rutas comerciales. En la Península Ibérica la población pasó de 6 millones de habitantes a 2,5, mientras, en el conjunto de Europa murieron unos 50 millones de personas, al pasar de 80 millones de habitantes a 30. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), si no se trata, mata de media al 80% de los infectados. Se expandió hace 4 décadas. Según cálculos de la OMS y ONUSIDA, a finales de 2016 había en el mundo unos 36,7 millones de personas infectadas por el VIH».

Así pues la situación de pandemias es común en la humanidad, aunque nos habíamos olvidado por las vacunas o los tratamientos. Hasta que llegó el coronavirus. Así, el pasado 11 de marzo de este 2020 la OMS declaró que existía una pandemia global de coronavirus, la primera de la Historia por este tipo de virus. «Con respecto a las pandemias anteriores de la historia tenemos suerte por un lado, pero también desventajas. La detectamos muy rápido, y los investigadores trabajaron ya para contenerla. China anunció en diciembre de 2019 los primeros casos y en 10 días ya se había secuenciado el genoma del SARS-Cov-2, y 15 días después su test de detección», remarca en la entrevista en Infosalus Daniel Arbós. El lado malo, a su juicio, es que antes había muchas epidemias que quizá estaban en China o Asia y no nos llegaban, y ahora con la globalización al cabo de una semana se extiende a unos 40 países. Además, uno de los riesgos que conlleva esta pandemia es lo que sucedió con el VIH, la gripe A o con el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), que se inició en noviembre de 2002 y un año más tarde nadie se acordaba de ella, y produjo 800 muertes y 8.000 infecciones: la zoonosis. «No será ni la primera ni la última vez que un virus que está en un animal, como tienen gran capacidad de mutar, llegue a afectar a los humanos», remarca Arbós. En este caso, indica que el virus se encontraba en los murciélagos, después pasó a otro animal, y luego a los seres humanos.

En un artículo reciente4 Julio Villalobos expone que: «Lo primero que debemos asumir es que esta pandemia del coronavirus Covid-19, aunque no es la primera a la que hemos tenido que enfrentarnos, tiene algunas características únicas, como son la velocidad de su transmisión y su alta letalidad especialmente en los grupos de riesgo». También que «tras la pandemia de la gripe en 2009 y posteriormente del ébola (2014-2016), desde los organismos internacionales se dieron las voces de alarma y personajes tan conocidos como Bill Gates en 2015 ya anunciaron que serían los virus y no la guerra, los que traerían en el futuro el caos en el mundo. Muchos expertos, entre ellos los delThe Global Preparedness Monitoring Board, GPMB, formado por expertos de la OMS y el Banco Mundial, reunidos en octubre de 2019, anunciaban la poca preparación que tenemos a nivel global para prevenir las posibles futuras pandemias. Y ya daban siete medidas urgentes para preparar el mundo ante una posible emergencia sanitaria». A pesar de estas recomendaciones no fue sencillo ni pronosticar, ni anticiparse, ni frenar la progresión de la pandemia. La situación vivida será un aprendizaje para anticipar y responder ante futuros retos parecidos. Las disposiciones tomadas y la evaluación de los resultados de las diversas estrategias redundará en el aprendizaje. Las diversas comunidades tendrán a su disposición estas experiencias para disponer de ellas en caso necesario y saber que hay que tomar medidas con rapidez, flexibilidad y cautela.

Sobre la salud

La infección por Coronavirus produce diversos patrones de enfermedad, cuestionando quizás nuestras creencias previas sobre la salud5:

• Infección en los pulmones, con posible falta de oxígeno y aparición de neumonía.

• Problemas en los riñones, incluido el fallo renal agudo.

• Cardiopatías en el corazón: arritmias, trombos, infartos…

• Fallos en el hígado.

• Alteraciones en el sistema digestivo, con náuseas, diarrea, dolor abdominal…

• Aparición de coágulos sanguíneos.

• Problemas neurológicos, desde migrañas y convulsiones a meningitis e ictus.

• Respuesta inmunitaria descontrolada que puede ocasionar un fallo multiorgánico. Una de las principales preocupaciones es controlar la respuesta inmunitaria que el cuerpo produce cuando se agrava la infección en los pulmones. En la mayoría de casos, la respuesta inmunitaria controla el virus y frena la Covid-19. Pero a veces esta respuesta defensiva se descontrola y provoca inflamación, generando un proceso que se conoce como tormenta de citoquinas que puede provocar el fallo multiorgánico y el fallecimiento del paciente.

Hemos podido aprender que hay muchas formas de enfermar. El virus es uno, pero según la forma cómo afecta a cada organismo se desarrolla un patrón u otro de enfermedad. Algunos de estos patrones, los más graves, pueden acabar con la muerte. A veces es la insuficiencia respiratoria, a veces el sobreesfuerzo del sistema cardio-vascular, a veces la sobrerreacción del propio sistema inmunitario. Son diferentes enfermedades que tienen una causa común y el organismo humano, que responde de manera diferente según sea su edad, estado de salud o características biológicas personales.

Vivíamos sin conocer de cerca las pandemias. Y hemos descubierto nuestra fragilidad ante ellas. Cuando ocurre una situación cómo esta, reaccionamos y tomamos medidas de autoprotección y de protección de los nuestros. A pesar de los avances de la medicina no podemos con todo. Y el coronavirus es especialmente difícil de contener puesto que es muy contagioso y su presencia en humanos puede tener consecuencias graves para la salud. Pensábamos que éramos fuertes y que casi ante cualquier enfermedad había un tratamiento, y ahora nos encontramos con una enfermedad sin tratamiento inmediato. Afecta más a personas que ya tenían dificultades previas, como problemas respiratorios o enfermedades debidas a la edad avanzada. Sin embargo, el virus ha manifestado su capacidad destructiva independientemente de la edad.

Hemos aprendido cuáles son los síntomas de la Covid-19: Tos, pérdida del gusto y del olfato, fiebre, dolor en el pecho, malestar general, abatimiento, dificultades respiratorias durante un periodo largo de tiempo. Hay personas que habiendo sido contagiadas con el virus no desarrollan estos síntomas, son asintomáticos, sin embargo pueden contagiar la enfermedad y son las personas que entrañan más riesgo para la colectividad, porque sin darse cuenta pueden esparcir el virus en sus encuentros con otras personas, en fiestas o celebraciones, en el contacto personal.

Hay muchas personas que se recuperan. Se recuperan porque al final el sistema inmunitario logra vencer al virus. Sabemos que de momento no hay una cura para la Covid-19. Solo hay algunos medicamentos que pueden paliar la enfermedad, a partir de actuar en algunos de los procesos y síntomas.

Hemos podido aprender que las personas que se curan lo hacen porque su sistema inmunitario vence al virus. Es decir que, después de una lucha del organismo contra este agente destructivo, al final, si logra imponerse el sistema inmunitario, la persona recupera la salud. Por tanto la salud no es tanto una ausencia de enfermedad cómo la presencia de procesos de curación. Para vencer al virus se trata pues de tener un buen sistema inmunitario. Frente al virus hay que preparar el sistema inmunitario. Esto es lo que hacen las vacunas: preparar el sistema inmunitario para que cuando aparezca el virus en el organismo éste lo pueda vencer fácilmente. La salud no es algo que se dé como resultado de un proceso pasivo, sino profundamente activo. Aquí la pasividad es retroceso, que puede llegar a ser muerte, en cambio la actividad y lucha es vida.

Sobre el sistema sanitario

Esteban es médico, trabajaba como cirujano en un hospital. En los primeros tiempos no se tomaron las precauciones sanitarias y se contagió del coronavirus. Se debatió entre la vida y la muerte, estuvo en coma varias semanas con respiración artificial. Al final despertó y la abnegación del personal sanitario acabó salvándole la vida. Le costó recuperarse y le quedan secuelas de la enfermedad padecida.

Hemos descubierto la importancia de tener un buen sistema sanitario, un lugar donde las personas sean atendidas, se les pueda proporcionar el tratamiento que necesitan: respiradores, tratamientos paliativos, pero sobretodo un lugar humano donde sean tratados como personas. Así muchas personas han ido venciendo poco a poco la enfermedad en estado de aislamiento por el peligro de contagio. El personal sanitario ha tenido las cosas difíciles. Tuvieron que protegerse, contactar con las familias, atender a los enfermos. Los enfermos no pueden recibir visitas, están solos y el personal sanitario es su único apoyo humano. Hemos descubierto que tenemos unos grandes profesionales y que para ser profesional sanitario además de los conocimientos, que en este caso eran limitados al principio, se necesita el trato humano, el estar al lado del paciente, escuchar, cuidar. Es decir que la medicina es también una profesión del cuidar humano.

Estuve presente a principios de julio después de la primera ola en uno de los primeros actos académicos. Fue en una escuela de verano donde el personal sanitario, médicos de urgencias, psiquiatras, responsables de Centros de Atención Primaria, enfermeras, investigadores biomédicos, narraron su experiencia ante el público asistente con mascarillas y distancias de seguridad. Y se produjo una fusión mágica entre los sanitarios y las personas. Algo parecido a aquellos aplausos de las 8, pero verbalizado. Los sanitarios exponían su experiencia y como el objetivo de ayudar a las personas les daba energías para seguir. Los participantes expresaban su agradecimiento ante tanto esfuerzo. Un reencuentro precioso.

Sobre las vacunas

Esta pandemia tendrá un final. Dice Bill Gates que a finales del 2021 la pandemia estará superada, «over». Este final vendrá marcado por la capacidad de desarrollar una vacuna. Hay diferentes estrategias, según exponen los expertos. Una de ellas consiste en atenuar el mismo coronavirus y, al inyectarlo, hacer que la población vacunada pase una versión atenuada de la enfermedad. Otras estrategias suponen la introducción en el organismo de diferentes proteínas que promuevan la respuesta inmunitaria para que cuando llegue el coronavirus el organismo esté ya preparado y pueda responder con facilidad. Cuestiones sobre cuánto dura la inmunidad son aún una incógnita.