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La avena es uno de los cereales más completos. Sus cualidades energéticas y nutritivas la hacen única. Es rica en proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas B y E, minerales y oligoelementos. Posee siete aminoácidos esenciales y contiene sílice, un mineral que beneficia la electrobioquímica del organismo. Su acción terapéutica es incomparable. En esta revisión y actualización de Cómo cura la avena, encontrarás explicadas de manera clara y sencilla las múltiples propiedades de la avena, recetas deliciosas y una guía para seguir la monodieta de avena del doctor Pros, una dieta depurativa y adelgazante.
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Seitenzahl: 222
Veröffentlichungsjahr: 2018
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© Dr. Miquel Pros, 2012.
© de esta edición digital: RBA Libros, S.A., 2018. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.
www.rbalibros.com
REF.: ODBO403
ISBN: 9788491181415
Composición digital: Newcomlab, S.L.L.
Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Todos los derechos reservados.
Índice
Presentación del Dr. Miquel Pros
Mi camino hacia la avena
Introducción
Avena y...
Hablan mis pacientes
La Monodieta de Avena del Dr. Pros
Monodieta de Avena del Dr. Pros para 7 días
Plan Dietético para 14 días
Dieta de mantenimiento
Recetas para la Monodieta de Avena del Dr. Pros
Entrevista al Dr. Pros
Conclusión
Índice de recetas
Marcas de avena recomendadas
Bibliografía
Mis recetas
Notas
Dedico este libro a los miles de lectores que han sentido la curiosidad de descubrir los beneficios que la avena puede aportar a su salud y la han incorporado en su dieta diaria.
... y a los más de tres millones de internautas que han seguido mis conferencias sobre Cómo cura la avena y otros temas de salud a través de internet.
A todos mi más profundo agradecimiento y la promesa de que seguiré investigando cada día las virtudes curativas de este maravilloso cereal.
MIQUEL PROS
Solius, Costa Brava, verano 2018
M i colega, el Dr. Miquel Pros Casas, es uno de los médicos naturistas más destacados de nuestro país. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, se especializó en Medicina Naturista en Alemania. En el año 1978 fundó el primer Curhotel de España y desde el año 1981 ejerce la Medicina Natural en su consulta privada de Barcelona y en Solius, en la Costa Brava.
Realiza una constante labor divulgativa de la Medicina Naturista dando conferencias y colaborando con diversos medios de comunicación (redes sociales, prensa, radio y televisión).
Es pionero en la introducción en España de terapias como el tratamiento de las depresiones leves y moderadas con hipérico (Hypericum perforatum), la ozonoterapia o la terapia humoral (ventosas), en las que se ha convertido en todo un referente y creador del primer Balneario Respiratorio marino, inaugurado en Barcelona en el año 2002. El Balneario Respiratorio Dr. Pros es un centro terapéutico revolucionario para el tratamiento de las enfermedades respiratorias y del oído con medios naturales. Tras definir un nuevo concepto médico, la «sinusitis silenciosa», surgido de las observaciones que ha venido realizando entre sus pacientes en los últimos veinte años, ideó y puso en marcha un original corpus terapéutico basado en la fuerza curativa del agua de mar para el tratamiento de la mayoría de las enfermedades respiratorias y del oído de una forma completamente natural, rápida, eficaz y sin efectos secundarios indeseables, que ha recopilado en el libro ¡Mocos fuera!
Su insaciable curiosidad y eclecticismo lo empujan a investigar y aprender constantemente en todos los ámbitos relacionados con la salud, lo cual estoy convencido que nos puede deparar algunas sorpresas más en un futuro no muy lejano.
PERE RÓDENAS
Médico naturista fundador de Integral
Centre Mèdic i de Salut y expresidente
de la Sección Colegial de Médicos Naturistas
del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona
N ací en el siglo pasado en Sant Cugat del Vallès, un pequeño pueblo cercano a Barcelona en el que nos conocíamos todos. Mi padre era librero y mi madre ama de casa. Mis abuelos eran los masoveros de Can Villà, una masía situada en las afueras del pueblo en donde había vacas, cerdos, gallinas, patos y conejos. Allí pasamos mis hermanos, mis primos y yo los mejores veranos de nuestra infancia. Mi abuela, que era una cocinera excelente y solía reunir a toda la familia y amigos alrededor de su mesa para saborear deliciosos platos que aún recordamos todos.
Corría el año 1967 cuando mi padre enfermó gravemente. Le diagnosticaron una aterosclerosis galopante. Visitó a los mejores especialistas de Barcelona pero todos coincidieron, estaba desahuciado, le quedaban solo unos meses de vida.
Cuando llevaba ya varias semanas encamado, recibimos la visita de un primo lejano que era vegetariano. Hablaron largamente y convenció a mi padre, que no tenía nada que perder, para que hiciera un cambio de vida radical. Ante nuestra sorpresa, tiró a la basura de un manotazo todos los medicamentos que atestaban su mesita de noche y se hizo vegetariano, y con él, de la noche a la mañana, nos hicimos vegetarianos mi madre, mis hermanos y yo. Como buen librero que era, empezó a leer todo lo que se publicaba sobre Medicina Natural mientras iba incorporando algunas prácticas naturistas en su día a día y, poco a poco, contra todo pronóstico, su salud mejoró. Al cabo de pocos meses pudo volver a caminar.
La rápida recuperación de mi padre me impulsó a estudiar Medicina para intentar comprender qué había pasado, cómo era posible que los sesudos y eminentes médicos que le habían desahuciado unos meses atrás estuvieran tan equivocados... y de ahí surgió mi vocación.
Me matriculé en Medicina en el Hospital Clínic de Barcelona y empecé a leer toda la literatura naturista de la biblioteca de mi padre, libros de Nicolás Capo, Vander, Castro, Dr. Lezaeta, Dr. Honorio Gimeno, Dr. Vicente Ferrándiz... Algunos de ellos citaban a autores alemanes, y así fue como descubrí el vasto mundo de la Medicina Natural centroeuropea, completamente desconocido en España por aquel entonces. Deslumbrado por el nuevo horizonte que se me abría, escribí a aquellos eminentes médicos naturistas, quería ir allí para ver y entender cómo funcionaba la Medicina que había curado a mi padre.
La primera respuesta que recibí fue la del Dr. Herbert Scholz, que me invitaba a pasar unos días con su familia para conocer lo que hacía. Por aquel entonces era un médico en la cincuentena que ejercía en Badenweiler, un pueblecito en el corazón de la Selva Negra alemana. Era un médico muy avanzado, con grandes conocimientos de quiropraxia y una habilidad especial para el tratamiento de la columna vertebral. Pero su curiosidad y conocimientos no tenían fin, utilizaba también la acupuntura, la moxibustión, la terapia neural, la homotoxicología, la ozonoterapia y aplicaba las ventosas en sus diferentes formas. La primera cámara de frío de Alemania —para realizar tratamientos de crioterapia a –150 °C— llegó a su consulta procedente de Japón. Más tarde fue quien introdujo en Alemania los tratamientos de quelación, procedentes, en este caso, de los EE.UU.
No hace falta decir que el Dr. Scholz me marcó de por vida por ser un médico vegetariano profundamente convencido, por su insaciable curiosidad, sus vastos conocimientos y su imponente personalidad. Entre nosotros nació una amistad que duró hasta su muerte y que aún conservo con su familia. Recuerdo como si fuera ayer los paseos diarios entre su vivienda (un antiguo molino que había reconstruido con sus propias manos) y su consulta situada a un kilómetro de distancia, a través de hermosos bosques y el Kurpark, un impresionante jardín «curativo» que el municipio de Badenweiler pone a disposición de sus habitantes.
El Dr. Scholz me recomendó después ante su colega, el Dr. Erik Röhling. El Dr. Röhling regentaba una preciosa clínica de Medicina Natural con sesenta camas a los pies del Karwendel, la montaña más alta de Alemania. Él y su esposa María, responsable de la cocina de la clínica, habían creado un auténtico espacio curativo por el que desfilaron miles de enfermos crónicos de todo tipo. La importancia de la Medicina Natural en Alemania era tal en aquellos días que la Seguridad Social alemana pagaba una estancia anual en una de estas clínicas a toda persona que lo necesitara. En la clínica Röhling descubrí la filosofía de Are y Ebba Waerland, un movimiento reformista sueco para el que la alimentación a base de cereales y langmilch (literalmente, «leche larga») era la clave del éxito; allí asistí a curaciones casi milagrosas de pacientes con esclerosis múltiple.
También contestó a mi carta el Dr. Werner Zabel, que era algo mayor y se estaba ya retirando. Tenía una clínica de Medicina Natural en Berchtesgaden, centrada en la alimentación vegetariana. Estaba muy cerca del famoso Nido de Águilas de Hitler y, de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial, siempre que Hitler se alojaba en el Nido de Águilas su comida vegetariana procedía del cocinero del Dr. Zabel, sin que ello significara que este fuera filonazi.
En aquellos años en Alemania pude observar que en los menús de las clínicas en que trabajaba siempre aparecía una especie de crema mucilaginosa que me intrigó, y que los pacientes tomaban con gusto. Inspirado por los comentarios de estos y viendo sus mejorías, intuí entonces que ese «mucílago mágico» debía tener algo que ver con su curación, y ahí nació mi curiosidad hacia un cereal que era entonces para mí absolutamente desconocido, la avena.
Con el tiempo fui profundizando en el estudio de las muchas propiedades curativas de la avena, que pronto pasó a formar parte de mis recomendaciones dietéticas hasta que, unos años después, creé la Monodieta de Avena del Dr. Pros que encontrarán en este libro, una herramienta terapéutica maravillosa que sigo aplicando cada día en mis pacientes con grandes resultados.
L a historia de los cereales está íntimamente relacionada con la evolución del hombre. Mientras este comió los cereales crudos, ya fueran enteros o machacados, remojados o simplemente masticados lentamente, tal como la naturaleza se los brindaba, todo fue bien para su salud. Pero a partir del momento en que el hombre descubre la utilización del fuego y empieza a elaborar con ellos papillas y panes, la alimentación humana sufre un profundo cambio que altera sustancialmente su salud. Nuevas enfermedades que el hombre primitivo nunca antes había padecido aparecieron como consecuencia directa de la manipulación de los alimentos que la naturaleza le ofrecía.
El hombre pasó de ser un animal crudívoro a ser un animal que cocina y acabó convertido en un «animal cocinero», tal como lo definía mi amigo el Dr. Silverio Palafox.
El proceso empeora a partir de la Revolución Industrial, cuando la industria de la alimentación, para justificar un aumento de los precios y probablemente también por una cuestión de «refinamiento», empieza a blanquear las harinas de los cereales.
Al blanquearlas, se eliminan fitonutrientes, vitaminas, minerales y oligoelementos presentes en el alimento original, conservando únicamente su valor calórico y perdiendo su valor biológico.
La harina pasa a ser un producto que engorda pero no alimenta. En este sentido, la floreciente industria alimentaria se ha convertido en una amenaza para la salud pública que, en los países civilizados, ha ido empeorando de forma alarmante durante los últimos cuarenta años. Afortunadamente, desde hace ya unos años se están alzando voces que denuncian esta manipulación alimentaria perjudicial para la salud y claman por un regreso a los alimentos de cultivo ecológico, a los cereales y harinas integrales (sin refinar).
Estudios recientes han descubierto que la especie humana conserva en su bagaje genético la memoria del tipo de alimentación de sus antecesores más lejanos, por lo que nuestro organismo recibe con gran afinidad los alimentos que han dejado huella en nuestra historia evolutiva, como las frutas y verduras o los cereales. Esos alimentos son los que mejor se digieren y los que mejor nos sientan.
Hoy en día, en el mundo civilizado, empezamos a incorporar a nuestra dieta algunos cereales como la avena en el desayuno (muesli), el maíz en las ensaladas, el centeno en los panes integrales o el mijo y, más recientemente, la quinoa o la chía.
Puesto que los nombres de muchos cereales son todavía desconocidos para la mayoría de las personas y, a veces, suscitan dudas y son motivo de confusión, he incluido una tabla en la página siguiente con los nombres científicos y comunes de cada cereal en diferentes idiomas.
Si en un concurso televisivo nos preguntaran cuáles son los cereales más utilizados, con toda seguridad acudirían a nuestra memoria los tres más populares: el trigo, el arroz y la cebada (a partir de la cual se elabora la cerveza).
Lamentablemente, otros cereales permanecen en el anonimato o bien se los relaciona únicamente con la alimentación de los animales. Tal es el caso del mijo y la avena. El primero, como alimento para pájaros, y el segundo, como alimento para el ganado, en especial de los caballos.
Pocos autores han defendido, popularizado y alabado las cualidades de la avena, ya sea por sus propiedades dietéticas o por sus virtudes terapéuticas. Sin embargo, en mi consulta médica suelo recomendar su consumo habitual.
La acción terapéutica de la avena, tanto en personas enfermas como sanas, en niños como en ancianos, no se encuentra en ningún otro cereal. Y sus resultados no son cosa de teoría. Centenares de enfermos, víctimas de las más diversas dolencias, han sanado gracias a las virtudes de la avena. Algunos de mis pacientes la han bautizado como el «alimento milagroso». La avena forma parte fundamental del tratamiento de múltiples y variadas patologías que veo diariamente en mi consulta: el síndrome metabólico, el exceso de peso, la artritis psoriásica, los reumatismos, en oncología para minimizar los efectos de la radioterapia y la quimioterapia, para compensar los efectos del tratamiento con corticoides, en las enfermedades de la piel, el cabello y las uñas, y el insomnio y, sobre todo, en los trastornos digestivos, como veremos más adelante.
Centenares de enfermos han sido curados con avena
Este libro contiene interesantísimas informaciones acerca de este noble cereal, capaz de cambiar positivamente el curso de graves enfermedades nerviosas, metabólicas, digestivas, dermatológicas y reumáticas y, a la vez, de satisfacer el más exigente paladar.
Propiedades generales de la avena
• Quelante natural.
• Antioxidante.
• Reduce la osteoporosis (disminuye la apoptosis de osteoblastos y osteocitos —las células que generan y componen el hueso— y aumenta la de los osteoclastos —las células que destruyen el hueso).
• Anticancerígena (existen estudios específicos en casos de cáncer de colon, melanoma, mama y pulmón, y cada día se publican nuevos estudios que corroboran esta cualidad).
• Antiinflamatoria y antiprurito.
• Antiaterosclerosis y cardioprotectora (las avenantramidas inhiben la proliferación de las células del músculo liso de los vasos y aumentan la producción de óxido nítrico, un vasodilatador endógeno).
• Antihipercolesterolémica (las avenantramidas y los ácidos fenólicos de la avena son biodisponibles y actúan sinérgicamente con la vitamina C para aumentar la resistencia del colesterol LDL a la oxidación).
• Antihipertensiva.
• Aporta fibra.
• Ayuda en el tratamiento de la diabetes tipo 2.
La avena es una gramínea muy extendida, del género botánico Avena sp., que tiene varias especies. Las hay silvestres (Avena fatua, Avena pratensis, Avena sulcata) y cultivadas. Entre las cultivadas, la Avena sativa es la más extendida, la que consumimos mayoritariamente, seguida de la Avena byzantina y la Avena nuda (avena de grano desnudo). El origen de la Avena sativa se pierde en los tiempos, sin posibilidad de establecer con certeza su procedencia. Se cree que deriva de una especie selvática, la Avena fatua, o de un híbrido de esta con la Avena sterilis.
La elegancia de un campo de avena mecido por el viento nos recuerda que es la excepción entre los cereales cultivados, la única que no reúne sus granos apretados en espigas, sino que los presenta colgando de finos y largos pedúnculos. Esta disposición permite que, en ellos, penetren sin obstáculos el sol, el aire, la luz y el agua, vivificándolos. Además, según algunos autores, por ser el último cereal que se cosecha, a finales del verano, los granos de avena acumulan más energía cósmica, aumentan su contenido en minerales, saponoides, flavonoides, silicio y vitamina B.
Si bien se considera que los primeros cultivos de avena documentados datan de la Edad del Bronze (3800-1200 a.C.) y se sitúan en Europa central (Suiza, Saboya, Dinamarca), un estudio publicado en 2015 por Maria Mariotti de la Universidad de Florencia descubrió en la región italiana de Apulia restos de granos de avena en herramientas de molienda de 32.000 años de antigüedad procedentes de la cultura de cazadores-recolectores denominada Gravetiana, que al parecer recolectaban granos de avena, los tostaban y los molían para obtener una especie de harina.
Plinio (23-79 d.C.) describe el cultivo de la avena y la degustación de la papilla de avena como una peculiaridad de los germanos. Desde los tiempos anteriores a Cristo hasta el siglo XIX, la avena fue la base de la alimentación de las clases sociales bajas de Europa central y del norte. Durante más de dos milenios se consumió sobre todo en forma de papilla o puré.
En el año 1770, a causa del descenso de los precios de los cereales para elaborar el pan y la introducción de la patata en Europa, hubo un cambio en el modo de alimentarse de las grandes masas en Europa central y, como consecuencia, la avena perdió el importante papel que tuvo durante milenios como base de la alimentación.
Hasta 1800 la avena fue la base de la alimentación en Europa central
Hubo que esperar casi dos siglos hasta que, a mediados del siglo XX, se volvieran a reconsiderar las grandes cualidades alimenticias de la avena. Los primeros en recuperar su uso fueron los pediatras, que se dieron cuenta de las grandes cualidades de la avena para combatir los problemas de crecimiento y digestión de los recién nacidos y lactantes.
En el año 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando las condiciones de vida en Alemania eran todavía muy duras y los alimentos muy escasos, el fisiólogo Hermann Rein (Gotinga) fue el primero en llamar la atención del gran público sobre las virtudes alimenticias de la avena. De esta forma, Rein inauguró, sin saberlo, la gran renaissance de la avena en la alimentación actual.
¿Qué simboliza la avena?
Sus grandes cualidades terapéuticas hacen que la avena sea considerada como un símbolo de:
• Fuerza.
• Equilibrio.
• Energía.
• Belleza..
• Vitalidad.
• Longevidad.
• Buen humor.
• Serenidad de espíritu.
• Afabilidad.
• Cordura (tan necesaria en estos días).
De entre todos los cereales, la avena es el cereal más completo. Ha sido, por sus cualidades energéticas y nutritivas, la base de la alimentación de pueblos y civilizaciones conocidos por el extraordinario vigor de su gente, como los escoceses, los irlandeses o el pueblo hunza (originario de la provincia india de Cachemira), que destacó por su longevidad y gran capacidad de trabajo hasta edades muy avanzadas.
No es casualidad que fuera precisamente allí donde el escritor británico James Hilton, en su novela Horizontes perdidos, situara su Shangri-La, la tierra de la eterna juventud, que dio lugar después a una famosa película.
La avena contiene las sustancias básicas necesarias para una correcta alimentación. Es rica en proteínas de alta calidad biológica, hidratos de carbono, grasas y un gran número de vitaminas, minerales y oligoelementos. Además, purifica el organismo, aligera la digestión, aporta equilibrio psíquico y sosiega la inquietud. En definitiva, es un alimento muy completo y equilibrado para todas las edades.
Por este motivo, es un plato común en los países de clima frío, porque al consumirla aumenta el calor interno del cuerpo y ayuda a recuperar energías.
Incorpore algunos platos a base de avena en sus menús cotidianos y verá cómo mejora la salud de toda la familia.
«Avena. Cereal con el cual se alimentan los hombres en Escocia y los caballos en Inglaterra. Esto explica por qué Escocia proporciona los más bellos ejemplares humanos e Inglaterra los más hermosos caballos».
Diccionario americano Webster
Los copos de avena se obtienen prensando los granos enteros, previa eliminación de su cascarilla exterior, el salvado.
Esta transformación nos permite tomarlos crudos o cocinarlos en poco tiempo (unos 10 minutos) sin perder algunos de los principios nutritivos que se concentran en la capa exterior que lo envuelve. En el proceso de transformación del grano de avena en copo de avena no se añade ni se quita nada, por este motivo los copos de avena constituyen un alimento integral.
Los copos de avena son la base ideal de cualquier comida. Se pueden preparar con leche, agua, caldo vegetal, frutas o yogur, como más gusten. Tomados con leche, como lo hacen los escoceses y los galeses en su célebre porridge (gachas de avena) se convierten en un desayuno de alto valor biológico.
Son, además, el ingrediente fundamental del célebre muesli, popularizado por el médico naturista suizo Maximilian O. Bircher-Benner (1867-1939), que ha dado la vuelta al mundo. Este, desconocido para la mayoría de los médicos de habla hispana, popularizó a comienzos del siglo XX, en Suiza y otros países nórdicos, el consumo de copos de avena crudos en el desayuno. Su maravillosa receta todavía tardó ochenta años en llegar a España, pues nadie había oído hablar aquí del muesli antes de la década de 1980.
Los copos de avena son un desayuno de alto valor biológico
Afortunadamente, en los últimos años nos hemos puesto al día y hoy podemos encontrar en los comercios una amplísima variedad de mueslis ya preparados, algunos de ellos con fórmulas muy originales.
La palabra müsli, o muesli, significa «mezcla» en suizo-alemán, y describe perfectamente la esencia de este desayuno energético y saludable puesto que está formado por una mezcla de cereales en forma de copos, frutos secos, fruta fresca y yogur o bebida vegetal, que constituye un desayuno nutritivo, completo y muy equilibrado, ideal para todas las edades.
El muesli debería incluirse en la dieta básica de todos los hospitales
En mi opinión, debería incluirse en las dietas de todos los hospitales, puesto que su fácil digestión y su alto valor nutricional lo hacen ideal para la recuperación de las personas enfermas o convalecientes.
Una vez se ha probado un buen muesli, difícilmente se olvidan su agradable sabor y textura.
Junto con los copos de avena, que constituyen la base del muesli, se pueden realizar múltiples combinaciones. Una de las ventajas de este desayuno es que permite variar su composición utilizando la fruta fresca de cada estación, lo que, por otro lado, estimula la creatividad en la cocina, puesto que la lista de ingredientes que un muesli puede contener es tan amplia como la imaginación de cada cual. Además, el muesli, tiene una virtud muy apreciada en nuestros tiempos: es un plato de elaboración muy rápida.
Las sociedades llamadas «civilizadas» combaten con energía el abuso de las drogas, el tabaco y el alcohol. No obstante, estoy convencido de que deberían combatir con igual o mayor intensidad el consumo de alimentos altamente desnaturalizados, como el pan blanco y el azúcar refinado, dos alimentos de primera necesidad cuyo consumo excesivo está minando día a día la salud básica de la población. El primero debería ser sustituido por pan integral y el segundo, por miel, azúcar de caña o unas gotas de estevia.
El pan blanco debería ser sustituido por pan integral
Basta con comparar los datos de la tabla siguiente:
Este argumento es más que suficiente para desterrar la costumbre de comer pan blanco y otros alimentos elaborados con harinas blancas (bollería, pasta, galletas, sopas), y sustituirlos por alimentos a base de cereales integrales.
Además del consumo de avena en forma de copos, sin duda el más extendido de todos, existen otras formas de tomar avena:
• Grano entero.
• Harina.
• Salvado.
• Bebida de avena.
• Infusión de avena verde.
• Otros.
Grano entero
El grano de avena entero conserva al máximo sus cualidades nutritivas porque está entero, es integral (tan solo se ha eliminado la cáscara de la espiga). Puede preparase igual que el arroz integral, utilizando dos o tres medidas de agua por cada medida de avena, si bien se recomienda ponerlo en remojo de 2 a 6 horas antes y necesita un tiempo de cocción a fuego medio de entre 45 y 60 minutos como mínimo (añadiendo agua si se queda sin).
Harina de avena
La harina de avena (mejor si es harina integral) se puede encontrar en textura gruesa (para preparar el porridge) o fina. En el primer caso, se deja en remojo durante toda la noche y después se cuece en el agua del remojo. La harina de avena de textura fina se utiliza como espesante para sopas y salsas.
Salvado de avena
El salvado de avena es muy rico en fibras, por lo que resulta laxante y normaliza el exceso de colesterol del organismo (pueden tomarse 75 g al día hasta que se reduzca el nivel de triglicéridos en sangre y luego bastará con una dieta de mantenimiento que contenga 50 g de salvado diarios). El salvado de avena se incluye en las dietas contra la obesidad porque la absorción de agua se produce en el estómago provocando sensación de saciedad. Se toma mezclado con yogur, macedonia o esparcido sobre una ensalada o un plato de sopa.
Bebida de avena
Prensando el grano de avena y poniéndolo en remojo durante unas horas se obtiene una especie de horchata de avena, nutritiva, sin colesterol, de fácil digestión y de un sabor muy suave, que se denomina bebida de avena. Actualmente se puede encontrar en algunas tiendas de alimentación o de dietética, elaborada con avena biológica y agua de manantial.
Infusión de avena verde
Además, también se puede tomar avena en forma de infusión o, mejor aún, decocción. La decocción de avena verde, de suave sabor y de un color verde pálido, es muy drenante y diurética, ya que estimula la excreción de productos residuales de nuestro metabolismo.
Las bolsitas de avena verde contienen las espigas y tallos finos de la avena recolectados en plena época de floración de la planta y puestos a secar muy lentamente, lo que hace que conserve un alto contenido en principios activos. En Europa existe una larga tradición de uso de la avena verde como coadyuvante de la función excretora de los riñones. Esta decocción no debe tomarse en caso de grave obstrucción de las vías urinarias.
Si bien en los países nórdicos la infusión de avena verde se comercializa desde hace tiempo, en España no hace mucho que ha aparecido en las estanterías de los herbolarios.
La dosificación normal es de 3 a 6 tazas diarias, que deben tomarse preferiblemente calientes y, a poder ser, sin azúcar. La avena verde puede emplearse durante dos o tres meses como cura depurativa general para el organismo o bien como complemento en la Monodieta de Avena del Dr. Pros.
Preparación de la decocción de avena verde. Poner a hervir en un cazo entre 300 y 450 ml de agua. Cuando esté en ebullición, añadir una cucharada sopera de avena verde, tapar el cazo y dejar hervir a fuego lento durante 5 minutos más. Colar y añadir el agua que se haya perdido por evaporación. Tomar repartida en tres a seis tazas a lo largo del día, preferiblemente caliente.
Otros
El descubrimiento reciente de la avena por parte de la industria farmacéutica ha hecho que podamos encontrar también avena en cápsulas, en tintura o incluso el jugo de planta fresca de avena en el mercado. Todos ellos se emplean como complementos dietéticos.
La avena es uno de los cereales más calóricos y más completos que existen.
