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"¿Les apetece leer un libro que les lleve a un mundo de códigos, leyendas y mitos sobre las artes marciales de manera histórica, rigurosa y entretenida? Si es así no duden en echarle un vistazo a Breve Historia del Kung-Fu de William Acevedo, Carlos Gutiérrez y Mei Cheung." (Blog Historia con minúsculas) Desde los inicios de la civilización china, hasta nuestros días, el kung-fu transmite una filosofía arcana y múltiples técnicas de combate que, a través del cine, han maravillado al mundo entero. La Breve historia de kung-fu nos descubre la apasionante historia de las artes marciales chinas, unas técnicas de combate que datan más o menos de los tiempos de Fu Xi en el 2.800 a. C. Los autores nos llevan a recorrer un espectro temporal inmenso, desde la prehistoria, en la que adaptan las técnicas de caza para el combate, hasta la actualidad, en la que gracias a figuras cinematográficas como David Carradine o el mítico Bruce Lee, el kung-fu se ha convertido en universal. Descubriremos en este libro la evolución del kung-fu y su división a lo largo de la historia. Comienza con una introducción en la que se nos lleva desde los albores de la civilización china hasta el S. XIV; después se nos cuenta, en dos vibrantes capítulos la llegada de Bodhidharma al monasterio de Shaolin, la verdadera historia de estos monjes guerreros, y el uso del kung-fu en el ejército bajo el mando de Yue Fei o Qi Jiguang; los siguientes capítulos nos desvelan la división en los distintos estilos de este arte marcial; el capítulo seis nos lleva al periodo republicano de China y a la defensa de la invasión japonesa con escuadrones memorables como las Unidades de Cuchillos Largos; en los últimos capítulos conoceremos la vigencia del kung-fu y su práctica bajo el gobierno comunista de China. Razones para comprar el libro: - Es un tema de gran actualidad que está presente no sólo en las películas de artes marciales, sino en las coreografías de todas las películas de acción.
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Seitenzahl: 292
Veröffentlichungsjahr: 2010
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BREVE HISTORIA DELKUNG-FU
William Acevedo Carlos Gutiérrez Mei Cheung
Colección: Breve Historiawww.brevehistoria.com
Título: Breve historia del kung-fuAutor: © William Acevedo © Carlos Gutiérrez © Mei Cheung
Copyright de la presente edición: © 2010 Ediciones Nowtilus, S.L. Doña Juana I de Castilla 44, 3º C, 28027 Madridwww.nowtilus.com
Diseño y realización de cubiertas: NicandwillDiseño del interior de la colección: JLTV
Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece pena de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización.
ISBN-13: 978-84-9763-781-7
Libro electrónico: primera edición
De William y Mei, a nuestro hijo Ethan, aprecia la riqueza cultural que has heredado. A nuestros padres, por todos los sacrificios que habéis realizado para ayudar a vuestros hijos.
De Carlos, a Nuria, por su paciencia. A mis familias, porque siempre están cerca.
Agradecimientos
Los autores desean agradecer a Stanley E. Henning el tiempo que desinteresadamente ha dedicado a compartir con ellos sus grandes conocimientos sobre el kung-fu y la cultura china. Sus trabajos han sido y seguirán siendo un referente para cualquier estudioso de las artes marciales. A Brian Kennedy, Elizabeth Guo, Dennis Rovere y Joseph Svinth porque además de ser grandes investigadores contamos con su amistad y apoyo. A los profesores Andrew D. Morris, Ma Lianzhen, Ma Mingda, Meir Shahar y Marc Theeboom por su colaboración en la localización y acceso a documentos. A Allan Ellerton por permitir que usemos parte de su material fotográfico y literario para este libro, y a Dan Miller por ayudarnos en la localización de fuentes en Internet. Al maestro Willy Lin por compartir sus conocimientos, recuerdos y amistad. A Alyssa Velivlis, André Ricardo Mandelli Pinho, Ben Bligh, Chris Chandler, Chris De Veer, Daniel M. Shih, Dennis Deng, Emily Harlow, Federico Meza, John Zhu, Rajvir Singh, Steve Miller y Steve Webel por cedernos sus fotografías. Finalmente, a Santos Rodríguez por lanzarnos el reto de elaborar esta obra y a José Luis Ibáñez por hacer del proceso de elaboración del original una experiencia tremendamente enriquecedora.
Índice
Introducción
Capítulo 1: El legado milenario del kung-fu
La Edad de Piedra
Los orígenes mitológicos
La Edad del Bronce
La Edad del Hierro
La Edad del Acero
Capítulo 2: Los monjes de Shaolin
El monje Bodhidharma y el kung-fu
Ayudando a la dinastía Tang
Las técnicas de bastón de los monjes de Shaolin
Luchando contra los piratas
Otros monasterios marciales
¿Quiénes eran estos monjes guerreros?
Capítulo 3: El arte de la guerra
Kung-fu y religión
Los exámenes imperiales
El general Yue Fei
El general Qi Jiguang
El general Yu Dayou
Capítulo 4: Artes marciales internas y externas
El epitafio para Wang Zhengnan
La Doncella de Yue
Los tratados militares de la dinastía Ming
El inmortal Zhang Sanfeng
Capítulo 5: Los estilos del norte y del sur
Puños del norte, piernas del sur
Esencia del clásico de pugilismo
Puño largo, golpe corto
El kung-fu del sur
Los estilos imitativos
Capítulo 6: El kung-fu durante el periodo republicano
Las unidades de cuchillos largos
La Academia Central de Artes Nacionales
Promocionando el guoshu
Selección y formación de expertos de guoshu
Difusión del kung-fu en el ejército
Capítulo 7: El kung-fu en la República Popular China y en Taiwán
El nacimiento del wushu moderno
Sanshouversus sanda
Coxinga
Las formaciones de batalla de Song Jiang
El kung-fu en Taiwán
Capítulo 8: El cine de kung-fu y su impacto en Occidente
La atracción por el Lejano Oriente y las artes marciales
Made in Hong Kong
David Carrradine, Bruce Lee… el cine de kung-fu llega a Occidente
Kung-fu en evolución
Bibliografía comentada
Bibliografía
Apéndice 1: Gobiernos en la historia de China
Apéndice 2: Mapa de China
Introducción
Confortablemente sentados en sus butacas, miles de espectadores asisten al estreno de las últimas películas de las estrellas del kung-fu Jackie Chan o Jet Li. Pronto estarán disponibles en formato digital y podrán volver a verlas en la comodidad de sus hogares, junto con la habitual oferta televisiva de series, programas, películas y anuncios en la que aparece el kung-fu como elemento principal o secundario. Los jóvenes de la casa, e incluso los mayores, pasarán buenos ratos delante de la videoconsola compitiendo en uno de los superabundantes juegos de combate tipo Tekken o Virtual Fighter, en los que ineludiblemente aparecerán personajes asiáticos expertos en artes marciales.
Para los amigos de un entretenimiento más activo, en la ciudad hay varias asociaciones y gimnasios que ofertan clases de estilos de kung-fu como tai chi chuan, xingyi quan, wing chun o choy lee fut, en las que participan desde niños de tres años a animosos octogenarios. Durante el verano, algunos de estos esforzados practicantes realizan un viaje de «turismo marcial» a China, donde tendrán la oportunidad de entrenar en escenarios históricos con los grandes maestros del estilo que practican. También pueden participar en competiciones deportivas, exhibiciones, cursos y eventos culturales. Además de la propia práctica, los interesados tienen a su disposición todo tipo de materiales complementarios: zapatillas, vistosos trajes de entrenamiento, ropa deportiva con motivos marciales, equipamiento de seguridad, armas reales y de imitación, libros, DVD…
Indudablemente, el kung-fu es hoy en día un potente y atractivo objeto de consumo global del que disfrutan millones de personas, que capta miradas y evoca sueños de invencibilidad en los profanos. Pero, ¿qué es el kung-fu?
Kung-fu es el término que popularmente identifica en Occidente a las artes marciales de origen chino, tanto aquellas que se practican a manos desnudas como aquellas en las que se utilizan armas antiguas o de inspiración antigua como espadas, lanzas, cuchillos, bastones, cadenas, etc. Dentro del kung-fu existen infinidad de estilos, algunos tan conocidos como el anteriormente citado tai chi chuan (o taiji quan, siguiendo la romanización hanyu pinyin —abreviadamente pinyin, esto es, la transcripción al alfabeto latino de los complejos caracteres del chino mandarín— que utilizaremos por lo general en este libro), y otros que aún a principios del siglo XXI apenas son conocidos fuera de determinadas zonas de China. Letal, místico o impresionantemente acrobático, el kung-fu es actualmente una de las principales exportaciones culturales chinas.
Históricamente, la popularización del término kung-fu como sinónimo de «artes marciales chinas» se produjo en la década de los setenta, gracias a la famosa serie televisiva Kung-fu y a las películas de acción de Hong Kong, para asentarse en el imaginario colectivo como exóticos sistemas gimnásticos y de combate chinos. Sin embargo, la traducción literal de kung-fu (habitualmente romanizado como gong fu, término que aquí no utilizaremos por ser mucho menos conocido) es «logro humano», significando cualquier habilidad —no únicamente marcial— adquirida a lo largo del tiempo gracias a la disciplina, el esfuerzo y la perseverancia. Una notable bailarina, por ejemplo, tiene un buen gong fu, y desde luego es necesario un buen gong fu para lograr la maestría en las artes marciales.
En su larga evolución, los términos empleados para designar el kung-fu han sido muy numerosos, al igual que han cambiado las motivaciones por las que este se ha practicado, ganando o cambiando sus significados —técnicas de supervivencia, bélicas, orientadas a la salud, el entretenimiento o la autorrealización— según cada momento histórico. Durante la dinastía Zhou (c. 1100 - 256 a. C.), por ejemplo, existían danzas armadas de tipo militar (wu wu) que practicaban las tropas chinas como medio de entrenamiento. En el periodo de los Reinos Combatientes (476 - 221 a. C.), el kung-fu era conocido como ji ji (habilidades de ataque), mientras que durante la dinastía Han (202 a. C. - 220 d. C.) el término bo se empleó para referirse a las técnicas de combate sin armas. Durante la dinastía Song del Sur (1127 -1279), el término xiang pu describía la lucha cuerpo a cuerpo «abrazada» —esto es, con agarres constantes sobre el cuerpo del adversario—, y con el tiempo este término evolucionaría hasta el actual shuai jiao. Hacia 1225, las técnicas de golpeo sin armas se denominaban shiquan («combate sin armas»), término que las diferenciaba de la lucha cuerpo a cuerpo abrazada, mientras que quanfa («método de boxeo») fue el término utilizado generalmente durante la dinastía Qing para referirse a las técnicas de «boxeo chino» basadas fundamentalmente en golpes con las extremidades superiores e inferiores. Actualmente, términos como wushu, sanda, sanshou, guoshu, etc., están plenamente vigentes, llegando a confundir tanto al practicante como al investigador, que se encuentran frente a una maraña de denominaciones difícil de desentrañar en la que los intereses particulares y el afán de diferenciación de personas e instituciones juegan un importante papel. Como poéticamente señalaba Jet Li en su papel de Sin Nombre en la exitosa película de kung-fu Hero (2002), enfatizando la estrecha relación entre lo marcial (wu) y lo intelectual (wen).
Hay diecinueve formas de escribir esa palabra [espada]. Yo quise que la escribiera de una manera diferente a todas. Tanto la espada como la caligrafía dependen de la fuerza y el espíritu. La vigésima forma escondía la esencia de la espada.
Si a este complejo panorama añadimos las dificultades de romanización de los caracteres chinos, no es extraño que hayan existido importantes dificultades teóricas y técnicas para el estudio de la historia del kung-fu, tanto fuera como dentro de China. La evolución del kung-fu se ha explicado habitualmente mediante hermosas leyendas carentes de fundamento histórico, mientras que en otras ocasiones un fundamento histórico real ha sido exagerado y deformado para ensalzar la importancia de algunos hechos, personajes, estilos o ideas políticas frente a sus rivales. Afortunadamente, cada vez con mayor frecuencia aparecen estudios académicamente rigurosos sobre el kung-fu, que lejos de destruir su encanto nos hacen disfrutar de la complejidad y riqueza de la cultura marcial china. En este libro trataremos de conjugar la innegable belleza de las leyendas del kung-fu con su realidad histórica y situar ambos ámbitos en una justa dimensión porque, si bien es cierto que el hombre prefiere una bella mentira a cien verdades grises, no es menos cierto que el conocimiento de la historia nos permite ubicarnos y ser más conscientes y libres. Como autores, esperamos que este libro sirva para inspirar a los lectores a profundizar en los temas que se presentan y de este modo ayudar a que la práctica del kung-fu retorne una vez más a sus raíces clásicas de estudios marciales (wu xue), donde lo marcial y lo intelectual se complementan mutuamente.
Caracteres chinos alusivos a las artes marciales, escritos a la manera tradicional (es decir, en columnas que se leen en sentido descendente y de derecha a izquierda). Primera columna, caracteres de Jiao Li, Wu Wu, Bo y Xiangbo. Segunda columna, caracteres Ji Ji, Shoubo,Shi Quan, Xiangpu. Tercera columna, caracteres Quan, Wu Shu, Guo Shu y Shuai Jiao. Cuarta columna, Gong Fu (Kung-Fu) y fecha y firma de la autora, Mei Cheung.
1 El legado milenario delkung-fu
LA EDAD DE PIEDRA
Las artes marciales se originan con el propio hombre. Desde el momento en que nuestros ancestros tomaron un palo para defenderse o lograr alimento puede decirse que las artes marciales iniciaron su larga evolución. De hecho, como señala el historiador estadounidense Robert E. Dohrenwend, la lanza es posiblemente el arma más antigua que los hombres fabricaron intencionalmente. La lanza es un instrumento formidable que gracias a su alcance, letalidad y simplicidad permitió a los primeros humanos cazar y recolectar alimentos tanto en el medio terrestre como acuático, así como defenderse de los grandes depredadores para los que eran indudablemente una presa fácil. En la provincia de Yunnan, en el sur de China, se han descubierto pinturas prehistóricas en las que se observan dos figuras humanas luchando contra animales. Una de las figuras sostiene un palo en cada mano y parece buscar la ayuda de sus congéneres. También se han encontrado pinturas similares en otros lugares de China, mostrando grupos humanos organizados, armados con palos, preparando una emboscada durante una cacería.
Muchos de los útiles de piedra, hueso o cuerno del Paleolítico (c. 1,7 millones - 10000 a. C.) también pueden considerarse elementos de una primitiva cultura marcial. Diversas prospecciones arqueológicas realizadas en China han sacado a la luz restos humanos con una antigüedad aproximada de un millón setecientos mil años. En estos yacimientos se han encontrado herramientas y armas de piedra como cuchillos, puntas de lanzas o afiladores. Más que exclusivamente un arma, parece que estos útiles eran instrumentos polivalentes utilizados en diversos ámbitos de la vida cotidiana.
Durante el Neolítico (c. 7500 - 2100 a. C.) se perfeccionan y diversifican las técnicas de elaboración de herramientas. Las armas de piedra y hueso logran mejores filos, y con ello se hacen más eficientes para la caza. Igualmente, cabe suponer que los elementos no materiales asociados a la misma, como las estrategias y técnicas de caza, experimentarían una gran evolución. En la provincia de Yunnan existen pinturas rupestres neolíticas representando cacerías en las que pueden distinguirse técnicas de ataque específicas, como clavar desde una posición superior (zha) y clavar desde una posición frontal (ci). Más adelante estas mismas técnicas y herramientas se utilizarían en la guerra.
La utilización de piedras pulimentadas también fue característica durante la Prehistoria china. Estas armas se utilizaban para atacar a distancia, y su antigüedad ha llegado a estimarse en hasta setecientos mil años. Muchas de estas piedras se han descubierto en la provincia de Shaanxi, en el centro noroccidental del país. Las piedras mas grandes pesan entre 1,5 y 2 kg, las medianas entre 0,5 y 1,5 kg, y las pequeñas varían entre 0,5 kg y 90 g. Estas piedras fueron recogidas en ríos y volcanes, y posteriormente se pulieron a mano por fricción con otras piedras. Los diseños que presentan son diversos, desde la simple piedra pulida hasta una piedra atada con una cuerda, o un palo con una cuerda a la que se ataba la piedra. En ocasiones, la cuerda se ataba al brazo con el objeto de poder recuperarla fácilmente. La progresiva implantación de la agricultura y de la ganadería, así como la invención de armas más eficaces para atacar a distancia, hicieron que muchas de estas primitivas armas cayesen en desuso.
Una de estas armas «modernas» fue el tándem arco-flecha. En la provincia de Shaanxi se han encontrado puntas de flecha de hace aproximadamente treinta mil años. El arco-flecha es una de las formas más perfeccionadas de arma antigua de lanzamiento. Así, los primeros humanos descubrieron con las piedras el concepto de lanzar, aplicándolo posteriormente a la fabricación de las primeras lanzas arrojadizas, que a su vez sirvieron como punto de partida para la invención del arco y la flecha. Los inventores del arco-flecha también utilizaron anillos de hueso para protegerse el dedo pulgar cuando disparaban.
El arco-flecha fue el antecesor de la ballesta y su complejo mecanismo de disparo, y también del tirachinas chino —un tipo de arco que disparaba piedras en lugar de flechas—. Existe la hipótesis de que las primeras ballestas aparecieron en China durante el Neolítico. En el yacimiento arqueológico de Miaotigou (provincia de Henan, en el centro-este de China) perteneciente a la cultura Yangshao (c. 5000 - 2000 a. C.), se han descubierto restos de lo que parecen ser partes de ballestas. Estas ballestas rudimentarias serían similares a las que aún hoy utiliza la minoría tulong, en la provincia de Yunnan.
La aplicación de las armas y de las técnicas de caza al enfrentamiento con otros grupos humanos marca un momento trascendental en la evolución de las artes marciales. Existen evidencias de estos enfrentamientos ya en el Neolítico; en Dadunzi (condado de Peixian, provincia de Jiangsu), en Beihoulin, (condado de Baoji, provincia de Shanxi), y en otros lugares de China se han encontrado restos humanos con heridas y fracturas causadas por armas que así lo atestiguan. Durante esta transición se descubre que las herramientas y armas para cazar no satisfacen los requerimientos del campo de batalla debido a las peculiares características del enfrentamiento de hombres contra hombres. Pronto se desarrolla un abundante arsenal bélico: armas arrojadizas como la flecha, la lanza o las bolas de piedra; armas para el uso a corta distancia como el palo, el martillo de guerra, la lanza de mano y el escudo; y finalmente el cuchillo como arma para la defensa personal. A pesar de que no se han hallado escudos o armaduras tan antiguos, se cree que los primeros escudos se fabricaron con fibras vegetales tejidas de manera compacta, y también con madera y cuero. Algunos ejemplos de lo que pudieron ser estos tipos de escudo se han encontrado recientemente en el grupo étnico yemei, en la isla taiwanesa de Lanyu.
Representación de diversas armas de la Edad de Piedra.De arriba abajo: bola de piedra con cuerda (fei shi huo); pintura prehistórica encontrada en la provincia de Sichuan en la que se aprecia una cacería y el uso de bolas de piedra; reconstrucción de lo que pudieron ser las primeras ballestas. Basado en el libro de Lin Bo Yuen Zhongguo Wu Shu Shi [Historia de las artes marciales chinas].
En la Edad de Piedra, es decir, en el Paleolítico y en el Neolítico, el aprendizaje de las técnicas de caza y de guerra se basaba en la observación y en la experiencia directa con la actividad. Durante estos periodos no existían algo así como escuelas dedicadas a la educación de sus miembros, y la transmisión oral y la práctica de los conocimientos pasaba de generación a generación principalmente en el propio contexto de la actividad. No obstante, estos grupos humanos también transmitían sus conocimientos mediante representaciones simbólicas. Tal es el caso de las danzas imitativas de tipo religioso, muchas de las cuales estaban inspiradas en la caza y en la guerra. Estos ritos se caracterizaban por la creencia en lo sobrenatural, ya que el hombre se encontraba inmerso en un mundo cuyas leyes aún no comprendía.
Nuestros ancestros, que creían que danzar imitando animales les serviría para atraerlos al territorio de la tribu, realizaban con toda probabilidad danzas que anticipaban soluciones satisfactorias a situaciones de caza o de guerra. Estas danzas rituales se llevaban a cabo antes de las expediciones. Además de su significado religioso, las danzas tenían un carácter utilitario, y es que los gestos imitativos realizados durante las danzas transmitían y recordaban tanto a los actuantes como a los espectadores los conocimientos técnicos y tácticos de las artes de la caza y de la guerra. Otro aspecto importante que comenzó a evolucionar desde la Edad de Piedra, y que con el tiempo llegaría a formar parte del kung-fu, fue lo relativo a las técnicas médicas para hacer frente a los accidentes y lesiones sufridas en estas peligrosas actividades. Así, los tratamientos básicos para reducir fracturas, hemorragias y lesiones similares se habrían descubierto en este pasado distante.
LOS ORÍGENES MITOLÓGICOS
El origen de las artes marciales chinas también puede buscarse en los relatos mitológicos. Según las leyendas, en tiempos de Fu Xi (c. 2800 a. C.) la gente peleaba con mazas de madera para elegir a sus líderes. Fu Xi fue el primero de los Tres Augustos y Cinco Emperadores de la antigua China y, según la mitología, es el ancestro de la humanidad. Inventó la escritura, la pesca y la caza, y logró imponer en los hombres un cierto orden civilizador.
Fu Xi antecedió en el tiempo a Chi You, de quien se dice que fue el creador de las armas de metal, entre las cuales figura el gancho (ge), la lanza (mao) o la alabarda (ji). Chi You y su ejército combatieron a las huestes del mítico Emperador Amarillo (Huang Di) en la legendaria batalla de Zhuolu (c. 2700 a. C.). Las tropas de Chi You estaban armadas con alabardas, lanzas y dagas (xiao dao), y ambos líderes utilizaron sus poderes mágicos invocando todo tipo de bestias, seres mitológicos y fenómenos atmosféricos para decantar la batalla a su favor. Al final, Huang Di logró la victoria utilizando el «carro que apunta al Sur»» (zhi nan che) —un carro de dos ruedas dotado de un ingenioso mecanismo de orientación no magnético, cuya invención se atribuye al propio Huang Di—, que le permitió guiar a su ejército a través de una densa niebla conjurada por Chi You. Dos espadas mágicas forjadas por él mismo sirvieron a Huang Di para dar muerte a Chi You, cuya cabeza fue separada y enterrada lejos de su cuerpo para evitar males posteriores.
Con todo, y en virtud de su habilidad en la fabricación de armas de metal, Chi You fue elevado a la categoría de dios de la guerra y reverenciado como tal desde entonces. Las leyendas también cuentan que Chi You tenía una apariencia aterradora. Sus orejas se asemejaban a espadas y su cabeza estaba adornada con cuernos con los que golpeaba a sus enemigos. Se dice que esto último es el origen del jiao di, una forma lúdica de combate en la que los participantes se golpeaban unos a otros utilizando un casco con cuernos de buey. El jiao di, a su vez, sería el antecesor de la lucha china (shuai jiao), una forma de combate basada en proyecciones similar al judo.
Ilustración de lucha china (jiao di), basada en un ornamento de bronce de la dinastía Han (202 a. C. - 220 d. C.).
LA EDAD DEL BRONCE
La dinastía Xia (c. 2100 - 1600 a. C.) —la primera de las dinastías históricas chinas— define un momento de transición entre las culturas neolíticas y las culturas del metal. El historiador chino Yang Hong, del Instituto de Arqueología de Pekín, señala que durante este periodo aparecen armas hechas de bronce como la daga-hacha (ge), la hachuela (qi), el hacha de batalla (yue), los sables anchos (da dao), el chuo —un arma similar a la daga-hacha—, la lanza (mao), y otros implementos como el casco (zhou), entre otras. La espada de dos filos (jian) haría su aparición más adelante, concretamente durante la dinastía Zhou (c. 1100 - 256 a. C.). También en el periodo Xia se establecen las primeras escuelas, cuyos planes de estudios incluían el tiro con arco, un arte marcial que posteriormente sería considerada como el más importante.
Durante la dinastía Shang (c. 1600 - 1100 a. C.), cuyos dominios se extendieron a lo largo del valle del río Amarillo, los carros de guerra de dos ruedas pasaron a ser el arma principal en la batalla junto con el arco y la flecha. Hasta finales del llamado periodo de Primavera y Otoño (770 - 476 a. C.) estos carros eran tirados por dos o cuatro caballos y transportaban a un conductor, un arquero de la aristocracia y un soldado armado con una lanza o alabarda. Según el tratado clásico del confucianismo Ritos de Zhou (Zhouli, c. 300 a. C.), cada carro de guerra iba acompañado por cinco escuadrones de cinco soldados de infantería. Estos cinco escuadrones formaban un pelotón. Cuatro pelotones formaban una compañía, cinco compañías una brigada, cinco brigadas una división y cinco divisiones un ejército. Por tanto, un ejército constaba de 12.500 soldados de infantería y 500 carros de guerra.
En este mismo periodo el tiro con arco ya era considerado la principal de las artes marciales. Se trataba de un arte letal pero tremendamente difícil de dominar, ya que tanto el arquero como el blanco solían estar en movimiento. Por ello, el aprendizaje del tiro con arco requería de un intenso entrenamiento. Del mismo modo, cada vez fue más necesario el entrenamiento de las tropas, y ya a principios de la dinastía Zhou se menciona la práctica de varias rutinas —conjuntos de movimientos preestablecidos ideados para el desarrollo de la habilidad marcial— para entrenar a los soldados. Incluso, algunas de esas rutinas llegarían a acompañarse con música, creando danzas militares (wu wu).
Concepto de un carro de guerra de la Edad de Bronce. Basado en el libro de Kang Gewu The Spring and Autumn of Chinese Martial Arts [Primavera y otoño de las artes marciales chinas].
Según el príncipe y filósofo Han Fei Zi (280 - 233 a. C.), que también fue uno de los primeros historiadores de China, el origen de las danzas de tipo militar se remontaba a las antiguas tribus, que las realizaban antes de ir a la guerra. Algunas minorías chinas aún practican estas danzas. Un ejemplo de danza militar consistía en una estructura de cinco partes, comenzando los bailarines armados con lanzas y escudos en una disposición de cuadrado, y acompañados con música de tambores. A continuación, siguiendo el acompañamiento de los tambores, avanzaban hasta escuchar el sonido de un cuerno de viento que tocaba a retirada. Se proseguía con diversos cambios de formación, para finalizar con los danzantes sentados en círculo.
Otra actividad que llegó a tener un carácter de preparación y mantenimiento de las habilidades guerreras de los soldados, particularmente en tiempos de paz, fue la caza. En un ámbito militar la caza era mucho más que un modo de entrenamiento individual; se concebía desde un punto de vista estratégico. Su planificación incluía el estudio del terreno, así como la determinación tanto del número de participantes como de las armas y de las tácticas que se habrían de seguir para que esta tuviera éxito.
Un aspecto interesante que conviene resaltar es la estrecha relación que se fue estableciendo entre el entrenamiento marcial y la formación intelectual de las élites. Esta asociación ha sido muy frecuente, y se plasma en la sentencia «los logros marciales del individuo descansan en lo cultural y los logros culturales descansan en lo marcial». En el reino de Zhou del Oeste (c. 1100 - 771 a. C.), cuyos dominios también se extendían a lo largo del río Amarillo, el sistema educativo incluía seis áreas principales mediante las cuales se buscaba una formación integral: ritos (li), música (yue), danzas guerreras con armas (wu wu), tiro con arco (she), matemáticas (shu xue jia) y manejo de carrozas o equitación (zhan che). Esta misma filosofía sería retomada por el mismísimo Confucio (551 - 479 a. C.) en su ideal de «hombre ejemplar» (junzi). De hecho, Confucio consideraba importante que aquellos que se dedicaban a los estudios de tipo académico también practicasen las artes marciales, y viceversa.
El desarrollo conjunto de los aspectos intelectuales y marciales se plasma en obras como el célebre Arte de la guerra (Bing Fa, c. 512 a. C.) de Sun Tzu, el imprescindible tratado que posiblemente fuera una compilación de escritos anteriores. En el Arte de la guerra, así como en otros tratados similares, se describe el uso de todo tipo de estrategias y tácticas de combate —tales como el engaño, las alianzas, la traición, las recompensas o los castigos— utilizadas para alcanzar la victoria en el campo de batalla, muy comunes durante el conocido como periodo de los Reinos Combatientes (476 - 221 a. C.). Su influencia e importancia es tal que, en décadas recientes, el Arte de la guerra ha sido traducido y comentado en infinidad de idiomas, no solo por su valor histórico, sino por su aplicación al ámbito empresarial.
Las artes marciales no fueron, sin embargo, patrimonio exclusivo de las élites. Existen referencias sobre su práctica en otras clases sociales. Tal fue el caso, como revela el historiador chino Kang Gewu, del Instituto para la Investigación del Wushu de Pekín, de la revuelta protagonizada por oficiales del ejército, artesanos, mercantes y pueblo en general en 841 a. C., en la que el palacio imperial fue atacado utilizando diversos tipos de armas, lo cual demuestra que la posesión de armas y su manejo era algo normal también entre los ciudadanos menos distinguidos.
Otras referencias citadas por Kang Gewu datan de finales del reino de Zhou del Oeste (c. 1100 - 771 a. C.) y dan cuenta de la existencia de formas de combate sin armas, aunque no se han descubierto documentos que las describan detalladamente. El Libro de los ritos (Liji), uno de los cinco tratados clásicos del Confucianismo recuperado durante la dinastía Han (202 a. C. - 220 d. C.), se describen diversos aspectos culturales de la dinastía Zhou, citando que «en el primer mes del otoño debe haber bo zhi, para evitar crímenes y maldades». Bo significa «golpear» y zhi «agarrar», y bo zhi es, por tanto, una referencia a combates en los que se permitían tanto los golpes como la lucha con agarre. En el mismo libro se hace una clara distinción entre el bo y el ya citado jiao di, que refiere la práctica de la lucha con agarre. Una de las primeras menciones que describe la efectividad del bo la refiere el historiador estadounidense Stanley E. Henning, quien cita que en 681 a. C. Wan de Song mató a golpes al Duque Min y posteriormente le rompió el cuello utilizando sus conocimientos de bo. Pocos años después, en 658 a. C., se menciona la práctica de golpearse mutuamente con el nombre de xiangbo, y durante el periodo de los Reinos Combatientes estas artes también eran conocidas como ji ji, y posiblemente incluyesen el uso de armas. Se dice que los hombres del reino de Qi, uno de los siete reinos mayores que se disputaban el dominio de China en este periodo, eran expertos en ji ji.
Durante el periodo de Primavera y Otoño, una época marcada por la fragmentación de China en decenas de pequeños reinos, se ubica la historia de la Doncella de Yue, uno de los relatos más conocidos de las artes marciales chinas. Según la leyenda, aproximadamente en el año 496 a. C., el rey de Yue, Gou Jian, fue derrotado por el rey de Wu. Por esta razón, Gou Jian intensificó la preparación de su ejército, buscando la mejor instrucción disponible. Uno de sus consejeros le habló de una mujer famosa por su habilidad en el uso de la espada, quien tras entrevistarse con el rey pasó a instruir a los líderes de su ejército, y a quien el propio monarca le otorgó el título de Doncella de Yue (Yue nu), sobrenombre por el que fue conocida desde entonces.
A pesar de contener datos históricos verídicos, posiblemente la historia de la Doncella de Yue no sea cierta. La primera referencia a la misma tendrá lugar muchos siglos después, concretamente en las Crónicas de primavera y otoño de los reinos de Wu y Yue, escritas durante la dinastía Han del Este (25 - 220 d. C.). Durante esta dinastía, en contraste con las anteriores, el uso de espadas se generaliza en el ejército, por lo que la leyenda podría haberse generado entonces. Otra narración, en este caso más verídica, de la práctica marcial, se encuentra en documentos datados aproximadamente en 298 a. C., en los que se cita que Wen, rey de Zhao, amaba la práctica con la espada hasta tal extremo que organizó una competición en la que tomaron parte tres mil especialistas que se enfrentaron en duelos a muerte.
LA EDAD DEL HIERRO
El uso del hierro en China comienza alrededor del año 600 a. C. durante el periodo de Primavera y Otoño (770 - 476 a. C.), y se extiende principalmente durante el periodo de los Reinos Combatientes (476 - 221 a. C.). El hierro era un material más abundante y barato que el estaño con el que se fabricaba el bronce y además permitía la construcción de armas más duras y resistentes. Entre las armas de hierro más antiguas, encontradas en provincias del este de China como Hunan o Hebei, figuran espadas de dos filos, alabardas, cascos de hierro (dou mou), cuchillos, lanzas, etc.
Tras la unificación de China en el 221 a. C., Qin Shi Huang, primer emperador de la dinastía Qin, ordenó destruir todas las armas que poseía la población y enviarlas a la capital para que fueran fundidas y transformadas en campanas y estatuas de bronce. En este periodo se establecen las bases para el uso de las artes marciales como forma de espectáculo y entretenimiento, especialmente mediante la práctica del jiao di, y es que fue precisamente Qin Shi Huang quien estableció en 209 a. C. el jiao di como deporte militar oficial en ceremonias.
El breve periodo Qin (221 - 207 a. C.), en el que China volvió a unificarse y comienza la historia de la China imperial, es también un momento de transición en el que las prácticas religiosas que realizaba la población para pedir salud y prosperidad a los dioses dan paso al mito de la búsqueda de la inmortalidad mediante el uso de rituales guiados por un chamán (fang shi) y la ingestión de píldoras mágicas (xian dan) que supuestamente ayudarían a lograrla. Debido al coste de los ingredientes, el uso de píldoras fue popular únicamente entre las clases altas.
Otros métodos utilizados para alcanzar la inmortalidad fueron las oraciones y los encantamientos. En el tratado taoísta Libro de la pazsuprema (Tai ping jing) —obra de compleja datación que refleja las ideas y visión del mundo existente durante la dinastía Han— se describe la manipulación de la energía interna (qi) y del espíritu (shen), afirmando que cuando ambos se elevan a su máximo potencial se alcanza la inmortalidad. Estos conceptos estaban basados en el taoísmo, que fue arraigando a medida que la población comenzó a creer en la práctica del qi. Estas y otras creencias del mismo tipo se han perpetuado y se siguen atribuyendo al qi gong (también conocido como chi kung, literalmente «cultivo del qi»), que incluso hoy en día a veces se vende como una práctica milagrosa. Nada más lejos de la realidad que estas «promesas de divinidad», y sirva como ejemplo volver a citar a Qin Shi Huang, quien obsesionado por la idea de la muerte ordenó a sabios y doctores que encontrasen el secreto de la inmortalidad, realizando entre otros tratamientos ingestas de píldoras que contenían mercurio, con fatales consecuencias. Murió con cincuenta y dos años.
Tras la caída de la dinastía Qin, la dinastía Han sube al poder, dando paso a una de las épocas doradas de la historia china por su expansión y desarrollo cultural. Uno de los hechos históricos más conocidos que anticipa este periodo, y que ha servido de inspiración a todo tipo de producciones artísticas posteriores, es el banquete del Portal de Hong (206 o 205 a. C.), donde se manifestaron toda una serie de complejas intrigas entre Liu Bang, primer emperador de los Han, y Xiang Yu, uno de los más famosos generales en la historia de China. Xiang Yu, resentido con aquél porque había conquistado el corazón de las tierras de los Qin, pretendía asesinarlo y destruir su ejército. No obstante, tras diversas mediaciones y falsos compromisos, se organiza una envenenada celebración cuyo momento culminante fue una demostración de danza de espada realizada por Xiang Zhuang, primo de Xiang Yu. El propósito de la danza era matar a Liu Bang, pero entonces Xiang Bo, tío de Xiang Yu, entra en escena para entablar un intenso combate con Xiang Zhuang, en el que además de la espada se utilizaron técnicas de boxeo y lucha. Al final del relato Liu Bang logra escapar, lo que a la postre le permitiría derrotar a Xiang Yu y proclamarse emperador de China.
A pesar de este relato de duelo de espadas, lo cierto es que durante la dinastía Han la espada de dos filos (jian) comienza a perder importancia como arma de guerra, aunque ostentaba un importante simbolismo ligado al poder y a la autoridad. Surgen las llamadas espadas imperiales, que eran propias de la etiqueta de los rituales de estado, de modo que los oficiales debían llevarla como parte de su indumentaria. La magnificencia de estas espadas hace que los eruditos y literatos del periodo se interesen en su utilización y características y que sean fuente de inspiración en sus escritos, elevando así el carácter intelectual de las artes marciales y sus connotaciones estéticas. Se dice que Sima Qian (c. 145 - 86 a. C.), posiblemente el historiador chino más reconocido de todos los tiempos, fue un buen esgrimista.
LA EDAD DEL ACERO
