Benjamín Galemiri - Benjamín Galimeri - E-Book

Benjamín Galemiri E-Book

Benjamín Galimeri

0,0

Beschreibung

La dramaturgia de Galemiri, narra desde diversos ángulos historias de poder y sexo, que reflejan con sorna nuestro comportamiento social, personal y político, en una sociedad mercantilizada que se vacía de sentido.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 233

Veröffentlichungsjahr: 2024

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



© LOM ediciones Primera edición, octubre 2024 ISBN Impreso: 9789560018373 ISBN Digital: 9789560019028 RPI: 2024-a-9019 Motivo de portada: «Los principios de la fe», fotografía de Benjamín Galemiri. Diseño, Edición y Composición LOM ediciones. Concha y Toro 23, Santiago Teléfono: (56-2) 2860 [email protected] | www.lom.cl Tipografía: Karmina Impreso en los talleres de gráfica LOM Miguel de Atero 2888, Quinta Normal Santiago de Chile

Índice

Déjala sangrar

La Post-Lulú o la pena tecnológica

Edipo asesor

Infamante Electra

Los principios de la fe

En recuerdo de Agustín Letelier.

Mis agradecimientos a Silvia Aguilera y a Paulo Slachevsky.

El desafío de leer a Galemiri

Por Agustín Letelier1

Benjamín Galemiri es uno de los dramaturgos chilenos más importantes y creativos de la literatura contemporánea nacional. También es considerado como uno de los más destacados dramaturgos latinoamericanos. Por sus brillantes obras de los noventa y del nuevo siglo XXI en las que se adelantaba a lo que sería después tema de discusión pública y privada de los temas del poder, se granjeó en forma unánime por los entendidos y críticos el título de «El Dramaturgo de la Transición» con sus muy innovadoras e inteligentes metáforas políticas y sexuales.En un artículo crítico de Artes y Letras de El Mercurio fue catalogado como «La voz de los noventa». Muchos otros medios agregaron otras denominaciones a Galemiri, tales como «El profeta de la nueva dramaturgia» o «Artífice del poder y el sexo», o también «Dueño del teatro chileno», y por cierto «el Gran dramaturgo posmoderno».

Mucho se dice que los textos dramáticos adquieren su significado final en el escenario. En el caso de Galemiri, se accede mejor a ellos en la lectura. En la reflexiva actividad de leer podemos darnos cuenta de la riqueza del lenguaje de sus textos, de la adjetivación imprevisible de situaciones, personajes y objetos, o de la creación de las acciones que tienen sentido dentro de la historia sin importar el escenario.

Sin ninguna duda, Galemiri es uno de los dramaturgos contemporáneos que con mayor fuerza han renovado la dramaturgia nacional. Como prueba de ello se pueden nombrar algunos de los premios que ha recibido a lo largo de su actividad creativa. Entre ellos: el Premio Municipal de Literatura en tres ocasiones, 1994, 2000 y 2003; el Premio Pedro de la Barra en 1993; el Premio Quijote, otorgado en el Festival Internacional Don Quijote de Teatro, en París, Francia, en el año 2001; el Premio José Nuez Martín, otorgado por el Instituto de Letras de la Universidad Católica en 2002, la Medalla de Honor Pedro de la Barra concedida por su trayectoria por la Universidad de Chile en 2010; el Premio APES al Mejor Dramaturgo; el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en varias ocasiones; la Beca Andes en dos ocasiones; el Premio al Mejor Guion de Cine por la Asociación de Productores de Cine; el Premio Ayudas a la Creación Audiovisual de España en cuatro ocasiones; ha sido seleccionado al Laboratorio Internacional de Guiones de Cine del Sundance Film Institute; ha sido invitado de honor en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara; ha sido invitado de honor en el Salon du Livre de Paris; ha sido favorecido con la Beca Fondart en varias ocasiones; ha sido ganador de la Muestra de Dramaturgia Nacional en reiteradas ocasiones. Ha sido traducido a varios idiomas y publicado tanto en Chile como en América Latina y Europa, entre otros muchas distinciones y premios.

Sus obras han adquirido renombre internacional al ser presentadas en diferentes países. Solo para citar algunos: Argentina, Francia, España, Italia, Inglaterra ,Holanda, Rusia, Brasil, México, Colombia, Estados Unidos, entre otros países. La crítica de esos países ha resaltado la brillante, erudita y lúdica confluencia de referencias al cine, la filosofía y la religión, y los temas del poder de su literatura.

En esta nueva, extraordinaria y admirable iniciativa y publicación de LOM, Obras Escogidas se nos entregan obras como Los principios de la fe, Edipo asesor, Infamante Electra, Déjala sangrar y la inédita Post-Lulú o la pena tecnológica. En ellas encontramos temáticas y estilos recurrentes en la escritura de Galemiri. Es una buena oportunidad para leer estos textos e interpretarlos desde nuestra sensibilidad y vivencias. En nuestra lectura personal tendremos la posibilidad de detenernos en guiños cinematográficos, reminiscencias históricas o textos literarios y filosóficos de renombrada fama mundial.

La obra de Galemiri atrae y es en apariencia difícil de comprender. Sus textos carecen aparentemente de estructura teatral como la entendemos tradicionalmente. La profusa y brillante alusión al cine, a directores de cine y a sus destacadas creaciones, a la filosofía occidental y al misticismo como la Kabbalá y la Torá hacen de este escritor una figura de alcance internacional. Por otro lado, la fragmentación y aparente incoherencia de los diálogos producen un desconcierto en el lector. La lectura de sus obras es un acto de fe, porque estamos frente a un creador innovador que nos presenta una nueva concepción del lenguaje y de las obras dramáticas. Una clara muestra de ello lo podemos ver en el texto La Post-Lulú o la pena tecnológica, un texto sin diálogos, donde leemos largos monólogos que nos hacen reflexionar sobre el sistema neoliberal, sobre una economía que nos ahoga, que nos produce sufrimiento. La voracidad por el dinero de algunos daña a una mayoría y enturbia las relaciones humanas. Cuando los hombres tienen dinero lo usan para tener poder y subyugar especialmente a las mujeres de una forma sexual. El abuso del poder es uno de sus temas recurrentes: los poderosos y los ricos imponen sus reglas sobre los que tienen menos.

En sus obras anteriores el autor había tratado el tema político de una forma implícita; en esta obra nos presenta una mirada más directa, es un cuestionamiento sobre el resultado de una sociedad que se ha dejado llevar por el afán consumista. El sistema destruyó su entorno, sus relaciones, sus esperanzas.

Galemiri tiene la singularidad de escribir en forma de excelencia barroca, que reconocemos en la acumulación inteligente de adjetivos en los parlamentos e incluso en las acotaciones, que se vuelven parte vital de los textos. En La Post-Lulú o la pena tecnológica reconocemos esta abigarrada presencia de adjetivos: «Resistí el neo-cómico romanticismo OSTRACISTA SOCIALISTA científico chileno». La descripción de Mijail Kapriski, uno de los personajes de Déjala sangrar, nos dice «(… EL MUY OSTENTOSO MIJAIL CURA LAS HERIDAS DE Virna LA EXAMINA, TRISTE Y VACILANTE. ERA SU TORPE MODO DE COMPORTARSE CUANDO ESCUCHABA ESA MÚSICA LETAL.)».

Una segunda característica recurrente en la literatura de Galemiri es su abundante alusión a la sexualidad, que se presenta como un juego sensual con atractivas mujeres a quienes persigue como un patético seductor, juegos irónicos que se convierten en situaciones trágicas y dolorosas de soledad. En Los principios de la fe encontramos referencias a esta sexualidad desbocada. El padre del protagonista se vanagloria: «Tengo ciento veinte años y fornico con las más bellas mujeres del mundo cinco veces a la semana. Utilizo una vieja y milenaria técnica sexual heredada de familia en familia, denominada técnica Arkadin».

Las obras dramáticas necesitan un conflicto, un enfrentamiento dramático. En las obras de Galemiri encontramos uno de los conflictos más dolorosos de nuestra sociedad: la pérdida del amor o la imposibilidad de constituir una pareja. Esta carencia humana se debe a intereses externos, como la aspiración al poder, la búsqueda del atractivo en otras mujeres o la despiadada competencia entre la pareja. Diversas carencias afectivas hacen que el odio se vuelva rápidamente en el impulso del actuar de los personajes, un impulso oscuro y perturbador.

La presencia de la modernidad es otro elemento reconocible en sus obras que le dan un especial atractivo: pantallas plasma, intercomunicadores inalámbricos, computadores de gran poder, instrumentos llenos de luminosidad, en general aparatos electrónicos de última generación.En las acotaciones de Los principios de la fe vemos indicaciones con referencias a estos elementos «(EL INSUPERABLE SAMUEL ARKADIN MANIPULA SU PERVERTIDO CONTROL NEOREMOTO UNIVERSAL DEL BÚNKER QUE PONE SISTEMÁTICAMENTE EN MARCHA MULTICAMAS, HIPER-MÚSICA, POST-SALONES DE HACHÍS, NEO-SALAS DE DVD Y POST-CONEXIÓN FIBRA ÓPTICA…)».

La modernidad de las obras en Galemiri se presenta también en la forma de expresar con libertad e irreverencia los temas sexuales que hoy en día son normales en el habla cotidiana.

Finalmente, un rasgo definidor del estilo de Galemiri es el humor. Lo encontramos especialmente en las acotaciones; muchas de ellas, más que indicaciones para el director, parecen comentarios irónicos hacia el lector, quien debe relacionar los hechos que acontecen con escenas famosas del cine. El humor quiere llamar nuestra atención hacia el absurdo y la incoherencia del mundo actual. Al comienzo de Edipo asesor nos escribe «(ESTA ES UNA OBRA NEOBÍBLICA AMBIENTADA EN LOS PASILLOS DEL NEOPODER. EDIPO ASESOR INTENTA BATIR EL RÉCORD DE LOCACIONES EN LA HISTORIA DEL TEATRO. PIDO QUE SE RESPETE ESTE NEOCONCEPTO.)».

Su humor es incisivo, a veces difícil de captar, porque es lejano al chiste, a la burla directa. Es un humor delicado e intelectual que se basa en su conocimiento del cine y la filosofía, la música, la religión y el arte. Podríamos decir que es un humor intercultural: propone relaciones inesperadas que nos resultarán más claras o abstrusas, de acuerdo a nuestro bagaje cultural.

Galemiri nos descubre un mundo nuevo, un lenguaje innovador, ciertamente muy distinto a lo esperado. Capta e interpreta la sexualidad de nuestro tiempo, busca la liberación de las represiones. Galemiri nos adentra en textos intelectuales con referencias filosóficas; el desarrollo de las problemáticas está ligado a un conocimiento intelectual universal. En apariencia, no es fácil leer a Galemiri, aunque finalmente resulta muy seductor, ya que es un desafío intelectual que nos hace reflexionar sobre la complejidad de nuestros días.

1 Agustín Letelier Zúñiga (1937-2023). Tuvo una destacada trayectoria en las artes escénicas y en su labor como docente, donde fue reconocido como un «maestro». Fue director del Instituto de Letras y primer director del Programa en Estudios Asiáticos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue un referente imprescindible de la crítica de teatro en Chile, el más destacado de esta disciplina de los últimos 50 años. Era de los que veían dos veces una obra de teatro, porque según señalaba «la perspectiva cambia la segunda vez: empiezas a ver cómo se organiza todo; la estructura de la obra se percibe mejor». Trabajó más de 30 años como crítico, haciendo una pausa de 10 años al momento de trasladarse a vivir en Japón, donde fue agregado cultural y docente de importantes universidades.

Déjala sangrar

Si se trata de un falso remake de una película de la era del cine de autor de los sesenta, ya saben, humo, caras duras, un cinismo campeante, frases cortas pero cargadas, una cierta suave snob y cómica angustia; entonces el ejemplo será la electrizante «The Lady of Shangai».

Si esta obra emula a algún cineasta, podría ser el post-metafísico cine de Welles.

Recomiendo persistentemente que las didascalias sean leídas por un narrador en off ligeramente incestuoso y barroco a la manera del intrépido filme del insurgente aunque no menos voluble que Orson Welles en «The Lady of Shangai».

1. Las tácticas de la guerrilla urbana

Es principio de invierno y el viento azota la ciudad con furia cómica.

La indómita Theda Goddard y la vulnerable Virna Vigo bailan un tango decadente frente al telescopio del intratable Mijail Kapriski, quien bebe un vodka naranja, mientras ajusta el lente, espiándolas en su departamento pequeño burgués, ubicado frente al de ellas.

Durante un largo momento no hace sino observar, de arriba abajo, a estas mujeres exaltadas, una demasiado alta y la otra demasiado baja, seguramente muy borrachas.

Eran ellas el exacto tipo de mujer que inevitablemente le atraían y al mismo tiempo lo humillaban.

Hacía ya un año que alguien le había pedido a Theda eliminar a Mijail Kapriski, sin explicación, sin fundamentos.

Aunque era una orden vacía, aprendió a no cuestionarla.

Fue una cierta noche en que Theda, sintiéndose atormentada y algo banal, callejeando en medio de la niebla, conoció a Virna.

Caminaron horas, hasta que llegaron a ese puente.

Ahí supo que el contacto de Theda, Simón Tolkathov, había asaltado un banco.

Era dinero para «la guerrilla» les dijo.

Ahí supo Virna que Theda trabajaba para «ellos».

Que Simón Tolkathov era su jefe, que el nombre verdadero de Theda era Verushka Cortez, que todos actuaban con nombres de chapa, y que ella misma, que se llamaba Fresia Purén, se llamaría Virna.

El verdadero nombre de Simón Tolkathov lo sabrá después.

Pero ella estaba segura de que fue él quien le encomendó eliminar a Mijail Kapriski, otro nombre de chapa.

Theda reclutó a la extenuante Virna, quien supo encontrar a Mijail.

Y ahora están allí las dos esperando el momento. Y ese instante ha llegado.

Aquellas mujeres, a su vez, también lo habían estado espiando desde hacía un mes, o dos, exceptuando aquellos días en que Virna Vigo y Theda Goddard se trenzaban en esas absurdas fiestas estrepitosas.

2. La elección de las armas

Theda sale del departamento y deja a Virna con una sensación de tristeza inmerecida.

Virna estudia desde su telescopio a la garbosa Theda, que se aleja calle abajo. Luego dirige su telescopio hacia Mijail, con ese aire engañoso del seductor agobiado.

Ahora que lo conocía le dolían las entrañas tener que eliminarlo.

Para no pensar mucho, se apresuró a salir con el explosivo en la mano rumbo al departamento de Mijail.

Apretó la boca, se había despojado de su miedo; quizá después de hacerlo sería aceptada por Theda, pero eso no tenía mucho sentido para ella.

Siempre se había negado a sí misma. Quería sencillamente un futuro con amor.

Interrumpe su marcha al escuchar el teléfono, y vuelve precipitadamente a su departamento, pensando que la orden ha sido revocada.

Fundido exaltado a negro

Un inesperado y brutal estallido en el departamento de Theda y Virna hace saltar en pedazos el lugar.

El cuerpo de Virna vuela en un estilizado ralenti, recordando los inflamados filmes de Raoul Walsh.

3.Periodo de hostigamiento

El impenetrable Mijail Kapriski irrumpe en el departamento de Virna, intentando rescatarla de las llamas.

Kapriski nota que la mujer tiene los pómulos altos y ojos grandes y grises. Mientras se quema, sonríe la muy banal, y Mijail se deja arrastrar por semejante envenenamiento sensual.

Mijail Kapriski Míreme. Míreme directamente al entrecejo.

No hay un fondo hostil en Virna, aunque sangre abundantemente de su boca salvaje.

Virna No sé mirar como es debido.

Adoptando una patética actitud marcial, mientras busca algo para limpiarle toda esa sangre caliente.

MIJAIL KAPRISKI Lo que debería hacer es ignorarla.

Imposible complacerla, pensó el retraído Mijail, quería hacer algo por ella, pero era pueril, como siempre.

Virna No, no fumo cigarrillos. No. Pero en cambio, deme un poco de scotch. Deme.

El desgraciado saca un whisky de su chaqueta de terciopelo de segunda mano, pero es bonita la chaqueta de todas maneras, mientras observa de reojo la desbordante y recalcitrada anatomía de la demasiado intensa Virna.

¿Por qué? Es la pregunta que me haré toda la vida. ¿Por qué me trata así? Se cuestionaba el ensimismado Mijail.

«Tengo la sangre amotinada en mi cerebro», se dijo a sí misma Virna.

Virna En otros tiempos usted debió ser tan desenvuelto. ¿Cargaba usted una cierta felicidad?

MIJAIL KAPRISKI ¿Verdad que sí? Ahora dígame, ¿qué pasó aquí?

Virna El viento. A mí me afecta mucho el viento, el silbido del viento.

MIJAIL KAPRISKI Tendré que enjabonarla entera. Se infectará.

«Su mirada era siempre despectiva», concluirá con ira Mijail, más adelante, intentando disimular su diente falso frente a ella, «aunque la dignidad me la paso por el culo», sentenció.

Jactándose la muy capciosa de su talle y sus caderas, y rozándole con su acerada mirada, color carbón.

Virna Mi cuerpo es duro.

MIJAIL KAPRISKI Lo veo apenas entre las heridas... pero su mano es fuerte.

La sangre de su herida se desliza por su cuerpo, manchando su chaqueta gap de fabricación India, aunque con licencia francesa.

MIJAIL KAPRISKI Me podría matar con sus dedos incrustados en mis pupilas.

Virna Podría partirlo en dos ahora mismo.

MIJAIL KAPRISKI ¿Está angustiada?

«Su propia deslealtad le dolió», concluiría después Mijail.

Virna Eche una mirada de hombre a mi cuerpo tembloroso y verá a una mujer que sufre. ¿Me ayudará entonces?

Pronunció esas palabras violentas mientras le miraba incrédula sus patillas de rufián.

MIJAIL KAPRISKI Dentro de mí no hay nada. Soy un cobarde.

Mes de mierda, invernal, afuera nieva, bruscamente.

Virna Tendremos que sacar todo para fuera. ¿No comprende nadie su miedo? Ahora me está mirando y clava sus pupilas en mi cuerpo, me anula.

MIJAIL KAPRISKI ¿Quiere que me vaya?

Virna ¿Desea echar una última mirada asquerosa a mi cuerpo?

Virna era angustiosamente feliz escupiendo de su boca aquellas tretas.

MIJAIL KAPRISKI Me vuelvo a preguntar, por qué quiere proponerme todas esas cosas.

Virna Usted está contaminando mi aire. Necesito esa libertad que usted no me puede dar, canalla. Además, se ve, es un excapitalista pasablemente sexy.

Sí, el tiempo estaba asquerosamente frío, helado, cubierto de escarcha.

¿Qué me dice? Mírese, pobre tipo, comiéndose mis spaguettis con mechada mientras escucha impávido mis últimos quejidos. Resuélvame esto. Su mirada es intensa pero sin sentido. Cuando llegó, pensé: «quizá tendré un poco de suerte». Lo estuve estudiando meses desde mi ventana. Sí, era la persona indicada: era a quien debía liquidar. Pero también era el hombre que podría calmar mi horrible ansiedad.

«¿Ella era capaz de una pizca de amor?». Mijail estaba hasta las pelotas con esta situación.

MIJAIL KAPRISKI ¿Quién es esa mujer que la visita?

Virna ¿También me espía entonces?

MIJAIL KAPRISKI ¿Qué vendría a ser de usted esa mujer curvilínea, indómita, que le trae regalos todos los días?

Virna No tiene pasta de bromista.

MIJAIL KAPRISKI Enseguida se nota cuando hay dos mujeres que conversan, que se dicen cosas, enseguida se entera uno de que está fuera. Yo quisiera estar dentro. ¿Me dejarán?

«No puedo pasarme la vida aquí tendida mientras me destrozo el espinazo», pensó Virna.

Virna ¿Qué quiere? Es decir, no puede dedicarse a mí. Todo está fuera de mi control..

«Estoy hasta las narices de mujeres neo-izquierdistas», se dijo a sí mismo Mijail.

MIJAIL KAPRISKI Las observaba charlar y me reconfortaba. No son hermanas. Eso ya lo sé. No son primas, eso ya lo deduzco. No son nada la una de la otra. Sencillamente ella la visita, la estima. ¿Quién es esa mujer? Tengo que saberlo.

Virna Vine a salvarlo.

«No mira fijamente a nadie, pero tampoco rehúye mi mirada», pensó Virna.

Virna Mi intención era rescatarlo.

MIJAIL KAPRISKI ¿Sí?

Virna Ella hará polvo su casa.

Técnicamente frío.

MIJAIL KAPRISKI Con usted hay que andarse con cuidado.

El burdo gusto por lo heroico.

MIJAIL KAPRISKI ¿Me la presentará?

Virna A ella déjela fuera de esto. Ella ocupa un lugar en mi vida que nadie entendería.

MIJAIL KAPRISKI ¿Puedo darle un consejo? Aléjese de ella. Déjemela a mí. He visto en ella el motivo de su angustia: ¿no lo sabe?

«¿Por qué se empeña en que yo me sienta ruin y perversa?», Se cuestionaba la intranquila Virna.

Virna Conozco a puñados de hombres pusilánimes como usted. Dan respuesta de ese tipo a interrogantes horribles basándose en mugrosos textos y rastros banales.

MIJAIL KAPRISKI Usted que conoce a gente tan pulida, ¿qué hace acá?

Mijail se estira en el sofá, con una luz tenue que cae sobre su filudo rostro. De pronto Virna se da cuenta de que Mijail Kapriski se parece al hombre que ella podría amar.

Virna Ya le dije, iba a rescatarlo. Ella quería asesinarlo. Ella tiene sus datos en un CD de alta resolución que contiene toda su vida ordenada por fechas. Ella conoce su pasado. Ella me encomendó hacer estallar su departamento. El explosivo era para usted.

Todo lo que ahora acontece, aconteció para no matarlo. Yo he llegado a amarlo.

El cincuentón enciende el modular Technics con parlantes de alta generación y desde donde emerge la voz traicionera de Etha James.

El muy ostentoso Mijail cura las cinematográficas heridas de Virna.

La examina, triste y vacilante; era su torpe modo de comportarse cuando escuchaba esa música letal.

MIJAIL KAPRISKI Voy a tirármela, ¿le parece bien?

Virna evita la despótica mirada de Mijail.

Virna Hágalo. ¿Pero está preparado?

«¿Por qué tenía que mostrarle esa sonrisa empalagosa, aún humeante?», se lamentaba Mijail.

MIJAIL KAPRISKI Estoy preparado. ¿Y usted?

Virna lo quedó mirando con piedad; le parecía un hombre demasiado atolondrado, tal como lo imaginó a la distancia.

Virna Parece como si hubiera estado fumándose un porro vencido.

La estudió: ¿era su pelo negro? ¿era rizado?, obviamente una mujer mortificada por el amor.

Ahora que la tenía por fin tan cerca, comprobaba que Virna no tenía los pezones de la tórrida Louise Brooks, sino más bien de la insaciable María Félix.

MIJAIL KAPRISKI Mentía. Eso es todo. Cuando le dije que me la iba a tirar, mentía.

Él, magro, sin rasurarse, encorvado, ella lo imaginó como el típico pequeño burgués amigo de putas.

Virna La mayor parte de su vida ha deseado mentir.

MIJAIL KAPRISKI ¿Cómo sabe todo eso?

Ese falso atardecer azulado.

Virna Conozco cosas sobre usted, eso es todo; me da control sobre mi vida, por ejemplo.

«Es la clase de mujeres que toca a Thelonius Monk desnuda al piano», razonó bobamente Kapriski.

«Soy desgraciada. ¿Cómo no lo ve?», aullaba por dentro la híper melancólica Virna.

Virna ¿Se excitaba al espiarnos?

MIJAIL KARPRISKI Sí.

Virna ¿Y ahora?

MIJAIL KAPRISKI Ahora no.

Virna Es que hemos hablado.

Después de beber una cerveza en lata, que es lo que tomaba a veces, muy pero muy lentamente, el presunto anarquista de derechas y de izquierdas, según su humor, luce preocupado, mira por las ventanas permanentemente.

VirnaSoy como un imán venenoso, lo sé.

MIJAIL KAPRISKIEs una esclava, como yo. No juegue. Tiene miedo, como yo.

«Me fascina su intranquilidad, siempre temiendo un ataque sorpresa, una emboscada. Su desasosiego lo encuentro obsceno», concluyó Virna.

Virna Su mano fría en mi vulva, eso quisiera sentir. Esta tarde no llegaré al punto de contacto. Theda sabrá entonces que le perdoné la vida. El comando me expulsará, me degradará, me pisoteará, me excomulgará, pero eso me hará sentir plena.

De pronto ella se percata de que estaban en un mugriento rincón, invadidos por el fuego, con Mijail vaciando los extintores.

Virna ¿Me va a montar o no?

MIJAIL KAPRISKI Es posible que lo haga. Pero más adelante. Me descolocan sus heridas.

Ambiente turbulento. Afuera, el viento desmoronando follajes con especial furia.

VirnaI feel phantastic...

MIJAIL Usted, mi instrumento revolucionario, aún humeante y gentil.

Desde el oscuro rellano, Mijail Kapriski la observa.

Virna Me gusta hablar con usted, eso es todo.

Cuando dijo esto sintió que tenía el corazón de piedra.

Virna Frotémonos la porquería.

MIJAIL KAPRISKI Lo único que la calienta es el desprecio.

Virna Sí. Soy así, desde los quince años.

Virna comenzó a temblar de un modo espantoso.

MIJAIL KAPRISKIPuta liberada.

Sacudiéndose en aparatosos espasmos con ese donaire perverso.

Virna No necesito que me conceptualice, necesito que me lo meta.

MIJAIL KAPRISKI Sin blues, sin vino tinto, ¿sin baile?

Virna ...como una detonación.

Enseguida dejó de temblar.

Mijail se desplaza agobiado frente a ella, y pasa a llevar una lámpara holandesa que se destroza en el suelo.

Virna ¿Está molesto por algo que dije, hice, comenté?

No soy mucho, corazón, clávalo en tu mente.

MIJAIL KAPRISKI En mi familia había una sola persona que valía la pena. No era yo, obviamente.

Tenía un aspecto infeliz, con las aletas de la nariz inflamadas y la voz cascada, entonces Virna pensó que quizá Mijail se sentía huérfano.

Virna En mi familia había una sola persona que valía la pena. Era yo, naturalmente.

Mijail se estiró nuevamente en el sofá, haragán. El fuego se había disipado, el cuerpo de Virna estaba sin llamas, inmóvil. Revolvió el café mientras ella lo examinaba con sus ojazos como rendijas. al verlo esclavizado por los rayos ultravioletas del televisor Panasonic de pantalla ultra ancha que emite la convulsionada señal de televisión cnn.

Virna Y después, ¿qué?

MIJAIL KAPRISKI ¿Después?

Con esa misma voz ronca que la hacía tan dueña de sí misma. aunque ser dueño de uno mismo es como ser dueño de nada.

El murmullo de las sirenas a lo lejos, como en un filme del crispado Jean Pierre Melville.

Virna ...Me fallará.

La programación nocturna de la televisión cableada comenzaba a apestar. La noche oscura. Allá afuera brillaban frías las estrellas. Mijail apaga el televisor, malhumorado.

Estuvieron así examinándose largos y sádicos minutos, eran buenos en eso de joderse mutuamente.

MIJAIL KAPRISKI Te juzgarán, y te dolerá..

Virna Seré expulsada, sin misión. ¿Eso es todo?

MIJAIL KAPRISKI Quizá me susurrará que me ama. Yo no se lo agradeceré. Eres una pos-troskista consentida.

Virna Deja que la frialdad arrase dócilmente con usted.

El agitado Mijail se acerca a la ventana mirando su reloj detenidamente.

MIJAIL KAPRISKI ... 24:12; 24:13… 24:14…y 24:15

Para dar un golpe subversivo al orden burgués, el coqueto apagón de luces en toda la ciudad programado por el falso anarquista Mijail Kapriski.

4. Divergencias al interior del Comité Central

Sobreiluminados por las luces del automóvil, la magnética Theda, de boina negra a lo Michele Morgan, se encuentra en aquel puente brumoso, como siempre, con el exaltado Simón Tolkathov, vestido con ese impermeable a lo Jean Gabin, como siempre.

Simón Tolkathov La vi con la nueva recluta en el departamento.

Arrastra con usted un número cada vez mayor de enemigos...

«Tiene sus labios resecos», pensó Simón Tolkathov.

THEDA Lo que me preocupa es el número creciente de bajas... ¿Cómo me veía?

SIMóN TOLKATHOV Me pareció encantadora como siempre.

THEDA Es muy liviano como siempre.

«Es un hombre demasiado vigoroso para su edad», se percató Theda.

SIMÓN TOLKATHOV En el plano puramente militar, es riesgoso para una erótica militante como usted andar haciendo determinados ruidos y circulando extrañamente por las noches...

Sus principios cayeron por tierra.

THEDA He cambiado, punto. Evito dejar rastros, punto final.

Súbitamente adquirió una expresión dura y fría.

SIMóN TOLkATHOV ¿Ha tenido algún buen sexo últimamente con ella?

THEDA Sólo la miro.

Pudo ver su rostro atizado, de grandes facciones.

SIMóN TOLKATHOV Estaba tomando mi capuccino con ron cuando las vi.

Tenían la cara manchada de rouge.

Virna se perdió...

Sospechaba que se iba a perder..

No conocía bien el terreno..

Se le esperó según el plan, 30 minutos después de la explosión...

la reserva disponible siguió su rumbo al norte con las armas...

Virna continúa sin aparecer.

Por otro lado, ella parecía despreciar a todo el mundo.

THEDA ...es culpa del invierno de esta ciudad.

SIMóN TOLKATHOV Noto que sigue preocupada...

Sus demandas son extensas y peligrosas...

Bombas molotov, gasolina, artefactos caseros, morteros, granadas, bombas de humo, dinamita, clorato de potasio...

No dudo de su capacidad para manejarlos...

Yo le pregunto: ¿ me seguirá amando con todo ese arsenal entre sus manos?

Su rostro impresionante se transformó en una máscara ligeramente hosca.

THEDA Es como un espolón clavado en mi pecho... con ello abastecería razonablemente mi existencia...

SIMÓN TOLKATHOV Tal vez quiera hablar de eso dentro de un rato...

THEDA Hable usted, cobarde.

SIMÓN TOLKATHOV Partiremos de cero. Déjeme ver un trocito de su pierna.

Unas gotas de sudor rodaron por su espléndido rostro, un aspecto engañosamente frágil.

Hábleme ahora de esa muchacha llamada Virna, la recluta.

THEDA Una relación casual. Abandonará las filas...

Theda lo escuchaba y se decía «yo no necesito de su amor», sin embargo estaba sordamente humillada con sus palabras.

Esa extraña mezcla de Cinéma Verité en sus ojos lo descompone.

Ese ambiente como de Josef von Sternberg, llena de encuadres agresivos... la tensión sexual aumenta...

La miró con sus ojos de un gris silicio letal.

SIMÓN TOLKATHOV Esa mujer contigo corre peligro... No la busque más.

THEDA Eso es en teoría...

Había algo grotesco y trágico en su actitud.

SIMÓN TOLKATHOV Quisiera que mi mirada la quemara, señorita. Nunca me fue a ver a la cárcel, es un decir, por supuesto. nunca me fue fiel, señorita. Son palabras sueltas, por supuesto, nada más.

THEDA Tales objeciones giran en torno a la nada...

SIMÓN TOLKATHOV Camine ahora, lento, pero piense y responda con rapidez: usted estaba encargada de eliminarlo. No lo hizo, fallamos.

Mijail Kapriski, me traicionó con información falsa.

Falló. hace años que no es confiable.

Estando yo preso, usted debió haberlo eliminado, subcomandante Verushka. Pero no pudo. ¿nuevamente se enamoró del enemigo?

¿que vio en el traidor?

Hubo un silencio total, como de estupor.

Entonces entró esa mujer Virna en su vida.

¿Tengo que recordárselo?

¿Con sus acciones destempladas quiere romper el ciclo de acciones subversivas?

Es usted agobiante, citoyenne.

¿Es eso lo que le he estado enseñando todosestos años?