Cinco mil años de palabras - Carlos Prieto - E-Book

Cinco mil años de palabras E-Book

Carlos Prieto

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Beschreibung

¿Cómo salimos del silencio? Este y otros interrogantes fluyen como una constante en esta minuciosa investigación, que ofrece un enfoque panorámico sobre el estudio de las lenguas. En palabras de Carlos Fuentes, el extraordinario encanto de esta obra es que aborda, con singular erudición, cosas que creíamos saber sobre las lenguas y descubre lo que no sabíamos sobre lo que creíamos saber. En el paseo lingüístico por el que nos lleva de la mano se exploran diversos aspectos de la historia de las lenguas, desde sus posibles orígenes hasta el presente, incluidas la aparición de unas cuantas "megalenguas" y la extinción de miles de idiomas y dialectos.

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Seitenzahl: 426

Veröffentlichungsjahr: 2014

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SECCIÓN DE OBRAS DE LENGUA Y ESTUDIOS LITERARIOS

CINCO MIL AÑOS DE PALABRAS

CARLOS PRIETO

CINCO MIL AÑOSDE PALABRAS

Comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas

Prólogo deCARLOS FUENTES

Primera edición, 2005    Primera reimpresión, 2006    Segunda reimpresión, 2006 Segunda edición, 2007 Tercera edición, 2010    Primera reimpresión, 2011 Primera edición electrónica, 2014

Diseño de portada: Teresa Guzmán Romero

D. R. © 2005, Fondo de Cultura Económica Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 México, D. F. Empresa certificada ISO 9001:2008

Comentarios:[email protected] Tel. (55) 5227-4672

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio. Todos los contenidos que se incluyen tales como características tipográficas y de diagramación, textos, gráficos, logotipos, iconos, imágenes, etc., son propiedad exclusiva del Fondo de Cultura Económica y están protegidos por las leyes mexicanas e internacionales del copyright o derecho de autor.

ISBN 978-607-16-1742-2 (ePub)

Hecho en México - Made in Mexico

A María IsabelA Juan Luis

ÍNDICE

Agradecimientos

Prólogo, por Carlos Fuentes

Introducción. Origen y propósito de este libro

I.

El misterio del origen del lenguaje y de las lenguas

1. ¿Misterio insondable?

2. Del Australopitecus al Homo sapiens sapiens. Especulaciones sobre el origen de las lenguas

3. Hipótesis sobre la monogénesis de las lenguas

4. Hipótesis sobre la poligénesis de las lenguas

5. El lenguaje de los animales

II.

Las lenguas de la Tierra

1. Número y distribución geográfica de las lenguas

2. Las lenguas más habladas

3. Expansión y contracción en el número de lenguas: la extinción de las lenguas

4. Identificación y descubrimiento de las grandes familias lingüísticas

5. La genética humana y las lenguas

6. Un contacto con las lenguas más antiguas

III.

El latín

1. Origen y expansión del latín

2. Apogeo del Imperio romano. El latín: lengua universal

3. Las invasiones “bárbaras”

4. El renacimiento carolingio. Aparición de las lenguas protorromances

5. El Renacimiento. Vigencia del latín

6. El latín en nuestros días

7. Los dioses, los días y los meses. Julio César y los calendarios

8. Algunos rasgos comunes de la transición del latín clásico a las lenguas romances contemporáneas

9. Evolución y vida del latín: las lenguas romances

10. Distancia relativa del latín

IV.

El español

1. La España prerromana: iberos, vascos, fenicios y celtas

2. La Hispania romana

3. Las irrupciones de vándalos y visigodos

4. La riquísima aportación lingüística y cultural de los árabes

5. Influencias francesa y provenzal

6. Los primeros textos en protoespañol: las Glosas emilianenses y las Glosas silenses (siglo X)

7. La Reconquista: progresiva expansión del castellano

8. La importancia del año 1492 para la lengua española

9. Cambios en la pronunciación castellana, siglos XV al XVII

10. El español contemporáneo

11. Algunas curiosas etimologías

12. Comentarios acerca de la ortografía

13. El gallego

14. El asturianu o bable

15. Judeo-español, ladino o sefardí

16. El misterio del vasco

17. El caló gitano

V.

El portugués

1. El periodo prerromano. La Lusitania romana. Invasiones bárbaras

2. El árabe y su aportación a la lengua portuguesa

3. La formación de la lengua galaico-portuguesa. Las Cantigas de Santa María

4. Los grandes navegantes portugueses de los siglos XV y XVI y la expansión de la lengua portuguesa

5. Brasil

6. Algunas características del portugués

7. Las reformas ortográficas

8. El portugués de Brasil y el de Portugal

9. El parecido del portugués y el español

10. Importancia del portugués en el mundo

VI.

El francés

1. Los galos

2. Las invasiones germánicas

3. Carlomagno y sus descendientes. Primeros documentos en protofrancés: los Juramentos de Estrasburgo y las Glosas de Reichenau

4. La lengua germánica de los reyes de Francia: influencia del fráncico sobre el francés

5. El nombre de Francia. El francés viejo. La Canción de Rolando. El francés medio

6. El francés: asunto de Estado. Siglos XVI y XVII

7. El siglo XVIII: primacía del francés en Europa

8. La Revolución francesa: el fomento de “la lengua de la libertad” a expensas de los dialectos locales

9. Siglo XIX: la Ley Ferry. Siglo XX: el reconocimiento de los idiomas locales

10. El francés en el mundo

11. Comentarios acerca de la ortografía

VII.

El italiano

1. Observaciones acerca de las lenguas de Italia

2. Influencias “bárbaras” y de Bizancio

3. Las huellas árabes

4. El más antiguo documento protorromance: el Indovinello Veronese (siglo IX)

5. El más antiguo texto en italiano: I Placiti Cassinesi (960-963)

6. Huellas del francés, el provenzal y la poesía siciliana

7. La influencia decisiva de la literatura florentina del Trecento: Dante, Petrarca, Boccaccio. El toscano, lengua oficial. El Renacimiento

8. Unificación de Italia: el toscano y persistencia de los dialectos

9. La curiosa evolución de Vostra Signoria

10. “Falsos amigos”

VIII.

El catalán

1. Algunas concordancias con los romances gálicos

2. Ramón Llull, creador del catalán literario

3. Decadencia y renacimiento del catalán

4. La Guerra Civil y el franquismo

5. La Constitución española de 1978 y el estado actual del catalán

6. Dos textos en catalán

IX.

Las otras lenguas romances

1. El occitano

2. El rumano

3. El sardo

4. El retofriulano o retorromance

5. El dálmata: crónica de una muerte reciente

X.

El inglés: de oscuro dialecto a lengua cuasi universal. Historia del inglés en seis actos

1. Primer acto: de Britannia a Englaland

2. Segundo acto: repercusión de la conversión al cristianismo

3. Tercer acto: las invasiones de los vikingos

4. Cuarto acto: la invasión normanda

5. Quinto acto: Chaucer, Caxton, la Biblia del rey Jaime, Shakespeare

6. Sexto acto: el inglés contemporáneo

XI.

El ruso: la principal lengua eslava

1. Mi interés por el ruso

2. El ruso y la familia eslava de lenguas

3. Breve historia de la lengua rusa

4. El alfabeto cirílico y su evolución

5. Nombres y patronímicos

6. Algunas características de la lengua rusa

XII.

La familia sinotibetana

1. Principales lenguas sinotibetanas

2. El mandarín, lengua oficial de China

3. La escritura china

4. Simplificación de los caracteres chinos

5. El alfabeto pinyin

6. Algunos ideogramas comunes a China y Japón

7. El origen de las palabras China y Cathay

XIII.

La familia hamito-semítica o afroasiática

1. El egipcio faraónico

2. El acadio

3.El arameo

4. El fenicio y el origen del alfabeto

5.El árabe

6. El hebreo: el extraordinario caso del renacimiento de una lengua “muerta”

7. El yiddish: una lengua que se niega a morir

XIV.

Las lenguas de América

1. Las familias lingüísticas de América

2. La familia amerindia

XV.

En torno a números, cifras y lenguas

1. Origen de los números

2. Algunos comentarios sobre la división del tiempo. Los babilonios y los calendarios

3. Los griegos. Un sistema ático (ateniense) (del siglo V a.C. a los albores de la era cristiana)

4. Los números romanos

5. Los números mayas

6. La India, creadora de nuestro sistema numérico

XVI.

Epílogo musical. Origen y evolución de algunos términos musicales

1. Música

2. Las notas musicales

3. Orquesta

4. Piano

5. Evolución de los nombres del violín y de otros instrumentos de cuerda

Bibliografía

Índice analítico

AGRADECIMIENTOS

Debo expresar mi profundo agradecimiento a las siguientes personas:

En primer lugar, a mi hermano Juan Luis. Con su generosidad característica, revisó minuciosamente varios borradores y formuló múltiples sugerencias que mejoraron considerablemente el texto.

A Consuelo Sáizar, Joaquín Díez-Canedo y su equipo de colaboradores del Fondo de Cultura Económica, por su invaluable apoyo.

A Graciela de la Lama y Antonio Alatorre, que tuvieron también la amabilidad y paciencia de leer el manuscrito entero. Aportaron ideas y datos importantes y detectaron errores. Por supuesto, los errores que subsisten son imputables enteramente a mí.

A una serie de personas que me hicieron valiosas observaciones sobre temas específicos: Miguel León-Portilla, Ramón Xirau, Jean Meyer, Celso de Almeida, Rina y Enrique Arriola, Susana Crelis, Octavio Guerra, Mateo Morales, Jordi Jover, Álvaro y Alejandro Marías, Josep Ma. Millás, Dora Pellicer y Walkiria Wey.

Agradezco a Flora Botton su valiosa ayuda en relación con el capítulo “La familia sinotibetana”.

Como siempre, a quien más debo es a mi esposa María Isabel, por su comprensión y apoyo permanentes.

PRÓLOGO

¿Cómo salimos del silencio? ¿Cuándo empezamos a hablar? ¿Por qué creamos un vocabulario? ¿Por qué pronunciamos palabras?

Estas cuestiones permanentes de la vida personal y colectiva fluyen como una constante en el magnífico libro de Carlos Prieto, Cinco mil años de palabras. Exponente de la más abstracta de todas las artes —la música, comparable en esto a las matemáticas—, Prieto desciende a la más concreta de las vocaciones: hablar, decir. El Arte de la fuga de Bach no posee, propiamente, concreción material. Requiere cuatro instrumentos o un teclado. Entra por el oído. Transforma el corazón y la mente. Afecta nuestra materialidad mediante una espiritualidad sin mácula.

En cambio, decir, hablar, es la moneda bien maculada del trato diario. Usamos palabras para amar, pedir, injuriar, exaltar, saludar. Gastamos las palabras en el roce diario del trabajo, el movimiento, el trato con amigos y extraños; el cariño con mujer e hijos, la blasfemia contra enemigos, la adulación de poderosos, la información, la noticia, la conclusión… Las palabras son la moneda de cobre de la vida diaria. Pero pueden ser el conducto que salva a las propias palabras de su condición consuetudinaria y las convierte en oro de la poesía y el pensamiento. Cuesta rebajar la música. Más aún cuesta elevar la palabra.

El extraordinario encanto de este libro de Carlos Prieto es que es obra de un gran artista musical empinado sobre la composición y el trato verbales. Recorremos con Prieto cosas que creíamos saber sobre las lenguas (en plural) y descubrimos lo que no sabíamos sobre lo que creíamos saber (en singular). No sé si de manera volitiva o espontánea, Prieto va organizando su recorrido por la galería de las lenguas como se organiza, históricamente, una orquesta. Pongamos que el latín es “lengua consorte” en la que todos los instrumentos de la orquesta pertenecen a la misma familia. Pero apenas se introducen otros elementos orquestales, la familia original se quiebra pero se enriquece. El violín se impone a la viola. Las cuerdas se diversifican y organizan en cuatro: primero y segundo violines, violas y violoncelos. Posteriormente, se van añadiendo a la orquesta oboes y flautas, clarinetes, cornos, trompetas y trombones…

Imaginemos, como nos lo solicita Prieto, la evolución del latín —la “lengua consorte”— a las lenguas romances —la quiebra y diversificación del consorte—: español y portugués, francés y rumano, italiano y catalán. Y dentro de cada consorte quebrado, las variedades del habla culta y el habla popular, las supervivencias del pasado y las innovaciones del presente, los argots urbanos y las anacronías rurales, los lenguajes diversificados a partir de grupos y profesiones: el habla de la información y el habla del crimen, el de la política y el de la intimidad. La plaza pública tiene su lenguaje. La cama de los amantes, el suyo. Hay palabras para cantar. Hay palabras para insultar. Las gamas de una sola lengua —español o francés, inglés o ruso, hebreo o árabe— se multiplican y superponen. Carlos Prieto da cuenta puntual de esas aventuras de las lenguas, desde su inicio probable hasta, en ciertos casos, su próxima muerte. Extensión del inglés. Extinción del pericú.

Hay dos grandes temas que subyacen en el apasionante paseo lingüístico de Prieto. Uno es el origen mismo de las lenguas. “Babel” es un mito propio del pueblo judío, pero, nos indica Prieto, significa “confundir” y revela la intención divina de dividir a la humanidad separándola del verbo original que, en muchas mitologías, es el origen de todas las cosas: primero fue el verbo, dicen por igual la Biblia hebrea y el Popol Vuh maya. El filósofo de la España napolitana, Giambattista Vico, fue acaso el primer pensador que, en su Ciencia nueva (1726), dio al ser humano el papel protagonista de la Historia y a la Historia su instrumento de acción, el lenguaje. El mundo es obra de la Providencia pero la Historia es obra de los hombres y lo primero que crea la humanidad histórica es un lenguaje.

Lo que los hombres hacen, los hombres lo entienden: Historia y lenguaje. La variedad de lenguas indica la variedad de la experiencia y de la expresión humanas. Y aun en las lenguas análogas, la traducción completa no es posible. Lo similar en las lenguas es inseparable de lo que diferencia a las lenguas. De esta diversidad nace la disposición hacia el pluralismo cultural, en contra de las teorías abstractas de la uniformidad constante del ser humano.

Pero para penetrar la esencia de las lenguas se requiere algo que Vico llama “fantasía” y Coleridge “imaginación”. A partir de los románticos, “imaginación” es la capacidad individual de convertir la sensación en experiencia. Vico le da amplitud colectiva a la imaginación. Gracias a ella, el lenguaje nos permite acercarnos a sociedades enteras y, mediante el habla y la escritura, a nosotros mismos.

Todo indica que en los pueblos del origen, la imaginación verbal es fuerte y la imaginación razonante, débil. El poder de Homero lo ilustra. Podemos ser superiores a los griegos antiguos en conocimientos y humanidad, pero ellos nos aventajaron en poderío —maravilloso y elemental— de lenguaje. Hoy, en el extremo de nuestro discurso “moderno”, nos preguntamos si ese vigor original se ha perdido y si las palabras se desgastan debido al empleo puramente publicitario, vacío, demagógico y consumista. ¿Qué significa: “Soy totalmente Palacio”? ¿A qué se refiere el presidente de México cuando exalta y protege su “Proyecto”, sin más? ¿Qué quiere decir el presidente de los Estados Unidos de América cuando repite una y otra vez que habla en nombre de “los pueblos amantes de la libertad”?

¿Se proyectan estas vaciedades sobre algo más profundo e inquietante, a saber, el silencio enmascarado por la gesticulación verbal? En ese caso, habría que reclamar los derechos del silencio en el sentido de Wittgenstein: “De lo que no se puede hablar, guardemos silencio”. Contra los altavoces de un lenguaje corrompido, autores teatrales modernos como Samuel Beckett y Harold Pinter oponen el valor de la pausa, los derechos del silencio como respuesta al angustioso reclamo de William Blake: “Habla, silencio”. ¿Qué quiere decirnos Blake? ¿Que el silencio debe hablar o que el habla debe guardar silencio?

Tal es el dilema subyacente del lenguaje. Manifestarse como acción o como reflexión. Ser a la vez vehículo de creación y de destrucción.

El estimulante y erudito viaje de Carlos Prieto por la geografía de las lenguas nos devuelve a estas preguntas sobre el origen y destino de las palabras que usamos. Nos entrega, gran músico como lo es, una sinfonía coral conmovedora en la que los cellos hablan castellano, los violines francés, inglés los cornos, alemán los oboes, italiano los píccolos, ruso los bajos, chino las flautas, japonés las arpas, árabe los clarinetes, hebreo el piano… y, melancólicamente, cantan el último dálmata y el último maya…

CARLOS FUENTESLondres, julio de 2004

INTRODUCCIÓNOrigen y propósito de este libro

Las lenguas son uno de los dones maravillosos del ser humano. Nos permiten comunicar las ideas más complejas y sublimes y absorber conocimientos en los más variados campos. Sin ese don no existirían las pirámides egipcias, el Partenón, la música de Bach, la Capilla Sixtina, los calendarios mayas, las computadoras, la exploración del espacio…

La lengua es una especie de vehículo mágico que mantiene vivo lo que pensaron muchos de nuestros antepasados hace milenios de años. Nos permite también dejar para el futuro testimonios múltiples del presente.

Una lengua común dota a un pueblo de una herramienta de enorme potencial y, como dice la metáfora bíblica, cuando la humanidad hablaba una sola lengua y construía la Torre de Babel, Dios mismo creó múltiples lenguas que sembraron la confusión y destruyeron el excesivo poder del hombre.

Este libro examina diversos aspectos de la historia de las lenguas, desde sus posibles orígenes hasta el presente, hasta la aparición de unas cuantas “megalenguas” y la extinción de miles de idiomas y dialectos. El libro está concebido para el lector común que, espero, pueda descubrir aspectos apasionantes, variados y frecuentemente divertidos que encierra el fenómeno de las lenguas.

Los primeros capítulos examinan los misterios del origen de las lenguas, a partir de la aparición del Homo sapiens sobre la Tierra, hace alrededor de 100 000 años. Consignan también cómo las 6 000 o 7 000 lenguas actuales están agrupadas en un número sorprendentemente pequeño de familias lingüísticas, o sea de grupos lingüísticos de origen común, y cómo, según algunas teorías, todos los idiomas podrían descender de una lejanísima y primigenia protolengua, cuya existencia no se ha podido comprobar pero que da pábulo a interesantísimas investigaciones.

Si nos remontamos al pasado y seguimos la pista de las lenguas y de las palabras a lo largo de los siglos y de los milenios, nos esperan descubrimientos tales como el parentesco del español con lenguas aparentemente tan diferentes y geográficamente tan lejanas como el ruso, el hindi y el afgano, o con lenguas desaparecidas hace milenios, como el hitita de la Anatolia o el tocario de la China sudoccidental. Veremos a qué se debe y en qué consiste dicho parentesco.

Algunas de las principales lenguas de la Antigüedad, lenguas imperiales habladas durante milenios en extensas zonas, han desaparecido de la faz de la Tierra o bien han quedado confinadas a minúsculos y sorprendentes islotes, como es el caso del egipcio de la era faraónica.

Lenguas que en la Antigüedad no eran más que dialectos de pequeñas y primitivas tribus han crecido al punto de ser hoy dominantes y de arrasar con múltiples idiomas. El hebreo ha sido rescatado del borde de la extinción y ha experimentado un asombroso renacimiento.

Las religiones han tenido un papel crucial en la conservación e, incluso en ciertos casos, en salvar de la extinción a algunas lenguas, como el hebreo. El arameo —la lengua de Cristo— no ha desaparecido totalmente gracias a que sigue siendo la lengua litúrgica en la Iglesia ortodoxa siria, una de las más antiguas de la cristiandad.

Otorgo en este libro especial atención a todas las lenguas latinas, empezando por el latín y el español —este último objeto del capítulo más extenso— pero abarcando también otras lenguas menos conocidas, como el dálmata, el occitano, el sardo y el reto-friulano.

Para ilustrar la historia y evolución de lenguas germánicas y eslavas, escogí los casos de los dos idiomas más difundidos de dichas familias, el inglés y el ruso, respectivamente.

Examino también el origen y la importancia de las principales lenguas de México y del continente americano.

El chino mandarín —la lengua más hablada del mundo— había quedado fuera del temario de este libro, pero he corregido tan grave omisión y en esta edición he añadido un capítulo acerca del mandarín y de la familia sinotibetana.

Éstos son algunos de los temas de este libro que bien podría haberse titulado Aventuras de las lenguas o Viaje a través del tiempo por los idiomas del mundo.

No he analizado los casos de lenguas importantes como el hindi, el alemán o el japonés. He preferido concentrarme en las lenguas y los temas que me son más próximos y evitar, además, que el libro alcance dimensiones excesivas.

I. EL MISTERIO DEL ORIGEN DEL LENGUAJE Y DE LAS LENGUAS

1. ¿MISTERIO INSONDABLE?

El origen de las lenguas es un tema que ha atraído el interés del hombre desde la remota antigüedad. Cuenta Heródoto que el faraón egipcio Samético I (siglo VII a.C.) se lanzó a la búsqueda de la primera lengua y con tal propósito ordenó separar de sus respectivas familias a dos bebés recién nacidos que confió a un pastor con la orden de que los criara en completo aislamiento y anotara las primeras palabras que pronunciaran, incontaminados por lengua alguna. En ambos casos, su primera palabra fue becos. Becos resultó significar “pan” en la lengua frigia, que desde ese momento fue considerada por el faraón y sus sabios como la lengua primigenia de la humanidad.1

De lo que fue la poderosa y bellísima ciudad de Babilonia, a 80 kilómetros al sur de Bagdad, no quedan hoy sino montículos de tierra y piedras. En el acadio, la lengua de Babilonia, la ciudad se llamaba Babilani o Pórtico de los dioses.2 En los terrenos del templo de Marduk, su principal dios, se elevaba el Etemenanki, o Casa de los fundamentos del cielo y de la tierra, un zigurat de 100 metros de altura consistente en una serie de siete pirámides escalonadas y que la posteridad conoció como la Torre de Babel. Según la Biblia, los babilonios pretendían alcanzar el cielo con su torre. Dios decidió hacer imposible tan ambicioso proyecto y sembró las más diversas lenguas entre los obreros. Ante la confusión reinante la torre no se pudo terminar. Balal significa “confundir” en hebreo, y de allí proviene el nombre de Babel. He aquí lo que dice el libro del Génesis acerca de la división de las lenguas:

Era la tierra toda de una sola lengua y de una misma palabra… En su marcha desde Oriente los hombres encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí. Dijeron: “Vamos a edificar una ciudad y una torre con una cima que llegue a los cielos y nos haga famosos por si tenemos que dividirnos por la tierra”. Bajó Yahveh a ver la ciudad y se dijo: “He aquí un pueblo, pues tienen una sola lengua… Bajemos y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros”. Y los dispersó de allí Yahveh por toda la tierra y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de toda la tierra y desde allí los dispersó por la tierra toda.3

Los hebreos pensaban que el mundo había sido creado en 3761 a.C. Para ellos, el hebreo era la lengua original y única del hombre, desde la creación del mundo hasta la confusión de Babel.

En su tratado De vulgari eloquentia (1304-1307), Dante Alighieri afirma que una sola lengua madre dio origen a todas las lenguas y acepta la tradición bíblica según la cual el hebreo, la lengua hablada por Adán como don divino, fue la primera y única lengua de la humanidad hasta la construcción de la Torre de Babel.

En su primer viaje a América, Cristóbal Colón llevó un intérprete de hebreo para traducir la lengua de los pueblos que encontrara durante sus travesías. Hernán Cortés envió un intérprete de hebreo en la expedición de Álvaro de Saavedra a las Molucas en 1527.

La búsqueda de la lengua primigenia pareció una empresa inútil hasta hace pocos años. El plazo más lejano al que podemos remontarnos siguiendo con cierta claridad las pistas de las lenguas es de 5 000 años. Ello se explica porque las más antiguas escrituras conocidas del hombre datan precisamente de entonces, cuando los sumerios y los egipcios inventaron respectivamente los signos cuneiformes y los jeroglíficos.4 En el pasado más remoto los datos se vuelven cada vez más escasos y oscuros. Llega un punto a partir del cual la carencia de datos es absoluta y el problema de la investigación del origen de las lenguas se torna de una extrema complejidad. La Sociedad Lingüística de París prohibió en 1866 la presentación de ponencias sobre dichos temas en sus congresos, para no perder tiempo ante la inutilidad de intentar explicar lo inexplicable.

Pero en nuestros días el tema se ha puesto de moda gracias al avance no sólo de la lingüística y la arqueología, sino principalmente de la genética y las ciencias cognitivas. Estas disciplinas están generando mucha información nueva y avanzan ahora juntas en la exploración del origen de las lenguas. Intentaré una aproximación al tema, lo que requiere una breve incursión en el terreno de la antropología.

2. DELAUSTRALOPITECUSALHOMO SAPIENS SAPIENS. ESPECULACIONES SOBRE EL ORIGEN DE LAS LENGUAS

Los primeros homínidos, los Australopitecus u hombres-mono del sur, aparecen hace quizá cuatro millones de años en el centro de África. Su capacidad craneana era de 400 centímetros cúbicos. Hace 2.5 millones de años surge el primer Homo, el primero de nuestro género aunque no de nuestra especie, el Homo habilis —así llamado por su uso de herramientas—, a quien le siguió, hace cerca de 1.8 millones de años, el Homo erectus y, hace 300 000 años, el Homo sapiens arcaico. Los australopitecos y el Homo habilis no vivieron más que en África. El Homo erectus se originó también en ese continente pero migró hasta tierras lejanas, como lo prueban los fósiles del hombre de Pekín o Sinanthropus, el hombre de Java y diversos fósiles europeos.

El Homo sapiens arcaico dio origen a los neandertales5(Homo sapiens neandertalis) —que se extendieron por Europa y el Medio Oriente y que, por razones desconocidas, se extinguieron hace 30 000 años—, al Homo sapiens arcaico de Asia, que también se extinguió, y finalmente al Homo sapiens sapiens, nuestro antepasado, que surge también en el África Central hace alrededor de 130 000 años.6 El diagrama I.1 muestra esquemáticamente el árbol genealógico del género Homo.

DIAGRAMA I.1Árbol genealógico sintético del género Homo y probable aparición del habla.

Existen razones para suponer que el habla es un fenómeno relativamente reciente, es decir, no anterior al Homo sapiens sapiens.7

El Homo sapiens arcaico alcanzó el volumen cerebral actual, que es de alrededor de 1 400 cm3. Tanto el Homo habilis como sus sucesores —el Homo erectus, el Homo sapiens arcaico y los neandertales— carecían probablemente de las características físicas en la boca y la laringe necesarias para el habla.8 Si hablaban, lo harían por medio de una lengua basada en unos cuantos sonidos elementales y, en el mejor de los casos, podríamos pensar que la lenta evolución fuera mejorando la “gramática elemental” —de la que hablaré un poco más adelante— en el cerebro del Homo habilis y sus sucesores.

Las lenguas sapiens sapiens —si acaso existieron— se extinguieron al desaparecer los neandertales, los sapiens arcaicos y sus antecesores, por lo que no pudieron haber influido en la lengua primigenia del Homo sapiens sapiens. Podemos suponer, pues, que la antigüedad máxima de dicha lengua o lenguas es de alrededor de 130 000 años y que todas las lenguas actuales provienen de aquel lejanísimo origen.9

El Homo sapiens sapiens de hace 130 000 años era un hombre prácticamente idéntico a nosotros. No es aventurado suponer entonces que lo caracterizaba la facultad del lenguaje.10 Si por milagro apareciera uno entre nosotros, no nos llamaría excesivamente la atención, salvo por su vestimenta y su lengua incomprensible.

3. HIPÓTESIS SOBRE LA MONOGÉNESIS DE LAS LENGUAS

El Homo sapiens sapiens surge en una pequeña zona del centro-sur del África. Con él aparece el lenguaje hablado. Durante el lentísimo proceso de sus migraciones, la manera de hablar de cada pequeño grupo humano se va diferenciando muy paulatinamente de la protolengua. Empiezan así a formarse las distintas lenguas. El idioma está en constante evolución. Ni nuestros padres hablan como nosotros ni nosotros como nuestros hijos. El español actual difiere considerablemente del latín de hace 2 000 años. ¡Imaginemos entonces cómo habrá cambiado una lengua a lo largo no de dos milenios sino de 100 milenios, y cómo habrá procreado idiomas radicalmente diferentes entre sí! Según esta teoría, todas las lenguas provienen de un antiquísimo idioma nacido en África hace unos 130 000 años.

Con esa tesis concuerdan lingüistas como el ruso Shveroshkin y el checo Blazech, así como Ruhlen, que escribe lo siguiente al respecto:

Mi opinión es que todas las lenguas vivas provienen de una sola lengua hablada hace quizá 100 000 años, pero que esta lengua no era en ningún sentido primitiva. Era muy probablemente una lengua no muy diferente, en términos cualitativos, de las 5 000 lenguas habladas hoy. La mente de los humanos modernos no ha cambiado desde nuestra aparición en la Tierra y lo mismo se aplica a nuestras lenguas.11

Todas nuestras lenguas tienen complejidades parecidas y, de hecho, las lenguas “primitivas” parecen ser aún más complicadas que las actuales.12

Veamos sintéticamente cómo y cuándo aquellos hombres prehistóricos, su lengua primigenia y las lenguas de ella derivadas se extendieron por toda la superficie de nuestro planeta. Hace 100 000 años la población mundial era de 50 000 personas aproximadamente (Homo sapiens sapiens), todas en África. Fue entonces cuando se iniciaron las migraciones hacia otros continentes. Luigi Cavalli-Sforza atribuye esta capacidad de migración al desarrollo del lenguaje humano, que alcanzó hace 100 milenios su grado de complejidad actual y que permitió al hombre explorar, expandirse y desarrollar rápidos cambios tecnológicos.13

Las primeras migraciones se dirigieron al Oriente Medio, como pueden indicar los fósiles descubiertos en Israel, los más antiguos encontrados fuera de África.14 Hacia 75 000 años a.C. llegaron a China y al sureste de Asia. Entre 60 000 y 40 000 años a.C. aprendieron a fabricar embarcaciones que los transportaron de Asia a Australia y Nueva Guinea.

Los fríos del Asia Central y de Europa retrasaron hasta hace 35 000-40 000 años la llegada del Homo sapiens sapiens a esas regiones, de las que desplazó a los neandertales que vivían allí. Los recién llegados al Asia Central y a Europa vivían de la caza y de las plantas que recogían en los bosques y praderas. Los dibujos prehistóricos de las cavernas nos muestran la variada fauna de aquellas épocas. Causan asombro y admiración los dibujos de las cuevas de Lascaux en Francia y de Altamira en España, cuya antigüedad se remonta a 15 000-20 000 años.

A fines de 1994 fue descubierta en el valle del río Ardèche, en el sur de Francia, la cueva Chauvet, en la que se encontraron cientos de dibujos de animales —leones y leonas, rinocerontes, mamutes, osos, caballos, megaciervos— realizados con una habilidad y fidelidad notables y un profundo sentido artístico. La cueva Chauvet llama la atención no sólo por los dibujos, mucho más numerosos que en Lascaux o Altamira, sino por su antigüedad (30 000-32 000 años), apenas unos milenios después del arribo del Homo sapiens a Europa. Igual número de años nos separan de los pintores y cazadores de Lascaux y Altamira que a éstos de sus predecesores de Chauvet.

Finalmente, los Homo sapiens sapiens empezaron a pasar de Siberia al continente americano hace cerca de 15 000 años. Cruzaron por tierra, dado que las aguas no habían invadido aún lo que posteriormente se llamaría el Estrecho de Bering. Así terminó el Homo sapiens la conquista de la Tierra, con excepción de la Antártida.

MAPA I.1. Primeras migraciones del Homo sapiens—el homo actual— en su conquista del mundo (años antes de la era actual).

El mapa I.1 muestra sintéticamente las fechas y los itinerarios aproximados del hombre en la conquista de la Tierra.

4. HIPÓTESIS SOBRE LA POLIGÉNESIS DE LAS LENGUAS

Esta hipótesis se basa también en el surgimiento de la lengua al aparecer el Homo sapiens sapiens. Pero de acuerdo con ello, en vez de una lengua primigenia, aparecieron en diferentes zonas geográficas varias lenguas que no tuvieron ninguna relación entre sí y de las que descienden todas las familias lingüísticas. Sus coincidencias provienen de lo que Chomsky llama la “gramática universal”, de la que hablaré más adelante.15

El instinto del lenguaje.16La “gramática universal”. El aprendizaje de las lenguas en los bebés

Noam Chomsky ha revolucionado la lingüística y sentado las bases de la ciencia cognitiva.17 Es autor de una serie de libros muy polémicos acerca de la “lingüística generativa”, que preconiza la existencia en el cerebro humano de una “predisposición para el lenguaje”, una “facultad para el lenguaje” y una “gramática universal” que explican tanto las grandes coincidencias que existen entre todas las lenguas como que el niño pueda aprender una lengua con el aporte de un número de datos lingüísticos que serían enteramente insuficientes si no estuviera ya dotado de una “gramática universal”.

Según Chomsky, el cerebro humano —y sólo el cerebro humano— contiene un “programa” que puede construir una cantidad ilimitada de frases por medio de un número finito de palabras. Este programa puede llamarse “gramática mental” o “gramática universal”. Los niños desarrollan rápidamente esas complejas “gramáticas mentales” y aprenden cualquier idioma con facilidad asombrosa. Con un aporte mínimo de datos de quienes los rodean, los niños aprenden lenguas regidas por principios abstractos y muy sutiles. Por consiguiente, la mente de un niño tiene una capacidad innata para el habla —una “gramática universal”—, independiente de la inteligencia.

Durante los primeros meses de vida, la única forma de expresión de los bebés es el llanto, que denota hambre, sueño, malestar, dolor, frío o calor. Muy pronto empiezan a controlar la boca y la laringe, a producir sonidos y a reír. Entre los siete y los ocho meses, los bebés continúan la fantástica aventura de conquistar el idioma y empiezan a emitir sonidos como ma-ma-ma, ba-ba, be-be, ya-ya, pa-pa, precursores de sus futuras palabras. Poco antes de cumplir un año, empiezan a comprender algunas palabras y, poco después, a usarlas. El fonema /m/ y la sílaba ma, quizá la de más fácil emisión, es utilizada casi universalmente para decir mamá (ma en chino, mat en ruso, mamma en italiano, mom en inglés, ama en vasco, man en hindi, etcétera).

Cuando el bebé cumple alrededor de año y medio, su vocabulario empieza a crecer a extrema velocidad, a un ritmo mínimo de una palabra por cada dos horas de estar despierto,18 y a formar combinaciones de dos palabras. Entre los dos y los tres años de edad, multiplica exponencialmente sus conocimientos y su capacidad de formar frases complejas.

A los cinco años, un niño —cuyos conocimientos generales son obviamente muy limitados— domina su lengua con una maestría que difícilmente alcanzará un adulto extranjero.

A los siete u ocho años de edad, termina la facultad del niño de aprender una nueva lengua sin acento alguno, y con la pubertad se cierra un ciclo. A partir de entonces disminuye notoriamente la capacidad de aprendizaje de una nueva lengua. La psicóloga Elissa Newport hizo una serie de pruebas en la Universidad de Illinois con inmigrantes chinos y coreanos que habían vivido 10 años o más en los Estados Unidos.19 Los inmigrantes llegados entre los tres y siete años de edad tuvieron resultados idénticos a los de los nativos; los llegados entre los ocho y los 15 años mostraron resultados progresivamente peores. Los que inmigraron después de haber cumplido 15 años tendieron a caer en trampas, a no detectar errores bastante evidentes en las pruebas de inglés hablado y obtuvieron los peores resultados, con una gran variación según su edad al llegar a los Estados Unidos.

Henry Kissinger nació en Alemania y llegó a los Estados Unidos cuando tenía 15 años. Kissinger habla y escribe muy bien el inglés, pero su marcadísimo acento alemán nunca ha desaparecido. El escritor Vladimir Nabokov, nacido en Rusia, llegó a ser un extraordinario escritor en lengua inglesa pero al hablar inglés demostraba inmediatamente su origen ruso. El propio Nabokov dijo: “Pienso como un genio, escribo como un gran autor y hablo como un niño”.20 Lo mismo se puede decir de Joseph Conrad, nacido en Ucrania y cuya lengua materna fue el polaco. Conrad llegó a escribir en inglés con maestría incomparable, pero su fuerte acento polaco hacía difícil la comprensión de su inglés hablado.

Señalé que un bebé aprende una lengua “con un aporte mínimo de datos de quienes lo rodean”. Pero ese aporte mínimo es indispensable para activar el mecanismo del aprendizaje. Existen algunos casos documentados de bebés que pasaron sus primeros años sin contacto con seres humanos.21 Algunos —muy pocos— habían crecido en el bosque alimentados por animales. Cuando se integraron a comunidades humanas, habían perdido total o parcialmente su capacidad de aprendizaje. En los Estados Unidos se dio el terrible caso de la niña llamada Genie, que pasó sus primeros años en un cuarto, encerrada por su padre y en completo aislamiento. Al ser liberada, fue prácticamente incapaz de aprender a hablar pese a los esfuerzos de connotados especialistas.

5. EL LENGUAJE DE LOS ANIMALES

La comunicación entre monos, perros, pájaros, delfines, ballenas y demás animales es un fenómeno conocido desde hace siglos. Las técnicas actuales de análisis han permitido profundizar el estudio de los mecanismos de comunicación entre los animales, en particular de los chimpancés —los primates más cercanos a nosotros—22 y de otros tipos de monos. El lenguaje más desarrollado analizado hasta hoy parece ser el de unos pequeños monos africanos, los cercopitecos verdes (llamados vervets en inglés). Se ha concluido que el vocabulario de los cercopitecos verdes consiste en unas cuantas palabras que significan “mono dominante”, “mono subordinado”, “mono peligroso”, “leopardo”, “águila”, “serpiente”, “babuino”, “mamífero peligroso” y “manada rival”. Ninguna de estas “palabras” se usa gramaticalmente. “Mono dominante”, “mono subordinado” y “mono peligroso” no son conjuntos de dos palabras que tienen en común la palabra mono. Son simplemente gruñidos diferentes que evocan reacciones diversas. Cuando un mono emite los gruñidos que significan “leopardo”, la reacción de la manada es huir hacia las copas de los árboles; cuando significan “serpiente”, los monos se yerguen y miran hacia el suelo; cuando se trata de “águila”, los monos se esconden, y así sucesivamente.

Es altamente probable que el vocabulario del cercopiteco exceda las 10 “palabras” y que comprenda hasta 100 instrucciones diversas. Pero es abismal la diferencia entre el “vocabulario” animal y el léxico humano, consistente en varios miles de palabras susceptibles de construir un número infinito de frases merced a sus diferentes combinaciones. La emergencia del lenguaje hablado fue, en palabras de Jared Diamond, el disparador del Gran Salto hacia Adelante de la evolución y el progreso del hombre.23

Nada en la historia de los animales permite hablar de “progreso”. La conducta del chimpancé actual y de los demás animales no difiere de la de sus antepasados de hace centenares de milenios. Los lenguajes animales pueden sorprendernos, pero sólo permiten comunicaciones rudimentarias que no alcanzan en absoluto la categoría de idiomas.

El Homo sapiens es un primate, como lo son los chimpancés y los gorilas. Las tres especies descienden de un antepasado común del que se separaron hace unos seis o siete millones de años, según vimos en el diagrama I.1. En algún momento de la historia del Homo sapiens se produjo el chispazo o la mutación que originó la facultad milagrosa del habla, así como otras características de nuestra especie. Por razones ya explicadas, desconocemos cómo fueron las primeras lenguas del Homo sapiens sapiens. Lo que sí conocemos son las lenguas actuales de las tribus más primitivas de la Tierra, que han vivido en total aislamiento hasta hace muy poco. Las lenguas de las tribus de Nueva Guinea, apenas emergentes de la Edad de Piedra, o las de las tribus de la más remota Amazonia, son lenguas que de ninguna manera pueden calificarse como primitivas, es decir, como lenguas dotadas de un vocabulario muy limitado e incapaces de expresar ideas complejas.

1 Teresa Moure, Universales del lenguaje y linguo-diversidad, Ariel, Barcelona, 2001 (Lingüística), p. 146n.

2 Luigi Luca y Francesco Cavalli-Sforza, The Great Human Diasporas. The History of Diversity and Evolution, Perseus Publishing Books, EUA, 1995, p. 164.

3 Génesis 11, 1-9.

4 Las escrituras más antiguas conocidas son la sumeria y la egipcia (3000 a.C) y la del valle del Indo (2600 a.C.). La escritura china data de 1300-1400 a.C. La escritura mesoamericana, con sus primeros vestigios en Monte Albán, Oaxaca, data de aproximadamente 600 a.C.

5 Así llamados por haberse encontrado en Neander Thal, o valle del Tal, en Alemania.

6 De acuerdo con la teoría del Big-Bang, el tiempo y el universo se originaron hace 13 000 millones de años. La Tierra nace hace 4 500 millones de años. La vida se origina sobre la Tierra hace 4 000 millones de años. El Homo sapiens apareció en fechas extremadamente recientes en relación con la historia de la vida sobre la Tierra, hace 130 000 años. Si dijéramos que la vida apareció hace un año, el Homo sapiens sapiens apareció hace menos de 20 minutos.

7 Los australopitecos, como los simios, carecían de las áreas cerebrales llamadas De Broca y Wernicke —que le confieren al cráneo una forma levemente asimétrica— y de una conformación en boca y laringe que permite la fonación. Los primeros homo, el Homo habilis y el Homo erectus, ya tenían dicha asimetría craneana, pero su volumen cerebral era pequeño, de 630 y 1 000 centímetros cúbicos, respectivamente.

8 Luigi Luca y Francesco Cavalli-Sforza, Genes, Peoples, and Languages, University of California Press, Los Ángeles, 2000, p. 187.

9 Paul Mellars escribe que el gen FOXP2 otorgó al Homo sapiens sapiens una capacidad lingüística inexistente en otros homo, y que la investigación genética ha probado que no existió mezcla genética entre el Homo sapiens sapiens y el neandertal (Nature, noviembre de 2004).

10 Esto, sin embargo, es imposible de probar. Las lenguas no dejan fósiles, como no sean, muchos milenios más tarde, las inscripciones en piedra, hueso, etcétera.

11 Merritt Ruhlen, A Guide to the World’s Languages, vol. I, Stanford University Press, 1991, p. 391.

12 En inglés se han simplificado al extremo las conjugaciones verbales, y las lenguas romances han perdido prácticamente todas las declinaciones del latín.

13 Aquellos hombres no habían alcanzado todavía dos etapas fundamentales en su desarrollo: la agricultura y la domesticación de animales. Vivían, por tanto, de la caza y de la recolección de vegetales y frutas en bosques y sabanas. Pero la caza no puede sustentar a una población creciente en un solo lugar. La superficie mínima en una sabana para satisfacer las necesidades de alimentación era de 1.3 kilómetros cuadrados por habitante. Para el hombre cazador no cabía más alternativa que migrar o morir de hambre. Es ésta la razón primera de las prodigiosas migraciones del Homo sapiens. Una segunda razón ha sido siempre —como en nuestros días— la búsqueda de tierras y ambientes más propicios para la vida humana.

14 El análisis de los marcadores genéticos —técnica desarrollada apenas en años recientes— conduce a establecer el orden y las fechas aproximadas de las migraciones humanas. (Véase, por ejemplo, Cavalli-Sforza, op. cit.; Spencer Wells, The Journey of Man.)

15 Chomsky, “Syntactic Structures”.

16El instinto del lenguaje es el título de un libro de Steve Pinker, profesor de ciencias cognitivas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (The Language Instinct, Perennial Classics, Nueva York, 2000).

17 La ciencia cognitiva se dedica al estudio de la inteligencia, razonamiento, percepción, lenguaje, memoria y control del movimiento, por medio de diversas disciplinas tales como psicología experimental, lingüística, informática, filosofía y neurociencia.

18 Steven Pinker, The Language Instinct, Perennial Classics, Nueva York, 2000, p. 271.

19Ibid., p. 296.

20 Steven Pinker, op. cit., p. 296.

21 Luigi Luca y Cavalli-Sforza, Genes, Peoples…, p. 195.

22 El hombre y el chimpancé tienen en común 98.4% de la estructura del ADN.

23 Jared Diamond, The Third Chimpanzee. The Evolution and Future of the Human Animal, Harper-Perennia, Nueva York, 1993.

II. LAS LENGUAS DE LA TIERRA

1. NÚMERO Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS LENGUAS

Escribe George Steiner que los hombres son iguales en toda la Tierra. Todos respiran el mismo elemento químico y fallecen si carecen de él. Tienen el mismo número de dientes y de vértebras. Los etnógrafos dividen a la especie humana en cuatro o siete “razas”,1 dependiendo del tipo de clasificación utilizada. Existen seis tipos de sangre y tres tipologías de tamaños y estructuras óseas. Sería lógico, según Steiner, que las lenguas humanas también se dividieran en un número ínfimo, digamos media docena, de lenguas.2

Los pájaros de igual especie “hablan” el mismo lenguaje en todas las latitudes. Lo mismo ocurre con los lobos, los perros, las abejas y los demás animales. La realidad humana es radicalmente diferente. No se habla media docena ni medio centenar de lenguas. Hoy en el mundo se hablan entre 6 000 y 7 000 lenguas y dialectos3 (véase el cuadro II.1).

El número de hablantes de cada lengua es también muy diverso. Existen nada más 10 “megalenguas”, habladas por más de 100 millones de personas, y, en el polo inverso, 780 lenguas de menos de 150 hablantes. El 95% de las lenguas son habladas por grupos de menos de un millón de personas. El cuadro II.2 muestra la distribución de lenguas según el número de hablantes.

CUADRO II.1. Distribución geográfica de lenguas y dialectos en 2000*

CUADRO II.2. Distribución de lenguas según el número de hablantes nativos*

2. LAS LENGUAS MÁS HABLADAS

Veamos primero la lista de lenguas más habladas, medidas por el número de hablantes nativos, o sea, las lenguas llamadas maternas o aprendidas en el seno familiar.

CUADRO II.3. Los 20 idiomas más hablados

Las 10 lenguas más habladas representan 0.15% del total de lenguas, pero son habladas nada menos que por la mitad de la población mundial; 3 750 millones de personas, o sea 62.5% de la población mundial, tienen como idioma materno alguna de las 20 lenguas más habladas de la Tierra.

Si incluyéramos entre hablantes de una lengua, además de a los nativos, a aquellos que la han aprendido como segunda lengua —lengua vehicular o franca—, el orden cambiaría de manera importante. Los cuadros II.1-II.4 requieren varias aclaraciones.

CUADRO II.4.Las 10 lenguas más habladas o “megalenguas”, incluidas la lengua materna y la segunda lengua*

Como ya señalé, una lengua materna o lengua nativa es aquella que el individuo aprende en el seno familiar. Lengua vehicular o lengua franca es la que se aprende fuera del seno familiar y se utiliza para la intercomunicación allí donde conviven comunidades de lenguas diferentes. La principal es el inglés. El francés, el árabe, el hindi, el ruso y el suajili son también ejemplos de lenguas vehiculares, en tanto que no lo son lenguas tan importantes como el japonés o el alemán.

Las estadísticas acerca del número de lenguas y de sus correspondientes hablantes no son siempre confiables. Se prestan a confusión los enfoques en los que se estudian dialectos muy parecidos, el bilingüismo y lenguas casi idénticas pero habladas en países separados por grandes diferencias políticas o religiosas.4 Por otra parte, existen muchas lenguas insuficientemente conocidas y que carecen de escritura. Es por tanto imposible establecer con precisión su número de hablantes.

3. EXPANSIÓN Y CONTRACCIÓN EN EL NÚMERO DE LENGUAS: LA EXTINCIÓN DE LAS LENGUAS

Con la dispersión de los grupos humanos por la faz de la Tierra, la lengua primigenia de hace 130 000 años se fue transformando y paulatinamente se fue convirtiendo en los miles de idiomas que se hablan hoy. El número de lenguas se fue multiplicando durante los milenios pero, en algún momento, el proceso de multiplicación se detuvo y se inició un proceso de signo contrario. En nuestros días somos testigos de una veloz disminución del caudal lingüístico.

¿Cuándo y por qué se produjo tal inversión? Los idiomas se multiplican con el crecimiento y la dispersión de la población. Se extinguen a causa de la influencia de idiomas nacionales o imperiales, a cuya sombra numerosas lenguas minoritarias son paulatinamente absorbidas y acaban por desaparecer. El latín, por ejemplo, sustituyó al etrusco y a lenguas oscoumbras que se extinguieron en los primeros siglos de nuestra era, pero al contrario de estas lenguas, el latín dio origen, con el paso de los siglos, a un buen número de lenguas romances y se extinguió como lengua viva. Se estima que una lengua se transforma en lenguas filiales bien diferenciadas en un periodo de 500 a 1 000 años.

El proceso de creación y desaparición de lenguas es continuo. Resulta una verdad de Perogrullo o digna de Monsieur de La Palice5 el decir que el caudal lingüístico empieza a disminuir cuando el ritmo de extinción empieza a superar al de creación de idiomas. Este punto se dio a partir de mediados del siglo XVI. Es probable que el número de lenguas haya alcanzado entonces un máximo de alrededor de 15 000.6

La desaparición de lenguas fue ocasionada por múltiples factores, entre los que destacan las guerras de conquista, las enfermedades traídas por los conquistadores, que diezmaron las poblaciones aborígenes; el crecimiento del nacionalismo y la necesidad de hablar las nuevas lenguas de la administración, el comercio y la enseñanza. Durante el siglo XX se produjo un vertiginoso aumento en el número de hablantes de unas cuantas megalenguas a expensas de multitud de lenguas minoritarias. Esto fue resultado de las dos guerras mundiales, el surgimiento de la Unión Soviética en un territorio inmenso y plurilingüístico,7 la industrialización, el servicio militar, el desarrollo de los transportes carreteros y ferroviarios, la radio (1920), la televisión (1950) y, en una palabra, la globalización. El hecho es que el número de lenguas y dialectos ha disminuido de un máximo probable de 15 000 a aproximadamente 6 800 a fines del siglo XX. Este fenómeno continúa a ritmo acelerado en nuestros días.

La extinción de lenguas recuerda la de las numerosas especies animales que desaparecen continuamente, aunque por distintas razones.

De la misma manera que se hace con las especies, podemos clasificar las lenguas en tres grupos:

• Lenguas en extinción. De los aproximadamente 6 800 idiomas actuales, poco más de 2 000 —30% del total— son hablados por menos de mil hablantes, como se vio en el cuadro II.2. En general, estas lenguas ya no son aprendidas por los niños y desaparecerán en no más de 50 años.

• Lenguas en peligro. Es probable que unas 2 000 lenguas adicionales ya no existan hacia el año 2100. En otras palabras, dentro de un siglo quedarán alrededor de 2 800 lenguas, es decir, menos de la mitad que en nuestros días.

• Lenguas no amenazadas actualmente. Las 2 800 restantes, encabezadas por las megalenguas.

Es muy rápido, pues, el ritmo de desaparición de lenguas. Aproximadamente 2 000 lenguas se extinguirán en los próximos 50 años, y 4 000 en un siglo. Ello representa, en promedio, 40 lenguas por año, o sea, 3.3 lenguas por mes. En cambio, unas cuantas, encabezadas por el chino mandarín, el inglés, el hindi y el español, crecen, prosperan y ocupan espacios cada vez mayores. Estas cuatro lenguas son habladas como lenguas nativas por más de 30% de la población mundial. Si incluimos a hablantes nativos y a quienes las han aprendido como segunda lengua, el porcentaje sube a más de 40%. Es irrefrenable la tendencia hacia la concentración de un creciente número de hablantes en un número cada vez menor de lenguas. En nuestro días, 100 lenguas son habladas por 95% de la población mundial. Dentro de un siglo serán alrededor de 15 a 20 las lenguas que sean habladas por 95% de la población.