Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
"1962: Los secretos del mundial imposible", propone una mirada distinta de los principales hitos del certamen deportivo más importante que ha logrado organizar Chile en su historia. El libro describe los sucesos de un evento que estuvo marcado por la épica y audacia de sus organizadores, quienes debieron sacar adelante la tarea a dos años de ocurrido el terremoto de mayor intensidad que registra el planeta. La publicación contiene crónicas históricas que mezclan lo ocurrido en el ámbito deportivo mundialista con el entorno social, político, cultural y económico, en una época compleja, colmada de constantes cambios polarizada ideológicamente. Los protagonistas de estas historias son deportistas, políticos, dirigentes, artistas y periodistas de Chile y de otros países del orbe. Esta investigación del profesor y periodista Enrique Corvetto Castro, aporta datos e historias inéditas recopiladas a través de la revisión de bibliografía especializada, entrevistas a protagonistas y personajes claves, análisis de prensa de la época y la facilitación de material único entregado por importantes coleccionistas nacionales. Todo esto permite consolidar uno de los libros más importantes que se han escrito en el último tiempo sobre el Mundial de Chile de 1962.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 172
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
1962: Los secretos del mundial imposible © 2022, Enrique Corvetto Castro ISBN: 978-956-406-064-4 eISBN: 978-956-406-223-5 Primera edición: Mayo 2022 Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en todo ni en parte, tampoco registrada o trasmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mediante mecanismo fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo escrito por el autor.
Trayecto Editorial Editora: Constanza Fernández Navarro Diseño portada y diagramación: David Cabrera Corrales Dr. Sótero del Río 326 of 1003, Santiago de Chile www.trayecto.cl +56 2 2929 4925
Imprenta: Salesianos Impreso en Chile/Printed in Chile
A mis hijas, Valentina y Luciana Editor general: Gonzalo Valero Acevedo
¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.
Eduardo Galeano
Introducción
Prólogo
Cronología de la Copa Mundial de Chile 1962
Diplomacia y el factor Bianchi
Radiografía a las sedes
El multifacético Carlos Dittborn
Guerra Fría en pleno Mundial
El juramento por Riera
Aston y sus tarjetas
La diosa de la música que enamoró a Garrincha
El terremoto que puso en jaque al Mundial
Grupos y resultados de los partidos
La primera canción de una Copa Mundial
La otra pasión de Juan Pinto Durán
El sueño de Ernesto
La desconocida historia del balón Crack
El Mundial desde los medios de comunicación
Estadio Nacional y algo más
El afiche de Galvarino
Después del 62
Epílogo
Agradecimientos
Bibliografía
Testimonios
El escritor uruguayo Eduardo Galeano1, pensaba que el fútbol era cultura e identidad, es decir, un fenómeno social. Este reconocía también que había otro grupo de intelectuales quienes despreciaban este deporte, argumentando que, siendo una pasión universal, no poseía un espacio en los libros de historia.
Recogiendo esta crítica y análisis del connotado intelectual y amante del balompié, “1962: Los secretos de un mundial imposible” propone relevar que el fútbol y los mundiales van íntimamente ligados al pulso de los tiempos, y que forman parte importante de los procesos históricos, políticos, culturales y sociales.
Esta investigación histórica y periodística posee como horizonte profundizar en los principales sucesos deportivos y extradeportivos ocurridos en torno al Mundial de Chile de 1962, poniendo en conocimiento público antecedentes inéditos y relevando otros acontecimientos que merecían un mayor análisis y descripción. Un segundo aspecto es presentar al Mundial de 1962 como una instancia deportiva que reflejó los profundos cambios que se estaban experimentando en esa fracción de la historia en Chile y en el planeta.
El fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 había provocado que la Copa Mundial de Fútbol se jugara en América. Brasil fue sede en el año 50, y luego el certamen volvió en sus dos siguientes versiones a Europa: a Suiza en 1954 y a Suecia en 1958.
Al comenzar la década de los 60, la Guerra Fría estaba desatada quizá en su punto más crítico tras la Segunda Guerra Mundial. En este escenario, Estados Unidos y el bloque liderado por la Unión Soviética, competían en todos los aspectos que se podían imaginar2, dividiendo al mundo en dos.
Figuras como Martin Luther King y Malcolm X destacaban en Estados Unidos como defensores de los Derechos Civiles de los afroamericanos. En África, Nelson Mandela, haría el mismo cometido. Se producía, además, la segunda ola feminista y, casi junto con ello, la aprobación de la píldora anticonceptiva, provocando una revolución sexual y un cambio en el concepto de familia. La globalización en su versión recargada entraba a escena manifestándose en múltiples ámbitos, pero particularmente a través del económico y el cultural. Mientras eso ocurría en el mundo, el presidente de Chile, Jorge Alessandri Rodríguez, hacía denodados esfuerzos para que la nación saliera de la pobreza.
En este cambiante, enigmático y alborotado telón de fondo, se tejieron los sucesos que dieron vida a estas crónicas históricas que usted leerá a continuación, y que tienen como protagonistas a ex futbolistas, dirigentes, políticos, artistas, periodistas, e incluso público que asistió a los partidos.
“1962: Los secretos de un mundial imposible” es la compilación y descripción de los sueños de una nación que se unió en torno al fútbol, y que logró organizar el máximo evento deportivo que conoce la historia de Chile. Esto, sobreponiéndose a una serie de obstáculos, entre ellos uno no menor: el terremoto de mayor magnitud que registra el planeta.
1 Galeano es uno de los escritores más influyentes de Latinoamérica, autor de obras como “Memoria del fuego” y “Las venas abiertas de América Latina”. Publicó también “El fútbol a sol y sombra” y “Cerrado por fútbol”. Falleció el 13 de abril de 2015 en Montevideo, Uruguay.
2 Se trató de un enfrentamiento político, ideológico, económico y cultural, el cual se materializó entre 1945 y 1990, entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Prueba de esta fisura ideológica provocada por la Guerra Fría, es que a comienzos de los 60 se comenzó a construir el Muro de Berlín que dividió a Europa y al mundo en dos.
Chile, a comienzos de los años 50, no existía como potencia futbolística. Solo gracias a invitaciones había participado en los torneos mundiales de 1930 en Uruguay y en el de 1950 en Brasil. El fútbol chileno tenía un torneo profesional de Primera División con doce equipos, donde la mayoría de los jugadores eran amateurs y los equipos, salvo Everton de Viña del Mar y Wanderers de Valparaíso, eran todos de Santiago. Recién se había creado la Segunda División con seis equipos y la prensa local no seguía los resultados de esa competencia, por lo que la gente los desconocía. El fútbol se jugaba en Santiago, Valparaíso, Viña del Mar y luego en Talca. Más tarde aparecerían otros clubes en el profesionalismo como O´Higgins de Rancagua, Deportes La Serena y San Luis de Quillota. En el norte se jugaba béisbol y en el sur, básquetbol.
En ese entonces fue cuando los presidentes de Magallanes (Ernesto Alvear), de la Universidad de Chile (Juan Pinto Durán) y de la Universidad Católica (Carlos Dittborn), postularon a Chile como candidato a ser sede del Mundial de Fútbol de 1962. A todos les pareció sólo una humorada simpática de tres dirigentes entusiastas y soñadores.
El proyecto, si es que merecía tal denominación, nunca se pensó que requeriría de grandes inversiones, y tampoco se proyectó que pudiera generar importantes utilidades. Se ideó más bien como un impulso para hacer crecer el fútbol en todo el país, y para que la televisión pudiera alcanzar un desarrollo que llevara el evento a todo Chile, pues por ese entonces, la pantalla chica no era más que un proyecto de investigación en las universidades. En esa época no existían los contratos millonarios que actualmente se pagan por los derechos de transmisión.
Cuando en 1956 partieron Pinto y Dittborn al congreso de la FIFA que se llevaría a cabo en Lisboa, y que decidiría qué país organizaría el Campeonato Mundial de Fútbol en 1962, el resto de los dirigentes del fútbol, autoridades y amigos, al despedirlos en el Aeropuerto Los Cerrillos, sonreían socarronamente diciendo: “pobres ilusos, van a hacer el loco. Se van a reír con su postulación y volverán con la cola entre las piernas…”.
Juanita Barros Orrego, viuda de Carlos Dittborn Pinto. Santiago, marzo de 2022
1952. Entre julio y agosto, se realizaron los Juegos de la XV Olimpiadas en Helsinki, Finlandia. Ernesto Alvear, dirigente de Magallanes, fue testigo presencial del hecho deportivo. A su retorno, y tras ver que un país pequeño pudo organizar tamaño evento, plantea a Carlos Dittborn, Juan Pinto Durán y a Juan Goñi (presidente de la Asociación Central de Fútbol de la época) organizar un mundial. Luego, estos tratan el tema con el presidente de la República, Carlos Ibáñez del Campo, quien termina aprobando la iniciativa.
1952. El presidente de la FIFA, Jules Rimet, le confidencia al diplomático chileno Manuel Bianchi, fanático del fútbol y principal cooperador de la directiva chilena, que era un momento propicio para que Chile postulase al mundial del año 1962. Bianchi era embajador de Chile en Inglaterra.
1954. En abril, y con la firma de Guillermo Ferrer como presidente interino de la Federación Chilena, se oficializa la postulación de Chile al mundial. Un mes más tarde, en Berna (Suiza), los delegados chilenos enviados al Mundial de dicho país, Fructuoso Esteban y Guillermo Rodríguez, ratificaron la intención chilena. A partir de este momento comienza el trabajo de la diplomacia chilena para conseguir votos de las restantes federaciones.
1956. El 10 de junio, en Lisboa, se realiza la votación para conocer el país que albergará la Copa del Mundo en 1962. Chile se impone ante Argentina.
1957. El 2 de noviembre fallece en un accidente automovilístico el dirigente Juan Pinto Durán.
1958. El 14 de octubre se crea con personalidad jurídica el Comité Ejecutivo del Campeonato Mundial, instancia que irá dando cuenta, a través de actas, de todas las decisiones y avances.
1960. El 21 y 22 de mayo se produjo un gran terremoto y maremoto que abarcó la zona centro sur de Chile, de 9,5 en la escala de Richter. Esto sería un gran impedimento para el Comité Ejecutivo, pues los recursos del gobierno destinados para el Mundial se tuvieron que redirigir a reconstruir cinco regiones. Chile persiste en organizar la cita mundialista.
1961. En marzo, la comisión oficial de la FIFA visitó Chile para chequear los avances del país anfitrión.
1961. El 16 de agosto se inaugura el centro de entrenamiento de la selección solicitado por Fernando Riera, que llevará de manera posterior el nombre de Juan Pinto Durán.
1962. El 18 de enero se realiza en el Hotel Carrera el sorteo de los grupos del Mundial.
1962. El 15 de abril se inaugura el Estadio de Arica, donde asiste Carlos Dittborn. El estadio posteriormente llevará el nombre del dirigente.
1962. El 28 de abril falleció Carlos Dittborn, presidente de la Comisión Ejecutiva del Mundial y uno de los artífices de que Chile sea sede del torneo. Esto ocurre a 32 días de que el Mundial se inaugure. Lo sucede en la dirección de la organización del Mundial, Juan Goñi.
1962. El 30 de mayo se inaugura el mundial donde Chile derrota a Suiza por tres tantos a uno.
1962. El 16 de junio, Chile derrota a la selección de Yugoslavia y obtiene un histórico tercer lugar.
1962. El partido de la final se disputó el 17 de junio, ganando Brasil a Checoslovaquia por tres goles a uno. Brasil se convertía en el campeón del Mundial.
1966. Inglaterra es sede del Mundial de Fútbol.
Lisboa, 10 de junio de 1956. Chile y Argentina disputan en el congreso de la FIFA la sede del Mundial del año 1962. La delegación chilena estaba compuesta por Juan Pinto Durán y Carlos Dittborn. Ernesto Alvear se había quedado en Chile.
Previo a la votación, la FIFA dio la opción de que los países postulantes en organizar la Copa Jules Rimet dieran a conocer por última vez sus argumentos ante el pleno de las federaciones. Fue Carlos Dittborn, dirigente que encabezaba la comitiva chilena, el encargado de intervenir después de que lo hiciera el representante argentino Raúl Colombo, quien había hecho mención de que su país tenía estadios, hoteles, y si era necesario, podrían empezar el mundial al día siguiente. El chileno, en unos quince minutos, se desmarcó de mencionar aspectos materiales, dando énfasis en la seriedad de Chile en lo deportivo, político y la tolerancia a los credos y razas.
La frase: “Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo”, la expuso Dittborn en una entrevista al diario El Mercurio de manera posterior a Lisboa3.
La opción chilena obtuvo 32 votos a favor, 10 para Argentina y 14 en blanco, por lo que el séptimo mundial sería en Chile. El principal elemento que jugó a favor de la opción chilena no estaba relacionado con lo estrictamente deportivo, sino que con la estabilidad política y social de esos años. A la FIFA no le era conveniente realizar un mundial en un país con turbulencias sociales, y Argentina arrastraba una serie de hechos que hacían vacilante su democracia y paz social. El 16 de septiembre de 1955 –nueve meses antes de la votación–, las fuerzas armadas argentinas habían derrocado al gobierno de Juan Domingo Perón. En un año, los argentinos llegaron a tener hasta cuatro presidentes. En Chile, en cambio, el proceso democrático desde 1932 a la fecha del congreso en Lisboa, se había mantenido sin ese tipo de interrupciones.
De manera preliminar a la votación de Lisboa, los dirigentes chilenos mostraron tener destrezas políticas al conquistar la intención de voto de las restantes federaciones que debían dirimir entre Chile o Argentina.
Estas acciones diplomáticas fueron orientadas y realizadas principalmente por el chileno Manuel Bianchi Gundián4, hombre cercano a los dirigentes chilenos, quien fue el principal promotor en el extranjero de la campaña de Chile para obtener la sede del Mundial. Si su cargo de embajador chileno en el Reino Unido le hacía ostentar un abanico amplio de contactos, Bianchi también tenía el rol de jefe de las oficinas de embajadores ante Buckingham5, lo cual le brindó una ventaja adicional al momento de negociar el voto a favor de la opción chilena en desmedro de la argentina. El mismo Bianchi articuló la diplomacia para convencer a la Unión Soviética transando votar a favor de que la FIFA incorporara su idioma como oficial6. Así, el apoyo de la Unión Soviética significaba, en parte, el de todas las naciones de izquierdas ligadas a Europa del Este. El trabajo con el gigante europeo de la ex bandera roja había comenzado un par de años antes, como relata Juanita Barros, viuda de Dittborn: “Acompañé a Carlos a un congreso de la FIFA en Londres, quien estableció muy buenas relaciones con el dirigente de la Unión Soviética. Mi marido le dijo que aprovecharía su estadía en Europa para recorrer algunas naciones y este dirigente nos invitó a su país, al cual fuimos en los días siguientes”7.
Estas habilidades diplomáticas hicieron que los chilenos lograran que Italia se abstuviera de votar, país que tenía marcados lazos con Argentina. Lo mismo ocurrió con Inglaterra.
Francia, que pretendía postular al regente de su federación a la presidencia de la FIFA, votó abiertamente a favor de Chile a cambio de que Bianchi, quien también sonaba como candidato al máximo cargo de la FIFA, deponga su eventual postulación8.
El dirigente Ignacio Iñiguez de Green Cross de Temuco, aprovechó la gira del equipo a comienzos de 1956 para fortalecer el lobby con Yugoslavia, Checoslovaquia y Bulgaria. Cada viaje, aunque éste haya tenido un carácter familiar o particular, era utilizado por la diplomacia chilena para asegurar votos. La propaganda chilena fue reforzada a través de comunicación epistolar constante en cuatro idiomas, dirigidas a todas las federaciones, mostrando la intención de organizar el Mundial y las ventajas comparativas que Chile ofrecía.
El agudo trabajo diplomático de los dirigentes hizo que en Lisboa la suerte estuviera relativamente echada a favor de la aspiración de Chile.
3 Guarello, Juan Cristóbal y Urrutia, Luis, Historias secretas del fútbol chileno, Ediciones B, 2005, p. 61, consultado de https://www.librosdemario.com/historias-secretas-del-futbol-chileno-leer-online-gratis/61-paginas
4 Fue embajador en el Reino Unido cuando Chile estaba postulando al Mundial de 1962. Inició su carrera diplomática siendo ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno del presidente Pedro Aguirre Cerda. Destacó también en importantes cargos asociados al deporte. Fue simpatizante de Magallanes. Recibió en 1968 el premio de los Derechos Humanos por parte de las Naciones Unidas. Falleció el 16 de diciembre de 1982.
5 Entrevista al periodista Felipe Bianchi Leiton, 24 de febrero de 2022.
6 Marín, Edgardo, Historia del deporte chileno, entre ilusión y la pasión, 2007, p. 196, consultado de https://deportes.utem.cl/wp-content/uploads/2016/11/14-Historia-del-Deporte-Chileno-Entre-la-Ilusi%C3%B3n-y-la-Pasi%C3%B3n.pdf
7 Entrevista a Juanita Barros, esposa de Carlos Dittborn, 27 de octubre de 2021.
8 ANFP, Nuestro Mundial, 50 años de historia, 2012, p. 16.
Con el terremoto de 19609, el escenario proyectado respecto a la conformación de las sedes que tendría el Mundial se modificó de forma abrupta.
Inicialmente se había acordado, entre el Gobierno y el Comité Ejecutivo chileno del Mundial, que las sedes obedecerían a un criterio de distribución geográfica. En este escenario se constituían como alternativas Arica, Antofagasta y La Serena por el norte. En la zona centro, Valparaíso, Viña del Mar, Santiago y Rancagua, mientras que por el sur se apuntaban Concepción y Talca. El fútbol profesional por esos años se centralizaba desde La Serena hasta Talca10.
La FIFA, a raíz del terremoto, solicitó al Comité Ejecutivo que el Estado firmara un aval que asegure la realización del Mundial, a lo que el presidente Alessandri accedió. Luego, Chile tuvo que presentar un plan de contingencia dando cuenta de cómo luego del terremoto se reorganizaría el certamen, siendo este aprobado.
Al final serían sólo cuatro sedes ubicadas lejos del radio de alcance del terremoto de 1960, es decir, lejos del sur, las que tendrían que “autogestionar” recursos para poder cumplir con los requisitos establecidos. Estos eran: contar con un estadio estándar FIFA, hoteles o lugares confortables y facilidades de transporte y telecomunicaciones. En este escenario, las cuatro sedes finalmente fueron Arica, Viña del Mar, Santiago y Rancagua.
La sede de Arica albergó el grupo compuesto por Unión Soviética, Yugoslavia, Uruguay y Colombia. Los dirigentes chilenos esperaban que Perú clasificara al Mundial para destinarlos a la sede de Arica. El Comité Ejecutivo pensó que dada la cercanía del país incaico con la principal entrada norte de Chile, ésta se colmaría de turistas de la vecina nación. Lo que no estaba en los cálculos, era que en el cruce clasificatorio entre Perú y Colombia, este último saldría victorioso descartando la proyección deportiva y económica del Comité Ejecutivo.
La sede más “atípica” fue Arica, no solo por su ubicación en el extremo norte, sino, por no contar con un estadio y menos con fútbol profesional. Lo que sí tenía Arica era una Junta de Adelanto, organización que era el motor del desarrollo de la ciudad e impulsora de diversas obras de rentabilidad social. Fue este organismo el que estimuló y se hizo parte de la organización de la particular sede junto a la voluntad de las autoridades locales. Así, construyeron un estadio e incluso tuvieron que decretar por algunos días el racionamiento de agua para facilitar el riego del césped.
Fue en Arica donde se jugó el partido entre Colombia y Unión Soviética, el cual concluyó empatado a cuatro tantos en una guerra de goles. Lo curioso fue que el jugador Marco Coll del equipo sudamericano le convirtió a Lev Yashin11 el primer gol olímpico en la historia de los mundiales.
También se jugó en ese estadio el partido entre Chile y Unión Soviética, ganando el local por dos tantos a uno. La selección chilena al arribar a Arica fue recibida por el Gobernador de la zona, Antonio Encina. El jugador chileno, Honorino Landa, al ver el abdomen abultado del Gobernador no se guardó en decirle: “Se come bien por acá”12, sacando risas de los presentes e incluso de la autoridad. El entusiasmo y compromiso del Gobernador Encina lo llevó a que ayudara a mover material para mejorar el pasto del estadio. Se cuenta que la selección uruguaya se encontraba realizando una práctica en el estadio y, Encina, quien merodeaba el lugar, no aguantó sus deseos y con un balón que probablemente encontró en la cancha, se puso a patear al arco. Uno de los técnicos uruguayos, Hugo Bagnulo, sin conocer que el hombre que hacía alarde de sus destrezas futbolísticas era una autoridad, le ordenó al staff técnico: “Che, saquen a ese gordo boludo de ahí”13.
En paralelo al encuentro entre Chile y Unión Soviética, se disputó un partido entre periodistas nacionales y extranjeros. Los periodistas nacionales se impusieron por dos tantos a cero y tuvieron como refuerzo al ex delantero de Colo Colo de los años 40, Enrique “Tigre” Sorrel, quien era puntero derecho y tenía como característica usar un gorrito blanco. El personaje “Torito” de la historieta de fútbol Barrabases habría sido inspirado en él.
El mismo Encina junto al alcalde de la época, Santiago Arata, recibieron, en 1964 en Arica, la visita del General francés Charles de Gaulle, ícono galo en la Primera y Segunda Guerra Mundial. El militar, luego de visitar la ciudad de la eterna primavera, continuaría su periplo sudamericano hacia Valparaíso.
