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Gracias a su sólida experiencia en negociación y liderazgo, Eduard Beltran nos conduce a través del concepto de confianza, desde el origen etimológico de la palabra hasta el enfoque particular con que la aborda la psicología, la filosofía o la economía, entre otras disciplinas. A partir de este análisis, el autor nos brinda las herramientas esenciales para aprender a generar confianza en los demás y a fortalecerla a lo largo del tiempo. En un mundo cada vez más conectado digitalmente y enfocado en la transparencia, la confianza se ha convertido en un activo vital para el éxito en los negocios y en las relaciones personales. Aprender a cultivarla es un arte sutil e indispensable para que profesionales de todos los ámbitos, desde grandes corporaciones hasta emprendedores y funcionarios públicos, puedan crear relaciones más sólidas y colaborativas.
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Seitenzahl: 168
Veröffentlichungsjahr: 2024
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¡Confía en mí!
Un recorrido de 360 grados por el concepto de confianza
Eduard Beltran
Primera edición en esta colección: junio de 2024
© Eduard Beltran, 2024
© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2024
Plataforma Editorial
c/ Muntaner, 269, entlo. 1ª – 08021 Barcelona
Tel.: (+34) 93 494 79 99
www.plataformaeditorial.com
ISBN: 978-84-10243-28-6
Diseño de cubierta: Pablo Nanclares
Realización de cubierta y fotocomposición: Grafime
Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).
Para mi hijo Teo: deseo que puedas confiar en muchas personas y que muchas personas confíen en ti.
Cuando alguien deposita su confianza en ti, siempre estás en deuda con él.
TRUMAN CAPOTE (1924-1984)
La confianza es un concepto presente en casi todos los ámbitos de nuestra vida, pero es poco conocido, lo que puede parecer paradójico. De hecho, la confianza no se estudia en la escuela ni en la universidad, y las empresas rara vez tienen un responsable de confianza o un departamento de confianza (chief trust officer, CTO). Sin embargo, las consecuencias de la falta de confianza son evidentes para nuestras relaciones personales, para las empresas y, por supuesto, también para las autoridades públicas.
La confianza es un elemento clave para el éxito personal y profesional. Sin confianza no tenemos nada: ni amistad, ni amor, ni negocios. La confianza es un sentimiento que recorre nuestras vidas sin que necesariamente seamos conscientes de ello.
Cuando, siendo estudiantes, un profesor nos aconsejó tomar este camino en lugar de otro, nos acordamos de él años después. Cuando un superior nos muestra su confianza al principio de nuestra carrera, confirma nuestras decisiones sin darnos cuenta. Cuando un cliente vuelve a ponerse en contacto con nosotros para un nuevo proyecto, también es una cuestión de confianza. Son todos estos momentos los que marcan nuestras vidas y nos empujan hacia delante; es su confianza la que nos ha ayudado a construir nuestras vidas, nuestras carreras, nuestros éxitos.
Pero, al mismo tiempo, cuando perdemos la confianza de alguien o cuando alguien ya no confía en nosotros, la vida se detiene: no hay relación, no hay amistad, no hay amor y, probablemente, tampoco negocios.
La noción de confianza está, pues, en todas partes, y es una baza importante para las empresas, para las organizaciones e incluso para los individuos. Es una baza para el éxito en la vida, y las noticias están llenas de ejemplos del precio que hay que pagar por la ausencia de confianza.
En este libro, he optado por abordar la noción de confianza en todos los ámbitos, siguiendo mi experiencia de varios años sobre el terreno en el campo de la negociación y el liderazgo, y basándome en investigaciones más académicas, con obras de referencia de autores que ya han tratado el tema. El objetivo es popularizar el concepto y dotar de las herramientas necesarias a todos los profesionales que se enfrentan a este tipo de cuestiones, es decir, a todos quienes quieren inspirar confianza en sus interlocutores.
Este libro se dirige a todos los profesionales, ya sean de grandes grupos, directivos, managers, responsables operativos, profesiones liberales, periodistas, funcionarios…, en una palabra, a todos los profesionales a los que concierne la gestión de la confianza en sus relaciones personales o profesionales.
Propongo hacer un recorrido de 360 grados por la noción de confianza: qué es tenerla, qué es carecer de ella y cómo ganarla. Esto es muy útil para el mundo empresarial de hoy, pero sobre todo para el de mañana, porque la gente está cada vez más atenta a la idea de confianza. Hay una exigencia adicional, y estamos en el centro de una cuestión que afecta a todas las empresas y organizaciones públicas y privadas debido a las redes sociales y a las exigencias cada vez más fuertes de transparencia. La cuestión central es cómo inspirar y desarrollar la confianza.
Si encontramos la clave para inspirar esta confianza, tendremos la clave del éxito en las interacciones sociales, personales y profesionales.
¡Confía en mí!
La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiar en él.
ERNEST HEMINGWAY (1899-1961)
El origen etimológico de la palabra «confianza» lo encontramos en el latín: confidentia, que se forma a partir de dos términos: con, que significa ‘con’ o ‘junto a’, y fidere, que significa ‘confiar’ o ‘creer’. Por lo tanto, «confianza» se refiere a la creencia o seguridad que se tiene en alguien o algo.
Por su origen etimológico, podemos aprender que la confianza implica la idea de estar «junto a» alguien o algo en el sentido de depositar nuestra fe, seguridad o credibilidad en esa persona o cosa. Es un acto de creer en la integridad, las habilidades o la honestidad de alguien, lo que puede conducir a un sentimiento de seguridad, tranquilidad y comodidad en las relaciones personales, laborales o sociales.
La confianza es una base fundamental para la construcción de relaciones sólidas y exitosas, tanto a nivel personal como profesional. Al depositar confianza en otros, mostramos nuestra disposición a creer en su palabra, cumplimiento de compromisos y buenas intenciones. Esta creencia mutua fomenta la cooperación, la colaboración y el trabajo en equipo, lo que puede llevar al logro de objetivos comunes.
Sin embargo, la confianza no se desarrolla de la noche a la mañana. Es un proceso gradual que se construye con el tiempo a través de experiencias positivas y demostraciones consistentes de confiabilidad. Al mismo tiempo, es frágil y puede romperse si se viola la integridad o si las promesas y expectativas se ven socavadas.
En resumen, la etimología de la palabra «confianza» nos enseña que es una cualidad esencial en las relaciones humanas, que se basa en creer y depositar la fe en otros. Al fomentar la confianza y demostrarla en nuestras acciones, podemos fortalecer nuestras relaciones y construir un entorno de cooperación y armonía.
Sin embargo, la confianza es un sentimiento individual, que nace como una oportunidad de entregarse al respeto de una persona o de otro ser vivo, institución o deidad para consolidarse, romperse o perderse. Es una herramienta capaz de convertirse en un valioso vehículo social, que se manifiesta desde el núcleo familiar.
En la misma línea, observamos la figura del confidente, a quien uno hace partícipe de sus mayores preocupaciones, reservas y alegrías, dada en la forma latina confidens.
En sociología y psicología social, la confianza es la creencia de que una persona o un grupo será capaz y estará dispuesto a actuar adecuadamente en una situación y con unos pensamientos determinados. La confianza, pues, se reforzará más o menos en función de las acciones y los valores.
Según Laurence Cornu, «la confianza es una suposición sobre el comportamiento futuro del otro. Es una actitud que concierne al futuro en la medida en que este futuro depende de la acción de otro. Es una especie de apuesta que consiste en despreocuparse del no control del otro y del tiempo».1 El poeta Wallace Steven sostiene, por su parte, que la confianza, como el arte, nunca da todas las respuestas, pero permite estar abierto a todas las preguntas.
La mayoría de las teorías de la confianza la definen como una suspensión temporal de la situación básica de incertidumbre sobre las acciones de nuestros interlocutores. Gracias a ella, es posible asumir cierto grado de regularidad y previsibilidad en las acciones sociales, lo que simplifica el funcionamiento de la sociedad. Esta explicación, típicamente funcionalista, corresponde a la orientación teórica de la mayoría de los autores que se han ocupado del tema. En la teoría estructural-funcionalista, la confianza suele considerarse la base de todas las instituciones y funciona como correlato y contraste del poder, consistente en la capacidad de influir en las acciones de los demás para obligarlos a ajustarse a las propias expectativas.
El término aplicado a una organización o empresa se refleja en función de varios factores, como la calidad con la que elabora sus productos y, por tanto, las evaluaciones de calidad, los códigos éticos y su cultura o entorno de trabajo, pero, sobre todo, se refleja en el ethos de la empresa, que define su carácter y las características que la distinguen de cualquier otra.
La psicología social y la sociología abordan el tema de la confianza de una forma bastante amplia, y explican que se trata de un tipo de sentimiento o creencia en uno mismo que permite al sujeto alcanzar diferentes objetivos, metas o situaciones. Ambas ciencias consideran el término como una suposición de base psicológica sobre el comportamiento de los seres humanos con los de su especie.
La certeza de creer en los demás puede reforzarse o reducirse en función de los acontecimientos que se produzcan en la vida del individuo. De hecho, se dice que, mientras haya confianza en uno mismo, cualquier sujeto puede conseguir cualquier cosa que se proponga. Esto se debe a la creencia y a la fe que uno posee, al sentimiento de autosuficiencia de uno mismo o al de las personas que lo rodean y al liderazgo que uno encarna.
Pero, además de la confianza en uno mismo, existe otro tipo de conceptualización del término: el voto de confianza, que se basa en la fe que uno tiene en una o varias personas de su entorno personal. El voto de confianza consiste, pues, en otorgar a otras personas el poder de llevar a cabo determinadas acciones, ya sean de amistad, de trabajo, etcétera. Esto es importante porque no todo el mundo se gana la voluntad o el afecto de un colaborador. Por ejemplo, el responsable de una empresa no compartirá información detallada sobre su negocio con todos sus empleados, siempre hay un trabajador de confianza en el que deposita, valga la redundancia, toda su confianza, porque ya existe un vínculo (ya sea de amistad o surgido a raíz del orgullo por el trabajo).
También es posible considerar la confianza como un valor, ya que el respeto y la sinceridad también están presentes en ella. La mayoría de las amistades se forjan gracias a la confianza, porque sin ella no hay una base estable para mantener la amistad.
Un ejemplo lo encontramos en las siguientes frases de confianza: «No me importa que hagas el ridículo delante de mí, tenemos bastante confianza y sé mucho de ti», «Puedes contarme todo lo que te pasa, por eso confiamos en ti. Tienes toda mi confianza». Estos ejemplos demuestran que la confianza puede reforzarse o debilitarse. Todo depende de la reacción de la otra persona.
Y es que las personas están dispuestas a decir o mostrar una parte de sí mismas a los sujetos que las rodean, pero, si ven el más mínimo signo de incomodidad o rechazo por su parte, entonces lo dejan de lado, y aparece así el antónimo del término: la desconfianza. Si alguien no confía demasiado en los demás, tiende a ser más reservado en muchos aspectos de su vida. Pero precisamente por eso se producen diálogos de confianza que estrechan lazos de amistad, de trabajo e incluso de amor.
También es posible referirse a la confianza en creencias más allá de lo físico, por ejemplo, en la religión o en los dioses en los que la gente deposita su fe. Muchos creyentes en el cristianismo o en el catolicismo mantienen fielmente su confianza en Dios, ya sea para que les traiga algo bueno o para que los saque de una situación arriesgada o incómoda.
El término, pues, hace referencia a la suspensión temporal o permanente de la incertidumbre que puede tener un sujeto sobre las intenciones o acciones de quienes lo rodean. En la amistad e incluso en el trabajo, el intervalo de confianza puede variar, de ahí la referencia a la suspensión temporal de las intenciones de los demás.
Por lo general, la confianza es la base de todas las relaciones existentes, y aumenta el positivismo en la humanidad y la seguridad en las relaciones de trabajo, amor y amistad. Y, como es evidente, la confianza también es un ingrediente fundamental en el liderazgo, la negociación y la comunicación.
Así pues, es muy deseable aprender a ser buenos líderes, tener buenas habilidades de comunicación y negociación, formar parte de equipos exitosos en la empresa donde trabajamos o en cualquier otra actividad que realicemos, pero, cuando estudiamos estas habilidades, sus características y requisitos, encontramos un ingrediente fundamental y común en todos los casos: la confianza.
Un buen líder debe generar confianza, la cual se desarrolla en la primera etapa de la formación de equipos. El feedback, por ejemplo, inspira confianza en la otra persona. Asimismo, para llevar a cabo una negociación con éxito, es necesario comenzar por establecer la confianza entre las partes. Pero, en este contexto, preguntémonos qué es la confianza.
Todos creemos saber lo que es la confianza, pues en más de una ocasión hemos confiado o desconfiado de alguien. Sin embargo, aunque ya tengamos una idea de la respuesta, no es tan fácil encontrar las palabras que la describan con exactitud.
A veces puede ser muy fácil confiar en alguien y otras veces sucede al revés. Y esto dependerá mucho de las personalidades de cada uno y de la situación o el entorno en el que se conozcan y se desenvuelvan.
John Maxwell, en su libro Everyone Communicates, Few Connect [Todo el mundo se comunica, pocos se conectan], explica la importancia de las relaciones y conexiones entre las personas para ser comunicadores eficaces y así aumentar también la propia influencia en los demás, y menciona tres aspectos:
Preocuparse por los demás. Ayudar a los demás.Confiar en ellos (el aspecto más crítico).Se trata, entonces, de ser merecedor de confianza, es decir, de ser capaz de irradiar confianza a los demás y de construir así relaciones más sólidas que potencien nuestras capacidades. Pero ¿y nosotros? ¿Debemos confiar siempre en los demás, en todos, o solo en algunos?
«Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti», dijo el filósofo alemán Friedrich Nietzsche.
Las personas que confían ciegamente en los demás sin pruebas suelen ser poco realistas y a menudo se decepcionan. En el otro extremo, quienes desalientan las relaciones personales por desconfianza suelen perder oportunidades.
El libro Confianza inteligente, de Stephen M. R. Covey y Greg Link, describe por qué las personas y las empresas necesitan restablecer la confianza como principio operativo básico y como filosofía de gestión. Según este libro, las relaciones y las culturas de confianza producen mayor «prosperidad, energía y alegría». La confianza inteligente es una combinación basada en la «tendencia a confiar», producto de la escucha con el corazón, y el «análisis», producto de la escucha con la mente. Asimismo, el libro también explica los cinco pasos para lograr una confianza inteligente:
Paso 1: «Decide creer en la confianza».Paso 2: «Confianza en uno mismo: empieza por ti mismo».Paso 3: «Declara tus intenciones… y asume que las intenciones de los demás son positivas».Paso 4: «Haz lo que dijiste que harías».Paso 5: «Toma la iniciativa mostrando confianza en los demás».Comprender y aplicar estos pasos puede ser una ruta efectiva para construir relaciones sólidas basadas en la confianza:
Decide creer en la confianza. En el inicio de este viaje, toma la decisión consciente de creer en la confianza como un elemento fundamental en tus relaciones. La confianza actúa como el cimiento sobre el cual se construyen conexiones fuertes.Confianza en uno mismo. Empieza por ti mismo: antes de poder confiar en otros, es esencial tener confianza en ti mismo. Trabaja en desarrollar una autoconfianza sólida, reconociendo tus habilidades y creyendo en tu capacidad para cumplir tus promesas.Declara tus intenciones… y asume lo mejor de los demás. En tus interacciones, comunica tus intenciones claramente. Al mismo tiempo, asume que las intenciones de los demás son positivas hasta que se demuestre lo contrario. Esta actitud fomenta un ambiente de buena voluntad y apertura.Haz lo que dijiste que harías. La consistencia es clave para construir y mantener la confianza. Cumple tus compromisos y palabras. Cuando haces lo que prometiste, demuestras fiabilidad y responsabilidad.Toma la iniciativa mostrando confianza en los demás. Finalmente, fomenta la confianza en los demás al mostrarles que confías en ellos. Delega responsabilidades, dales autonomía y permite que demuestren su valía. Esta muestra de confianza mutua fortalece lazos y promueve relaciones sólidas.Siguiendo estos pasos, puedes cultivar un ambiente de confianza en tus relaciones personales y profesionales, y promover la cooperación, la colaboración y el crecimiento conjunto.
En su libro Les historiens, la confiance et la question de la«modernité», Claire Judde de Larivière aborda la dimensión histórica de la confianza. Los términos «confiar», «confianza», pero también «fe», «fidelidad» o «encomendar» se refieren a la idea de tener fe en algo o en alguien, de ser fiel a esa fe. En el vocabulario político medieval, estas nociones están siempre estrechamente vinculadas, sobre todo debido a los fundamentos cristianos de la filosofía política medieval.
Pocas obras han logrado reconstruir la lenta génesis de la concepción moderna de la confianza. El periodo de la modernidad —cronológicamente situado entre los siglos XVI y XIX según los autores— marca una ruptura en la forma en que la confianza organiza y construye las sociedades. Las sociedades anteriores a la Edad Moderna se basaban en el interconocimiento y en las relaciones directas y sin intermediarios. Las sociedades antiguas y medievales eran, por tanto, sociedades a pequeña escala, en las que las personas se conocían y entablaban relaciones justamente por eso. Para simplificar el modelo: «Conozco a mi vecino, así que sé que puedo fiarme de él». De modo que la gente se trataba como vecinos, amigos, parientes y seres queridos, se unían, se casaban, socializaban y hacían negocios porque se conocían y confiaban los unos en los otros. Los lazos comunitarios eran fuertes, sobre todo en la Edad Media.
En las sociedades medievales se concedía gran importancia a la fama, a la reputación, que permitía evaluar el crédito social de los semejantes, en un complejo sistema basado en el honor y en juzgar a los iguales. Era lo que permitía entablar o no una relación, hacer o no negocios.
A partir del siglo XVI, el crecimiento demográfico fue tal que resultó imposible conocer a todo el mundo. Y, con ello, llegó la globalización del comercio y la expansión europea, lo que significó que ya no era posible hacer negocios solo entre amigos íntimos y vecinos, sino que era necesario recurrir a socios de otras comunidades, vecinas o lejanas. Esta nueva distancia entre las personas obligó a encontrar formas de garantizar la confianza, y fue también en esta época cuando nació el llamado Estado moderno, capaz de crear instituciones garantes de la confianza y los documentos que la acompañan (el nacimiento de los documentos de identidad, en particular).
Aquí analizaremos las distintas definiciones de confianza desde varias perspectivas: psicológica, sociológica, filosófica y, por último, económica.
Es cierto que la psicología ha estudiado el fenómeno de la confianza, pero ha encontrado algunas dificultades para definirlo. Desde un punto de vista psicológico, la confianza puede entenderse como el hecho de que una persona o un grupo son capaces de actuar correctamente en una situación determinada. En otras palabras, es la confianza que alguien tiene en otra persona o en algo.
Existen distintas definiciones de confianza pero todas coinciden en que parece ser un fenómeno que implica riesgo, previsibilidad, controlabilidad o falta de ella, y coherencia entre palabra y obra. Así, por ejemplo, la definición de Barry Schlenker es la siguiente: «La confianza se refiere a las acciones futuras de los demás, que escapan al propio control y, por tanto, implican incertidumbre y riesgo».
Existen distintos tipos de confianza en los demás: confianza institucional y confianza interpersonal.
La confianza institucional supone que el futuro del orden social o público en su conjunto es predecible y —hasta cierto punto— controlable.