Del laboratorio al mercado - Álvaro Ossa Daruich - E-Book

Del laboratorio al mercado E-Book

Álvaro Ossa Daruich

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Beschreibung

¿Cómo convertir un resultado de investigación en un producto de alto impacto? ¿Qué rol juega la estrategia de protección intelectual en el éxito de este proceso? ¿A través de qué mecanismos es posible llegar al mercado con un resultado de base científico-tecnológico? ¿Qué se necesita para fortalecer la relación entre el mundo académico y el sector socio-productivo? Estas son algunas de las preguntas que intenta responder el presente libro, pensado y escrito desde la realidad de Latinoamérica. Del laboratorio al mercado pretende ser un apoyo para todos aquellos que quieran que sus resultados de investigación se conviertan en bienes o servicios que impacten en la calidad de vida de las personas, mediante su transferencia a empresas o instituciones, o a través de la generación de emprendimientos de base tecnológica. Escrito en un lenguaje sencillo y directo, y presentando casos de éxito, este libro se convertirá en un material imprescindible para estudiantes, investigadores, emprendedores y gestores tecnológicos de universidades y centros de investigación involucrados en el proceso de transferencia de innovaciones que nacen en el mundo académico.

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Seitenzahl: 336

Veröffentlichungsjahr: 2024

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EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión Cultural

Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile

[email protected]

lea.uc.cl

DEL LABORATORIO AL MERCADO

Segunda edición

Álvaro Ossa Daruich

© Inscripción N° 2024-A-7651

Derechos reservados

Agosto 2024

ISBN N° 978-956-14-3308-3

ISBN digital N° 978-956-14-3309-0

Diseño: Soledad Poirot Oliva

Infografías: Catalina Fuentes Cano

CIP-Pontificia Universidad Católica de Chile

Nombres: Ossa Daruich, Álvaro, autor.

Título: Del laboratorio al mercado / Álvaro Ossa Daruich.

Descripción: Segunda edición. | Santiago, Chile: Ediciones UC | Incluye bibliografía.

Materias: CCAB: Ciencia y tecnología | Ciencia y tecnología – Aspectos económicos | Transferencia de tecnología | Innovaciones tecnológicas – Comercialización

Clasificación: DDC 600 –dc23

Registro disponible en: https://buscador.bibliotecas.uc.cl/permalink/56PUC_INST/vk6o5v/alma997541489403396

La reproducción total o parcial de esta obra está prohibida por ley. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y respetar el derecho de autor.

Diagramación digital: ebooks [email protected]

Para Ofelia, a quien admiro, y para Olivia y Alicia, quienes me inspiran.

Índice

Introducción

Capítulo 1 | Comercialización de ciencia y tecnología

Transferencia tecnológica

Mecanismos de transferencia tecnológica

Vender o arrendar

Desafíos y barreras de la transferencia tecnológica

Entender el valor de la transferencia tecnológica

Estrechar la relación academia-industria

Mirada de largo plazo

Recursos

Desarrollo tecnológico

Enfoque

Incentivos

Ejemplos de transferencia tecnológica

Gatorade

Tomates cherry

Dispositivos antiterremotos

Enfermedades raras

Purificador de agua

Sistema de desalinización de agua de mar

Mallas de fotoselectividad combinada

Fertilidad asistida

Enfermedad animal

Medicina de precisión en diagnóstico de nódulos tiroideos

Proceso de ideación

Vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH)

Technology push versus demand pull

Bootleg Research

El contexto histórico y las políticas de apoyo

Estados Unidos

Europa

Latinoamérica

Capítulo 2 | Validación comercial

Aspectos relevantes de la validación comercial

Oportunidad de mercado

Problema y solución

Propuesta de valor

Producto mínimo viable

Análisis técnico y comercial

Estado de desarrollo

Propiedad intelectual

Análisis del mercado

Aspectos regulatorios

Aspectos financieros

Capítulo 3 | Propiedad intelectual

Aspectos claves de la propiedad intelectual

¿Por qué proteger?

Clasificación de la propiedad intelectual

Derechos de autor y derechos conexos

Derechos de autor

Derechos morales

Derechos patrimoniales

Derechos conexos

Derecho del intérprete

Derecho del ejecutante

Productor fonográfico

Excepciones y limitaciones

Propiedad industrial

Patentes de invención

Modelos de utilidad

Trazado de circuito integrado

Dibujos y diseños industriales

Registro de variedades vegetales

Marcas

Indicación geográfica y denominación de origen

Registro de internet

Secreto comercial

Protección de programas computacionales

Estrategia de protección intelectual

Capítulo 4 | Comercialización de tecnologías

Aspectos claves de la comercialización

Tipos de acuerdo

Contrato de cesión

Contratos de licencia

Opción de licencia

Negociación de contratos

¿Cuándo comercializar?

Búsqueda de interesados

Preparación

Condiciones de un contrato de licencia

Negociación

Firma y seguimiento

Capítulo 5 | Emprendimiento basado en ciencia

Aspectos claves del emprendimiento basado en ciencia

Consideraciones de un emprendimiento basado en ciencia

Perfil del emprendedor

El equipo

Desarrollo comercial

Pacto de accionistas

Importancia del exit

Condiciones habilitantes

Capacidades emprendedoras

Apoyo institucional

Políticas públicas

Financiamiento

Capítulo 6 | Financiamiento

Etapas de financiamiento

Mecanismos de financiamiento

Subsidio estatal

Desde las 4F a las 3F+S

Inversionistas ángeles

Family office

Crowdfunding

Capital de riesgo

Corporate venture capital

Private equity

Otros

¿Cómo levantar inversión?

El “valle de la muerte”

Capítulo 7 | Gestión de transferencia tecnológica

Aspectos generales de la gestión de transferencia tecnológica

Proceso de transferencia tecnológica

Proceso de creación de emprendimientos basados en ciencia

Gestión de portafolio

Metodología de los cuadrantes

Metodología de los niveles

Nivel de madurez de las tecnologías

Marketing tecnológico

Capítulo 8| Oficinas de transferencia tecnológica

Rol de las universidades en la transferencia tecnológica

¿Qué y por qué una oficina de transferencia tecnológica?

Funciones de una oficina de transferencia tecnológica

Programas de apoyo a la transferencia tecnológica

Concursos de patentes

Financiamiento temprano

Programa de emprendimiento

Internacionalización de tecnologías

Seis reglas de oro para el éxito de una oficina

Compromiso de las autoridades

Reglas claras

Reglamento de propiedad intelectual

Reglamento de creación de spin off

Reglamento de conflictos de interés

Incentivos

Estrategia y estructura

Cultura de transferencia tecnológica

Casos de éxito

Estrategias de fortalecimiento de la trasnferencia tecnológica

Las personas como elemento esencial

Métricas de desempeño

Agradecimientos

Lista de referencias

Introducción

La costa pacífica se caracteriza por ser una zona altamente sísmica. Por años, y desde muchos países, se ha estudiado cómo enfrentar este fenómeno natural de la forma más adecuada para minimizar los efectos de los terremotos. En las últimas décadas, investigadores chilenos han desarrollado tecnología a nivel mundial que ha permitido evitar la destrucción de importante infraestructura y, también, salvar vidas. Poder facilitar este y muchos otros procesos que implican llevar ciencia desde los laboratorios y las salas de clases al mercado, transformada en productos y servicios que mejoren la calidad de vida de las personas, fue la principal motivación que me llevó a trabajar en el mundo de la transferencia tecnológica.

La presente publicación surge de la necesidad de contar con literatura en español que apoye el proceso de gestión tecnológica. Si bien es cierto que existen algunos libros y publicaciones sobre este tema, la mayoría de ellos están en inglés y se basan en realidades anglosajonas que distan de la experiencia y contexto de los países latinoamericanos. La gestión de la transferencia tecnológica varía de región en región y, por ende, es muy importante entender el contexto y el entorno cultural en el que se desarrolla para poder realizarla de manera adecuada. Todo lo anterior me motivó a iniciar un proceso de sistematización de diversas experiencias internacionales, regionales y locales, que se materializa en este libro.

Del laboratorio al mercado está dividido en ocho capítulos que abordan las diversas etapas del proceso de transferencia tecnológica. Cada capítulo puede ser revisado individualmente, como también leerse en diferente orden. El primer capítulo es una introducción a la transferencia tecnológica. Incluye varios casos de éxito y la experiencia de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. El segundo capítulo explica qué es la validación comercial y cómo se realiza. El tercer capítulo aborda los aspectos claves de la propiedad intelectual, distinciones y mecanismos de protección, incluyendo las normas y acuerdos internacionales y la experiencia de la región, en particular de Chile. El cuarto capítulo relata el proceso de comercialización de tecnologías, los tipos de contratos y los mecanismos de negociación más utilizados. El quinto capítulo aborda el tema de los emprendimientos basados en ciencia, sus características y condiciones para su creación. El sexto capítulo, en tanto, repasa las alternativas de financiamiento de acuerdo a las diversas etapas de un desarrollo tecnológico y propone una redefinición del modelo de las 3F. El séptimo capítulo se centra en el proceso de gestión de la transferencia tecnológica, se proponen dos modelos de gestión de portafolio y se explica el concepto de marketing tecnológico. Finalmente, el octavo capítulo habla sobre las oficinas de transferencia tecnológica, los roles y funciones, métricas de desempeño y se proponen las seis reglas de oro para el éxito de una oficina de transferencia tecnológica en Latinoamérica.

El presente libro relata algunos casos exitosos bien conocidos de tecnologías que se desarrollaron en los laboratorios y aulas de universidades y que lograron llegar al mercado para resolver problemáticas concretas, como por ejemplo la bebida isotónica Gatorade, creada a fines de los años sesenta en la Universidad de Florida, en Estados Unidos, o la variedad de tomate cherry, mejorada por dos científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quienes lograron crear un fruto más dulce y jugoso.

Pero además de estos casos emblemáticos, Del laboratorio al mercado cuenta otras historias, más cercanas, que han surgido en los últimos años, y son ejemplos de que es posible impulsar la transferencia tecnológica en Latinoamérica. Este es el caso de los dispositivos antisísmicos creados en la Pontificia Universidad Católica de Chile; de la terapia alternativa para la enfermedad huérfana denominada síndrome de Morquio A, desarrollada por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia; de un sistema de desalinización de agua de mar o unas innovadoras mallas que permiten una mayor efectividad en el control de daño en frutas ocasionado por el sol, ambas creaciones que nacieron en la Universidad de Concepción; de un sistema de purificación de agua desarrollado por el INPA de Brasil. También se destacan los casos de un nuevo método de fertilización asistida, invento que surge de los laboratorios de la Universidad de la Frontera; de un sistema de diagnóstico de tuberculosis bovina desarrollado por científicos de la Universidad Austral de Chile o un test de diagnóstico de cáncer de tiroides creado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Estos son ejemplos exitosos de transferencias tecnológicas que han surgido desde Latinoamérica y están resolviendo problemas en diferentes partes del mundo.

Para que todo lo anterior ocurra, es fundamental impulsar la “triple hélice” de la innovación a través de la articulación de la academia, el Estado y el sector privado. El rol del Estado debe ser permanente y de largo plazo. Muchas veces se cree, en forma errónea, que solo las empresas innovan y que el sector privado es el eslabón fundamental del ecosistema de innovación. Lo cierto es que cada sector tiene su misión y solo el trabajo conjunto y articulado permitirá ver resultados a mediano y largo plazo.

Uno de los aspectos que se plantea en el libro es que cuando se desarrollan políticas públicas en torno al desarrollo de la ciencia y las tecnologías, muchas veces se posterga un eslabón fundamental en la cadena: la gestión de la transferencia tecnológica. Cuando se busca avanzar decididamente en impulsar la innovación basada en ciencia, es necesario profesionalizar la gestión de la comercialización de tecnologías, establecer procesos, crear incentivos, formar personas y desarrollar habilidades necesarias para que todo esto ocurra. Este libro es una guía para dicha profesionalización y gestión.

Del laboratorio al mercado está orientado a públicos diversos, entre ellos, gestores tecnológicos y autoridades universitarias que son los encargados de facilitar el proceso de vinculación academia-empresa; estudiantes de doctorado e investigadores que quieren aventurarse en el mundo de la innovación basada en ciencia; emprendedores científicos interesados en desarrollar y hacer despegar sus negocios; tomadores de decisiones en los ámbitos de ciencia y tecnología, con el fin de que les permita comprender de mejor forma la transferencia tecnológica; y en general a todos quienes estén interesados en la innovación basada en ciencia como motor de desarrollo local y global.

La intención final de quienes trabajamos en este ámbito es que Latinoamérica logre salir de la trampa de los países de ingresos medios, con economías basadas principalmente en la explotación de recursos naturales, transformando a la región en una economía desarrollada, con énfasis en educación, creatividad, innovación, ciencia y tecnología.

Espero sinceramente que este libro ayude a multiplicar la pasión que nos mueve, permitiendo que más actores se sumen a esta apuesta de pensar un futuro en donde las ciencias y la innovación sean protagonistas y logren mejorar la calidad de vida de las personas.

Transferencia tecnológica

La investigación es un proceso intelectual a través del cual se puede aprender algo nuevo o incluso crear cosas que no existen, lo que permite mejorar la calidad de la enseñanza o también mejorar la calidad de vida de las personas, mediante bienes y servicios. Sin embargo, es un proceso complejo y de mucha incertidumbre, y la mayoría de las veces implica recorrer un largo camino para obtener el resultado esperado.

Para lo anterior se requiere un trabajo intensivo de los investigadores y un fuerte apoyo por parte de la institución en donde se realiza investigación, tanto en infraestructura como en medios materiales y apoyo administrativo. Se necesitan también recursos, que mayoritariamente provienen del Estado, disponibles para financiar la investigación con el propósito de generar más y mejor conocimiento que impacte en la sociedad, ya sea por la vía académica, por ejemplo, la formación de personas, publicaciones científicas o tesis de grado, así como por la disponibilidad de resultados de investigación que puedan transformarse en soluciones concretas a los problemas reales del mercado y de la sociedad.

En este sentido, se ha generado cierta controversia respecto de cuál es el verdadero fin de una investigación científica. Hay quienes plantean que la ciencia sirve para conocer mejor el entorno que nos rodea, siendo un estímulo a la actividad intelectual creadora. Por otro lado, están aquellos que piensan que si algunos resultados científicos tienen un potencial de aplicación y pueden resolver un problema concreto de la sociedad, es necesario hacer todos los esfuerzos para que así sea.

En lo que sí hay consenso es en que los investigadores buscan impactar con la ciencia que desarrollan. Existen múltiples formas de hacerlo; por ejemplo, es posible a través de publicaciones científicas o canalizando ese nuevo conocimiento en el proceso formativo de personas, también –como hemos señalado–, resolviendo un problema concreto.

Al proceso de llevar un resultado de investigación al mercado, se le llama transferencia tecnológica o comercialización de tecnologías.

Uno de los aspectos más relevantes para un investigador es la satisfacción de contribuir a la sociedad. Puede ser a través de la generación de un bien o un servicio que resuelva una necesidad, como, por ejemplo, desarrollar un fármaco para curar una enfermedad, llevar adelante un proceso que permita reducir la contaminación industrial o crear un nuevo método que mejore la enseñanza. Dicho de otra forma, lo que se busca es impactar en la mejora de la calidad de vida de las personas mediante el desarrollo científico.

El mundo universitario cuenta con indicadores y metas para progresar académicamente, como es el caso de las publicaciones científicas, pero la transferencia tecnológica también podría implicar un avance en la carrera académica de los investigadores al ser reconocida la actividad de comercialización de tecnología en la evaluación docente. Sin embargo, esto último ha sido implementado por pocas instituciones en el mundo.

Si se mira esto desde el punto de vista financiero, la comercialización de ciencia y tecnologías, podría traducirse en una nueva fuente de financiamiento para investigaciones futuras, además de ganancia económica para los investigadores, dependiendo de si la estrategia de transferencia de resultados de investigación es con o sin fines comerciales.

En este contexto, un desafío radica en que los resultados de investigación no terminen únicamente en publicaciones científicas y en su difusión en el mundo académico, sino que logren llegar al mercado y solucionar alguna necesidad real de las personas.

Es importante resaltar que la transferencia tecnológica se asoció tradicionalmente a las áreas de ingeniería, y posteriormente se fueron sumando las ciencias médicas. Sin embargo, se han visto grandes transferencias en las áreas de educación, ciencias sociales y humanidades. Es decir, la comercialización de tecnologías no es materia exclusiva de ciertas áreas del saber, sino que abarca a todas aquellas que tengan aplicación concreta en el mercado.

Mecanismos de transferencia tecnológica

Para que un resultado de investigación llegue al mercado en forma de bien o servicio, se puede explotar directamente o bien mediante la realización de una transferencia a un tercero que se encargue de la comercialización, ya que rara vez una institución científica comercializará directamente los desarrollos a los usuarios finales. En este sentido, un resultado de investigación puede ser transferido a una empresa ya constituida o, bien se puede crear una nueva empresa para explotarlo comercialmente.

Vender o arrendar

Los resultados de investigación generan propiedad intelectual que se protege. Dicha propiedad es un activo intelectual, siendo este el que se transfiere. Así, un resultado de investigación puede ser transferido mediante dos mecanismos: por un lado, los derechos de propiedad intelectual pueden ser cedidos, traspasando su titularidad a un tercero –con lo que dejan de pertenecer al titular original–, o bien pueden ser licenciados, lo que implica que el titular original mantiene su derecho de propiedad y otorga una autorización de uso, explotación comercial o masificación a un tercero bajo ciertas condiciones.

Como ejemplo ilustrativo, supondremos que, en lugar de tener derechos de propiedad intelectual, se tiene una casa. Esta puede ser vendida, lo que podría equivaler a la cesión de los derechos de propiedad intelectual mencionados anteriormente; o bien arrendada, lo que equivale a licenciar los derechos de propiedad intelectual. Al vender una casa, el nuevo propietario paga por ella un precio determinado y, una vez concluida la venta, la casa deja de pertenecer al propietario original, el cual pierde todo control sobre el bien. El nuevo dueño podrá disponer libremente de la casa: podrá pintarla, alquilarla, venderla e incluso demolerla. También puede ocurrir que el nuevo propietario nunca habite la casa. En estos casos, el anterior dueño no tendrá ninguna injerencia en lo que decida hacer el nuevo titular.

Así, un resultado de investigación que se cede puede ser licenciado o cedido posteriormente a otro por parte del nuevo dueño. También puede que ese nuevo propietario nunca la use o explote, frente a lo cual el antiguo titular no podrá intervenir.

Volviendo con el ejemplo, si la casa es arrendada a un tercero, equivalente al licenciamiento de un resultado de investigación, el dueño-arrendador no pierde su calidad de propietario y el arrendatario solo puede habitar la casa bajo ciertas condiciones que quedan establecidas en el contrato de arriendo. Frente al incumplimiento de esas condiciones, el propietario o arrendador tiene el derecho a terminar el contrato con el arrendatario. Esto mismo ocurre al licenciar un resultado de investigación: el propietario de la tecnología la licenciará o “arrendará” bajo ciertos términos y condiciones para que la patente se use o explote comercialmente.

Tal como ocurre con el arriendo de una casa, que puede permitir al arrendatario subarrendar la propiedad, también es posible otorgar al licenciatario de la tecnología el derecho a sublicenciar. En cualquier caso, el otorgamiento de este derecho debe realizarse con muchos resguardos, dado que presenta un impacto importante en múltiples aspectos de la licencia.

Es importante considerar que el ejemplo expuesto ayuda a entender la diferencia entre cesión de derechos y licenciamiento. No obstante, se debe tener en cuenta la distinta naturaleza que existe entre la casa y un resultado de investigación, ya que este último es un activo intangible. El ejemplo, sin embargo, permite visualizar de manera fácil y rápida la diferencia entre cesión de derechos y licenciamiento.

La alternativa que finalmente se escoja entre la cesión o el licenciamiento responde a una estrategia específica para cada caso, dependiendo del tipo de resultado obtenido, su estado de madurez, las características de su protección, lo que se quiere lograr con su transferencia, el tipo de financiamiento disponible y del interés de quien adquirirá la tecnología, entre otros aspectos.

Por otra parte, la decisión de licenciar o ceder a una empresa ya constituida, o de fomentar la generación de un emprendimiento basado en ciencia para utilizar o explotar un resultado de investigación, dependerá de un análisis del caso particular. Es recomendable crear una nueva empresa cuando existen capacidades emprendedoras en el equipo, cuando se trata de una tecnología de base que permite generar, a partir de ella, varios desarrollos tecnológicos, y cuando se requiere alta inversión de capital.

Generar un emprendimiento basado en ciencia no siempre es la alternativa más adecuada, por lo que debe ser analizada caso a caso, teniendo en cuenta múltiples variables.

Por otra parte, existen múltiples barreras a la hora de desarrollar la transferencia tecnológica. Según (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017), la transferencia tecnológica se ve dificultada por la existencia de diferentes desafíos que es importante sortear, ya que bloquean las interacciones entre las universidades y las empresas, impidiendo así el desarrollo de innovaciones.

Desafíos y barrerasde la transferencia tecnológica

La transferencia tecnológica es un proceso largo y complejo, pero con un potencial impacto económico y social que es enorme, y trae asociados múltiples desafíos que es necesario enfrentar.

Por otra parte, existen múltiples barreras a la hora de desarrollar la transferencia tecnológica. Según (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017), la transferencia tecnológica se ve dificultada por la existencia de diferentes desafíos que es importante sortear, ya que bloquean las interacciones entre las universidades y las empresas, impidiendo así el desarrollo de innovaciones.

Entender el valor de la transferencia tecnológica

En diversos estudios (Biggar Economics, 2017; Fraser, 2008) se plantean desafíos que debe enfrentar el proceso de la transferencia tecnológica. Uno de los mayores es que se conozca y entienda su relevancia para los países, ya que muchas veces se cree que la ciencia y la tecnología constituyen un capricho de un grupo de investigadores que no buscan más que prestigio personal y avanzar en su carrera académica. Sin embargo, lo que en realidad pretenden es impactar con la ciencia que desarrollan, tanto a través de publicaciones científicas como de transferencias tecnológicas que permitan atender necesidades de la sociedad.

Estrechar la relación academia-industria

Otro de los desafíos importantes es lograr una mayor vinculación universidad-empresa para facilitar la transferencia tecnológica; es decir, vincular las capacidades de desarrollo de las universidades y centros de investigación con las necesidades de las empresas y la sociedad. Para lograr que la ciencia, o parte de ella, pueda resolver problemas reales, es necesario dialogar con quienes tienen estos problemas. Lo anterior se logrará cuando ambas partes hablen idiomas similares y acerquen posturas, o –dicho de otro modo– cuando las universidades aprendan a moverse a los ritmos de la industria, y la industria entienda la importancia de la investigación y desarrollo, sus riesgos y costos (Fraser, 2008).

Mirada de largo plazo

Son pocos los países que tienen una real y efectiva estrategia de desarrollo tecnológico. Sin una mirada estatal de largo plazo que involucre realmente al sector privado, no es posible desarrollar un sistema robusto de innovación basado en ciencia. Por otro lado, el problema no radica solo en los montos a invertir, que por lo general se miden como un porcentaje del PIB de la nación, sino también en quiénes son los que invierten en I+D. Mientras en países desarrollados hay un equilibrio entre los aportes estatales y privados, e, incluso, en algunos casos los aportes privados son mayoritarios, en países de menor desarrollo es el Estado quien financia, con las restricciones presupuestarias imaginables.

Por otra parte, es muy importante que las instituciones tengan un compromiso y mirada a largo plazo para desarrollar investigación aplicada con impacto, de manera de impulsar y fortalecer las capacidades para transferir sus resultados. Esto debiese contribuir a que los investigadores se interesen más por desarrollar investigación orientada a las necesidades de la industria y con perspectivas de resolver un problema concreto desde sus inicios (Fraser, 2008).

Adicional a lo anterior, Mazurkiewicz y Poteralska (2017) plantean que en algunas ocasiones se requiere mucho tiempo para el desarrollo tecnológico, lo que puede llevar al desaliento y desinterés de los clientes potenciales que desean que la tecnología sea desarrollada lo más rápido posible. Finalmente, también puede ser que una versión prototipo de una tecnología no funcione de igual manera o no sea compatible cuando se requiere hacer el escalamiento industrial, lo cual hace completamente inviable su transferencia.

Dentro de las barreras económicas y organizacionales, se encuentra el tiempo, según lo estudiado por Mazurkiewicz y Poteralska (2017). Mientras las organizaciones de investigación y desarrollo (I+D) generalmente piensan en hacer desarrollos de largo plazo, las empresas buscan soluciones en el más corto plazo posible, es decir, tienen una visión distinta sobre el tiempo necesario para alcanzar una solución.

Recursos

Es clave que los Estados inviertan en ciencia y tecnología. Los países ricos lo son, porque dedican recursos al desarrollo científico-tecnológico; y los países pobres lo siguen siendo, porque no lo hacen: “La ciencia no es cara, cara es la ignorancia” (Pigna y Pacheco, n.d.).

El desarrollo científico tecnológico permite diversificar la matriz productiva, hacer más competitiva a una nación y, por sobre todo, mejorar la calidad de vida de las personas. Los países deben lograr entender, incentivar e invertir en ciencia y tecnología para el crecimiento y el bienestar de la nación. Es importante que tengan una visión de Estado de largo plazo y no una mirada limitada de corto plazo (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017).

En particular, uno de los problemas que se generan en el desarrollo tecnológico a través de la vinculación universidad-empresa, tienen relación con quien financia los desarrollos. Por un lado, está el interés de las universidades y centros de I+D de que sean las empresas las que financien el proceso completo, lo que se contrapone con el interés de la industria, que es financiar el resultado final, pero no el proceso de investigación en sí.

Por otra parte, para lograr innovación basada en ciencia y tecnología se requieren laboratorios y equipamiento sofisticados. Adicionalmente, no basta solo con la implementación inicial, sino que también es necesario mantenerlos y actualizarlos, por lo que, para generar desarrollos tecnológicos de clase mundial, es imprescindible contar con infraestructura de clase mundial (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017).

Desarrollo tecnológico

Dentro de las barreras tecnológicas se encuentra la dificultad intrínseca de desarrollar cualquier nueva tecnología (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017). Debido a que es un proceso de alto riesgo, no solo se debe comprobar que la tecnología funciona, sino que además se debe demostrar su utilidad para resolver un problema real. También puede ocurrir que las tecnologías sean demasiado sofisticadas, por lo que resulte difícil o imposible adecuarlas para su utilización en el mercado. En este sentido será mucho menos riesgoso utilizar tecnologías ya desarrolladas que otras en proceso de desarrollo.

Los autores plantean que otro de los factores considerados barreras tecnológicas es la limitada capacidad técnica que pueda existir en los equipos de investigación, lo que puede llevar a desarrollar una única posible solución para el problema existente. Esto es una barrera, ya que puede llevar a no ver el problema en forma global, sino más bien a concentrarse en una solución en particular.

Por otro lado, el hecho de que los desarrollos impliquen altos requisitos técnicos y de personas puede hacer que el costo sea muy elevado y, por ende, muchas veces haga compleja su implementación y su transferencia. Barreras económicas y organizacionales

Enfoque

El estudio continúa planteando que los diferentes enfoques frente al desarrollo tecnológico también constituyen una barrera. Mientras las universidades y los centros de I+D tienen un enfoque mucho más orientado al desarrollo de la tecnología, el que con un alto conocimiento técnico les permitirá llegar a una solución acabada, las empresas tienen su enfoque puesto en soluciones con orientación al mercado, en desmedro de la perfección de la solución técnica. Lo anterior se ve aun más dificultado cuando existe una comunicación imperfecta y una cooperación insuficiente entre ambos, lo que, sumado a las habilidades de negociación y gestión comercial deficientes que existen principalmente en las universidades y centros de I+D, dificulta el trabajo conjunto e incrementa las desconfianzas.

La falta de una evaluación precisa sobre la comercialización de la tecnología y la carencia de un plan para su implementación conforman otra barrera permanentemente presente. Los centros de I+D y universidades se centran mucho en el avance y la difusión del conocimiento, haciéndolo, por ejemplo, a través de publicaciones científicas, antes que patentar sus hallazgos, lo que colisiona profundamente con las demandas de la industria (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017).

Finalmente, pueden existir problemas relacionados con los derechos de propiedad intelectual. Por lo general, las universidades y centros de investigación buscan mantener para sí la propiedad intelectual, ya que en el centro de su quehacer está la creación de conocimiento; aunque sí están disponibles para que la empresa lo utilice, aun en forma exclusiva y perpetua. Por otro lado, las empresas también quieren tener la propiedad intelectual, debido a que la entienden, erróneamente, como el único mecanismo para garantizar el uso en forma exclusiva y perpetua de la tecnología desarrollada (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017).

Incentivos

Finalmente, para los autores, los incentivos son claves a la hora de impulsar el ecosistema de ciencia y tecnología. En universidades y centros de investigación es necesario incorporar métricas dentro de la evaluación de la carrera profesional y académica, que reconozcan los aportes de los investigadores en estas materias. Para el caso de las empresas, uno de los incentivos interesantes son las rebajas tributarias por invertir en desarrollos tecnológicos, aunque lo importante es que sean poco burocráticos y fáciles de gestionar, para que la industria se interese en acogerse a ellos y resulte más atractivo involucrase en desarrollar ciencia y tecnología.

Para hacer frente a estas dificultades, es importarte reconocerlas y trabajar con el fin de poder reducirlas o eliminarlas. Este enfoque debe aplicarse tanto antes de que se tome la decisión de desarrollar la tecnología, como en el curso de su desarrollo. Dependiendo del tipo de barrera, las actividades deben llevarse a cabo individualmente a nivel de cada organización o conjuntamente con otras instituciones (Mazurkiewicz y Poteralska, 2017).

Ejemplos detransferenciatecnológica

El concepto de trasferencia tecnológica se comenzó a desarrollar con fuerza en los años ochenta en Estados Unidos y décadas más tarde comenzaron a seguirlo Europa y más tardíamente algunos países asiáticos y latinoamericanos. Adicionalmente, el proceso de llevar un bien o un servicio del laboratorio al mercado requiere alrededor de diez años. Pese a esto, hoy se pueden encontrar diversos casos de éxito a nivel mundial que demuestran la relevancia de este proceso. A continuación, se muestran algunos de estos ejemplos.

Gatorade

Lo que se conoce como bebida isotónica es un muy buen ejemplo de transferencia tecnológica. A mediados de los años sesenta, un equipo de investigadores de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, creó una bebida que reponía rápidamente el líquido corporal de los jugadores de su equipo de fútbol americano Florida Gators. Consumir este líquido les ayudaba a evitar la deshidratación y pérdida de sales minerales. Este increíble invento fue bautizado como Gatorade, en honor a Florida Gators y al científico Robert Cade, quien comandó la investigación (Gatorade®, La Bebida Deportiva N°1 Del Mundo Cumple 50 Años | PepsiCo, 2015).

La historia relata que el entrenador del equipo Florida Gators le preguntó al doctor Robert Cade, quien aún no cumplía los 40 años, por qué los jugadores de su equipo no podían orinar después de cada juego. El médico nefrólogo, quien además era un excelente científico, comenzó a investigar y descubrió que los jugadores perdían varios kilogramos de peso después de cada juego, que duraba tres horas en promedio, de los cuales alrededor del 95% era agua, producto del sudor generado por lo exigente de la actividad física.

Robert Cade, junto a Dana Shires, James Free y Alejandro de Quesada, desarrolló una bebida que permitía una rápida rehidratación. Se cuenta que las primeras versiones tenían sabor a químicos desinfectantes, lo que hacía que los jugadores vomitaran. Ante esto, la esposa del doctor Cade recomendó añadir jugo de limón a la bebida.

En 1965 se comenzó a usar Gatorade y, al año siguiente, apariciones en la prensa comenzaron a hacerla popular. En 1967, uno de los estudiantes del doctor Cade conversó con uno de los vicepresidentes de Stokely-Van Camp, Inc., empresa envasadora de frutas y vegetales, quienes finalmente llevaron al mercado el producto.

Con el pasar de los años, los Florida Gators lograron una serie de triunfos, detonando un masivo interés hacia la bebida en 1967 cuando el entrenador de los Yellows Jackets, equipo de Georgia Tech Bud Carson, declaró luego de la derrota 27 a 12 de su equipo frente a Los Gators: “Nosotros no teníamos Gatorade, eso hizo la diferencia” (Gatorade®, La Bebida Deportiva N°1 Del Mundo Cumple 50 Años | PepsiCo, 2015).

La historia no estuvo exenta de problemas. En 1970, en Estados Unidos se prohibió el uso del ciclamato sódico en alimentos y bebidas, uno de los ingredientes de Gatorade, por lo que Robert Cade y su equipo tuvieron que crear una nueva fórmula sin este compuesto. En 1973 se generó una controversia judicial importante por los derechos de propiedad intelectual del desarrollo, que finalmente llegó a acuerdo entre los investigadores y la universidad, determinando que el equipo de investigación se quedaría con un 80% de las regalías, y la universidad con el 20% restante.

Desde entonces, Gatorade se convirtió en la fórmula hidratante para deportistas por excelencia. Actualmente es consumida en más de 55 países, siendo la bebida oficial de diversas organizaciones.

Gatorade además se ha utilizado para manejar la deshidratación producida por algunas enfermedades, por lo que su aporte e impacto en la sociedad es notable y corresponde a un ejemplo icónico de transferencia.

Tomates cherry

El tomate cherry es muy antiguo y no se sabe muy bien de dónde proviene. Algunos dicen que de Grecia, otros de Italia o de América en forma silvestre. Si bien es cierto el tomate cherry existe hace mucho, científicos israelíes, y en forma paralela un agricultor inglés, encontraron la forma de crear una variedad que fuera fácil de empacar, transportar y vender antes de que se echara a perder. Lo hicieron modificando la semilla de los tomates, para crear una variedad resistente y fácil de cultivar. Los tomates podían alcanzar hasta 2 centímetros de diámetro. Debido a su forma y tamaño eran conocidos como tomate cherry, ya que se parecía a una cereza (cherry en inglés).

La historia cuenta que durante la década de 1970 el dueño de la tienda inglesa Marks & Spencer (M&S) se acercó a productores locales, así como a los científicos israelíes, para solicitarles que desarrollaran un tomate que fuera apto para los supermercados y tuviera un sabor más dulce (Lewis, 2016). El agricultor inglés Bernard Sparkes empezó a experimentar con una variedad de tomates cherry llamados Gardener’s Delight lo que permitió llevar esta nueva variedad de tomate cherry a comienzos de la década de 1980 a las góndolas de M&S al tiempo que dos científicos israelíes de la Universidad Hebrea de Jerusalén empezaron a producir semillas de tomates cherry que crecían en filas uniformes y podían durar más tiempo en los estantes. Lo que hicieron fue mejorar su sabor, volviéndolo más dulce y jugoso, además de lograr que durara más. Después, esa universidad se lo entregó a los agricultores de Israel para que lo cultivaran. No se sabe a ciencia cierta quién realmente creó el tomate cherry tal como lo conocemos. Sin embargo, lo cierto es que Sparkes logró ponerlo en el mercado inglés e Israel logró masificarlo. Hoy es un éxito y es consumido en muchos países del mundo. Actualmente, Israel es un líder mundial en la industria de las semillas de tomate y se estima que el 10% del mercado mundial de semillas de tomate le pertenece.

Dispositivos antiterremotos

La noche del terremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile, conocido como el 27-F, fue la mejor prueba para una de las torres más altas de la ciudad de Santiago. La torre Titanium, con 55 pisos y más de 190 metros de altura, solo sufrió daños menores, sin deterioros estructurales. Era el edificio más alto del país, que pasó la prueba al quinto terremoto de mayor intensidad en la historia del mundo. Esta torre contaba con un sistema antisísmico basado en disipadores de energía.

En 1995 volvía de su doctorado en la Universidad de Berkeley –ubicada en la falla de San Andrés, otro punto altamente sísmico– el profesor Juan Carlos de la Llera, ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante su estadía en Estados Unidos había comenzado a investigar tecnologías asociadas al riesgo sísmico en diferentes estructuras. Se decidió a impulsar en Chile una línea de ingeniería sísmica distinta a la vigente hasta ese entonces en el país, enfocándose en dos aspectos fundamentales: el aislamiento sísmico, que con grandes rodillos de gomas y disipadores de energía, especie de amortiguadores que disipan la vibración, separa las estructuras del suelo.

A mediados de los años noventa, el investigador obtuvo fondos concursables del Estado para comenzar su investigación, lo que llevó a desarrollar más de treinta patentes de invención y a constituir la empresa en el año 2003.

Hoy se puede ver aplicado el resultado de años de investigación. Estos amortiguadores se han implementado con éxito en importantes hospitales y edificios en Chile, e incluso han comenzado a exportarse a otros países, como Perú y Nueva Zelanda.

Esta tecnología cambió la vida de miles de personas, la tornó más segura, y ahora se está en la búsqueda de hacerla más económica para llegar a todos los rincones del mundo donde se necesite aislación sísmica. Esta, sin duda, es ciencia que cambia vidas para siempre (J. de la Llera, comunicación personal, 2020).

Enfermedades raras

La Organización Mundial de la Salud ha definido como enfermedades raras a todas aquellas patologías que tienen una prevalencia entre menos de 6,5 y 10 por 10.000 personas. Este tipo de enfermedades son un gran problema para pacientes, sus familias y la sociedad en general, ya que suelen llevar a condiciones físicas y emocionales que afectan completamente la calidad de vida de las personas que las padecen. Normalmente no son de interés por parte de las grandes farmacéuticas, porque el tamaño de la población afectada por cada condición no es significativa en comparación a otras enfermedades, lo que las hace económicamente inviables o de bajo interés.

A pesar de esto, investigadores agrupados en el Instituto de Errores Innatos del Metabolismo de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, tienen como foco principal el desarrollo de terapias y diagnósticos para un grupo específico de enfermedades raras, los errores innatos del metabolismo.

Uno de los investigadores líderes es Carlos Javier Almeciga, quien con su trayectoría investigativa se ha convertido en uno de los líderes en este campo por lograr innovaciones relevantes en errores innatos del metabolismo. Carlos Javier es químico farmacéutico y doctor en ciencias biológicas, cuenta con experiencia en biotecnología aplicada al área de salud, tecnologías relacionadas con ADN y proteínas para estrategia terapéutica para terapia génica, especialmente para errores innatos del metabolismo.

El doctor Almeciga, durante la etapa final de su formación doctoral, participó en una investigación en St. Louis University en Estados Unidos, que lo llevó a desarrollar una terapia alternativa para el síndrome de Morquio A, también conocido como la mucopolisacaridosis tipo IV A. El síndrome de Morquio toma su nombre del pediatra uruguayo Luis Morquio, quien en 1929 describió a una familia con cuatro niños afectados por la misma enfermedad (Sawamoto et al., 2018). Dicha patología es una afección rara que genera un daño en la información genética del paciente, que lleva a la producción deficiente de una proteína necesaria para descomponer unas moléculas de azúcares complejos denominados glicosaminoglicanos (Khan et al., 2017). Esta deficiencia genera malformaciones físicas, como poca estatura y alteraciones esqueléticas.

Junto al grupo de investigaciones de St. Louis University, el doctor Alméciga desarrolló un método basado en terapia génica, que permite llevar de manera más eficiente a los huesos el material genético empleado para corregir la enfermedad. Lo más interesante de esta tecnología es que podría ser empleada para corregir la alteración genética en otras enfermedades con alteraciones esqueléticas. Esta tecnología fue protegida por patente inscrita a nombre de la universidad colombiana y de Estados Unidos, y unos años después una empresa de base tecnológica en los Estados Unidos licenció la tecnología para emplearla en el desarrollo de terapias para enfermedades raras.

Adicionalmente, el Instituto de Errores Innatos del Metabolismo desarrolló y transfirió al Hospital Universitario San Ignacio, en Colombia, una seríe de metodologías empleadas en el diagnóstico de errores innatos del metabolismo, en el año 2009. Esto se logró haciendo una adaptación de pruebas que existían a nivel internacional a la población y condiciones tecnológicas colombianas. Con los créditos generados por estas transferencias, el Instituto de Errores Innatos ha generado un modelo de negocio sostenible que ha dado pie a un circulo virtuoso que le permite continuar desarrollando investigaciones e innovaciones con tecnologías de punta en la región (C. Alméciga, S Cuellar, D. Díaz, comunicación personal, 2020).

Purificador de agua

El investigador Roland Vetter, doctor en Botánica Forestal, investigador jefe del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA) de Brasil, desarrolló una tecnología denominada “secador solar”, que es un dispositivo para secar la madera utilizando energía solar. La idea surgió para atender las necesidades de diversas comunidades, que no contaban con electricidad y, por otra parte, buscaba reemplazar los secadores de madera convencionales que consumían mucha energía. En 2005, al visitar una comunidad indígena en el município de Itamarati, con el objetivo de presentar la tecnología, se sorprendió al ver la necesidad de la comunidad por mejorar la calidad del agua, ya que muchos niños y ancianos estaban experimentando problemas de salud como diarrea y cólera, debido a contaminación del agua de los arroyos y ríos utilizados por la comunidad. A partir de esta necesidad, el investigador y su equipo buscaron alternativas para desinfectar el agua, utilizando la tecnología del “secador solar”. El resultado fue el diseño de un purificador de agua basado en energía solar.

En 2009, esta tecnología fue finalizada y denominada “Água Box”, protegida por patente de modelo de utilidad, cuyo titular es el INPA y el inventor Dr. Roland Vetter. El depurador de agua es una caja metálica de 13 kilos, que funciona con una bomba de agua y dos paneles solares de 90 Watts cada uno, que bombea el agua del río a un depósito de agua. El agua contaminada pasa por un filtro y luego por un tubo de acero inoxidable con una lámpara ultravioleta tipo C, que elimina el ADN (ácido desoxirribonucleico) de los microorganismos, causantes de enfermedades intestinales. Después de estos procesos, el agua es potable, libre de gérmenes y lista para el consumo. La lámpara y la batería duran unas 10.000 horas, es decir, de tres a cuatro años. El depurador elimina el 99,5% de bacterias, hongos y coliformes fecales del agua del río mediante una lámpara ultravioleta C, los rayos más peligrosos de la radiación ultravioleta. Unido a un panel solar y al tanque de agua de las comunidades, el depurador filtra 400 litros por hora, es decir, 5.000 litros por día, suficiente para proporcionar agua limpia para beber y cocinar a 300 personas. El precio del sistema es de alrededor de US$450, incluido el panel solar y el filtro de entrada.

La “Caja de Água” se implementó en comunidades ribereñas de la Amazonía del Brasil, en los pueblos indígenas Deni y Yanomamis, y en Nampula, una región de Mozambique, en África.