30 crisis de los 30 - Stefania Bazan - E-Book

30 crisis de los 30 E-Book

Stefania Bazan

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Beschreibung

La crisis de los treinta es natural para todos los que alcanzan esta nueva década, al no poder asumir los cambios que se producen en distintos aspectos de la vida. Algunos la viven de forma más crítica que otros, pero lo importante es conocer cada uno de estos desafíos a los que nos enfrentamos para poder hacerles frente mediante las herramientas adecuadas. Este libro será un aliado, una guía que te ayudará a comprender lo que te sucede en esta nueva década de tu vida y te aportará los recursos necesarios para convertir las debilidades en fortalezas. Un libro que todo treintañero debería leer y, quizás, los de otras generaciones también. ¡Tenelo siempre a mano para que te ayude en las decisiones importantes (y no tanto)!

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Seitenzahl: 204

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Bazán, Stefanía Andrea

30 crisis de los 30 : cómo aprovecharlas para salir fortalecido / Stefanía Andrea Bazán. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.

208 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-824-769-4

1. Desarrollo Personal. 2. Crecimiento Personal. 3. Autoayuda. I. Título.

CDD 158.1

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2024. Bazán, Stefanía Andrea

© 2024. Tinta Libre Ediciones

Prólogo

QUERID@ AMIG@:

¡Bienvenido a los treinta! Felicidades, llegaste a la década de los grandes cuestionamientos en todos los ámbitos. Años de crisis y continuos replanteos, en los cuales muchas veces nos preguntamos quienes somos, que queremos realmente de nuestras vidas y hacia dónde vamos.

Es una etapa de la vida donde muchas cosas que venimos haciendo entran en duda e incluso algunas relaciones comienzan a ponerse en tela de juicio si realmente valen la pena. Lo mismo puede suceder con el trabajo y estilos de vida.

Con los diversos desafíos que supone ingresar a esta edad, muchos ingresan en un conflicto interno al no poder asumir los cambios que les suceden en diversos aspectos de la vida. Esta crisis de los treinta es normal vivirla y algunos la viven de un modo más acentuado y crítico que otros. En muchos casos, pareciera que ciertos conflictos personales se agudizan más ante los cambios normales físicos, desde un trastorno alimenticio hasta uno emocional.

Decisiones impulsivas como cambiar repentinamente de hogar, de país, de trabajo o de aspecto físico. Muchos deciden realizarse una operación estética y otros tantos cambian su estilo de pelo o de vestimenta.

Por otro lado, a algunos les comienza a interesar el crecimiento personal y espiritual, y tienden a buscar información sobre superación y autoconocimiento.

Otros deciden abandonar su vida para irse a recorrer el mundo, impulsados por un sentimiento de frustración o por sentir que llevan una vida monótona y aburrida.

Como sea los treinta son complejos y requieren de un gran trabajo personal. Por otro lado, al llegar a esta edad muchas veces nos preguntamos por qué no podemos lograr lo que nos proponemos, al compararnos con los demás, y tendemos a caer en el más grande error de todos los tiempos, de culpar a los condicionantes exteriores, ya sea familia, una pareja, el trabajo, la política, la economía, y miles de cosas más, sin darnos cuenta que nuestro principal condicionante proviene de nuestro interior.

Muchos suelen preguntarse por qué cuesta tanto abandonar un trabajo o una relación dañina, quizás sea el miedo a lo desconocido que nos paraliza o el no querer soltar los buenos tiempos del pasado, o a lo mejor sea nuestro ego quien por temor a sufrir y querer conservar nuestro aparente bienestar o zona de confort, no nos permite tomar una decisión capaz de poner en riesgo esa supuesta estabilidad.

Este libro te propone analizar esta etapa de cambios y cuestionamientos internos, además de llevarte a conocer las razones y los verdaderos condicionantes que nos traban para alcanzar nuestras metas. Requiere un gran trabajo de observación interior pero no imposible de lograr cuando se trata de obtener felicidad y éxito personal.

A veces el no poder alcanzar nuestras metas y sentir que las cosas nunca se dan como queremos, nos lleva a entrar en crisis, pero la realidad es que debemos celebrar tales momentos porque son el trampolín para el cambio que necesitamos. Son los que nos dan alas y nos enseñan a volar para alcanzar nuestros sueños, mostrándonos que veníamos tomando caminos equivocados con comportamientos y conductas erróneas.

Un momento de crisis es un punto de inflexión y cuando sales de él nunca serás la misma persona. Si logras aprovecharlo y aprender de él, serás un ser empoderado, fuerte y libre de ataduras, dispuesto a lograr todo lo que te propongas. Ya no existirá el miedo, los prejuicios, el egoísmo y el resentimiento; habrás aprendido a ver el mundo con otros ojos más sabios, dándote la posibilidad de ser una mejor persona y logrando vínculos más sanos.

Hoy, sea lo que sea que estés atravesando, tienes la capacidad para comprender, aceptar, aprender de los errores, y perdonar. Lo primero que debes hacer es alejarte de las quejas y el victimismo, asumiendo una actitud activa de cambio y búsqueda de soluciones. Siempre las hay y cada día puede ser un nuevo comienzo para emprender el camino a cumplir tus sueños y ser feliz.

Es un proceso de auto descubrimiento que a todos nos cuesta trabajo, pero la recompensa será enorme cuando logres ser feliz bajo cualquier circunstancia y lograr todo lo que te propongas. Te invitamos a recorrer este camino de descubrir los principales condicionantes interiores que pueden estarte trabando para crecer personalmente y alcanzar la felicidad. Recuerda que solo en vos está el cambio y la fuerza para alcanzar éxito en tu vida y ser feliz.

Te abrazamos,

Stefy y Stella.

1

Lo que dicen de mí

Lo que dicen de mí

Sin duda, una de los mayores condicionantes en la vida es el famoso “qué dirán”, la mirada ajena y los viejos patrones culturales impuestos que no nos dejan avanzar. Pareciera que al llegar a los treinta comenzamos a cargar en nuestras espaldas un gran peso de mandatos culturales, con la mirada ajena empujándonos a cumplirlos.

Vivimos con una suerte de reloj biológico pegado en la frente y al llegar a esta edad es natural detenerse a pensar en los logros alcanzados y en los que no, lo que nos induce a vivir en muchos casos con altos grados de ansiedad.

Sin darnos cuenta nos hemos convertido en esclavos silenciosos del tiempo y del qué dirán. Parece que al llegar a esta edad sin una pareja estable y sin tener un proyecto sólido de hijos, es sinónimo de ser una persona fracasada y/o inmadura, nada más erróneo que eso pero aun así nos lo creemos cierto, a veces de forma inconsciente.

A muchos les asusta pensar que si no llegan a los cuarenta habiendo realizado todo lo dictado por los mandatos culturales, no podrán sentirse realizados y peor aún, serán etiquetados como una suerte de “fracasados”. Esto conduce a tomar decisiones equivocadas por la misma desesperación.

La sociedad constantemente nos quiere hacer ver que si elegimos un camino diferente a ellos, no somos “normales” y “necesitamos ayuda”. Eso ha sucedido siempre. A los que se atreven a optar por un estilo de vida distinto a lo impuesto desde la antigüedad, de algún modo les hacen pagar el precio haciéndolos sentir raros, y en eso tiene mucho que ver la religión y los sistemas políticos, quienes han ido “moldeando” las diferentes culturas para su conveniencia económica.

Podemos decir que las principales formas de manipulación que han usado desde siempre la religión y la política, son el miedo y la culpa.

Ahora bien, ¿qué es la culpa? Según el diccionario, la culpa es una experiencia que se siente al romper reglas culturales, tanto religiosas, como políticas, familiares o de un grupo de pertenencia, o quizás por el pensamiento de cometer dicha transgresión nos encontramos ante una culpa causa-efecto, en la cual hicimos algo que pensamos que no debíamos hacer, o a la inversa, no hicimos algo que creíamos era importante hacer, trayendo emociones dañinas como tristeza, vergüenza, remordimientos, enojo, impotencia, etc.

Desde hace muchos siglos las religiones se han encargado de manipular las mentes de los humanos, tratando de obtener dominación y supremacía. Con el tiempo han ido ganando adeptos y acrecentando su poder, sobre todo el Cristianismo. Si bien, en muchos casos han ayudado a “educar” y “encaminar” a la población, inculcando en las personas un comportamiento adecuado y civilizado y en otros casos le han ayudado a muchas a alcanzar un sentido en su vida, también existen muchísimos casos de seres infelices que por cumplir con mandatos religiosos no pueden realizarse personalmente.

La realidad es que cualquier tipo de religión está escrita y hecha por humanos. Así como la ciencia no tiene certezas en sus hipótesis y teorías, la religión tampoco las tiene. Y aferrarnos tanto a las teorías científicas como a las religiones, nos vuelven personas de mente cerrada y muy prejuiciosas, alimentando nuestro ego, nuestra creencia de saberlo todo y de no aceptar opiniones ajenas contrarias a lo que pensamos o creemos saber.

Está perfecto creer en algo, en muchos casos le aporta sentido a nuestra existencia, pero no debemos caer en los excesos que suponen muchas religiones. Hay que tener la capacidad de discernir y reconocer que queremos ser y lograr, lejos de las influencias o presiones de afuera. Ser capaces de identificar los patrones de conducta que nos dañan y nos traban para poder desarrollarnos dignamente y alcanzar nuestros sueños.

Por otro lado, el depender de la aprobación social nos puede generar un sentimiento de culpa constante, afectando incluso nuestra autoestima, seguridad y confianza en nosotros mismos.

Que nada te limite, ni una teoría científica ni un mandato religioso. Eres un ser libre colmado de luz y capacidad para discernir entre lo que está bien y lo que no. Que nada intente cambiar tu esencia ni te detenga para alcanzar tus metas y sueños.

2

Miedos extremos

Miedos extremos

El miedo, esa sensación paralizante que por momentos se aferra a nosotros impidiéndonos desarrollarnos y alcanzar nuestros objetivos. Pareciera que al llegar a los treinta se multiplicara en cada paso que damos.

Las consecuencias pueden ser varias, desde físicas, debido a que comenzamos a experimentar muchos cambios en nuestro cuerpo, hasta psicológicas. En este último ámbito podemos decir que puede surgir de una falta de auto confianza o por ponderar los riesgos sobre las oportunidades. A veces sucede que tendemos a priorizar el riesgo a corto plazo sobre una aspiración a largo plazo. Es como si el árbol no nos dejara ver el bosque.

Además la falta de alineación entre la aspiración y la acción también puede ser otra causa por la cual aparecen los miedos y las inseguridades.

Podemos definir la aspiración como la búsqueda de un objetivo a largo plazo. Dicho de otra forma, es lo que queremos llegar a ser en el futuro. Es el motor que nos motiva a esa búsqueda interna para lograr nuestras metas, independientemente del tiempo y los recursos que nos suponga alcanzarlo, así como de la relación costo-oportunidad.

La aspiración no tiene en cuenta los riesgos que supone el proceso para alcanzar lo que queremos. Por otro lado, se piensa como un proceso de tiempo indefinido, una apuesta a futuro.

Cuando no tenemos muy claro esa meta a largo plazo, pareciera que vivimos a la deriva, sin un norte ni un plan de acción y ello nos lleva a caer en ese miedo provocado por el sentimiento de no estar aferrando a nada.

Desde la antigüedad que los seres humanos necesitan sentirse parte de algo, aferrarse a las cosas y a las personas, o a ideologías, culturas, religiones, etc. Es como si al no estar aferrados a algo se perdiera el sentido de la vida, apareciendo los miedos, que en definitiva la base de todos ellos es enfrentarse a lo desconocido, a salir de nuestra zona de confort, lo cual tiene que ver con nuestra inseguridad.

Quizás ese miedo a lo desconocido, que pareciera que lo llevamos innato en nuestro ADN, es lo que nos vuelve tan reacios a los cambios.

Por otro lado, la ausencia de una aspiración en el ser humano, nos lleva a vivir solo en el momento presente, buscando satisfacción a corto plazo. A si se genera un círculo vicioso, por el miedo no logramos una aspiración y por la falta de aspiración el miedo a vivir se acrecienta.

El miedo corrompe, paraliza, destruye vínculos y sueños, muchas veces partiendo de una situación no elaborada, llevándonos a esa desmotivación de aferrarnos a nuestro pasado sin proyectarnos a un futuro.

Existe gente que por causa de ponderar el miedo y los riesgos, pierde oportunidades de trabajo, de acceder a un título y hasta la posibilidad de encontrar el amor de su vida.

Sea cual sea la causa debes analizarla y decidirte a cambiar eso que te paraliza, para comenzar a caminar con más confianza y para alcanzar tus sueños, entendiendo que tu pasado es el aprendizaje que hará que tu presente y futuro valgan la pena, el aquí y ahora.

Distintas clases de miedos

Expertos definen al miedo como una emoción que genera una sensación angustiosa producida por un peligro real o imaginario.

Las diferentes maneras en las que esta emoción se expresa dependen de nuestro estado psicológico y del contexto en el que nos movemos.

La gran mayoría de miedos son impuestos por la cultura y la familia, y aprehendidos por un proceso asociativo o condicionamiento clásico.

Entre los tipos más comunes de miedo que existen, podemos mencionar:

•Miedo real: es producido por la presencia de una amenaza real. Es un miedo del tipo adaptativo. Deriva de la necesidad de supervivencia. Puede ser situacional o no, es decir, cuando desaparece una situación puntual, el miedo desaparece.

•Miedo imaginario: es un miedo no adaptativo, el cual surge como respuesta a un pensamiento distorsionado sobre la realidad.

En cuanto al miedo imaginario, muchas veces sus causas son culturales, transmitidos de generación en generación. Si no se trata puede llegar a convertirse en una fobia, al acarrear trastornos psicológicos, produciendo cambios de conducta que afectan las relaciones sociales.

Dentro de esta clase de miedo, existen otras subcategorías como los miedos sociales, como ser el miedo al compromiso, a la soledad o a la no aceptación social, y aquellos miedos de autorrealización como el temor al éxito o al fracaso.

Cuando comiences a sentir miedo ante cualquier circunstancia, debes preguntarte el por qué y el para qué. Indagar en la posible causa, si es del tipo cultural o adaptativo.

También resulta importante reconocer si ese miedo está asociado a un riesgo a corto plazo o a largo plazo. Ya que en el primer caso está ligado a una acción momentánea, como por ejemplo el famoso pánico escénico. Pero si está asociado a un riesgo a largo plazo, diríamos que se encuentra ligado a una aspiración, y en ese caso nos conviene detenernos a pensar sobre que priorizar, lo que queremos lograr o los riesgos que implica.

Preguntarse cosas como:

¿Qué es lo peor que puede pasar?

¿Tiene solución?

¿Volveré a tener una oportunidad igual?

¿Cuál será el escenario en el caso de tomar la oportunidad?

¿Qué aspecto tendrá mi vida resultante?

¿Me imagino feliz?

¿Para qué se me presentó esta oportunidad?

¿Por qué y para qué siento este miedo?

Responder esas preguntas nos ayudará a esclarecer las ideas, a definir si debemos priorizar el arriesgarnos a la búsqueda de otras salidas que nos permitan crecer o quedarnos inmersos en nuestra zona de confort. Si debemos seguir nuestros miedos o no, ya que también puede pasar que el miedo sea una suerte de presentimiento al que debemos escuchar.

También podemos hablar sobre un punto de vista más espiritual. Pensar en el miedo como algo terrenal siendo seres espirituales, no tiene sentido. Todo ser humano tiene fe y convencimiento en alguien o algo determinado que fortalece su interior, su yo, sea consiente o no de ello. Todos llevamos en nuestro interior la creencia en algo.

Una vez escuche el caso de una mujer que venía perdiendo varios embarazos hasta que comprendió este concepto, que la conexión con su hijo no era algo terrenal, sino espiritual. Es así como tomó la decisión de no dejar que algo terrenal como el miedo arruine esa conexión. Transitó su nuevo embarazo en paz y alejada de cualquier temor o mal recuerdo. Su hijo nació sano y feliz.

Debemos saber que el miedo es la fuerza más destructora que existe y depende de nosotros mismos superarlo, analizar correctamente la actitud y postura a adoptar frente a lo que nos ocasiona este temor, el hacerlo consciente para quitarle esa fuerza que ejerce sobre nosotros. Es lo opuesto al amor, el cual es la fuerza de creación por excelencia, la que nos da vitalidad y nos permite ver la vida con optimismo.

Lo importante es aprender a escucharnos para encontrar la raíz de nuestro miedo e intentar comprenderlo y abordarlo para su elaboración. Si no puedes solo, te recomendamos buscar ayuda de un profesional para acompañarte en el proceso.

Alcanzar una vida feliz está directamente relacionado con lograr un equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu, y con la capacidad de saber escucharnos y entender que nos sucede. Además, es crucial poder reconocer cuándo vale la pena priorizar los riesgos o los miedos sobre las oportunidades y cuando no debemos hacerlo. Más adelante hablaremos sobre cómo lograrlo.

Solo así, comprendiendo la razón de nuestras inseguridades, podremos combatirlas y alcanzar nuestro propósito y bienestar psicofísico.

3

Ansiedad a mil

Ansiedad a mil

Al llegar a los treinta pareciera que la ansiedad se disparara a niveles extremos. Quizás por la incertidumbre generada al ingresar a la edad adulta sin alcanzar aún muchas de nuestras metas.

Ese sentimiento de frustración, muchas veces es provocado por nuestro ego. Este intenta controlarlo todo, inclusive tu mente y tu cuerpo. Busca convencerte que debes cambiar tu forma de pensar, de ser y hasta de sentir, asentando su base en la competencia con los demás.

Es común tener pensamientos como “si los demás ya tienen una casa, yo también debo tenerla”, lo cual genera en tu cuerpo altos niveles de ansiedad.

Debemos aprender a fluir con la vida de manera serena, cada uno tiene su propósito en este mundo y sus tiempos para alcanzarlo.

En latín la palabra ego significa yo, pero en psicología el término se utiliza para hacer referencia a la instancia psíquica que permite que un individuo se reconozca a sí mismo y a su propia personalidad. Cuando no podemos dominar nuestro ego, tendemos a turbar nuestra visión de la realidad y a dejar que ese deseo de superioridad controle nuestra vida.

Una de las formas de dominar nuestro ego es callando nuestros pensamientos, encontrando momentos de serenidad como realizar alguna actividad que nos guste.

Recuerda que el verdadero poder está en dominar tu mente, tu cuerpo y tus sueños. No en dominar a los demás y a todo lo que te rodea ya que ello acarrea frustración. La felicidad va de la mano con ese poder y con aceptar que todo llega a su tiempo, cuando el universo decide. Cuando te colocas en esa posición de querer controlarlo todo, lo único que generas es turbar el camino para alcanzar tus metas y colmarte de ansiedad. Es importante darte la posibilidad de disfrutar el proceso sin ansiedad ni angustias.

Existen diversos ejercicios para controlar la ansiedad, entre ellos, podemos mencionar:

1.Haz una lista con todas las cosas que has alcanzado y con todas aquellas por las que te sientes agradecido. No pienses en lo que aún no tienes, focaliza sólo en lo que sí posees, sea una cama donde dormir, el plato de comida de cada día, contemplar un árbol mientras caminas, el abrazo de un ser querido.

2.Comienza y termina cada día agradeciendo por todas esas cosas.

3.Cuando sientas que los resultados no salen como esperas, respira profundo y piensa que todo llega a su momento. Forzar las cosas solo trae más ansiedad y complicaciones al proceso.

4.Trata de encontrar momentos de distracción. Dedica un momento de tu día, aunque sean diez minutos para realizar algo que te guste, alejando los pensamientos negativos y los temores relacionados al futuro.

Hay que aprender a confiar y encontrar momentos de armonía. La ansiedad se combate en gran medida siendo consiente del momento presente y aprendiendo a disfrutar cada instante. Para ello, las técnicas de respiración y meditación, suelen ayudar mucho.

Por el momento, si las cosas que deseas no llegan, te sientes cubierto de problemas o te aflige el futuro, respira y piensa que las soluciones llegan con la mente en calma y en el momento justo.

Si te das la oportunidad de descansar un momento al día, será más fácil luego encontrar la solución a lo que te inquieta. Dedica más tiempo a ser feliz y a confiar en que tú puedes lograrlo y que el universo todo lo provee cuando sea el momento indicado.

4

Autoestima por el piso

¿Dónde está mi autoestima?

Resulta muy común que al llegar a esta edad, nuestra autoestima pareciera andar en caída libre debido a los “golpes de la vida” que supone ingresar a la vida adulta. Diversos fracasos amorosos, la pérdida de algún familiar querido, algún que otro fracaso laboral, los cambios físicos derivados de la edad, suelen ser las razones más comunes de la pérdida de autoestima. A esto se suma la necesidad de estar comparándose constantemente con los demás, lo cual suele vivirse como una crisis que nos atraviesa.

La autoestima abarca el aspecto físico y psicológico de la persona. Se trata de la valoración que hacemos de nosotros mismos, la cual no siempre está sujeta a la realidad. Esa valoración se forma a lo largo de toda la vida y bajo la influencia de la mirada de los demás. De cierta manera, el grupo de referencia de la persona repercute en su accionar y en su propia mirada de sí mismo, conformando el concepto de autoimagen. Este y el amor propio forman la autoestima y si la persona no es valorada en la imagen que nos devuelven los otros, se produce una baja autoestima.

Por lo general todo lo que hacemos o pensamos, es una consecuencia de la necesidad que tenemos de sentirnos aprobados por nuestro grupo de referencia, sea la familia, amigos, un grupo de trabajo, etc.

Se entiende por grupo de referencia a todos esos contactos por los que sentimos gran admiración y apego.

Por otro lado, la autoestima se va construyendo desde la infancia, de ahí la importancia de saber estimular correctamente un niño, demostrarle afecto y comprensión, ayudarle a resolver solo sus problemas y a reconocer sus fortalezas.

Estudios demuestran que antes de los seis años, los niños suelen tener una autoestima muy positiva y elevada; a partir de esa edad, adquieren importancia los pares y surge la necesidad de relacionarse, estableciendo la comparación social. Las valoraciones que hacen de sí mismos son más objetivas y realistas. Posteriormente, la autoestima se va consolidando o decreciendo según diversos factores.

Las consecuencias de una baja autoestima pueden ser muy diversas, pudiendo afectar a cada persona de distinta forma. Sin embargo, algunas de las más comunes suelen ser tener un bajo estado de ánimo, alto nivel de ansiedad y frustración fruto de la comparativa social constante, trastornos alimenticios relacionados con la insatisfacción del físico y hasta una forma inadecuada de relacionarse, pudiendo caer la persona en distintos tipos de maltratos, abusos y dependencia emocional. Debemos tener en cuenta que el estar siempre comparándose con los demás, subrayando las virtudes y las capacidades del otro, puede conducir a la apatía, a no tener motivación ni objetivos, perdiendo así el sentido a la vida.

Claves para mejorar la autoestima

Algunas de las claves para mejorar la autoestima implican el trabajo con uno mismo y el esfuerzo por mejorar en algunas áreas como:

•La aceptación de uno mismo, con las virtudes, debilidades y defectos.

•Ser compasivos con nosotros y entender que todos tenemos un proceso distinto para alcanzar metas.

•El cuidar de nuestra salud física y mental, dedicándonos algunos momentos de relajación y disfrute.

Lo fundamental es saber los condicionamientos y las causas que han determinado esa baja autoestima para abordarlas y tratar los posibles trastornos asociados.

Tener una autoestima sólida implica identificar las capacidades personales, desvincularse de los pensamientos negativos, aprender de los errores y soltar el pasado.

Lo que hayamos vivido en el pasado no determina nuestro futuro pero si nuestro presente, en el cual seguramente podremos reconocer en nosotros muchas virtudes, gracias a los aprendizajes y a los momentos duros vividos.

Desprenderse del pasado es algo sumamente importante para mejorar la autoestima. Para ello debemos soltar no solo los errores cometidos, propios y ajenos, sino también nuestros logros, ya que le pertenecen a una versión anterior de nuestro “Nuevo yo”.

Es importante arrancar cada día siendo conscientes que despertamos siendo otra versión de nosotros mismos. La vida en cada amanecer nos da la posibilidad de reinventarnos y mejorar.

Está de más decir que la falta de autoconfianza nos limita para lograr todo lo que nos propongamos. Cualquier meta que queramos alcanzar requiere previamente un trabajo de sanación interior. Hay que aprender a perdonarnos y perdonar a los demás, aceptar nuestras virtudes y defectos, debilidades y fortalezas.

Por otro lado, saber reconocer momentos de felicidad es muy importante para lograr nuestro bienestar personal. Ser felices y agradecidos por lo que nos da cada día, disfrutar de la familia, los amigos, de todo lo que tu cuerpo te permite realizar, ayudará sin dudas a fortalecer tu autoconfianza.

Alguien que sabe reconocer esos momentos de felicidad, se siente a gusto con él mismo y no necesita nada más, pudiendo relacionarse con los demás de manera sana y no desde la necesidad y el miedo a la soledad.

Muchos dirán que es una tarea sumamente difícil encontrar la paz interior y la felicidad, pero como todo se aprende. Una de las formas para lograrlo es abandonar viejos hábitos como el auto maltrato, lo cual en la mayoría de los casos lo hacemos sin darnos cuenta.

Formas de auto maltrato:

•No aceptarme tal cual soy y autocastigarme por no cumplir con ciertos estándares y patrones sociales.

•Dudando de mis dones y capacidades.

•Criticando mis logros y esfuerzos.

•Dejar que pensamientos negativos y autodestructivos invadan mi cabeza.

•Castigarme por no alcanzar mis metas y dejar de intentarlo.

•Olvidarme de mí, de mis gustos y de mis pasiones por complacer a los demás.

•Revivir en mi cabeza constantemente momentos tristes o negativos.