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Descubre una Barcelona de cine con esta guía: visita la capital del Mediterráneo siguiendo los pasos de Penélope Cruz, Javier Bardem, Scarlett Johansson, Sean Penn, Mario Casas o Ürsula Corberó y Quim Gutiérrez. Vive unas vacaciones de película al recorrer la ciudad identificando las localizaciones de El cuerpo en llamas, Uncharted, Vicky Cristina Barcelona, El perfume y más de 150 películas de directores como Almodóvar, Antonioni o J. A. Bayona. Recorre la ciudad de Gaudí y la capital del Modernismo tal y como la han inmortalizado los mejores cineastas. En esta guía encontrarás datos desconocidos, anécdotas de las estrellas, fotografías de las localizaciones y propuestas para realizar hasta 28 rutas distintas. Incluye códigos QR para acceder con el móvil a mapas exclusivos realizados por nuestro equipo editorial y consultables en Google Maps. Con ellos tendrás acceso a los datos prácticos de la guía en todo momento.
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Seitenzahl: 451
Veröffentlichungsjahr: 2023
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GUÍA PARA VISITAR BARCELONA A TRAVÉS DEL CINE
BARCELONA UNA CIUDAD DE PELÍCULA
EUGENI OSÁCAR
EDICIÓN DIGITAL ACTUALIZADA 2023
Proyecto financiado por la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, Ministerio de Cultura y Deporte.
Financiado por la Unión Europea-Next Generation EU.
Primera edición: julio de ٢٠١٣
Edición ampliada: noviembre de ٢٠١٨
Edición digital actualizada: octubre de ٢٠٢٣
© del texto: Eugeni Osácar
© de esta edición: Editorial Diéresis, S.L.
Travessera de les Corts, ١٧١, ٥º-١ª
٠٨٠٢٨ Barcelona
Tel. ٩٣ ٤٩١ ١٥ ٦٠
www.editorialdieresis.com
Diseño: dtm+tagstudy
ISBN: ٩٧٨-٨٤-١٨٠١١-٢٠-٧
IBIC: WTH
Depósito legal (libro impreso): B ٢٤٢٣٢-٢٠١٨
Todos los derechos reservados.
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LAS ESTRELLAS DE HOLLYWOOD EN BARCELONA
UNA LARGA VINCULACIÓN CON EL STAR-SYSTEM
La presencia de rodajes internacionales en Barcelona es casi paralela al nacimiento del cine: el 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumière realizaron la primera sesión pública en el Salon Indien de París y, a principios de 1896, Auguste y Louis Lumière ya enviaron a su joven colaborador Alexandre Promio a rodar unas Vistas Españolas. Este material que, como otros, era fruto de viajes por toda Europa, tenía que servir para presentar el nuevo invento. El primer rodaje de las famosas Vistas se realizó en abril de ese año en Barcelona, con la realización de diversas películas, entre las que destacaban una dedicada a las vistas del puerto de Barcelona, otra a unas regatas organizadas por el Reial Club Marítim y una tercera de una corrida de toros en la plaza de la Barceloneta, hoy en día desaparecida. Así pues, la vinculación de Barcelona con la naciente industria, que tenía por entonces a Francia como epicentro, fue muy estrecha desde los albores del séptimo arte. Valga como ejemplo que las productoras francesas Gaumont y Pathé, dos de las pioneras, establecieron sucursales en Barcelona que editaban películas.
Transcurrido un tiempo y una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, en los años veinte, Barcelona se convirtió también en una antena importante del cine de Hollywood, ya que era el centro de distribución de las producciones norteamericanas en España: en 1924 se instalaron en la ciudad la Metro Goldwyn Corporation y la Hispano Foxfilm y, en 1927, la Paramount Films.
La visita a Barcelona, en 1924, de Mary Pickford y Douglas Fairbanks, la pareja más famosa del cine mudo y grandes representantes del star-system de Hollywood, reforzó aún más el vínculo con el cine norteamericano. Su glamour, desconocido en la ciudad, cautivó a los barceloneses y a la intelectualidad catalana, cada vez más favorable a la modernidad que simbolizaba el cine americano, en detrimento del francés o italiano.
En 1937, el actor Errol Flynn visitó por primera vez Barcelona. Invitado por el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya, el actor, ya muy popular, venía con la intención de escribir una serie de artículos sobre la Guerra Civil para las publicaciones norteamericanas del imperio Hearst. Pero sería más recordado por sus salidas nocturnas que por su incipiente carrera de reportero. En 1955 volvería de nuevo a Barcelona para rodar el musical King’s Rhapsody (Rapsodia real).
Ya en los años cincuenta, la ciudad recibió la visita de dos grandes estrellas del cine de todos los tiempos: Orson Welles y Ava Gardner. Welles fue un genial director y actor con una carrera intermitente: alternó películas consideradas obras maestras, como Ciudadano Kane (1941) o El tercer hombre (1949), con grandes fracasos y proyectos fallidos. Dos films dirigidos por él fueron rodados parcialmente en Catalunya: Mr. Arkadin (1955), en la Costa Brava y Barcelona, y Campanadas a medianoche (1965), en Barcelona y otros lugares de España.
Ava Gardner, conocida como «el animal más bello del mundo», vino a Catalunya en 1950 para rodar Pandora y el holandés errante, dirigida por Albert Lewin. A principios de abril llegaba a Madrid en vuelo regular desde Nueva York, tras dos escalas en Londres y París. Después de visitar la capital española y Sevilla, el 20 de abril aterrizaba en el aeropuerto barcelonés de El Prat una exultante Ava, acompañada de su hermana Beatriz y de la publicista Kitty Owen. La expectación entre los medios de comunicación era extraordinaria y en una concurrida rueda de prensa improvisada en una sala de espera, la actriz declaró: «Estoy contenta y agradecida. Cuando me propusieron venir a interpretar a este hermoso país que tanto anhelaba conocer, me dieron una de las mayores alegrías de mi vida. Esto es mejor de lo que creía». Durante los dos meses de rodaje, Gardner tuvo la oportunidad de conocer Tossa de Mar (escenario principal de la película), pero también otros lugares de la Costa Brava, como Palamós o S’Agaró, y lógicamente Girona y Barcelona. Quedó fascinada por la Costa Brava y por España en general, y al cabo de poco tiempo decidió quedarse a vivir en Madrid, donde residió hasta 1968. Mujer vibrante y apasionada, Ava se identificaba con el carácter español y fue una gran amante de la vida social de Madrid.
La segunda mitad del siglo XX mantuvo constante y viva la relación del star-system con Barcelona: Peter Sellers, Jack Nicholson, Faye Dunaway o James Mason (que ya había participado en Pandora y el holandés errante con Ava Gardner) son nombres ilustres de entre los muchos que vinieron a rodar.
La irrupción con fuerza de Barcelona como ciudad de prestigio internacional, sobre todo a partir de los Juegos Olímpicos de 1992, ha hecho posible que aumente el interés por visitar la ciudad, así como los rodajes internacionales. Actores y actrices de la talla de Christian Bale, Andy Garcia, Danny Glover, Scarlett Johansson, Matthew McConaughey, Ewan McGregor, Julianne Moore, Liam Neeson, Robert de Niro, Robert Pattinson, Sean Penn, Eddie Redmayne, Ryan Reynolds, Sharon Stone, Uma Thurman y Sigourney Weaver han dejado huella de su profesionalidad en películas rodadas en la ciudad.
Más allá de los rodajes, el número de estrellas que han visitado Barcelona por otros motivos profesionales es muy remarcable. Sirva como ejemplo del glamour del mundo de Hollywood a la hora de promocionar sus películas, los nombres mencionados a continuación: Russell Crowe vino a la ciudad en el 2003 para presentar Master and Commander: al otro lado del mundo; Halle Berry estuvo en el 2004 para promocionar Catwoman; Bradley Cooper y parte del equipo artístico de Resacón en Las Vegas pasaron por Barcelona en la gira mundial de promoción del exitoso film; en el 2013, el trío estelar formado por Samuel L. Jackson, Ryan Reynolds y el rapero Snoop Dogg vinieron a Barcelona para la première mundial de la película de animación Turbo, en la que ponen voces a diversos personajes, y a la que se unió por sorpresa Ben Stiller; Cameron Diaz y Rob Lowe estuvieron en el 2014 para presentar Sex Tape; en el 2017, Ryan Gosling, uno de los actores más de moda actualmente en Hollywood, presentó la esperada secuela Blade Runner 2049; Richard Gere aprovechó al máximo su estancia ese mismo año en el mes de abril, ya que recibió uno de los Premios Continuará de Cultura, que otorga RTVE Catalunya, inauguró el nuevo Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi y presentó su película Norman, el hombre que lo conseguía todo. Finalmente, Jack Black presentó en junio la secuela del popular film Jumanji. Quien ha estado recientemente dos veces en Barcelona ha sido Tom Cruise: en octubre del 2021 y junio del 2022 viajó a la ciudad, aprovechando la celebración de CineEurope, la feria de cine más importante de Europa, para agradecer el papel fundamental de las empresas de distribución y exhibición.
El cada vez más relevante BCN Film Fest está permitiendo que destacadas estrellas del cine visiten la ciudad. Así, en abril del 2022 estuvo en Barcelona el director Oliver Stone, ganador de tres Oscar, para presentar el documental JFK: caso revisado, y recibir el Premio de Honor de los Premios RNE Sant Jordi de Cinematografía. Este mismo premio de honor recayó en el 2023 en Susan Sarandon, que, además, fue protagonista doble de un pase especial en los cines Verdi de la mítica película Thelma & Louise.
Por último, y no menos destacable, estrellas como Harrison Ford, Leonardo DiCaprio, Demi Moore, la ya mencionada Cameron Diaz o George Clooney han estado (en el caso de los dos primeros, más de una vez) en Barcelona como acompañantes de sus parejas, también famosas y reconocidas en sus ámbitos. Una de las últimas visitas de famosos se ha producido en abril del 2023, cuando Tom Hanks, Steven Spielberg y sus respectivas parejas, Rita Wilson y Kate Capshaw, no quisieron perderse los dos primeros conciertos de la gira mundial de Bruce Springsteen, que se celebraron en el Estadi Olímpic.
RUTA 1.1
PASEANDO POR LA BARCELONA DE LAS SUPERSTARS
Barcelona es una ciudad mediterránea, abierta y cosmopolita, con un gran atractivo cultural y lúdico que deslumbra a los que la han visitado y seduce a los que la quieren visitar. El mundo del cine no es una excepción, y cada vez hay más interés en conocerla, encontrar localizaciones, rodar, etc. Sin embargo, este fenómeno no es del todo nuevo. Ya desde los años veinte del siglo pasado, algunas estrellas del cine, y de manera particular las de Hollywood, visitaron la ciudad, para rodar o simplemente para hacer turismo. El siglo XXI ha visto aumentar este goteo constante de celebridades, hasta el punto de que Barcelona ha pasado a formar parte del grupo selecto de ciudades que les resulta indispensable visitar.
La ruta que proponemos se divide en dos itinerarios: uno por los barrios del centro y otro que, desde el Port Vell, nos llevará a la montaña de Montjuïc.
El paseo de Gràcia es un buen punto para iniciar nuestro particular y glamuroso viaje. Esta avenida, una de las más exclusivas y sofisticadas del centro de la ciudad, acoge algunas de las mejores tiendas, restaurantes, hoteles y espacios patrimoniales que ofrece Barcelona. La Pedrera, construida por Antoni Gaudí, es el edificio concebido como vivienda más visitado de la ciudad. La norteamericana Susan Seidelman, directora de la exitosa Buscando a Susan desesperadamente (1985), vino a Barcelona en el año 2000 para rodar Tardes con Gaudí. Con un excelente grupo de actrices como Judy Davis, Lili Taylor y, sobre todo, la ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto ese mismo año por Pollock, Marcia Gay Harden, Seidelman crea una comedia social, muy del estilo de Almodóvar. La directora manifestó que quería que los edificios de Gaudí fuesen un personaje más, así es lógico que La Pedrera resultara el lugar elegido para ubicar el domicilio de uno de los personajes. En diversas secuencias se muestra su singular fachada.
En la esquina del paseo con la calle de València se encuentra el Hotel Majestic, un cinco estrellas Gran Lujo con una historia de más de noventa años. En una de sus excelentes habitaciones se rodó en el 2011 una secuencia de la película Red Lights, con Robert de Niro como protagonista. Además, el grupo Majestic dispone, en el nº 69, justo delante del hotel, del Majestic Residence, un conjunto de apartamentos de máxima calidad. Precisamente en uno de éstos se alojó Sigourney Weaver, coprotagonista de Red Lights.
En el mismo paseo, a la altura de la calle de Aragó, se encontraba el Baixador (apeadero) del paseo de Gràcia. Esta estación de ferrocarril, inaugurada en 1902, ocupaba parte de la calle de Aragó, entre el paseo de Gràcia y la calle de Roger de Llúria. Muy pronto se convirtió en el lugar habitual de llegada a la ciudad, hecho que propició grandes concentraciones de admiradores que iban a recibir a los ilustres de la época. Eso es lo que pasó en 1924 cuando comparecieron las dos estrellas del momento en Hollywood, Mary Pickford y Douglas Fairbanks. Su recibimiento fue espectacular y la mayoría de los presentes los siguieron hasta el Hotel Ritz, donde se alojaban. Curiosamente, unos días antes, el recibimiento en el mismo lugar a los Reyes de España había sido mucho más frío y minoritario. Tal fue la diferencia, que la prensa evitó destacar en demasía la llegada de los artistas norteamericanos para no herir las susceptibilidades de las altas esferas. El apeadero fue derribado en 1960 cuando la línea ferroviaria se soterró.
Prácticamente enfrente del antiguo apeadero, se encuentra la colorista y fantasiosa Casa Batlló, también obra de Gaudí. En Tardes con Gaudí, al no conseguir los permisos para rodar en el interior de un piso de La Pedrera, decidieron ambientarlo en la que había sido la vivienda de la familia Batlló, como si se tratase de la otra. El espacioso y luminoso piso de 700 m², con sus grandes ventanales con vidrieras de colores, el original techo con alusión al mar, las puertas de roble con formas orgánicas y la espectacular escalera que da acceso a la vivienda son algunos de los elementos significativos que se pueden admirar en diversas secuencias. Además, la planta baja y la sinuosa superficie de la fachada, con los balcones en forma de antifaces, forman un conjunto único en Uncovered (La tabla de Flandes, 1994), una película que adapta la exitosa novela homónima de Arturo Pérez Reverte y que tiene como protagonista a la hoy famosa vampira de la saga Underworld, Kate Beckinsale.
Entre las calles del Consell de Cent y Diputació, encontramos el hotel Mandarín Oriental, uno de los mejores alojamientos de la ciudad. A pesar de ser un establecimiento con menos de diez años de actividad, algunas estrellas del cine o de la música lo tienen ya como lugar de referencia cuando visitan la ciudad. Así, por ejemplo, Cameron Diaz, Rob Lowe y Jason Segel (conocido por su papel de Marshall en la serie de la CBS Cómo conocí a vuestra madre), no solo se alojaron en el 2014 cuando vinieron a presentar Sex Tape: algo pasa en la nube, sino que, además, realizaron en él la rueda de prensa y el photocall. Como curiosidad, comentar que Diaz y Segel, junto al popular actor Dani Rovira, rodaron en el mismo hotel un anuncio publicitario de la película para promocionar su estreno en España.
Al llegar a la gran vía de Les Corts Catalanes, en la esquina con la calle de Roger de Llúria, encontramos el Hotel El Palace, el tercer gran hotel de nuestro recorrido. Con más de cien años de historia, el señorial Ritz (nombre del Palace hasta 2005) fue durante mucho tiempo el mejor hotel de la ciudad. En los años cincuenta del siglo pasado, cuando Ava Gardner u Orson Welles venían a Barcelona, siempre se alojaban en este prestigioso establecimiento. En los años ochenta, cuando leyendas del cine como Cary Grant o Lauren Bacall vinieron a Barcelona, se alojaron en sus espléndidas suites. También Woody Allen sería después cliente habitual, hasta que, en 2007, para el rodaje de Vicky Cristina Barcelona, decidió cambiar de alojamiento.
La gran vía de Les Corts Catalanes, en dirección a la salida sur de la ciudad, nos acercará a nuestro siguiente punto de interés. Se trata del Teatro Coliseum, situado entre la Rambla de Catalunya y la calle de Balmes. Este histórico edificio ha sido testigo de la evolución del cine en la ciudad, de los primeros rodajes con sonido, filmaciones de todo tipo, estrenos y premières con presencia de estrellas mundiales (para más información, ir al apartado «El escenario protagonista»).
En este viaje siguiendo las huellas de las estrellas de Hollywood, no podía faltar la avenida más popular de la ciudad: La Rambla. Visita imprescindible para cualquier persona que llega por primera vez a Barcelona, las estrellas del cine no son una excepción. A pesar de que la mayoría de celebrities no son aficionadas a las multitudes, el entusiasmo por conocer este singular paseo hace que se olviden de sus manías y acaben recorriéndolo como un turista más. Además, muchas producciones internacionales incorporan la imagen de la famosa avenida como símbolo inequívoco de Barcelona. Sirva como ejemplo El Bobo, una curiosa comedia norteamericana rodada parcialmente en Barcelona en 1966, y que tiene como protagonista a un esperpéntico torero interpretado por el gran actor Peter Sellers. En 1992, la coproducción hispano-norteamericana Revólver rodó aquí una secuencia de acción con el protagonista del film, Robert Urich, un actor que se hizo muy popular en la década de los setenta del siglo pasado interpretando al policía Jim Street del cuerpo de los SWAT en las dos temporadas de la serie conocida en España como Los hombres de Harrelson. Más recientemente, Woody Allen incorpora en Vicky Cristina Barcelona (2008) dos secuencias en La Rambla: una con Scarlett Johansson y otra con Rebecca Hall y Chris Messina (para más información, ir al capítulo 16, dedicado a esta película).
Dejamos momentáneamente La Rambla, para dirigirnos a la cercana plaza de Sant Josep Oriol. En Tardes con Gaudí, Judy Davis y Marcia Gay Harden, o lo que es lo mismo, Cassandra y Frankie en la ficción, pasean por el barrio Gòtic, mientras la cámara nos muestra la plaza muy animada con gente que va y viene, y diversas mesas al aire libre en los bares adyacentes, la mayoría ocupadas por personas que beben y charlan amistosamente. Diversos planos del paseo de las dos norteamericanas permiten contemplar el muro de la Basílica de Santa Maria del Pi, que da también a la plaza homónima.
De nuevo en La Rambla, entre las calles de la Unió i Nou de la Rambla, se encuentra el Hotel Oriente Atiram. Esta histórica fonda, con más de 175 años de existencia, es hoy en día un hotel de tres estrellas gestionado por la cadena Atiram. Hay una divertida anécdota de la estancia de Errol Flynn en Barcelona relacionada con este hotel. Como ya se ha comentado, Flynn llegó por primera vez a Barcelona en 1937 invitado por la Generalitat de Catalunya para escribir sobre la Guerra Civil. Entre otras cosas, le regalaron una caja de botellas de champán, que quiso compartir con todos los que le acompañaban, entre ellos el director y productor de teatro Xavier Regàs (que es quien explicó posteriormente, en los años setenta, la anécdota). Pues bien, la conocida fama de bebedor de Flynn se puso a prueba aquella noche, en una fiesta en un salón del hotel que duró hasta la madrugada, y que acabó con el actor acompañado en su habitación por un empleado del establecimiento. La relación de Flynn con el hotel no finalizó aquí, ya que en 1955 volvió de nuevo a la ciudad para rodar Rapsodia real. Un film discreto, dirigido por Herbert Wilcox, uno de los directores británicos más populares de la primera mitad del siglo XX. Su nueva estancia en el hotel, y por ende, en los locales de ocio cercanos, contribuyó a aumentar su fama de noctámbulo e insaciable bebedor.
Al otro lado de La Rambla, a pocos metros del paseo, encontramos la plaza Reial. Una plaza vitalista con aires mediterráneos, fuentes, farolas y palmeras. Su plasticidad y singularidad han atraído a muchos directores y productores extranjeros, como fue el caso de Susan Seidelman que la escogió para rodar una escena de equívocos y malentendidos con Marcia Gay Harden, Judy Davis y Christopher Bowen. También el prestigioso director de películas como El expreso de medianoche o Arde Mississippi, Alan Parker, rodó una secuencia de La vida de David Gale (2003), un film de denuncia del sistema judicial de algunos estados de Estados Unidos, que contó con la presencia de Kevin Spacey y Kate Winslet, pero que no participaron en las secuencias rodadas en Barcelona. Precisamente, la plaza es la primera imagen de la ciudad que aparece en el film, donde vemos a Matt Craven caminando en un ambiente lluvioso y gris. Curiosamente, es una de las escasas películas internacionales que muestra la ciudad en un día de lluvia. En 2010, el prestigioso director norteamericano Steven Soderbergh, ganador de un Oscar como mejor director por Traffic, rodó aquí una secuencia de Indomable, con Antonio Banderas y la espectacular campeona de artes marciales norteamericana Gina Carano.
La calle Nou de Zurbano nos conduce a la popular e histórica calle de Escudellers. En ella, Steven Soderbergh, en Indomable, decidió rodar una trepidante persecución de uno de los secuestradores por parte de Mallory, interpretada por la atlética Gina Carano, que, lógicamente, no necesitó doble para realizar la secuencia. Además, en esta calle se encuentra el restaurante Los Caracoles, un establecimiento con más de 180 años de historia, el segundo más antiguo de la ciudad. La familia Bofarull sigue regentando desde sus inicios este restaurante por el que han pasado muchos nombres ilustres, entre ellos estrellas de Hollywood como Errol Flynn, Ava Gardner, John Wayne, Charlton Heston o Robert de Niro. En la mayoría de los casos, su presencia ha quedado inmortalizada en fotografías que decoran sus paredes.
Después de atravesar la plaza de George Orwell y continuar por la calle de Avinyó, llegamos a la pequeña y sinuosa calle de Milans y, en concreto, a la placita del mismo nombre que se abre a medio camino. Redonda y de escasos nueve metros de diámetro, tiene su encanto y sorpresa cuando nos situamos en el centro y miramos hacia arriba. La imagen circular de los edificios con la singular geometría del espacio abierto al cielo es, sin duda, una de las fotografías más publicadas de Barcelona en Instagram. A pesar de que su descubrimiento por parte de la mayoría de turistas es de hace pocos años, ya en el 2000 Susan Seidelman en Tardes con Gaudí, supo ver su belleza plástica, y decidió que el domicilio del personaje interpretado por Judy Davis estuviese en este encantador lugar.
La calle de Àngel Baixeras nos deja en la vía Laietana, para adentrarnos en el barrio de la Ribera, conocido también como El Born. Es sin duda una de las zonas de moda de la ciudad, con una amplia oferta lúdica y cultural. Muchas estrellas del cine se sienten atraídas, ya sea por los museos, por los restaurantes, por las tiendas o por el ocio nocturno. Así, por ejemplo, la pareja formada por Harrison Ford y la televisiva Calista Flockhart estuvo en Barcelona en 2004, cuando ella participó en el film de Jaume Balagueró Frágiles, y se les vio a menudo por el Born, visitando, entre otros lugares, el museo Picasso. Otro nombre ilustre y mediático que estuvo en el museo en agosto del 2009 fue Renée Zellweger, la actriz que alcanzó la popularidad con el éxito de El diario de Bridget Jones. En aquel momento, Zellweger era la pareja de Bradley Cooper, considerado uno de los actores más sexy de Hollywood. Zellweger aprovechó que Cooper estaba en Barcelona promocionando Resacón en Las Vegas para pasar unos días juntos y visitar la ciudad, mientras él cumplía con sus compromisos profesionales.
Un buen ejemplo de la fascinación por el barrio lo encontramos en las dos protagonistas de Vicky Cristina Barcelona: Scarlett Johansson y Rebecca Hall fueron, durante el verano del 2007, asiduas de los restaurantes y tiendas de la zona. El restauranteEl Salero, local con mobiliario rústico y vintage, situado en el número 60 de la calle del Rec, fue el protagonista de uno de esos momentos de película que también ocurren en la vida real: Scarlett Johansson, después de cenar, pidió un olive juice, coctel creado por ella misma que consiste en un poco de Martini blanco, otro poco de vodka y, atención, ¡el líquido de una lata de aceitunas rellenas! Excentricidades de las estrellas de Hollywood.
A dos minutos a pie, en el Pla de Palau, está otro de los establecimientos más valorados por las celebrities que visitan Barcelona. Se trata del restaurante El Passadís del Pep, un templo gastronómico, especializado en pescado y marisco, sin cartel en el exterior y al cual se accede por el portal de una comunidad de vecinos. Desde que la guía norteamericana de viajes y gastronomía Zagat lo calificó, por rigurosa votación de sus lectores, como el mejor restaurante de la ciudad en el 2008, el número de famosos que han pasado por sus mesas es interminable. Entre la larga lista, del mundo de Hollywood podemos mencionar a Harrison Ford y Calista Flockhart, Nicolas Cage, Michael Douglas, Richard Gere, Robert de Niro, Sigourney Weaver, Arnold Schwarzenegger, George Clooney, Francis Ford Coppola y, por descontado, Woody Allen.
Muy cerca, en la plaza de Les Olles, se encuentra el restaurante Cal Pep, un establecimiento donde la barra se impone al comedor. Su excelente oferta de cocina catalana es motivo más que suficiente para que sea cita obligatoria de muchas estrellas del cine, la música y el deporte. Este fue el caso de Gwyneth Paltrow, ganadora del Oscar a la mejor actriz en 1998 por su papel en Shakespeare in Love, que en su último viaje a Barcelona, en marzo del 2017, aprovechó el tiempo libre que le dejó el rodaje de un spot para la marca de joyería Tous, y realizó un tour gastronómico. Como prueba de su estancia en Barcelona, el primer día colgó para sus más de tres millones de seguidores en Instagram una foto suya con la ciudad al fondo, y diciendo «Good morning, buenos días, bon dia Barcelona».
Al otro lado del Pla de Palau, en las históricas Casas de Xifré del paseo de Isabel II encontramos el restaurante7 Portes, un establecimiento con más de 180 años de historia. Por este excelente recinto gastronómico han pasado multitud de celebridades del mundo del arte, del deporte, de la música y, por descontado, del cine. Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Ava Gardner, Orson Welles, Jerry Lewis, Charlton Heston, Michael Douglas, Bo Derek, Calista Flockhart, Harrison Ford, Woody Allen y recientemente Susan Sarandon han sido algunos de sus destacados comensales, cuyos nombres demuestran el reconocimiento de que goza el local. Por cierto, el restaurante acostumbra a colocar una plaquita de bronce con el nombre de una celebridad en el lugar donde se sentó. Una razón más para visitarlo.
El paseo cruzando el pintoresco y siempre interesante barrio de la Barceloneta nos conduce al último punto de nuestro recorrido: en el Port Olímpic se encuentra el Hotel Arts, un cinco estrellas Gran Lujo convertido en icono del skyline de la ciudad. En sus habitaciones y apartamentos de gran opulencia, situados en las plantas superiores, han dormido y disfrutado directores como Woody Allen y Steven Soderbergh, y actores como Robert de Niro, Sean Penn o Halle Berry. Como curiosidad, comentar que estrellas de Hollywood como Leonardo DiCaprio o George Clooney se alojaron en el hotel, pero en ambos casos como acompañantes de sus respectivas parejas. En el 2006, DiCaprio vino con la modelo Bar Refaeli, que participaba en la pasarela Gaudí Novias, y en el 2017, Clooney acompañó a su esposa Amal Alamuddin, invitada como conferenciante al ciclo ReThink, organizado por la firma ADP. Por último, otra pareja mediática que se alojó aquí fue la formada por Renée Zellweger y Bradley Cooper en agosto del 2009. Existían rumores que los relacionaban, pero no fue hasta su llegada a la ciudad, y en concreto durante un desayuno en una de las terrazas del hotel, cuando se confirmaron al publicarse su primera foto juntos.
PARA SABER MÁS
Muchos actores y actrices españoles han intentado dar el salto a Hollywood para triunfar en la meca del cine. La primera fue Sara Montiel, que lo logró en los años cincuenta. Pero sin duda las últimas décadas han supuesto un cambio cuantitativo, y sobre todo cualitativo: Ana de Armas, Jordi Mollà, Eduardo Noriega, Elsa Pataky, o Paz Vega son ejemplos de la globalización del cine y de las nuevas oportunidades que se presentan. Ahora bien, el difícil ascenso al estrellato de Hollywood solo lo han conseguido Antonio Banderas, Penélope Cruz y Javier Bardem. Tres figuras reconocidas y admiradas, que ya disponen de su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. El primero en recibir este honor fue Banderas en 2005; en 2011 le tocó el turno a Penélope y en 2012, a Bardem. Estos dos últimos, casados y con dos hijos, tienen sus estrellas una al lado de la otra, justo delante del auditorio Dolby (antiguo Kodak), donde se entregan los Oscars.
La pareja más internacional del cine español consolidó su relación en nuestra ciudad durante el rodaje de Vicky Cristina Barcelona, en el verano de 2007. Fue el reencuentro artístico entre Bardem y Cruz, mucho tiempo después de haber trabajado juntos, en 1992, en Jamón, Jamón, de Bigas Luna. Los rumores del idilio se extendieron durante el rodaje, para acabar confirmándose meses más tarde. Barcelona fue así una escala fundamental en el viaje vital de las dos máximas estrellas españolas en Hollywood.
RUTA 1.2
DEL PUERTO A LA MONTAÑA DE LAS ESTRELLAS
La segunda propuesta comienza en el Port Vell de la ciudad. Desde aquí nos dirigimos a la montaña de Montjuïc con dos transportes muy característicos de Barcelona: el Teleférico del Puerto y el Funicular de Montjuïc. En la montaña visitaremos diversos lugares que vinculan el mundo de Hollywood y Barcelona.
El Port Vell fue protagonista en el rodaje de una de las escenas de El fabuloso mundo del circo. En 1964, el director Henry Hathaway llegó a Barcelona con las principales figuras de la película, encabezadas por John Wayne. Tenían que rodar una de las primeras secuencias del film, donde un barco que transporta todo el material del circo se hunde delante del puerto. El rodaje se realizó en las aguas de Barcelona, delante del Moll de les Drassanes y del actual Moll de la Fusta, entonces inexistente. Los barcos ocupaban la zona donde hoy se encuentra la Rambla del Mar. Fue un rodaje difícil de varias semanas de trabajo, con más de seiscientos figurantes y la presencia de animales. El barco utilizado fue el Cabo Huertas, que después de cincuenta años de servicio estaba destinado a chatarra.
Un plano del Port Vell y el monumento a Colón, junto a otro de la Sagrada Familia, presentan a la ciudad en la primera película de la exitosa saga Bourne. A la postre, tras esas secuencias, lo que sucede después en The Bourne Identity (El caso Bourne, 2002), no se rodó en la ciudad.
El Teleférico del Puerto nos llevará a la zona de Miramar de la montaña de Montjuïc sin esfuerzos y, además, podremos disfrutar de unas vistas únicas de la ciudad. En la avenida de Miramar tomaremos el funicular hacia el Castillo de Montjuïc. Esta espectacular fortaleza, situada en la parte más alta de la montaña, formó parte de los escenarios escogidos para Campanadas a medianoche, película realizada y protagonizada por Orson Welles en 1965. El film, basado en el personaje shakesperiano de Falstaff, convierte el castillo en el palacio del rey inglés Enrique IV.
Las escaleras mecánicas que atraviesan el jardín Botánico nos llevan al MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya). El Palau Nacional, sede del museo, tuvo especial protagonismo en la primera secuencia de la película Art Heist (Golpe maestro, 2004). Se trata de una producción de la compañía catalana Drimtim Entertainment, que durante la pasada década se especializó en la producción de TV movies concebidas para el mercado internacional, con el apoyo de Sony Pictures Television. Realizaron nueve películas de acción al estilo de Hollywood, filmadas en inglés, donde combinaban profesionales norteamericanos y catalanes, y con Barcelona como escenario principal. La más destacada fue ésta, dirigida por Bryan Goeres y con la participación de Ellen Pompeo, muy popular gracias a su papel en la serie Anatomía de Grey (estrenada en el 2005 y en la que sigue participando en la actualidad, convertida en la actriz dramática mejor pagada de la televisión). La espectacular secuencia de inicio ofrece unos magníficos planos nocturnos del Palau, así como de la sala oval y una de las salas de arte medieval.
Si descendemos del MNAC por las escaleras que dan a la Fuente Mágica y nos detenemos en la avenida de María Cristina, estaremos en el mismo lugar de una secuencia de la película Barcelona (1994), segundo largometraje del director, guionista y productor norteamericano Whit Stillman, que fue candidato al Oscar en 1991 por el guion de Metropolitan. En la escena mencionada aparece un grupo de jóvenes azafatas de la Fira de Barcelona, y una de ellas es Mira Sorvino, ganadora del Oscar y el Globo de Oro a mejor actriz de reparto en 1995 por Poderosa Afrodita de Woody Allen. Sin duda, su paso por Barcelona le dio buena suerte.
Muy cerca se encuentra el jardín del Mirador de l’Alcalde. Como su nombre indica, la vista de Barcelona es excepcional. Steven Soderbergh, maravillado con este enclave tranquilo y luminoso, rodó una escena de Indomable con Ewan McGregor y Gina Carano.
Unos minutos de descenso por vías asfaltadas nos acercan a la avenida del Estadi, donde se encuentran algunas de las infraestructuras deportivas más importantes de los Juegos Olímpicos de 1992. Nuestro interés recae en el Palau de Sant Jordi, espacio habitualmente utilizado para competiciones deportivas y conciertos musicales, pero que de vez en cuando también acoge el rodaje de spots publicitarios. En octubre del 2005 llegaban en un avión privado a Barcelona Demi Moore y su pareja de entonces, el también actor Ashton Kutcher. Venían de Irlanda, donde estaban disfrutando de su viaje de bodas (se habían casado en Hollywood el 24 de septiembre). Así pues, ¿por qué la escala en Barcelona? La respuesta es que Demi Moore era la estrella escogida para el anuncio navideño de Freixenet. El rodaje se realizó durante dos días en el Palau de Sant Jordi, con la participación del actor Gabino Diego y bajo la dirección del equipo de Leopoldo Pomés, creador de las «burbujas Freixenet».
La avenida de Ferrer i Guàrdia nos conduce a nuestro último punto de interés en Montjuïc, ElPoble Espanyol de Barcelona. No es muy sabido que el mundialmente conocido vampiro de la saga Crepúsculo Robert Pattinson rodó en el año 2007 una película en Barcelona. Se trata de Sin límites, una historia sobre la relación de Buñuel, García Lorca y Dalí (interpretado por un Pattinson curiosamente caracterizado con el bigote del pintor). El recinto del Poble Espanyol se convirtió en un escenario ideal para representar pueblos y lugares de España: hasta siete secuencias lo tuvieron como escenario. A partir de ahora, cuando alguien escuche a Pattinson deshacerse en elogios hacia Barcelona (algo muy habitual cuando viene de promoción), sabrá cómo se inició su amor con la ciudad.
Para finalizar nuestro paseo hollywoodiense proponemos un espacio que queda alejado de las dos rutas, así que lo mejor es utilizar el transporte público, o bien complementarlo con otras propuestas de este libro.
La Monumental fue plaza de toros hasta 2011, cuando el Parlament de Catalunya prohibió los espectáculos taurinos. Precisamente, esta plaza era el escenario escogido por Pierre Morel y su equipo técnico para rodar una de las secuencias clave de The Gunman (Caza al asesino, 2015). Esta coproducción con un presupuesto de 40 millones de dólares, hizo que se reunieran en Barcelona el ganador de dos Oscar al mejor actor, Sean Penn, los ganadores de un Oscar respectivamente a mejor actor de reparto, Mark Rylance y Javier Bardem, y el reconocido actor Idris Elba, que ha impulsado su carrera con la mítica serie de HBO The Wire. La prohibición de utilizar toros hizo que las escenas con animales se rodasen fuera de Catalunya. Eso sí, el resto de la trepidante última secuencia se rodó en el interior de la plaza barcelonesa.
EL ESCENARIO PROTAGONISTA
TEATRO COLISEUM
Está muy unido a la historia fílmica de la ciudad. En la década de los años veinte del siglo pasado, Josep Solà i Guardiola promovió su construcción. Realizado por Francesc de Paula i Nebot e inaugurado en 1923, fue considerado una obra destacada del Noucentisme.
Su fama se consolidó con la llegada del cine sonoro a finales de los años veinte, ya que precisamente en este local es donde se proyectó por primera vez una película con sonido. Gracias a la instalación de un equipo sonoro de la empresa norteamericana Western Electric, el público barcelonés pudo disfrutar el 19 de septiembre de 1929 de la película musical de la Paramount La canción de París, protagonizada por el cantante y actor Maurice Chevalier. La proyección no estuvo exenta de dificultades, ya que las canciones del film se pudieron escuchar durante la proyección, pero no así a los actores y actrices, cuyas voces continuaban sin oírse. Este estreno y las siguientes producciones norteamericanas que se proyectaron en el Coliseum intensificaron la relación ya existente entre Barcelona y el mundo de Hollywood.
En la década de los cincuenta, el cine fue comprado por Pere Balañá, empresario taurino y de espectáculos. El Grupo Balañá es, hoy en día, la empresa de exhibición de cines y teatros más importante de Barcelona. De hecho, desde 2007, el Coliseum se ha convertido en teatro.
A pesar de que a menudo es utilizado para rodajes, sobre todo su cúpula, el ejemplo más ilustrativo de su personalidad y simbolismo lo encontramos cuando es convertido en escenario de presentaciones de películas. La alfombra roja instalada en su espectacular entrada, fue testigo en abril de 1999 de la presentación mundial de la premiada película de Pedro Almodóvar Todo sobre mi madre. El director fue acompañado por la mayoría de los protagonistas del film y la celebración reunió al mundo político, artístico y social de la ciudad. En marzo del 2006, Harrison Ford vino a Barcelona para asistir a la premiere europea de Firewall, una presentación en la que también estuvo el director Richard Loncraine. Otra presentación muy recordada, con el Coliseum como escenario, es la de El Perfume: historia de un asesino. En noviembre de 2006, el director Tom Tykwer y el protagonista Ben Whishaw, entre otros, estuvieron presentes. Muy mediático fue el estreno de El caballero oscuro, de la saga Batman, que trajo a Barcelona a su director, Christopher Nolan, y al protagonista, Christian Bale. En los años 2009 y 2010, la Acadèmia del Cinema Català celebró aquí las dos primeras ediciones de los Premis Gaudí.
LA MIRADA DE MICHELANGELO ANTONIONI
JACK NICHOLSON, MARIA SCHNEIDER Y UN GENIO DEL CINE
Michelangelo Antonioni, nacido en Ferrara en 1912 y muerto en Roma en 2007, es considerado uno de los grandes directores de la historia del cine. Director, guionista, montador, escritor y pintor, este artista polifacético es reconocido como un autor de referencia del cine moderno. Su filmografía se inicia en 1950 con Crónica de un amor, película que ofrece una evolución del neorrealismo italiano, tan presente en aquellos momentos en toda la producción cinematográfica transalpina. Pero serán los años sesenta y setenta los que marcarán las películas más intensas de Antonioni. En la primera mitad de la década de 1960 ven la luz cuatro de las más importantes: La aventura (1960), La noche (1961), El eclipse (1962) y El desierto rojo (1964). Esta última fue la que le dio su primer reconocimiento internacional: el León de Oro al mejor film del Festival de Venecia.
Una vez consolidada su reputación internacional con la tetralogía italiana, firma un contrato para rodar tres películas con la Metro Goldwyn Mayer (MGM) y con el productor Carlo Ponti (esposo de Sophia Loren). Con ellos inicia una nueva etapa de proyectos internacionales, rodados en inglés y filmados fuera de Italia. La primera colaboración fue Blow-up (1966), sin duda el éxito comercial más importante de su carrera como director. Rodada en Londres, le dio también el reconocimiento del mundo del cine con la obtención de la Palma de Oro al mejor film del Festival de Cannes. La siguiente producción, Zabriskie Point (1970), una atípica road movie rodada en Estados Unidos, fue un gran fracaso, con importantes pérdidas.
La MGM mantuvo el contrato de tres películas con Antonioni, pero no con el guion que él tenía previsto. La alternativa aceptada por todas las partes fue una película que se estrenaría en 1975 en España con el título de El reportero, en el resto del continente europeo como Professione: reporter (su título original en italiano), y en Estados Unidos y el Reino Unido como The passenger. Esta coproducción fue filmada en inglés y rodada parcialmente en Barcelona. Además, se utilizaron escenarios reales de Argelia, Londres, Munich, y varias poblaciones españolas como Almería, Málaga y la ciudad sevillana de Osuna. La película se basa en una idea original de Mark People, hermano de Clare People, colaboradora de Antonioni al final de la década de 1960 y después ella misma directora. A partir de esta idea, el guion lo desarrollaron conjuntamente Michelangelo Antonioni, Peter Wollen y el propio Mark People.
Gracias a una trama bien construida, diálogos convincentes y una interpretación impecable (tuvo la suerte de que Jack Nicholson aceptase el papel protagonista), el director recuperó su prestigio. El aprecio que Nicholson sintió por el resultado de la película fue enorme, tanto que adquirió los derechos de distribución para todo el mundo. En 1994, el mismo Nicholson entregaría a Antonioni el Oscar honorífico con las siguientes palabras: «En los espacios vacíos y callados del mundo, él ha encontrado metáforas que iluminan los lugares silenciosos de nuestros corazones, y ha encontrado también, en ellos, una belleza extraña y terrible, austera, elegante, enigmática y obsesiva».
El reportero narra la historia de David Locke (Jack Nicholson), un periodista de televisión que está realizando un documental en el África poscolonial. El azar lo lleva a encontrarse con un inglés llamado Robertson (Charles Mulhevill), que se aloja en el mismo hotel. La inesperada muerte de Robertson en su habitación ofrece a Locke la oportunidad de iniciar una nueva vida, cambiándose la identidad con el fallecido. Abandona África e inicia un nuevo viaje siguiendo las pistas del verdadero Robertson. Un viaje que le llevará a diferentes ciudades europeas y a vivir experiencias que poco podía imaginar cuando decidió suplantar la identidad del misterioso personaje. Locke pronto descubrirá que Robertson era un traficante de armas en el inestable continente africano, donde los gobiernos y los dictadores se imponen y son derrocados por la fuerza.
En la película, Barcelona es el lugar elegido para desarrollar uno de los momentos claves de la trama. Es aquí donde se encontrará con una enigmática mujer de la cual no conoceremos su nombre (María Schneider) y juntos dejaran la ciudad para continuar un viaje con desenlace imprevisto. La elección de Barcelona por parte de Antonioni está más que motivada, ya que su fascinación por Gaudí lo llevó a querer rodar en algunos de los edificios únicos del genio catalán. Estamos delante de un director que se interesa por la arquitectura, hasta el punto de estructurar a menudo sus imágenes como construcciones arquitectónicas.
Así pues, a partir de un homenaje silencioso de Antonioni a Gaudí y de la mano de una estrella de Hollywood como Jack Nicholson y de María Schneider, actriz que ha pasado a la historia por su papel en El último tango en París con Marlon Brando, veremos y viviremos los momentos más intensos y enigmáticos de la extraña pareja en Barcelona.
PARA SABER MÁS
El recepcionista del Hotel Oriente que atiende al personaje interpretado por María Schneider es Joan Gaspart Solves, conocido empresario hotelero de la hoy desaparecida cadena HUSA y expresidente del F.C. Barcelona. Resulta curioso comprobar que la breve conversación entre el «recepcionista» Joan Gaspart y la chica sin nombre transcurre en francés y no en inglés.
El actual Hotel Oriente Atiram, nacido inicialmente como una fonda, está situado en La Rambla y es uno de los históricos de la ciudad, construido en 1842 en los terrenos del convento y del colegio de San Buenaventura. De hecho, aún se conserva para el uso hotelero la magnífica estructura de uno de los dos antiguos claustros del convento. En 1923 Josep Gaspart Bulbena, abuelo del empresario y fundador de la cadena hotelera HUSA, alquiló el establecimiento para su explotación. Precisamente, este hotel fue el primero que dirigió Joan Gaspart en 1969 cuando tenía 25 años. De hecho, en 1974 (año del rodaje) ya dirigía toda la cadena HUSA.
RUTA 2
PASEANDO POR LA BARCELONA DE UN MAESTRO ITALIANO
La Pedrera es un buen lugar para iniciar, de la mano de Antonioni, este paseo por una Barcelona gaudiniana y misteriosamente despoblada antes de convertirse en la ciudad turística que conocemos hoy. La película nos muestra un edificio oscuro y sucio, muy alejado del aspecto que ofrece actualmente. Incluso podemos distinguir un rótulo de color blanco de una empresa en la fachada principal. La secuencia se inicia con David Locke (Jack Nicholson) acercándose al edificio y preguntando en el vestíbulo por la joven misteriosa sin nombre (María Schneider). Se le puede ver subiendo por las escaleras y, después, la cámara lo muestra en la azotea saliendo al exterior por uno de los característicos badalots o cajas de escalera. El resto de la escena se desarrolla en la azotea, con vistas e imágenes impactantes de un entorno único e insuperable (para más información, ir al apartado «El escenario protagonista»).
Nosotros bajaremos por el paseo de Gràcia hasta La Rambla, segundo punto de nuestro recorrido. Rambleando en dirección al puerto llegaremos a la parte denominada Rambla dels Caputxins. Es precisamente aquí donde se rodó la secuencia ambientada en el popular paseo de la ciudad. En la ficción vemos a Locke salir de un hotel y atravesar la parte central de La Rambla para cruzar al otro lado, pasando muy cerca de una de las típicas tiendas de pájaros y otros animales que había aquí hasta hace bien poco. Antonioni aprovecha la escena para incluir una curiosa conversación en castellano entre un empleado y un posible cliente, que se informa sobre los monos que tiene en una jaula. Mientras conversan, la cámara nos muestra una jaula con un loro.
En la ficción, David Locke se aloja en el Hotel Oriente Atiram. Esta histórica fonda, abierta en 1842, es hoy en día un hotel de tres estrellas, gestionado por la familia Gaspart desde 1923, que se encuentra en La Rambla. La película muestra la característica fachada del edificio, así como algunas áreas de su interior: recepción, pasillos y un salón (más información en el apartado «Para saber más»).
Siguiendo Rambla abajo, a la derecha giraremos por la calle Nou de la Rambla, y en el número 3-5 encontraremos el Palau Güell, la segunda obra de Antoni Gaudí en nuestro recorrido. Este palacio de aire orientalista, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984, fue encargado por Eusebi Güell en 1880 para convertirse en residencia familiar. En 2011 se reabrió tras siete años de una profunda restauración. Antonioni plantea la secuencia como si quisiese invitarnos a visitar el palacio con el protagonista. Un plano muestra la fachada, de líneas sugestivamente venecianas, mientras Locke cruza la calle y entra. A partir del vestíbulo, sube por una escalera noble que le conduce a la auténtica joya de la corona de este espacio: el sorprendente, misterioso y telúrico salón de siete pisos de altura coronado por una cúpula parabólica en forma cónica. La cámara enfoca la cúpula, donde se puede ver una serie de pequeñas aperturas en forma de círculo que filtran una tenue luz indirecta que le da una apariencia de planetario. Es aquí donde Locke ve por primera vez en Barcelona a la chica misteriosa sin nombre. Una conversación entre ellos, extraña y desconcertante, mezcla información sobre Gaudí, Güell y el palacio. La partida sorprendente de ella, sin explicación, da por finalizada la secuencia y nuestra visita.
De nuevo en la calle, el tramo final de La Rambla nos acerca al siguiente punto de interés. En el Teleférico del Puerto, Antonioni nos brinda una escena visualmente impactante: Locke acaba de llegar a Barcelona y lo primero que vemos es una cabina del teleférico, entonces de color gris, y oímos una voz que dice: «Se puede. Por favor…». De pie en su interior, diversos planos lo muestran acompañado de otra persona que hace el recorrido con él, y que, en un intento de establecer conversación, pronuncia la frase «Is beautiful» con un acento marcadamente catalán. En los siguientes planos, el personaje que interpreta Nicholson aparece con medio cuerpo fuera del habitáculo, como si estuviese encima del mar, que ocupa la superficie de la pantalla, extendiendo los brazos y moviéndolos como si fuese un pájaro. Un gesto que puede interpretarse como la liberación de Locke después de su cambio de identidad. La filmación consigue transmitir la sensación de estar suspendido en el abismo, como si el protagonista quisiese precipitarse hacia el vacío, presagio del desenlace de la película.
Una vez en tierra firme, nos dirigiremos al último lugar de nuestro itinerario. El paseo de Colom y la avenida del Marquès de l’Argentera nos conducen hasta el Parc de la Ciutadella. En este histórico y simbólico parque se encuentra el Umbracle. De hecho, en la película, este singular espacio construido en 1883 para alojar plantas tropicales es la razón del viaje de Locke a Barcelona. Lo sabemos porque, antes de alquilar un coche para viajar de Múnich a Barcelona, un primer plano nos muestra la agenda de David Robertson, en posesión de Locke. La primera página que examina corresponde a la semana del 10 al 16 de septiembre de 1973, donde está escrito el nombre de dos mujeres (Melina y Daisy) y dos citas para el 10 y el 11 en San Fernando y Osuna (poblaciones andaluzas). A continuación, mira la página anterior y podemos leer «Wednesday 5 September 1973, Barcelona, 12:00 a.m., Parque Comunal, Umbráculo».
Como era habitual en este director tan esteticista y cuidadoso, la escena se filmó con mucha elegancia. En un primer momento, la cámara gira alrededor de la estructura del edificio hasta fijarse en unos niños que juegan. El cambio de plano muestra a Locke sentado en un banco, mientras un hombre de avanzada edad se acerca caminando pesadamente, apoyado en un bastón. Por iniciativa de Locke inician, sentados en el banco, una extraña conversación y, de manera gradual, la cámara se va alejando, mostrándonos de nuevo la estructura del edificio y las voces que se van perdiendo.
Para finalizar, hay que remarcar un pequeño enigma que surge en la agenda de Robertson, a la cual ya hemos hecho referencia. La fecha con la cita que aparece en primer lugar corresponde al 11 de septiembre de 1973. Es la fecha del golpe de Estado de Chile, en el que fue asesinado el presidente electo, Salvador Allende. ¿Casualidad? Probablemente sea más lógico pensar que Antonioni y su equipo tuvieron en cuenta este dato a la hora de escribir el guion.
EL ESCENARIO PROTAGONISTA
CASA MILÀ
Conocida popularmente como La Pedrera, es un edificio incomparable construido entre 1906 y 1912 por el arquitecto Antoni Gaudí por encargo del empresario Pere Milà y de su mujer Roser Segimon. En 1984 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y actualmente es la sede de la Fundación Catalunya-La Pedrera. Convertida en uno de los símbolos de la ciudad, es un centro cultural de referencia por todo el conjunto de actividades que organiza y por los diferentes espacios patrimoniales que se pueden visitar.
Este edificio, admirado tanto por los barceloneses como por los visitantes, tuvo momentos menos esplendorosos. De hecho, en 1974, cuando se rodó la secuencia de El reportero, las viviendas donde residían los vecinos se mezclaban con espacios ocupados por compañías de seguros, oficinas de diversas empresas e incluso con un polémico bingo que funcionó hasta 1985. El primer plano de La Pedrera que se ve en la película nos muestra la fachada principal de color gris oscuro, o tal vez deberíamos decir sucia por la contaminación y la poca rehabilitación durante décadas. Si se fijan, en este mismo plano podrán ver en la fachada principal un rótulo de color blanco de Cementos Molins, S.A.
El personaje de Locke, interpretado por Jack Nicholson, entra en el edificio y pregunta al portero por la joven (María Schneider) utilizando una mezcla de castellano e italiano. «Una muchacha cosí rubia», dice. Un plano general muestra la azotea, una cubierta insólita de gran fuerza artística y alegórica, donde se pueden distinguir los tres tipos de construcciones que la definen y le dan su fisonomía única: los badalots o cajas de escalera, las torres de ventilación y las chimeneas. Resulta curioso el encuentro entre Nicholson y Schneider en la azotea, uno a cada lado separados por el vacío del patio interior. Diversas filas de sábanas y ropa tendida ondean en la azotea, mostrando la realidad del momento, muy alejada de la imagen icónica que tiene actualmente. Antonioni aprovecha el entorno único del escenario para enseñarnos las particulares construcciones de la azotea, con la Sagrada Familia al fondo y la fachada ondulante en un plano picado desde la parte más alta del edificio. La escena finaliza con los dos protagonistas sentados, conversando al lado de un badalot con sus característicos fragmentos de cerámica como único fondo, creando una imagen de gran fuerza visual y simbólica.
HISTORIA DE UNA CIUDAD
LA BARCELONA DE LA GUERRA CIVIL Y LA DE SALVADOR PUIG ANTICH
La historia y el cine son dos disciplinas que se complementan y se retroalimentan. Para la historia, el cine es una plataforma de conocimiento, divulgación y entretenimiento, y para el cine, la historia aporta acontecimientos y hechos que añaden valor a muchas producciones, engrandecen las películas y promueven el interés del público potencial.
