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Esta es la primera guía que reúne el conocimiento necesario para planificar, redactar, editar, publicar y comercializar un libro con éxito, realizada por un editor profesional y adaptada al sector editorial actual. ¿Cómo transformar una idea en un texto sólido? ¿Cómo elegir la editorial adecuada? ¿Cómo destacar en un mercado saturado? Así se escribe un libro es un manual único porque recorre todas las fases de un proceso complejo pero apasionante, desde la primera idea hasta la promoción de tu obra publicada. Con un enfoque práctico y lleno de ejemplos, ejercicios y consejos de editores y autores de prestigio, aprenderás a planificar tu obra, estructurar capítulos, escribir con claridad y estilo, negociar contratos editoriales, redactar los textos de cubierta y contra, y preparar estrategias de marketing efectivas. Además, revela los errores más habituales que necesitas sortear y las oportunidades que debes aprovechar en todo el proceso. Este manual no es solo una guía, sino una herramienta para convertirte en un autor profesional. Escrito por David Remartínez, autor, periodista y editor con amplia experiencia, este libro se convierte en tu primer editor y mentor, ofreciéndote el conocimiento y los recursos necesarios para destacar en el competitivo mundo editorial.
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Seitenzahl: 309
Veröffentlichungsjahr: 2025
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ASÍ SE ESCRIBE UN LIBRO
© del texto: David Remartínez, 2024
© de esta edición: Arpa & Alfil Editores, S. L.
Primera edición: enero de 2025
ISBN: 978-84-10313-67-5
Diseño de colección: Enric Jardí
Diseño de cubierta: Anna Juvé
Maquetación: Àngel Daniel
Producción del ePub: booqlab
Arpa
Manila, 65
08034 Barcelona
arpaeditores.com
Reservados todos los derechos.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio sin permiso del editor.
INTRODUCCIÓN
El negocio editorial
Escribir no es solo escribir
1. ¿QUÉ ES UN LIBRO?
El ciclo de vida de un libro
Los géneros y subgéneros
Un idioma universal
2. ¿PARA QUÉ QUIERES ESCRIBIR UN LIBRO?
El para qué y la autoría
La investigación
3. ¿QUÉ TIENES QUE CONTAR (QUE NO SE HAYA ESCRITO YA)?
La proposal o propuesta
La tesis y la sinopsis
4. ¿QUIÉN NECESITA LEER TU LIBRO?
El lector
El tono
5. ¿CÓMO VAS A ORGANIZAR TU LIBRO?
El mindmap
El índice básico
El índice desarrollado
El resumen de tu libro
6. ¿CÓMO VAS A REDACTARLO?
El calendario
Los capítulos
Breve y sencillo
La introducción y la conclusión
Escribir por capas
Libro frankenstein
Lectores de prueba
7. ¿CÓMO VAS A EDITAR TU MANUSCRITO?
El formato del documento
El título y el subtítulo
La bibliografía y las notas
Redactar una contra
Diseñar la cubierta
8. ¿Y AHORA, CÓMO PUBLICAR MI LIBRO?
Enviar tu propuesta
Firmar un contrato de edición
El proceso editorial
9. ¿CÓMO VAS A VENDERLO?
El proceso de promoción
Complementos de la promoción
Medios de comunicación
La entrevista
Redes sociales
Eventos
10. LA SEGUNDA VIDA DE TU LIBRO
Empieza a hablar de tu libro
ANEXOS
BIBLIOGRAFÍA
Si sostienes abierto por alguna de sus páginas este sencillo Manual, es probable que albergues cierta inquietud o expectativa de escribir, de escribir tu propio libro, e incluso de verlo publicado algún día. Si es así, has escogido bien, pues a eso específicamente queremos ayudarte en estas páginas, sobre todo al autor todavía inexperto: cómo se llega a transformar una idea, o un conjunto de ideas, en un texto bien estructurado y bien escrito, bien editado y, al fin, publicado en una editorial adecuada que sepa promocionarlo y comercializarlo con eficacia en forma de libro —físico y/o digital—, en las principales librerías y en los medios de comunicación.
Este es un Manual único porque recorre todos los pasos del proceso de edición, desde que un día decides aventurarte a escribir, hasta que tienes que dar una entrevista para promocionar tu libro. Todos. Explicados desde la experiencia de profesionales. Con ejemplos, ejercicios y materiales para cada una de esas fases: para elaborar tu tesis, para desarrollar tu índice, para decidir la estructura de los capítulos, el tono de tu redacción, elegir la cubierta y la contra del libro, saber elegir la editorial adecuada, firmar un contrato ventajoso, preparar la campaña de promoción, difundirlo en redes sociales o aprovechar la documentación que finalmente no has podido incluir en el manuscrito. Hemos querido que conozcas, de primera mano, cómo funciona este negocio, para que tu acceso a él sea profesional y con razonables garantías de éxito.
Pero, por esa misma razón, antes de desgranar en esta introducción lo que te vamos a enseñar, lo que vas a aprender, conviene situarse primero en el contexto editorial del siglo XXI con unos breves apuntes sociológicos y mercantiles.
De ser cierto lo que aseguran los informes sobre índices de lectura —que cada vez soportamos menos las reflexiones largas, que los caracteres de un tuit marcan nuestro nivel de atención máxima; que los emoticonos y los minivídeos comunican mejor que la escritura tradicional—, no tendría razón de ser el interés tan generalizado que permanece por escribir un libro.
Escribir sigue siendo una forma de comunicación imbatible y prestigiosa. Pero no reduzcamos escribir a redactar. No equivale a encadenar palabras, construir frases legibles o colocar en un texto «palabras clave» seleccionadas por un buscador digital. La escritura divierte y absorbe, nos transforma, nos ayuda a mejorar como personas y, a menudo, nos muestra una dimensión de nosotros mismos que desconocíamos. Escribir es una actividad antigua, pero esencialmente es atemporal, íntima e incomparable. Como decía Lope de Vega, «quien lo probó, lo sabe».
Un libro posee asimismo una gran fuerza instrumental: conecta con sus lectores cuando, más allá de su nivel de redacción —sea correcta, ingeniosa o excepcional—, se presenta como un saber genuino y auténtico; o simplemente cuando entretiene o enseña. Pero, en uno u otro caso, la escritura exige profesionalidad. Para escribir un buen texto necesitamos combinar entusiasmo y conocimientos, así como las habilidades básicas para transmitirlos.
Como en tantos otros ámbitos, la tecnología ha proporcionado en los últimos treinta años un enorme impulso a la producción y comercialización de libros, en paralelo a una frenética y veloz sucesión de transformaciones sociales que más parece a veces perseguirnos, que impulsarnos. Nunca se habían publicado tantos libros como en este primer cuarto del siglo XXI, y nunca había sido tan sencillo acceder a un mercado que, hasta no hace tanto, estuvo reservado a una minoría supuestamente «ilustrada». Casi cualquier buen profesional puede hoy redactar doscientos folios, localizar una editorial, conseguir que los publique en forma de libro e intentar convencer a potenciales lectores de que lo compren y lo lean. O, aún más elemental, casi cualquiera puede gastarse unos miles de euros para editarlo, diseñarlo y venderlo por su cuenta a través de servicios y plataformas digitales creadas a tal efecto.
Pero también debido a ese exceso de oferta, cada vez se vuelve más complicado publicar siempre con estándares de calidad elevados. Y aún más difícil, si encima se espera que el libro no muera varado en la orilla del anonimato, sino que obtenga cierto eco mediático y no desaparezca de las librerías a los pocos meses, dentro del marasmo de novedades editoriales, del ruido ensordecedor del marketing y de las conversaciones online (que ya sabemos que anuncian tan velozmente como borran).
Este exceso de publicaciones tiene algunos pros y muchos contras. Probablemente, cuando, tras mucho esfuerzo y algo de fortuna, llegamos a contemplar nuestro libro sobre la mesa, resultará que en los últimos seis meses han entrado en las librerías otros cuatro títulos similares. Pero, ¿no era nuestra idea tan original? El aluvión provoca esas coincidencias. En el campo de la Ficción y en el de la No ficción. En el ensayo y en las novelas. Porque suele gustarnos lo que le gusta a los demás, lo cual es a veces un inconveniente, pero también una oportunidad, si sabemos aprovecharla. ¿No queríamos encontrar un público? Competir en la librería con otros tres títulos al mismo tiempo es una prueba palmaria de que dicho público existe.
La lucha por despuntar, por sobresalir y llamar la atención de los lectores es implacable y brutal. Cada libro, nada más nacer, ha de pelear en las mesas de novedades y en los medios de comunicación con otros cientos. No pocos de esos títulos habrán sido concebidos y realizados con cierta precipitación, o con escasa profesionalidad. La abundancia y el exceso de velocidad, característicos de nuestro tiempo, entorpecen la calidad. En España, operan en la actualidad alrededor de tres mil empresas editoriales, entre privadas y públicas. En total, superan los 90.000 títulos anuales y las 700.000 referencias vivas en catálogos editoriales, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España; cifras que se actualizan al alza anualmente. Una locura.
El sector editorial, muy maduro, complejo y, en ocasiones, opaco, vive una transformación profunda. En buena medida, para bien. Nunca como ahora las buenas editoriales habían funcionado con tanta especialización, con etapas, metodologías y funciones bien diferenciadas por objetivos y departamentos: contratación, edición, diseño, fabricación, distribución, marketing (analítico y comercial), comunicación… Paradójicamente, sin embargo, nunca se habían producido, a pesar de disponer de todos esos recursos, tantos títulos de calidad escasa o baja. Es la paradoja de la hiperactividad. Tal vez eran buenas ideas en origen, pero al trasladarlas al papel han contado con un mal desarrollo, una mala ejecución, no han sido sometidas desde el principio —antes de ponerse a escribir— a un método riguroso de trabajo. Vístete despacio si tienes prisa, reza el dicho. Planifica despacio si quieres vender un buen título. La hiperproducción de títulos, a veces, desaprovecha las virtudes de un mercado especializado. Porque los buenos libros siempre salen a flote, de un modo u otro. Una buena idea, bien planificada y bien desarrollada, vende.
¿En qué consiste una buena idea? En términos editoriales, diríamos que es la que logra interesar a muchas más personas que a uno mismo —al autor—. La que tiene capacidad de seducir a cuantos más potenciales lectores, mejor. Desde el primer momento, escribir ha de ambicionar esa conexión colectiva con la gente a la que pretende dirigirse.
Una buena idea no es una epifanía que nos sobreviene durante un paseo al atardecer. Y en caso de serlo, desde su hallazgo hemos de ser capaces de desarrollarla hasta convertirla en un contenido tan satisfactorio para nosotros como atractivo para los demás. En pocas palabras: un libro nos obliga a tener alteridad, a pensar en el lector.
Para encontrar a ese público —el que va a compartir nuestro enfoque, aunque sea para criticarlo—, tendremos primero que elaborar un contenido acorde a las expectativas creadas. Luego, habrá que acertar a comercializarlo de una forma eficiente.
Si deseamos lograrlo, será condición necesaria —aunque no suficiente— conocer bien el contexto editorial de nuestro libro, en un sector económico en profunda transformación y que hoy propicia, más que nunca, como ya dijimos, la publicación desmesurada de libros, a la vez que asfixia su potencial éxito en el aluvión de novedades.
Así se escribe un libro te ayudará a enfocar, diseñar y desarrollar tu proyecto, pero también a saber a qué atenerte en el mundo de la edición. Describiremos sus principales características —las de verdad—, y también algunos de sus entresijos. Sin mentiras piadosas ni medias verdades.
Quizá no lo sabes, pero la venta promedio de libros en España es baja: unos pocos centenares de ejemplares. Hablamos de venta promedio sobre muchos miles de títulos al año. Esto es así por distintas razones, fáciles de comprender. Por un lado, muchas pequeñas editoriales, de diferente índole —institucionales, profesionales, pequeñas, universitarias, de autoedición, etc.—, producen mucho, distribuyen regular o mal, apenas promocionan y venden poco; y empujan el promedio general hacia abajo. Ya veremos más adelante cómo ocurre esto.
Por otro lado, el sector arrastra un exceso de oferta. Se contrajo muchísimo en volumen de facturación tras la crisis de 2008, pero, contra lo que cabía esperar, los años siguientes vieron incrementar de forma significativa el número de títulos. Se intentaba salvar los muebles así. Publicar diez títulos, para ver si uno vendía lo suficiente y cubría los gastos de los otros nueve —medianías, o directamente, fracasos comerciales—. Como consecuencia de este fenómeno, más especulativo que sensato, la venta promedio sufre vaivenes para recuperarse.
Concretemos un poco: en los distintos géneros de la No ficción —a los que prestamos en este libro una especial atención—, lo normal es que un título venda entre 400 y 500 ejemplares de media. Alcanzar unos miles es un éxito en toda regla. Y vender decenas o centenares de miles, un éxito extraordinario.
¿Cómo se consigue superar esos 400 ejemplares? Porque, aunque no pretendamos vivir de la escritura, sí queremos que nos lean más de 400 personas; cuantas más, mejor. Los factores para lograr una comercialización amplia y una repercusión mediática y social importante son diversos, obviamente. Y los analizaremos en los capítulos correspondientes. Pero los que determinan la calidad de un libro —principal factor para determinar ese potencial de venta, no se olvide nunca—, no son tantos.
El primero de ellos es que un buen libro de No ficción se construye y se trabaja en equipo. Esta idea debes grabarla a fuego sobre el teclado: no se puede escribir un buen libro —y llegar a publicarlo con éxito— sola o solo, sin ayuda ni colaboración. En esta afirmación —con sus matices, como luego veremos— descansa el fundamento de nuestro método, la metodología con la que trabajamos siempre en Arpa Editores, y es la razón de ser del libro que estás ahora mismo leyendo o consultando.
Quizás alguien disfrute de un talento o una capacidad superlativos, y pueda escribir y editar un superventas solo, sin la colaboración de nadie. En tal caso, enhorabuena. Pero quien se encuentra entre el 99% restante de la población, es decir, alguien que atesora unos conocimientos, unas habilidades y un entusiasmo importantes, pero no sobrehumanos, entonces necesita ayuda, formación técnico-editorial y cooperación. Como en cualquier otro ámbito de la vida, nadie nace enseñado.
Para llegar a publicar un libro de calidad, debemos establecer primero un método, unas bases sólidas que definan el proyecto y luego, paso a paso, planificar todas las etapas: desde la concepción y el pulido de la idea central y el propósito, hasta su comercialización final: entre ambos extremos, habrá que trabajar la estructura general, el índice que ha de servir de guía, el esquema de cada capítulo, la redacción propiamente dicha, la edición del texto, la elección de un título y un subtítulo, la redacción de una contra, la estrategia de promoción, el análisis de los públicos potenciales, los argumentos de venta a los libreros, a los prescriptores y a los lectores en general, etc.
Este es el aprendizaje que ofrecemos en las páginas que siguen. El aprendizaje, y también el acompañamiento que os proporcionaría un editor profesional experto si se sentase a vuestro lado y compartiera con vosotros todo lo que ha aprendido trabajando con cientos de textos y cientos de escritores, los errores más habituales que hay que sortear y las oportunidades que hay que aprovechar en el largo proceso de concebir un libro y llegar a publicarlo.
Este libro es el primer editor instrumental que vas a conocer —si no has publicado ningún libro hasta ahora—. Un editor con un método y una actitud sobresalientes. Nace de mi aprendizaje como escritor, editor y coordinador de Arpa School —la escuela para aprender a escribir, editar y publicar un libro que fue germen de este Manual—, y del ingente conocimiento acumulado por Joaquín Palau y Álvaro Palau Arvizu, fundadores de Arpa, tras muchos años —décadas— dedicados al oficio de contratar talento y darlo a conocer al público en forma de libro.
Así se escribe un libro parte de dos premisas. La primera ya la hemos compartido: no se puede diseñar, escribir y editar un libro en solitario. La segunda es que la «escritura» de un libro hay que entenderla como un proceso en el que la redacción es una parte importante, pero no lo es todo. La planificación es tan fundamental como la redacción. La experiencia nos ha enseñado que un texto mal planificado, a cuya organización previa no se le ha dedicado el tiempo suficiente, puede desembocar con facilidad en un libro fallido. Incluso cuando el autor o la autora poseen una fuerza narrativa sobresaliente.
Lo primero que mira un editor profesional cuando recibe un proyecto, una propuesta o un manuscrito es si están bien planteados y bien estructurados. Lo segundo, si el autor posee un perfil adecuado y competente; y si tiene potencial como comunicador.
Ambos presupuestos impactan de una forma u otra en todo el proceso: preparar el libro, escribirlo, editarlo, distribuirlo, presentarlo, promocionarlo, publicar más libros a continuación, disfrutar escribiendo…
Todos estos ítems los analizaremos a lo largo de las páginas que siguen. Surgirán muchas preguntas, interrogantes habituales desde que decidimos ponernos a escribir, hasta que logramos vender el primer ejemplar. Os orientaremos sobre todas las respuestas posibles. Antes de sentarse ante la hoja en blanco, deberemos tener el libro completamente planificado: su tesis principal, sus ideas secundarias, la estructura con la que se van a exponer esas ideas, el índice desarrollado de cada capítulo y hasta un breve resumen inicial del propio libro.
Este método ha sido concebido sobre todo para libros de No ficción, pero hemos comprobado que funciona igualmente trasladado a una novela o a un conjunto de relatos. Iremos dando pistas al respecto conforme avancemos.
Si quieres escribir y publicar un buen libro, la condición de autor novel y las complejidades del mercado editorial son hándicaps para llegar a buen puerto, pero en absoluto barreras insalvables. Quienes no son profesionales, necesitan un Virgilio editor que les acompañe en esta travesía. Así se escribe un libro es ese Virgilio. Está escrito con lenguaje accesible y claro, sin retruécanos ni medias verdades halagadoras. Ojalá os aproveche. Bienvenidos.
Escribir un libro es una de las cosas más divertidas, emocionantes y transformadoras que pueden hacerse en la vida. Un circuito de pequeños cielos y algún leve infierno del que sales metamorfoseado, más completo; con una sonrisa de oreja a oreja al contemplar un objeto al que mirarás entre el éxtasis y la sorpresa.
Pero sin la ayuda adecuada, escribir un libro puede convertirse en una pesadilla y llegar a poner en cuestión nuestra autoconfianza. Lo normal, al trabajar solo, es lo siguiente: empezar con unas ganas increíbles. Avanzar deprisa los primeros días, incluso las primeras semanas. Pero luego, uno se atasca. O los días se nos atascan. Poco a poco, se aparca el libro. O nos bloqueamos. Hasta que un día releemos lo escrito y nos parece un desastre. Que no sabemos escribir. Que ni siquiera nos hemos documentado lo suficiente.
Vale. Este maltrato autoinfligido es tan normal como irrelevante. En serio, es un mecanismo de nuestro cerebro —a menudo, presionado por el entorno— del que se sale rápidamente con un simple empujón... y resulta que la piscina solo era una charca.
Las inevitables dudas sobre tu competencia y autoridad las tienes que resolver antes de ponerte a escribir. De la misma forma que, antes de meterte en cualquier enredo, tienes que planificar hasta el último detalle las posibles vías de escape. Porque te vas a enfrentar a un mercado que así lo exige. No se trata de recibir coaching, o ánimos o palmaditas en la espalda de tu mejor amigo. Es otra cosa. Las debilidades habituales que hemos escuchado en autores noveles son del tipo:
«No he publicado nunca».
«No tengo seguidores en redes sociales».
«No soy un experto absoluto en el tema sobre el que quiero escribir».
«Desconozco por completo el mercado editorial y si mi libro tiene algún interés».
Cuando, por el contrario, preguntamos sobre las fortalezas de cada cual, la lista siempre se acorta. A menudo, se resume en esta afirmación: «Llevo muchos años trabajando en este tema».
Si tienes ganas de escribir un libro, o si te has lanzado ya, posees más fortalezas de las que piensas. No significa que seas Julian Barnes, pero tampoco una nulidad. Nadie nace autor, como nadie nace madre o CEO de una multinacional. Se aprende. Para animaros, exponemos a continuación una lista de beneficios de escribir y publicar que hemos podido constatar con muchos autores y autoras, dándole vueltas a sus manuscritos.
Escribir un libro favorece el crecimiento personal. Hoy en día, muchas cosas se venden con este argumento, pero en pocas actividades se comprueba con tanta claridad. Escribir un libro exige orden mental y determinación, y por eso obliga a aprovechar tus mejores cualidades al máximo: la reflexión, la paciencia, la humildad, la motivación… Pero también la documentación, la sistemática, la comunicación y el interés por lo ajeno. El proceso de planificación y escritura, con sus muchas etapas, dudas, cambios de humor, interrupciones, hallazgos y golpes de buena o mala suerte, no solo consigue mejorarte como persona. Al mismo tiempo, robustece ese texto donde tratas de volcar lo mejor de ti. Cuando acabas, si has progresado siguiendo un método eficaz, el manuscrito siempre es mejor de lo que habías imaginado. Y tú también, porque de una forma admirable, has crecido con él.
Un libro, además, supera su propio formato. Al fin y al cabo, escribir es una forma de aprender a comunicar. O de «crear contenidos», por utilizar una expresión de nuestra época. Al escribir se aprende a transmitir conocimientos, reflexiones y sentimientos. Ese proceso sirve para más actividades que la puramente literaria. Aprendemos a pensar mejor. Escribir un libro ensancha nuestra mente, conduce nuestro ingenio por vericuetos mentales novedosos, y nos capacita para sopesarlos desde distintos puntos de vista.
Asimismo, publicar un libro nos incorpora a una cadena de pensamiento global. Es el eslabón personal sobre la temática que hemos elegido trabajar, la que nos apasiona, y mediante la cual conectaremos con los cientos de libros semejantes o relacionados que ya existen —ya sean ensayos, manuales o novelas— y con los que vendrán después, a muchos de los cuales llegaremos a influir nosotros de un modo u otro. Esa sensación de pertenencia a un colectivo intelectual es también altamente gratificante.
Por último, publicar un buen libro supone un avance en la carrera profesional, ya seas médico, empresaria, autónomo, profesora o cualquier otro oficio o profesión que desempeñes. Amplía nuestro currículum, compendia nuestra experiencia y multiplica nuestro valor como expertos en un área. De igual forma, un mal libro, un libro mal publicado, mal editado o mal escrito —o todo a la vez— es un demérito completamente innecesario, cuando no directamente perjudicial.
Resumiendo: publicar un libro es una forma de recolocarnos en el mundo. De mejorar nuestra vida en todos los aspectos.
Pero un libro es también una mercancía que se vende en un mercado. Y tenemos que entenderlo y asumirlo con naturalidad para poder competir con seguridad. Veámoslo.
A continuación puedes ver un esquema con el «Ciclo de vida y la cadena de valor de un libro». Expliquémoslo con detalle, para entender cada paso o eslabón de la cadena.
Todo empieza con un autor. Con la persona que escribe un manuscrito y lo ofrece a una editorial. Aunque, en honor a la verdad, a menudo somos los editores quienes salimos en busca de potenciales autores para proponerles un proyecto. También existen agencias y agentes literarios que proponen libros y autores a las editoriales, y, por otro lado, los denominados «scouts literarios», una suerte de intermediarios que ojean mercados, nacionales e internacionales, con el objeto de prever tendencias de venta, preferencias del público o éxitos incipientes en otros países susceptibles de traducción o adaptación.
En cualquier caso, tras recibir el manuscrito, leerlo y valorarlo, la editorial acepta hacerse cargo de su publicación. Se firma un contrato de edición —la editorial dispondrá de un contrato tipo, estándar—, y se inician una serie de operaciones para transformar el manuscrito en libro: edición, correcciones, maquetación, diseño, etc. Por último, se cierra un PDF de interior y otro de cubierta. Es decir, los documentos que la imprenta necesita para ponerse manos a la obra.
El impresor imprime la primera edición del libro. Luego entrega, debidamente empaquetados, los ejemplares al distribuidor —o a los distribuidores— de la editorial.
La empresa de distribución coloca en el mercado todos los ejemplares que puede. Los «coloca», es decir, consigue que cada librería haga un pedido de equis ejemplares, apoyándose en la información, sucinta, que el editor le ha proporcionado sobre los puntos fuertes del libro y del autor.
En las cadenas de librerías, este pedido inicial está centralizado. En España, y también en la mayoría de países de América Latina, todos los pedidos son en firme, o sea, que se facturan, pero con derecho a devolución: los ejemplares que no se vendan terminarán regresando inevitablemente a la editorial vía distribuidor, y se deberán abonar al librero. Es una particularidad del sector editorial. Alguno podrá tardar seis años (por decir algo), pero no dudéis de que regresará. Si no se vende, el ejemplar regresa.
Cuando recibe los ejemplares solicitados en el lanzamiento, la librería los expone en sus mesas de novedad, en sus mostradores, escaparates o donde considera oportuno. Como explicaremos más adelante, esto tiene su miga, porque lograr que un libro «se vea de verdad» en la librería puede incluso conllevar un coste —pagar por su visibilidad, vaya—. Eventualmente, el lector lo adquiere. Y consigues la primera venta. ¡Bravo! Eventualmente también, el lector lee el libro. Si le gusta, tal vez lo recomiende. Si el elogio contagia a mucha gente, estamos camino de un éxito, incluso de un best seller.
En paralelo, el autor y la editorial trabajarán en la promoción del libro en medios de comunicación y en redes sociales, con eventos físicos y online, y ocasionalmente, con publicidad y marketing. Si lo hacen bien, potencian la colocación y la venta. El libro se ve en todas partes.
En muchos casos, corren en paralelo la versión electrónica o ebook, y a veces el audiolibro; más tarde, llegarán otros formatos. El mercado actual no deja nunca de ingeniar aprovechamientos para cualquier contenido. En el sector lo denominamos «economía porcina». Todo se aprovecha —el editor sénior de Arpa, Joaquín, asegura que esa expresión hoy tan común se la oyó decir por primera vez a Gonzalo Pontón padre, maestro de editores.
Una vez entendido el ciclo de vida del libro, veamos cómo se reparte el dinero de las ventas entre todos los actores.
Normalmente, el autor se queda entre un 8% y un 10% del Precio de Venta al Público (PVP) sin IVA. Puede ser menos y también un poco más. Depende del autor, del tipo de libro, de la editorial. Nos extenderemos en este punto cuando analicemos cómo encontrar editorial y firmar un contrato.
El distribuidor y la librería se reparten el 55% del PVP sin IVA. Siempre nos referimos a medias sobre dicho 55%. La librería se queda entre el 30 y el 40% restante —la tienda pequeña sobre el 30%, y un 40% o más la gran cuenta, al poseer más poder de negociación—. Estas cifras son orientativas y se corresponden con la situación del mercado español. En algunos países de América Latina, por ejemplo, el porcentaje de la distribución puede ser bastante más alto (y un dolor de cabeza para las editoriales).
Si echamos cuentas, a la editorial le corresponderá el 35% de los ingresos. Con ese porcentaje sufraga la edición, el diseño, la fabricación, el marketing, la comunicación y los gastos corrientes de la empresa —salarios, alquileres, suministros, etc.—. Hablamos, pues, de un negocio con poco margen, y de una actividad que requiere muchas personas especializadas en distintos ámbitos para que el producto libro resultante alcance la calidad debida. Pero tampoco sintamos mucha lástima por los editores: una editorial bien gestionada da beneficios, y de paso, genera empleo.
Eso sí, hay que tener en cuenta muchas variables. Reproducimos a continuación, y a modo de curiosidad, una reflexión de los estadounidenses Bret Bloom y Marc Fisher, impulsores del grupo editorial Temporary Services, y del sello Half Letter Press —texto recogido en la revista La vida social del libro—. Hablan de tiradas de ejemplares, algo que siempre interesa a los autores:
Una de las cuestiones más difíciles de negociar como editor es decidir cuántas copias de tu publicación vas a imprimir. Nosotros sabemos que no vamos a dejar de hacer y vender libros a corto plazo, por lo que si se tarda cinco años o más en vender una tirada, no pasa nada, siempre y cuando tengamos espacio para almacenar libros. Para las personas que carecen de espacio de almacenamiento, y no planean seguir publicando libros a largo plazo [muchas editoriales pequeñas, de vida incierta], los cálculos de producción deben sopesarse con las intenciones de distribución y el coste del alquiler del almacenamiento si este fuera necesario. Los costes de almacenamiento varían mucho según la ciudad o el país en el que vives. También debes pensar en el contenido que se está imprimiendo y si este seguirá siendo relevante dentro de unos años. Por ejemplo, ¿te gustaría leer un libro sobre las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 en 2022? A veces la gente nos propone buenas ideas que son demasiado urgentes para el tiempo que nos lleva distribuir.
Como en cualquier sector económico, cada negocio particular posee su carácter propio. Entre las más de tres mil editoriales que operan en España encontramos de todo. No obstante, desde las más pequeñas hasta los grandes grupos multinacionales, todas se desenvuelven en torno a cuatro grandes bloques (cinco si contamos «Otros») de clasificación de los libros; son los siguientes:
— No ficción
— Ficción
— Libro infantil y juvenil
— Libro de texto
— Otros
¿Cuánto pesa cada bloque en relación con el conjunto? Es difícil determinarlo con precisión. Te dejamos unas aproximaciones de los últimos cinco años. Aunque varían de un ejercicio a otro, sin duda nos sirven de orientación. En los últimos ocho años, según datos que hemos ido recabando en Arpa con diversas fuentes profesionales, la Ficción ha oscilado alrededor del 20% del mercado y la No ficción, un 30%. El libro de texto, alrededor del 5%, e Infantil y Juvenil, un 10-13%. Pero son cifras en constante variación, que has de tomar con mucha distancia.
Te dejamos como ejemplo puntual los datos recabados en su informe anual de 2023 por la Federación de Gremios de Editores de España. Datos que, de un año a otro, insistimos, pueden cambiar notablemente. Se desactualizan. Puedes confirmar cada ejercicio en la propia web de la federación, o en otras instituciones y empresas, públicas o privadas, del sector. Lo importante, no obstante, es que nos quedemos con el relevante peso de la No ficción en el conjunto global, algo que los lectores y lectoras suelen desconocer.
Títulos en papel
Ejemplares publicados(×1.000)
Tirada media
TOTAL
59.528
213,47
3.586
Ficción adultos*
12.423
48.958
3.941
Infantil y juvenil
9.575
55.305
5.776
Texto no universitario**
10.579
33.594
3.176
No ficción***
23.990
60.778
2.533
Cómics, tebeos, novelas gráficas
1.926
12.737
6.613
Otros
1.035
2.098
2.027
* Ficción adultos: Novela, Poesía, Teatro, Otros tipos de literatura
** Texto no universitario: Ed. Infantil, Ed. Primaria, E. S. O., Bachillerato, F. P., Libros y materiales complementarios
*** No ficción: Científico técnico y universitario, Ciencias sociales y Humanidades, Libros prácticos, Divulgación general, Diccionarios y Enciclopedias
Comercio interior del Libro en España, 2023.Fuente: Federación de Gremios de Editores de España
«No ficción» es una expresión de argot editorial. Como su nombre indica, se refiere a todo lo que no consideramos «Ficción». Es decir, no significa nada en sí mismo, un paraguas bajo el que se reúne un montón de géneros diferentes. Sin embargo, aunque mucha gente lo ignora, su mercado es el más grande, pues abarca desde una autobiografía o un ensayo filosófico, hasta un libro de cocina, un libro ilustrado para practicar yoga o un manual de autoayuda.
Dentro de la No ficción conviven un centenar de géneros, aunque el número varía en función de las clasificaciones, pues existen varias, al igual que sucede con la Ficción. En realidad, hay tantos géneros que es útil crear bloques o subconjuntos. Estos son los «macrogéneros» que utilizamos en Arpa para analizar el mercado:
— Humanidades y Ciencias sociales
— Autoayuda
— Historia y Memorias
— Salud y Alimentación
Conviene utilizar estas clasificaciones con precaución. Memorias y Biografías, por ejemplo, que representa alrededor de un 8% del mercado, y que en Arpa fusionamos con Historia, podría en parte unirse a Política sin dificultad, porque muchos best sellers de esa categoría son memorias o biografías de políticos.
Tampoco están claros los límites que separan la Psicología de la Autoayuda, por poner otro ejemplo. Los géneros, en definitiva, son una mera convención. Instrumentos de análisis y ordenación. Y otro tanto ocurre si nos adentramos en la Ficción, cuyos grandes géneros —Clásica, Contemporánea, Policíaca, Romántica, Histórica, Ciencia ficción y Terror, Erótica y Humor, etc.— reúnen miles de novedades anuales susceptibles de encuadrarse en varios géneros y categorías a la vez.
¿Por qué hay géneros que venden más que otros? Una pregunta simple, pero no tan fácil de responder. Hay temas que interesan más que otros. Temas universales y temas especializados, público general y lectores de nicho. Y hay modas, cambios sociales, tendencias y marketing. En cualquier caso, hay vida más allá de la cuota de mercado. La cuota no lo es todo. Cuanta más cuota tiene un género, más exigente es la competición: si te decides, por ejemplo, a escribir una novela negra porque parece que el género negro ahora se vende mucho, te enfrentarás a un número de títulos y autores enorme, al músculo financiero de los competidores, a la costosa visibilidad en la librería, a la lucha por aparecer en medios y a la concurrencia con otros muchos títulos similares en redes sociales. No decimos que no tengas que hacerlo, sino que la competición será mayor.
Los dos grandes grupos del sector editorial español, Planeta y Penguin Random House, poseen un 35% del mercado de la No ficción —parece mucho, pero es que en Ficción alcanzan el 65%—. Luego vienen algunos grupos «medianos», como Anaya, Harper Collins, La Esfera de los Libros, Urano o RBA Libros. Juntos suman un 15% del mercado. Y por último, el resto, más de tres mil editoriales, que se reparten el 50% restante.
Es importante señalar que el top 100 de editoriales de No ficción tiene una cuota de mercado del 80%. Las 100 siguientes —es decir, de la 101 a la 200 en cuota o facturación—, acumulan una cuota de mercado del 8%. Y las 100 siguientes (201-300), una cuota del 4%. Sí, es impresionante. En cuanto a la autoedición, representa una cantidad ingente de títulos publicados, pero no alcanza el 5% de la cuota de mercado.
En otras palabras: si quieres vender medianamente bien un libro, más vale que consigas publicarlo con alguna editorial del top 100. Igualmente, de esto hablaremos en profundidad más adelante.
Concluyamos este capítulo sobre las principales circunstancias del mercado del libro subrayando la oportunidad que supone el idioma. El castellano expande su posible audiencia a decenas de países con los que nos hermana la lengua. Un par de consideraciones al respecto.
La primera es que América Latina no existe como mercado editorial único. Es como decir «el mercado editorial europeo». Si la editorial quiere vender libros en América Latina, tiene que proceder país por país. Hay una veintena de países y cada uno tiene sus empresas de distribución, sus librerías, sus medios de comunicación, su idiosincrasia… y, por supuesto, sus autores nacionales.
En segundo lugar, los mercados en América Latina tienen tamaños muy diversos. Los más grandes son México y Argentina. Comparten dimensiones, unos 500 millones de euros en No ficción, que equivale aproximadamente a un 20% del mercado español.
Luego vienen Colombia y Chile: 250 y 150 millones, respectivamente.
Después, Uruguay, que, aunque es un mercado mucho más pequeño —25 millones—, por contar con una población mucho más reducida, también es un mercado sólido y agradecido. De hecho, Uruguay es uno de los países de la región con mejores índices de lectura.
Por último, el resto: Ecuador, Perú, Guatemala, Bolivia, Costa Rica, etc.
A modo orientativo: suele considerarse que la suma de los tamaños de los mercados de América Latina representa algo más del 50% del tamaño del mercado en España.
Estos números hay que tomarlos con precaución, porque se trata de datos aproximativos, y de elaboración propia de Arpa. Pero sirven para que el lector se haga una idea general.
La consecuencia lógica de que haya mercados grandes y pequeños en América Latina es que la expectativa de venta es diferente en cada país. En los mercados grandes, hablamos de centenares o miles de ejemplares, a lo sumo —muy pocos títulos superan los 10.000—. En los medianos, centenares. En los pequeños, decenas.
La venta está muy concentrada en las grandes ciudades y específicamente en las capitales de país. Esto también ocurre en España —donde Cataluña y la Comunidad de Madrid representan dos tercios del mercado—, pero en América Latina es una tendencia más acusada. Tiene que ver con múltiples factores económicos, culturales, logísticos —la distribución es muy cara—. Entrar ahora en detalles sería farragoso y poco útil para nuestro propósito.
Habrás advertido que no mencionamos Estados Unidos en ningún momento. ¿Por qué? Porque el mercado en lengua española en Estados Unidos es una gran incógnita. La prensa publica continuamente artículos en los que puede leerse que se trata de un mercado potencial increíble, que será una revolución, si es que la revolución no ha llegado ya, etc. Pero lo cierto es que nosotros, en Arpa, no hemos sabido captar ninguna señal de mercado digna de mención al objeto del presente Manual. La distribución en Estados Unidos es muy compleja y el interés que han demostrado hasta ahora los estadounidenses por los autores extranjeros es muy bajo; y por los españoles, también. Es cierto que hay varias decenas de millones de hispanohablantes en Estados Unidos, pero, por el momento, no sabemos explicarte cuánta No ficción o Ficción en español, o de qué géneros y subgéneros, leen esos millones de potenciales lectores.
