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Este libro contiene más de 50 poemas con imágenes, mundos y abordajes diversos, cuya profundidad y emoción revelan lo universal y trascendente de la experiencia humana. Dice el poeta Rafael Oteriño sobre Albanegra: "Poesía que crea memoria: del amor y la muerte como orillas indelebles, de la soledad, la esperanza. Del empeño por darle a todo eso temperatura y significación humanas. Su técnica es en apariencia simple, pero está asistida por la sugestión poética. La mirada se detiene en lo más próximo, para extraer de allí una figura emotiva que, convertida en lenguaje, nos llega con la fuerza de una lección".
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Seitenzahl: 46
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Casiraghi, María
Albanegra / María Casiraghi. - 1a ed. - Florida : El Cedro Azul, 2020.
libro digital, EPUB
archivo digital: descarga / isbn 978-987-8439-00-6
1. Poesía Argentina. I. Título
CDD A861
Ficha técnica Foto de tapa: Bañado la estrella, Formosa, fotografía de la autora Diseño y maquetación: [email protected]
Contacto [email protected]
Lugar de publicación: Florida, Buenos Aires, Argentina
Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio o procedimiento, sin permiso previo del editor y/o autor.
A Federico Casiraghi, hermanito.
Cómo será este lugar cuando nadie lo mira.
Misterios, los sitios abandonados un cambio de plano una luz intestina que alumbra sin testigos.
No sabremos nunca si la orilla revienta de tristeza si la arena pulveriza en soledad si las mareas los remolinos se enmiendan en el viento.
Sabemos lo que refleja el espejo cuando nos vemos en él
pero un espejo solo ¿refleja?
¿existirá tu casa cuando te vas de viaje?
y el mundo el mundo entero sin humanos sin sol ¿será real? ¿será verdad? ¿podemos asesinar a un muerto?
Como será tu rostro después que hayan quemado todas tus fotografías.
En año nuevo será el día una larga hoguera y en el centro todos los espacios todos los tiempos
una larga hoguera y en el centro
cómo será este lugar cuando nadie lo mira.
a Leonardo Martínez
Hay un extraño placer en estar solo solo sin siquiera un animal nada más que hojas balanceándose en la ventana y unas pocas flores abriéndose en los canteros de la casa o estar quieto un día entero en un cuarto sin luz entre el humo desquiciado de la tarde y una historia propia una larga travesía hacia atrás en una cama de cenizas.
Y cruzar la ciudad desierta cuando todos están muertos detenerse sin cautela en medio de la calle y desafiar al vacío.
Es extraño el placer del desterrado voluntario empujado a ser su propio dios y su propia pregunta.
Todo solitario navega dentro de una botella con un solo mensaje
no me salven de mí no me salven.
Cruzo el pastizal sonámbula no me quejo ni pido agua cruzo andando a deshora el mundo en una orquesta voy soy el oboe grave y sereno y atravieso llanuras como almas idas.
Deambulo en la intemperie y cae de mi una llovizna blanca como las ropas de un triste mi túnica es del diablo él que canta serenatas a los balcones del fuego ¡ay qué indigna la fe! la paz de los hombres, qué esperanza.
Ya camino lentamente por el prado es como en los sueños de espigas amarillas
y sonrío sonrío perdonando y me perdonan por fin me perdonan
estoy lista para irme
pero ya no puedo verme.
En los sueños
el que va a morir
abre los ojos.
La piedra vive afuera del agua pero el agua tiene a la piedra adentro.
Con lentos movimientos el muro se agrieta en el reflejo y ves el agua romperse como si fuera sólida
el agua no es un espejo sólo sabe reflejar sus crías madre contagiosa y obsesa.
La piedra vive a pesar del agua el agua pesa donde yace la piedra.
a Juanito Fernández Prato
Sube la escalera cada noche a mostrarle la luna a ese niño, las formas de la leche en el cielo sus animales voladores y ese velorio de luces frías, tan cerca de los techos y sin embargo tan lejos.
Háblale de cuando éramos estrellas.
Que cierre los ojos y respire por la boca de las luciérnagas.
Quizás cuando sea grande recuerde de su infancia solamente
los astros cayendo y el olor de sus dos madres
tú y la intemperie.
Hoy decidí entregar mi secreto al mundo es un secreto antiguo
soy un alga soy verde y espanto a los niños floto gelatinosa y me burlo de la fauna de mi hábitat se matan entre ellos los peces comiendo peces no los juzgo no soy quién yo que me venden por nada hombres y mujeres se embellecen de mí para comerse después unos a otros peces y hombres.
Y yo que por ser alga tengo adentro el mar me alimento de la risa de los niños zambulléndose en el agua de sus altos barriletes sin escoltas de la belleza finita de sus madres.
Yo
que siendo tan imperfecta
siempre estoy desnuda.
A Paula Bresci
Esta pequeña mujercita de porcelana sólo sirve para echarle sal adentro, y ponerla en el centro de la mesa para que todos la compartan esa mujercita antes era barro
sus pequeños ojos son estalactitas salares diminutos donde pierde la fe llora por la cabeza por cuatro agujeros salen sólidas ya sus lágrimas y se posan en los platos de la gente esas personas tan reales que desconocen la realidad.
La muñequita no cambia de mueca aunque le arda dentro toda esa sal que trajo del desierto.
Disimula.
Como yo y como vos a veces todas somos saleritos muñequitas de porcelana.
