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Durante 2020 el mercado de valores fue un "mercado canguro", con saltos vertiginosos y totalmente inesperados. ¿Qué papel tuvieron aplicaciones como Robinhood, influencers como David Portnoy y los cheques de estímulo del gobierno en toda esta historia? La respuesta es compleja, pero resulta innegable que algo ha cambiado definitivamente, y ese algo es el acceso. Las puertas del mercado están abiertas, y para entrar solo hace falta una aplicación en el teléfono móvil y un monto mínimo. Como en muchas otras áreas de la economía y la sociedad pareciera que la pandemia de COVID-19 aceleró y visibilizó un proceso irrefrenable. ¿Estamos frente a la próxima revolución del mercado financiero o se trata simplemente de un fenómeno momentáneo?
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Seitenzahl: 38
Veröffentlichungsjahr: 2020
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1. ¿Una revolución en el mundo financiero?
El mercado de valores experimentó situaciones muy extrañas a lo largo de 2020. La pandemia y las cuarentenas causaron desempleo y llevaron a los Estados Unidos a una recesión. Si bien el mercado de valores mostró altibajos, experimentó simultáneamente una especie de auge. O tal vez era una burbuja que se estaba inflando, eso aún no se puede determinar. La volatilidad era alta, al igual que la liquidez. Hubo un gran aumento en el número de inversores minoristas, que comenzaron a negociar pequeñas sumas de dinero a través de aplicaciones que ofrecen cero comisiones.
Robinhood es la más popular entre estas aplicaciones, por eso la legión de traders jóvenes se llamó Robinhooders. Los usuarios pertenecen a la generación Millennial o Z, están muy familiarizados con la tecnología, usan diferentes redes sociales y quieren ganar dinero rápido. Se habla mucho sobre estos jóvenes traders y las preguntas en torno a ellos son varias. ¿Pueden ser responsables del repunte del mercado? ¿Están utilizando los cheques de estímulo que entregó el gobierno para jugar con acciones? ¿Entienden siquiera lo que están haciendo? ¿Se les está dando apalancamientos que no pueden manejar?
El suicidio de un Robinhooder de 20 años que leyó erróneamente su saldo y pensó que debía más de 700,000 dólares llevó el tema a los titulares. En el mundo financiero, los Robinhooders ya eran un tema de conversación, pero los analistas tendían a subestimar su poder y su influencia. A medida que pasaban los meses de la pandemia, muchos de ellos cambiaron de opinión y empezaron a considerar la posibilidad de que estas nuevas generaciones pudieran en verdad traer cambios al mundo financiero.
La celebridad de Internet David Portnoy, fundador del imperio de medios Barstool Sports y parte del sector de los deportes y las apuestas, con la pandemia también empezó a hacer day trading (operaciones bursátiles de compra-venta de activos en las que se entra y se sale el mismo día) y transmitir en vivo sus horas frente a la computadora. Debido a su popularidad y a sus controvertidas declaraciones, fue señalado como el líder del boom del day trading. Sin embargo, él afirma que solo se sumó a algo que ya estaba sucediendo. Como en muchas otras áreas de la vida, parece que la pandemia de COVID-19 aceleró un proceso que ya estaba ocurriendo.
2. Pandemia, aislamiento y boom del day trading
El año 2020 será recordado como un año incómodo y terrible. La existencia de un nuevo virus fue informada por las autoridades chinas a la Organización Mundial de la Salud el último día de 2019, a pesar de que aún existen muchas dudas sobre el origen real del virus y se han planteado interrogantes acerca de cómo el gobierno chino manejó, tanto la propagación del virus como la información. Lo cierto es que algunas semanas más tarde, cuando los viajeros sin saberlo contribuyeron con la propagación del nuevo coronavirus, se empezaron a reportar casos en otros países.
Unas semanas después, el 11 de marzo de 2020, con un total de 118.000 casos reportados en 114 países y 4.291 muertes, la Organización Mundial de la Salud declaró al coronavirus una “pandemia”. Una pandemia es, por definición, una epidemia que se propaga simultáneamente por todo el mundo. A fines de marzo, la mayoría de los países del mundo tuvieron que implementar cuarentenas como la única forma de detener la propagación. Países como Italia y España ya estaban experimentando un colapso en sus sistemas de salud. Se cerraron escuelas en todo el mundo, junto con centros comerciales, aeropuertos, restaurantes, hoteles y muchas empresas más.
La crisis económica mundial causada por la pandemia de COVID-19 no tuvo precedentes. Economistas como el español Santiago Niño-Becerra1 advirtieron con horror que tal freno a la economía mundial no tenía comparación al menos en la era capitalista. Porque todas las crisis económicas mundiales anteriores durante la era capitalista, fuera la de 1929 o la de 2008, no supusieron un freno a la actividad y la producción, como sí lo hizo el COVID-19.
Las personas se vieron obligadas a quedarse en sus casas, y el uso de Internet se convirtió en una necesidad. Las actividades que ya no se podían hacer en persona tuvieron que hacerse de manera virtual: compras, trabajo, educación, comunicación, entretenimiento. Por supuesto que Internet ya estaba muy extendido, por supuesto que Amazon, el home office, Facebook, Netflix y la educación a distancia ya existían, pero con el coronavirus se convirtieron en la nueva normalidad, y para la mayoría de la gente éstas plataformas fueron en la única forma de trabajar, comprar, enseñar, etcétera.
En un artículo del New York Times2
