Cuando despertamos los muertos - Nicolás Cerruti - E-Book

Cuando despertamos los muertos E-Book

Nicolás Cerruti

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Beschreibung

"'Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe', dice Shakespeare en Macbeth. Darle palabras, pero ¿hay palabras?, ¿qué dolor se duela? Nicolás Cerruti transita, en una emotiva errancia, entre el desgarro y la pérdida, entre las imágenes del umbral de esa habitación donde el amigo yace, entre sus libros, entre la pregunta y su lógica, entre… Una distinta grafía nos habla de dos (o más) planos, intimidades, significaciones en la subjetividad del autor en el diálogo con su amigo muerto y a la vez con sus notas; notas sobre el síntoma, el trauma, el lugar del analista, las notas del amigo y las propias. Por momentos una amorosa profanación, por otros un ritual, tan necesario en el duelar, un ritual de despedida e iniciático a la vez.  Pero se trata, nos dice el autor, de encontrar una nueva narrativa, una narrativa para lo que no tiene palabra, que alcance a lo indecible sin nunca agotarlo. Ni trabajo ni elaboración, nueva narrativa. Dice Cerruti: 'Al muerto, como al trauma, como al síntoma, hay que hacerle un lugar. Hacerle un lugar no es un hecho fortuito, aunque algunas veces se parezca a un acontecimiento. Tampoco es un trabajo, como quien se pone manos a la obra, sabiendo lo que se debe hacer. Más bien es como una escritura, como el vínculo con la escritura'. Y allí va el autor, en la conversación con Javier Galarza, su amigo; conversación que continúa…" (Gabriela Insua).

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Seitenzahl: 106

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Nació en Buenos Aires. Se convirtió en Psicólogo (UBA), lo que tolera mejor ejerciendo el psicoanálisis. Fue primero concurrente, y luego formador y supervisor, en el Hospital José T. Borda. Dictó conferencias y charlas en torno a James Joyce en diversos Centros de Salud, buscando siempre despatologizar al artista.

Por el lado de la escritura, ésta se lo llevó por delante, haciéndole la vida más vivible. Tal vez algo de ello lo propulsó a comenzar su carrera como editor. Trabajó en editoriales especializadas en psicoanálisis (La docta ignorancia, Letra Viva) y para autores y autoras en lo que llamó: Encuentros de edición. Desarrolló proyectos y dirigió colecciones que vinculan la literatura y el psicoanálisis; la música y el psicoanálisis; así como también colecciones de narrativa. Coordinó por diez años la sección de literatura en el portal elsigma.com.

Cree que principalmente fue la conjunción de todo este recorrido, y el amor por los libros, lo que lo decidió a crear este proyecto que hoy se llama Las Furias editora.

Publicó en narrativa: Disculpe las molestias ocasionadas (cuentos, 2009), La voz en off (novela, 2012), Errancia a diario. Elogio del caminar (2020), Matalo (2022), y en ensayo psicoanalítico: ¡Cuidado con la música! (2014), Bellas y bestias (2015), Lo absurdo y el humor (2017), ¿Usted está aquí? (2020), Deconstruyendo al Joyce de Lacan (2021) entre otros libros.

Cerruti, Nicolás

Cuando despertamos los muertos. Síntoma, trauma, nuevas narrativas psicoanalíticas / Nicolás Cerruti; editado por María Magdalena. 1! edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Las Furias, 2024.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-82920-8-3

1. Psicoanálisis. 2. Ensayo Literario. I. María Magdalena, ed. II. Título.

CDD 150.195

EDICIÓN María Magdalena

DISEÑO Romina Luppino

Edición en formato digital: mayo de 2024

ISBN 978-987-82920-8-3

No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su almacenamiento en un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio electrónico, mecánico, fotocopia y otro método, sin el permiso del editor.

Conversión a formato digital: Numerikes

«Quizá fuera eso lo más duro de su fallecimiento: la ausencia repentina y brutal de sus conversaciones».

DAVID FOENKINOS

«Quizá fuera eso lo más duro de su fallecimiento: la ausencia repentina y brutal de sus conversaciones».

DAVID FOENKINOS

A la memoria de Javier Galarza

«Hoy, lo ético es asumir que uno no sabe tantas cosas, que es mejor, en este tiempo, no conformarse con respuestas fáciles, sino abrir más preguntas, moverse, intentar salvar algo».

La religión Hölderlin

JAVIER GALARZA

 

 

«… descubrir qué preguntas no tienen respuesta y no darles respuesta: esa es la habilidad más necesaria en tiempos convulsos y oscuros».

Conversaciones sobre la escritura

URSULA K. LE GUIN

El instante

 

«En el tiempo psíquico, puede llevarnos años comprender un instante. A veces entendemos un gesto o una conversación varias décadas después».

La religión Hölderlin

JAVIER GALARZA

 

«Tocamos un tiempo que nos evidencia la fragilidad de la vida a cada instante».

La religión Hölderlin

JAVIER GALARZA

 

 

Javier Galarza murió un domingo 24 de Julio del año 2022, o el lunes 25 o el martes 26. Así de extensa, así de imprecisa fue su muerte… como en su vida, siempre lo rondaba un misterio. Un misterio que no sabría cómo decirlo. Un saber que nunca será suficiente para el decir de la muerte.

Un gran poeta se nos fue por el Covid-19, cuando todos nos estábamos «relajando». Unos días le hubiesen bastado para encontrarse físicamente con su último libro, La religión Hölderlin, publicado por Llantén. No llegó. Como tampoco llegó a ese otro libro, Fragmentos de un diario de infierno, de Antonin Artaud, en su nueva traducción de Walter Romero, que Las Furias editora le pidió intervenir. Él estaba tan convencido de que su labor había terminado como yo de que teníamos que seguir dialogando y tomando decisiones. Las decisiones quedaron de mi lado (y del lado de María Magdalena, también editora de Las Furias), pero el diálogo no… sigo conversando con Javier. Repaso los mails, los temas que nos interesaban; cómo podía, con él, expresar, materializar ciertas ideas que por mí mismo no lograba aclarar. Él me decía: «la vida es demasiado corta para cambiar de barca a mitad del río». Consideraba que no era tan malo lo que nos estaba pasando: dedicarnos a la escritura. Me había comentado un tiempo antes lo que charló con María Malusardi (otra gran poeta). Él le dijo: «si tuviera una crisis familiar, en vez de hacer todo a un lado, mantendría intacta sólo esa habitación que es la escritura, el trabajo en esto, los amigos que acompañan, los alumnos y proyectos. Eso que uno construyó desde lo propio». Ahora me quedo pensando: lo propio… ¿qué será?

Fue un gran interlocutor. Eran enriquecedoras no sólo sus palabras, sus consejos ofrecidos con cierto cuidado, sino esas lecturas de poetas que él siempre filtraba en los diálogos. Eso es lo que más extraño. Su voz recitando espontáneamente un poema.

Sigo dialogando porque Javier también quería que ese diálogo, con otros, prosiguiera. «Suelo pensar que este tiempo va a desembocar en algo, en otra cosa, y de allí mi apuesta a los grupos», me dijo en uno de sus últimos mails.

 

×

 

Lo mismo que te mata te da vida, podría ser uno de sus lemas. Entonces, cómo no recordar las charlas en torno al Finnegans Wake. Cuenta la leyenda que este título surge de la canción preferida del hermano de James Joyce, Stanislaus. La canción se llama Finnegan’s Wake, con el apóstrofo, el mismo que Joyce extrae para cambiarle el sentido a la frase. Eso es trabajar con el lenguaje, sustraer algo, propiciar un detalle mínimo, y todo el universo cambia. Así lo hacía Javier en sus correcciones —que ahora llamo diálogos—, pues tenía mucho de psicoanalista. La canción habla del agua de la vida, el whisky, que se vuelca en el velatorio de Finnegan y gracias a eso resucita. Al despertar increpa a sus deudos por el escándalo que están armando en esa hora tan aciaga. Lo mismo que mata —Finnegan era un borrachín—, resucita —el whisky impregna su ataúd y lo despierta—. James Joyce quería el despertar de Irlanda y por eso generó ese libro de sueño indigerible en todas las lenguas posibles. Javier diría: «Suelo pensar que hay una trama simbólica hecha de lenguaje donde cada poeta aporta su propia voz»1. Aparece lo propio de nuevo, insistiendo. Su propia voz… tejida de una trama de voces.

 

×

 

Este libro habla de un despertar. O por lo menos intenta hacerse una pregunta con ello. Como el libro de Javier, La religión Hölderlin, que, intuyo, quiere lograr algo en este sentido.

Ahora bien, una aclaración. La ficción que recreo e interviene en el planteo del libro tiene un motivo. Una vez pensé en escribir una novela donde el personaje principal se hacía cargo de todas las lecturas abandonadas por su amigo, tras su muerte. Cuando fantaseé qué biblioteca me gustaría leer, qué subrayados, qué libros inconclusos, pensé en Javier Galarza. Pero luego me eché para atrás, dado que me producía horror escribir como si él estuviese muerto. Así que sustituí ese punto de referencia y lo volqué sobre mí. El muerto era ahora yo. Escribí una parte de lo que aquí se encuentra y a las dos semanas Javier murió. Ese estatuto de casi premonición me devastó. No pude ir a su entierro, congregarme con los suyos que también eran algunos de los míos. Necesité un rito personal para acercarme a toda la tierra tirada sobre él. Un ritual poético, musical, acompañado de María Magdalena, que vio cómo le puse un borde entre piedras, tablones y palabras, a todo aquel montículo de tierra desbordante.

Mi mayor temor debió ser afrontado sin embargo cuando accedimos a trasladar todos sus libros. Entramos aquella vez en su habitación de San Telmo, con su amada ventana de un antiguo convento, para transportar, junto con otros (su hermana Marcela, Natalia Litvinova, María Magdalena, Tom Maver, Emiliano Campos Medina y Marisa Negri), sus libros, hacia un lugar donde fuesen conservados, cuidados, protegidos por manos amorosas. Se le dio el nombre de Biblioteca inabarcable, un significante que María Magdalena supo recortar de lo que el mismo Javier enunciaba… Lo propio, lo inabarcable, con otros.

 

×

 

Toda muerte es inabarcable, por el contexto de pregunta que inaugura. Es la muerte la que nos planta primero ese dispositivo de una pregunta sin respuesta. Como lo es el síntoma. Como lo es el trauma. Por eso es que he pensado el libro rastreando este triple motivo, que podría traducirse en escrituras, para hacer surgir de ello algo que llamaré nueva narrativa. Pensé que el libro debía tener un costado clínico, dado que no hay mejores escritores que los analizantes cuando cuestionan sus historias, cuando se meten en la trama íntima de sus días, cuando nos traen sus sufrimientos y hacen algo otro con ello. En definitiva, cuando traen lo propio y le dan otra propiedad al pasarlo por un análisis.

Pienso que no había forma alguna de que me pusiera clínico (y a su vez analizante) si no era por estar afectado de esta muerte. «Lo que afecta pide relevo, reposición (…) Lo que afecta nos requiere»2. Lo que afecta pide… se disemina… como un virus, implica un cuerpo. Habita un cuerpo. Este libro trata de lo que afecta, al punto que eso lleva a la escritura. Por eso dialogo tanto con Javier y su último libro, porque él dialoga con todos nosotros desde allí… intentando que rompamos un poco nuestro cotidiano, que nos brindemos al desfasaje, a los márgenes, a lo no dicho o escrito en lo dicho y lo escrito. Como en un psicoanálisis, que él tanto apreciaba.

 

×

 

Escribir y preguntar llevan un mismo motivo: no hay más urgencia3, a la que sin embargo siempre llegamos tarde. He ahí la necesidad del despertar. O su intento: atrapar un instante.

1 Galarza, Javier, La religión Hölderlin, Llantén, Buenos Aires, 2022, pág. 22.

2 Despret, Vinciane, A la salud de los muertos, Cactus, Buenos Aires, 2021, pág. 84.

3 «En la medida en que se escribe o se pregunta, hay algo que urge ser dicho» escribe Javier en La religión Hölderlin, Op. cit., pág. 23.

I ¿PREGUNTAR ES PODER ESPERAR INCLUSO UNA VIDA ENTERA?

«Cuando perdemos el camino la pregunta que nos orienta es la más sencilla. ¿Hacia dónde estaba yendo? ¿Qué era la poesía?».

La religión Hölderlin

JAVIER GALARZA

«Él comprendió justamente que los muertos sólo están verdaderamente muertos si dejamos de darles conversación, es decir conservación».

A la salud de los muertos

VINCIANE DESPRET

La pregunta es escucha

«Ah, él me pregunta, me pregunta… / y quiere como adelantar, tímidamente, / una suerte de manecillas / hacia un secreto mío, o nuestro, que él desearía, al parecer, / poner de pie / y unirlo al suyo…».«El jacarandá»

JUAN L. ORTIZ

 

Mi decisión es no trabajar en la respuesta, sino en la escucha. Pues ese es el valor de la pregunta. Por eso es clínica. La pregunta está ahí, junto al espacio transferencial. «Junto»: arma el espacio transferencial de otro modo. Tal vez más íntimo. Tal vez más éxtimo. ¿Quién lo sabe? (La transferencia no deja de estar abierta al Otro, pero no es ese aspecto el que quiero resaltar ahora). La pregunta está ahí, es de cada quien. De cada quien con sus otros. Aunque venga del analizante, aunque se encarne en el analizante, hace del analista otro y, a veces, hace al analista analizante.

La pregunta, una pregunta, según Eliot Weinberger, no es ni verdadera ni falsa, sino «pensamiento suspendido». Esto para mí es una revelación que encontré leyendo las obras completas de Juan L. Ortiz; que, como suele pasarnos en la sensación del déjà vu, nos sorprende por lo ya vivido. O también: «Las preguntas, como los poemas, como las fórmulas sagradas, son la articulación del deseo»4