9,99 €
¡Relativiza tus problemas y… carpe diem!
¿Sientes que tus preocupaciones influyen demasiado en tu vida? ¿No sabes cómo cambiar tu mirada sobre el mundo?
En esta guía práctica encontrarás todo lo que necesitas saber sobre cómo dejarte llevar, que te permitirá aprender a mantenerte en el instante presente y a no exagerar las inquietudes.
En tan solo 50 minutos, conseguirás:
• Identificar las actitudes que frenan una relativización de las preocupaciones, como el control y el apego, y descubrir la influencia de la mente en el proceso de dejarse llevar
• Aceptar tus límites y tus emociones para cambiar tu forma de mirar el mundo
• Ser constante con unos breves consejos para mantener una actitud más relajada
SOBRE 50MINUTOS.ES | Salud y bienestar
50MINUTOS.ES te ofrece los mejores trucos y consejos para lograr que te sientas satisfecho en tu día a día. Si lo que necesitas es un cambio que transforme tu vida, ¡no sigas buscando!
Nuestras obras combinan conocimientos teóricos con testimonios y casos prácticos que solventarán todas tus dudas y te ayudarán a superar tus problemas sin perder el tiempo.
¿A qué esperas para darle un giro a tu vida?
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Seitenzahl: 37
Veröffentlichungsjahr: 2018
Dejarse llevar: una expresión muy utilizada en la actualidad, pero que pocos entienden realmente. A menudo, se nos presenta la noción como una obligación, como un objetivo que alcanzar, y como algo fácil de hacer. ¿Nunca has escuchado cómo alguien de tu entorno te aconsejaba que te dejaras llevar cuando estabas atormentado o estresado? Sin embargo, ¿hay algo más difícil que dejarse llevar, precisamente cuando nos sentimos atrapados por nuestros problemas?
Algunos filósofos, como Alexandre Jollien, nos invitan a «dejar incluso el dejarse llevar»1 (Jollien 2012), es decir, a no considerar el dejarse llevar como una nueva obligación, sino más bien como la posibilidad de aceptar sin dramas algunos acontecimientos desagradables o contra los que no podemos hacer nada, y relajarnos. Esto no significa tener una actitud derrotista o pasiva. ¡Al contrario!
Para que puedas comprender mejor esta noción, incluimos una pequeña historia muy concreta, que los estudiantes de psicología conocen:
En Malasia, existe una práctica de caza tradicional de los monos que consiste en cortar una nuez de coco en dos, vaciarla para poner unos granos de arroz y volver a cerrarla dejando una pequeña apertura. El mono, seducido por las frutas colgadas de los árboles, mete la mano en la nuez de coco para coger el arroz. Atrapado por la nuez de coco que se cierra, se pone a gemir y a gritar, aunque es totalmente capaz de sacar la mano y escapar de los cazadores. ¿Por qué el mono no suelta el arroz para salvarse? Porque se aferra demasiado a su botín. Y esto es lo que nos ocurre a nosotros también. Nos aferramos a nuestros pensamientos porque nos falta perspectiva, distancia.
Aunque es cierto que tenemos que enfrentarnos a muchos más problemas que los monos, dado que somos seres pensantes y que solemos complicarnos la vida, también tenemos la capacidad de observarnos y de corregir nuestro comportamiento para no dejarnos guiar más por nuestros automatismos.
El objetivo de esta obra es definir con mayor precisión el concepto de dejarse llevar, presentar distintas técnicas para dirigirte hacia este relajamiento —que, volvemos a insistir, no es una renuncia o una derrota, sino un bienestar mayor— y ayudarte a poner en práctica estas técnicas en función del contexto.
1. Cita traducida por 50Minutos.es
Para comprender mejor el concepto de dejarse llevar, hay que interesarse por la idea contraria, a la que podríamos asignarle la palabra «retener», y que encerraría las nociones de control y de apego excesivo.
Para adaptarnos al mundo, necesitamos referencias que creamos desde nuestra infancia. Construimos nuestra visión del mundo a través de nuestra educación y de nuestro entorno, pero también gracias a nuestra personalidad. Esto nos da una consistencia y nos permite establecer una interacción más o menos armoniosa con lo que nos rodea. Controlar o querer controlar una situación nos tranquiliza. Y cuando perdemos ese poder, el estrés se apodera de nosotros.
«Llamo a la guardería al menos tres veces al día para asegurarme de que todo va bien con Ulysse y, por lo general, así es. Las cuidadoras me dicen que no sirve de nada que llame y que esto les perturba un poco su trabajo, pero no puedo decidirme a pasar un día entero sin asegurarme de que las cosas están bien. Si no lo hago, vivo en un estado de angustia terrible» (Cécile, 29 años, madre de un niño de 6 meses).
