Autoconocerse para acompañar al niño - Laura Pont - E-Book

Autoconocerse para acompañar al niño E-Book

Laura Pont

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Beschreibung

En este texto expongo la evolución infantil desde la simbiosis madre-hijo/hija, pasando por la vinculación y llegando a la separación, y se dan pistas al acompañante del niño y de la niña, ya sea terapeuta o educador, o incluso madre, padre, para revisar su propia historia y conectar con su propio ser a fin de tratar a la niña y al niño con una mirada más libre y luminosa. El estudio señala la importancia del autoconocimiento del adulto a través de las herramientas y la actitud gestálticas, observando la repercusión de su niñez en su momento actual de vida y el por qué consciente e inconsciente que le lleva a dedicarse a acompañar a niños y familias. Con más de 35 años de experiencia en el campo psicoterapéutico y escolar, y como formadora de educadores y terapeutas, propongo líneas de actuación desde la teoría y práctica de la Gestalt, potenciándola a través de otras disciplinas, como son Biodanza, Constelaciones Familiares, Meditación.

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Seitenzahl: 314

Veröffentlichungsjahr: 2019

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AUTOCONOCERSE PARA ACOMPAÑAR AL NIÑO

La vinculación es la herramienta

Laura Pont Plana

TÍTULO: Autoconocerse para acompañar al niño

La vinculación es la herramienta

AUTORA:Laura Pont Plana, 2019

[email protected]

www.laurapont.com

TIPOGRAFÍA: HakaBooks - Georgia, cuerpo 11

PORTADA: HakaBooks ©

ILUSTRACIÓN PORTADA:Edurne Pita Ortín ©

CORRECCIÓN ESTILO:Milena Güell Hernández

1st EDITION: enero 2019ISBN: 978-84-18575-12-9

HAKABOOKS

08204 Sabadell - Barcelona

+34 680 457 788

www.hakabooks.com

[email protected]

hakabooks

Todos los derechos reservados. Prohibido, dentro de los límites establecidos por la ley y bajo las advertencias establecidas por la ley, la reproducción total o parcial de este trabajo por cualquier medio o procedimiento, ya sea electrónico o mecánico, procesamiento por ordenador, alquiler o cualquier forma de transferencia del trabajo sin autorización por escrito. de los titulares de derechos de autor.

“La infancia es el terreno sobre el cual caminaremos toda nuestra vida”

Lya Luft

AGRADECIMIENTOS

A los primerosque agradezcoesa mis hijos,Berta, Aina y Roger, que han sido yson el motorde vidayde crecimientomás importantepara mí. Conelloscomprendímuy prontoque los hijosvienen conun pandebajo delbrazo: el proceso personal, el empuje a crecer, aautoconocersey cambiar si es necesario (¡casi siempre!).

A Jaume,su padrey mi compañerode vida durante30 años. Gracias a él, a su silencio,a su compañíaincondicional,he podidocaminar, aprender, madurar. Él haestado siempre presenteyformandopartede este grancambio que hasido mivida.

A todos losgrandesmaestros quela vidaha puestoen mi camino: MaríaBondia, el Dr.Buñuel,EmparFresquet, Xavier Puigdevall, ErciliaOrellana, Peter Bourquin, MarionaDalmau,AriadnaBailo, MaríaBermejo,que me abriólaspuertas a laGestalt,yMaríaInésGómez,que me abrióel camino del amor a mi cuerpo. Y a lasgrandes amigasy así mismograndes maestras,con quien noshemosacompañado yapoyado en las duras y las maduras: TeresaEscobedo,María AntoniaOliveras y NuriaPiñero.

A todas lascolaboradorasdel centroKiona,donde tantohemos aprendido: MontseVallejo, Pepita Bosch,AsunciónViñasy otras personas quehan tenido unpaso másbreve,no por ellomenos enriquecedor. ACarmeSendray CarmenMiguel, porpermitirmecolaborarcomo psicólogaenla Llar d’infantsSonnegg,dondetantohe aprendidode las familias,los niños y laseducadoras.

Gracias también a todas las personasque han confiadoen miprofesionalidad, con quien hepodido viviren primera líneasu proceso y su transformación, ya quea través de estoscambioses como yohe podidoforjarmi manerade acompañar, escuchar,respetar, confiar. Solo lateoría nome hubieraayudado a hacerel cambioen mí queasí se ha hecho posible.

ABernardArmas, pordarmela oportunidadde coordinar elpostgrado deGestaltInfantil y con ello poder transmitir loque me han aportadotantosañosde experiencia, dedicación y amor. A LuisCarbajal, que con su acompañamiento ha idosiguiendo pacientemente mis pasos, poniendoluzy marcando tiempos, al primer esbozo de este libro. Y aEulàliaSanabra, que con todosu amorde amigayprofesionalidadde editora,ha leído yreleídoloque ibaescribiendo yme ha idoempujando, animando. Un agradecimiento muy especial a Milena Güell correctora e inspiradora de la forma amable que ha podido ir tomando este escrito que empezó como libro de estudio e investigación.

A mishermanosÒscar,Marc yMiquel, ya que sinellosyoseríaotra persona. Me ha costadoentender queformamosparte de un grangrupodonde todosapoyamosa todos,donde nohay quecompetirnipelearsenienvidiar, porque cada unotenemos unlugarynadie más queuno mismo lopodrá ocupar: no hay prisa.

Y a las personasque han hecho posibleTODO, sin ellos nadasería lo que esni lo queha sido. Un hombre y una mujerincondicionales que han estado siemprea mi lado,apoyando,animando, creyendo en mí, ayudando, dando su opinión,riendo yllorando: mis padresMIQUEL YROSA. Me sientohijadel amoryque mi vidaha estado llenade atención, de escucha, de apoyo, de creatividad,de creeren uno mismo yen la propiafuerzacreativa. Propulsoresde ideas,generadores, vengode familiasemprendedorascon grandespotenciales quesellevaban ala práctica y no se quedaban ensueños.

Y así es este libro que muestra mi sueño, mi proyecto de vida, ha visto la luz gracias a todos y cada uno de los aquí nombrados y a muchas personas más. Estoy contenta y satisfecha del trabajo realizado, que he disfrutado y también padecido. Una vez más, vivenciar y saberme acompañada.

A todos ellos les quiero dedicar este escrito con mi más sincera gratitud.

TESTIMONIOS

La lectura del libro Autoconocerse para acompañar al niño. La vinculación es la herramienta, de la psicóloga y terapeuta Laura Pont, es una gran oportunidad para todo educador que desee reflexionar sobre su acción pedagógica y, a su vez, realizar un proceso de crecimiento personal auténtico y profundo. La autora muestra, con gran generosidad y pedagogia, su propio proceso de autoreflexión y cómo éste ha impulsado su crecimiento personal y estilo profesional. Se trata de un libro altamente recomendable por su enfoque sistémico que permite ver al otro desde su singularidad.

Además, ofrece pautas de actuación pedagógica desde una mirada respetuosa y amorosa que hace sentir al otro como el verdadero protagonista de su desarrollo personal.

Mariona Dalmau Montalà

Doctora en Psicología y Profesora Titular de la Universidad Ramon Llull

Desde mi experiencia como maestra, corroboré que la vinculación adulto-niño es fundamental para su desarrollo personal. Este libro es un gran testimonio para padres y maestros en la educación de los niños para su desarrollo en la salud emocional y social. La propia vivencia de Laura, penetra al lector con un gran discernimiento.

Carme Bosch Datzira

Educadora infantil per més de 35 anys.

Este libro es como un viaje, que nos muestra a través de diferentes autores y la larga experiencia personal de Laura Pont, la importancia de los primeros años de vida. Muestra como son de importantes los primeros vínculos de seguridad y de amor incondicional para construir una personalidad sana y libre. Explorando en nuestro niño interior, con una mirada amorosa y tierna , nos orienta hacia el camino a seguir para hacer un buen acompañamiento.

De lectura clara y amena, escrita desde un profundo amor a la infancia.

M.Antònia Oliveras Pons

Psicóloga, logopeda y psicopedagoga en la escuela Bergantí del Masnou.

El libro de Laura Pont no es solo un tratado teórico, que también, es un libro sentido y vivido y así lo transmite o así me llego como mínimo a mi.

Leerlo fue la confirmación de que lo que escribía lo ponía en práctica con su buenhacer y buensentir que yo también vivenciaba con y gracias a ella en las sesiones de biodanza.

Como maestra y como madre puedo corroborar la gran importancia de la vinculación entre madre e hijo, tema tratado en el libro.

Leerlo creo que no te va a dejar indiferente y posiblemente te encamine a bucear en tu propia infancia para estar mas presente y llibre con tu hijo-a.

Elena Müller Valentí

Educadora infanti y consteladora familiar.

Podría decir que me fue útil para entender el porqué de mi dedicación al mundo de la enseñanza, mi niña herida por motivo, entre otros, de una escuela que no era en absoluto acogedora en ningún sentido, intervenía en mi vida adulta haciendo de las suyas...

Cristina Ros Obrador

Psicopedagoga y logopeda en la escuela Mestral de Sant Feliu de Llobregat, con alumnos de 3 a 17 años.

De forma general, este libro me parece un manual básico de consulta para todo aquel que esté en contacto con niños o familias. A nivel profesional me facilita situarme ante el infante o sus padres con una mirada objetiva de su situación y me clarifica como terapeuta para continuar acompañándoles por el camino amoroso que les proporcione más libertad. A nivel personal, me permite ser más consciente de cómo soy y cómo me relaciono, y me da las herramientas para transcender los obstáculos que encuentro en mi día a día.

Elena Banzo Arguis

Psicóloga general sanitaria, terapeuta Gestalt infantil y adolescencia e instructora de método de autóctonocimiento a través de la danza.

Psicóloga en Centre Kiona y en la Asociación @noe acompañando a familias desde la psicología sistémica familiar.

PRÓLOGO Por Loretta Zaira Cornejo Parolini

Conozco a Laura desde hace tiempo, yo diría que son esos encuentros del alma en los que nos reconocemos, aunque sea la primera vez que nos vemos.

Lo que admiro de ella, y me ha gustado siempre, es su ternura, tanto en lo personal como en lo profesional, su congruencia, ese amor por los niños, los jóvenes y sus familias; así como por sus alumnos. Su gran capacidad de ser flexible sin perder sus principios y cómo conduce con mano firme y serena todos los conocimientos y aprendizajes que ha adquirido a lo largo de su vida y que transmite generosamente.

Este libro partió de una tesina para la Asociación Española de Terapia Gestalt, pero la consideré tan valiosa, (por su aporte y rigor científico y por todo lo que vuelca de sus experiencias de todos estos años); que pensé que no podía quedarse ahí y por eso la animé a convertirla en libro. Me alegra que así haya sido.

Me alegra que exista para muchos alumnos, que se verán conducidos de su mano paso a paso, a través de las diferentes áreas necesarias para embarcarnos en la Terapia Gestalt aplicada a niños y jóvenes. En este terreno las publicaciones aparecen con cuenta gotas.

Como podrán comprobar desde el principio, con tan sólo leer el índice, Laura crea un recorrido desde las bases teóricas y estructurales de los diferentes marcos teóricos, que es necesario transitar para tener una mejor base de entendimiento en nuestro acercamiento a la ayuda.

Laura respeta los conceptos de la Gestalt como base, introduciendo muchas otras teorías que, como decían Fritz Perls y otros teóricos de la Gestalt, debían integrarse para el beneficio del paciente y de la propia Gestalt

Son hermosos los apartados donde expone su transcurso de la mente al corazón y del corazón al cuerpo; un viaje tan imprescindible y que es necesario conocer para poder acompañar a los clientes que nos llegan a las sesiones, que muchas veces llegan bien desconectados y, al mismo tiempo, el planteamiento del trabajo en grupo para poder vivir el paso del eje vertical al horizontal.

A medida que prosiguen los capítulos, nos adentramos en el acompañamiento al niño durante su infancia desde la mirada gestáltica.

CREER EN EL NIÑO: una frase hermosa, y tan difícil de seguir en ocasiones, Laura se atreve a aplicarla desde su entereza y alma vocacional.

Por otro lado, revisamos los diferentes tipos de vínculos, tan importantes hoy en el acercamiento al mundo de los niños, todo lo que tiene que ver con la relación, con figuras de apego, así como sus beneficios, o sus consecuencias en caso de no darse.

Nos presenta también el tema del vínculo en el propio acompañante, a veces tan olvidado; lo menciona como herramienta terapéutica, no sólo en las sesiones, sino en las escuelas, tutorías, grupos de encuentro, grupos de ocio...

Otro de los temas destacables es su viaje desde el vínculo perinatal a los primeros años de vida pre-edípica , pasando luego por el desapego y por la necesaria separación, el cierre y la despedida.

También quiero dar importancia a los anexos, cada uno imprescindible para cualquier lector que quiera asentar todo lo que Laura plantea en este libro.

Es un libro que se lee bien, porque va conduciendo de la mano por los diferentes procesos necesarios, uno lo acaba con la sensación de sentirse más seguro y saber un poco más.

Te doy las gracias por permitirme escribir este prólogo pero, sobre todo, por haber podido caminar a tu lado en esas conversaciones en comidas rápidas o telefónicas, en las que el entendimiento era casi inmediato, estamos trabajando con un mismo fin, el mundo de los niños, la Gestalt, la vinculación, lo relacional , la familia y el mundo de hoy en general.

Madrid 16 Diciembre 2018

INTRODUCCIÓN

“El entrenamiento principal que puede recibir un terapeuta

es el proceso terapéutico individual.

Consiste no en aprender técnicas

sino en adquirir la capacidad de ver las cosas tal como son”

Claudio Naranjo

“Lleva mucho tiempo crecer

hasta convertirse en un niño”

Pablo Picasso

El tema central es el acompañamiento de los niños, tanto desde la vertiente educacional como terapéutica, siguiendo dos procesos paralelos: uno, ahondar en la vinculación del niño con los cuidadores; el otro, el del acompañante, que tendrá que respetar el proceso del niño e investigar sobre el suyo propio.

Como punto de partida, utilizo mi experiencia de más de 35 años como psicopedagoga, psicoterapeuta infantil y formadora de profesionales (educadores, psicólogos, terapeutas…) que trabajan con niños. Esta última faceta ha sido una gran fuente de inspiración y aprendizaje en mi proceso personal y profesional, facilitándome un entorno privilegiado para elaborar lo que ahora expongo. Quiero plasmar aquí mi pasión, mi dedicación al acompañamiento de niños y adultos, dar fe de aquellos procesos que me han ayudado a mirar al otro, escucharlo, darle la libertad y la dignidad de ser tal como es, de despertar todos sus potenciales.

Por los años noventa, cuando leí Teoría y práctica de la Gestalt de Fritz Perls, me sentí completamente identificada, sentía que esta era mi manera de entender al niño y a partir de aquí empecé a ahondar en este enfoque. También por esos años empezaba mi trayectoria como docente en la Universidad Ramon Llull de Barcelona, donde impartía un postgrado a maestros ya diplomados. Corrían a mi cargo dos módulos: las bases de la psicología evolutiva y cómo realizar la vinculación entre familia y escuela.

Poder ofrecer a mis alumnos todos estos conocimientos investidos de humanidad y de confianza en la vida era algo que yo destilaba de la Gestalt e impregnaba mi forma de exponer los temas y de entender la evolución. Creer en el niño y en su potencial, creer que la familia que le había tocado era la más oportuna, la única. Así es como entiendo la Gestalt, mi filosofía de vida, una manera de entender y de estar en el mundo, no tanto una suma de técnicas ni una metodología concreta. Una vez entro en esta forma de vivir, ya utilizo todas mis herramientas, mis saberes antiguos, toda mi trayectoria de vida para ponerla al servicio del niño, de la familia, del educador, del terapeuta. Desde aquí siento que tengo algo que ofrecer a la humanidad desde el humilde lugar que cada uno ocupamos, al igual que una bonita playa es la que es, gracias a todos y cada uno de sus granitos de arena.

Para el desarrollo de mi profesión ha sido muy importante el sentirme acompañada y orientada por tantísimos profesionales, amigos, colegas y familiares. Poco a poco he ido cerciorándome de que no estaba sola, que todos participamos activamente en los caminos de aquellos con quienes coincidimos en mayor o menor medida. Esto hacía cada vez más indispensable acompañar a otros y así continuar la cadena del dar y recibir, tomando conciencia de la red energética en la que vivimos y hacerlo desde el corazón.

Actualmente continúo este recorrido de aprendizaje y vivencias junto a profesionales que trabajan con niños en el Institut Integratiu de Barcelona, donde formo parte y coordino el equipo docente de GIA, la Formación de Gestalt aplicada a la infancia y a la adolescencia, desde 2012, actividad que simultaneo con mi trabajo como psicoterapeuta familiar, infantil y de adultos en mi consulta privada.

Dedico este libro a ponderar la importancia de estos valores de base, sobre los cuales creo y propongo actividades de autoconocimiento del adulto, desde la repercusión de su niñez y su vinculación en los primeros años de vida, en el momento actual de vida.

La vida, el crecimiento, es un proceso, y todos aquellos que acompañamos a niños necesitamos entender claramente que están en pleno proceso (igual que los adultos, lo reconozcamos o no), que cada paso trae unos conocimientos y despliegues de uno mismo y que cada etapa llega en su preciso momento. Que las personas no somos máquinas programadas o relojes puntuales, que los procesos no son continuos ni homogéneos, ni siempre se evoluciona dando pasos hacia adelante. Muchas veces se necesita la regresión a etapas anteriores para dar un salto cualitativo y/o cuantitativo. Si en Gestalt es primordial entender la sanación desde la noción clave del proceso, para el acompañamiento de los niños es piedra angular, ya que tiene que ser desde ahí, desde saber mirar con paciencia y esperanza, a la vez que motivando y creyendo en el otro.

Desde esta observación no crítica y desde la confianza puesta en la autorregulación organísmica, en la bondad de la vida y en la del hombre, es como quiero y decido acompañar al niño, a la familia, a educadores, psicólogos, terapeutas, pediatras y otros acompañantes de la infancia.

El adulto que decide trabajar con niños, inconscientemente, está conectando con su niño interior. El contacto que el adulto tiene con el niño tiene una estrecha relación con la forma en que este trate al suyo propio. Pretendo explicar por qué es tan necesario que el terapeuta o el educador lleve su niño interior a la conciencien para integrarlo. Y lo defiendo desde la convicción de que el acompañamiento a los niños es un acto necesario por ambas partes, en paralelo con la bidireccionalidad de la vinculación. Desde el niño es obvio, pero también desde el adulto, quien tiene la necesidad de acompañar a su niño interior y, en la medida que pueda darle luz, sacarlo a la luz, podrá brillar y vivir sin tiranteces, sin restarse a sí mismo.

Es por ello que me parece decisivo el aspecto vivencial en la formación del educador y el terapeuta: este no es alguien que tan solo sabe y transmite, sino que es alguien que vive, tiene conciencia de sí y acompaña en la vida. Evocando la célebre frase de Jung: “Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”.

Así podemosacompañar a lasfamilias y a los niños a sabersepersonasde luz, que básicamente es reconocer la esencia que somos todos. Y estoes una tareasagrada, transparente,amorosa,un camino que pasaante todoporsaberseuno mismo un serde luz, estar en lacerteza de quetodoslo somosy que cada unoocupamosun lugar en lapropia viday en la de los demás. Saber que las carassombríasnadie lasquiere ocupar, pero están ahí y todos lastenemos:no hay buenos ymalos,todostenemospartesde luzy partesde sombraen las quenecesitamosponerconciencia, necesitamos reconocer, necesitamos amar,ypodernosaceptarnos comohumanos,es decir,con errores,con rabia,con dolor,conpena. Reconocer y aceptar que hemos estadoen estado de shock, como describe Krishnananda en su libro De la codependencia a la libertad, o que hemos sidoabusados, como estudia y relata Alice Miller en su extensa obra (El drama del niño dotado, La llave perdida, El cuerpo no miente, etc.), que no siempre hemospodido serlo buenos y amorososque queríamos,niasí se nos ha correspondido.

Mientras se mira al niño y su evolución, mientras se entiende el proceso de simbiosis, vinculación y desapego con la madre, mientras se van viendo las corazas que el niño necesita poner para defenderse, para protegerse del no-amor, el adulto va entendiendo sus propias corazas, aquello de lo cual se esconde y protege, y va aprendiendo a confiar en su valor intrínseco, su valor de alma, va descubriendo su ser de luz al estar en contacto e intentar encontrar el ser de luz del niño que tiene delante. No habría forma de ver la luz y la bondad en el niño si no fuéramos capaces de reconocerla en nosotros mismos, ¡solo vemos lo que somos!

Para desarrollar todo esto, presento el libro en dos partes: en la primera hago un encuadre teórico de los autores y las líneas de pensamiento que son ejes de mi trabajo, y expongo mi recorrido, mis experiencias, que han sido la base de mi aprendizaje. La segunda parte trata de las herramientas, las actitudes necesarias para trabajar con niños desde la Gestalt. Seguidamente profundizo en tres temas muy relacionados entre sí: la vinculación, el desarrollo emocional en las primeras edades y el desapego. En estos tres capítulos abordo las bases de estos conceptos en los niños para poderlos revisar en el adulto que los acompaña, así como observar los aspectos que contribuyen a vivenciar dichos conceptos. Finalmente se ejemplifican vivencias y procesos de los participantes.

A continuación resumo mis principales objetivos:

Validar la importancia del trabajo personal gestáltico del acompañante

Poner luz en los procesos individuales de los terapeutas, educadores y/o acompañantes de niños y niñas, ya sea en el ambiente terapéutico o preventivo-educativo, darse cuenta de la relación que existe entre el afán de estar entregado a la infancia y la resolución de la propia autobiografía, es decir, cómo el sufrimiento vivido en la propia infancia nos lleva a una forma sana, genuina y generosa de resolución, y al mismo tiempo de “evitar” el sufrimiento del otro. Así, durante el proceso, el acompañante se va dando cuenta de lo propio, principio básico de la Gestalt, y a la vez se responsabiliza en el aquí-ahora, tomando las riendas de su vida y no permitiendo que el inconsciente maneje, desde lo oculto, sus relaciones. Este autoconocimiento nos permite no transferir nuestra experiencia de dolor al otro, creyendo y haciendo creer que es del otro.

La Gestalt abre una puerta imprescindible para continuar el proceso de sanación. Darse cuenta: primero hay que notar, ver que “esto está de esta manera en mí”. A menudo los niños y las familias llegan a la escuela o a la consulta con malestares no reconocidos, y menos sabiendo cuál es la raíz. El papel del acompañante es ayudarles a percibir corporalmente, emocionalmente, y así poderse acercar al origen. Es algo de alta responsabilidad, no se trata de decírselo, se trata de que ellos mismos lo noten, lo concreten y, siguiendo con el ciclo de necesidades, vean cuál sería el paso siguiente, orientarles en la energización, y acompañarles en los pasos sucesivos hasta un cierre satisfactorio. A medida que el adulto que acompaña avanza en su propio autoconocimiento, puede acompañar de manera mucho mejor a niños, adolescentes y otros en general.

Establecer las bases para una relación gestáltica entre el niño y el adulto

Las bases que necesitamos cultivar como adultos para poder estar siguiendo y acompañando al niño y a su familia: la mirada y la escucha atentas; la actitud gestáltica no juzgadora; creer en la bondad del niño y su proceso; reconocer al niño como parte de varios sistemas, primero el familiar, luego el escolar, etc.; y estudiar, observar la relación, la vinculación y el desapego como manera de salir al mundo.

“No se puede ayudar ni se puede arreglar lo del otro si antes no lo amamos. Y es por lo que te planteo: ¿Cuánto amas a las personas en general? Un amor lo suficientemente bueno como para poder entregarte al proceso a pesar de los cansancios, o de lo difícil del caso, o de los obstáculos que tanto tú como él encuentren en el camino, obstáculos tanto externos como internos” (Cornejo, 2010, p.18).

Subrayar la importancia del proceso: la comnfianza y la autorregulación organísmica

Comunicar la esperanza en la vida y el ser humano; poder dar suficientes razones físicas, médicas, biológicas y psicológicas demostrables para “contagiar” a educadores, psicólogos, terapeutas, médicos y padres la alegría y la esperanza en el acompañamiento, que existe la posibilidad de creer en el niño, en el ser humano, que lo que no se pudo realizar en su momento se puede resarcir ahora. Para ello, “necesitamos una cualidad para la cual no conozco mejor nombre que ‘confianza organísmica': confianza en nuestros impulsos, confianza en la sabiduría de nuestra espontaneidad, y confianza en el placer como brújula de nuestro yo instintivo” (Naranjo, 2004, pp.121-122).

Demostrar la importancia de la vinculación y el contacto como leitmotiv para entender al niño y sus relaciones

Unniñosolo no puedesobrevivir, esla cría del mundo animal que necesitamás tiempoel cuidado de unadulto, hasta los2 o 3añosno empieza a obteneruna mínima autonomía. El vínculo es bidireccional, es decir, se crea desde la necesidad de ambos: mamá/cuidador e hijo.

Es de vital importancia conocer cómo se estableció el primer vínculo con la madre o los primeros cuidadores, la evolución del mismo a través de las diferentes etapas de desarrollo y cómo se produce el tránsito hacia el desapego. Ya que es a partir de esta progresión que se crea la relación con uno mismo y con los otros.

Todos los adultos podemos hacer un trabajo de revisión de nuestro vínculo, para esto el trabajo en grupo, la mirada, la escucha, son elementos esenciales.

“Como quiera que sea, Freud, tuvo el gran mérito de darse cuenta de que la neurosis era algo prácticamente universal y de que es transmitida de generación en generación mediante el proceso de parentalización (…) El origen de la neurosis debe buscarse en un maternaje imperfecto y, hablando más generalmente, en problemas de parentalización” (Naranjo, 2004, pp.3-4).

Destacar la importancia de los tres primeros años de vida

Haber leído a D. W. Winnicott y encontrar la Gestalt me ha llevado a poder recibir este cuidado humano, este sostén que en su momento no obtuve en la medida de lo esperado, y también a aprender maneras de poderlo ofrecer a mis clientes, alumnos, etc.

Baso mi trabajo en recuperar, resarcir el sostén que en su momento no fue suficiente, no tanto porque no existiera (en muchos casos) sino porque el humano tiene tendencia a recordar lo que no hubo. En palabras de Winnicott (1987): “Los bebés no recuerdan haber recibido un sostén adecuado: lo que recuerdan es la experiencia traumática de no haberlo recibido” (p.87).

“Podemos realmente alterar el pasado del paciente, de manera tal que un paciente cuyo ambiente maternal no fue lo suficientemente bueno pueda convertirse en una persona que ha tenido un ambiente facilitador adecuado y cuyo crecimiento personal ha podido en consecuencia producirse, aunque tardíamente (…) En un contexto de sostén y de manejo suficientemente buenos, el nuevo individuo puede llegar a realizar parte de su potencial. Hemos transmitido confiabilidad y el paciente ha respondido con el crecimiento que podría haber tenido lugar en las etapas más tempranas, dentro de un contexto de cuidado humano” (Winnicott, 1987, p.135).

Validar el grupo de aprendizaje para sanar carencias vinculares a través del contacto-retirada

Es muy importante queestosprocesosseanen grupo, que cadapersona se sientaparte del grupo quesostieney contienea unosy a otros,y al mismo tiempo sepueda rendiry apoyaren el grupo quetambiénle sostieney le contiene. Las personassomos seressociales, nosformamosa partir del contactocon el otro, empezandopor el contactoconla familia nucleary continuandopor los grupossociales: vecindad, escuela, amistades. Así se crea un espaciode crecimiento y aprendizaje grupal, donde cadaacompañantese encuentrecon suself, consu ego, con sus manerasactuales, dándose cuentade dónde vienen yqué salidas(más o menosdolorosas)ha encontradohastaestemomento.

“El grupo es el espacio privilegiado de la experimentación social. El grupo te ve, te enseña lo ciego, rescata aspectos tuyos a pesar de ti y te salva de la maldición original familiar, es decir, de la programación temprana que te ayudó a sobrevivir en casa pero que te invalida en el mundo” (Peñarrubia, 2014, p.28).

Puesto que la Gestalt se ha desarrollado en el mundo del adulto y hasta el momento hay pocos escritos sobre su aplicación en el mundo infantil y familiar, quiero transmitir con este trabajo la manera en que, día a día, he ido forjando mi acercamiento a los niños y sus familias. Creo que para los acompañantes de la etapa infantil puede ser de orientación, sobre todo en lo que respecta a la actitud. A lo largo de estas páginas, se pueden encontrar experiencias y testimonios de alumnos del postgrado de Gestalt Infantil que reflejan el proceso de autoconocimiento para acompañar al niño, a quienes agradezco la confianza y su gran generosidad al compartirlas. En el Anexo III, madres, educadoras y psicólogas aportan sus experiencias sobre cómo el autoconocimiento, la aceptación de sí mismas y la validación de su ser han repercutido en su relación con el niño, sea en casa, en la consulta o en la escuela.

Por último, es una gran satisfacción para mí haber llegado a esta plasmación material de mi experiencia, pasar a papel lo que hago a nivel aparentemente intuitivo y ponerle palabras a unas acciones basadas en el amor y el respeto. Todo mi recorrido por la vida coge un sentido de entrega a la sociedad.

Deseando que este trabajo sea de utilidad e inspiración para otros acompañantes de niños, me permito copiar aquí la dedicatoria que Claudio Naranjo me escribió en su libro Cambiar la educación para cambiar el mundo, en agosto de 2004: “Para Laura: celebrando su interés en este gran sueño y anticipando quesu sentido de solidaridad hacia ‘la salida que más promete’ enriquecerá su vida”.

Gracias, Claudio, así es.

PARTE I

BASES TEÓRICAS Y ESTRUCTURALES

I

Marco teórico

“La Gestalt no supone ‘perder la cabeza’

o evitar cualquier reflexión teórica, sino, por el contario,

unir la cabeza al cuerpo y al corazón.

Nuestros dos cerebros son complementarios”

Serge Ginger

Desarrollo de la psicología y autores relevantes

A mediados del siglo XX empieza a tenerse en cuenta a los niños como seres vivos con una entidad propia, hasta entonces la infancia era considerada como un paso a la juventud y a la adultez. Unos años que debían que transcurrir para poder vivir la vida, para poder ser hombres y mujeres de provecho, eran solo un trámite.

El 16 de septiembre de 1924, la Liga de las Naciones aprueba la Declaración de los Derechos del Niño, el primer tratado internacional sobre los Derechos de los Niños. A lo largo de cinco capítulos, la Declaración otorga derechos específicos a los niños, así como responsabilidades a los adultos.

El 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que “la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales”.

En 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, que describe los derechos de los niños en 10 principios.

Paralelamente a la aceptación de los derechos de la infancia en la sociedad occidental (Europa y América), Sigmund Freud empieza sus investigaciones, siguiendo a Charcot y Mesmer que trabajaban con la hipnosis y las regresiones al pasado individual, sobre el inconsciente y se da cuenta que éste se crea en la infancia, principalmente en la relación con los padres. “Freud dice: ‘El psicoanálisis es una manera de mejorar la relación entre padres e hijos’. Freud habló de ‘la inteligencia radiante del niño’, el entusiasmo ingenuo, la osadía natural y la fe incondicional en la infancia que quedan sojuzgados por las ambiciones excesivas, la enseñanza atemorizante y la información limitante y limitada” J. Abrams (2001) (p.384).

Así, la psicología empieza a dar importancia a los primeros años de vida, a la relación y la vinculación que se ha creado entre el hijo y sus padres, que será la base de la estructura de carácter y de la manera en qué este niño se relacionará con el mundo y con las personas con las que comparta alguna faceta de su vida (familia, trabajo, ocio). “Mientras que por un lado nos enseñaba a reconocer la maldad demoníaca latente en los niños, nos instaba, por otro, a no sofocar lo que en ellos hay de bueno y creativo” (p. 385). Abrams (2001) sobre Freud.

Esta visión abre muchas líneas de investigación que han sido continuadas, por ampliación u oposición, por alumnos y/o psicoanalizados por Freud; ahondando en aspectos concretos nombrados o señalados por él. Nombro a continuación a algunos de ellos, reconociendo la influencia que han tenido sobre la creación de la psicología infantil, la psicología dedicada al niño y a su entorno: familia y escuela.

Carl G. Jung continua la tarea hablando del inconsciente colectivo, donde nos resalta que ya no son solo los primeros años de vida sino también aquello que han vivido los ancestros lo que llega al infante, marcándolo y preestableciendo unas formas de relación y de reacción ante las dificultades. La base de la teoría del inconsciente colectivo son los arquetipos, que constituyen la estructura de la teoría: son disposiciones psíquicas innatas que nos sirven para experimentar y representar el comportamiento y las situaciones humanas básicas.

Erik H. Erickson, también psicoanalizado por Freud, le reconoce el haber inventado un método que permita detectar aquello que durante la infancia echa a perder las grandes potencialidades en todo ser humano. La principal aportación de Erickson es el estudio de las relaciones psicosociales de la persona, extendiendo el periodo evolutivo y de formación a toda la vida. Describe ocho etapas evolutivas que van del nacimiento a la muerte. Cada etapa hace referencia a la creación de una relación segurizante y “buena”, o a su ausencia o carencia. Por ejemplo, habla de confianza versus desconfianza durante la etapa oral, autonomía versus vergüenza y duda durante la etapa anal, y así hasta llegar a la muerte.

Paralelamente, Jean Piaget investiga y describe las etapas evolutivas en cuanto al desarrollo cognitivo y también relacional del niño, es decir, entra al detalle a estudiar y ordenar las diferentes etapas que va viviendo el niño en su forma de relacionarse, su forma de mirar y reconocer los objetos, los diferentes puntos de vista y la relación con los compañeros y los adultos. Así la edad infantil va tomando cuerpo por sí misma.

Piaget enfoca el funcionamiento de la inteligencia mediante dos procesos: asimilación y acomodación, que interaccionan continuamente y cuyo equilibrio en un momento dado puede manifestarse como la adaptación al medio, es decir, las nuevas experiencias son conducidas a la mente, que las obliga a acoplarse lo suficiente a experiencias ya existentes para poder adaptarse. Por consiguiente, la inteligencia asimila en su interior nuevas experiencias, transformándolas para que éstas se puedan adaptar a la estructura construida (asimilación); cada nueva experiencia implica que las estructuras ya construidas se modifiquen para aceptarla (acomodación). Piaget menciona las creencias y valores, las formas de razonamiento y las clases de relaciones entre los miembros de una sociedad como factores que afectan a la formación de la estructura del lenguaje. Su interés se centra en la influencia que estos tienen en los diferentes estadios del desarrollo.

Alice Miller, también psicoanalista, describe el efecto que el maltrato, abuso o abandono en la infancia tienen en la evolución de los adultos, sobre todo en su desarrollo relacional con el mundo, explica su importancia a pesar de que a nivel de rendimiento cognitivo, los niños dotados estén dando unos resultados excelentes. La introducción de su primer libro, El drama del niño dotado, contiene un famoso párrafo que resume la perspectiva de Miller (2014): “La experiencia nos enseña que, en la lucha contra las enfermedades psíquicas, únicamente disponemos, a la larga, de una sola arma: encontrar emocionalmente la verdad de la historia única y singular de nuestra infancia” (p.15).

A. Miller se desencanta de su propia profesión, el psicoanálisis, tras muchos años de práctica. Critica vehementemente la teoría psicoanalítica de las pulsiones de la vida y la muerte (eros y tanatos) debido a que, en su opinión, esta teoría otorga el marco para que las experiencias traumáticas de los niños sean comprendidas como fantasías infantiles, negando así la realidad del abuso y el maltrato infantil.

Melanie Klein, siguiendo los pasos de Anna Freud, pone luz sobre las etapas tempranas de la niñez desde una visión psicoanalítica y teórica, sin interesarse directamente por el niño real. Más adelante, por los años 50, a petición de John Bowlby, Esther Bick crea el Método de Observación de Bebés dentro de sus familias y lo integra en el marco de la formación de psicoterapeutas de niños de la Clínica Tavistock.

Klein supervisa desde su visión psicoanalítica a Bowlby, a pesar de tener diferentes visiones sobre el rol ideal de la madre en el tratamiento del niño desde el nacimiento hasta los 3 años. De una manera específica e importante, Klein expresa el rol de las fantasías infantiles del niño acerca de su madre, mientras Bowlby enfatiza la actual historia de la relación entre el niño y su madre.

John Bowlbyestudia e investiga el vínculo afectivo. Considera y parte de la idea que así como haya podido estar el niño con su madre o separado de ella, así evolucionará todo el desarrollo posterior de su personalidad. Investiga la relación madre-hijo a partir de estudios empíricos con niños de 2-3 años, estableciendo una gran diferencia con respecto a Freud, quien siempre ha deducido de forma teórica lo que pasa en la infancia a partir de los relatos de los adultos en la consulta. De igual modo se separa del mundo de las fantasías infantiles de M. Klein, su supervisora por muchos años.

Mary Ainsworth, psicólogaestadounidense