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En Despertar a la luz interior, Elisabet Roch nos brinda una guía revolucionaria para liberarnos de la dependencia de técnicas y gurúes, alentándonos a descubrir nuestro propio maestro interno. A través de cuatro pilares esenciales, abordamos el crecimiento desde el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu, con el fin de desbloquear dones y aptitudes innatas. Este libro no solo revela los peligros de la dependencia, sino que también nos equipa con herramientas prácticas para iniciar nuestro viaje de autodescubrimiento y sanación personal, para elevar nuestra vibración y así manifestar nuestra verdadera esencia. El objetivo último es pasar desde lo cotidiano a la potencialidad para conectar y canalizar con nuestro propio ser de luz. ¿Estás dispuesto a aceptar el desafío?
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Seitenzahl: 102
Veröffentlichungsjahr: 2024
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Roch, Elisabet Carolina
Despertar a la luz interior : cuatro ejes para expandirnos / Elisabet Carolina Roch. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.
112 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-824-797-7
1. Desarrollo Personal. 2. Autoayuda. 3. Coaching. I. Título.
CDD 158.1
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2024. Roch, Elisabet Carolina
© 2024. Tinta Libre Ediciones
A Natalia Roch.
Índice
Introducción P. 11
Parte I
Sobre cómo interpretar cada uno de los ejes
Capítulo I
Cambiar la concepción de dones por aptitudes P. 21
Capítulo II
¿Qué me está pasando? ¿Es normal esto? ¿Qué significa? P. 27
Capítulo III
Primer eje: unir nuestro sentido más espiritual con nuestras experiencias terrenales y cotidianas P. 33
Capítulo IV
Segundo eje: unir nuestras luces y nuestras sombras, o aspectos de la personalidad P. 41
Capítulo V
Tercer eje: unir el corazón con la glándula pituitaria P. 49
Capítulo VI
Cuarto eje: unir el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo del cerebro P. 59
Parte II
Propuestas para estimular cada uno de estos cuatro ejes y ejercitar la unión
Capítulo VII
Ejercicios primer eje: unir nuestro sentido más espiritual con experiencias terrenales y cotidianas P. 65
Capítulo VIII
Ejercicios segundo eje: unir nuestras luces y nuestras sombras, o aspectos de la personalidad P. 75
Capítulo IX
Ejercicios tercer eje: unir el corazón con la glándula pituitaria P. 81
Capítulo X
Ejercicios cuarto eje: unir el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo del cerebro P. 89
Conclusión
Integrando estos cuatro ejes de trabajo
Conclusión P. 95
Extra
Proyección holográfica y mensaje canalizado para los lectores
Proyección holográfica: preparándonos para el viaje P. 103
Mensaje para todos nosotros P. 109
Despertar a la luz interior
Introducción
El boom y la nueva moda por las sanaciones energéticas, los rituales ancestrales, y las terapias para decodificar, reconstruir o descubrir nuestra historia familiar cada vez más profundamente y hasta límites absurdos, y en manos de profesionales poco serios, hoy nos devuelven sus resultados.
Como canalizadora, he recibido en consulta a muchas personas agotadas y presionadas por el nuevo modelo de terapias new age, que no hacen más que exigirnos trabajar más y más con cualquier nueva técnica que esté de moda. Solo recetas para ir cada vez más adentro en el dolor, pero pocas de ellas dirigidas a ver dónde han quedado la paz, la luz y el bienestar que hoy están ausentes en esa persona que busca sanación. Agotados del comercio que se ha hecho con las terapias energéticas, rituales, sanaciones o magia.
He recibido consultantes con temáticas comunes a todos nosotros: la insatisfacción en sus empleos, en las relaciones interpersonales, con el dinero, el amor, la familia, las amistades… O hasta con estados de estrés permanentes y sin poder conectar con ninguna emoción o con ningún “argumento racional” lo suficientemente válido como para hacerlos cambiar de rutinas por otras más saludables, armónicas, en paz.
He visto también personas que definen la paz desplegando toda una especie de marketing espiritual que nada tiene que ver con el ser humano que llamamos “normal y corriente”. Todos seguramente conocemos personas, grupos o asociaciones que ofrecen de manera masiva cursos de tipo espirituales, técnicas, talleres, herramientas, rituales, sanaciones, etc. como recetas mágicas con las que, una vez finalizadas, nuestra vida se verá transformada por completo y nosotros seremos así “hombres nuevos”.
Pero si al cabo de un tiempo no nos funcionan esas técnicas en el día a día, las respuestas que esos maestros suelen darnos es culparnos a nosotros mismos con frases del tipo “No estás preparado”; “Es que tú te resistes”; “Es que no comprendes”; “Es que no quieres soltar”. Y mi favorita en el ranking es “Es que eres muy mental”. ¡Pues claro que lo soy! Como todo ser humano en la tierra.
Estamos viviendo momentos de colapsos psicológicos y anímicos, de estrés, angustia, apatía. Una transición en donde cada vez más personas no nos sentimos a gusto con el mismo sistema en el que hemos vivido hasta el momento. Donde el modelo de producción capitalista, en sus aspectos objetivos y subjetivos, ya nos ha agotado, agobiado y llevado al extremo del individualismo. Donde nuestra propia sanación o cura depende del maestro o sanador más caro que podamos pagar (porque si soy económicamente pobre, la sanación me será restrictiva), pero una vez que hayamos abonado el servicio o producto, no tenemos garantía alguna de que funcione, y si no tenemos los resultados promocionados, lo más seguro es que sea nuestra propia culpa.
No hay maestro, sanador o terapeuta más violento que el que nos deja solos en la responsabilidad, cuando lo único que nos han cultivado es la dependencia. Nos inducen, empujan y direccionan hacia la dependencia absoluta para acceder a la paz, felicidad y prosperidad.
Parece que necesitamos por obligación conocer sobre chakras, rituales, sanaciones, constelaciones, genealogía, fitoterapia, alimentación, pastillas (naturales o no), prácticas físicas (yoga, danza, ejercicios), meditaciones, filosofías y hasta sobre rituales politeístas de todas las sociedades antiguas conocidas por la humanidad.
Luego, existen también algunos profesionales más convencionales, que simplemente nos explican la segregación de hormonas de nuestro hipotálamo (si es que tenemos la suerte de que al menos nos lo expliquen), y así, sin más, nos emiten una receta para medicarnos, sin perspectivas de llevarnos por el camino del habla, donde podamos vaciarnos del contenido de emociones que nos están intoxicando.
Muchos médicos, y por experiencia propia lo menciono, simplemente nos recetan y nos dejan colgados de esa dependencia farmacológica sin ningún tipo de herramienta para mejorar y trabajar sobre nuestro sistema endócrino (lo mismo ocurre con el tiroidismo, y no es casualidad, dado que el sistema endócrino es la clave de cualquier equilibrio físico o emocional).
Y antes de que se me malinterprete, yo afirmo y sostengo que, efectivamente, el camino, el esfuerzo y el resultado son propios, son individuales y dependen exclusivamente de nuestra propia responsabilidad. Pero más allá de eso, somos seres sociales. Es inherente a la condición del ser humano el aspecto social y necesitamos de esa sociabilidad para sostener una vida equilibrada y a salvo. Hay más probabilidades de sobrevivir en una manada que aislado.
Pero entonces, ¿cuál es el sentido de este libro?
En principio es empatizar con toda esa confusión, cansancio, impotencia, apatía o depresión. Todas aquellas emociones que he conocido, y sobre las cuales noto que mucho del marketing espiritual no ha hecho más que profundizar.
Empatizo también con todas esas personas tildadas de “racionales o mentales”, que se autoproclaman como escépticas a cualquiera de estas temáticas. Aquellos que opinan o sostienen que en la vida no existen nada más que las cosas que podemos aprehender con nuestros cinco sentidos y con la aplicación de la lógica, pero que, sin embargo y en silencio, son también tocados por su mundo emocional o energético y no encuentran cómo encajarlo o incorporarlo, y simplemente lo rechazan de cuajo.
Pero tampoco esa opción meramente lógica les ha dado la tranquilidad, la salud y el equilibro necesarios para llevar adelante una vida integral, en paz y con la serenidad de poder vivir en el disfrute y el placer del hecho de estar vivos.
Una y otra postura no son más que las dos caras de la misma moneda, ambas en su estado más polarizado. O caemos en una especie de “delirio místico o espiritual” o caemos en su antítesis, el racionalismo puro carente de emociones e integración. Ambas posturas llevan al mismo lugar: la dependencia a un otro.
Y he aquí otro cambio de paradigma que quisiera aportar: cambiar esa dependencia por la colaboración. La mejor labor que cualquier guía puede hacer es eso, colaborar con el proceso de aprendizaje, sanación, armonía o equilibrio de los demás, siempre entendiendo que el único modo es coparticipar en el proceso con el propio consultante. Ya sobre esto tenemos vasta experiencia con la medicina convencional, donde muchos profesionales simplemente nos medican, operan o tratan sin integrarnos como parte fundamental del proceso y aprendizaje. Estamos acostumbrados a que nos den un “paso a paso” para seguir, una receta, a no cuestionar y a no aprender cómo hacer funcionar mejor nuestro cuerpo, cómo interactúan los órganos entre sí.
Quizás la disciplina que mejor se acerca a hacernos parte del proceso de sanación es la psiconeuroendocrinoimmunología (disciplina que estudia la interacción entre el sistema nervioso central, el endócrino y el inmunitario).
Este libro, en definitiva, no tenía la intención de ser tal. Solo tenía la idea de llevar al papel un esbozo de taller de proyección holográfica, pero se convirtió en algo más profundo por necesidad propia de quien escribe, por no poder acotarme a una mera técnica (nada más alejado de mí que ello). Este libro es, entonces, una guía real para aquel que quiera descubrir la proyección holográfica, como así también para aquellos que simplemente se sientan reconocidos en estas descripciones y deseen conocer otros medios, otras vías para trabajar consigo mismos, sin generar dependencias con profesionales o gurúes, sino como proceso de autoconocimiento y dentro de un espacio de contención.
Por ello no daré, y me sería imposible dar, una receta o técnica del paso a paso con sus frases programadas, sino solo una guía, un modo genérico de acompañar a los lectores a comenzar sus propios caminos. Mi intención es transmitir las prácticas o procesos que me han ayudado y que me han sido explicados a través de canalizaciones para compartir con los demás.
A estas alturas, muchos se preguntarán: “Ok, pero ¿qué es lo que hacés o aquello a lo que te dedicás?”. Esa pregunta me la he hecho yo misma infinidad de veces y durante muchos años. Es más, por mucho tiempo no quise brindarme como servicio a otros por el simple motivo de no poder darle nombre a esto que hago, porque cada vez que veía a alguien a quién le podría servir, pensaba: “¿Y qué le digo? ¿Le pregunto si le puedo hacer… qué cosa? ¿Qué es lo que yo hago?”.
Busqué a muchos conocedores de estas técnicas y todos han descripto con diversos nombres o categorías aquello que yo hacía: videncia, clarividencia, telepatía, mediumnidad, sanación energética, registros akáshicos, vidas pasadas, etc.
Al día de hoy, yo he decido identificarlo como proyección holográfica. Porque lo cierto es que todo lo anterior lo puedo hacer, por supuesto, pero no a voluntad caprichosa ni cuando quiero; sino que cada ser que viene a consulta será quien, junto a sus guías, me indicará cuál es la técnica que mejor me servirá en ese momento, o me dará la información que esa persona necesita escuchar, sin importar si voy a buscar esa información a su vida pasada, a su infancia, sus ancestros o solo como mensajes de esos guías.
Entendí que yo no tenía que “venderme” con un nombre o técnica, sino comenzar por lo más básico: ponerme al servicio. Y así lo hice. Ofrecí por primera vez mi servicio a un amigo que pasaba un mal momento, y le dije: “Por siete días trabajaré contigo y cada día te mandaré un audio como feedback”.
Y así comencé a mostrarme por fuera de mi zona de confort, y mientras más días pasaban de esa sanación semanal, más información sobre esa persona recibía, sobre cómo ayudarla y acompañarla. Y, fundamentalmente, sobre cómo hacerla parte su propia sanación.
La proyección holográfica me permite viajar en todo tiempo, espacio o dimensión, para ir a buscar la información que se necesita en una sesión o para interactuar con los seres de luz necesarios para que se pongan también al servicio de esa consulta.
Nunca sé antes de ese momento qué voy a hacer, solo me pongo al servicio del ser (y no de la personalidad) de quien me está pidiendo ayuda. Y es por ello que no siempre respondo rigurosamente lo que me consultan, sino que muchas veces los mensajes son mucho más profundos, o un regaño o una posibilidad de poner luz sobre ciertos aspectos que la persona viene escondiendo de sí misma por mucho tiempo.
Es cierto también que no siempre puedo dominar a voluntad todas mis aptitudes, ya que, por tener cierto nivel de telepatía, muchas veces sin quererlo sé cuándo alguien me está mintiendo o me está ocultando cosas, o cuándo algo que dice una persona no proviene de su verdadero sentir, sino que es una tozudez de su pensamiento. Pero lo único que deberíamos respetar siempre
