Al borde de la boca - Carmen M. Cáceres - E-Book

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Carmen M. Cáceres

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Beschreibung

Se han escrito muchos libros sobre el mate, sus propiedades, sus beneficios, su historia y su ritual. Al borde de la boca, en cambio, intuye lo que ninguno de esos libros piensa: la experiencia del mate en primera persona. Una experiencia del cuerpo y de la mente, mejor evocada por la literatura que por el vocabulario de la ciencia. Sensible y preciso, este ensayo se apropia de esa experiencia y la pone en palabras sin agotar nunca su dimensión privada, personal.

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Seitenzahl: 104

Veröffentlichungsjahr: 2022

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AL BORDE DE LA BOCA

DIEZ INTUICIONES EN TORNO AL MATE

CARMEN M. CÁCERES

Con ilustraciones deLA AUTORA

COLECCIÓN LEGUA · FIORDO

ÍNDICE

Sobre este libro

Sobre la autora

Otros títulos de Fiordo

Cero

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Cinco

Seis

Siete

Ocho

Nueve

Diez

Cero

Agradecimientos

Fuentes

Ilustraciones

SOBRE ESTE LIBRO

Se han escrito muchos libros sobre el mate, sus propiedades, sus beneficios, su historia y su ritual. Al borde de la boca, en cambio, intuye lo que ninguno de esos libros piensa: la experiencia del mate en primera persona. Una experiencia del cuerpo y de la mente, mejor evocada por la literatura que por el vocabulario de la ciencia. Sensible y preciso, este ensayo se apropia de esa experiencia y la pone en palabras sin agotar nunca su dimensión privada, personal.

SOBRE LA AUTORA

Carmen M. Cáceres nació en Posadas, Argentina, en 1981. Es escritora, traductora e ilustradora. En 2016 publicó su primera novela, Una verdad improvisada (Pre-Textos, España) y en 2021 el ensayo ilustrado Un año con los ojos cerrados (Papeles Mínimos, España) en coautoría con el escritor Andrés Barba. Ha traducido del inglés piezas de ficción de autores como Joseph Conrad, Daniel Defoe o la correspondencia de las hermanas Mitford, y obras de no ficción de Robert Bellah y Barack Obama. Como ilustradora, se formó en Madrid y Nueva York, y trabaja técnicas mixtas de collage en lienzo y fotografía analógica. Realizó portadas para varias editoriales literarias.

OTROS TÍTULOS DE FIORDO

Ficción

El diván victoriano, Marghanita Laski

Hermano ciervo, Juan Pablo Roncone

Una confesión póstuma, Marcellus Emants

Desperdicios, Eugene Marten

La pelusa, Martín Arocena

El incendiario, Egon Hostovský

La portadora del cielo, Riikka Pelo

Hombres del ocaso, Anthony Powell

Unas pocas palabras, un pequeño refugio, Kenneth Bernard

Stoner, John Williams

Leñador, Mike Wilson

Pantalones azules, Sara Gallardo

Contemplar el océano, Dominique Ané

Ártico, Mike Wilson

El lugar donde mueren los pájaros, Tomás Downey

El reloj de sol, Shirley Jackson

Once tipos de soledad, Richard Yates

El río en la noche, Joan Didion

Tan cerca en todo momento siempre, Joyce Carol Oates

Enero, Sara Gallardo

Mentirosos enamorados, Richard Yates

Fludd, Hilary Mantel

La sequía, J. G. Ballard

Ciencias ocultas, Mike Wilson

No se turbe vuestro corazón, Eduardo Belgrano Rawson

Sin paz, Richard Yates

Solo la noche, John Williams

El libro de los días, Michael Cunningham

La rosa en el viento, Sara Gallardo

Persecución, Joyce Carol Oates

Primera luz, Charles Baxter

Flores que se abren de noche, Tomás Downey

Jaulagrande, Guadalupe Faraj

Todo lo que hay dentro, Edwidge Danticat

Cardiff junto al mar, Joyce Carol Oates

Sobre mi hija, Kim Hye-jin

No ficción

Visión y diferencia. Feminismo,

feminidad e historias del arte, Griselda Pollock

Diario nocturno. Cuadernos 1946-1956, Ennio Flaiano

Páginas críticas. Formas de leer y

de narrar de Proust a Mad Men, Martín Schifino

Destruir la pintura, Louis Marin

Eros el dulce-amargo, Anne Carson

Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico, Iain Sinclair

La risa caníbal. Humor, pensamiento cínico y poder, Andrés Barba

La noche. Una exploración de la vida nocturna, el lenguaje de la noche, el sueño y los sueños, Al Alvarez

Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit

Una guía sobre el arte de perderse, Rebecca Solnit

Nuestro universo. Una guía de astronomía, Jo Dunkley

El Dios salvaje. Ensayo sobre el suicidio, Al Alvarez

La mente ausente. La desaparición de la interioridad en el mito moderno del yo, Marilynne Robinson

ELOGIO DE AL BORDE DE LA BOCA

«Un libro extraordinario, un tratado definitivo sobre el mate, su historia y sus rituales, donde se cruzan el ensayo personal, el retrato sociológico, la investigación, la intuición y una profunda sabiduría poética».

Pedro Mairal

COPYRIGHT

© del texto y las ilustraciones, Carmen M. Cáceres, 2022

© de esta edición, Fiordo, 2022

Tacuarí 628 (C1071AAN),

Ciudad de Buenos Aires, Argentina

[email protected]

www.fiordoeditorial.com.ar

Dirección editorial: Julia Ariza y Salvador Cristofaro

Diseño de cubierta: Pablo Font

ISBN 978-987-4178-59-6 (libro impreso)

ISBN 978-987-4178-62-6 (libro electrónico)

Hecho el depósito que establece la ley 11.723

Legua es una colección de Fiordo.

Hecho en Argentina.

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra

sin permiso escrito de la editorial.

Cáceres, Carmen M.

Al borde de la boca: diez intuiciones en torno al mate / Carmen M. Cáceres. - 1a ed. -

Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fiordo, 2022.

Libro digital, EPUB

(Legua / Salvador Cristofaro; Julia Ariza; 1)

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-4178-62-6

1. Ensayo Literario. 2. Mate. 3. Costumbres. I. Título.

CDD 306.0982

Para Paula que, como buena maestra, siempre critica mis mates.

Para Roque y Andrés, que jamás

me los rechazan.

Este libro no es una invitación al mate. Nació de la experiencia matera y de la experiencia lectora, y no hay en él más rigor que el deseo de pensar en ambas. Fue escrito durante la pandemia de coronavirus con la sensación de que el mundo iba a empezar a ser otro. El mate, por lo tanto, también.

Al mate le debo mi obra. Si Suzuki y Okakura Kakuzo hablan del té como una de las estéticas del zen, no veo por qué sería inoportuno escribir un tratado: El mate como disciplina zen del latinoamericano. Pero no como una ironía o un chiste, sino como algo absolutamente en serio. A cuántos habrá salvado el mate en épocas de miseria infinita. Es cosa de ver cómo ayuda a resistir, a conservar el equilibrio, la esperanza y a que no se pierda el centro. Sirve al solitario, pero también al ideal que es compartir. No hay cosa más linda que tomar mate con la mujer de uno. Maldito sea el que está compartiendo y no comprende. En su defecto, que sea con un amigo. El mate es más compañero que el vino, y digo mucho. El vino traiciona como algunos hombres traicionan a sus mujeres. Como algunas mujeres traicionan a los hombres que viven con ellas. Pero el mate brinda y rodea de escudos.

Alberto Laiseca, El jardín de las máquinas parlantes (1993)

CERO

Nadie es realmente libre hasta que desarrolla sus propios hábitos, pero pensar en las acciones que repetimos día tras día es casi tan difícil como pedirle al ojo que mire sus propias pestañas. El hábito del mate está sujeto a esta doble complejidad: lo elegimos, y un instante después, dejamos de verlo. Una costumbre tácita en nuestra cultura que carece de sujeto porque se supone que significa para todos lo mismo, se sobreentiende. Tanto es así, que cualquiera lo incluiría en ese retrato involuntario que llamamos «identidad nacional» como un emblema halagador: el orgullo argentino de compartir. Pero lo que prevalece en la costumbre, lo que se busca individualmente o lo que se encuentra como sociedad, los accidentes y las personas que dieron forma a su dinámica, lo que el mate da en su amargura y lo que niega en su calidez, permanece en secreto.

Aunque tal vez sea más preciso decir que permanece en silencio, porque no se trata de un conocimiento oculto sino de un conocimiento ignorado. Los orígenes del mate suenan ajenos. Las condiciones de producción, remotas (nadie admitiría en Argentina el trabajo infantil). A nivel científico, hace poco se terminó de identificar el genoma de la planta, y a nivel académico interesan más el análisis bioquímico o la cadena de producción que la investigación antropológica, cultural. Entre 1938 y 1967, el entrerriano Amaro Villanueva publicó un registro minucioso de los usos del mate, la variedad e historia de sus utensilios, y un catálogo de su presencia en el habla cotidiana y en el arte. Pero lo que la experiencia privada del mate tiene de común o de distinto entre nosotros sigue quedando postergado, como si una larga y compleja narración empujara siglos de sentido hasta llenar nuestros recipientes de yerba, nuestros termos de agua, nuestras bombillas de infusión verde y se detuviera de golpe ahí, al borde de la boca. Dar el siguiente paso exige asumir un gran riesgo porque la miopía para reflexionar sobre las acciones cotidianas suele ser proporcional al miedo de juzgarlas mal. Si no consigo retratar la experiencia, puedo acabar cayendo en la peor deslealtad imaginable: denunciar ante los demás aquello que amo.

UNO

Tomé mate en la cocina mientras escuchaba gotear no sé qué sobre el techo de chapas y un gallo cantaba a lo lejos. La placidez regular con la que se sucedían esos sonidos me sacó en unos segundos la ansiedad que no había logrado sacarme un año de terapia.

Luciana Pallero, Ojo animal (2019)

Tanto al preparar como al tomar mate se realizan una serie de acciones más o menos formales que no dependen de la persona que las ejecuta sino de un orden previo en el que no existe expectativa de novedad. Metafóricamente, el mate es una ceremonia porque requiere de utensilios específicos, se realiza a una misma hora y en un mismo lugar, con la intención de encontrar exactamente lo mismo día tras día. En ese refugio conocido, a salvo de la aleatoriedad y los contratiempos, limitado por el ritmo pendular del servir y sorber, el pensamiento es libre. Este mate es casi idéntico al de ayer y al de mañana. El que está servido, el que estoy tomando, es un reencuentro y a la vez una anticipación del que vendrá. Esta repetición no produce un vacío del sentido sino, por el contrario, su confirmación. Reincidir en el hábito día tras día implica habitar, en cada ocasión, el primer mate elevado a la enésima potencia.

Tupã, uno de sus dioses predilectos, obsequió la planta a los Avá y les hizo saber que es necesario chamuscar las hojas apenas cosechadas exponiéndolas un instante a la llama directa del fuego, sin quemarlas ni un poco. Esa sencilla operación hace estallar las células de la hoja, libera la savia y fija la clorofila. Los guaraníes llamaron a este procedimiento sapecá, cuya traducción podría asemejarse a abrir los ojos.

Pau Navajas, Caá porã. El espíritu de la yerba mate (2013)

La esencia del mate se juega en la yerba. Bien dispuestas en el recipiente, las hojas secas y troceadas entran en contacto con el agua caliente y desprenden un sabor amargo que va perdiendo aspereza en las cebadas hasta alcanzar un tenue gusto vegetal. Este feliz equilibrio se mantiene hasta que la yerba termina de cumplir su proceso de oxidación. Hinchadas y oscuras, las hojas se vencen, se agostan y dan al agua caliente una pesadez ferrosa que se estanca en el estómago.

Supongamos por un momento que dentro de cada tomador vive un aristócrata del buen gusto que cada día intenta alcanzar un resultado absoluto, que llamaré «un buen mate». Ya sea dulce, con termo de plástico o leche en lugar de agua, en unbuen mate la yerba cumple su proceso vital cuidadosamente dispuesta en el recipiente, con la asistencia de una bombilla inmóvil que jamás quema los labios y permite que el agua suba amable, portando su viejo letargo estacional. Según la tradición, el mate malo no es tanto el que sabe mal —algunos problemas de sabor se pueden corregir en las sucesivas cebadas— sino el que se va arruinando con las cebadas porque el agua se enfría rápido o la yerba se oxida de golpe y acidifica. Aquí entran en juego las habilidades de la persona que ceba, encargada de mantener el conjunto y establecer un ritmo, una fluidez coreográfica en el cebar, pasar, esperar. La cebadora o cebador es importante pero su importancia no es la de un maestro de ceremonias sino la de un buen traductor: cuanto más invisible, mejor. Es el ojo guardián en el centro del panóptico, pero también la cocinera humilde que no hace gala de sus platos: sabe cuándo servir y cuándo ceder la atención al goce.

El buen mate y el mate malo marcan los límites éticos de la ceremonia. En los últimos veinticinco años salieron muchas publicaciones sobre la casuística de lo que sucede entre ambos. Casi siempre son libros bien editados, con reproducciones de grabados botánicos del siglo xviii