Wittgenstein y "Sobre la certeza" - Andy Hamilton - E-Book

Wittgenstein y "Sobre la certeza" E-Book

Andy Hamilton

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Beschreibung

"Sobre la certeza" consiste en una serie de notas provisionales escritas por Wittgenstein durante los últimos meses de su vida. En ellas, parece recapitular sobre algunos de los temas con los que había lidiado en los tiempos del "Tractatus" y, lo que es más importante, la filosofía ya no se presenta solo como aquella empresa fruto de los malentendidos que nuestro lenguaje induce. Wittgenstein se enfrenta ahora al linajudo problema filosófico del conocimiento y el escepticismo, e intenta especificar en qué consisten el conocimiento y la justificación, a la vez que ensaya una refutación del escepticismo.

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Seitenzahl: 642

Veröffentlichungsjahr: 2017

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Andy Hamilton

Wittgensteiny «Sobre la certeza»

Guía de lectura

Traducción de Sergi Rosell

Índice

PREFACIO

ABREVIATURAS

CAPÍTULO 1. La evolución filosófica y el método de Wittgenstein

1.1. Los temas de Sobre la certeza

1.2. La evolución filosófica de Wittgenstein

1.3. El rechazo de la metafísica: el método clarificador o terapéutico

1.4. La originalidad de Wittgenstein y la cuestión de un período final diferenciado

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CAPÍTULO 2. Los temas wittgensteinianos de Sobre la certeza

2.1. «Solo en el uso adquiere su sentido la proposición»

2.2. Los juegos de lenguaje y las formas de vida

2.3. El acuerdo en los juicios (1): la noción amplia de lógica

2.4. Acuerdo en los juicios (2): entrenamiento e instrucción en el uso del lenguaje

2.5. Seguir una regla

2.6. CIPLD («el conocimiento implica la posibilidad lógica de la duda») y el argumento del lenguaje privado

2.7. Sentido, carencia de sentido y sinsentido

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CAPÍTULO 3. Leer Sobre la certeza: el texto y la obra

3.1. Historia textual de Sobre la certeza

3.2. Sobre la certeza como obra

3.3. Ironía e incertidumbre

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CAPÍTULO 4.Sinopsis de Sobre la certeza

Parte I (SC 1-65)

Parte II (SC 65-193)

Parte III (SC 193-299)

Parte IV (SC 300-676)

CAPÍTULO 5. El sentido común mooreano

5.1. Moore y Wittgenstein

5.2. Las proposiciones mooreanas

5.3. Comparación entre las proposiciones mooreanas y las certezas cartesianas tradicionales

5.4. El análisis de Moore de sus obviedades

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CAPÍTULO 6. La concepción de Wittgenstein de las proposiciones mooreanas

6.1. El desarrollo de Wittgenstein de las proposiciones mooreanas

6.2. Las proposiciones mooreanas como reglas o bisagras, no como proposiciones empíricas

6.3. Fundamentos sin fundamentismo: sobre la base de las acciones o la forma de vida

6.4. El holismo de Sobre la certeza

6.5. Una concepción dinámica: la metáfora del lecho del río y el estatus fluctuante de algunas proposiciones mooreanas

6.6. En defensa de una concepción dinámica (1): ¿proposiciones u oraciones mooreanas?

6.7. En defensa de una concepción dinámica (2): bipolaridad y proposiciones mooreanas

6.8. La demarcación entre las certezas mooreanas y las demás: las certezas matemáticas y las históricas

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CAPÍTULO 7. La idea de «imagen del mundo» de Wittgenstein

7.1. El concepto de imagen del mundo de Wittgenstein

7.2. La posibilidad de imágenes del mundo alternativas

7.3. Desarrollo de la caracterización de las imágenes del mundo de Wittgenstein

7.4. Proposiciones mooreanas, sinsentido y carencia de sentido

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CAPÍTULO 8. Sobre la certeza en el contexto de las respuestas modernas al escepticismo y la epistemología del siglo XX

8.1. El escepticismo filosófico

8.2. Wittgenstein y el escepticismo: de Descartes a los pragmatistas

8.3. Wittgenstein y la epistemología de la tradición analítica anterior

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CAPÍTULO 9. La «Prueba del mundo exterior» de Moore

9.1. Idealismo y escepticismo

9.2. La Prueba de Moore

9.3. Moore como «dogmático del sentido común»

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CAPÍTULO 10. Respuestas al escepticismo (1): los argumentos de Wittgenstein contra Moore

10.1. Un debate a tres y las posiciones no epistémicas radical y moderada

10.2. Los argumentos de Wittgenstein contra la prueba de Moore

10.3. Los argumentos no epistémicos de Wittgenstein contra el realismo mooreano

10.4. Defensa de la posición no epistémica de Wittgenstein: el caso de «Sé que tengo una cabeza»

10.5. Respuesta a las objeciones del modelo no epistémico

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CAPÍTULO 11. Respuestas al escepticismo (2): los argumentos de Wittgenstein contra el escéptico

11.1. La hostilidad persistente de Wittgenstein hacia el escepticismo

11.2. La respuesta al escepticismo en Sobre la certeza: la naturaleza de la duda

11.3. El argumento SIGNIFICADO (1): conocer el significado de mis palabras

11.4. El argumento SIGNIFICADO (2): el escepticismo del sueño y la contraproductividad pragmática

11.5. Crítica del argumento SIGNIFICADO

11.6. SIGNIFICADO y el argumento del caso paradigmático

11.7. La manifestación conductual del escepticismo: ¿son las dudas sencillamente increíbles, o son vacuas?

11.8. El escepticismo como sinsentido (1): la interpretación resoluta

11.9. El escepticismo como sinsentido (2): la pugna entre la explicación liberal y la prescriptiva

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CAPÍTULO 12. Interpretación de Sobre la certeza

12.1. La pugna entre las interpretaciones quietistas y las combativas

12.2. ¿Qué hay de terapéutico en el «método terapéutico» filosófico? ¿Por qué escogió Wittgenstein esta metáfora?

12.3. ¿Qué es lo filosófico del método terapéutico? La función del argumento o discusión racional, la prueba y la refutación

12.4. Problemas ulteriores del quietismo

12.5. Distintos tipos de refutación

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CAPÍTULO 13. Naturalismo frente a kantismo en Wittgenstein

13.1. ¿Un naturalismo wittgensteiniano?

13.2. ¿Un Wittgenstein kantiano?

13.3. La concepción del conocimiento de Wittgenstein: enfoques externista e internista

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CAPÍTULO 14. Influencia e implicaciones

14.1. La originalidad de Sobre la certeza

14.2. La influencia contemporánea de Wittgenstein y Sobre la certeza

14.3. Clásicos filosóficos: la filosofía como una de las humanidades

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BIBLIOGRAFÍA

CRÉDITOS

A E. J. Lowe (1950-2014) —mentor, amigo, metafísico y admirador secreto de Wittgenstein.

Prefacio

Wittgenstein comenta en SC 387 que «Creo que la lectura de mis notas podría interesar a un filósofo que fuera capaz de pensar por sí mismo. Puesto que, aunque solo raramente haya dado en el blanco, podrá reconocer los objetivos que siempre he tenido presentes». Es demasiado modesto. Las notas que conforman Sobre la certeza no solo dan en el clavo con frecuencia, sino que constituyen una introducción excelente a su obra, más accesible en algunos aspectos que las Investigacionesfilosóficas o el Tractatus. Su temática es relativamente autónoma, aunque tenga claras conexiones con el resto de la filosofía del último Wittgenstein.

Esto no significa que Sobre la certeza pueda leerse de principio a fin como puede hacerse, no sin cierta dificultad, con el Tractatus o las Investigaciones, sino que conforma un conjunto de notas que deben hojearse o leerse en breves extractos. Incluso calificar el resultado de primer borrador puede resultar excesivo. Es un material relativamente poco trabajado, que Wittgenstein no pudo reelaborar y estructurar. Aun así, contiene una serie de temas principales, y fue presentado como una publicación única por parte de sus editores, que también fueron quienes le dieron título. Es una obra a la que es difícil imponer una estructura, por lo que me ha resultado muy difícil organizar esta guía. Las cuestiones se examinarán desde diferentes ángulos según se desarrolle la discusión. La guía quiere plantear tantas preguntas como las que contesta, lo cual resulta apropiado para un libro sobre la filosofía de Wittgenstein.

Resumiendo mucho, Sobre la certeza centra su atención en redes de proposiciones obvias que conforman lo que Wittgenstein llamó una «imagen del mundo» —un cuerpo de creencias tácitas que forman la base del sistema de creencias de un individuo o de una sociedad—. Entre los ejemplos de estas «obviedades», que yo llamo «proposiciones mooreanas» (por ser Moore su descubridor), cabe citar «La Tierra es muy antigua», «Tengo manos», «No he estado nunca lejos de la superficie de la Tierra», «Al color de la sangre humana se le denomina “rojo”», «Los demás seres humanos tienen sangre y la denominan “sangre”». Wittgenstein sostiene que estas proposiciones aparentemente empíricas son en realidad inmunes a la duda, puesto que «permanecen en los márgenes del camino que recorre la investigación». Wittgenstein está interesado en explicar qué entraña nuestro compromiso con esta «imagen del mundo» y en qué sentido, si acaso, se puede decir que conocemos las proposiciones que la constituyen.

Estas proposiciones que constituyen la «imagen del mundo» forman una colección desconcertantemente diversa. Son al parecer verdades empíricas y deben distinguirse por ello de tesis filosóficas, tales como los desafíos y las contrapropuestas de los filósofos escépticos y sus oponentes realistas; por ejemplo, «No puedo saber si hay objetos externos» y «Los objetos externos existen». Con el desarrollo de las reflexiones de Sobre la certeza, Wittgenstein elabora una respuesta indirecta al reto del escepticismo, una respuesta que viene a sostener que este se autorrefuta. Su conclusión es que las pretensiones de conocimiento pueden evaluarse solo como parte de un sistema, en el que algunos enunciados son inmunes a la duda no porque hayan sido confirmadas de modo exhaustivo, sino porque constituyen el marco de referencia en el que pueden cuestionarse o confirmarse los otros enunciados. Este marco está formado por las proposiciones de lo que él llama una «imagen del mundo».

Podemos abordar Sobre la certeza desde un enfoque histórico, como parte de los «estudios wittgensteinianos»; o ahistórico, buscando argumentos que pueda aprovechar la subdisciplina, cada vez más técnica, de la «epistemología» o teoría del conocimiento. El trabajo de filósofos que adoptan uno u otro de estos planteamientos tiene pocos puntos en común. El primer grupo, que es el más numeroso, está formado por quienes se ven a sí mismos como seguidores de Wittgenstein en algún sentido, además de un grupo mayor formado por quienes consideran que su pensamiento ha de ser tomado en cuenta por todo filósofo con conocimientos de historia de su disciplina. Sus análisis suelen versar sobre cómo cabe interpretar a Wittgenstein, más que sobre la evaluación de sus puntos de vista; evaluar, por ejemplo, si acierta cuando asume que las proposiciones mooreanas son relativas al contexto, más que proposiciones sub specie aeternitatis (universales y eternas). El segundo grupo considera que la historia de la filosofía es secundaria en relación con un tratamiento pretendidamente ahistórico de las cuestiones filosóficas contemporáneas. (Un tercer grupo posible lo constituyen quienes tienen conocimientos históricos, así como quienes reconocen la importancia del primer Wittgenstein pero rechazan la del segundo).

Esta guía trata de poner en jaque la oposición entre los enfoques histórico y ahistórico tal y como se han venido practicando, por lo que dará cabida tanto a la interpretación como a la evaluación; esto es, tanto la historia de la filosofía como a los problemas filosóficos. Si bien el punto de vista suscrito defiende que es imposible adoptar un planteamiento ahistórico para resolver problemas filosóficos. La influencia ubicua de Wittgenstein en mi perspectiva filosófica ha sido más una cuestión de estilo y método que de suscribir doctrinas tales como la naturaleza pública de la experiencia, el significado como uso o el yo que desaparece. He pretendido ser crítico, pero ello no es incompatible con la inmersión en el pensamiento de un filósofo. Es superficial considerar esta inmersión como un indicador de la falta de originalidad y de predictibilidad. Ser completamente impredecible en lo que uno mantiene supone carecer de un punto de vista filosófico y, con ello, de una personalidad filosófica. El principio de caridad interpretativa nos insta a que intentemos interpretar a un pensador de tal modo que hagamos plausibles sus concepciones, pero aun así debemos adoptar una postura crítica, que nos permita afirmar la posición contraria. La comprensión filosófica se despliega dialécticamente, por medio del diálogo entre las posturas opuestas.

La oposición entre enfoque histórico y ahistórico plantea preguntas fundamentales en relación con el estatus de Wittgenstein como filósofo y sobre la naturaleza de la filosofía. Los estudios sobre Wittgenstein están hoy en un punto de desarrollo mucho mayor que cuando yo era estudiante en los años ochenta. Pero al mismo tiempo que ha crecido la fama de Wittgenstein fuera de la filosofía, su influencia directa dentro de la filosofía angloamericana parece haber disminuido. Quienes practican la cada vez más técnica teoría del conocimiento contemporánea presuponen un progreso lineal en filosofía según el modelo de las ciencias naturales y consideran que la contribución de Sobre la certeza está superada. Este modelo fue rechazado por Wittgenstein; se trata de un modelo que no reconoce que la filosofía tiene unos clásicos que, como los del mundo del arte, son entes vivos cuya interpretación es inagotable, a los que volvemos para coger aire fresco e inspirarnos. Un clásico como Sobre la certeza interpela a todas las épocas, por lo que tiene también cosas que decir a la epistemología técnica de principios del siglo XXI, así como a los géneros que la sucedan.

Podemos considerar esta guía como una interpretación moderadamente analítica, combativa, terapéutica y reconstructiva. Pero, especialmente al interpretar la que es más bien una obra provisional, hay que ser abierto de mente y nada dogmático. Wittgenstein no solía estar seguro de lo que pensaba sobre un asunto filosófico particular, una inseguridad que señala repetidamente en el texto de Sobre la certeza. Como afirma Coliva, el texto no ofrece «ni una sola imagen obvia sobre muchas de las numerosas cuestiones que aborda»1. Pero suele suceder que, en la interpretación filosófica tanto como en la artística, es adecuada la consigna del presidente Mao: «Dejad que crezcan cien flores y que cien escuelas de pensamiento compitan entre sí». Está claro que el Gran Timonel quería sacar de su escondrijo a sus opositores antes de proceder a su liquidación, y de hecho lo que pensaba era más bien: «Dejad que crezca una flor. Solo hay una interpretación correcta». Muchos filósofos también creen esto, aunque en general no aspiren a liquidar a sus oponentes. Pero hay muchas maneras de acercarse a la verdad, y muchas maneras de aproximarse a la obra de Wittgenstein.

Una actitud liberal con respecto a la interpretación se inspira en el contraste de planteamientos y se apoya en el enfoque dialéctico mencionado antes, sacando partido de las polaridades, las distinciones y las oposiciones. Como veremos, se ha debatido mucho, por ejemplo, sobre si existe una divergencia clara entre el primer y el último Wittgenstein. Pero, desde una concepción liberal de la interpretación, siempre podemos encontrar continuidades y contrastes entre el período temprano y el de madurez de cualquier gran artista o pensador; Wittgenstein no es diferente en esto de Tiziano, Beethoven, Marx, George Eliot o Miles Davis. Igualmente, es común que los escritores critiquen «la interpretación terapéutica» o «la interpretación del marco de referencia», pero cada una de ellas toca aspectos de la verdad, si bien es cierto que otras, como las interpretaciones antiterapéuticas, me parecen malinterpretaciones. Este patrón se encuentra también en la interpretación de las obras de arte.

Mi interés en Sobre la certeza surgió con mi estudio del texto en la clase sobre Wittgenstein de Crispin Wright en la Universidad de Saint Andrews. Crispin trataba a Wittgenstein como una presencia viva y constructiva en la filosofía contemporánea, y mostraba cómo sus ideas tenían una relevancia persistente; este ha sido un modelo para mi planteamiento. También me he beneficiado del contraste con el enfoque de Roger Squires, a quien agradezco de nuevo la lectura y el comentario de prácticamente todo un manuscrito de mi libro, así como las muchas conversaciones que hemos mantenido sobre Wittgenstein y Sobre la certeza. Roger siempre se acerca a Wittgenstein sin ideas preconcebidas y con absoluta honestidad. Dos antiguos estudiantes míos también leyeron un borrador completo. Louise Richardson no simpatiza con Wittgenstein y lo analizó con una mirada crítica; Emma Bennett, filósofa e historiadora del arte, hizo observaciones de edición muy incisivas. Me he beneficiado de muchos debates sobre Wittgenstein con Rachael Wiseman, cuya aversión quietista a las etiquetas filosóficas he etiquetado como «el requisito de no etiquetar». El consejo de Guy Stock, en los albores del proyecto, de reestructurar el libro de manera que evitara centrarme demasiado en la crítica del escepticismo fue fundamental. Genia Schönbaumsfeld leyó una versión ya avanzada del libro y me proporcionó muchos comentarios útiles. Richard Stopford me ayudó a crear la sinopsis del capítulo 4 y Brian Marley compuso el índice.

Estoy muy agradecido por sus comentarios a Maria Baghramian, Tom Baldwin, Lucille Cairns, Stewart Candlish, Alex Carruth, Tim Chappell, Peter Cheyne, Bill Child, James Clarke, Annalisa Coliva, David Cooper, Ed Dain, Nic Damnjanovic, Randall Dipert, Nate Dorward, Hanjo Glock, Wolfram Hinzen, Chris Hookway, Michael Hymers, Simon James, Ian Kidd, David Lloyd, Jonathan Lowe, C. Grant Luckhardt, Catherine Legg, Marie McGinn, Danièle Dawn Phillips, Uli Reichard, Duncan Richter, Gargi Shinde, James Shelley, John Skorupski, Ben Smith, Nick Southgate, Dawn Wilson, Nick Zangwill y miembros de la lista PHILOS-L. También agradezco los comentarios recibidos en seminarios de investigación en UWA (Perth), Nottingham, UEA, Edimburgo, Seúl y Durham, así como en simposios organizados en el University College Dublin y en Durham. Gran parte del trabajo preliminar de este libro lo realicé durante mi período como Associate Lecturer en la University of Western Australia, Perth, y estoy muy agradecido por el apoyo de la UWA y por la hospitalidad y el estímulo de quienes fueron mis colegas allí, en especial de Stewart Candlish. Siempre me pregunto por qué los autores añaden que «la responsabilidad final de las ideas expresadas aquí es solo mía», ya que esto debería resultar obvio a la vista del nombre que aparece en la cubierta.

El material para este volumen procede de mis clases sobre Wittgenstein en la Universidad de Durham y el texto se ha beneficiado mucho de los debates mantenidos en esas clases y en las tutorías. Algunos estudiantes de filosofía de Durham, antiguos y actuales —Laura Biziou-Van Pol, Hannah Hamblin, Jessica Jones, Toby Newson, James Buckhalter, Sam Dennis, Rhiannon Bull y Chris Blake-Turner— leyeron y comentaron diversos capítulos, y estoy muy agradecido a los estudiantes de Filosofía Moderna II de Durham, de 2006 a 2012, por su participación entusiástica. También estoy en deuda con algunos evaluadores anónimos por sus muy útiles informes. Finalmente, he de mencionar mi amor por Mia y por SWR, que fueron muy tolerantes en el período final de la elaboración de este libro.

Este libro está dedicado a mi colega Jonathan (E. J.) Lowe, fallecido inesperada y trágicamente en enero de 2014. Como es universalmente sabido, Jonathan fue un filósofo auténtico y muy sutil. Durante más de dos décadas, fue mi compañero de discusiones sobre temas metafísicos y sobre muchas otras cosas. Una anécdota que ocurrió en una reunión de departamento resulta aquí muy relevante. En un debate sobre cómo dividir el departamento de filosofía de Durham en «áreas de investigación» —según el lenguaje bárbaro de la burocracia académica—, sugerí, de un modo algo caprichoso, que así como existía el área de «Mente y metafísica» debería existir también la de «Antimetafísica». Jonathan replicó inmediatamente: «Oh, eso ya está incluido en Metafísica». Desde un criterio opuesto al de Wittgenstein, Jonathan era un apasionado de la metafísica. Pero esta anécdota nos lo muestra regocijándose con un ejemplo hilarante de lo que (en el capítulo 3, sección 3) llamo ironía filosófica, con sus múltiples niveles paradójicos. De innumerables maneras, lo echaré de menos como filósofo, como colega y como amigo.

1 Coliva (2013a), pág. 1. Habría que distinguir entre interpretación o lecturas, por un lado, y reconstrucciones, por el otro; aunque ella no parece hacerlo en este punto puesto que una interpretación tiene que contar con evidencia textual favorable.

Abreviaturas2

CAM

Cuadernos azul y marrón [Blue and Brown Books].

IF

Investigaciones filosóficas [Philosophical Investigations].

OFM

Observaciones sobre los fundamentos de la matemática [Remarks on the Foundations of Mathematics].

OFP

Observaciones sobre la filosofía de la psicología [Remarks on the Philosophy of Psychology].

SC

Sobre la certeza [On Certainty].

TLP

Tractatus Logico-Philosophicus.

Z

Zettel.

2. Para las referencias completas, véase la bibliografía final. El resto de obras se referencian por apellido y fecha. Se citan siempre, excepto que se indique lo contrario, las traducciones al castellano existentes (consignadas en la bibliografía final); en algunos casos, con leves modificaciones que facilitan el encaje terminológico de las citas en el texto principal o enmiendan algún error o imprecisión. Agradezco a Miracle Garrido su colaboración en la localización de estas versiones castellanas y la detección de ciertas inexactitudes en las referencias que da Hamilton; también estoy en deuda por sus numerosas y lúcidas sugerencias, que han contribuido a mejorar esta traducción[N. del T.].