Bioética e Islam - Luis Fernando Ladevèze Piñol - E-Book

Bioética e Islam E-Book

Luis Fernando Ladevèze Piñol

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Beschreibung

Este volumen pretende ser un acercamiento a algunos de los problemas de bioética abordados desde la tradición del mundo musulmán contemporáneo, contemplados desde dos factores cruciales de la tradición del mundo religioso islámico: los dichos del Profeta o hadices y el mundo de la legislación religiosa, la sharia. A través del discurso sobre los problemas de bioética en el islam, se intenta trazar un puente entre tradición y modernidad. Para aquellos que vivimos en una cultura postsecularizada nos puede resultar peculiar, si bien no está de más que recordemos que el ámbito de la secularización, aun siendo de primer orden, no es global, al menos todavía… La bioética islámica nos pone delante y nos recuerda que el ser humano es un "ser moral", que debe de tomar decisiones y que debe de buscar respuestas. Sin ahondar en algunos de los problemas clásicos o más actuales de la bioética, este libro pretende hacer accesible al lector no especialista la temática e introducir el factor religioso en la reflexión de la bioética contemporánea.

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Seitenzahl: 174

Veröffentlichungsjahr: 2019

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BIOÉTICA E ISLAM

Una aproximación a la bioética islámica contemporánea

PUBLICACIONES

DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

MADRID

CÁTEDRA DE BIOÉTICA

N.º 33

DIRECTOR DE LA COLECCIÓN

RAFAEL AMO USANOS

PEDIDOS:

PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

Universidad Pontificia Comillas, 3

28049 MADRID.

TEL.: 91 540 61 45 - FAX: 91 734 45 70

LUIS F. LADEVÈZE PIÑOL

BIOÉTICA E ISLAM

Una aproximación a la bioética islámica contemporánea

2019

Servicio de Biblioteca. Universidad Pontificia Comillas de Madrid

LADEVEZE PIÑOL, Luis Fernando.

Bioética e Islam : una aproximación a la bioética islámica contemporánea / Luis F. Ladevèze Piñol. -- Madrid : Universidad Pontificia Comillas, 2019.

92 p. -- (Cátedra de Bioética ; 33)

Bibliografía: p. 91-92.

D.L. M 22778-2019. -- ISBN 978-84-8468-993-5

1. Bioética. 2. Islamismo. 3. Ética médica. 4. Aborto. 5. Reproducción humana asistida. 6. Eutanasia. 7. SIDA. I. Título

Esta editorial es miembro de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE), lo que garantiza la difusión y comercialización de sus publicaciones a nivel nacional e internacional.

© 2019 UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

Universidad Comillas, 3

28049 Madrid

© 2019 LUIS FERNANDO LADEVÈCE PIÑOL

Diseño de cubierta: BELÉN RECIO GODOY

ISBN: 978-84-8468-993-5

Depósito Legal: M-22778-2019

Maquetación e impresión: R.B. Servicios Editoriales, S.L.

Reservados todos los derechos. Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier sistema de almacenamiento o recuperación de información, sin permiso escrito de la UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS.

ÍNDICE

PRÓLOGO

I.BIOÉTICA Y RELIGIÓN

– ¿Ante un nuevo paradigma?

II.EL ISLAMENLAENCRUCIJADADELACULTURAACTUAL

1. Una religión de fe en el Dios único

2. El Corán, hierofanía central del Islam

3. La cuestión sobre las interpretaciones coránicas

4. El mundo de la jurisprudencia: tradición y derecho

III.LABIOÉTICAENEL ISLAMCONTEMPORÁNEO: LEGISLACIÓNYCOMITÉSDE ÉTICA MÉDICA

1. Características generales de la bioética islámica

2. Ética médica en el Islam

3. Comités de Ética Médica en el Islam

4. El problema del consentimiento informado en el contexto islámico

IV.CONTRACEPCIÓN, ABORTO, YCONTROLDEMOGRÁFICO

1. Las fuentes clásicas y la antigua tradición

2. El debate contemporáneo

3. La reproducción asistida

V.ELPROBLEMADELVIH/SIDA ENELMUNDOISLÁMICO: ORIENTE MEDIOY NORTEDE ÁFRICA

1. El VIH en los países de tradición islámica: del anatema religioso a los nuevos planteamientos del problema

2. Los factores de riesgo en el contexto de la cultura islámica

3. Nuevas estrategias y nueva mentalidad frente al VIH en el mundo islámico

4. Tablas de datos sobre VIH por regiones

VI.ELFINALDELAVIDA: CUIDADOSPALIATIVOS, EUTANASIAYTESTAMENTOVITAL

1. Cuestiones previas: sufrimiento y dolor

2. Los cuidados paliativos

3. El problema de la eutanasia

4. Últimas voluntades o testamento vital en el Islam

5. Muerte y post mortemen el Islam: los ritos de despedida

A MODODECONCLUSIÓN

PRÓLOGO

«Bioética e Islam. Una aproximación a la bioética islámica contemporánea», es el título de este libro, que pretende ser solamente lo que el título dice: aproximación. El lector que lo desee puede hallar en las citas y notas bibliográficas material suficiente de información sobre la bioética en el Islam contemporáneo.

El libro surge como un aporte en el contexto de investigación en la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas. No es casualidad la temática bioética e Islam; la bioética como ciencia interdisciplinar que reflexiona sobre la vida, su complejidad y vulnerabilidad, y por otro el fenómeno del Islam, un tradición compleja y plural, en parte desconocida, que representa una civilización de más de mil cuatrocientos años, y a más de mil quinientos millones de personas en todo el mundo, y en expansión. A menudo se suele afirmar que el Islam, cultural y políticamente es un desafío. Tal vez lo sea, en cualquier caso, la intención del libro no es polemizar, tan solo busca informar y, si acaso, reflexionar sobre algunas cuestiones de bioética desde el contexto contemporáneo.

Pensar lo religioso pasa necesariamente por reflexionar desde un contexto global. La llamada interculturalidad es imprescindible, y resulta indispensable para entender la propia identidad. Es desde el conocimiento y el diálogo como es posible conocer y valorar a los otros y a lo que nos resulta diferente, para evitar dogmatismos y descalificaciones. Nuestra cultura, que se afana en las nuevas tecnologías como si de un nuevo culto se tratara, posiblemente lleva a muchos a considerar que las religiones poco o nada tienen que aportar a nuestra sociedad. Hans Küng, entre otros, nos hizo percibir que el proyecto de una ética mundial, más allá de una ética de mínimos y de consenso, necesariamente, pasa por el mundo de las religiones y su conocimiento, pues éstas constituyen el sustrato de las civilizaciones que conocemos, tanto en Oriente como en Occidente.

El diálogo interreligioso es un tema ineludible para los que se dedican a pensar lo religioso en la cultura contemporánea, pues sin duda, algo aporta a la convivencia social y política de nuestro tiempo, y también en el futuro inmediato. Desde esta premisa se han escrito estas páginas. Un trabajo que no pretende sino esbozar, humildemente, algunas líneas de reflexión sobre algunas temáticas de la bioética contemporánea desde el contexto de la tradición islámica.

El trabajo se abre con un primer capítulo que presenta el clásico tema de la relación entre bioética y religión. Mucho se ha escrito sobre este tema. No aporta nada nuevo, tan solo se insiste en una idea: la necesidad de integrar lo religioso como un factor de crecimiento y de humanización, más allá de su expresión histórica y cultural de siglos de tradición y costumbre.

El capítulo segundo resume el contexto en el que se desarrolla este libro: el Islam. Se recogen los contenidos más importantes de la tradición islámica, desde la revelación del Corán y su desarrollo e interpretación a lo largo de la historia; la importancia y el peso de la Sunna o Tradición, lo que se conoce como dichos del Profeta (hadices), y, por último, la tradición jurídica del derecho islámico, plural en sus escuelas y tradiciones, y que se conoce con el nombre de Sharia. La legislación islámica, o el derecho islámico si se prefiere, representa valores éticos milenarios y formas de vida de siglos de historia. Se podría haber escrito mucho más sobre este tema, incluso polemizar, pero no es el objetivo del libro. Se pretende solo ofrecer un marco razonable, un contexto, sobre la tradición islámica, con el propósito de desarrollar en los siguientes capítulos algunas de las temáticas de bioética desde el Islam contemporáneo.

En el tercer capítulo se aborda la cuestión sobre la medicina y la bioética desde el Islam, de forma genérica; más específicamente, la visión que esta tradición religiosa tiene sobre el ser humano y el concepto de salud. En este capítulo se incluye información sobre los comités de ética médica en el mundo islámico, como una expresión contemporánea del deseo de unir tradición y modernidad.

El cuarto capítulo, analiza el tema de la contracepción y el control demográfico, además de los nuevos métodos de reproducción asistida y la problemática sobre la interrupción voluntaria del embarazo (aborto). Se recogen desde las tradiciones religiosas más antiguas, inspiradas en la legislación religiosa clásica, hasta la problemática actual, desde el contexto del derecho islámico (Sharia).

En el capítulo quinto se trata la temática del VIH en el mundo islámico. Durante décadas ha sido un tema controvertido en el Islam, del que hasta hace poco tiempo se carecía de datos específicos. Sobre esta problemática no se comenzó a hablar como un tema da salud pública hasta la década de los noventa del siglo pasado, hasta entonces, se venían haciendo valoraciones apologéticas de carácter moral. La problemática del VIH aparece contextualizada en los países del Norte de África y del Magreb, donde la mentalidad y la actitud sobre esta enfermedad ha experimentado un giro positivo en las dos últimas décadas.

El sexto capítulo, es el más extenso, aborda cuestiones siempre controvertidas como es la cuestión sobre el final de la vida, el sufrimiento y el dolor desde la espiritualidad coránica. Asimismo, entra en la temática sobre los cuidados paliativos, la limitación del esfuerzo terapéutico; la eutanasia y el suicidio asistido; se incluye también una aproximación sobre las últimas voluntades, o el testamento vital en el Islam. El capítulo concluye con un breve resumen sobre los ritos post mortem.

El último apartado, viene a ser una conclusión. Es decir, una recapitulación y reflexión de todo lo expuesto y que intenta resumir algunas de las cuestiones expuestas anteriormente, y retoma de nuevo la tesis inicial: la necesidad de integrar lo religioso como un factor más en la reflexión de las bioéticas contemporáneas.

I

BIOÉTICA Y RELIGIÓN

Hablar sobre los vínculos que se establecen entre bioética y religión no es un tema novedoso. Hasta hoy, muchos estudiosos de diversos campos del saber han hecho sus diversas aportaciones, y se dispone de tanto material, que no pretendo aportar nada novedoso. Este primer capítulo es el marco y contexto fundamental para hablar de bioética, aunque precisando aún más, habría que decir bioéticas, en plural. Solo reflexionaremos, para insistir una vez más, sobre la necesidad de trabajar en la fundamentación antropológica. La pregunta es y sigue siendo: ¿quién es el ser humano? Sin duda, las religiones saben mucho de la naturaleza humana; la pregunta es: ¿qué nos podrían aportar?

Es significativo que algunos de los nombres más importantes de la bioética en sus inicios, hacia los años sesenta del siglo pasado, correspondan a teólogos y clérigos, preocupados por muchos de los problemas que se derivaban de la praxis clínica y de la investigación sobre los seres humanos. Cabe recordar, como dice Jorge J. Ferrer, a dos miembros de la «trinidad de los teólogos», que Albert Jonsen sitúa en los orígenes de la moderna bioética, y que provenían de tradiciones de la Reforma: Josep Fletcher y Paul Ramsey (Ferrer y Lecaros, 2016, p. 39). Por el lado católico recordamos a McCormick y a Curran, en el campo del pensamiento judío, a Siegel y Feldman. Nos vienen a la memoria nombres con trasfondo teológico, como Leroy Walters, Tom Beauchamp y James F. Childress. No olvidamos a David Callahan, que en su libro Religion and the Secularization, afirmaba que las religiones nos han proporcionado una forma de mirar el mundo, para comprender la propia vida, —lo cual no han alcanzado la filosofía, la ley o el derecho político— y que se ha perdido, al menos en parte, la fe, las visiones y las tradiciones de numerosos pueblos y culturas que han luchado por dar sentido a las cosas (Gafo, 2003, pp. 76-77). Resuenan también las palabras del gran teólogo Hans Küng, sobre el significado de las religiones y de las éticas religiosas para el futuro de la humanidad y de la bioética (Küng, 1990, pp. 77ss).

La bioética actualmente es per se una disciplina secular, es decir, no necesita recurrir a las tradiciones religiosas ni a la teología para hallar respuestas válidas. Tal es la opinión de H. Tristam Engelhardt, en su obra Fundamentos de bioética, y no cabe duda que da que pensar que en una sociedad como la nuestra, tan compleja y plural, formada, como dice el mismo Engelhardt, por múltiples «extraños morales», tal vez el discurso teológico podría sobrar; sin duda, son muchos los que piensan de esta manera. ¿Es entonces verdad que cuando la bioética tiene éxito, sobra el discurso teológico? Retomemos la pregunta desde otra perspectiva: ¿es la bioética una disciplina puramente secular? ¿Sería posible abordar cuestiones como el inicio de la vida, el final de la misma, el dolor, la vejez, la salud y la enfermedad, el sufrimiento y la muerte al margen de una visión antropológica? ¿En qué consiste verdaderamente la condición humana?

Lo que llamamos condición humana abarca mucho más que las condiciones bajo las que se ha dado la vida al hombre. Somos seres condicionados, en la medida en que cuando la realidad del mundo entra en contacto con nosotros se convierten en realidades que condicionan nuestra existencia. Hanna Arendt escribió que la condición humana no es lo mismo que la naturaleza humana, ya que la suma de actividades y capacidades que corresponden a la condición humana no constituye nada semejante a la verdadera naturaleza humana. Resulta improbable que, pese a que sabemos y definimos las esencias naturales de lo que nos rodea, seamos capaces de hacer lo mismo con nosotros mismos, pues eso supondría saltar más allá de nuestra propia sombra. Lo que afirmaba san Agustín, mihi quaestio mihi factus sum (he llegado a ser un problema para mí mismo) no tiene fácil respuesta, ni desde la psicología ni tampoco desde la filosofía, como probablemente tampoco desde la teología (Arednt, 1999, pp. 43-44).

La condición humana está condicionada por la cultura. En principio, cuando hablamos y pensamos lo hacemos siempre desde un a priori, desde un contexto del que nos es imposible prescindir. Somos animales culturales a la par que simbólicos, es decir, lo que nos define y nos diferencia del resto de los animales es que somos capaces de crear realidades en nuestra interacción con el mundo y las cosas. Para algunos antropólogos la creación del lenguaje inicia la gran construcción de la realidad y de los significados de lo humano, que han hecho posible nuestra relación con el mundo, las personas y las cosas. Por otro lado, las complejas redes de realidades hereditarias no se pueden desenmarañar de un día para otro, y palabras que tienen un significado importante como autonomía e individualidad, procedentes del griego, otros del latín, llevan siglos de influencia judeocristiana. Fueron las religiones las que dieron el salto del mito al logos, y aquellas, todavía, lejos de haber sido eliminadas por la modernidad, como algunos pueden pensar, contienen potenciales semánticos valiosos para la sociedad (Habermas, 2006, p. 150).

Hablar de bioética es hablar de cultura, es hablar de lo que constituye la vida humana. Indudablemente que es posible comprender la bioética desde una perspectiva secular, si entendemos por secular no renunciar a una necesaria racionalidad desde los datos de las ciencias naturales, que sin duda son fundamentales. Pero no es menos cierto que la interdisciplinariedad de la bioética es incuestionable, y nos permite preguntarnos no solo por dilemas biomédicos específicos. Tales preguntas nos llevan a profundizar sobre qué visión tenemos del ser humano y a su condición como persona. Pensar y dialogar sobre la salud y la enfermedad, sobre las posibilidades de tratamientos y medios adecuados o lesivos para la condición y dignidad humanas nos conduce a la tarea ética por excelencia.

Las casi infinitas posibilidades de las nuevas tecnologías en biomedicina son cada vez mayores y de más alcance; prueba de ello son las complejas y numerosas legislaciones de los diferentes países, y la compleja y creciente multiplicidad de situaciones que la propia realidad nos impone desde distintos contextos. Pese a esa complejidad, nos vemos en la obligación de tener que implicarnos en el significado de la vida humana, su sentido y también, por qué no, en su finalidad. Sin olvidar que la ética de la vida es también una tarea cívica (Masiá Clavel, 2004, p. 20).

La biomedicina y el papel de las multinacionales farmacéuticas y de las industrias relacionadas con la biología, se enmarcan en estructuras sociales y políticas; existe, pues, una dimensión política y económica, y tenemos una responsabilidad ética respecto a cómo debemos gestionar tales medios a nuestro alcance, pues estamos ya lejos de aquella creencia del crecimiento sin límites. Por otro lado, somos conscientes de que detrás de cada proyecto político y económico subyace una antropología y una ética, lo que nos exige un tipo de acción que se decanta en el quehacer diario donde debemos decidir qué es lo bueno. Estas preguntas y otras parecidas son algunas de las que desarrollan en su sentido mundano, es decir secular, las tradiciones humanísticas y religiosas; por ello, no pueden dejar de tener una aportación también en el debate de la bioética, tal como afirmaba Hellegers:

«Me basta la certeza de que religión y razón cumplen una función importante en el modo de concebir la bioética. Esto explica el que se las integre en un instituto de investigación. Por otra parte, no me interesa tanto la formulación, sea religiosa o racional, sino sobre todo los valores subyacentes a esa formulación. Aquí radica el ecumenismo de mi razón ética: estar siempre alerta para discernir los valores que toda religión trata de proteger» (Masiá Clavel, 2004, pp. 23-24-29).

Si la modernidad elevaba a categoría de mito el progreso y el desarrollo, la posmodernidad proclamó hace unas décadas la disolución de la historia y del sujeto (Lipovetsky, Vattimo); pero la realidad es que nos topamos con la tarea de reconsiderar no sólo lo más adecuado, sino qué papel juegan los medios puestos a nuestro alcance por las nuevas tecnologías y la ciencia; y aquí, necesariamente, nos encontramos con dilemas de carácter ético que previamente son de carácter antropológico. La encíclica del papa Benedicto XVI, Caritas in veritate, se hizo eco de esta problemática:

«El problema del desarrollo en la actualidad está estrechamente unido al progreso tecnológico y a sus aplicaciones deslumbrantes en el campo biológico. La técnica — conviene subrayarlo — es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre» (C.V 4,69).

El problema no es la tecnología, ni el desarrollo; el problema aparece cuando la tecnología y el desarrollo dejan de ser un medio para convertirse en un fin. En todas las tradiciones religiosas hay pasajes más o menos parecidos a la narración de la torre de Babel del libro del Génesis. Resulta obvio afirmar que desde las diversas tradiciones religiosas se nos ofrece una inmensa riqueza antropológica, además de una inmensa sabiduría y una praxis milenaria que todavía hoy encarnan miles de millones de personas. ¿Sería responsable dejar de valorar el horizonte de sentido que representan tales tradiciones religiosas en el devenir de la historia? ¿Resulta sensato renunciar a miles de años de sabiduría sobre la condición humana, solo porque hemos creído que el único paradigma de racionalidad posible es el paradigma tecnocientífico y económico? No se pretende hacer una apología de las creencias religiosas, como tampoco aceptar acríticamente el reduccionismo del paradigma tecnocientífico como si fuese la única fuente de bien y de felicidad.

Es probable que la complejidad de nuestra cultura nos exija una reflexión más creativa. Parece necesario superar lo que Habermas denominaba la existencia de una «asimetría cultural» presente en nuestra cultura, que es propia de la mentalidad secular y de la mentalidad positivista. Los que vivimos en una sociedad secularizada escuchamos a menudo que la reflexión teológica está de más en una sociedad laica. Esto supondría que la sociedad secular tiene los suficientes recursos en sí misma para poder hacer frente a sus propios desafíos. Unos lo afirman diciendo que son perfectamente prescindibles los métodos cognitivos que representan las religiones, supuestamente superados, y lo matizan afirmando que el lenguaje religioso, en todo caso, debe operar únicamente en la intimidad de la conciencia, de forma privada, en los círculos de creyentes, porque el discurso de lo público debe dejarse en manos del mercado y a la lógica política.

¿Ante un nuevo paradigma?

El paradigma tecnocientífico, causante del cambio en nuestro mundo y nuestra cultura global, tuvo sus inicios en la cultura occidental. Comenzó en el siglo XIX con la primera revolución industrial, y apenas hace unos decenios estamos tomando conciencia de la ingenuidad de tal planteamiento. La cuestión de fondo es una cuestión cultural, una forma de pensar y de concebir el mundo, la naturaleza, el desarrollo, el crecimiento y el progreso, incluso al mismo sujeto. Hoy, ante una perspectiva bien distinta, nada halagüeña en lo económico y en lo energético, teniendo en cuenta el desafío sobre la sostenibilidad de nuestra forma de vida, la pregunta que surge es: ¿cómo tenemos que interpretar hoy palabras tales como dignidad, felicidad, virtud o sagrado?, ¿son acaso solo palabras retóricas sin significado, es decir, son meros enunciados?

A nadie se le escapa que en la medida que nuestra sociedad se hace más compleja resulta también más difícil interpretarla, se disparan las preguntas y los dilemas. Estamos en una era que algunos ya la han definido como postsecularizada. La creciente polarización de visiones del mundo, que se escinde en comunidades seculares, de un tipo u otro, y por otro lado, la aparición de movimientos fundamentalistas, no solo religiosos, no se resuelve solo desde estrategias de seguridad geopolíticas —sin duda necesarias—, como tampoco solo a través de mecanismos jurídicos y administrativos. Por otro lado, la crisis energética, la toma de conciencia del calentamiento global no son una teoría, sino un desafío. Lo que está en juego es la cuestión del uso público de la razón, y la pregunta es ¿qué tipo de razón?, ¿una razón post ilustrada, post metafísica?