Vivir la vida con sentido - Victor Küppers - E-Book

Vivir la vida con sentido E-Book

Victor Küppers

0,0

Beschreibung

Este libro pretende hacerte pensar, de forma amena y clara, para ordenar ideas, para priorizar, para ayudarte a tomar decisiones. Con un enfoque muy sencillo, cercano y práctico, este libro te quiere hacer reflexionar sobre la importancia de vivir una vida con sentido. Valoramos a las personas por su manera de ser, por sus actitudes, no por sus conocimientos, sus títulos o su experiencia. Todas las personas fantásticas tienen una manera de ser fantástica, y todas las personas mediocres tienen una manera de ser mediocre. No nos aprecian por lo que tenemos, nos aprecian por cómo somos. Vivir la vida con sentido te ayudará a darte cuenta de que lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante, de la necesidad de centrarnos en luchar y no en llorar, de hacer y no de quejarte, de cómo desarrollar la alegría y el entusiasmo, de recuperar valores como la amabilidad, el agradecimiento, la generosidad, la perseverancia o la integridad. En definitiva, un libro sobre valores, virtudes y actitudes para ir por la vida, porque ser grande es una manera de ser.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 263

Veröffentlichungsjahr: 2013

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Vivir la vida con sentido

Actitudes para vivircon pasión y entusiasmo

Victor Küppers

Primera edición en esta colección: octubre de 2012

© Victor Küppers, 2012

© del prólogo, David Vila, 2012

© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2012

Plataforma Editorial

c/ Muntaner 231, 4-1B – 08021 Barcelona

Tel.: (+34) 93 494 79 99 – Fax: (+34) 93 419 23 14

[email protected]

www.plataformaeditorial.com

Diseño de cubierta:Agnès Capella Sala

Depósito Legal:  B.32.458-2012

ISBN EPUB:  978-84-15750-10-9

Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

Cita

Prólogo de David Vila

Introducción

Agradecimientos

1. Resumen para estresados e impacientes

2. Bombillas con patas

3. Los chusqueros saben; los «cracks» hacen

4. ¡Es la actitud, merluzo!

5. ¡Personas fantásticas, hábitos fantásticos!

6. Tienes la actitud que quieres

7. Ser grande, una manera de ser

8. Pollos sin cabeza

9. Las 5 «p» de la vida

10. El lado oscuro

11. Crisis de caras

12. Haz como si, hasta que lo seas

13. Aprender a ser optimista

14. Ser agradecido

15. Ponerse ilusiones

16. Sentido del humor

17. Refranes y aforismos

18. Escribe cartas

19. Bultos peludos con patas

20. Carlos, el maître

21. Aprende a escuchar, ¡melón!

22. Alcohol y agua. El valor de la humildad

23. El chute de un elogio sincero

24. Vivir con conciencia plena

25. El efecto de Bach al piano

26. Liderar; cuatro pautas para no ser un melón

27. Gimnasia mental

28. Sumar minutos fantásticos

29. ¿Para qué te ha servido leer este libro?

La opinión del lector

Prólogo

Acabo de cumplir cuarenta y dos años. Tengo una esposa fantástica y tres hijos maravillosos que están empecinados en crecer. En pocos días han cumplido once, nueve y siete años. Las actividades escolares y extraescolares se multiplican. Los planes de fin de semana ponen a prueba la logística familiar.

Mis padres y mis suegros se hacen mayores y sus cuerpos empiezan a reclamar mayor atención.

La crisis sigue azotando fuerte y si en algún momento consigues olvidarlo, el continuo bombardeo de los medios de comunicación ya se encarga de recordártelo. Por supuesto intentas dedicar el máximo de horas posibles al despacho para mantener la empresa a flote en un entorno tan adverso como el que vivimos.

Resumiendo, cada día que pasa tengo menos tiempo para mí solo. Sin embargo, y aunquea prioriparezca imposible, cada día que pasa soy más feliz, cada día que pasa renuncio a menos cosas que me gustan y cada día que pasa consigo hacer un mayor número de cosas nuevas.

Para mí sólo existe un secreto: planificar bien, priorizar en el orden adecuado y, lo más importante, disfrutar de todas y cada una de las cosas que hago. Cualquier cosa de la que no disfruto pasa a tener máxima prioridad para decidir cuanto antes los cambios por implementar y reconducirla si es que tiene solución.

A estas alturas ya nadie tiene ninguna duda de que soy ingeniero. Es verdad, palabras como «planificar» y «priorizar» pertenecen al argot «ingenieril» y son muy usadas por el claustro de profesores. La carrera son cinco años muy intensos y en la especialidad de ingeniero industrial abarcas un gran número de temáticas. Antes de la carrera pasé quince años cursando EGB, BUP y COU en una escuela europea, con fama de ser una de las más exigentes de Barcelona, que se encargaba de darte la mejor preparación académica, sumada al dominio de cuatro idiomas. Por supuesto me siento muy orgulloso del camino recorrido y cada día que pasa es más importante poder adquirir la mayor preparación posible.

Sin embargo, ni en la escuela ni en la universidad nadie me habló ni me enseñó lo importantes que son las actitudes en la vida, tanto personal como profesional, y el papel trascendental que desarrollan para cualquier etapa de nuestras vidas. ¿Quién se ha encargado de nuestra educación emocional? ¿Es sólo una tarea de los padres o debe tener una actuación más global? ¿Por qué conceptos como «inteligencia emocional» siguen ocupando posiciones prácticamente anecdóticas dentro de nuestra formación?

Desgraciadamente tenemos claras y dolorosas evidencias que ponen de manifiesto el amplio campo de mejora que sigue existiendo veinte años después. La depresión ha pasado a ser la enfermedad que ha crecido más en la última década y Victor nos adelanta en el libro que, según los estudios de la Unión Europea, va a pasar a ser la primera enfermedad en breve. Es verdad que la crisis que vivimos estará haciendo mella en algunos casos, pero la curva de mayor crecimiento de la depresión la encontramos en los años de bonanza, los años previos a la crisis.

A mi edad la vida ya me ha dado un buen número de revolcones y supongo que me esperan unos cuantos más. Nunca son de nuestro agrado pero a veces dedicamos más tiempo a contestar preguntas como ¿por qué me ha pasado a mí?, ¿qué es lo siguiente que me va a pasar?, que a preocuparnos por el «qué puedo hacer para», una frase que Victor hace muchos años que viene predicando. Que una adversidad signifique un impedimento, un motivo de tristeza o una renuncia sólo depende de nosotros, de nuestra actitud. Cuesta exactamente el mismo esfuerzo, si no menos, encajarlo como un reto o como un desafío, y el camino para afrontarlo es mucho más agradable.

La peor crisis que vivimos en estos momentos no es la económica, sino la crisis de vocaciones de actitud positiva. Es verdad que estamos viviendo una etapa de gran crudeza, pero más cruda y difícil la sentiremos cuanto más tardemos en recuperar el optimismo y la confianza. ¿Qué pasaría si durante una semana o quince días todas las televisiones sólo dieran buenas noticias, por pequeñas que fueran? ¿O si los periódicos sólo publicaran buenas noticias? Estoy convencido de que se respiraría otro ambiente en las calles, en las empresas, en las familias, y la gente miraría en clave de futuro y de novedad. Seguro que conseguiríamos desterrar el pesimismo que predomina y que tan contagioso es. Seguimos mirando demasiado por el retrovisor e intentando recordar lo que hemos perdido por el camino, cuando lo que realmente tenemos es la oportunidad de disfrutar y decidir sobre nuestro futuro.

Si nos pidieran que describiéramos cómo debe ser el negocio más rentable todos coincidiríamos en definirlo como un negocio que genere beneficio lo antes posible, que requiera la mínima inversión, que no dependa de terceros y que contribuya a mejorar el mundo en el que vivimos. Sólo conozco uno que esté al alcance de todos y de aplicación inmediata: el negocio de nuestras actitudes. Cualquiera que se lo proponga y decida trabajar en él obtiene beneficios prácticamente inmediatos desde el primer minuto invertido y no sólo tiene un efecto en él, sino que además contagia e irradia en la gente que le rodea y ayuda a su expansión. Traducido en términos económicos supongo que todos lo definiríamos como un negocio de rentabilidad infinita.

A veces lo que más cuesta es arrancar un nuevo proyecto, una nueva aventura. Este libro es la guía perfecta para arrancar el negocio de las actitudes que os proponía, de rentabilidad infinita y aplicación inmediata. A veces cuando vemos una película o una obra de teatro y después leemos el libro o viceversa, solemos destacar una versión por encima de la otra o simplemente pensamos que una versión no hace justicia a la otra. En este caso os aseguro que el libro de Victor es excelente y puestos a elegir entre el libro y una conferencia suya os recomiendo las dos cosas.

David Vila

Amigo de Victor Küppers

Vicepresidente de Renta Corporación

Introducción

Éste es mi segundo libro. No creo que tenga nada nuevo que explicar, sinceramente. Mi trabajo es el mismo que el de hace cinco años, cuando escribí el anterior: cursos y conferencias en empresas, sesiones para padres en los colegios y las clases de dirección comercial en la universidad. Los conceptos que explico y trabajo son los mismos que ya desarrollaba en mi libro anterior, porque son los que me sigo creyendo, porque son los que sigo trabajando y porque creo que hay conceptos e ideas que nunca cambian y que siempre son actuales. Hoy en día sigue siendo necesario saber lo que queremos en la vida, continúa vigente la importancia de trabajar nuestras actitudes personales y luchar cada día para ser mejor persona, y es igualmente relevante recordar que no hay nada más gratificante que ayudar a los demás. Todas éstas son ideas que siempre deberían estar de actualidad.

Yo siempre me presento como formador, ése es mi trabajo. Además, lo soy con orgullo y por vocación. Pero ser formador no es lo mismo que ser un experto. Los expertos saben, investigan, descubren, crean, analizan, desarrollan ideas, crean modelos, diseñan conceptos. Hay muchas personas que saben también sobre el tema de las actitudes personales. Los formadores no sabemos. Mi trabajo consiste en copiar, pegar y transmitir. Copiar y pegar, es verdad que a mi manera, pero no deja de ser un copiar y pegar. Copiar ya se me daba bien cuando estudiaba en el colegio y ahora se ha convertido en mi actividad profesional :–). Copio de esos expertos que saben y lo pego de la mejor forma que sé; no es algo ilegal. Luego lo comunico. Así de sencillo. Por eso en este libro no hay ninguna idea mía, ningún concepto que yo haya inventado, no, esa capacidad yo no la tengo. En este libro encontrarás ideas de otros que yo he pegado y ordenado a mi manera.

También puede ser que encuentres ideas que ya estaban en mi anterior libro. Hay conceptos que me siguen pareciendo esenciales y hay cuentos que me siguen conmoviendo, por eso encontrarás algunas ideas repetidas. Al fin y al cabo, como dije antes, yo sigo pensando lo mismo, trabajando los mismos temas y enfocándolos de la misma manera. Te pido disculpas si esperabas algo diferente.

Además, todas las ideas que recojo en este libro ya las conoces, ya las sabes. Las has escuchado o leído en muchos otros sitios. Es importante que lo tengas en cuenta para no ponerte nervioso conforme vayas pasando las páginas, porque si no, puede ser que acabes tirando el libro por la ventana. Todo lo que explico ya lo sabes, pero no te preguntes si lo sabes o no lo sabes, lo que deberías preguntarte es si lo haces o no lo haces. La diferencia entre los «cracks» y los chusqueros no está en saber, está en hacer. Eso es lo importante, hacer es lo que hace que cambies. Ya decía Chesterton que necesitamos que nos recuerden las cosas, más que nos las enseñen.

El objetivo de este libro no es añadir algo al campo de las actitudes personales, si fuera así no lo habría escrito porque no tengo nada que aportar. Éste es un libro sencillo, simple, básico y práctico, con ideas sencillas, simples, básicas y prácticas. Yo he aprendido que la vida es simple, muy simple, no fácil, pero simple, y lo que ocurre es que nos gusta complicárnosla o que nos la compliquen. A mí me encanta el tenis, y el tenis es un deporte simple: la pelota tiene que pasar por encima de la red y botar dentro de unas líneas que delimitan la pista. Es simple. Nada fácil, pero sí simple. A mí me parece que la vida es igual, simple, aunque nada fácil, ¡pero lo es menos si encima nos la complicamos!

El único propósito de este libro es hacerte pensar. Vamos tan rápido siempre por la vida que no tenemos tiempo de pararnos de vez en cuando a pensar, empieza a ser un lujo disponer de unos minutos para reflexionar. Pensar, rumiar, cavilar, discurrir, analizar, examinar siempre es positivo y necesario. Ayuda a darse cuenta de las cosas, a verlo todo con perspectiva, a priorizar, a relativizar, a corregir, a coger fuerzas y reponer energías. A poner en orden una vida que el entorno ya se encarga de desordenar. Éste es el propósito de este libro; ayudarte a reflexionar. A reflexionar sobre tu vida, sobre las cosas que funcionan bien y las que deberías cambiar, para que tomes decisiones, para que realices los cambios que te hagan ir por el camino que tú quieres recorrer. A veces las ideas tienen que escucharse 43 veces, de formas distintas, en momentos diferentes. En ocasiones es la manera de explicarlas, el orden, a veces es una historia, un cuento, una anécdota; de repente, nuestra cabeza hace «click». ¡Lo tengo! ¡Sí, sí, sí! Lograr este «click» en tu cabeza es el objetivo de este libro, recordarte cosas que sabes pero moverte a la acción, a practicar, a implementar en tu día a día las ideas que crees que te ayudarán a ser mejor persona.

Invertir tiempo y dinero en pensar cómo ser mejor persona es siempre una buena inversión. Una vez leí que todos deberíamos, en algunos momentos de nuestra existencia, cuestionar nuestra vida y analizar aquello por lo que nos esforzamos. Si no, seremos siervos del sistema, viviremos para cumplir los objetivos de los demás, viviremos para trabajar, para cumplir obligaciones que no tienen sentido para nosotros. Sobreviviremos, iremos tirando. Pero al final, sucumbiremos ante el vacío. Hay personas que dicen que la vida es como ir en bicicleta, que siempre hay que estar pedaleando y que si te paras te caes. Alguien dijo en alguna ocasión que no estaba de acuerdo con eso, que a veces hay que pararse para revisar la bici, hinchar las ruedas, mirar el mapa para saber qué camino elegir. Yo comparto esta opinión, también creo que hay que pararse a pensar, y hacerlo muchas veces a lo largo de la vida. Diría que casi diariamente.

La vida media tiene sólo 960 meses, tenemos que aprovecharla, no podemos desperdiciarla. Las personas grandes, los «cracks», tienen la disciplina para hacer lo que saben que es importante, lo que saben que tienen que hacer, en lugar de lo que es fácil y lo que les apetece, pero es que encima se lo pasan pipa haciendo lo correcto. Hay que comprometerse, qué triste es pasar por la vida sin implicarse. Qué triste es haber venido para dar luz y ser oscuridad.

Tolstoi me apasiona, verás que hay muchas frases e ideas suyas en este libro. Dejó escrita esta frase que me parece brutal: «Hay muchos tipos de conocimiento, pero hay uno más importante que los demás; el conocimiento de cómo hay que vivir; y este conocimiento, casi siempre, se menosprecia». Pero también lo dijo Séneca, «mientras vivas, sigue aprendiendo cómo vivir». Este libro pretende eso, hacerte reflexionar sobre cómo deberías vivir para darle sentido a tu vida.

No hay mayor oficio que el de aprender a vivir. Tenemos que convertir nuestra vida en una obra de arte, que al final de nuestros días, interiormente podamos decir: «¡ole, ole y ole!». Al final, el único objetivo que tiene esta vida es luchar cada día para ser la mejor persona que puedo llegar a ser. En el fondo de cada uno de nosotros existe el anhelo de vivir una vida de grandeza, de contribuir, de aportar algo, de ayudar y hacer felices a los demás, de luchar por lo que vale la pena, de actuar en base a principios y valores.

Explicar las cosas es fácil, hacer lo que yo hago es sencillo, el mérito está en la lucha diaria por aplicarlas, ahí radica la grandeza de las personas y, en ese aspecto, yo sigo siendo un principiante.

Espero que el libro no te defraude, espero que te parezca ameno y sencillo de leer, pero sobre todo que te ayude, que te parezca útil.

Agradecimientos

Gracias a Dios por la fe que me ha dado, ser un buen cristiano es lo que da sentido a mi vida.

Muchas gracias al lector por haber comprado este libro, espero que no te defraude y que te ayude a pensar y a tomar decisiones que mejoren tu vida.

Estoy muy agradecido a Jordi Nadal por haberme encargado este libro, nunca imaginé que el editor que más admiro me pidiera que escribiera un libro. Jordi ha sido un descubrimiento para mí, por su generosidad, por su humanidad y por la pasión que transmite siempre, pasión por sus padres, por su familia, por su trabajo, por su equipo, por sus escritores.

Gracias a mi maravillosa mujer, Mar, conocerla ha sido lo mejor que me ha ocurrido en la vida, y a mis dos fantásticos hijos, Roni y Puxo, por aguantarme, por quererme, por ayudarme, por hacerme reír y por hacerme siempre tan feliz.

Gracias a mis padres por haberme enseñado que siempre se puede mantener una actitud alegre ante la adversidad, gracias a mis hermanos por quererme como soy. Gracias a mi suegro por haberme apoyado tanto y a mi suegra por su enorme bondad.

Gracias a mi tía Isa, a la que tanto quise y que no olvido.

Gracias a David Vila por haber aceptado escribir el prólogo, un ejemplo espectacular de que ser grande es una manera de ser. Estoy orgulloso de ser su amigo, siempre he admirado su capacidad de esfuerzo, su sentido del humor, su generosidad y su afán por ayudar a los demás. Gracias también a Jordi Bonmati, mi grandísimo amigo, a Manuel Roca y a Eduard Valletbó. Espero que nuestras cenas mensuales junto con David Vila se prolonguen durante muchos años para seguir disfrutando de las discusiones y de las risas.

Gracias a mis fantásticos amigos, Toni de la Asunción, mi amigo del alma; José María Ruiz, al que admiro por sus enormes virtudes, Marc Alsius, Álex Ribet, Ricardo López, Albert Brulles, Carlos Teixidó, Jordi Ruiz y Álex Utrera. Es fantástico que después de tantos años sigamos manteniendo nuestra amistad. Gracias a Diego Brotons, mi amigo de la infancia. Gracias a Juan Buil, una de las personas más buenas que he conocido y a Francisco Esteban, que tanto me ha ayudado siempre.

Gracias a Luis Hernández de Cabanyes por sus consejos para mejorar este libro y por haber sido sin duda la persona que más ha confiado en mí. Gracias a su fantástica familia por el trato tan espectacular que siempre me ha dado.

Gracias a mis compañeros y a mis exalumnos en la Universidad Internacional de Cataluña y la Universidad de Barcelona, con ellos he aprendido y me he reído mucho. Muchas gracias a los participantes en mis cursos y conferencias, con sus comentarios y aportaciones me han ayudado a entender lo importante que es luchar cada día para ser mejor persona y mejor profesional.

Muchas gracias a las personas de IESE y de ESADE con las que he trabajado, de ellas he aprendido a disfrutar trabajando y la necesidad de aspirar a la excelencia profesional.

Gracias a personas espectaculares que he encontrado en esta vida y que me han enseñado qué es lo que hacen las buenas personas: Javier Triadó, Mariano Buxade, Piluka, Enrique Díaz Mauriño, Maravillas Martin, Pedro González-Anta, Joan Sancho, David Payeras, Jaume Sanabra, Dolors Viaplana, Andreu Maldonado, Arancha Álamo, Carmen Mur, Enrique López Vallejo, Rodrigo Picó, Xavier Navarro, Teófilo Sánchez, Xabi Pérez, Pasqual Llongueras, Agustín Moreno, Toni Mora, Montse Figols, Isabel Raventós, Marta Cailá, Javier Amezaga, Leopoldo Abadía Jr., Juan Serrano, Iñigo Allí, José Manuel Ereño, Vicente Font, Quim Falgueras, Antonio González Barros, Carles Sasplugas, Mar Raventós, Leopoldo Rodés, Luis Conde, Marcela Clusellas, Carlos Royo, Josep Carreras, Laura Naranjo, Alicia de Patricio, Fernando de la Iglesia, Gemma Blanes, Carlos Morcillo, Edu Matesanz, Gabriel Domingo, Maite Serrano, Carlos Ayuso, Jon Acarregui, Nacho Feu, Nicolás Prieto, Nuria Fernández, Álex Martínez, Beth Udina, Alejandro Esteban, Conrad Sargatal, Cessi Puyol, Lluís Micaló, David Zuazua.

Gracias a las personas que me hacen sentir de maravilla en Ordino, mi paraíso particular, especialmente a las personas que trabajan en el Hotel Coma y en el Restaurante Topic. Muchas gracias también a todas las personas que trabajan en el club de tenis donde paso el tiempo cuando no estoy en Ordino y que logran crear un ambiente tan absolutamente fantástico, divertido y familiar.

Muchas gracias finalmente a mis clientes, por haber confiado en mí, por haberme tratado siempre mucho mejor de lo que merecía, por haberme animado constantemente a mejorar y por su preocupación sincera por ayudar a las personas que trabajan en sus compañías.

Victor Küppers

[email protected]

@vkuppers

1.

Resumen para estresados e impacientes

Este primer punto es para los estresados, para los impacientes, para los que no tienen tiempo, para los que quieren descubrir rápidamente la esencia de este libro. Si lees este capítulo te harás una idea de lo que va el libro.

Siempre que empezamos a leer un libro sobre actitudes positivas lo hacemos con ganas de mejorar y ponernos muchos propósitos. Al final, muchos de ellos se quedan en eso, en propósitos. Es mejor proponerse dos cosas y al menos cumplir una.

¡Yo propongo que cada persona sea más entusiasta, más alegre, más optimista! Hay un libro fantástico de Jean Giono que se llamaEl hombre que plantaba árboles, simple y genial. Se trata de un hombre que se pasa la vida plantando árboles y convierte un desierto en un inmenso bosque. Para mí es una fábula que puede trasladarse al entusiasmo, y así lo explico en mis sesiones. Si cada persona plantara una alegría y entusiasmo en otra persona, al final éste sería un mundo lleno de locos entusiastas. Cuando hablo de entusiasmo y optimismo, algunos eruditos consideran que se trata de un tema banal y superficial; es verdad que no es un tema profundo metafísicamente hablando, pero es práctico, sencillo y útil. A veces se critica a los libros de autoayuda por eso mismo, porque «autoayudan». A mí no me parece nada malo que un libro te ayude, al contrario.

Como tantos otros, creo sinceramente que no se puede hallar solamente fuera lo que tenemos dentro. Corremos y luchamos por lograr cosas externas, nos dejamos la piel y algunos hasta la vida, y cuando obtenemos algo, resulta que no nos llena o terminamos por acostumbrarnos y aburrirnos, volviendo al sentimiento de insatisfacción; cuando no lo conseguimos, nos sentimos frustrados y desdichados. Pienso que el verdadero bienestar no es sólo un estado externo, sino también una situación anímica, un estado mental y emocional. Todos deberíamos poner condiciones para mejorar nuestra calidad de vida externa, pero sobre todo para mejorar la interna, porque muchas veces no se pueden controlar las situaciones externas, pero sí nuestra actitud interior ante ellas. La alegría interior no depende solamente de las causas externas. Si para sentirnos bien o alegres hay que esperar a que todo vaya bien en nuestras vidas, lo tenemos claro. La gran mayoría de las personas sólo se sienten bien y alegres como reacción a las circunstancias favorables, pero hay una alegría mucho más profunda, estable y segura y que no es una mera reacción a situaciones externas, sino que nace de lo más profundo de uno mismo cuando nuestras actitudes son las correctas. La felicidad es la paz interior, la calma mental, la serenidad. Sin ésta, no podemos disfrutar de las alegrías externas. Y eso es lo que nos falta, serenidad y paz interior. El apego engendra ansiedad, avaricia, temor, celos y odio. No se trata de inclinarnos por una inútil austeridad o malsana tacañería, sino de disfrutar de las cosas externas sin dejar que nos posean. Si sólo buscamos fuera nos convertimos en máquinas de desilusión, tensión y desdicha; en coleccionistas de placeres, consumistas disparatados y acumuladores frenéticos. Por mucho que nos hayamos desarrollado en el nivel externo de lo material, si nuestras relaciones con nosotros mismos o con los demás son negativas, no tenemos paz interior ni serenidad, ¿de qué nos sirve todo aquello? El punto crítico reside en controlar nuestra actitud y, para ello, la clave está en fomentar las emociones positivas y en limitar y reducir las negativas. Hay que ser como un alquimista, transformando nuestros pensamientos de mala calidad en otros de gran calidad; de este modo, la presencia de emociones positivas en nuestra mente va dejando cada vez menos espacio y eliminando las emociones negativas.

Para ello hay que tener claro el sentido de nuestra vida y aprender a relativizar, ser agradecido, mantener un equilibrio entre los diferentes roles de nuestra vida, ser optimista, tener ilusiones, luchar y no llorar, tener unas magníficas habilidades de relación con los demás, crecer en virtudes como la generosidad, la paciencia, la compasión, la bondad, el control del ego y librarse de las emociones negativas como la envidia, el resentimiento, la codicia, la vanidad. Uno de los mejores propósitos de la vida es luchar para ser una persona mejor. Aprender a vivir es aprender a ser. Para desarrollar nuestra calma mental debemos buscar momentos para pensar, aprender a pensar para reconocer el sentido de nuestra vida y alinear nuestras acciones para que sean coherentes, buscar momentos de silencio y reflexión; la serenidad está en el silencio.

Es bueno aprender a estar en silencio. Todas las grandes tradiciones del saber humano han llegado a la misma conclusión: para conectar con la persona que uno es realmente tenemos que dedicar tiempo a permanecer en silencio regularmente. Sí, estás muy ocupado, pero como dijo Thoreau, «no basta con estar ocupados, las hormigas también lo están, la cuestión es qué te mantiene ocupado». La vida está llena de personas que no hacen nada, a toda pastilla. Pero no hacen nada útil, no dejan de correr en todo el día, van agobiados, estresados, pero sin ocupar su tiempo en algo que merezca realmente la pena.

Dedicar un tiempo, aunque sólo sea unos minutos al día, a estar en soledad te ayudará a mantenerte centrado en las verdaderas prioridades de tu vida y te ayudará a evitar la negligencia que invade la vida de tantos de nosotros. Y decir que no tienes tiempo para estar en silencio es como decir que estás demasiado ocupado conduciendo como para pararte a repostar: al final te arrepentirás.

Sin embargo, estamos en un mundo donde muchas personas corren desenfrenadamente hacia ninguna parte, cuando lo importante es analizar a qué se dedica el tiempo. Es diferente hacer cosas que hacer grandes cosas. Vivir que sobrevivir, disfrutar que «ir tirando». Cuidar de nuestra paz mental debería ser prioritario, pero claro, nunca hay tiempo para lo prioritario. El genial Peter Drucker ya decía que «no hay nada más inútil que hacer muy bien aquello que no debería hacerse».

En algún sitio leí que cuando uno tiene la sensación de ir a toda velocidad hacia ninguna parte, puede que haya llegado el momento de plantearse muchas cuestiones, algunas de las cuales, probablemente, resulten dolorosas.

Vivir feliz tiene que ver con ser, no con tener. Tampoco con hacer. Simplemente con ser.

Siempre me ha sorprendido que haya tanto cenizo y tan poco entusiasta, muchas personas pesimistas y negativas y muy pocas optimistas y positivas. El entusiasmo no es algo genético, es un hábito que puede desarrollarse, los genes pueden predisponer, pero al final es una forma de gestionar los pensamientos ante las circunstancias. No es «lo que te pasa», es «cómo reaccionas ante lo que te pasa», y esta forma de reaccionar la decidimos cada uno de nosotros. ¿Cómo ser más entusiasta? Primera opción: esperar que las circunstancias sean favorables, a que la vida nos sonría; ésta es la opción de los mediocres. Segunda opción: aprender a pensar sano, a gestionar los pensamientos, a elegir los positivos y eliminar los negativos. Aquí apunto propósitos que se pueden poner en práctica a partir de hoy:

•El gran objetivo en esta vida es luchar cada día para ser mejor persona y ayudar a los demás, ésa es la única manera de tener una vida plena y gratificante.•¡Disfruta!Disfruta con todo lo que haces, con el trabajo, con el estudio, conduciendo, jugando a tenis, en una reunión, caminando, en el metro, ¡con todo! Si no disfrutas con lo que haces, déjalo, vete, intenta cambiar de trabajo, haz todo lo que esté en tus manos para hacer lo que te apasiona; si no lo haces, no te quejes. Lance Armstrong tiene una frase genial: «Lo que diferencia a los campeones de los que no lo son es que los segundos intentan divertirse con aquello que les apetece y los primeros se divierten con lo que deben hacer». A mí también me gusta otra que no sé de quién es: «El truco no consiste en hacer lo que te gusta, sino en que te guste lo que haces».•¡Sé agradecido! No valoramos lo que tenemos; muchas veces no sabemos lo privilegiados que somos. Ve a visitar un hospital, entra, siéntate diez minutos en una sala de espera y cuando salgas te darás cuenta de lo afortunado que eres. Levántate por la mañana y piensa en tres cosas por las que tienes que dar gracias a Dios, ¡te levantarás alegre!•¡No te quejes! La vida está llena de llorones, de quejicas. ¿Algo no te gusta? ¡Cámbialo!, ¿no puedes?, serenidad y céntrate en algo que sí dependa de ti; no te quejes, ni critiques y aléjate de los cenizos, ¡son contagiosos!, y el mérito está en hacer lo que toca pero con buena cara, no llorando.•¡Ponte ilusiones! No vivimos de pasado ni de presente, vivimos de cara al futuro; si no tienes ilusiones estás muerto. ¡Póntelas!, ¡búscatelas! ¿Qué te hace ilusión? ¡Hazlo! Compra un buen libro, organiza una cena con tus amistades, vete un fin de semana a un lugar que te apasione, juega con niños, escucha sus divertidas conversaciones… Vete a pasear por un bosque; pasear por la naturaleza es fantástico. Aprende a pasear, a disfrutar de la naturaleza, pasea con calma, sin prisa, no lleves tus preocupaciones contigo. Sé consciente, aprende a prestar una total atención al paisaje, los sonidos y los olores.•¡Ayuda a los demás! No hay nada que llene tanto como ayudar y hacer favores a los demás. Muchas personas necesitan ayuda. Dedica tiempo, es el regalo más preciado porque es lo que más valoramos.•¡Reparte alegría! Desarrolla el sentido del humor. Somos bombillas con patas, y hay bombillas que van a 30.000 vatios y bombillas que van fundidas. ¿Qué hay mejor que hacer felices a los demás? La Madre Teresa de Calcuta decía: «Nadie debería alejarse de ti sin sentirse mejor y más feliz».•¡Cuida a las personas que más quieres! Dedícales tiempo, repíteles cuánto las quieres, ten detalles con ellas, sé amable con ellas. ¿Cuáles son las tres cosas más importantes para ti en la vida? ¿Cuánto tiempo dedicas a ellas? Sé coherente.

2.

Bombillas con patas

Todas las personas somos bombillas. Porque transmitimos. Sensaciones, emociones, sentimientos, transmitimos. Hay quien lo llamafeeling