Coaching Ontológico - Federico Nardelli - E-Book

Coaching Ontológico E-Book

Federico Nardelli

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Beschreibung

El coaching como disciplina práctica aplicada a los dominios de acción de los individuos ofrece la posibilidad de reflexionar respecto a aquellas creencias rectoras de nuestras acciones y actúa como antesala de nuestras emociones para volvernos diseñadores activos de nuestro ser, hacer y sentir. Basada en la filosofía de la ontología del lenguaje, la práctica del coaching aborda el estudio de lo que significa ser humano a través de sus emociones, su corporalidad y sus ideas acerca del mundo y sobre sí mismo. Creatividad, oportunidad y prueba serán rasgos característicos de este proceso de aprendizaje, cual viaje sin retorno, que representa el coaching ontológico. Coaching ontológico: Viaje al aprendizaje constituye una oportunidad para repensarnos y generar el ser que deseamos ser para alcanzar nuestras metas y gestionar nuestras relaciones con los demás de forma empática, respetuosa, pero, a su vez, efectiva.

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Seitenzahl: 199

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Carlos Federico Nardelli

Coaching ontológico

Viaje al aprendizaje

Nardelli, Carlos Federico

Coaching ontológico : viaje al aprendijaje / Carlos Federico Nardelli. - 1a ed revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2025.

Libro digital, Amazon Kindle

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-631-6719-00-3

1. Coaching. 2. Autoaprendizaje. 3. Desarrollo Personal. I. Título.

CDD 158.1

© Federico Nardelli, 2025

© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2025.

Cerrito 136 Piso 3°A. Ciudad Autónoma de Buenos Aires C1010AAD. República Argentina Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336www.editorialtemas.com

ISBN 978-631-6719-00-3

1ra. edición, julio de 2025

Comité TEMAS Grupo Editorial

Dirección : Jorge Scarfi

Supervisión general: Betiana Cabutti

Diagramación editorial: Editorial Autores de Argentina

Conversión a formato digital: Numerikes

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de Copyright.

PRÓLOGO de Matías Illodo Porteiro

El coaching ontológico, como disciplina práctica aplicada a los dominios de acción de los individuos, ofrece la posibilidad de reflexionar respecto a aquellas creencias que rigen nuestras acciones y actúa como antesala de nuestras emociones para convertirnos en diseñadores activos de nuestro ser, hacer y sentir. Basada en la filosofía de la ontología del lenguaje, la práctica del coaching aborda el estudio de lo que significa ser humano a través de sus emociones, su corporalidad y sus ideas sobre el mundo y sobre sí mismo.

Este libro, “Coaching ontológico: Viaje al aprendizaje”, es una invitación a repensarnos y generar el ser que deseamos ser para alcanzar nuestras metas y gestionar nuestras relaciones con los demás de forma empática, respetuosa y efectiva. A lo largo de sus páginas, recorreremos un viaje de aprendizaje que nos permitirá:

Comprender el proceso de aprendizaje como una metahabilidad que nos permite autoobservarnos, generar conclusiones y cursos de acción para reconfigurar patrones de pensamiento que atenten contra nuestro bienestar.

Reconocer la importancia del modelo OSAR para identificar los diferentes tipos de aprendizaje (de primer orden, de segundo orden y transformacional) y comprender cómo el cambio en uno de sus elementos (observador, sistema, acción o resultado) impacta en los demás.

Profundizar en la ontología del lenguaje y sus postulados básicos, que nos permiten entender al ser humano como un ser lingüístico, al lenguaje como generativo y al ser humano como creador de sí mismo en y a través del lenguaje.

Identificar y cuestionar nuestros modelos mentales, ese conjunto de creencias que actúan como anteojos a través de los cuales miramos al mundo, y comprender cómo impactan en nuestra interpretación del entorno y en nuestras acciones.

Descubrir la importancia de la escucha efectiva como herramienta fundamental para una comunicación eficaz y, por último, reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial en nuestra comprensión del ser humano y del lenguaje, analizando cómo estas nuevas tecnologías nos desafían a repensar nuestra esencia y nuestra capacidad de acción en el mundo.

Este libro es una herramienta para quienes buscan un camino de autoconocimiento y transformación personal, para quienes desean desarrollar su potencial y construir una vida más plena y significativa. Es una invitación a embarcarse en un viaje apasionante hacia el aprendizaje, un viaje que nos permitirá descubrir la capacidad que tenemos para crear la realidad que deseamos.

Muchas gracias, Federico Nardelli por la pasión que pusiste en cada una de las oraciones.

Matías Illodo Porteiro

es Licenciado en Recursos Humanos de la UADE y posee un MBA en IAE. Cuenta con amplia experiencia en la gestión de las personas en el ámbito corporativo, destacándose como Director de Recursos Humanos de PepsiCo y Adidas.

PRÓLOGO de Graciela Noemí Bassi

Conocí a Federico hace algunos años, cuando se incorporó como auxiliar docente en una de las clases de Liderazgo que daba en la universidad, mientras él desarrollaba también sus propias clases. Desde el inicio, trabajar con él fue un privilegio, no solo por su excelencia profesional, sino también por su calidez humana, cualidad que siempre deja huella en quienes lo conocen. Con el tiempo, nuestras trayectorias siguieron cruzándose, y hemos ido construyendo una amistad que valoro profundamente.

Es un honor que me haya invitado a escribir el prólogo de este libro, que aborda una temática que tanto me apasiona: el Coaching. Esta disciplina no solo nos desafía a superar barreras, sino que nos invita a transformar nuestra manera de pensar, sentir y actuar para alcanzar mayor efectividad y bienestar.

A lo largo de estas páginas, Federico nos guía por el modelo de Coaching ontológico con una claridad admirable, destacando cómo el lenguaje, la emocionalidad y el cuerpo se entrelazan en nuestra experiencia de vida. Este enfoque nos recuerda la importancia de observar nuestras palabras, escuchar con profundidad y asumir la responsabilidad por los cambios necesarios en nuestra vida personal y profesional.

En este proceso de aprendizaje, la humildad para declarar un maestro y la valentía para decir “no sé” pueden marcar una diferencia transformadora. Este libro no solo ilumina este camino, sino que también lo enriquece con ejemplos breves y universales que conectan con nuestras vivencias cotidianas.

Un aspecto que me parece especialmente valioso es el capítulo final, donde Federico explora la relación entre el Coaching ontológico y la inteligencia artificial. En un mundo marcado por el avance tecnológico, esta reflexión resulta tan necesaria como inspiradora. Si estás comenzando a explorar el Coaching ontológico o buscas herramientas para potenciar tus resultados y bienestar, este libro será una guía invaluable. Este libro, escrito por Federico, resuena con las enseñanzas de los grandes maestros que me han inspirado a lo largo de mi camino. Te invito a abrir estas páginas con curiosidad y apertura, confiando en que encontrarás aquí nuevas perspectivas para transformar tus conversaciones y tu vida.

Lic. Graciela Noemí Bassi

Coach Ontológica y Generativa. Trainer en PNL. Profesora Universitaria y Consultora.

PREFACIO

“Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

Antonio Machado

En estos años de egresado como coach ontológico, no han sido pocos –a mi criterio– los que me han preguntado respecto al coaching: qué es, qué hace, para qué sirve. Amigos, familiares, colegas e, incluso, clientes me preguntan respecto a cómo es eso del coaching.

Más precisamente, en mi experiencia como docente, en materias como Coaching o Liderazgo, estas preguntas se me presentan cada cuatrimestre; y en ellas, la idea de fondo de contestarla a través de un libro que sea simple y sencillo o –como me gusta decir– “cortito y al pie”.

Pero no solo han sido estas preguntas el disparador de esta iniciativa, sino el deseo de poder transmitir lo que –a mi entender– es una forma particular de comprender y vivenciar nuestra experiencia como seres humanos y nos permite ser más efectivos no solo con otros, sino con nosotros mismos.

Si bien es cierto que existe sobrada bibliografía al respecto, en particular de los denominados padres fundadores de la disciplina, sentí la necesidad de responder a estas preguntas desde un enfoque pragmático y cercano a nuestra cotidianidad. Es así como surge la iniciativa de presentar las ideas que considero centrales al momento de entender el espíritu y la esencia del coaching ontológico y su práctica.

De esta forma, intentaré transmitir al lector aquellos aspectos centrales de la disciplina sin mayores tecnicismos y alejados del ámbito académico, para proponer una lectura amena y cercana mediante ejemplos concretos que materialicen las ideas principales de los autores cuyas obras se enfocan en la filosofía del coaching ontológico.

Cabe destacar que el temario propuesto representa un relevamiento de las ideas centrales que hacen a lo que considero un estilo de vida, dirigido a quienes desean poner en práctica las ideas aquí presentadas, así como también a aquellos estudiantes de coaching que se encuentren adentrándose a la disciplina.

La dinámica de los cambios, el alto grado de incertidumbre, la pandemia, la pospandemia, entre otros tantos avatares de la posmodernidad, mechan en mí la incontenible necesidad de presentar a este libro como un humilde pero sólido aporte a la vida de las personas para ganar mayor efectividad en sus acciones y bienestar emocional.

Mención especial merece el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial (IA) y su penetración cada vez mayor y veloz en diversos ámbitos de nuestra vida, en particular, en el dominio laboral.

La creciente adopción de estas tecnologías de trabajo dio lugar a una nueva perspectiva de las personas en las organizaciones denominada “realidad aumentada”. Esta consiste en potenciar el rendimiento de las personas a través de la automatización de tareas repetitivas y del tipo operativas, las cuales no suelen agregar valor, para centrarse en aquellas singulares y propias de los humanos que no solo distinguen a las organizaciones, sino que también le agregan valor a su negocio.

Si el concepto de realidad aumentada es la versión “optimista”, también existe una versión “pesimista” donde la IA nos reemplazará poco a poco, hasta que eventualmente todos nos quedemos sin trabajo.

Así las cosas, creo que este es un gran momento para enfocarnos en aquellos que nos depende, volvernos protagonistas y accionar en consecuencia. Es el momento de conectar con nosotros mismos, con nuestros valores y expectativas. Es el momento de generar más y mejores vínculos con otros, comprendiendo sus perspectivas y emociones, conversando desde el respeto.

Es el momento, tal vez ahora más que nunca, de conectar con nuestro propósito y preguntarnos ¿qué es importante para nosotros? ¿qué metas tenemos para nuestra vida? ¿qué impacto positivo esperamos tener en nuestro entorno?

En tiempos donde se cuestiona a la IA y su aplicación ¿qué mejor que indagar sobre nosotros mismos para obtener una respuesta genuina a quiénes somos y hacia dónde vamos?

No obstante, nobleza obliga a aclarar que todo lo dicho es dicho por alguien y, adelantándome algunas líneas de esta obra, lo aquí presentado constituye una propuesta válida para mí y para todos aquellos que así deseen hacerlo, pero lejos está de aspirar a ser una verdad o realidad, cuestión que atentaría contra los principios de la ontología del lenguaje.

Pero un prefacio no sería tal sin los agradecimientos correspondientes, por lo cual quiero agradecer a mis alumnos, que, a través de su curiosidad, diversidad y compromiso, han colaborado de una u otra forma en el desarrollo de esta obra.

Dedicatoria

A mis amigos, que, a lo largo de este tiempo, me han apoyado para continuar con el rumbo propuesto.

A Andrea, que día a día estuvo conmigo apoyándome.

A mis mascotas Kraken y Sirena, por brindarme su afecto, su compañía y su acompañamiento en cada línea tipeada, en cada libro consultado y en cada borrador realizado.

A Isela, que, con su risa e inocencia, alimenta mi esperanza.

INTRODUCCIÓN

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos”.

Marcel Proust

Reconociendo lo conocido

Para comenzar nuestro viaje de conocimiento por el coaching ontológico, partiremos desde un lugar conocido por todo ser humano: el aprendizaje. Nuestra existencia como especie puede resumirse como un gran proceso de aprendizaje, a veces a prueba y error, que, desde los primeros humanos, nos ha llevado a adaptarnos y sobrevivir a las amenazas del mundo que nos rodea. Incluso, nuestro aprendizaje ha sido biológico, ya que hemos aprendido a caminar erguidos y hemos adquirido destrezas diferenciadoras del resto de los animales que nos han llevado a evolucionar como ninguna otra especie sobre la faz de la Tierra.

Pero ¿por qué he decidido partir desde el concepto del aprendizaje para comenzar nuestro recorrido? ¿Qué relaciona al aprendizaje con el coaching ontológico? ¿Acaso es necesario recordar qué es aprender y cómo lo hacemos? Estas y otras preguntas podría estar haciéndose el lector al momento de empezar esta obra, lo cual es lógico, porque no hay motivos aparentes para relacionar al coaching con el aprendizaje más que la idea de un mentor que acompaña y apoya a un aprendiz. Sin embargo, como desarrollaremos más adelante, el coaching es un proceso de aprendizaje centrado en este aprendiz, y no necesariamente en lo que sabe o conoce el mentor, ya que –como explicaremos avanzado nuestro libro– el coach no necesariamente es un experto en la temática a trabajar por quien recurre a este, sino más bien, un guía.

Encontramos entonces que, para definir al coaching como proceso, debemos especificar y definir de qué hablamos cuando hablamos de aprendizaje. Pero también encontramos una segunda razón para comenzar por este tema, y es que –a juicio del autor– la inserción en la temática del coaching puede suponer el abordaje de un mundo conceptual distinto, si no muy distinto, al que estamos acostumbrados en lo cotidiano.

El coaching –y nuevamente a juicio del autor– articula en su hacer varios conceptos, ideas y propuestas que no suelen acompañar nuestro paradigma tradicional de la vida de cómo funcionan las cosas, cómo deben ser y cómo debemos ser. El coaching puede parecer disruptivo y –por qué no decirlo– chocante para aquel que toma contacto por primera vez con sus conceptos y prácticas.

De aquí la idea de comenzar, en el capítulo 1, con una propuesta para este viaje hacia el mundo del coaching ontológico que, en algún punto, nos acercará a la esencia de la disciplina y nos podrá resultar igual de extraña que la misma. Nos referimos a la idea de aprender a aprender, repasar aquello referido al aprendizaje, conocer las trampas escondidas en este proceso y lograr así un adentramiento al coaching ontológico más efectivo para el lector.

Luego, en el capítulo 2, abordaremos los postulados y principios básicos de la ontología del lenguaje, que sirve de filosofía rectora del coaching ontológico.

En el capítulo 3, nos adentraremos en la disciplina del coaching y la distinguiremos de otras que, en primera instancia, pueden resultar similares, pero que distan en su espíritu y aplicación.

En el capítulo 4, desarrollaremos el concepto de modelos mentales, su funcionamiento, sus partes componentes y el impacto de estos en el observador que estamos siendo.

Ya en el capítulo 5, navegaremos a través del metalenguaje desde el concepto de los actos lingüísticos y su importancia para el diseño y la coordinación de acciones.

Dado que de comunicación se trata, en el capítulo 6, propondremos una visión activa de la escucha diferenciada de los modelos tradicionales, donde el protagonismo es de quien habla más que de quien escucha.

En el capítulo 7, desandaremos el camino del observador víctima hacia el observador protagonista, con una mirada constructivista del ser humano.

Para finalizar, en el capítulo 8, exploraremos la complejidad del mundo emocional, dominio básico del ser humano para la ontología del lenguaje.

CAPÍTULO 1DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE APRENDIZAJE

“En tiempos de cambio, los aprendices heredarán la tierra, mientras que los sabelotodo se hallarán perfectamente equipados para desenvolverse en un mundo que ya no existe”.

Eric Hoffer

De qué hablamos cuando hablamos de aprendizaje

La primera acepción que aparece en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) del concepto “aprender” refiere a“Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Desde esta lógica, se podría decir que el saber implica conocer. No contradecimos esta idea, pero sostenemos que es incompleta, ya que, por ejemplo, ser conscientes de que poseer aire en los pulmones supone flotar no necesariamente implica saber nadar. La metáfora de saber nadar me resulta particularmente interesante, ya que considero que aprender es como saber nadar; no se puede aprender a nadar tan solo con los conocimientos teóricos, es necesario zambullirse y mojarse, saber nadar implica nadar. Tal como postula Kofman (2002), “para completar el proceso de aprendizaje es necesario pasar de la información a la acción”.

Es por ello por lo que consideramos que dicha definición puede ser complementada a fin de llevarla a la práctica de manera más efectiva en nuestro accionar, justamente porque consideramos necesario aunar la idea de aprendizaje con la de acción. Analicemos con mayor detenimiento la misma.

Por un lado, encontramos la idea de adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio, que consideramos un paso necesario para el saber hacer y para la concreción del conocimiento, pero no como parte única del mismo. Este enunciado se presenta vacío del segundo paso necesario para concretar el aprendizaje, que es el hacer. Desde esta perspectiva, quedaríamos atrapados en la idea de que con solo saber algo, aprendimos al respecto. Sin embargo –como ya veremos–, el coaching ontológico se apoya en la acción, por lo que la idea de aprendizaje implícita en el mismo requiere del hacer, es decir, de la puesta en práctica de aquello que aprendemos.

La segunda parte de la definición propuesta por la RAE nos habla de la experiencia, que podemos entender como el hacer, idea que guarda profunda relación con uno de los principios de la ontología del lenguaje,1 ya que el hacer construye quienes somos.

Sin embargo, la RAE presenta al conocimiento como posible desde dos acciones independientes, sea esta el estudio o la experiencia, razón por lo que considero conveniente brindar mi visión al respecto, ya que creo que aportará efectividad en el accionar del lector.

Basaré mi idea de aprendizaje en la propuesta de Fredy Kofman en su libro Metamanagement, quien contempla al aprendizaje como un ciclo continuo y virtuoso que se retroalimenta de la brecha existente entre la condición actual y aquella que se desea lograr.

Figura 1-1. Ciclo del aprendizaje. Adaptado de Metamanagement.

El primer paso del ciclo propuesto por Kofman, descubrir, refiere a la idea de establecer la distancia entre aquello que hoy sabemos, o en la situación en la que nos encontramos, con respecto a lo que deseamos saber o la situación a la cual deseamos arribar. Lo que en coaching solemos llamar brecha de aprendizaje. La idea de inventar consiste en diseñar aquellas acciones que consideramos que nos servirán para transitar dicha brecha. Este paso es vital en un proceso de coaching, ya que consiste en la bisagra que permite pasar de la intención de hacer a la acción.

El tercer paso, que se denomina producir, implica la acción, ya que en el mismo se implementa lo que hemos diseñado en la etapa anterior.

El ciclo se vuelve continuo con el paso de reflexionar, donde se evalúa la efectividad de lo anterior y se capitaliza la experiencia a fin de sostener aquello que resultó como lo esperábamos y/o modificar lo que no fue efectivo en términos de nuestro resultado deseado, lo que reiniciaría el ciclo, y así sucesivamente.

Su modelo vincula la dimensión tradicional del concepto de aprender, pero lo complementa con la idea de que el conocimiento “es la capacidad de actuar efectivamente para producir los resultados que uno persigue”. El aprendizaje no solo consiste en saber, sino que implica saber hacer; es en este hacer que el ciclo se retroalimenta y vuelve a comenzar. Podría decirse, parafraseando un viejo proverbio anónimo, que la práctica hace al maestro. Veremos luego cómo esta idea de ciclo continuo que vincula aprendizaje y ser se relaciona con el principio de la ontología del lenguaje, “Somos lo que hacemos y hacemos lo que somos”.

Kofman nos invita a accionar para no permanecer en la idea de que aprender es solo incorporar información, sino que el aprendizaje se trata de pasar a la práctica, y es en esta que se llega al aprendizaje.

Imaginemos la siguiente situación: un alumno se propone estudiar inglés, para lo cual comienza con aquellos preceptos básicos del idioma a través de lecturas y actividades escritas al respecto. Al cabo de las primeras clases, el alumno conocerá dichos preceptos; sin embargo, ello no implica que, al momento de ponerlos en práctica en un ejercicio de redacción y/o conversación, no se encuentre con dificultades para expresarse. Es aquí donde cobra fuerza la idea de Kofman, ya que, a través de la puesta en práctica, el alumno podrá reforzar aquellas cuestiones que le representen mayor complejidad identificando la nueva brecha, diseñando nuevas acciones para esta y volviendo a accionar en consecuencia.

Es importante destacar que no proponemos que el aprendizaje sea la materialización de una acción sin previo análisis de la situación y diseño de acciones, sino que enfatizamos el hecho de que para aprender es necesario aplicar.

De la misma manera que concentrarse en el aspecto teórico de un concepto no hace al aprendizaje, la puesta en práctica sin su debido análisis tampoco lo es. Será la conjugación equilibrada del ciclo propuesto la que nos lleve a un aprendizaje efectivo, aquel que nos permite alcanzar nuestros resultados deseados a través de un camino que capitalice la experiencia y nos lleve a recomenzar el proceso del aprendizaje desde un lugar diferente de aquel de donde se partió.

Iniciando la travesía

Para comprender de manera más efectiva nuestra propuesta de aprendizaje, comenzaremos estableciendo los pasos que consideramos vitales en este proceso:

Establecer una visiónIdentificar y asumir la brecha de aprendizajeDeclararse aprendizDeclarar a un maestroAccionar

El aprendizaje como proceso surge desde el desconocimiento del saber hacer, desde la imposibilidad de hacer o alcanzar cierto resultado con la capacidad que se posee en la actualidad.

Esta diferencia entre lo logrado hoy con respecto a lo que quiero lograr en el futuro parte desde un resultado deseado que resulta rector en el proceso de aprendizaje, ya que guía nuestro accionar y nos mantiene activos. Este resultado deseado conforma el contexto adecuado para ser los protagonistas de nuestro accionar en pos del cumplimiento de nuestros objetivos y metas. Cabe decir, entonces, que el primer paso para aprender a aprender es poseer un rumbo que nos guíe; Kofman denomina a esto “establecer una visión”.

Recuerdo la película Piratas del Caribe 2, donde el conocido pirata Jack Sparrow poseía una herramienta invaluable, una brújula que podía guiarlo hacia lo que más quería. Lamentablemente para nuestro personaje, él no sabía, o al menos no podía determinar, qué era aquello que más quería, razón por la cual su brújula no le era de mucha ayuda, a pesar de contar con su barco, el más veloz de los mares, y una tripulación experta para navegar a donde quisiese.

Este es un ejemplo de la importancia de poseer un resultado deseado que nos sirva de rumbo y que guíe en el proceso de aprendizaje. A diferencia de Jack, que manipuló a su compañera de viajes y aventuras, Elizabeth Swann, para determinar su rumbo, el coaching ontológico nos propone que seamos nosotros quienes establezcamos nuestra visión a partir de nuestros propios valores e intereses. Una premisa básica para el coaching es que las respuestas a las inquietudes del individuo las tiene él mismo, ya que cada observador es único en su manera de ser y entender al mundo.

Aquí el coaching nos invita a ser protagonistas de nuestro accionar, concepto al que le dedicaremos una sección; sin embargo, nos adelantamos en decir que este implica lo que Stephen Covey denominó “ser proactivo” en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. La idea de proactividad no solo implica tener iniciativa, sino que se fundamenta en accionar con base en nuestros valores, en lo que somos y queremos, y no en las “condiciones” del entorno. Tenemos la libertad de elegir nuestro accionar.

El segundo paso requiere de un autoconocimiento sincero, ya que implica reconocer la disparidad entre nuestros conocimientos actuales y aquellos necesarios para alcanzar nuestro resultado deseado. En ocasiones, este paso es negado por la dificultad de reconocer la brecha existente entre las capacidades actuales con respecto a las requeridas para alcanzar la visión; otras veces, esta es diluida con la disminución de los resultados deseados, es decir, disminuimos nuestras expectativas, como así también la atribución de causas externas que impiden el cumplimiento de los mismos. Como veremos, el miedo que implica reconocer que no se sabe suele ser el protagonista para negar o no reconocer nuestra brecha de aprendizaje ante los demás.

Esto nos lleva directamente al tercer paso, declararse aprendiz y asumir el compromiso como tal. La declaración como aprendiz implica, por un lado, el compromiso a la apertura y la constancia que requiere la adquisición de un nuevo saber hacer, pero también implica coraje, ya que esta implica admitir ante el mundo que no sabemos, pero que estamos dispuestos a aprender.