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Un guía para estudiar eficazmente ¿Quieres que tu hijo obtenga las mejores notas? ¿Deseas que estudiar signifique para él un motivo de satisfacción, y que cumpla con sus deberes sin sufrir en el proceso, al tiempo que aprovecha al máximo la experiencia de aprender? ¿Te gustaría que encontrase su método de estudio ideal y la mejor manera de organizarse? No hay una forma única de obtener resultados positivos en el cole. Unos necesitan silencio, otros, música; algunos recurren a pósits, otros usan lápiz y papel. Cada estudiante tiene sus ritmos, sus ciclos y sus necesidades. El propósito de este libro es ayudar a los más jóvenes a conocerlos, a encontrar la mejor manera de motivarse y brindarles las herramientas indispensables para afrontar los deberes y los exámenes. Un estudiante es como un deportista. Todo gran futbolista o tenista se vale de una motivación, un estímulo y una estrategia para alcanzar el éxito. Pero no solo eso: tanto Messi como Rafa Nadal diseñan su propio proyecto, aprenden a organizarse y estudian las técnicas, las estrategias y los métodos que mejor se adapten a ellos, gracias a lo cual han conseguido alcanzar la cima de su talento. Aprender a estudiar es una guía práctica para orientar a nuestros hijos, con el fin de que aprendan por sí mismos a alcanzar los objetivos en el cole y a superar los retos que les depare el futuro.
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Seitenzahl: 155
Veröffentlichungsjahr: 2016
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Aprender a estudiar
Ana Villacorta
Prólogo de Unai Vergara
Primera edición en esta colección: agosto de 2016
© Ana Villacorta, 2016
© del prólogo, Unai Vergara, 2016
© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2016
Plataforma Editorial
c/ Muntaner, 269, entlo. 1ª – 08021 Barcelona
Tel.: (+34) 93 494 79 99 – Fax: (+34) 93 419 23 14
www.plataformaeditorial.com
ISBN: 978-84-16820-15-3
Realización de cubierta y composición: Grafime
Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).
Agradecimientos
Prólogo de Unai Vergara
PRIMERA PARTE
¿Cómo te imaginas dentro de diez años?
¡Rompe el mito!
Los cimientos
Diversión
Compromiso
Autoconocimiento
Motivación
Confianza
Concentración
Esfuerzo
Superación
Paciencia
SEGUNDA PARTE
Tu proyecto, tu pizarra
El partido. El objetivo
El análisis
Desde dónde parto: mi estado de forma
Alimentación, descanso y salud
Horarios de estudio
Las asignaturas
Los cimientos
Lo que necesito y lo que tengo
Sitio de estudio
Material escolar
Ayuda
Tiempo muerto: TM
La acción
TERCERA PARTE
¡Organízate!
Planning
semanal
El descanso
La autoevaluación
Planning
diario
Tu entorno
CUARTA PARTE
¡A trabajar!
Conocimientos previos
Entender y memorizar
Lectura comprensiva
Tomar apuntes
Subrayar
Resúmenes, esquemas y diagramas
Resúmenes
Esquema
Diagramas
Reglas mnemotécnicas
Visualización mental y exageración
Acrósticos
Asociación
La historia
El cuadro
Los lugares
Otras técnicas de estudio
Repetir y añadir
Clasificar los datos
Trocear la información
Los exámenes
Cómo preparar los temas para el examen
Llegan los exámenes
Cómo preparar cada examen
Examen escrito
Examen tipo test
Examen de resolución de problemas
Cómo hacer exámenes
Recomendaciones generales
Cómo hacer exámenes escritos
Cómo hacer exámenes tipo test
Cómo hacer exámenes de resolución de problemas, idiomas y frases
Trabajos y exposiciones
El contenido
La presentación
Las notas
Autoevaluación
A tus padres, tutores o profesores…
Bibliografía
Cubierta
Portada
Créditos
Índice
Agradecimientos
Prólogo
Aprender a estudiar
Bibliografía
Colofón
A Dolors y David, que sin saberlo han sido los precursores de este proyecto.
A Enrique Robles, José Sánchez Martínez y Rocío Villacorta, ¡por el tiempo dedicado!
A todos los que habéis compartido vuestros recuerdos y vuestros pareceres de una época nunca fácil.
A Candela, Íñigo, Ana, Marina y Alejandro, por quererme tal como soy, con mis fortalezas y debilidades… ¡gracias!
¡Oye, tú! ¿Sabes que la vida de un deportista profesional, y más concretamente la de un futbolista profesional, puede durar una media de unos diez a quince años? La vida laboral en cualquier profesión puede durar entre treinta y treinta y cinco años. Durante todo este tiempo como deportista profesional he vivido momentos de éxito, fracaso, penas, alegrías…, todo mucho más intenso porque está concentrado en menos tiempo.
No sé si tan intensamente, pero estoy convencido de que esas mismas vivencias se repiten en tu día a día. Con los valores que representa el deporte, se convierten en una forma de vida. No es un mal enfoque, ¿verdad?
Antes de convertirme en deportista profesional (como en cualquier cosa que pasa en la vida), tuve un principio, una diversión, un juego de infancia, un ir al colegio a jugar y a pintar… Poco a poco todo va adquiriendo forma. Pasan los años y paso de ser un niño a un adolescente y los juegos pasan a ser algo más serio, más difícil; ya empiezan los primeros sacrificios: en vez de ir con los amigos tengo que ir a entrenar, o en vez de salir por ahí tengo que ir a dormir porque mañana tengo partido.
Sí, el deporte me ha enseñado que hay que renunciar a las cosas para conseguir los objetivos, hay que priorizar, saber en cada momento qué es lo que más te conviene para conseguir lo que te propones.
Busca un objetivo y un plan para conseguirlo. Seguro que tienes tus limitaciones (todos las tenemos), pero también creo que cada uno tiene una destreza. Tú también. Encuentra tu destreza y empieza a trabajar sin excusas para conseguir lo que te propones.
En los partidos se refleja el trabajo de la semana. Si se gana, te quedas con la satisfacción por el trabajo bien hecho y entonces el sacrificio ha merecido la pena…, pero también cabe la posibilidad de perder, y es entonces cuando hay que analizar cuál ha sido el motivo y poner manos a la obra para no cometer los mismos errores en el próximo partido.
No valen las excusas, uno tiene que poner lo que esté a mano para mejorar, y cuando uno hace lo que está en sus manos de verdad, no existe el fracaso. Puedes perder porque el otro sea mejor, pero eso forma parte del juego y de la vida, hay que saber perder, trabajar y asimilar que puede haber gente que sea más hábil que tú, y eso no significa que se deba abandonar, sino que se debe seguir trabajando para mejorar.
Lo que nos ocupa en este libro viene a ser lo mismo: no hay excusas, hay trabajo, dedicación, motivación, sacrificio, éxito y fracaso. Tienes que descubrir cuál es tu objetivo que quieres conseguir y qué tienes que hacer para lograrlo. A partir de ahí, ponte en marcha, con el entrenamiento, la comida y el descanso…, que en tu día a día puede significar estudiar, hacer los deberes, disfrutar del ocio…, para llegar a los partidos (a los exámenes) bien preparado, en las mejores condiciones posibles. Este sacrificio y este trabajo te dan la confianza antes de cada partido (aunque siempre hay nervios, hasta que el balón empieza a rodar).
Una vez que acaba el partido, ganes o pierdas (apruebes o suspendas), ese partido se acabó y toca pensar en el siguiente. Volver a empezar. Pero recuerda que no empiezas de cero, porque cada vez tienes más experiencia y sabes afrontar mejor los exámenes, y has aprendido de lo que te salió bien y también de lo que no fue tan bien.
Todo esto se lo intento trasmitir a mis hijas de once y trece años…, todo lo que he aprendido en estos años de mi vida como futbolista, de lo que me ha ido bien y lo que no me funcionó. Y aunque ellas tendrán que encontrar y valorar su propio camino, creo de verdad que con los valores del deporte vivirán un camino que realmente merece la pena.
Atrévete a luchar, a sacrificarte por un sueño, por un objetivo, a entrenar duro, a cuidarte, a aprender de las victorias y de las derrotas, a seguir mejorando… ¡Merece la pena!
UNAI VERGARA,
exjugador del Villarreal CF, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y agente representante de jugadores de fútbol profesional.
¿CÓMO TE IMAGINAS DENTRO DE DIEZ AÑOS?
«Viviendo en el extranjero y trabajando en algo de audiovisuales.»
Sara, 15 años.
«Dedicándome al teatro.»
Teo, 15 años.
«En una mansión, muy muy rico.»
Cristian, 13 años.
«Trabajando en algo que me guste.»
Carles, 15 años.
«Con una familia y trabajando en lo que quiero hacer.»
Sergi, 16 años.
«Trabajando de barman.»
José, 16 años.
«Con un buen trabajo en California.»
Ariadna, 16 años.
«En un bufete de abogados.»
Anastasya, 15 años.
«Con un trabajo pudiendo vivir de mí mismo.»
Joel, 16 años.
«Trabajando como preparador físico en alguna institución.»
Álex, 15 años.
Y tú, ¿cómo te imaginas dentro de diez años?
Los años académicos están llenos de esfuerzos por realizar, de retos o desafíos que se plantean, de frustraciones, de grandes logros, de altibajos, de buenos momentos y de momentos muy duros. Al final de esos años podrás mirar atrás y recordar lo que contestaste a esta pregunta.
Utilizaremos continuamente el símil del deporte para poder transmitir los valores y la mentalidad necesarios para empezar a ponerse manos a la obra. Cada persona, cada deportista, cuando juega o compite lo hace con un estilo propio y con mucha personalidad. Este libro propone un método que te ayude a encontrar tu estilo propio como estudiante, a ir eligiendo y a tomar las decisiones importantes de tu vida (no solo las académicas) y así dentro de diez años puedas valorar lo aprendido y lo vivido.
¿Y si esperas reglas mágicas para aprobar? No se trata de un método de estudio en sí. Las horas de estudio están llenas de manías y rutinas muy personales, que difícilmente le servirán a otro estudiante. No hay dos estudiantes iguales. Después de leer estas páginas no tendrás la fórmula perfecta para aprobar a la primera, pero sí encontrarás un método que te facilite adaptar todas las técnicas o pautas de estudio a tu forma de hacer las cosas. Tendrás que ser tú el que vayas encontrando poco a poco tu fórmula personal que te permita ir mejorando e ir sacando adelante tus estudios.
¿Y si no te gusta el deporte? Si no te gusta el deporte, y ni siquiera eres seguidor de ningún equipo, piensa en tu cantante o actor favorito, o en el creador del mejor videojuego de la historia. ¿Crees que el éxito le cayó del cielo como quieren vendernos constantemente o es el fruto de valores como la diversión, el compromiso, el autoconocimiento, la motivación, la confianza, la concentración, el esfuerzo, la superación y la paciencia?
«Dentro de diez años» puede parecer muy lejos…, pero ¿y si no es así? ¿Y si realmente están más cerca de lo que pensamos? Tienes la oportunidad de afrontar estos diez años como un gran reto para seguir creciendo, aprendiendo y sobre todo para alcanzar todos tus sueños. Me gustaría contagiarte mi convicción y que al terminar estas páginas creas realmente que tú eres capaz de conseguirlo.
¿Por qué no vivir nuestra vida como un deporte?, ¿por qué no vivir los estudios como un deporte?
Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Mireia Belmonte, Pau Gasol, Rafa Nadal, Amaya Valdemoro, Alberto Contador, Usain Bolt…, nos resulta fácil asumir el éxito de estos grandes deportistas. Nos caigan mejor o peor sentimos una gran admiración por ellos (puede que hasta incluso imitemos alguno de sus peinados o nos compremos sus camisetas). Los medios de comunicación nos hablan una y otra vez de personas de otra galaxia, de seres casi extraterrestres y, sin embargo, se olvidan de todo el sacrificio, trabajo y esfuerzo que esconde ese éxito.
Los grandes deportistas han vivido con mucha naturalidad, y desde muy pequeños, unos valores que les han permitido llegar donde están: la diversión, el compromiso, la motivación, el autoconocimiento, la confianza, la concentración, el esfuerzo, la superación y la paciencia.
David era un estudiante de magisterio. Se aburría mucho estudiando, el deporte era una de las pocas cosas que lo motivaban. Un día le pregunté cómo le habían ido los exámenes y me contestó: «Bien. Voy ganando 3-1». Luego me explicó que llevaba tres aprobadas y una para septiembre. Vivía sus estudios como vivía su afición al Betis, con mucho sufrimiento, pero muy fiel: «Viva yo, aunque suspenda».
Te propongo lo siguiente:
Piénsate como deportista. Un deportista de 4º de ESO, de 1º de bachillerato o de 2º de carrera: tus estudios serán tu deporte: el trabajo en clase y en casa es el entrenamiento, los exámenes, los partidos, cada aprobado es un partido ganado y cada suspenso uno perdido, el curso es la clasificación general.
Piensa por un momento en la etiqueta o en el rol con el que afrontas los estudios, las clases o tu formación («mal estudiante», «listillo», «buen estudiante», «negado»…). ¿Cuánto de real hay en él?
Elimina esas etiquetas que te has puesto y que colocas al resto de tus compañeros y empieza de cero.
Cuando un equipo cambia de entrenador, todo empieza de cero: un nuevo plan de trabajo, una nueva forma de ver las cosas. Puede que hayas repetido: «No has podido mantenerte en primera y has descendido». No importa. «Con tu anterior entrenador no fue bien y has cambiado». Empiezas de nuevo. Y sobre todo no te olvides de que «tu afición» siempre estará ahí.
Refléjate en los deportistas, asume que nada es imposible, que «lo imposible» es solo un reto mayor y llegarás donde quieras. De esta forma llegarás a la conclusión de que todo el que se lo proponga puede sacarse sobradamente los estudios.
Entonces…, ¿por qué tú no?
Antes de empezar:
Romperemos mitos.
Estableceremos los cimientos básicos o los valores sobre los que se apoyará nuestro proyecto. Es la parte más personal y, por tanto, requiere de un trabajo interno por nuestra parte.
Estableceremos el método: la pizarra, y daremos las pautas para diseñar el proyecto. Será un capítulo bastante práctico en el que hay que coger papel y boli e ir estructurando lo que cada uno quiere llevar hacia delante.
Mostraremos pautas generales para que comiences a organizarte.
Por último haremos un repaso al ciclo que vive un estudiante. Así como los anteriores capítulos necesitan cierta correlación, esta parte está pensada a modo de guía, de forma que puedas ir trabajando la que más necesites.
¡Y recuerda! No solo te servirá para los estudios, puedes aplicarlo para casi todo, para cualquier «empresa» o gran hazaña que quieras llevar a cabo.
Antes de empezar…
Para continuar es casi imprescindible que acabemos con el mito de la inteligencia. Se le da demasiada importancia, sobre todo cuando los resultados o las notas no acompañan.
Al contrario de lo que se piensa habitualmente, uno no nace «inteligente» o «tonto», la inteligencia se va desarrollando y estimulando a lo largo de la vida.
Uno no nace inteligente de la misma manera que uno no nace siendo balón de oro. Los deportistas de élite son «superdotados», pero no les ha caído del cielo, es el resultado de mucho trabajo y sacrificio. Un ganador del Balón de Oro desde pequeño ha mostrado mucho interés (casi obsesión) por aprender a jugar al fútbol y por hacerlo cada día mejor. Vive pegado a un balón. Además, ha tenido las circunstancias tanto emocionales como sociales para ir desarrollando unas habilidades que lo hacen estar por encima del resto.
No todos hemos jugado al fútbol, pero lo que sí hemos hecho todos es cursar la primaria y, por tanto, sin ser apenas conscientes hemos ido estimulando nuestras capacidades intelectuales. Por tanto, todos (y subrayo todos) tenemos la suficiente capacidad intelectual para ir aprobando las asignaturas y con nota.
Mi madre después de leer mis notas siempre decía: «Eres muy inteligente, pero muy poco lista. Con poco que estudies te ahorrarías estar mareando los libros todo el verano». Los aprobados y los suspensos no determinan nuestra inteligencia, únicamente nuestra motivación y nuestro interés. El no entender el teorema de Pitágoras no indica que no somos inteligentes, solo indica que no nos lo han explicado bien o que no hemos prestado demasiada atención.
Por otra parte, siempre se ha pensado que la inteligencia es única. Hoy en día existen nuevas corrientes en las que determinan inteligencias diferentes desarrolladas desde parcelas diferentes de nuestro cerebro.
Según el autor estadounidense Howard Gardner, existen ocho inteligencias:
Inteligencia lingüística: escritura, comprensión lectora e idiomas.
Inteligencia lógico-matemática: matemáticas, física y problemas de lógica.
Inteligencia musical: composición y lectura musical.
Inteligencia personal: interacción con los demás y relaciones sociales.
Inteligencia espacial: distinguir formas y objetos en un espacio.
Inteligencia cinésica-corporal: deporte y expresión corporal.
Inteligencia pictórica: expresión mediante trazo, dibujo o caricatura.
Inteligencia naturalista: atracción y sensibilidad por la naturaleza.
El problema es que todavía se consideran solo inteligentes a aquellos que tienen desarrollada la inteligencia lógico-matemática. Y es tan ridículo como que solo se consideren buenos deportistas a aquellos que corran los cien metros por debajo de los 9,58 segundos.
Todos tenemos desarrolladas unas inteligencias más que otras y esto explica por qué a unos se les da mejor la música que el deporte o las matemáticas que la literatura.
Lo mejor de todo es que, a pesar de lo que se puede percibir en el entorno educativo, todas las inteligencias tienen el mismo valor, a la vez que todos estamos capacitados para desarrollar las ocho parcelas de nuestro cerebro siempre que le dediquemos tiempo y esfuerzo.
La inteligencia es necesaria para ir aprobando, pero es importante hacerte consciente de que esto ya te viene «de serie». Aunque a veces te cueste creerlo, tienes más que suficiente capacidad intelectual como para sacar tus cursos adelante, ¡y con nota!
Y no olvides…
… que a un deporte si le falta la competición, le falta algo, a los estudios si les faltan los exámenes, también. Como la competición, los exámenes se vuelven retos que superar, miden nuestro trabajo y nos hacen esforzarnos más.
… pensar que los profesores están de nuestra parte. Aunque hay excepciones, al igual que los entrenadores, los preparadores físicos o los médicos, los profesores quieren que su trabajo tenga éxito. Y su éxito radica en que aprendamos y que saquemos adelante nuestros estudios.
… eliminar esas barreras psicológicas que sin casi darnos cuenta nos ponemos: «Yo no sirvo para estudiar», «Ya es tarde para mí», «¿Yo?, ¡imposible!». Mejor piensa: ¿por qué tú no?
¿QUÉ PUEDEN APORTARTE LOS VALORES DEL DEPORTE?
«Los deportes enseñan que hay que trabajar duro para conseguir los que quieres.»
Soukania, 18 años.
«El deporte es saludable y practicarlo nos hace sentir mejor.»
Gabriel, 16 años.
«El afán de mejorar puede servir hasta para mejorar como persona.»
Adrián, 17 años.
«El deporte te enseña a no rendirte.»
Laura, 18 años.
«Los valores del deporte son útiles para todos los ámbitos de la vida porque te enseñan a ganar y perder.»
Elías, 16 años.
«El deporte te ayuda a reflexionar y a tener más control de tu pensamiento.»
Carlos, 17 años.
«Te ayuda a transformar la frustración cuando pierdes en motivación para seguir.»
Álex, 19 años.
«Para conseguir una meta en tu vida tiene que haber detrás un sentimiento que te haga seguir vivo y pelear por ella.»
Miguel, 18 años.
