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Allá en el Congo es un relato de una experiencia de vida. Sucede en una etapa en la que el protagonista deja de ser un joven para convertirse en un adulto. Transcurre en un África hostil, militarizado, donde se violan los derechos humanos y la corrupción es extrema. Allí se desempeña como médico veterinario sin saber lo que le esperaría. Esta historia marca gran parte de su vida y forma parte de quien es ahora.
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Seitenzahl: 63
Veröffentlichungsjahr: 2021
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Bustos, Ruben Osvaldo
Allá en el Congo / Ruben Osvaldo Bustos. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2021.
108 p. ; 21 x 14 cm.
ISBN 978-987-708-825-0
1. Experiencias Personales. 2. Desarrollo Personal. 3. África. I. Título.
CDD 808.883
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2021. Bustos, Ruben Osvaldo
© 2021. Tinta Libre Ediciones
Para los que se fueron, para los que están y para los que vendrán les dedico con mucho cariño mi relato.
Allá en el Congo
Osvaldo Bustos
Prólogo del Autor
En estas páginas verás que nada es lo que parece y que todo puede cambiar de la noche a la mañana sin casi darte cuenta. Esta es la historia de un joven profesional que de pronto se ve ante un desafío impensado, de un ser humano que descubre un nuevo mundo desconocido para él hasta entonces.
Así nos describe con minuciosidad todo lo que ve, lo que para nosotros aún hoy nos parece extraño.
En este, su primer libro, el autor busca en su interior una etapa hermosa de su vida y nos la cuenta tal cual la siente, trayéndonos partes serias, partes risueñas, y otras cargadas de nostalgia.
Se trata de un relato corto pero atrapante de principio a fin.
Los invito a leerlo y a disfrutarlo.
Gustavo AbejdidCoronel Pringles, enero 2021
Escribir es una ofrenda, un regalo para todos aquellos lectores que sienten mucho pero a veces no encuentran palabras propias para expresarlo; nos une y nos hace sentir acompañados en nuestras emociones. Para el escritor es sanador en su proceso de purga, como limpieza del alma al sacar para afuera sus emociones; para el lector, un proceso de catarsis.
Ana Domenech
Pehuajó, Provincia de Bs. As
Tenía veintiocho años, estaba realizando mis primeras prácticas profesionales ad honoren en la veterinaria del Dr. Tamburelli en la ciudad de Pehuajó, provincia de Buenos Aires. Llevaba allí unos meses de trabajo después de haber logrado mi título de médico veterinario, salía muy temprano en la mañana y regresaba al anochecer. Era una época y un lugar de mucho trabajo como veterinario rural, sobre todo con bovinos y equinos, y por suerte yo pude encontrar esa pasantía en una de las mejores veterinarias de la provincia de Buenos Aires.
Vivía en una piecita que alquilaba en el fondo de una casa humilde de un matrimonio mayor, en el cual él era empleado de una gomería. El Dr. Tamburelli me había hecho el contacto con ellos ya que yo no conocía a nadie allí.
Después de unos meses en esta ciudad, recibí una llamada desde Coronel Pringles con una oferta de un empleo como veterinario para un emprendimiento de ovinos e inmediatamente viaje para allá.
Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires
República democrática del Congo, África
Me reuní con uno de los dueños de un establecimiento rural de la zona, ellos vendían ovinos a alguien en un país llamado el Zaire o el Congo Belga, que estaba en África.
Cuando se habló de la remuneración, me dijeron una suma en dólares estadounidenses que serían girados al país directamente, ya que mis viáticos harían que no necesite de ese dinero allí.
Creo que no habían terminado de realizar la oferta cuando ya había tomado mi decisión; con los años aprendería que, tal vez, no sea bueno tomar decisiones tan rápidas: todo tiene su precio.
Embarcarme en esa propuesta no costó mucho, ya que de estar trabajando ad honorem a ser contratado con esas condiciones económicas, sumado al horizonte de aventuras y a poder conocer esa parte del mundo tan intrigante… no dejó mucho tiempo para la duda.
Quería investigar un poco sobre el país al que viajaría, así que leí un libro para interiorizarme. Recuerdo frases como “un gigante en el corazón de África“, “el país del escándalo geológico” (hablaba de sus riquezas mineras y recordé en ese momento una famosa película llamada “Último tren a Catanga” en la que trataba sobre los diamantes del Congo), “un país de múltiples dialectos y lenguas” (decía que tenía cuatro lenguas nacionales: kikongo, lingala, swahili y tshiluba, además del francés), y “tercer país más grande de África”. Todo eso parecía el relato de una novela de aventuras.
Capital Federal, Buenos Aires
Era el mes de mayo de 1987 y, con la compañía de mi novia, buscaba traje de verano en Buenos Aires. Me habían dicho que me recibiría gente importante y debía estar con ropa acorde a los acontecimientos.
Mi novia, quien después sería mi esposa, había terminado su carrera y estaba haciendo su especialidad; cerraba todo, ella terminaba su especialidad y yo hacía un poco de mundo, trabajaba en mi profesión y por supuesto, no menos importante, conseguía los recursos económicos para el día de mañana poder establecernos en algún lugar.
La tarea de conseguir traje de verano en mayo no fue fácil, pero en un local accedieron a buscar en el depósito y apareció mi primer traje; bastante mal me quedaba pero era lo que había y tampoco eran muchos los recursos, ya que hasta ese momento trabajaba ad honorem; solo contaba con trescientos dólares que me dieron mis padres para emprender la aventura y una corbata que me regaló un amigo.
Me contrataron para trabajar con ovinos. Mis conocimientos eran de facultad y nada de experiencia; y como todos sabemos muchas veces hay una gran distancia entre la experiencia y la practica; pero no me faltaba coraje, así que recorrí todos los lugares que pude buscando bibliografía sobre el tema ovinos, para poder consultar en mis momentos de dudas (que lamentablemente serían muchísimos).
Me interioricé de las prevenciones que debía tener por las enfermedades, era un país en el cual la expectativa de vida (decía la bibliografía), era de aproximadamente cincuenta años y una de las causas principales de muerte era la malaria, sobre todo una variante más virulenta que afecta esa zona. También debía vacunarme para prevenir la fiebre amarilla y otras tantas cosas más; por lo tanto, busqué apoyo en el Hospital de Enfermedades Infecciosas Muñiz. Allí recurrí al departamento de enfermedades exóticas donde me atendieron de maravillas y salí con mi medicación preventiva para, por lo menos, un año; lamentablemente me iba a ser muy útil dicha medicación y tal vez fue la que me dio la posibilidad de regresar. Tampoco sabía en ese momento que iba a tener que recurrir nuevamente al Hospital Muñiz en mi regreso a la Argentina. Gracias a Dios y tal vez a mi preparación o las precauciones que tomé, hoy puedo contar mi historia; otros compañeros no tuvieron las mismas precauciones y lamentablemente dos de ellos no contaron con mi suerte.
Embajada de la República Popular del Zaire en Buenos Aires
Me presenté en la embajada de la Republica del Zaire en Buenos Aires. Era mi primer contacto con el mundo africano. En la entrada había un gran escudo con dos lanzas cruzadas, y apoyada en la “V” que formaban dichas lanzas, una gran cabeza de leopardo, abrazado todo por: a la derecha un colmillo de elefante y a la izquierda una rama de algo parecido al olivo.
