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El tema de este libro es de singular relevancia y eso no solo por la incidencia de las nuevas tecnologías en las cuestiones monetarias y, por ende, económicas, sino porque, a mediano plazo, podría determinar cambios en las más diversas áreas de la vida social como un todo. La realidad confirma, a cada paso, dramáticamente, esta percepción. En efecto, en plena guerra ruso-ucraniana, la geopolítica ingresó de lleno en la cuestión: el presidente de los Estados Unidos anunció un decreto según el cual se estudiaría la creación de una criptomoneda oficial, con respaldo institucional. Al mismo tiempo -como sucede con otras tecnologías que la gran potencia aspira a monopolizar- el Fondo Monetario Internacional que encadenó a la Argentina con el mayor préstamo mundial de su historia y también de la historia de nuestro país, incluyó en el memorándum de acuerdo de facilidades extendidas una cláusula por la que debiamos renunciar al uso de criptomonedas. Estamos metidos de lleno en la bisagra entre la geopolítica y el salto tecnológico que se está produciendo a nivel global. ¿Podemos permanecer impasibles? Si la Argentina no se ocupa del nuevo mundo cripto, el mundo cripto se ocupará de la Argentina.
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Seitenzahl: 405
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Tensiones del dinero en el siglo XXI
ALEJANDRO ALESSI, DAVID CORONEL, TOMÁS POMAR Y JUAN EMILIO RIBERA (COMPS.)
CRIPTOMONEDAY SOBERANÍA
Criptomoneda y soberanía / Malena Calissano ... [et al.] ; compilación de Alejandro Luis Alessi ... [et al.]. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Punto de Encuentro, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-4465-84-9
1. Economía. 2. Criptomonedas. I. Calissano, Malena. II. Alessi, Alejandro Luis, comp.
CDD 332.404
© Punto de Encuentro 2022
Diseño de cubierta: Cristina Angelini
Interiores: Hernán Díaz
Cuidado de la edición: Carlos Zeta
www.puntoed.com.ar
ISBN 978-987-4465-84-9
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723
Libro de edición argentina
No se permite la reproducción total o parcial, el almacenamiento, el alquiler, transmisión o la transformación de este libro, en cualquire forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito de la editorial.
Esta edición se terminó de imprimir en mayo de 2022 en los talleres de Gráfica Spinelli, Güiraldes 2669, San Andrés, San Martín.Provincia de Buenos Aires, Argentina
A Fernando Borroni, Alejandra Dandan, Cinthya García, Santiago Fraschina, Germán Rosatti, Mariano Cuparo Ortiz, a nuestras familias, amigos y amigas, que respaldaron con sus tiempos de escucha y de diversas formas este proyecto.
Roberto Jacoby y Syd Krochmalny
Cuando redactábamos esta introducción a la importante iniciativa intelectual que significa este libro, pensábamos que el tema era de singular relevancia por la incidencia de las nuevas tecnologías en las cuestiones monetarias y, por ende, económicas. A poco de profundizar en la bibliografía comprendimos que, a mediano plazo, podría determinar cambios en las más diversas áreas de la vida social como un todo. Para nuestra sorpresa, la realidad confirmó dramáticamente nuestra percepción.
En la segunda semana de marzo de 2022, en plena guerra ruso-ucraniana, la geopolítica ingresó de lleno en la cuestión: el presidente de los Estados Unidos anunció un decreto según el cual se estudiaría la creación de una criptomoneda oficial, con respaldo institucional. Al mismo tiempo —como sucede con otras tecnologías que la gran potencia aspira a monopolizar— el Fondo Monetario Internacional presionaba al gobierno de El Salvador para que retirara el curso legal de las criptomonedas.
La Argentina no quedó excluida de estas jugadas estratégicas. El mismo FMI que en colusión con el gobierno del ex presidente Macri encadenó a la Argentina con el mayor préstamo mundial de su historia y también de la historia de nuestro país, incluyó en el memorándum de acuerdo de facilidades extendidas una cláusula por el que debíamos renunciar al uso de criptomonedas.
No hace falta agregar nada para comprender la centralidad de la cuestión y, por lo tanto, la pertinencia de este libro.
Se aborda aquí la irrupción del tema de los “criptoactivos” a través de ensayos, investigaciones y estudios sobre las nociones de moneda, soberanía y comunidad desde variados puntos de vista. Economistas, tecnólogos y filósofos intentan dar respuesta a algunas preguntas específicas tales como: ¿Qué implica para la Argentina la idea de una moneda digital? ¿Bitcoin es una salida a la dolarización? ¿Es posible pensar en monedas con fines específicos distintos del ahorro o de una unidad de cuenta?
Los artículos que aquí se presentan profundizan la cuestión de la teoría monetaria detrás de bitcoin y ethereum (aunque existen más de 1300 criptomonedas que harían imposible un descripción acertada); la moneda como entidad política, la crisis bancaria y los sistemas financieros; los espacios monetarios, los espacios productivos y los espacios soberanos; el capitalismo de espionaje; la Reserva Federal y el poder financiero de los monopolios tecnológicos; la posibilidad de crear monedas solidarias como PAR y la criptomoneda oficial del gobierno de Venezuela llamada petro, entre otros.
Nos gustaría introducir al tema con una revisión del estado de la cuestión en la bibliografía reciente y recorrerla desde una mirada de carácter fáctico para poder responder a las preguntas que planteamos.
El 18 de agosto de 2008 se registró el nombre de dominio bitcoin.org. Más tarde, el 31 de octubre del mismo año, se publicó en una lista de correo de criptografía un enlace a un artículo (white paper) escrito por Satoshi Nakamoto titulado Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System. El 3 de enero de 2009, Satoshi Nakamoto minó el primer bloque de bitcoin que tenía una recompensa de 50 bitcoins. El receptor de la primera transacción fue el programador Hal Finney.
Otros primeros partidarios fueron Wei Dai, creador del predecesor de Bitcoin “B-money”, y Nick Szabo, creador de “Bit Gold”, otro predecesor de Bitcoin.(1)
Las criptomonedas como bitcoin o ether (la moneda de ethereum) son activos creados por un software y tienen una existencia exclusivamente digital. Ninguna persona, compañía o entidad los respaldan, no tienen emisor como tal y no existen términos de servicio ni garantías asociados a ellos. Las criptomonedas son datos encriptados imposibles de ser modificados y cuya propiedad se puede transferir de una cuenta a otra. Estas cuentas se denominan técnicamente “direcciones”. Cuando estos activos digitales se mueven de una cuenta a otra, el movimiento se registra en sus respectivas bases de datos de transacciones financieras públicas conocidas como “cadena de bloques” (blockchain).(2) La cadena de bloques es una lista en constante crecimiento de registros que hace uso de la criptografía para los hashing y las firmas digitales. Cada bloque contiene una función hash que enlaza a un bloque previo, una fecha y datos de transacciones.
Para evitar la manipulación, el libro mayor (ledger) es público y “distribuido” a través del sistema de “prueba de trabajo” (proof of work) por lo que una versión alterada sería rápidamente rechazada por otros usuarios de la red. La prueba de trabajo consiste en la resolución de problemas encriptados protegiendo a las criptomonedas del fraude.
Por primera vez en la historia, bitcoin permite enviar valores entre dos personas humanas o jurídicas sin ningún movimiento físico y sin la intervención de intermediarios. Bitcoin es un medio de pago electrónico imposible de ser censurado que permite enviar pagos sin pasar por una institución financiera, sin ser identificado ni requerir un permiso.(3)
Sin embargo, como sostiene Antony Lewis (2018), el ecosistema de bitcoin no es realmente descentralizado, como algunos divulgadores sostienen. Si bien hay 10.000 nodos que actúan como auditores, estos están usando un mismo software conocido como bitcoin core. Si bien cualquiera puede minar, el proceso es tan intensivo que se requiere de un hardware y chips específicos. Si bien cualquiera puede minar con una computadora armada con placas de videos y una serie de componentes que procesan cálculos matemáticos durante 24 horas al día durante los 365 días del año, conectados a internet y consumiendo ingentes cantidades de energía eléctrica, solo unas pocas entidades pueden obtener ganancias minando, especialmente en los “campos de minas”. La proporción de bloques minados son equivalentes al poder de hashing(4) como proporción del total de hashing power de la red. Alrededor del 80% de poder de hash es controlado por entidades chinas. Se estima que bitmain produce hardware que mina un 70-80% del total de bloques en bitcoin. La producción del hardware de bitcoin tampoco es descentralizada. El 90% del valor de bitcoin es controlado por pocos.(5)
Como ya hemos señalado, bitcoin usa el mecanismo de “prueba de trabajo” para asegurar que nadie (en teoría, al menos) pueda agregar bloques a la cadena de bloques. La “prueba de trabajo” crea una “competencia justa” entre los sumadores de bloques que compiten, sin que un actor central coordine el acceso o el permiso. El proceso de creación de bloques —y de criptomonedas— más la competencia entre creadores de bloques, es de tal complejidad que requiere una enorme capacidad de computación para los cálculos e insume ingentes cantidades de energía eléctrica.(6) Esta es una de las razones por las que bitcoin es considerada inviable. Sin embargo, no todas las criptomonedas consumen tanta energía. Por otra parte, este costo debe evaluarse en comparación con los sistemas monetarios, cuyo costo mayor no reside en el consumo de energía. Estos sistemas monetarios tienen costos e ineficiencias gigantescas que rara vez son evaluados en una economía global.(7)
Como respuesta a las objeciones del alto insumo energético y de equipos de computación, han surgido monedas ecológicas como litecoin con un costo por transacción cercano a cero y también vertcoin, que buscan reducir la cantidad de consumo de energía de monedas como bitcoin. Con este mismo objetivo también hay varias iteraciones del llamado algoritmo de “prueba de participación” (proof of stake) que establece el derecho de un usuario a validar transacciones de acuerdo con la cantidad de monedas que posee. La idea central detrás de la prueba de participación es que los validadores no tienen ningún incentivo para socavar un sistema de mantenimiento de registros que es vital para mantener el valor de sus bienes. El algoritmo de prueba de participación será el nuevo modelo de ethereum entre 2022 y 2023.
Una de las preguntas habituales es la siguiente: ¿Son las criptomonedas una forma de dinero similar a las monedas fiduciarias?
Bitcoin tiene algunas de las propiedades del dinero, pero a su vez carece de algunas otras características. Quizá la respuesta a la pregunta de si las criptomonedas son una forma de dinero no sea la forma más adecuada de acercarse al fenómeno, sino que se puede juzgar al bitcoin como a otros bienes criptográficos según sus propios méritos.
Hasta ahora bitcoin ha fallado como medio de intercambio. Más allá de los intentos realizados por empresas como Microsoft, Dell, Virgin Galactic trips, entre otras, la mayoría de los comerciantes han rechazado realizar ventas con criptomoneda.(8)
Bitcoin como reserva de valor tiene el potencial de mantenerlo a lo largo del tiempo. Su suministro tiene un límite de casi 21 millones de BTC y no está sujeto a creación arbitraria, a diferencia de las monedas fiduciarias. Limitar la oferta de algo puede ayudar a mantener su valor si la demanda es estable o aumenta, aunque la desventaja de una oferta conocida, predecible y completamente inestable que no está relacionada con una demanda fluctuante da como resultado una volatilidad de precios perpetua, lo cual no es bueno si se está buscando la estabilidad del precio.(9)
Bitcoin como unidad de cuenta también falla notoriamente dada su volatilidad de precios en comparación con el dólar estadounidense. Sin embargo, se han creado las monedas estables como tether y USD coin que tienen paridad con el dólar estadounidense y de las cuales hablaremos más adelante.
Más allá de la prevalente percepción de estas monedas como instrumento de anonimato y su mala imagen vinculada al uso de criminales y hackers para ocultar sus identidades, la realidad es que bitcoin no tiene nombres de los propietarios, pero cuenta con “direcciones” que pueden ser rastreables. No obstante, programadores diseñaron monedas menos rastreables como zcash que usa un sofisticado sistema cuyas direcciones no permiten ser rastreadas.
Pero lo más destacable es la dinámica asumida por el desarrollo de las monedas digitales. Frente a sus déficits surgen empresas que intentan superarlos. Lo habitual es que sean startups(10) que crean nuevas criptomonedas o plataformas con nuevas funciones, usos y protocolos cuya meta es la descentralización, el gobierno funcional, la escalabilidad y la privacidad.
La segunda criptomoneda en importancia es ether que pertenece al ecosistema ethereum, de acceso abierto a dinero digital y servicios de datos. Ethereum fue concebida en 2013 por Vitalik Buterin y cofundada por Gavin Wood, Charles Hoskinson, Anthony Di Iorio y Josef Lubin.(11)
Luego de un año de conseguir fondos la red se lanzó el 30 de julio de 2015. Ethereum permite el desarrollo de aplicaciones. A diferencia de bitcoin que solo permite enviar criptomonedas, la red de ethereum forma la columna vertebral de casi todas las ofertas iniciales de monedas, aplicaciones descentralizadas, finanzas descentralizadas y la mayoría de tokens.(12) En lugar de crear una plataforma limitada, ethereum permite crear contratos de activos digitales tanto como aplicaciones que no son financieras.
Algunos activos digitales se describen como criptomonedas y otros como tokens.(13) Las criptomonedas y los tokens son tipos de activos digitales protegidos criptográficamente, a veces conocidos como criptoactivos. Los tokens tienen características diferentes de las criptomonedas. Pueden ser fungibles (un token es más o menos reemplazable por otro) o no fungibles (donde cada token representa algo único). A diferencia de las criptomonedas, suelen ser emitidos por emisores conocidos que los respaldan, y pueden representar acuerdos legales (como activos financieros), activos físicos (como el oro) o acceso futuro a productos y servicios. Lo que tienen en común con las monedas es que todas las transacciones, incluyendo la creación, destrucción, cambios de titularidad, así como futuras obligaciones son grabadas: bases de datos replicadas que actúan como los registros que representan la comprensión universal del estado actual de todas las unidades del activo digital.
Más ambicioso que bitcoin resulta la creación de un sistema financiero global y descentralizado que compita con el sistema financiero y bancario actual. Las “finanzas descentralizadas”, popularmente conocidas bajo la sigla DeFi, eliminan a terceros en las transacciones financieras, tales como las comisiones que cobran los bancos y otras empresas financieras por utilizar sus servicios. Pero, además, permite guardar el dinero en una billetera digital en lugar de un banco.(14) Cualquiera con una conexión a internet puede usarlo. Se pueden transferir fondos en segundos y minutos. Los componentes de DeFi son monedas estables, software y hardware que permiten el desarrollo de aplicaciones. Su infraestructura y regulación aún están en desarrollo y debate.
Hasta el momento, los elementos fundamentales que componen la arquitectura de las finanzas descentralizadas son las siguientes:
Los contratos inteligentesLos oráculosLas monedas estables (que mantiene paridad con otras monedas fiduciarias)Las aplicaciones descentralizadasOrganizaciones autónomas y descentralizadosLas ofertas iniciales de monedasNFTSe reduce la funcionalidad de la tecnología blockchain a las criptomonedas. Sin embargo, uno de sus más importantes desarrollos son los “contratos inteligentes”. Los smart contracts permiten codificar reglas para diferentes tipos de transacciones e incluso crear activos con funciones específicas. Por ejemplo, el token Matik de la red Polygon permite hacer transacciones más rápidas y más baratas en la red de ethereum. Muchas de las cláusulas de los acuerdos comerciales tradicionales podrían convertirse en un contrato inteligente que no solo enumeraría, sino también aplicaría algorítmicamente esas cláusulas. Los contratos inteligentes van más allá de las finanzas para incluir videojuegos, administración de datos y cadena de suministros tanto en el mundo digital como en el mundo físico (industrias, comercios, logísticas, etc).
Uno de los inconvenientes más señalados en los protocolos de la cadena de bloques es su aislamiento respecto del mundo exterior: solo registran la comunicación interna pero no lo que sucede en otros sistemas. Gran parte de las cadenas de bloques financieras —DogeCoin, SHIBA INU— no registran lo que sucede en la bolsa con el S&P 500, entre otros índices bursátiles. Bitcoin es un ejemplo más de sistema financiero cerrado en sí mismo.
Por el contrario, ethereum es una red abierta. Para resolver estos problemas se crearon los “oráculos” que funcionan como traducciones confiables de la información externa a la “cadena de bloques”, verificando datos relacionados con eventos del mundo real y enviando los datos a “contratos inteligentes”. Por ejemplo, “Synthetix Network Token” es un protocolo que permite a los usuarios crear criptoactivos llamados Synths que pueden rastrear el precio de otros activos —desde acciones y materias primas hasta fondos de inversión— como las “canastas” de activos u otras criptomonedas. Otro ejemplo en la misma dirección es “Stellar” una red blockchain de código abierto optimizada para pagos y emisión de activos digitales. “Stellar” tiene como objetivo conectar el sistema financiero mundial permitiendo que las empresas y los desarrolladores aprovechen las velocidades rápidas de las redes, el bajo costo de transmisión y la interoperabilidad.
Uno de los problemas más comunes de las criptomonedas es su volatilidad. Para resolverlo se crearon las monedas estables (tether y USD coin),(15)(16) respaldadas por una reserva fuera de la cadena de bloques. Usualmente son custodiados por una entidad externa o grupo de entidades que se someten a auditorías de rutina para verificar la existencia de la garantía. Existen tres tipos de monedas estables: las colaterales con monedas fiduciarias (respaldadas con dólares), las colaterales con criptomonedas y las no colaterales (no respaldadas por ningún activo y utilizan la expansión algorítmica y la contracción de la oferta para cambiar el precio a la paridad).
Las aplicaciones descentralizadas son como cualquier otra aplicación nada más que están alojadas en plataformas descentralizadas. Lo más relevante de estas aplicaciones consiste en su “sin permiso” y “resistente a la censura”, “libres del control” y la “interferencia de ninguna autoridad”.
Pero además tiene muchas otras propiedades. Por ejemplo, “Compound” es un protocolo autónomo de tasa de interés creado para desbloquear un universo de aplicaciones financieras abiertas. O bien, “Basic Attention Token” (BAT) que reinventa la industria de la publicidad digital (comprar servicios publicitarios con el navegador Brave que bloquea anuncios y recompensa a los anunciantes con BAT cuando elige verlos orgánicamente). También se puede mencionar “Satus” que es una aplicación de mensajería descentralizada inspirada en la aplicación WeChat de China.
Las organizaciones autónomas y descentralizadas tienen sus reglas de operación codificadas en “contratos inteligentes” que determinan qué se puede ejecutar, qué comportamiento esperar o cómo y cuándo actualizar. Es por eso que algunos programadores definen al código como la ley (“Code is Law”). Es común que organizaciones autónomas y descentralizadas tengan algún tipo de “token de gobierno” (un cripto-token que incluye la capacidad de voto y permite determinar reglas futuras y objetivos, así como cambios en la arquitectura de las cadenas de bloques), lo que le da al propietario un porcentaje del voto sobre resultados futuros. Algunos ejemplos: una organización benéfica puede aceptar membresías y donaciones; una red de trabajadores independientes puede crear una red de contratistas que reúnan sus fondos para espacios de oficina y suscripciones de software; empresas pueden crear un fondo de riesgo que reúna el capital de inversión y los votos sobre las empresas donde el dinero reembolsado se redistribuye más tarde entre sus miembros.
Una oferta inicial de monedas (ICO) es un tipo de financiación que utiliza criptomonedas. A menudo es una forma de crowdfunding.(17) Aunque las ICO se pueden usar en actividades fraudulentas, también se usan para actividades legales como finanzas corporativas y recaudación de fondos para caridad.
Las finanzas descentralizadas también incluyen la capacidad de comerciar NFTs, es decir, activos digitales que representan objetos del mundo real como arte, música, elementos del juego y videos. Se compran y venden en línea frecuentemente con criptomonedas y generalmente están codificados con el mismo software que utilizan muchas criptomonedas.
¿Por qué es importante DeFi (finanzas descentralizadas)? Las ventajas sobre el sistema financiero tradicional radican en la descentralización, el acceso, la eficiencia, la interoperabilidad y la transparencia.
La censura, las restricciones y las dificultades financieras continúan siendo un problema para gran parte del mundo, particularmente en países endeudados y atados al patrón dólar como la Argentina, en la que existe una extrema desconfianza en las confiscaciones de depósitos, las devaluaciones (del peso argentino) y la inestabilidad inflacionaria. Se estima que un gran porcentaje del PBI del país está fuera del sistema bancario.
La arquitectura de DeFi reduce la opacidad del sistema financiero tradicional por el código abierto de la cadena de bloques y la naturaleza pública de todos los “contratos inteligentes”, que permiten que todas las partes pueden estar informadas de la capitalización de sus contrapartes y ver cómo los fondos son implementados.
Si bien la mayoría de los usuarios no entiende los códigos del contrato, la confianza se deposita en la naturaleza del código abierto de la plataforma, en la existencia de auditorías de código (code audits), y en la participación de grandes cantidades de usuarios que permiten que el sistema financiero sea más democrático. Otro elemento importante es el “contrato de token” (token contract) que permite saber cuántos tokens hay en el sistema y los parámetros de la inflación y la deflación.
El sistema financiero tradicional está controlado por las grandes instituciones financieras y por los gobiernos a través del manejo del suministro del dinero, la tasa de inflación y el acceso a las mejores oportunidades de inversión.(18) El control centralizado de las finanzas permite acciones directas en épocas de crisis. Probablemente el desarrollo de las finanzas descentralizadas conlleva algunos problemas relativos al crecimiento y a los desafíos de la planificación. Sin embargo, como sostienen Campbell Harvey, Ashwin Ramachandran y Joey Santoro, la transparencia y la seguridad que brindan las Defi conducirán a protocolos sólidos que construirán una infraestructura financiera confiable.
La tecnología de Blockchain permite que diferentes bienes digitales, sea música, obras de arte o dinero puedan ser resguardados y enviados sin intermediarios, lo que podría denominarse “una internet de valores económicos”. Sí, la transparencia y descentralización de la cadena de bloques se puede extender a los bienes físicos del mundo más allá del sistema financiero.(19) Por ejemplo, podría desarrollarse una mayor transparencia en el corrupto sistema de salud norteamericano. Los propietarios de viviendas, compradores y prestamistas hipotecarios no tendrían que depender de un registro gubernamental poco confiable como el único registro de escrituras y gravámenes cuando se podría construir uno más confiable sobre una base de datos inmutable administrada por una red descentralizada con menos riesgo de corrupción, fracaso humano o robo.(20)
Del mismo modo, los programas de ayuda social pueden ser más transparentes porque la tecnología de la cadena de bloques permite crear un sistema social de confianza, identificación y de registros visible para todos y verificados en cualquier momento. Por ejemplo, el uso de la cadena de bloques en proyectos de distribución social permitiría que infinitas operaciones sean transparentes y controlables por cualquier usuario que puede verificar el uso de los recursos del Estado, de los sindicatos y empresas de servicios públicos.
En la actualidad muchas de las organizaciones internacionales como la ONU, el Banco Mundial, entre otras, están interesadas en la tecnología digital construida por los cripto-libertarios y los ciberpunks que dieron origen a bitcoin.
Como sostienen Michael J. Casey, Paul Vigna, estos sistemas de información descentralizados pueden resolver el caso de los refugiados que escapan de guerras civiles, golpes de Estado o invasiones. Estos expatriados pueden perder todo el acceso a su información básica como cuentas de bancos, certificados de nacimiento, escrituras de propiedades, certificados educativos, licencias de conducir, etc. Al crear un registro común de las transacciones y actividades de una comunidad que ninguna persona o institución intermediaria tenga el poder de cambiar, la cadena de bloques de la ONU podría proporcionar una base para que las personas confíen en que pueden interactuar e intercambiar valor de manera segura. Es una nueva y poderosa solución al antiguo problema de la desconfianza humana, lo que significa que podría ayudar a las sociedades a construir capital social.(21) Este es el caso del programa “The World Food Program” (WFP) que da alimentación a 80 millones de personas en el mundo y que utilizó la cadena de bloques como prueba piloto para los refugiados de Azraq.
En el Banco Mundial se creó un nuevo laboratorio de blockchain en junio de 2017 para explorar cómo la tecnología podría abordar el alivio de la pobreza a través de registros de propiedad incorruptibles e identidades digitales seguras.
El Inter-American Development, en conjunto con la Iniciativa de Moneda Digital de MIT Media Lab, están analizando cómo los agricultores latinoamericanos pobres podrían obtener crédito basado en registros confiables y probados de blockchain de almacenes de mercancías.
Organizaciones internacionales sin fines de lucro como el Foro Económico Mundial y la Fundación Rockefeller también se están introduciendo en esta área por las siguientes posibilidades que esta tecnología brinda:(22)
Registros de propiedad inviolablesLiquidación en tiempo real, directa, de banco a banco de bolsas de valoresIdentidad auto-soberana (sin la necesidad de que un gobierno o una empresa provea la identificación de personas)Computación descentralizadaDescentralización de las transacciones de la internet de las cosasCadenas de suministro basadas en blockchainMedios de comunicación y contenido descentralizadoSegún Don Tapscott (cofundador y director Ejecutivo del Blockchain Research Institute), la tecnología que va a producir los mayores impactos en las siguientes décadas no es la “social media”, no es el “big data”, no es la robótica y no es la inteligencia artificial, sino que es la revolución de la tecnología de blockchain en las áreas de la telefonía móvil, big data, machine learning, drones y robótica, la nube, la internet de las cosas y las redes sociales.
En las pasadas décadas se desarrolló la internet de la información en la que los intercambios de datos eran simplemente transferencias de copias de archivos. La copia o reproducción de archivos no es utilizable cuando se intercambian bienes a título oneroso (dinero, música, obras de arte, títulos de propiedad, etc.). Por el contrario, puede afirmarse que el rasgo diferencial más relevante del blockchain es que opera con archivos no duplicables que podrían compararse a los “originales” en el arte pictórico. Por eso, el blockchain excluye la posibilidad de un doble registro o una doble venta (double spending).
Hasta ahora los intercambios y reservas de valor han recurrido a intermediarios como son los bancos, gobiernos, compañías de tarjeta de crédito, las compañías discográficas, redes sociales, galerías de arte y museos, etc. Estos intermediarios son la garantía de confianza de las transacciones entre pares, autentificación, identificaciones de personas, etc.
Pero permanentemente se observa que estas instituciones presentan enormes fallos: no están libres de fraudes, pueden ser hackeadas, excluyen a cientos de millones de personas del sistema financiero, facilitan el lavado de dinero y la corrupción como el caso de Lehman Brothers Holdings Inc. en 2008. La gran crisis de la bolsa de ese año fue basada en la manipulación de los balances financieros (ledgers). De la misma manera la escandalosa manipulación de la “tasa Libor” —detectada en 2012— por parte del cartel de los mayores bancos del mundo obligó a su desaparición en enero de 2022. Estos intermediarios construyen organizaciones jerárquicas, opacas y asimétricas, que resultan muy onerosas para la sociedad.(23)
Según Michael J. Casey, Paul Vigna y Don Tapscott, la tecnología de blockchain formará parte central de la “internet de las cosas” que requiere particularmente de un sistema descentralizado de transacciones. La realidad virtual y la creación de contenidos podrán hacer uso de esta tecnología para repartir regalías gracias a los “contratos inteligentes”. La “inteligencia artificial”, el big data y también las redes de blockchain pueden ser aplicadas en la computación cuántica. Y, por último, la industria 4.0, es decir, los sistemas inteligentes de producción, las impresoras 3D y la robótica necesitan de sistemas descentralizados para el seguimiento del proceso de trabajo y las entradas de información de cada proveedor.
Para los profetas de la tecnología blockchain se trata de una arquitectura que hace posible la construcción de puentes entre la realidad material y la realidad digital (figital), articulando los bits con los átomos. Estamos frente a innovaciones tecnológicas que podrían eventualmente convertirse en una revolución en la producción, la circulación y la distribución de bienes y servicios. En cualquier caso, la Argentina debería organizar la experimentación con estas tecnologías cuyo potencial ya trasciende el plano de los buenos proyectos.
En la economía de la información, Google y Facebook acumulan constantemente datos pertinentes sobre quiénes somos y cómo interactuamos entre nosotros. En esta economía el carácter dominante se define por quién tiene la capacidad para recopilar, almacenar, procesar y compartir datos. Piénsese en la influencia que ha tenido en la política mundial el algoritmo oculto de Facebook. Al incentivar la creación y el intercambio de información para desencadenar acciones políticas concretas. Su algoritmo desempeñó un papel fundamental en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 que dieron el triunfo a Donald Trump.(24)
La cadena de bloques tiene el potencial de cambiar esa estructura de poder. Nos permite imaginar un mundo donde la información no se encuentre concentrada en un pequeño número de nodos como Google, Facebook o la Nacional Security Agency (NSA).(25) Similares aspiraciones tuvieron muchos de los pioneros que constituyeron la internet 1.0.
En la actualidad, la tecnología blockchain despierta también las esperanzas en la “internet 3.0”. Sin embargo, los hackers antisistemas(26) del Silicon Valley no habían tomado en cuenta las poderosas fuerzas sociales que operan en defensa del statu quo, es decir, las instituciones como garantías del valor, la legitimidad y la seguridad. Las instituciones centralizadas ocupan este lugar en las creencias generalizadas acerca de cómo debe funcionar una sociedad. El fracaso de las expectativas de horizontalidad, transparencia y autonomía se hizo evidente después de internet 2.0 cuando las redes sociales y las empresas pioneras quedaron a merced de los oligopolios (Facebook, TikTok, Twitter, Alibaba, WeChat, Telegram, Uber, Amazon y Airbnb, entre otros). Las tecnologías de cadena de bloques tiene la potencialidad de eliminar a estos intermediarios, lo que abre nuevas expectativas, tal vez utópicas, de que las personas puedan forjar sus propios lazos de confianza para construir redes sociales y acuerdos comerciales en sus propios términos.(27)
La geopolítica de las últimas décadas se caracterizó por la emergencia de nuevos actores oligopólicos que trajeron aparejados conflictos inéditos. Las mayores corporaciones tecnológicas comenzaron a asumir los clásicos roles estatales como la recopilación de información, no solo en mayor cantidad sino también con mayor detalle que cualquier oficina gubernamental. También lograron la generación del control y censura de los discursos que no comulgan con sus intereses, la monetización de las interacciones sociales y el desarrollo de monedas propias (como la moneda libra propugnada por Facebook).
En el siglo XXI surge un “nuevo orden” donde los Estados nacionales van perdiendo soberanía frente a las corporaciones tecnológicas. El entramado relacional entre las corporaciones transnacionales y los Estados sugiere que los intereses no son unidireccionales ni se reducen a un simple antagonismo lineal. Los Estados siguen protegiendo sus intereses nacionales y frente al clásico proteccionismo están las contradicciones y conflictos de las empresas que operan entre Estados. También los Estados ofrecen contratos como forma de establecer alianzas con las empresas. Más allá de las protestas antiestatales de los máximos conglomerados los Estados y las corporaciones se acoplan beneficiándose principalmente éstas últimas, protegiéndose de otros Estados competidores mientras unos y otros extienden sus capacidades en otras jurisdicciones.
Dentro de los ejemplos más recientes, en el contexto de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, Microsoft detectó y bloqueó un ciberataque de la inteligencia rusa dirigido a los ministerios gubernamentales e instituciones financieras de Ucrania.(28) En la misma dirección, Elon Musk envió a Ucrania las terminales de internet que fueron diseñadas para funcionar con satélites que orbitan en el espacio para proporcionar acceso en línea.(29)
En el caso de Ucrania, el sistema financiero internacional y los Estados operaron al unísono. La Unión Europea, los Estados Unidos y sus aliados acordaron aislar a varios bancos rusos del principal sistema de pago internacional, Swift, la red de alta seguridad que facilita los pagos entre 11.000 instituciones financieras en 200 países. Los activos del Banco Central de Rusia fueron congelados, lo que limitará la capacidad de Rusia para acceder a sus reservas en el exterior. También Visa y Mastercard bloquearon a los bancos rusos.
Muy diferente fue la reacción de las empresas de blockchain. Binance, la casa de cambios más grande del mundo, sostuvo que no bloqueará todas las cuentas rusas a pesar de la solicitud de Ucrania, sino solo las cuentas de aquellas personas que hayan sido sancionadas.(30)
De la misma manera, Jesse Powell, cofundador y CEO de Kraken, una de las mayores casas de intercambio de criptomonedas y banco con sede en los Estados Unidos fundada en 2011, tuiteó frente a las acusaciones de Hillary Clinton y el pedido de Mykhailo Fedorov, el viceprimer Ministro de Ucrania y ministro de Transformación Digital de bloquear las direcciones de los usuarios rusos:
Entiendo el motivo de esta solicitud, pero, a pesar de mi profundo respeto por el pueblo ucraniano, @krakenfx no puede congelar las cuentas de nuestros clientes rusos sin un requisito legal para hacerlo (...) Si fuéramos a congelar voluntariamente las cuentas financieras de los residentes de países que atacan injustamente y provocan violencia en todo el mundo, el primer paso sería congelar todas las cuentas estadounidenses. En la práctica, esa no es realmente una opción comercial viable para nosotros.(31)
Esto no es nuevo si consideramos que antes de la invasión rusa a Ucrania, el gobierno de los Estados Unidos estaba preocupado porque las criptomonedas pudieran atenuar el impacto de las sanciones económicas. Como en el caso de Irán, Venezuela (petro) y Rusia (cripto rublo) que utilizan la minería y las criptomonedas para eludir los embargos comerciales.(32)
En 2022 en el contexto de la guerra, los ucranianos están usando criptomonedas para eludir el colapso del sistema financiero de su país. En dirección opuesta, Rusia está aprovechando las criptomonedas ante las sanciones económicas.
Hace unas semanas habíamos escrito para este prólogo lo siguiente:
Es dable imaginar que países como la Argentina puedan concertar con países en similares condiciones para constituir un mercado de criptomonedas. En la literatura sobre el tema aparece frecuentemente la idea de utilizar la criptomoneda para escapar de la dependencia de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la atadura al dólar en el comercio mundial.
Este párrafo resulta una obsoleta ingenuidad dada la forma en que el escenario cambió radicalmente por las iniciativas del FMI y los Estados Unidos.
Sin embargo, a lo largo de estas páginas hemos señalado que las criptomonedas son nada más que una aplicación de la tecnología de fondo, las cadenas de bloques (blockchain). Es hacia este campo que deberán orientarse los esfuerzos de investigación y desarrollo.
Frente a la dirección que están tomando los desarrollos tecnológicos en manos de los poderes fácticos decisivos en escala global, los países como la Argentina, caracterizada por un considerable capital humano en el campo de la ciencia y la tecnología, deberían priorizar la investigación y experimentación que les permitan situarse en la primera línea de los cambios productivos y sociales que se avecinan.
La implementación de la tecnología blockchain tanto en el Estado, como las empresas privadas y de servicios públicos, particulares, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, entre otras, según varios expertos, permitirían un desarrollo más eficaz, más auditable y transparente de los recursos sociales y económicos de la sociedad.
Pero esta razonable y brillante idea no solamente se nos ocurrió a nosotros ni es algo para ir pensando con mucho tiempo. El 7 de marzo de 2022 comenzó a revelarse la letra chica del memorándum de la Argentina con el FMI respecto del mayor endeudamiento de este organismo a lo largo de toda su historia.
Si hiciera falta un único argumento para probar la importancia decisiva de las criptomonedas en la actualidad y, sobre todo, en el futuro del mundo el FMI lo ha dejado claro en forma inapelable.
En uno de los incisos de las exigencias del FMI se dice taxativamente que la Argentina se compromete a no utilizar criptomonedas. Estamos metidos de lleno en la bisagra entre la geopolítica y el salto tecnológico que se está produciendo a nivel global. ¿Puede la Argentina permanecer impasible?
Si la Argentina no se ocupa del nuevo mundo cripto, el mundo cripto se ocupará de la Argentina.
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Kharpal, Arjun (2022): “World’s biggest crypto exchange Binance says it will not block all Russian accounts despite Ukraine request”, CNBC, 28 de febrero de 2022 https://www.cnbc.com/2022/02/28/binance-will-not-block-russian-accounts-after-ukraine-request.html
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1 Como antecedente se puede mencionar a David Chaum que introdujo la idea del dinero digital en 1983 y fundó DigiCash en 1989. http://www.hit.bme.hu/~buttyan/courses/BMEVIHIM219/2009/Chaum.BlindSigForPayment.1982.PDF
2 Lewis, 2018.
3 Aún existe el rol del auditor, el coordinador que mantiene la lista de las transacciones y balances y quien valida y ordena las transacciones. Básicamente es un rol de control. La solución consiste en que cualquiera pueda ser un auditor desde cualquier lugar sin pedir permiso a nadie y sin jerarquías, todos los auditores mantienen los mismos libros de registro completos. Y todos los auditores, dondequiera que estén, llevan los mismos libros completos de registros y son pares de igual antigüedad, con cheques y balances tales que, si un solo auditor se viera obligado a tratar de censurar una transacción o manipular la base de datos, los demás lo ignorarían o excluirían. Es decir, la solución es que los libros estén replicados en miles de nodos de la red lo que permite que no puedan ser alterados.
4 Ídem.
5 Ídem.
6 Cada transacción de bitcoin consume 1173 kilovatios hora de electricidad. Es el volumen de energía que podría abastecer a un hogar estadounidense típico durante seis semanas.
7 Por ejemplo, un nuevo estudio de Juniper Research descubrió que las pérdidas de los comerciantes por el fraude de pagos en línea superarán los $ 206 mil millones acumulados durante el período entre 2021 y 2025. Esta cifra, equivalente a casi diez veces los ingresos netos de Amazon en el año fiscal 2020. Las pérdidas por fraude fueron de $ 9,3 mil millones en 2021. Fuente: https://www.juniperresearch.com/pressreleases/online-payment-fraud-losses-to-exceed-206-billion
8 Ídem.
9 Ídem.
10 Se trata de empresas nuevas, formadas por tecnólogos e inversores y quienes median entre ellos en calidad de recaudadores de fondos. Las startup buscan explotar nuevas tecnologías que presenten importantes posibilidades de crecimiento.
11 Tapscott y Tapscott, 2016.
12 Todas las monedas son consideradas token, pero no todos los tokens son monedas (por ejemplo, un token puede ser una obra de arte, una pieza musical o un libro). Un cripto token representa lo que una persona posee mientras una criptomoneda denota lo que una persona es capaz de poseer.
13 Usamos la palabra en inglés original dada la dificultad para traducirla en un término específico y unívoco.
14 En ethereum el costo de transacción se llama gas fee y consiste en las tarifas de transacción que los usuarios pagan a los mineros en un protocolo de cadena de bloques para que su transacción se incluya en el bloque. En cambio, solana es mucho más barata que ethereum a un costo promedio por transacción de $0.00025. Las tarifas de gas de ethereum fluctúan ampliamente. Han ido desde unos pocos centavos hasta $100 dólares estadounidenses. Y estos son solo para transacciones simples.
15 Con una capitalización de 79 mil millones de dólares americanos.
16 Con una capitalización de 50 mil millones de dólares americanos.
17 Crowdfunding es la utilización del capital de numerosos individuos a través de pequeñas aportaciones.
18 Ídem.
19 La transparencia de las cadenas de bloques no es atractiva para los negocios que requieren cierto nivel de confidencialidad. Por eso se crearon las cadenas de bloque privadas para las comunicaciones entre negocios. Son muy útiles para una empresa que interactúa con otra empresa para compartir flujos de trabajo, procesos o activos. Los servicios financieros fueron la primera industria que entendió la revolución de la tecnología de la cadena de bloques.
20 Casey y Vigna, 2018.
21 Ídem.
22 Ídem.
23 Ídem.
24 Ídem.
25 Ídem.
26 Himanen, 2004.
27 Ídem.
28 Unas pocas horas antes de que los tanques rusos comenzaron a entrar en Ucrania, se dispararon las alarmas dentro del Threat Intelligence Center de Microsoft, advirtiendo de una pieza nunca antes vista de malware “limpiador” que apareció dirigida a los ministerios gubernamentales e instituciones financieras del país. En tres horas, Microsoft desmanteló el malware, lo llamó “FoxBlade” y notificó a la principal autoridad de ciberdefensa de Ucrania. Los sistemas de detección de virus de Microsoft se actualizaron para bloquear el código, que borra, “limpia”, los datos en las computadoras en una red (Sanger, Barnes y Conger, 2022). En: https://www.nytimes.com/2022/02/28/us/politics/ukraine-russia-microsoft.html
29 Ives, 2022.
30 “Como plataforma neutral, no congelaremos las cuentas de ningún usuario de ningún país sin una requisitoria legal. Y en este momento difícil, no se deben alentar acciones que aumenten la tensión para impactar los derechos de personas inocentes”, dijo a CNBC Johnny Lyu, CEO de KuCoin, en un comunicado (Kharpal, 2022).
31 Jesse Powell, @jespow, Twitt 27 de febrero de 2022.
32 Heilweil y Stewart, 2022. Popper, Matsnev y Herrero, 2018.
Gustavo Simona
“Alejandro, el más grande general, tuvo por maestro a Aristóteles. Siempre he pensado entonces que mi oficio tenía algo que ver con la filosofía”.
Juan Domingo Perón, Mendoza, 1949
¿Qué hace un filósofo hablando de economía? Del dinero, del valor o diciendo, si es que lo hace, cosas como “encaje”. No puede hacerlo. No debe, en tanto tiene que reprimir su intervención la falta de procedencia. La división del saber en disciplinas construye, junto a su orden, una suerte de código de honor ante el eventual cruce de fronteras. Varios prefijos de la lengua han intervenido ya en el curso de la historia epistémica para complicar el ejercicio de este honor: las llamadas transdisciplinas. Más que violaciones de un código, son exigencias de la honra. Pero el código indica lo que, en principio, pasa a quien aterriza en campo de enunciados ajenos: no debería estar allí. Y si lo está, tendrá que dar razones de ello; o lo que llamamos “expresar un aporte”, justificar la anticipada sensación de una pérdida del tiempo. Sensación “justa”, en cuanto acorde con la época disciplinaria.
Su primer salvoconducto será el modo adverbial. No pudiendo usurpar el sustantivo, el filósofo hablará de economía “filosóficamente”. No es fácil saber de qué trata este discurso, no al modo, al menos, en que entendemos hablar “tranquilamente” o “esporádicamente”, por ejemplo. Pero el adverbio es donador de apariencias, aun cuando el intento sepa o no concretarse. Se tratará, tal vez, de alguna consideración general, o del enganche de una situación puntual con una reflexión extraída del cofre del pensamiento filosófico, una cita antigua, que parezca unirse al contexto analizado. Una indicación. O puede que sea un adorno, ornamento alegre que justifica amablemente la intromisión atrevida. Casi una receta: un problema del presente, dos citas de Nietzsche o similar, una prescripción sanadora o portadora de esperanza. Y el filósofo ha hecho su donación. Espera luego la recepción, con humildad, siempre con una palma abierta que reconoce la intromisión y muestra la voluntad franca de la contribución que pueda o no aportar. Esto es lo de menos, pues no le es reprochable al filósofo la dimensión del aporte, el alcance efectivo de su intención. Hace su donación y si la recepción no es cálida o resulta indiferente, sabrá de la dificultad de expresarse en tiempos poco filosóficos. Alicaído quedará un rato, hasta que una nueva disciplina convoque su aporte adverbial. Tanto es así, tan recurrente es esta situación, que tal vez ya no vemos —por eso— a un filósofo hablando de filosofía. Pero esta es otra cuestión, dado que hoy el filósofo hablará de economía. Aunque su pretensión, ardua, será no hacerlo filosóficamente. Pero si no lo hace así, ¿cómo podrá hablar de lo que no puede, de lo que no debería?
Hace un tiempo ya, el filósofo dedicó similares preocupaciones para hablar de la enseñanza universitaria. Explicó que la filosofía, arrinconada por las especificaciones cada vez más precisas e interiores que tomaban las distintas disciplinas del saber, vivía necesitada del auxilio gramatical de los complementos preposicionales. Los complementos trabajan en la lengua para aclararnos sustantivos; desde la medialuna de grasa o de manteca a la filosofía del lenguaje o de la ciencia, los complementos preposicionales del nombre auxilian a la comunicación de actividades, cosas e intenciones. Y hacen esto bajo la premisa de que el nombre, la cosa, de lo contrario, quedará algo indeterminado, menos comprendido, de algún modo, ausente. Entonces, para sacar a la filosofía de este samaritanismo que hace perdernos cada vez su propio carácter, el filósofo propuso aquella vez una actitud, o la necesidad de un efecto en el filosofar: la obligación de turbar. Conmover o negar. Es lo mismo, la negación conmueve al desafectar por un momento la realidad de las cosas de su situación. Y es lo que pide, al menos en sus principios, el comportamiento experimental que exige el saber disciplinario. Conmover al objeto para complicar su realidad por adquisición de una determinación novedosa, al menos, en cuanto no vista o pensada. Pero la función complementaria, está claro en su definición, no conmueve al objeto de análisis. Más bien parece todo lo contrario, puesto que viene a aclarar una situación ya dada. El complemento preposicional consolida posiciones, no sabe oficiar de turbador de la cosa o, lo mismo, el concepto. Y entonces la filosofía, de golpe, se ve exigida, para cumplir al deber de conmoción que le da su nombre auténtico, a separarse del arsenal complementario de los sustantivos. Es como una conciencia culpable que de a poco asola al filósofo y lo hace preguntar por su acción como tal. Perseguido por su propia lucidez, en su rincón o, si tiene suerte, en la confidencia a unos pocos, se preguntará qué queda para su filosofía sin las partenaires
