Baúl de recursos - Ana Gimeno - E-Book

Baúl de recursos E-Book

Ana Gimeno

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Beschreibung

En muchos de los modelos de psicoterapias humanistas se ha acostumbrado a destacar como prioritaria la importancia de las actitudes facilitadoras de la buena relación terapéutica, por encima de las técnicas de intervención. Sin embargo, resulta sorprendente la gran variedad de éstas que se han ido presentando, destacándose aparte de la comunicación verbal y la escucha empática- la abundancia de procedimientos de intervención con actividad imaginaria o psicocorporal. Este libro, eminentemente práctico, recoge 42 intervenciones de las creadas por la autora en el marco del modelo de la Psicoterapia Integradora Humanista, modelo del que es autora, junto con Ramón Rosal. Pero igualmente les será útil a terapeutas que trabajan con modelos flexibles. Se trata de una serie de propuestas –con abundante presencia de la actividad imaginaria, que resulta notablemente eficaz para entrar en contacto con las experiencias emocionales- de las que ha ido constatando su utilidad a lo largo de más de cuarenta años de ejercicio de la profesión como psicoterapeuta de adultos, en modalidad individual, de pareja y de grupo. En algunos pocos casos, se inspiraron parcialmente en algún otro autor, y en ese caso se deja constancia de ello a través de la cita del concepto que catapultó a crear la intervención. El libro no pretende ser un recetario, sino un conjunto de sugerencias que sirvan de estímulo para que el psicoterapeuta las modifique y adapte a la situación y la persona que tiene delante, por-que el objetivo es ser útil a esa persona desde el punto de vista de su salud mental en la superación de los trastornos psicológicos, y su crecimiento personal o autorrealización.

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Veröffentlichungsjahr: 2020

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BAÚL DE RECURSOS

Intervenciones desde la Psicoterapia Integradora Humanista

Ana Gimeno-Bayón Cobos

TITULO: Baúl de recursos Intervenciones desde la psicoterapia integradora humanista

AUTORA:Ana Gimeno-Bayón Cobos ©, 2019

COMPOSICIÓN: HakaBooks

DISEÑO DE LA PORTADA:Hakabooks©

FOTOGRAFÍA PORTADA: Canva©

1 a EDICIÓN: febrero 2020

ISBN: 978-84-18575-29-7

HAKABOOKS

08204 Sabadell - Barcelona

+34 680 457 788

www.hakabooks.com

[email protected]

Hakabooks

Quedan prohibidos, dentro de los límites establecidos por la ley y bajo los apercibimientos legalmente previstos, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, ya sea electrónico o mecánico, el tratamiento informático, el alquiler o cualquier forma de cesión de la obra sin autorización escrita de los titulares del copyright.

Todos los derechos reservados.

PRÓLOGO

La Psicoterapia Integradora Humanista es el primer modelo terapéutico original, creado en nuestro país, en el marco de las Psicoterapias Existencial-Humanistas. En él se encuentran integradas teorías y técnicas procedentes principalmente de modelos humanistas relevantes, como la Psicoterapia de la Gestalt de Fritz Perls, el Análisis Transaccional de Eric Berne, la Terapia Centrada en la Persona de Carl Rogers, la Psicosíntesis de Roberto Assagioli, la Biosíntesis de David Boadella, el Focusing de Eugene Gendlin, etc. La Psicoterapia Integradora Humanista ha sido creada y perfeccionada, desde 1980, en el Instituto Erich Fromm de Barcelona (España) principalmente por la autora de este libro, con mi colaboración.

Entre los contenidos originales de este modelo, fue ella la creadora del modelo del “ciclo de la experiencia del fluir vital” con sus trece fases (modificando el “ciclo gestáltico”) y con la identificación de 102 problemas que pueden obstaculizar el sano fluir por bloqueos, dispersiones o distorsiones de la energía.

En muchos de los modelos de psicoterapias humanistas se ha acostumbrado a destacar como prioritaria la importancia de las actitudes facilitadoras de la buena relación terapéutica, por encima de las técnicas de intervención. Sin embargo, resulta sorprendente la gran variedad de éstas que se han ido presentando, destacándose aparte de la comunicación verbal y la escucha empática- la abundancia de procedimientos de intervención con actividad imaginaria o psicocorporal.

El terapeuta humanista es consciente de que la meta de su trabajo tiene mucho que ver -tal como señaló Abraham Maslow- con el logro de una personalidad creadora, con un estilo de vida creativo por parte del paciente. Y es también consciente de la importancia en el proceso terapéutico, de los momentos en los que se manifiestan cambios creativos intrasesión, con la ayuda, principalmente, de procedimientos con actividad imaginaria o psicocoporal. Asimismo, de la importancia de la experiencia de una vivencia en la sesión de un encuentro profundo intrapersonal e interpersonal, para el logro de una situación creadora terapéutica.

La doctora Gimeno-Bayón ha mostrado, a lo largo de cuarenta años, su sorprendente creatividad al ir creando una gran variedad de recursos terapéuticos de los que los 42 descritos en este libro son solo una muestra representativa.

A través de estas páginas habrá aspectos importantes de la relación terapéutica que difícilmente se podrán intuir por el lector, por ejemplo: el cuidadoso tono, volumen, ritmo y calidez de la voz de la terapeuta; la mirada cordial; el profundo respeto al ritmo y grado de participación del paciente al practicar la propuesta terapéutica.

De todo ello yo pude ser testigo, durante años, cuando acompañé a la autora como coterapeuta grupal en el Instituto Erich Fromm de Psicoterapia Integradora Humanista de Barcelona. Pude darme cuenta, en muchas ocasiones, cómo espontáneamente inventaba y proponía, en el transcurso de una sesión de psicoterapia grupal, un determinado ejercicio apropiado para la solución de un específico problema, a cada tipo concreto de paciente, en una fase del proceso terapéutico. Unas veces se trataba de un trabajo individual en terapia de grupo. Otras veces era una propuesta de práctica o estrategia grupal.

Ya a partir de una lectura del índice de este libro puede comprobarse que la gran mayoría de las prácticas descritas implican alguna forma de actividad imaginaria, unas veces con imágenes de la memoria y otras con imágenes de la imaginación o creativas, que otros autores –como Piaget e Inhelder (1971), o Forisha (1978- prefieren denominar imágenes reproductivas e imágenes anticipatorias. Una variante de las primeras son –según Horwitz, 1983- las imágenes eidéticas propuestas en la psicoterapia eidética de Akter Ahsen (1968). En algunas de las prácticas propuestas por Gimeno-Bayón pueden también surgir las eidéticas, aparte de las otras. Gracias al desarrollo de la neurofisiología se comprobaron hechos que permiten advertir la compleja naturaleza de la conciencia y del cerebro, y que han permitido conceder creciente validez al que muestra que los hemisferios izquierdo y derecho facilitan dos modos cualitativamente distintos de percibir el mundo, dos modos de experimentar la vida. El creciente reconocimiento de la validez de esta teoría sobre la diferenciación de funciones de los hemisferios cerebrales (Bogen, 1969; Gazzaniga, 1970; Gazzaniga & Le Doux, 1978; Kimura, 1973; Ley, 1983, 1984; Ley & Briden, 1979; Sperry & Gazzaniga, 1967), tuvo, como una de sus manifestaciones, que se le concediera a Roger W. Sperry, por los logros de su investigación en esta materia, el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1981.

En las propuestas terapéuticas de Ana Gimeno-Bayón, con la abundante presencia de esta actividad imaginaria –notablemente eficaz para entrar en contacto con las experiencias emocionales- queda patente la relevancia concedida por la autora a los potenciales del hemisferio cerebral derecho para facilitar cambios creativos en el proceso terapéutico, para la superación de los trastornos psicológicos, o de los obstáculos para avanzar en el crecimiento personal o autorrealización.

A lo largo de unos cuarenta años, Ana Gimeno-Bayón ha podido practicar como psicoterapeuta unas 27.000 sesiones de terapia individual, unas 3.600 horas de terapia grupal, unas 2.500 horas de sesiones de supervisión individual y grupal y habrá impartido más de 5.000 horas de formación de postgrado para licenciados o graduados de Psicología durante 21 promociones en el Instituto Erich Fromm, participando también en algunos programas Máster en Universidades de Barcelona.

Ramón Rosal Cortés

AHSEN, A. (1968). Basic concepts of eidetic psychotherapy. Nueva York: Brandon House.

BOGEN, J.E. (1969). The other side of the brain: II. An appositional mind. Bulletin of the Los Angeles Neurological Society, 34, 135-162.

FORISHA, B.L. (1978). Mental imagery and creativity. Review and speculations. Journal of Mental Imagery, 2, 209-238.

GAZZANIGA, M.D. (1970). The bisected brain. New York: Appleton-Century-Crafts.

GAZZANIGA, M.S. & LEDOUX, J.E. (1978). The integrated mind. New York: Plenum.

HOROWITZ, M. J. (1983). Image formation & psychotherapy. Nueva York/Londres: Jason Aronson.

KIMURA, D. (1973). The asymmetry of the human brain. Scientific American, 228, 70-78.

LEY, R.G. (1983). Cerebral laterality & imagery. En A.A. Sheikh (Ed.), Imagery: Current Theory, research & applications (pp. 252-287). New York: John Wiley.

LEY, R.G. (1984). Right hemispheric processing of emotional & imageable words. En En A. Sheikh (Ed.), International Review of mental imagery, 1. Nueva York: Human Sciences Press.

LEY, R.G. & BRIDEN, M.P. (1979). Hemispheric differences in recognizing faces & emotions. Brain & Language, 1, 127-138.

PIAGET, J. & INHELDER, B. (1971). Mental imagery in the child. London: Routledge & Kegan Paul.

SPERRY, R.W. & GAZZANIGA, M.S. (1967). Language following surgical disconnection of the hemispheres. En F.L. Darley (Ed.), Brain Mechanism Underlying Speech & Language (pp.108-121). New York: Grune & Stratton.

INTRODUCCIÓN

Este libro, eminentemente práctico, aunque puede ser útil para otras personas, va dirigido, en primer lugar, a los psicoterapeutas que trabajan con el modelo de la Psicoterapia Integradora Humanista. Pero igualmente les será útil a terapeutas que trabajan con modelos flexibles.

En él recojo una serie de propuestas de intervención que he ido creando a lo largo de mis cuarenta años de ejercicio de la profesión. En algunos pocos casos, se inspiraron parcialmente en algún otro autor, y en ese caso dejo constancia de ello a través de la cita del concepto que me catapultó a crear la intervención.

El libro no pretende ser un recetario, sino un conjunto de sugerencias que sirvan de estímulo para que el psicoterapeuta las modifique y adapte a la situación y la persona que tiene delante, porque el objetivo es ser útil a esa persona desde el punto de vista de su salud mental y su crecimiento personal.

Para aquellos psicoterapeutas que no conocen el modelo de la Psicoterapia Integradora Humanista, aclaro que los principios metateóricos y teóricos están ampliamente descritos en los dos libros (Gimeno-Bayón & Rosal, 2016 y 2017) cuya referencia figura al final de esta introducción. También, en cada propuesta, pongo la referencia de aquellos libros que puedan ser útiles para consultar o ampliar la parte teórica de lo que en ella de dice.

De cara a estos últimos lectores, y para que puedan comprender mejor la estructura del libro, haré una pequeña síntesis del modelo que sustenta la estructura que hay detrás.

La Psicoterapia Integradora Humanista es un modelo creado por Ana Gimeno-Bayón y Ramón Rosal en el seno del Instituto Erich Fromm de Psicoterapia Integradora Humanista de Barcelona (España). Fue presentado a la comunidad científica en mayo de 1988, en el marco del Primer Encuentro de Psicoterapias Dinámicas (Salamanca), presidido por Luis Cencillo, y del IX Congreso Europeo de Psicología Humanista (Barcelona).

Es epistemológicamente constructivista y sistémico, y está especialmente interesado en los factores típicos que diferencian al ser humano de otras especies: temas como la creatividad, el amor, el proyecto existencial o los valores éticos.

En el plano psicoterapéutico, es ante todo experiencial –por lo que exige al terapeuta un papel activo-, integrador (a distinto nivel) de diferentes modelos y técnicas, si bien considera que antes que ellas lo relevante es el vínculo terapéutico inspirado en las actitudes rogerianas, y considera que cada persona es única e irrepetible, por lo que es tarea indispensable del psicoterapeuta la adaptación de cualquier intervención en forma idiosincrásica a la persona y momento del proceso que atraviesa.

Se estructura en torno a un ciclo del fluir vital, en un ir y venir de lo global del ciclo marcado por el proyecto existencial (incluida su dimensión espiritual) y los diferentes aspectos en que este se concreta.

Las fases del fluir vital que contemplamos en el modelo de Psicoterapia Integradora Humanista son las siguientes:

Fase de receptividad sensorial. Alude al momento de recepción de estímulos externos (a partir de la capacidad sensorial exteroceptiva) o internos (a partir de la sensibilidad intero o proprioceptiva) que inician un proceso teleológico, a la espera de una respuesta a las correspondientes sensaciones corporales de desazón, inquietud energética o vibración interna, expresivas de algún tipo de carencia, necesidad o deseo.Fase de filtración de las sensaciones. Se refiere esta fase al proceso de selección de parte de esos estímulos desde la atención (consciente o inconsciente).Fase de identificación afectiva. Comprende lo que se relaciona con el movimiento emocional y los demás tipos de fenómenos que configuran Psicoterapia de la Gestalt afectiva, a partir de los estímulos seleccionados.Fase de identificación cognitiva. La constituyen los procesos interpretativos y los fenómenos a ellos vinculados tales como el razonamiento lógico, la intuición, la exploración de sensaciones y afectos con atribución de un significado cognitivo a los mismos, la configuración de una Gestalt cognitiva.Fase devaloración. Consiste en el proceso de implicación valorativa en lo que está aconteciendo, e incluye la valoración de los distintos procesos y tendencias, establecimiento de prioridades entre ellos, la jerarquización de motivaciones, elección de metas y juicio de adecuación o no adecuación de ellas al Self.Fase de decisión implicadora. Viene constituida por la involucración de la voluntad en el proceso y compromiso con el mismo desde la motivación.Fase de movilización de recursos, equivalente a la fase de energetización de la Psicoterapia de la Gestalt, entendida como excitación energética, caldeamiento, expansión, aunamiento y concentración de la fuerza motivacional.Fase de planificación. Consiste en la identificación –a partir de la información externa e interna disponible, procesada en base a las expectativas o marco de referencia anticipatoria del individuo– de objetivos y opciones específicos, medios y procedimientos, programación de fases y subfases de la acción.Fase de ejecución de la acción. Coincide con la denominada fase de acción en la Psicoterapia de la Gestalt, caracterizada por el movimiento orientado, la acción práxica exploratoria de una opción, el manejo de la realidad interna o externa a fin de provocar un cambio en la misma. El cambio puede ser de cualquier tipo, no sólo material, pues en él se incluyen cambios tales como la obtención de información, comunicación de sentimientos, ofrecimiento de una determinada imagen del mundo a otros, experienciar placer estético o compartir el afecto, por ejemplo.Fase de encuentro. La constituye la realización del contacto e interacción con el objeto (material o inmaterial) hacia el que se dirige el proceso.Fase de consumación. Viene dada por el logro del objetivo, es decir: el logro de la modificación de la realidad tal como se deseaba –la satisfacción de la necesidad o el deseo– con la correspondientes sensación de plenitud y homeostasis.Fase de relajamiento. Consiste en el proceso de ir realizando la retirada energética y la finalización del proceso de contacto.Fase de relajación. Se caracteriza por la permanencia en un vacío receptivo –más o menos prolongado– correspondiente a la desestructuración temporal que media entre un proceso finalizado y la iniciación de otro proceso.

El hecho de que las intervenciones descritas se encuadren en una y otra fase, no significa que cada una de ellas no se pueda utilizar más allá de ella. Es una sugerencia, pero cada uno de los ejercicios tiene múltiples posibilidades que el terapeuta puede considerar.

El libro está estructurado en tres secciones:

la primera, con propuestas que se refieren a intervenciones sobre el conjunto del ciclo, entendido desde el punto de vista del proyecto vital y el sentido de la vidala segunda, con propuestas para las fases concretas del ciclo del fluir vitalla tercera, con propuestas respecto al desarrollo de la dimensión espiritual –o transpersonal- de la persona, ampliamente desarrolladas por la autora en Gimeno-Bayón (2015; 2019a; 2019b).

Ana Gimeno-Bayón

GIMENO-BAYÓN, A. (2015). Psicología Transpersonal. Una visión personal. Lérida: Milenio.

GIMENO-BAYÓN, A. (2019a). Psicopatología y psicoterapia de las experiencias transpersonales. Bilbao: Desclée de Brouwer.

GIMENO-BAYÓN, A. (2019b). El desarrollo de las tendencias transpersonales. Lo Bello, lo Verdadero, lo Bueno y lo Uno. Chiado Books.

GIMENO-BAYÒN, A. & ROSAL, R. (2016). Psicoterapia Integradora Humanista. Manual para el tratamiento de 33 problemas psicosensoriales, cognitivos y emocionales. Bilbao: Desclée de Brouwer (2ª ed.).

GIMENO-BAYÓN, A. & ROSAL, R. (2017). Manual práctico de Psicoterapia Integradora Humanista. Tratamiento de 69 problemas en los procesos de valoración, decisión y práxicos. Bilbao: Desclée de Brouwer.

PROPUESTAS RELACIONADAS CON EL CICLO GLOBAL Y EL SENTIDO DE LA VIDA

1

DIÁLOGO CON EL YO ANCIANO

A veces la persona, ante un problema concreto, experimenta una sensación de atrapamiento, en la que la vida no tiene futuro. Cuando se trata de la magnificación del problema que parece que tapona el curso natural de la vida, se puede recurrir a este diálogo en el que la persona prescinde de contemplar el futuro desde el aquí y ahora, y recurre a contemplar ese aquí y ahora desde el futuro, para relativizarlo.

Normalmente convendrá previa o posteriormente a este ejercicio explorar la programación de las líneas del tiempo utilizando los recursos de la Programación Neurolingüística. No sería extraño que la persona tenga una programación de la línea del futuro de frente, y que el problema tape la continuación de la misma, con lo que convendría programar una visualización ordenada en rampa ascendente. O bien puede ocurrir que las líneas entre pasado y futuro se entrecrucen y la persona no logre salir de ese laberinto, cosa que indicaría la necesidad de ordenar ambos tiempos separadamente.

El diálogo con el yo anciano ofrece una perspectiva desde la cual los problemas actuales se contemplan con distancia y otorga esperanza para la superación de los mismos.

En postura de relajación.

Imagínate que han pasado unos cuantos años desde el momento de ahora. Los suficientes para que seas una persona anciana, muy anciana. Eso sí, sana, en plenas facultades mentales y con la sabiduría de alguien que ha vivido muchas experiencias, superado muchas dificultades y aprendido mucho de todas ellas.

Tómate unos momentos para imaginarte con esa edad. ¿Cómo es tu aspecto físico? Tu rostro, tu porte, tu peinado y vestido… ¿tienes muchas arrugas en tu cara? Fíjate en tu expresión, que rebosa serenidad y experiencia. Observa cómo la mirada tiene una luz tranquila y sabia.

Imagina el espacio donde se encuentra la figura de este “yo anciano” para tener unos momentos de diálogo con él. ¿Es un espacio luminoso, o en penumbra? ¿En el interior de una casa? ¿En un paisaje de la naturaleza, en un banco del parque, en un bar, en el salón de tu casa de ahora…?

Tómate unos momentos para visualizar o tener la sensación de que está ahí, acogedora y sonriente.

Y ahora, cuando hayas observado bien esa figura, prueba a cambiarte de sitio. Ocupar su lugar. Ser ella. Sentirte con esa seguridad y liviandad de haber vivido tantas cosas que te han ayudado a madurar como persona, a tener esta serenidad ante los contratiempos, a confiar en la fuerza de la vida y los recursos que te has ido encontrando en ella cada vez que tenías algún problema. Con esa tranquilidad de no tener que dar explicaciones ni complacer a nadie, salvo a tu propia conciencia.

Como yo anciano, cierra un momento los ojos (siempre que eso te ayude) y repasa ahora, desde este yo anciano, lo que ha sido tu vida y todos los retos que fuiste superando. Tu infancia, tu adolescencia, tu juventud… sin olvidar las decisiones equivocadas y cómo afrontaste sus consecuencias. Sin dejar de lado ni los momentos problemáticos y su desazón, las incoherencias que hayas podido tener, los fracasos a los que sobreviviste, tu fuerza para seguir adelante incluso cuando te creías débil y sin salida, y los logros de todo lo que has conseguido a lo largo de tu dilatada vida. Recuerda también esos momentos en que puedes notar el orgullo de conseguir vencer tus propios miedos e inseguridades, de luchar por tus ideales, de mantenerte en armonía con tu propio interior…

Ahora, desde este yo anciano, abre los ojos y mira a esa figura que muestra tu “yo” mucho más joven, que se siente desbordado, o paralizado, en ese momento de su vida.

Háblale. Dile cómo se ve ese momento desde tu experiencia y sabiduría. Dale algún consejo, si quieres. O simplemente, mírale y anímale con tu mirada. Si quieres, y se deja, puedes probar a abrazarle.

Cámbiate de sitio al de tu yo de aquí y ahora. Con los ojos cerrados (si te va bien), mira a tu “yo anciano” repasa su mirada, sus palabras, su gesto, su abrazo acaso. Deja que entren dentro de ti. Respira esa presencia suavemente, tranquilamente, repetitivamente.

….

Tómate el tiempo que necesites antes de volver al aquí y ahora de la sala de terapia.

2

EL TEMPOGRAMA

Este ejercicio está destinado a descontaminar la idea que tiene una persona sobre el sentido de su vida de lo que realmente está haciendo de ella.

Va destinado, sobre todo, a las personas tanto excesivamente activistas, que dedican mucho tiempo a “producir”, a centrarse en los detalles que pierden la visión de conjunto, como a personas que posponen su actuación “para más adelante”.

El terapeuta puede variar las categorías descritas, en base a las necesidades de la persona concreta.

El ejercicio, en sí mismo, es muy simple pero puede resultar muy confrontativo.

Materiales: dos folios y bolígrafo

Toma uno de los folios y, colocándolo en posición horizontal, haz siete columnas verticales, aproximadamente del mismo tamaño.

Ahora, en la parte de arriba de cada una de las columnas, por el nombre de cada uno de los días de la semana.

Una vez que tienes a la vista el folio de una semana, ve poniendo, día a día, la distribución del tiempo de una semana típica tuya de esta temporada. Por ejemplo, de la semana pasada. No te olvides de incluir el tiempo de dormir, aseo, transporte, comida (especificando si es con familia o amigos o de trabajo), contestar watsapps, etc.

Ahora contabiliza el tiempo que has dedicado a cada una de esas actividades.

En el otro folio, distribuye los espacios de forma que resulten parcelas que –ocupando todo el folio- sean proporcionales a las diferentes actividades que has contabilizado, pero ahora etiquetándolas en base a categorías como:

salud (por ejemplo, dormir, higiene personal, comida)trabajo profesionaltiempos ineludibles para poder realizar otras actividades (transporte…)trabajo del hogar (comprar, limpiar, cocinar, pagar re-cibos…)afecto (conversar con la familia o amigos, jugar con los hijos)pasatiempos (entretenimientos, watsapps sin importancia…)contacto con uno mismo (reflexionar sobre la propia vida o conducta…)contacto con la dimensión trascendente (meditar, orar, rituales religiosos…)

poniendo en cada una de esas parcelas el nombre correspondiente a cada categoría.

Una vez que lo has hecho, verás que tienes delante el mapa de lo que es tu vida actual.

Si piensas que esto es el mapa del conjunto de tu vida:

¿Te gusta, te sientes satisfecho con una vida así?Si una persona que no te conociera viese este mapa ¿qué clase de persona pensaría que hay detrás? ¿qué valores parecen intuirse a través de este tempograma? ¿qué clase de epitafio le pondría a esta persona, si le dieran a elegir?Si quisieras cambiar algo ¿puedes pensar en concreto el qué y cómo hacerlo?

3

EL PROYECTO ESTROPEADO

El presente ejercicio tiene como finalidad la aceptación realista de los inconvenientes incontrolables de la vida. Se trata de mantenerse fiel a los valores más profundos, aunque las circunstancias estropeen el proyecto ideal que la persona se ha formulado.

Una cosa es el sentido global de la propia vida, y los sueños idealizados propios de la fase del adulto joven que aún no ha pasado por la fase que Guardini (1970) llama “la crisis de la experiencia”, y otra cosa es tener que pasar por esa crisis y otras sucesivas y comprobar que el inmaculado y hermoso proyecto vital se va llenando de rasguños, arrugas, modificaciones, sin por eso perder su valor. Más bien, al contrario, ganando en realismo, creatividad y poso vital.

El ejercicio se puede hacer en grupo, por parejas, o bien en terapia individual utilizando como pareja al psicoterapeuta.

Materiales: un folio (mejor grande, DIN-A-3, por ejemplo) y rotuladores de colores.

GUARDINI, R. (1970). Las edades de la vida. Su significación ética y pedagógica. Madrid: Cristiandad, 2ª ed. (Traducción del original en alemán de 1959).

Busca una postura cómoda y relajada. Igual te va bien, para hacer esta introspección, estar unos momentos con los ojos cerrados.

Mira en tu interior más íntimo y tómate unos momentos para hacerte cargo de tu proyecto vital, en conjunto. ¿En qué quieres emplear tu vida? ¿Qué desearías lograr? ¿En qué crees que vale la pena emplear el tiempo de la misma que se sea dado?

Puede que surjan distintos aspectos en áreas diferenciadas que te gustaría conseguir. Puede que surja un solo tema que se diversifica en distintas áreas… Sea lo que sea, toma conciencia de ello.

Ahora, imagina un dibujo en que pudieras plasmar, expresivamente, ese proyecto.

Cuando lo tengas más o menos intuido, abre los ojos y empieza a dibujarlo en el papel.

(Al poco de empezar, se le pide que entregue el folio a su pareja, que realiza algún dibujo sobre el folio del otro, sin que tenga que guardar relación con el mismo, o bien algunos alargando o modificando los trazos ya hechos antes de devolvérselo).

Mira tu dibujo. Igual notas un pellizquito de desilusión en tu estómago, o un enfado en tu mandíbula o tu vientre. Observa tu reacción ante la intromisión del otro.

Estás en un mundo en el que no solo cuentan tus proyectos, sino también los de los otros, que también “dibujan” cosas que tienen que ver con los suyos, y se superponen a lo que tú deseas, modificándolo, alterándolo…, a veces completándolo y a veces estropeándolo.

Sea como sea, mira a ver cómo puedes continuar dibujando tu proyecto, adaptándolo a la realidad de cómo está ahora. Igual puedes incluso apoyarte en este dibujo modificado para retocarlo y añadir matices, pero conservando la idea de fondo, puede que enriquecida y todo.

(Un poco después, mientras está haciendo esto, se le pide que entregue nuevamente el folio a su pareja o al terapeuta, que le arrugará un poco –tampoco demasiado- y le hará un pequeño rasguño, o arrancará un trocito).

Mira ahora, sin tocar el papel, qué ha pasado con tu dibujo, y conecta con tus sensaciones internas ante el “estropicio”. ¿Sientes frustración? ¿desánimo? ¿rabia? ¿tristeza? ¿desolación? Prueba a escuchar tu cuerpo ponerle nombre a tu emoción.

A veces, la vida te fastidia tus planes, por hermosos que sean.

No todo lo puedes controlar, por buenas que sean tus intenciones y por bien que hagas tus proyectos y ejecutes correctamente tus actuaciones. Hay accidentes que quitan oportunidades, personas que frenan tu proyecto, desgracias imprevistas.

Pero eso no significa que tengas que renunciar a tu proyecto. Míralo ahora. Prueba a seguir expresándolo, teniendo en cuenta las arrugas o accidentes que ahora tiene. Puedes intentar planchar las arrugas con las manos, o remarcarlas con los rotuladores, o hacer algunas nuevas que completen las anteriores y ayuden al dibujo haciéndolo tridimensional. Puedes convertir las heridas del papel en algo interesante que subraye la persistencia expresiva del conjunto del proyecto más allá de las arrugas o las carencias…

Convierte el dibujo de tu proyecto estropeado en una obra de arte. No un dibujo ingenuo, sino algo lleno de historia, una historia humana en la que no faltan los problemas y el dolor, pero que hable de tu creatividad, de la superación de retos y logro de algo hermoso, coherente, más tuyo que nunca.

Busca la forma de hacerlo: tantea, dibuja, arruga o corta, modifica… hasta tener un folio que exprese el triunfo del meollo de tu proyecto por encima de las dificultades.

Mira ahora tu dibujo. Tu interesante, expresivo y hermoso dibujo, marcado con las cicatrices de las heridas vividas. Cicatrices que son el relato de tu valor en la lucha por conseguir tu proyecto, sin renunciar a él, aprovechando con creatividad los resquicios y oportunidades que la vida te ofrece.

Disfruta de tu persistencia en mantenerte nuclearmente coherente contigo mismo, con tus valores y el sentido que le quieres dar a tu vida.

4

EL LEGADO QUE QUIERO DEJAR

En la Edad Media (vid. Jorge Manrique, Coplas a la muerte de su padre) se entendía que había tres modalidades de vida: a) la vida empírica, que acaba con la muerte física; b) la vida “de la fama”, que es el recuerdo que deja la persona, por un tiempo; y c) la vida transempírica, o vida eterna.

Pues bien, el ejercicio que sigue va destinado a dar cuenta de la posibilidad de prolongación del sentido de nuestra vida a través de la modalidad b): la huella inmediata que queremos dejar en nuestro entorno de nuestro paso por el mundo empírico y la transmisión al mismo de la sabiduría adquirida para –en tanto en cuanto quieran recibirla- enriquecer o orientar a los próximos.

Es especialmente indicado para personas que están convencidas de que no existe la posibilidad c) como manera de dar sentido más allá de uno mismo, a la propia vida, a través de un legado de sabiduría para el futuro.

En principio, el ejercicio se creó para practicarlo en modalidad grupal, pero nada impide poder adaptarlo a la terapia individual.

Piensa en el legado que quieres dejar a la posteridad –al menos a los inmediatos que seguirán viviendo tras tu muerte- cuando acabes tu vida, como recuerdo y huella de tu paso por ella.

Piensa que te encuentras, al final de tu vida.

Dibuja una línea imaginaria en la sala, que separa la vida de la muerte. Estás del lado de la vida, junto a la línea que te separa “del otro lado” (puede ser la puerta de la sala, en especial si el ejercicio se hace en grupo).

En situación de relajación, recuerda algunas experiencias positivas y negativas, duras y gratificantes, logros y fracasos.

Y piensa en dos o tres conclusiones sobre los aprendizajes más importantes de tu vida.

Imagina que antes de morir, tienes la oportunidad de dirigir un pequeño discurso a las personas más cercanas: familia, amigos, compañeros de trabajo, destinatarios del mismo, etc.

Recapacita sobre los mensajes principales que te ilusiona haber transmitido con tu estilo de vida y con tu comunicación verbal y no verbal sobre lo que consideras más importante en tu vida, sobre los valores y metas que han inspirado tu conducta (que igual algunos han intuido y otros no) y que deseas poder transmitir de alguna forma a tu entorno.

Escribe varias frases o párrafos con el borrador de tu discurso, para tantearlo, a modo de borrador. Si quieres, luego lo redactas más definitivo.

Ponte en pie, e imagina a los otros, a los más cercanos y que por un tiempo te recordarán, ahí delante (si es en grupo, se dirige al grupo colocado de frente a la persona, como en una conferencia).

Ahora, haz un discurso de despedida, expresando:

qué has aprendido de la vidaqué es lo que le ha dado sentidoqué es lo que te dio fuerza para superar las dificultades para conseguir lo que queríasen qué aspectos esperas haber dejado algún mensaje o influencia positivacualquier otra cosa que quieras transmitir, que crees que será un buen legado de tu sabiduría vital para los otros.

Si quieres, haz un dibujo que resuma el conjunto del discurso.

Terminas diciendo: “este es el legado que os quería dejar”. Y entregas tu discurso (y dibujo, si lo has hecho).

A continuación, te despides de ellos con la mirada, de uno en uno, y si quieres con una frase, igual de agradecimiento.

Finalmente, atraviesa la línea (o la puerta) y conecta con tus sensaciones respecto a ese legado.

Si el ejercicio tiene lugar en el marco de un grupo, la persona escucha (a través de la puerta) los comentarios que hacen sobre su legado.