Barcelona y la modernidad - Joan Mascarell - E-Book

Barcelona y la modernidad E-Book

Joan Mascarell

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Beschreibung

Los últimos treinta años han ratificado la definitiva urbanización del planeta. En las ciudades se expresan los nuevos problemas del mundo y en ellas se buscan las mejores fórmulas para resolverlos. A lo largo del período algunas ciudades han vivido metamorfosis excepcionales, y Barcelona ha sido una de ellas. En clave de memoria vivida se vindica la experiencia de transformación de casi un cuarto de siglo que ha experimentado la ciudad, se pone de relieve la amplitud e intensidad del proceso y se reclama una lectura cultural y proyectual de la ciudad y de su futuro. El caso Barcelona explica que una ciudad es, antes que cualquier otra cosa, un producto cultural, una expresión de la cultura humana, y puede alcanzar una notable calidad de transformación si además se la aprende a tratar como un proyecto de cultura. Frente al pesimismo que invade a muchos sobre el futuro de la ciudad el autor propone fortalecer la memoria, reforzar la cultura democrática y construir el futuro desplegando las dimensiones reales de la cultura.

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Seitenzahl: 163

Veröffentlichungsjahr: 2007

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Ferran Mascarell (Sant Just Desvern, 1951). Historiador, vinculado durante años a la gestión cultural. Entre los años 1999 y 2006 fue concejal de Cultura y presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Bienestar Social del Ayuntamiento de Barcelona. Durante el año 2006 desempeñó el cargo de consejero de Cultura de la Generalitat de Cataluña. Ha ocupado puestos en diversos organismos e instituciones relacionados con el mundo de la cultura: el MNAC, el MACBA y el Fórum Universal de las Culturas de Barcelona 2004. Actualmente es consejero delegado de RBA Audiovisual. Ha dirigido diversas ediciones del Diploma de Posgrado de Dirección y Gestión de Instituciones y Empresas de la Universidad Pompeu Fabra.

Es autor del libro La cultura en l'època de la incertesa (2006).

Ferran Mascarell

BARCELONA Y LA MODERNIDAD

Marc Augé

Por una antropología de la movilidad

Roger Chartier

La historia o la lectura del tiempo

Manuel Cruz

Acerca de la dificultad de vivir juntos

La prioridad de la política sobre la historia

Néstor García Canclini

Lectores, espectadores e internautas

Ferran Mascarell

Barcelona y la modernidad

La ciudad como proyecto de cultura

Josep Ramoneda

Una defensa apasionada de la Ilustración

George Yúdice

Nuevas tecnologías, música y experiencia

BARCELONA Y LA MODERNIDAD

La ciudad como proyecto de cultura

Ferran Mascarell

© Ferran Mascarell, 2007

Diseño de la colección: Sylvia Sans

Primera edición: febrero de 2008, Barcelona

© Editorial Gedisa, S.A.

Avda. Tibidabo, 12, 3.º

08022 Barcelona (España)

Tel. 93 253 09 04

Fax 93 253 09 05

Correo electrónico: [email protected]

http://www.gedisa.com

Preimpresión:

Editor Service S.L.

Diagonal 299, entresol 1a – 08013 Barcelona

ISBN: 978-84-9784-239-6

Depósito legal: B. 44634-2007

Impreso por Romanyà Valls

Impreso en España

Printed in Spain

Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier otro idioma.

Serie aniversario 30 años

Visión 3X es una serie conmemorativa de XXX años de edición continuada. De crecimiento en la elaboración de contenidos y su expansión a lo largo y ancho de la geografía española y por supuesto de toda América Latina.

V3X es también mirar hacia dentro, atravesar la piel y ver los huesos de nuestras estructuras y marcas más sólidas. También es una forma de la mirada, es alzar la vista mientras nos damos la vuelta y oteamos nuestros orígenes para entenderlos. A su vez, este artilugio nos permite girar sobre nosotros mismos, levantar de nuevo los ojos y mirar el futuro a través de la palabra que explora y especula. Nuestro artefacto es limitado, su capacidad está dada por las huellas de su historia. Permite ver el interior pero tiene un límite en sus aumentos: treinta años hacia atrás y treinta años hacia delante, y, sin embargo, creemos sinceramente que los selectos invitados que han hecho uso de él le han sacado sus máximas potencialidades.

Gedisa, orgullosa de sí misma y de sus autores, invita a festejar este 30 aniversario con todo el mundo lector que esté dispuesto a ser sacudido por la mirada crítica que los autores de V3X nos proponen: Marc Augé, Manuel Cruz, Roger Chartier, Néstor García Canclini, Ferran Mascarell, Josep Ramoneda y George Yúdice.

Editorial Gedisa, 2007

«El oficio de escribir es el arte de seleccionar y combinar, pero aún más es el oficio de mirar.»1

Toda realidad debe ser soñada para luego ser construida. Sin ideas soñadas nada se transforma.

A Montserrat, a Elisenda y a Sonia, y a todos quienes en algún momento soñaron y soñarán en hacer una nueva ciudad.

Agradezco a Jaume Boix, Montse Clota, Mireia Manén y Conxa Rodà la lectura de este texto y sus comentarios.

Nota

1. Adela Kohan, Silvia, Las estrategias del narrador, Alba Editorial, Barcelona, 2004.

Índice

Nota previa

1.

Enciclopedia 1977

2.Vindicación3.Ciudad4.Cultura5.Dimensión6.Paradoja7.Memoria8.Proyecto9.Futuro10.Enciclopedia 2007

Nota previa

Este escrito es una contribución a la celebración de los treinta años de existencia de la editorial Gedisa, que nació en la ciudad de Barcelona en 1977. En realidad, pues, el punto de partida de este relato corresponde a esa circunstancia. En cualquier caso el texto es una reivindicación de lo que sucedió en esta ciudad entre 1977 y 2007. Vindica la ciudad que concluyó la modernidad en tiempos posmodernos. Pretende ser, además, un estímulo para quienes están convencidos de que una ciudad, como obra humana, puede construir consciente y colectivamente su porvenir.

La obra está encabezada por sendas notas, una inicial y otra final, de formato enciclopédico que pueden ser leídas independientemente del resto del texto.

Quiero agradecer a todos los lectores que así lo deseen que me hagan llegar sus comentarios a mi correo electrónico: [email protected]

1Enciclopedia 1977

«La victoria de la Encyclopédie no presagió sólo el triunfo de la Revolución, sino también el de los valores de los dos siglos venideros. Las meras acumulaciones de hechos y supuestos hechos conforme el modelo medieval ya no se consideraban suficientes. De nuevo algunas de las mentes de su tiempo se aplicaron al problema de organizar aquellos conocimientos de la forma más eficaz y constructiva posible.»1

La Barcelona de 1977 es la capital de la provincia del mismo nombre y de Cataluña, región situada en el nordeste de España. Es la segunda ciudad española en población (1.900.000 habitantes), el primer puerto del Mediterráneo, el centro de una dinámica Área Metropolitana (3 millones de habitantes, 630 km2) que concentra la mayor actividad industrial y comercial del país, y el principal motor de desarrollo económico, social y cultural de España. Dista 650 km de Madrid, 1.000 km de París y 140 de la frontera con Francia.

Su capitalidad es muy antigua,2 tanto como la de París y Londres, más que la de Madrid. Sin embargo, a diferencia de estas ciudades, la capitalidad de Barcelona no posee rango político estatal; es económica y cultural. Se fundamenta en su papel en la configuración de una nación histórica sin Estado propio, Cataluña, a su lugar en la configuración y sostenimiento de una cultura histórica, la catalana, y en su peso económico. Todo el mundo acepta su carácter de segunda gran ciudad de España.

Es una ciudad típicamente mediterránea, con temperaturas cálidas en verano y suaves en invierno, sequía estival y lluvias bastante abundantes el resto del año. Está situada en la orilla del Mediterráneo, en una planicie ligeramente inclinada hacia el mar, que la limita por levante. Dos pequeños ríos, el Besós y el Llobregat, la delimitan por el norte y por el sur. A poniente la cierra una pequeña cadena montañosa de colinas suaves, la Sierra de Collserola.

La sierra tiene su punto más alto en la cima del Tibidabo (512 m), cuyo popular parque de atracciones es el lugar desde donde los niños de la ciudad –y la mayoría de los visitantes esporádicos– suelen descubrir su amplitud y su fisonomía, además de su profunda relación con el mar, hoy invisible de otro modo, dada la intensiva ocupación portuaria,industrial y ferroviaria que las generaciones precedentes dieron a la primera línea de costa.

Se dice que en 1900, cuando fue inaugurado el mirador que la corona, era posible en días claros percibir a lo lejos la silueta de la Isla de Mallorca. En cualquier caso, fue el observatorio perfecto para que diversos personajes ilustres percibieran la potencialidad de crecimiento que ofrecían los llanos y las marinas de su entorno. Jacint Verdaguer poetizó una ciudad de río a río y aventuró una nueva París del Mediterráneo. El dirigente político de la Restauración, Cánovas del Castillo, vislumbró el solar de la gran ciudad que estaba emergiendo. Es obvio que aunque la profecía de una gran y única ciudad no se ha materializado del todo, si es cierto que con el rosario de ciudades que la rodean configura una de las áreas metropolitanas más dinámicas de Europa.

La suave planicie donde se asienta sólo está modificada por cuatro leves montículos, tres en su parte más alta, el Putxet, el Carmel y la Peira, y uno tocando el mar, Montjuic. Es éste, sin duda, el que tiene una relación más antigua y compleja con el hábitat urbano. Está coronado por una fortaleza militar que –por paradójico que parezca– no defiende a la ciudad de los posibles y frecuentes atacantes marinos, sino que desde su privilegiada posición de vigía la ha observado amenazante durante siglos, para incluso bombardearla cuando el poder del Estado así lo decidió.

Así pues, aunque rodeada de una gran aglomeración de ciudades, la superficie urbana de Barcelona tiene una dimensión muy pequeña, de tan sólo 96 km2. Su término municipal es por tanto seis veces más pequeño que el de la otra gran capital española, la ciudad de Madrid, que con sus 600 km2 ganados a golpe de decreto ministerial tiene el mismo tamaño que la conurbación metropolitana que rodea a la capital catalana. Este hecho nada tiene de casual. Durante los años de la dictadura franquista se apostó por una sola gran capital, Madrid. Para hacerla fuerte en tamaño y población se le permitió la anexión de todas las ciudades y pueblos que la rodeaban. A Barcelona se le prohibió cualquier nueva anexión aunque se le concedió un régimen especial o Carta Municipal (1960) que en principio debía de permitirle encabezar el desarrollo de su área metropolitana.

El censo establece que viven en ella 1.900.000 almas, aunque estudiosos independientes dan por seguro que son menos. En cualquier caso es la cifra más alta de su imparable crecimiento demográfico desde los tiempos medievales hasta la actualidad. Aunque, más que el número, es la alta concentración en la que han vivido sus habitantes lo que más la ha caracterizado. Es una ciudad muy densa3 y ocupa un lugar destacado entre las de mayor densidad del mundo. Evidentemente, la densidad de su área metropolitana es mucho menor.

La renta per cápita de los barceloneses supera los 3.000 dólares si bien solamente algo más del 20% de sus habitantes están afiliados a la Seguridad Social4 y algunas fuentes señalan un paro cercano al 20% de su masa laboral. Fuentes especializadas ponen de relieve que la ciudad vive un proceso intensivo de destrucción de puestos de trabajo.5 La participación de la mujer en el proceso productivo está muy por debajo de la media europea. Pese a ser una ciudad forjada sobre continuas olas migratorias, descontando la inmigración llegada en los años cincuenta y sesenta, la población actual procedente de inmigraciones recientes es muy escasa. Son menos del 1% del censo.

Dos terceras partes de los asalariados trabajan en el sector industrial. Los expertos lo señalan como un sector muy envejecido y muy poco competitivo, que se fundamenta en los bajos costes salariales, una muy escasa inversión y una notable debilidad financiera.6 Pese a ello, mantiene el liderazgo industrial y exportador español. Su turismo de Ferias y Congresos atrae a un número moderado de visitantes.

* * *

Barcelona es una ciudad antigua. En sus 2.000 años de historia ha tenido momentos de gran esplendor y de notable decadencia; sin embargo, es una de las ciudades europeas que mayor continuidad ha mantenido en su proceso de desarrollo. Se la reconoce por notables singularidades y diversas paradojas que ha ido cosechando con el tiempo.

Las potencialidades para el hábitat humano de su territorio pronto fueron observadas y favorecieron el asentamiento de un amplio abanico de culturas históricas. Todo parece indicar que los primeros fueron los misteriosos layetanos, en los remotos tiempos de la Edad del Bronce. Vivieron en ella fenicios y griegos. Entró en el mapa de la historia con los romanos, quienes alimentaron las raíces de la ciudad actual. Fue visigoda y árabe (fue conquistada en el año 719). Pasó a dominio franco, de manera definitiva, a partir del año 801.

En tiempos medievales tuvo condes y reyes. Fue el motor que construyó la nación catalana. Destacó como puerto y creó un Imperio a lo largo y ancho del Mediterráneo con 126 consulados repartidos por otras tantas ciudades marítimas. Constituyó en el siglo XIII uno de los embriones de go bierno democrático urbano más antiguos de Europa –el Consell de Cent– y poco después alzó una de las primeras Bolsas del mundo. A la pujanza medieval le siguió una larga decadencia que coincidió con los siglos atlánticos de Castilla (del siglo XV al siglo XVIII). Fue derrotada y sometida aleyes y usos que no le eran propios en 1714. No por ello desfallecieron sus raíces democráticas, muy antiguas y fuertemente arraigadas».7

A pesar de todo y contra todo vaticinio en el siglo XIX se convirtió en la fábrica de España. Siempre fue una ciudad de capital y clase obrera más que de nobleza y plebeyos.8 En 1848 salió de la ciudad el primer ferrocarril que se construyó en la península. En 1854, al grito de «abajo las murallas», los barceloneses derribaron las viejas defensas medievales que la constreñían y encorsetaban. Aquel grito sintetizó los nuevos ideales de orden, de saneamiento, de estratificación social de la ciudad burguesa que estaba emergiendo a gran velocidad.9 Poco después la ciudad impulsó un moderno plan urbanístico para la construcción de un nuevo ensanche (Plan Cerdà). Se convirtió en una ciudad de burgueses y proletarios. En 1888 convocó y celebró una gran Exposición Universal.

En sus calles tomaron forma fuertes movimientos culturales como el Modernisme y el Noucentisme. Se convirtió en una capital cultural reconocida. El ayuntamiento discutió, ya en el año 1908, un primer presupuesto de cultura.

En sus cenáculos políticos se construyeron decenas de alternativas al Estado español centralista y caduco de principios del siglo XX. En 1929 la ciudad promovió una nueva gran Exposición Internacional. En 1931, en sus calles, se proclamó la República y propició la proclamación de la Segunda República en España. Se convirtió en la capital de una nación autónoma dentro de España que, de pronto, recuperó la nomenclatura institucional de las formas de gobierno medievales.

En 1939 el ejército del dictador Franco la somete por las armas. Malvive, de nuevo, en su condición de ciudad derrotada. Es despojada de sus atributos capitalinos y se la somete a la brutal uniformidad política y cultural que promovió sin desmayo la dictadura. Como para la mayor parte de las ciudades españolas, la dictadura le supuso la intensificación del crónico déficit de servicios sociales y un progresivo alejamiento de los estándares del bienestar que después de la Guerra Mun-dial se instauraron en las ciudades europeas democráticas.

A finales de la década de los cincuenta acogió la última gran migración; llegaron gentes procedentes de casi todas las regiones españolas. En las dos décadas siguientes desplegó un poderoso movimiento cultural y cívico contra la dictadura franquista. Contra todo pronóstico una nueva generación nacida en los años cuarenta irrumpió en todos los pliegues de la vida urbana e impuso cambios profundos en la fisonomía social. A principios de los setenta se crearon diversos instrumentos políticos unitarios de afirmación democrática que tuvieron una gran importancia en la configuración de una alternativa a la dictadura franquista. En 1976 la ciudadanía aceptó la monarquía constitucional en el marco de una España democrática y de las Autonomías.

Sus habitantes, a lo largo de la historia, han hecho notables aportaciones culturales y ha dado creadores y artistas de relieve al mundo de las artes y la cultura internacional.

En la Barcelona de 1977 se hablan dos lenguas. El catalán, la lengua propia de los catalanes, y el castellano, que es la lengua escogida por algunas familias catalanas y la lengua nativa de prácticamente todos los ciudadanos que se instalaron en la ciudad durante las grandes migraciones españolas de la primera y segunda parte del siglo XX. Muchos catalanes utilizan con cierta facilidad el francés, estudiado habitual-mente en las escuelas como lengua extranjera. Todos los estudiosos señalan el alto grado de convivencia lingüística que los ciudadanos practican habitualmente. Aun cuando no existen encuestas fiables algunos estudios señalan que el sentimiento de pertenencia de los catalanes oscila entre variables tan complejas como sentirse únicamente catalán, más catalán que español, tan catalán como español, más español que catalán y únicamente español.

También en general los barceloneses de 1977 declaran ser mayoritariamente de izquierdas. Muy pocos se declaran apolíticos. La mayoría de sus ciudadanos se expresan satisfechos de vivir en la ciudad. Una sociedad civil muy dinámica se distingue como uno de sus principales atributos.

La ciudad vive en este momento de transición, después de un largo período de dictadura, una inequívoca ilusiónde cambio social y político. Los ciudadanos creen en la política como instrumento de trabajo al servicio del bien común. Se conoce que los barceloneses son muy dados a acoger las novedades con una disposición de ánimo notable. En el segundo volumen de El Quijote se cuenta que ya en el siglo XVI llamó la atención al viejo hidalgo la afición de sus habitantes a pisar y conocer de primera mano, en sus ratos de ocio, la nueva muralla de mar, inaugurada muy recientemente. Son ejemplos pertinentes el éxito del funicular del Tibidabo, la disposición respecto de las grandes Ferias Internacionales celebradas en 1888 y 1929 y las Ferias de Muestras anuales que se suceden en los recintos especializados. A los barceloneses les satisface ser los primeros peninsulares en tener para sí las cosas más modernas, como por ejemplo la primera imprenta, los primeros vapores industriales, el primer ferrocarril, el primer funicular, la primera iluminación callejera con gas, la primera emisora de radio, las primeras fotografías, los primeros estudios de cine, la primera industria automovilística, aeronáutica y editorial, los primeros clubes deportivos, ateneos obreros, asociaciones sindicales, patronales, vecinales y culturales, etcétera. Todo ello da fe de la capacidad emprendedora de sus habitantes, aunque también es verdad que, de igual modo, suelen olvidar con rapidez las cosas que les han asombrado.

En los sondeos de 1977 la mayoría de sus ciudadanos se declaran satisfechos de vivir en la ciudad, afrontan el futuro con convicción y confían en la democracia para hacer frentea los retos del futuro. Para la mayor parte de los observadores locales e internacionales la ciudad destaca por la alta creatividad y la extrema ilusión de sus gentes, en contraste con el general estado de abandono urbanístico de la ciudad, la flagrante carencia de servicios y la situación de crisis económica. Todo ello viene motivando un alto grado de movilización popular, especialmente desde la muerte del dictador. Todo parece indicar que dentro de unos meses se van a celebrar elecciones municipales. Serán las primeras después de más de cuarenta años de ausencia de consultas electorales democráticas. Se reconoce a quienes en ella han nacido o vivido una notable capacidad para reinventar la ciudad.

Notas al pie

1. Blom, Philipp, Enclyclopédie, el triunfo de la razón en tiempos irracionales, Anagrama, Barcelona, 2007, pág. 19.

2.Revue Française d’Etudes Constitucionelles et Polítiques, Pouvoirs, nº 110, pág. 101.

3. Blanco Fernández, La emergencia de las nuevas ciudades en la era global, Ediciones Trea, Gijón, 2004, pág. 115.

4. Serra, Narcís, Barcelona, 1979-2004: Vint i cinc anys de tranformacions, Ajuntament de Barcelona, 2004, pág. 25.

5. Serra, ibíd., pág. 17: «Entre 1978 y 1983 en Barcelona ciudad se perdieron cien mil puestos de trabajo y en el área metropolitana trescientos mil».

6. Trullén, Joan, «Barcelona, ciutat flexible», en Barcelona Contemporània, 1856-1999, CCCB, Barcelona, 2004, pág. 17.

7. Hughes, Robert, Barcelona, Anagrama, Barcelona, pág. 18.

8. Ibíd., pág. 18.

9. Busquets, Joan, Barcelona, Ediciones del Serbal, Barcelona, 2004, pág. 19.