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Fue en el año 2002 que unos jóvenes de Buin le pidieron a Lía D'acosta una obra dramática para poder realizar un montaje. En vista y considerando que se necesitaba apoyo para producir este montaje, además del texto, Lía comenzó a dirigir y a laborar en gestión teatral. Finalmente, la obra se estrenó en el verano del 2003 y durante este proceso se fundó la Compañía de teatro Entreparéntesis, para quienes ha escrito por ya 22 años, estrenando 28 obras teatrales de su autoría. Se ha intentado en varias ocasiones lograr el financiamiento por parte de Fondart para publicar una antología dramática de la Compañía Entreparéntesis con todas sus obras, contando igualmente las de Rolando Collinao, también dramaturgo de la compañía, y otras, de creación colectiva. Sin embargo, este bello proyecto a pesar de haber obtenido excelente puntaje no ha sido seleccionado. Es por esta razón que MAGO Editores ha decidido publicar Cinco obras dramáticas de Lía D'acosta. Sus obras son de variada temática, forma y estilo, a través de los años ha explorado en diferentes géneros, aceptando toda clase de desafíos. La presente selección intenta precisamente mostrar la versatilidad de la autora y colabora con la expansión de su obra, para que así, artistas escénicos tengan la posibilidad de conocer y utilizar sus textos, tanto en el ámbito de la educación como en el de la creación.
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Seitenzahl: 215
Veröffentlichungsjahr: 2025
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© Copyright 2024, by Lía D’acosta Cinco Obras Primera edición impresa: diciembre 2024 Director: Máximo González Sáez Colección Puesta en escena Edita y distribuye: Editorial [email protected] Registro de Propiedad Intelectual Nº 2020-A-4484 ISBN: 978-956-317-811-1 Diseño y diagramación: Sergio Cruz Impreso en Chile / Printed in Chile Derechos Reservados
Dedico esta antología a aquellas personas que han creído en mí por años y han usado su capital humano, intelectual y creativo para apoyarme en la gestión de la expansión de mi literatura. Especialmente, a mi editor Máximo Sáez,al dramaturgo Rolando Collinao,al actor Camilo Araya,a la actriz Miriam Martínez, a la académica Javiera Águila,a la cineasta Almendra Riveros,a la docente Katherine Ahumada, a la directora de fotografía Francisca Salas, al compositor musical Maximiliano Pérez y al diseñador de iluminación Fabián Arancibia. Y a todas las demás personas, muy queridas para mí, que han colaborado en lanzamientos, en difusiones, leyendo, criticando mis obras, y por supuesto…… con el corazón a todas las actrices y actores que han dado vida a mis personajes.
Fue en el año 2002 que unos jóvenes de Buin le pidieron a Lía D’acosta una obra dramática para poder realizar un montaje. En vista y considerando que se necesitaba apoyo para producir este montaje, además del texto, Lía comenzó a dirigir y a laborar en gestión teatral. Finalmente, la obra se estrenó en el verano del 2003 y durante este proceso se fundó la Compañía de teatro Entreparéntesis, para quienes ha escrito por ya 22 años, estrenando 28 obras teatrales de su autoría.
La creación de cada obra dramática tiene relación con el contexto y circunstancia de la compañía, elencos y sus talleres. Lía suele inspirarse en las personas con las que trabaja antes de escribir, en la mayoría de sus textos dramáticos ha escrito específicamente para las personas que van a interpretar, analizando sus habilidades y talentos, para que cada actor y actriz pueda dar y exponer lo mejor de sí. Cuando se creó la obra infantil ‘Maribel y el misterio de los tulipanes’, por ejemplo, la edad de los pequeños actores y actrices coincidía con la de los personajes, puesto que se escribió la obra para el taller.
Se ha intentado en varias ocasiones lograr el financiamiento por parte de Fondart para publicar una antología dramática de la Compañía Entreparéntesis con todas sus obras, contando igualmente las de Rolando Collinao, también dramaturgo de la compañía, y otras, de creación colectiva. Sin embargo, este bello proyecto a pesar de haber obtenido excelente puntaje no ha sido seleccionado. Es por esta razón que Mago Editores ha decidido publicar 5 obras dramáticas de Lía D’acosta.
Lía D’acosta ha incursionado tanto en la narrativa como en el género dramático. La última obra dramática de este compendio: ‘Kütraltun’, de hecho, se desarrolla en el mismo universo de su saga de novelas: ‘Crónicas de Afmapu’, franquicia que igualmente contempla el guion cinematográfico de ‘Mapuwé’ y un libro de poesía, ambos trabajos en proceso.
Sus obras son de variada temática, forma y estilo, a través de los años ha explorado en diferentes géneros, aceptando toda clase de desafíos. La presente selección intenta precisamente mostrar la versatilidad de la autora y colabora con la expansión de su obra, para que así, artistas escénicos tengan la posibilidad de conocer y utilizar sus textos, tanto en el ámbito de la educación como en el de la creación.
Dramatis Personae.
Carla. Antagonista del antagonismo, Ángel a punto de caer.
Leo. Atormentado por el fantasma del amor, víctima del desaire del deseo (Grunge).
Dana. Presa de la racionalidad y del sistema, traidora de su amor (Grunge).
Gabriel. El que ha luchado por su meta, sin saber nunca si era la correcta (Yuppie).
Cristóbal. Es el esclavo del cuestionamiento existencial, analista en demasía (Punk).
Sebastián. Perdido en el abismo de la nada, en el mute entre la niñez y juventud (Bohemio).
Celia. Fantasma de una mujer que se suicidó por la pérdida de su hijo y marido. Fallecida en la década de los ’50.
Isolda. Fantasma de una mujer que se suicidó después de dos semanas de su matrimonio por el abandono de su esposo. Fallecida en la Época Medieval.
Nina. Fantasma de una mujer que murió de una sobredosis. Fallecida en la década de los ’70 (Hippie).
Dalia. Fantasma de una mujer que se suicidó para alcanzar la supremacía en su espíritu. Adolescente fallecida en la época actual (Gótica).
**Las fantasmas lucen exactamente como en el momento de su muerte. Sólo en algunos momentos el resto de los personajes las pueden ver. Se indicará quién y en qué momento.
*Vereda y baranda de calle en altura de un paso desnivel que atraviesa la carretera. Se simula con una baranda de madera pintada plateada, que se parte por la mitad para que se introduzca y se saque del escenario por los costados. Luces rojas por el lado derecho y luces blancas por el lado izquierdo, adelante y atrás de la baranda. El fondo y los costados están en negro. Y se escucha de fondo la grabación de una carretera real.
*El techo del edificio de los departamentos de Cristóbal y Carla. Se simula con cuatro planchas de cholguán acostadas en el suelo, pintadas como techo, una antena, y una salida de chimenea. En la parte delantera del escenario se encuentra un dibujo del frontis del techo.
*La salida de un pub popular llamado La Esquina. Se simula con las mismas planchas de cholguán, pero ahora de pie, que tienen dibujado por el otro lado del techo, una casa, y la salida del pub, con una puerta que se abre desde adentro. En lo alto se prende un cartel que dice “La Esquina”, hecho con papel celofán, cartón y luces de colores.
**El escenario se divide en dos, adelante y atrás, el de atrás unos cincuenta centímetros más alto que el de adelante. Abajo; es el paso en desnivel, y Arriba son la salida del pub y el techo.
**Las canciones que son útiles para el montaje como referencia, aparecen entre paréntesis.
Antes de la primera escena se escucha una canción de Inicio, que anuncia que algo muy importante va a comenzar. Se juega con las luces, como cuando empieza un festival, o un show antes de que aparezca el animador. Luego todo queda en negro.
Paso desnivel en la carretera.
Leo y Dana sentados en la baranda.
Suena una música de fondo, lenta y romántica. La luz permite visualizar sólo a los personajes. Están abrazados, sus cabezas están juntas, meditan sobre su relación mientras miran el suelo. (“State of grace” de Liquid Tensions.). Se apaga suavemente la música. La luz se expande.
Leo: No tengo ni una sola palabra en mi boca que sea capaz de revertir el proceso de sufrimiento que aniquilará tu cuerpo un día. No tengo nada que decir, cuando los soles se juntan para destruirse.
Dana: Si pudiera mirar el brillo de tus ojos otra vez y no sentir nada, contaría las luces reflejadas y los matices de tu iris, no me derrumbaría sabiendo que nunca los podré tener en mis entrañas.
Leo busca la mirada extraviada de Dana, y comienza a inclinarse lentamente hasta quedar de rodillas en el suelo abrazando sus piernas. Dana evita mirarlo.
Leo: Te amo de una manera catastrófica, quisiera atarte a mi cama y obligarte, pero sé que, si no has decidido libremente quedarte conmigo, mi cariño no tiene ningún sentido. El desgarro de mi piel al desearte es el efecto de no poder tenerte. Solo me queda esperar que los días se hagan cortos, hasta que llegue la muerte y calme toda la pasión traicionera y detestable.
Dana baja de la baranda y mientras le toma las manos a Leo para levantarlo habla.
Dana: Si yo pudiera entender porque he de dejarte, se tranquilizaría la inercia de mis labios, el descalabro de mis venas. Sólo sé que es lo correcto, nuestro amor es demasiado para este mundo, nacimos para amarnos, pero no para estar juntos.
Me duele tanto dejarte, sin embargo, de una manera u otra lo acepto, y me resigno a caminar dándote la espalda, alejándome de ti.
Dana da media vuelta y camina alejándose de Leo, quien corre para detenerla, la toma de los hombros la gira y la abraza, ella apoya su cabeza en su hombro.
Leo: Tú más que nadie comprendes porque renuncias a mí, tú lo has decidido y tranquilamente me mientes hoy, mientras yo estaré destinado a pensarte todos los días sin poder tocarte. Tengo que respirar ahora, sabiendo que ésta será la última vez que te besaré.
Se miran a los ojos y comienza a sonar en el fondo una canción muy angustiante de impotencia y final (“The creamson sonrise” de Dream Theater,). Y se besan apasionadamente, es la última vez. Se dan la media vuelta y lentamente caminan alejándose el uno del otro.
Se apagan las luces lentamente, una luz azul es la última que se apaga.
En la salida del pub La Esquina.
Sebastián sale del pub pateando la puerta.
Comienza una música de ira y disconformidad, de descontento, (“Mi amigo Duro” de Alejandro Silva. ASPC).
Sebastián: (Mientras mira furioso hacia el pub). Estos güeones son más aburridos, mejor me subo al cielo solito y los miro desde arriba como siempre. (Se sienta en el suelo y prende un pito, se lo comienza a fumar plácidamente. Una luz roja cae en frente de él).
Ay, Carlita, Carlita... tan incomprensible es mi pensamiento que tuviste que abandonarme para sentirte mejor. No me importa, no me importa, nunca estuve enamorado de ti en todo caso... quizás por eso me dejaste, te diste cuenta de que no te quería lo suficiente... ¡No!
(Se pone de pie y le habla a una Carla imaginaria, la mira a los ojos, la toca, la empuja, la molesta). Carla, me tuviste miedo, al riesgo, al atrevimiento, no eres capaz de vivir realmente, no eres capaz de entregarte al límite. ¡Oh! Carla, si tan solo hubieses demostrado más pasión por la vida, cómo te hubiese amado... Carla, tener los ojos cerrados te mantiene a salvo, y el que yo vea me obliga a desear... algo que alivie el sufrimiento de seguir viviendo. Deseo tanto ser feliz que juego a que realmente lo soy, y me adelanto, no espero lo que me toca, quizás nada me toca, nada me tocó, tal vez ser feliz no es mi destino. (Se dirige nuevamente al pub). ¡Éstos güeónes, que me dejan sólo, no lo soporto! (Vuelve a la Carla imaginaria). Carla, apuesto que nunca sentiste que se te desvanecen las fuerzas, que te cuesta respirar, que las imágenes te agobian, la angustia te absorbe y nada calma esa pena, parecida a la ansiedad que no te deja coordinar bien tus ideas. Nada lo calma, ni los cigarros, ni los pitos, ni el copete, ni las pastillas, ni la diosa blanca... Instrumentos que te ayudan a borrar solo por unos momentos los pensamientos aniquilantes de tu cabeza, más apenas se te pasa el efecto, vuelve, vuelve… (Sebastián se vuelve a sentar, queda casi en la oscuridad en el fondo del escenario, se apaga la luz roja).
Gabriel viene caminando, hablando por celular con su jefe, acompañado de una música jovial, casi divertida, pareja (“The Strech”de Liquid Tensions). A su jefe Gabriel le contesta todo “Sí, jefe”. Se tropieza con las piernas de Sebastián y rueda por el suelo. La luz se expande. Se para rápidamente a gritarle a Sebastián, quien se ríe escandalosamente, cómo si llevara años esperando una situación como esa para descargar su ira en risa.
Gabriel: ¡¿Cómo se te pudo ocurrir sentarte en el suelo en la oscuridad?!(Gabriel le apunta prepotentemente en la cabeza). ¿Qué no tienes sesos para pensar?(Gabriel mira el pito que Sebastián tiene en la mano). Claro que no, si este pito debe haberte matado la única neurona que te quedaba.
Gabriel se da la media vuelta y camina mirando el celular.
Sebastián: Güeón amargao’.
Gabriel gira y camina hacia Sebastián enfurecido.
Gabriel: Típico de ustedes los marihuaneros, uno se saca la cresta por tener una vida mejor, teniendo miles de responsabilidades, y ustedes parásitos vividores, se atreven a juzgarnos por nuestra forma de ser.
Sebastián: Yo disfruto la vida antes de morirme no más. No me la paso planeando el futuro, ni juntando plata para después. Yo vivo el ahora, uno nunca sabe cuándo se va a morir.
Gabriel: Yo no sé cuándo me voy a morir, pero tú puedes predecirlo, si te estai’ matando todos los días un poco.
Sebastián: Apuesto a que le tení’ más miedo que la cresta a la muerte, y tratas de tenerla todo ahora para esperarla tranquilo, diciendo “ya puedo morir en paz” (burlesco). Recuerda que vivir rápido es morir rápido, pero tú descuida... juraría que tú no has vivido ni una güeá.
Gabriel: Si vivir para ti significa fumarse patéticamente un pito sólo sentado en la calle, entonces no, no he vivido nada.
Sebastián: Estaba solo porque estaba filosofando.
Gabriel: ¿Filosofando?, yo creo que tu soi’ el güeòn amargao’, cagándote la onda estabai’. Porque hasta lo que yo sé los pitos son para compartir y pasarlo bien, y yo no te vi haciendo ninguna de las dos cosas.
Gabriel se aleja, marcando de nuevo en su celular. Y Sebastián se sienta abrumado de nuevo en el suelo. Entra Nina bailando. Se enciende una luz verde. Al inicio del baile todos los movimientos son muy suaves, pero en cuanto se acelera un poco la música, el movimiento se hace rockero. (“Fear of the dark” de Metallica). Sebastián la observa y se deleita, le causa mucha risa, pero después comienza a fijarse en las heridas de sus brazos y se pone serio, ella se da cuenta de lo que él observa, y se detiene.
Nina: ¿Qué? Nunca habías visto los rastros de heridas que son necesarias para poder subir al paraíso, las jeringas son la única manera de hacerlo cuando todavía estás atrapado en ese cuerpo. (Nina levanta a Sebastián de un impulso con un gesto muy leve). Para mi suerte ya no estoy atrapada en sangre y carne.
Sebastián: ¿Quién eres tú?
Nina: Soy Nina, supuestamente un alma en pena por haberme liberado de la piel.
Dicen que cuando me dé cuenta de que lo que hice no era correcto, me va a llegar la verdadera libertad, otros dicen que no tengo esperanzas, que los (hace un gesto de entre comillas) “suicidas” nunca salen de su ensimismamiento.
Sebastián: ¿Por qué te me apareces a mí?
Nina: No me aparezco, tú estás viendo lo que otros no ven. Y creo que es porque necesitas mis palabras.... (Se da cuenta de lo que está pensando Sebastián). Olvídate de ese imbécil, le teme tanto a la muerte que es capaz de suicidarse para que no lo encuentre....
(Se queda en silencio mirándolo, dándose cuenta de que no lo ha consolado).
Sebastián, no es secreto que nadie quiere estar en este mundo, te alabo por tener el valor de evadirlo.
Sebastián: ¿En serio?... bacán.
Comienza una música de misterio, con un tono de gravedad y predicción. (“Voices” de Dream Theater). Se apagan las luces.
En el techo.
Cristóbal camina hablando con alguien que no se ve.
Cristóbal: Lo más probable es que mis ambiciones hayan sido siempre muy pequeñas, hoy día la satisfacción me atormenta, se derrite mi alma y no puedo contener la sentencia del destino en este pedazo de tierra que no me sirve de nada.
Desde la oscuridad aparece Celia, con su aspecto atemorizante. La luz se enfoca sobre ella.
Celia: En los días antes de mi muerte hablaba de las mismas cosas con los dioses de mis horas oscuras, consultaba con las mismas dudas y me entregaban las mismas respuestas agravantes. Ten paciencia soldado de las tinieblas, la muerte llegará irremediablemente un día. La esperas con tantas ansias que me dan ganas de volver a la amarga vida con tal de morir otra vez.
Cristóbal: Ya no puedo esperar más, mis ansias me vencen.
Suena una campana sentenciante y comienza una música de suspenso, que va al ritmo de los pies de Cristóbal. (“Burning my soul” de Dream Theater). Cristóbal camina hacia la orilla del techo, se detiene y levanta los brazos, se enciende una luz roja y aparece Carla. Decide dar un paso hacia el vacío, Carla corre y lo alcanza, por el impulso caen los dos sobre el techo.
Carla: ¿Qué estai’ haciendo? ¡Son tres pisos de altura! ¿Qué mierda te pasa?
Cristóbal: (Poniéndose de pie y dirigiéndose a Celia). Mi querida Carla, me gustaría tener sólo un tanto de su ignorancia para ser un poco feliz.
Carla: ¿Qué dices?
Cristóbal: ¿Qué haces aquí Carla y que interés tienes en mi vida para detener mi muerte?
Carla: Cristóbal, siéntate por favor, conversemos.
Carla se sienta, pero Cristóbal la mira con recelo, y se queda de pie. Celia es como la sombra de Cristóbal.
Carla:¿La rutina es la que te está matando? Veo todos los días como se decaen más y más tus ojos. ¿Qué desierto está consumiendo todo tu espíritu? La otra noche, cuando estuvimos en aquella fiesta de tela de arañas, tuve miedo de que estuvieras hablando en serio. Nunca antes, cuando hablabas de perder la vida, te creí, pero esa noche bajo el delirio de las pastillas te vi de otro modo. (Cristóbal se sienta, y Celia pasa por detrás de ambos, recostándose lentamente en el suelo, quedando con su cuerpo a un costado, pero su rostro justo en frente de Cristóbal). De una manera inexplicable sentí a la muerte alrededor tuyo y hoy la veo frente a ti, más allá de tus deseos. Temo pensar que has clamado al fin y que ahora sea realmente tu hora.
Cristóbal se pone de pie, Celia se levanta como si fuera su sombra, Cristóbal se para a la orilla del techo. Comienza una música de peligro, que se transforma en una guitarra solitaria y triste cuando comienza a hablar Carla. Hacia el final del discurso de Carla se vuelve precipitante. (“Solo uno” Guitarra de Alejandro Silva).
Cristóbal: Si fuera mi hora ya estaría muerto Carla. Si hubiese querido asesinarme de verdad ya lo habría hecho.
Celia: Definitivamente lo hubieras hecho.
Carla: Ten cuidado Cristóbal, dicen que es el diablo quien tira del gatillo y bota la silla.
(Carla toma a Cristóbal del brazo y retroceden juntos). Renuncia a esa obsesión que tienes con el suicidio, no es la solución al silencio. (Se dirige al público). Dicen que cuando uno se quita la vida se queda atrapado para siempre en la incertidumbre, no puedes ser perdonado, y te vas a un abismo del infierno; no te das cuenta de que estás ahí, pero sufres eternamente. Matarse es como estar en duda para siempre, no mueres realmente, porque no es tu tiempo. Sólo destruyes tu cuerpo, y tú espíritu se pierde, nunca se desvanece, ni se transforma.
Queda solo el sonido de la guitarra en la oscuridad.
Paso en desnivel.
Dana y Gabriel se besan.
La luz solo ilumina el beso. Se apagan las luces y al prenderse Dana está bailando junto a Leo una música lenta con un toque de dolor y esperanza que luego se acelera. (“Freedom to Speech” de Liquid Tensions). Al principio del baile, hacen la misma coreografía, pero separados, luego, se unen para representar la despedida como Dana la sintió realmente. Leo la toma en sus brazos, gira con ella y la deja en el suelo y camina, ella le toma del talón y Leo se inclina hacia delante, como pidiendo libertad. Se vuelven a apagar las luces y al prenderlas Dana está besando aún a Gabriel, con los ojos cerrados siempre. Los abre de golpe y se separa de Gabriel cuando Isolda, quien ha entrado a escena, la observa detenidamente y le habla. Se enciende una luz amarilla.
Isolda: Aún hoy es de usanza aquello de cerrar los ojos y pensar en otro caballero. Pensé que la liberación femenina había acabado con todo eso. (Dana retrocede, va a decir algo, pero Isolda la detiene con un gesto). No pronunciéis palabra alguna dama, vuestro novio no tiene la capacidad ni de verme ni oírme, pensará que estáis loca.
Gabriel: ¿Mi amor, te pasa algo?
Suena el teléfono de Gabriel. Gabriel contesta y se hace a un lado para hablar.
Isolda: ¿Qué cosas digo?, si ya habéis perdido la cabeza. Pues, he de jurar que ayer te besabas en este mismo lugar con otro.
Dana: ¿Qué eres tú?
Isolda: Isolda es mi nombre, y soy lo que vosotros llaman un alma en pena. Desgraciada del amor, finalicé los días de mi vida colgada de un árbol. (Levanta la cuerda que tiene en el cuello. Dana la mira aterrorizada. Isolda sonríe). No os preocupéis, este no será vuestro destino, habéis elegido bien al hombre que te dará, cómo decís vos, estabilidad, a aquel que os agradará, y que jamás habrá de darte un malestar.
Dana: Así es.
Isolda: Señorita Cobardía, damas y caballeros.
Isolda señala a Dana con una reverencia y aplaude.
Dana: ¿Yo soy cobarde?, yo no soy la que tengo la soga al cuello.
Isolda: Dana, Dana, los amores verdaderos no sirven de nada, es como exprimir la vida en un segundo. Así (chispa los dedos) se desvanecen.
Dana: ¿Entonces hice bien?
Isolda no alcanza a responder y vuele Gabriel.
Gabriel: Mi amor todo salió bien, nos vamos la próxima semana al norte, ¡¡¡nos vamos, nos vamos!!! (Toma a Dana en sus brazos y la gira en el aire, luego la abraza fuerte).
Dana: Te felicito mi amor (grita de alegría), vamos a poder tener nuestra casa, nuestro auto, todo, todo mi amor, para ser felices.
Gabriel empieza a caminar llevándose a Dana, ella se despide con un gesto de Isolda, dándole a entender resignación.
Isolda: Triste mujer, no sabe que peor que quebrarse el cuello es estar muerto en vida.
Comienza una música de estilo medieval, tocada con guitarra acústica. (“Invención 13/80” de Alejandro Silva. ASPC). Isolda hace una reverencia, y baila haciendo reverencias muy solemnes y delicadas.
Afuera del pub La Esquina.
Sebastián se encuentra bailando solo sin música, como si estuviera bailando con alguien.
Entra Cristóbal y lo ve.
Cristóbal: Este está cada vez más pitiao’.
Sebastián está en la suya. Cristóbal se ríe estruendosamente. Se enciende la luz verde y entra en escena Nina con música incluida, ella hace la misma coreografía que él. La música es exótica y al igual que el baile dan la sensación de gotas de agua que caen (“Osmosis” de Liquid Tensions). Cristóbal se sorprende y trata de detenerlos para hacer valer su presencia. Nina le toma la mano y gira alrededor. Luego se detiene frente a él y le mira.
Nina: ¿Quién eres tú?
Cristóbal: ¿Quién eres tú?
Nina: ¡¿Cómo te atreves a verme?!
Cristóbal: No creas que eres la primera fantasma trastornada que veo.
Nina: (Le observa letalmente). Me llamas trastornada a mí, puedo ver que entre la vida y la muerte te encuentras, y sin ninguna razón importante, sólo por llevarle la contra al destino que te ha deparado sólo cosas buenas, pero en calma. Puedo oler tu pasión por el peligro, el dolor, el desgarro, y oh (burlesca), ni siquiera te has enamorado.
Cristóbal: Tú tampoco te enamoraste linda, dime ¿qué haces con mi amigo?
Nina: No lo estoy conquistando, le ayudo a traspasar la frontera nada más.
Cristóbal se da vuelta preocupado hacia Sebastián, quien definitivamente está en otro lugar.
Cristóbal: Sebastián, ¿te está pasando algo grave amigo?
Sebastián: Nada especial.
Cristóbal gira enfurecido hacia Nina.
Cristóbal: No le metas ideas en la cabeza, te lo advierto.
Nina: ¿Me amenazas? ¿qué vas a hacer? ¿matarme? (Nina ríe). Típico de los depresivos compulsivos, se sienten tan importantes, creen que la muerte les pertenece.
Cristóbal: ¿Por qué Sebastián?
Nina: No lo sé, tú deberías saber porque las drogas... veo que ellas están más cerca de él que su propio amigo.
Cristóbal mira con angustia a Sebastián, se apagan las luces.
En el techo.
Gabriel y Carla sentados, apoyándose uno en la espalda del otro.
Se escucha una música de fondo, nostálgica pero cálida. (“Lucha de gigantes” de Fiebre).
Gabriel: Y, ¿cómo está tu mamá?
Carla: Igual no más, apenas si puede ir a trabajar a veces... no se le nota mucho, pero....
Lo único que quiero es encontrar luego pega, y no pasa na’.
En todos lados piden experiencia, y como voy a tener experiencia si recién salí.
Gabriel: Pero trabaja en cualquier cosa no más...
Carla: En cualquier cosa tampoco hay trabajo, en serio.
Gabriel: Pucha amiga, ya sabes que, si les falta plata, yo les puedo prestar.
Carla: No te preocupí’ si todavía nos alcanza pa’l pan.
Gabriel: Bueno, pero yo te digo por si te falta plata para ir al cine o algo así...
Carla: Hace mucho tiempo que elimino mis deseos de hacer cosas que no sean extremadamente necesarias.
Gabriel: Pero, el cine y salir a pasear son cosas necesarias para recrearse, para distraerse, la vida no puede ser no más trabajar y trabajar.
Carla: Mira quien lo dice, acaso no es lo único que haces... trabajar y trabajar.
Gabriel: Sí, pero para después disfrutarlo.
Carla: ¿Cómo lo harás en el norte?
Gabriel: ¿Qué quieres decir?
Carla: Nada, nada... ¿Así que te vas?
Gabriel: Me llevo a Dana.
Carla: ¿Dana?... Gabriel, estás seguro de lo estás haciendo, Dana todavía no olvida a Leo, y tú lo sabes.
Gabriel: ¿Y qué tiene ah?, ella se quiere ir conmigo y eso es lo único que importa, si quiere a otro con el tiempo se le pasará, allá vamos a estar los dos solos, eventualmente se va a enamorar de mí igual.
Carla se entristece.
Carla: ¿Te acuerdas cuándo éramos chicos Gabriel y jugábamos?
Gabriel: Tú querías ser cantante.
Carla: Y tú querías ser compositor... ¿cómo era esa canción? (Canta y se ilumina con más intensidad el techo).
Los caminos espaciales que siempre quise recorrer,
las lunas imaginarias que no salen después de ayer.
Ya no habrá mañana aventurera, ni fábula que ver. (Se une Gabriel).
Por qué tuviste que terminar Robotech.
Eso pensaba cuando veía los tristes créditos,
Del último capítulo ayer,
Por qué tuviste que terminar Robotech.
Ambos se ríen. Se bajan de nuevo las luces. Dalia pasa por detrás de los dos, Gabriel la siente y se da vuelta. La ve alejarse.
Gabriel: ¿Viste eso Carla?
Carla gira.
Carla: ¿Qué cosa?
Gabriel: Me pareció ver a una... ...no nada Carla.
Se apaga la luz lentamente, mientras se oye de fondo uno de los temas musicales lentos de la serie animada Robotech.
En el paso en desnivel.
