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DESTINO es una invitación a cuestionarte todo el sistema y la forma en la que vivimos. Trata de explicar de una forma sencilla cómo confundimos el placer con la felicidad, el status con el éxito y las consecuencias que pagamos por ello. Se explica la importancia del autoconocimiento y el camino hacia una vida consciente. La autora utiliza su propia experiencia personal para analizar la sociedad. Habla de drogas, bullying, brotes psicóticos, sexo, fiesta, maltrato, dinero... ¿Alguna vez has pensado en mandarlo todo a la mierda? ¿Estás harto de tu trabajo? ¿Te has preguntado alguna vez qué es la felicidad? ¿Cómo se consigue ser feliz? ¿Por qué hay tanta gente que vive amargada? ¿Por qué tenemos la vida que tenemos? Si alguna vez te has hecho alguna de las siguientes preguntas, este libro es para ti. Aprenderás cómo responderte tú mismo/a a esas preguntas y encontrar el camino para cambiar tu realidad y dejar de ponerte excusas. Este libro es tanto para adultos como para jóvenes, puede ayudar a cualquier persona de cualquier edad y tiene como fin abrirte un mundo de posibilidades. AVISO: No es un manual en donde vas a encontrar el paso a paso de cómo hacerlo o una receta mágica o milagrosa. Pero sí vas a aprender algunas cosas y vas a poder hacerte preguntas que probablemente nunca antes te hayas hecho. Las respuestas solo dependerán de ti.
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Seitenzahl: 250
Veröffentlichungsjahr: 2023
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Naiara Saiz Bilbao
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz Céspedes
Diseño de portada: Rubén García
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1144-950-2
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».
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Dedicado a TI
¿ DE QUÉ TRATA EL LIBRO?
ES UNA PEQUEÑA REFLEXIÓN SOBRE EL SISTEMA, LA SOCIEDAD Y LAS CREENCIAS LIMITANTES.
UNA INVITACIÓN A CUESTIONAR TODO LO QUE NOS RODEA.
UNA INVITACIÓN A BUSCAR LA FELICIDAD DENTRO DE NOSOTROS.
ADVERTENCIA:
NO ES UN MANUAL DE AUTOAYUDA.
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AVISO IMPORTANTE
UTILIZO PALABROTAS, HABLO DE DROGAS, DE SEXO Y DE LA VIDA EN GENERAL.
HABLO DEL BULLYING, DE BROTES PSICÓTICOS, DEL GOBIERNO, DE MALTRATO Y DE MIL «PROBLEMAS» DE LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI.
SI FUESE UNA PELÍCULA SERÍA CATALOGADA PARA ADULTOS.
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OTRO AVISO IMPORTANTE
NO TE CREAS NADA DE LO QUE DIGO
COMPRUÉBALO TÚ MISMO/A A TRAVÉS DE TU EXPERIENCIA Y DESPUÉS SI QUIERES TE LO CREES
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Bienvenido/a, querido/a lector/a:
Antes de iniciar con la lectura del libro, me gustaría invitarte a que lo leas con la mente abierta. A que dejes que tu mente explore otras opciones y olvides todo lo que has aprendido hasta ahora.
También quiero advertirte de que la intención de este libro es que comiences un viaje de elevación de tu nivel de consciencia, el cual nunca acaba. Puede que necesites leer el libro varias veces, como suele ocurrir con contenidos que son nuevos para nuestra mente.
He decidido utilizar un vocabulario fácil y sencillo para explicarlo de la forma más sencilla posible y sea lo más comprensible posible ya que ese es el fin de este libro: AYUDAR.
Utilizo mis experiencias como ejemplo para explicar algunas cosas con el único fin de poner ejemplos, no de señalar a nadie. Ni de dar una imagen de víctima. De hecho, no lo soy. Nunca lo he sido. Nadie es víctima de nadie ni de nada.
Con el fin de preservar la identidad absoluta de las personas o entidades que indirectamente han sido parte de esta historia hay partes que no se han contado y se ha resumido de forma cautelosa, y considerando respetar la integridad moral de cualquier persona física o entidad.
SIGLO XXI
EL PLANETA TIERRA
SIGLO XXI
Vivimos en una época en donde las redes sociales, las apariencias, lo superficial, las marcas y el consumismo parecen ser más importantes que la salud mental, la paz, las conexiones reales entre las personas, la honestidad, el agradecimiento, la creatividad, el arte y la esencia de la vida.
En absoluto estoy en contra de las redes sociales, ni la tecnología, ese no es el punto. De hecho, yo misma los utilizó también. Y seguro que muchas personas que me siguen por redes sociales y no me conocen tienen una imagen bastante distorsionada de mi ser. Lo que me aterra es el uso que estamos haciendo de ello como sociedad. Hoy en día, aunque suene muy fuerte y absurdo, para la mayoría de las personas es más importante vestir de marca, aparentar ser superhipermegafeliz a través de sus redes sociales o acumular likes que invertir en su salud física, mental o bienestar general.
¿Así dicho parece absurdo, verdad?
Bien, piensa en algún/a amiga/o, conocida/o.
¿Qué crees que haría si a final de mes le sobraran 100€?
Piensa un rato y contesta honestamente
¿Crees que los invertiría en un buen nutricionista? ¿Un libro sobre libertad financiera? ¿Las clases de baile a las que lleva queriendo apuntarse dos años? ¿O pagar la cuota de inscripción en el gym de debajo de casa para empezar a mover el culo? ¿Un curso de inglés o francés? ¿Alemán?
Probablemente, en lugar de ello, prefiere comprar cosas materiales para llenar ese vacío existencial en el que vive (del que probablemente no se da ni cuenta y para taparlo consume cosas materiales o drogas pensando que eso es la felicidad o lo que le va a dar la felicidad).
También estoy completamente segura de que en el fondo es una persona infeliz y que se siente vacía por dentro.
Lo sé por mi propia experiencia.
Si tienes entre 15 y 30 años, y vives en un país considerado «del primer mundo» (etiqueta que me da mucha risa), probablemente, entre tus prioridades se encuentre comprar algo material; como un nuevo coche, el último móvil que ha salido, tal vez una hipoteca porque ya toca (esto si estás cerca de los 30 o ya has cruzados la temida línea de los 30); o bien salir de fiesta, comprar droga o alcohol, pillar las entradas para el festival de techno o reguetón del verano que viene, tal vez pagar la suscripción de esas APPS que no voy a nombrar , pero que nos hacen estar horas mirando la televisión sin hacer nada con nuestras vidas o algo similar.
Si eres mayor de 30 y estás independizado, probablemente la mayor parte de tu sueldo la hayas gastado en pagar un alquiler o una hipoteca, la luz, el agua, llenar el depósito del coche, o el bono mensual del metro o del bus, las compras del mes, el seguro del coche, la letra del coche y tal vez alguna que otra deuda. Eso si sigues soltero y sin hijos.
Si vives en casa de tus padres, me imagino que no es porque quieres, es que está jodida la cosa, ¿no?
Y si ya tienes todo el pack que la sociedad dice que tienes que tener para los 30, seguramente no te sobran ni diez euros al mes; entre los pañales, los biberones, la cuna, la ropa, el colegio, el material escolar, la boda, el banquete, la hipoteca o el alquiler, el viaje de novios (si es que te lo puedes permitir).
Al menos aquí en España está así el asunto.
Podría seguir así durante las siguientes 30 páginas. Pero no es el objetivo de este libro.
Aunque déjame decirte que si estás leyendo este libro ya estás dando un pequeño paso para que eso deje de ser así.
A través de las redes sociales, la televisión y otros medios recibimos miles y miles de anuncios diarios. En un solo día se genera más contenido del que vamos a poder procesar en toda nuestra vida. Recibimos más información de la que vamos a poder procesar, estamos en la era de la sobreinformación. Estamos saturados con tantos mensajes de: «haz esto o haz lo otro, o compra esto o lo otro».
Todo ello hace que la gran mayoría de la población mundial compre compulsivamente cosas que no necesita, gastando todo su dinero, su tiempo y su energía en cosas que no son relevantes para sus vidas. Vivimos engañados por cosas superfluo y todo o casi todo lo que nos rodea es una pantomima.
¿Por qué la gente está dispuesta a pagar barbaridades de cantidad de dinero por una marca en concreto? ¿O por cosas insignificantes?
Yo solo tengo una respuesta y es que la sociedad está enferma.
Ni la calidad, ni el diseño ni nada de nada. Son todo excusas. Modas.
Estoy segura de que si cojo cualquier jersey de mi armario (uno cualquiera), le coso la marca en cuestión y la pongo a la venta, si mi jersey ahora vale 20 euros con la marca cosida puede llegar a valer 2 000 euros tranquilamente, quedándome corta.
¿Es normal esto?
Las cosas tienen el valor que les damos y ahí está el problema del siglo XXI. Damos importancia a cosas que no la tienen.
Sobreponemos el tener al ser y ahí está la gran cagada.
Los vacíos del ser no se llenan con el tener.
Tú no quieres esa prenda, de esa marca en especial probablemente lo quieres por cómo te hace sentirte (probablemente más aceptado por la sociedad, exitoso, ganador…).
Pero déjame preguntarte, ¿realmente necesitas eso para sentirte valioso o saber que eres valioso? ¿No te das cuenta de que vales lo mismo? ¿Qué sentido tiene?
Contesta honestamente si puedes.
Además, la sensación que te hace sentir va a ir desapareciendo según te vayas acostumbrando a esa prenda. ¿En serio? ¿Vas a dejar que una prenda1 te haga sentir si eres más valioso o menos valioso? ¿Te das cuenta de lo absurdos que somos?
Además, en realidad tú puedes darte el permiso de sentirte como tú quieras sin esa prenda.
Mientras tanto, estamos cargándonos el planeta y de paso nuestra salud mental; calentamiento global, contaminación, gente muriéndose de hambre, guerras, tasas de suicidios disparadas, gobiernos corruptos, consumismo, drogas, complejos… nos siguen haciendo creer que comprar nos va a sacar de esos problemas. Y además hay tanta sobreproducción que estamos agotando los recursos.
¿Estamos gilipollas? ¿Podemos despertarnos ya, por favor?
No digo que el dinero sea malo ni que los que posean mucho dinero (los ricos) lo sean. Al contrario, creo que es muy importante saber gestionar y generar dinero. Lo cual la mayor parte de la población ni siquiera sabe lo que significa. Está bien que nos guste el dinero. Está bien querer tener dinero. El dinero NO es malo. Creo que lo malo es la relación que tienen ciertas personas con el dinero o las creencias que tienen muchas personas sobre el dinero.
Quién no conoce a alguien que haya dicho alguna vez eso de: «El dinero solo trae problemas» o «el dinero cambia a la gente».
Esas afirmaciones solo las pueden hacer personas que tienen una mala relación con el dinero. Tienen creencias sobre el dinero. Y en realidad el dinero NO trae problemas. Los problemas los generan las personas que no saben relacionarse con el dinero. El dinero nos da acceso a una mejor educación, una mejor salud, una mejor calidad de vida en general. Entonces, ¿por qué es malo? ¿Por qué tú no lo tienes? ¿O por qué tú no sabes gestionarlo bien?
Venga, sé honesto/a por una vez.
El dinero NO cambia a las personas. Solo potencia lo que ya estaba dentro de ellas. Evidentemente cambia el estilo de vida que tiene esa persona, pero no cambia el ser de la persona. Si conoces a una persona untada en billetes y es arrogante, no pienses que es por el dinero que tiene; seguramente cuando no tenía dinero era igual de arrogante, y si alguna vez pierde toda su fortuna seguirá siendo el mismo arrogante.
Por lo que, ¿por qué no dejamos de relacionar el tener con el ser? No tiene nada que ver una cosa con la otra.
Por desgracia, hoy en día las vidas de la mayoría de las personas giran en torno al dinero. Solo piensan en acumular más dinero sea como sea. Dinero. Dinero. Y más dinero. ¿Sí o no? Considero que ese SEA COMO SEA es muy peligroso. Porque ya no estamos pensando en aportar valor a la sociedad y vivir de lo que eso nos dé para crear un mundo mejor. No. Ese sea como sea para muchos significa que da igual lo que tengan que hacer (destruir el planeta, estafar a los ciudadanos de su país, robar de las arcas públicas, dejar morir a las personas, iniciar guerras…) para que sus cuentas bancarias estén cada vez más llenas.
¿Quién no conoce al menos una persona que dice que todos sus problemas se terminarían si le tocase la lotería? Que normalmente son las mismas personas que dicen eso de: «el dinero solo trae problemas».
Qué contradicción, eh, colega…
Puede que tú mismo, querido/a lector/a, lo pienses. Pero déjame decirte que lo más gracioso es que esa afirmación NO ES REAL. Lo más probable es que si te dan un millón de euros hoy, te gastes todo el dinero en unos pocos años y acabes más endeudado/a de lo que estabas. Lo de «si me toca la lotería se acaban todos mis problemas» es una película que tú te has montado en la cabeza. Una persona que no sabe gestionar el dinero da igual que de repente le toquen 400 000 euros, los va a gastar en menos de un abrir y cerrar de ojos, y seguramente acabará con más deudas de las que tenía.
El dinero no es el problema. El problema es la relación que algunas personas tienen con el dinero y cómo lo gestionan.
Creo que la vida de ninguna persona debería girar en torno al dinero. Ni siquiera tener preocupación por acumular dinero. ¿Para qué? Si cada día que pasa tiene menos valor, ¿para qué lo vas a acumular? No sabes si mañana estarás vivo. ¿De qué te sirve tener 50 000€ en tu cuenta bancaria durante 30 años sin hacer nada con ello con la excusa de por si pasa algo? ¿Y si lo que pasa es que mañana te mueres? Además, cada año que pasa vas a poder pagar menos cosas con el mismo dinero, gracias a la buena gestión de nuestros gobiernos. Ironía. En lugar de eso, ¿por qué no usas ese dinero para hacer de este mundo un mundo mejor?
Está bien ahorrar, tener un colchón… y todas esas cosas. Pero en realidad no te mientas, no lo necesitas.
Recordad que no estamos aquí eternamente, que todos nos vamos a morir, que en menos de 100 años ninguna persona que conoces seguirá con vida. Que no nos vamos a llevar nada con nosotros. Más allá de nuestras vivencias y experiencias.
Nos hemos inventado una forma de vida que no nos está dejando vivir. Es la era de la esclavitud moderna y no sé cómo aún no nos damos cuenta de ello. Lo hemos inventado absolutamente TODO. El concepto del DINERO, el concepto del TRABAJO, el concepto del ESTATUS… Países, fronteras, aduanas, militares, ejércitos… Nos lo hemos inventado absolutamente todo y vivimos en un estado de alucinación colectiva que nos hace creer que todo eso es real.
Nos guste o no todos y cada uno de nosotros somos SERES que viven en un mismo PLANETA. PUNTO. No hay más, somos parte del todo, no existe el dualismo. Somos conciencias. Somos parte del universo. ¿Acaso con tantas modas, tanta tecnología y tanta pantomima se nos ha olvidado que vivimos dentro de una galaxia que a su vez está dentro de un universo del cual no sabemos apenas nada y que además existen unos agujeros negros que se lo están tragando todo? ¿Se nos ha olvidado cuántos años de evolución ha costado que estemos aquí? ¿Acaso no es mágico? ¿No será que nos estamos empeñando en tener vidas de mierda tratando de «buscar nuestro propósito”» cuando ya la vida en sí es un propósito? ¿Acaso el propósito de vivir te parece poco?
Nos lo hemos inventado absolutamente todo.
¿Te has parado a pensar qué son las leyes? No hablo de las leyes universales ni de las leyes de la naturaleza. Hablo de las leyes que los presidentes de turno han ido inventando generación tras generación. Que, además, con todo el respeto del mundo sin que nadie se ofenda, pero ¿quién te ha dicho a ti que tú eres el más apto para escribir unas leyes, las cuales vamos a tener que cumplir todos?
Yo lo veo así: normas para limitar nuestra libertad. PUNTO. Nos hacen creer que somos LIBRES. Mientras tanto, nos cobran por utilizar recursos naturales que no pertenecen a nadie, que son de todos, que pertenecen al universo y que son imprescindibles para la vida de cualquier ser en este planeta. Tiene narices que supuestamente la especie más inteligente del planeta haya aceptado pagar por ellas y vivir esclavizada para servir a los cuatro listos pasados que se han inventado esas leyes. ¿ Acaso las gacelas pagan por beber agua o comer? Hasta el día de hoy creo que somos la única especie sobre el planeta tierra que acepta semejante barbaridad. A mí que no me vengan con el cuento de que lo recaudado se utiliza para mejorar los servicios. Colega, hasta nos prohíben utilizar el sol gratis (porque no nos dejan poner placas solares en los tejados y nos cobran por tener luz en casa), nos prohíben trabajar o vivir en otros cachos de tierra que pertenecen (otros países) al PLANETA. ¿Me vacilas? ¿Quién te ha dicho que ese cacho de tierra es tuyo? ¿Quién te ha dicho que porque tú hayas nacido en un lugar tienes que tener más derechos que otra persona que ha nacido en otro lugar? ¿Cuántas veces se ha dicho eso de «que se vayan a sus países que nos están quitando el trabajo»? ¿Te están quitando el trabajo? ¿Qué es el trabajo? ¿No es algo que nos hemos inventado también? ¿Acaso ese trabajo lleva tu nombre y es tuyo? ¿Acaso es limitado el trabajo que hay por hacer en el mundo?
Si buscas en Google lo que son las leyes te saldrá : «Regla o norma establecida por una autoridad superior para regular, de acuerdo con la justicia, algún aspecto de las relaciones sociales».
¿Autoridad superior? ¿Justicia? ¿Acaso existe la justicia? ¿Acaso no es otro concepto que nos hemos inventado? ¿Acaso lo que para uno es justo para el otro también lo es? ¿Y qué autoridad superior? ¿Quién le ha dicho que tiene una autoridad superior a la mía? ¿Los mismos que roban el dinero de las arcas públicas?
LUEGO NOS ATREVEMOS A DECIR QUE LOS NIÑOS TIENEN MUCHA IMAGINACIÓN
¿Y LOS «ADULTOS» QUE NUNCA DEJARON DE SER NIÑOS?
El sistema es una mentira, es una invención del ser humano y te han hecho creer que tienes que estar dentro del sistema para sobrevivir o para tener un propósito de vida.
Lo del «propósito de vida» ya me da risa. ¿Acaso te parece poco el propósito de vivir? ¿Eres consciente de todas las cosas que han tenido que pasar para que tú hoy estés aquí con vida y experimentes lo que es la vida humana?
De nuevo, ¿qué hay del dinero? Es algo que nos hemos inventado también, no es real, ¿por qué le damos tanta importancia a algo que no es real?
Si es importante es porque dentro del mundo que nosotros hemos inventado el dinero te permite adquirir cosas (igual que en el Monopoly), pero NO es lo más importante. El dinero es energía que llega a nosotros a cambio de aportar un valor a la sociedad. Todo lo que conocemos es energía. ¿No lo ves? Todo es energía. Absolutamente todo.
Pero volviendo al tema del dinero, que es eso que tanto preocupa hoy en día a la gente, dime de qué te sirve tener ocho millones de euros en la cuenta bancaria si tienes una enfermedad que no te permite moverte o te dan ataques de ansiedad cada cinco minutos, y no eres capaz de salir de tu casa y caminar tranquilo solo/a. ¿De qué te sirve tener todo ese dinero si no sabes qué es lo que te hace feliz? Créeme que he conocido personas millonarias infelices. Nos venden la falsa ilusión de que el dinero nos da la felicidad. Y claro que nos la puede dar si el resto de áreas de nuestra vida están bien. Pero el dinero por sí solo no vale una puta mierda.
Para que lo veas más claro, ¿de qué te sirve tener esos papeles pintados (llamado dinero), si no puedes comprar nada? O imagínate que tienes todos los lujos que siempre has querido tener, pero no los puedes compartir con nadie, ni ver a nadie, ni hablar con nadie, ni salir de fiesta con nadie, solo tú con todos tus lujos. ¿No ves que no vale una mierda?
Lo que quiero decir es que hay mil formas de relacionarse con el dinero, pero que no debería de ser lo principal en nuestras vidas, que hay mil cosas más importantes.
Y repito, el dinero SÍ es importante, pero NO LO MÁS IMPORTANTE.
Además, normalmente la gente quiere el dinero solo para comprar cosas materiales e impresionar a los demás. COMPRAR, COMPRAR Y COMPRAR. ¿Para qué? Por mucho que una persona compre muchas cosas o consuma muchas drogas para evadirse de la realidad o llenar ese vacío que siente, cuando pase el efecto que ese consumo produce en esa persona volverá a sentirse vacía y, además, con menos dinero en el bolsillo o en el peor de los casos con peor salud física y mental.
¿Sabías que está científicamente probado que al comprar un producto nuestras hormonas del placer suben y bajan?
La dopamina y serotonina son las encargadas de mandarnos señales para decirnos que «QUEREMOS» un producto y nos crean la necesidad de comprarlo. Cuando sientas la falsa ilusión de que «lo compro porque lo merezco» es la serotonina la que te está diciendo eso. Que lo sepas. Al comprar el producto en cuestión sube la serotonina por lo que sentimos un subidón de felicidad. Pero no dura mucho. ¿Unos segundos? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Un día? ¿Tal vez una semana? Pero cuando pasa, que antes o después va a bajar, nos da el bajón y nos damos cuenta de que no somos felices.
Lo mismo que las drogas. Nos hacen sentir un subidón brutal instantáneo, pero cuando bajan, nos sentimos como la mierda, ¿verdad?
Este es un tema muy extenso, ya que hoy en día al parecer todo consiste en comprar, tener y acumular sin sentido; y que además como consecuencia hace que el planeta cada vez esté más contaminado, haya ciertas especies en extinción y estemos respirando pura mierda.
Vivimos totalmente dormidos, abducidos y manipulados por los gobiernos y la sociedad.
Nos programan mentalmente desde niños/as para que obedezcamos a todo, nos lo creamos todo y no nos cuestionemos nada de lo que nos rodea.
Nos hacen creer que cuando compremos esto, o aquello, todos nuestros problemas se van a terminar. Y así nos tienen toda la vida como a ratas, enjauladas, dando vueltas en la ruedita.
Trabajar para ganar dinero. Empezamos el día uno y terminamos el treinta o treinta y uno de cada mes. Cubrir gastos básicos, pagar las facturas, gastar lo poco que nos queda en ocio y volver a empezar. Treinta días de vacaciones al año. Los más suertudos se van un mes entero en agosto al Caribe, se gastan todo lo ahorrado y vuelta a empezar.
La mayoría están amargados porque no tienen ni para pasar el mes y además «creen que tienen que pasar ocho horas al día» en un trabajo que no les gusta.
Pero aún no me quiero adentrar en este tema, más adelante lo haré, para que puedas entender cómo desde que nacemos cada pequeño detalle hace que hoy en día tengamos estas conductas y esta manera de pensar.
Hoy en día, desde mi punto de vista, la gente en general y no me refiero a nadie en particular (que no quiero que nadie se ofenda), vive amargada. Si sales a la calle y te paras por un momento a hablar con la gente que pasa, todos hablan de problemas, de deudas, de mierdas, verás caras que reflejan infelicidad, asco, odio, envidia, estrés… Eso o están mirando su teléfono móvil (siempre que no estén drogados, borrachos o fumados).
A lo largo de mi vida he tenido la suerte de poder conocer gente de toda clase, algunos con mucho dinero, villas de lujo, jets privados… Otros con lo justo para comer y para pagar el alquiler. Incluso alguna persona sin un techo bajo el que dormir. La mayoría con un trabajo que no les llena, pero que siguen trabajando en lo mismo porque es lo que hace todo el mundo y «es lo normal» o es «seguro». ¿Seguro? JA.
LO ÚNICO SEGURO ES QUE TE VAS A MORIR.
TODOS VAMOS A MORIR
Y morir no es algo malo, es parte del proceso. Hay que perderle el miedo a morir y empezar a vivir.
Algunos con familia, otros solteros a los 40, otros divorciados… pero todos ellos tienen una cosa en común: son infelices o no son felices del todo porque «siempre les falta algo que cumplir o alcanzar». La mayoría de ellos creen que cuando consigan eso que «quieren» serán felices.
De lo que ninguno de ellos se da cuenta es que a pesar de que consigan a esa pareja ideal, casarse, ese empleo en el que le pagan un pastón, el contrato indefinido, un Ferrari o ligarse a la tía mas guapa del pueblo … su felicidad no va a aparecer con ello de la mano. Probablemente en algunos casos se sientan felices por una sensación de gratificación instantánea, porque el EGO es el que se ve fortalecido. Pero esa felicidad no va a perdurar en el tiempo, el ego siempre quiere más, nunca tiene suficiente, y estamos en un mundo donde el timón lo llevan personas con mucho ego.
Inciso 4 ¿QUÉ ES EL EGO?
El EGO es el concepto del YO. MI. ME. MÍO.
El Ego es el Personaje que has creado. Tú eres un personaje que tú mismo has creado. TÚ SOLO. A través de tus pensamientos, tus creencias, etc.
Por eso es tan importante decidir lo que piensas que ERES. Porque lo que tú piensas que eres, eso vas a SER.
El EGO es una ilusión. Algo que cada uno de nosotros se ha inventado. El EGO es lo que nos hace creer que las cosas SON NUESTRAS O QUE LAS COSAS NOS DEFINEN.
Ejemplo: «Yo soy graduado y tengo tres másteres».
No es la persona la que está hablando. ES SU EGO. SU EGO LE ESTÁ HACIENDO CREER QUE ESO LE DEFINE.
Otro ejemplo: «Yo soy un ser libre porque soy emprendedor».
Otra vez el EGO hablando y no el Ser. Hay mucha distorsión en el entendimiento del empoderamiento y del emprendimiento.
¿Emprendes por qué quieres ser libre, vivir sin tener que dar explicaciones a nadie, por qué no te gusta el sistema y te basta con adquirir lo que necesitas para vivir a cambio de tu libertad? ¿O en realidad quieres emprender para que tu EGO pueda decir que es emprendedor y va a facturar millones, y así vas a poder tener todos los lujos que quieras?
Déjame decirte que si no disfrutas del proceso del emprendimiento y no lo haces realmente por ayudar a los demás y como un acto de aportar valor a la sociedad y cambiar la sociedad, siento decirte que si hoy estás amargado, sufriendo y queriendo llegar a esos objetivos económicos para «sentir esa libertad» a toda hostia, cuando lo consigas ese objetivo económico también estarás igual de amargado y tu vida carecerá de sentido al igual que ahora.
No sé de quién es esta frase, pero un día lo escuché y se me quedó grabado: «Llega más lejos el que camina porque le gusta caminar que aquel que camina para llegar al destino”
Te lo voy a decir de otra forma para que lo entiendas mejor. Existe un proverbio Zen, que el queridísimo Borja Villaseca ha compartido alguna vez y he podido conocerlo gracias a él , y dice: «la paz que vas a sentir en la cima de la montaña es la misma que vas a llevar dentro de ti mientras la subes». No creas que la paz te va a llegar al llegar allí arriba. O que la paz es la recompensa por haber llegado allí arriba.
Por todo ello hay tantas personas tan infelices. Porque creen que su felicidad depende de cosas EXTERIORES como la aceptación social, el tener un máster, el comprarse un Ferrari o conseguir un determinado objetivo.
NUNCA NADIE VA A ENCONTRAR LA FELICIDAD FUERA.
TODO LO QUE NECESITAS ESTÁ DENTRO DE TI.
TODO. ABSOLUTAMENTE TODO.
He visto cómo la gente que era infeliz, después de haber conseguido esas cosas que creen que les van a hacer felices como casarse, encontrar pareja, encontrar un «mejor» empleo en donde ganan más, generar mucho dinero… siguen siendo igual de infelices. Es entonces cuando empiezan a echar la culpa de su infelicidad a su matrimonio, su trabajo, su vecino, al perro, al de la gasolinera, al imbécil del banco, a la zorra de la directora de recursos humanos, a su mierda de trabajo, a la mierda de sueldo que tienen, al presidente y hasta al color de las baldosas del suelo del baño…
Otros muchos, muchísimos, simplemente deciden drogarse, darle a la bebida, a los porros, salir de fiesta, gastarse el sueldo en cosas que no necesitan, viciarse a los videojuegos, comer en exceso, ver la tele 24/7 o dormir para evadirse de los problemas. Es decir, ponen parches a su infelicidad en lugar de buscar el origen de esa infelicidad y afrontarla.
Nunca se miran al espejo (metafóricamente hablando, me refiero a autoanalizarse y hacer un poco de introspección — ya sabemos todos y todas que por metro cuadrado hay un chuli flower que no se deja de mirar al espejo y decir lo guapo/a que es. A decir verdad, yo también soy un poco chuli flower a veces).
Y así está la mayor parte de la sociedad del siglo XXI.
Dime una sola persona que no haga alguna de las cosas descritas.
Está jodido el asunto, ¿verdad?
Llevamos muchos años (yo desde que soy una niña) escuchando la típica frase de que el patio está fatal.
¿Y qué hacemos para que el patio no esté fatal?
«Si cada uno barriera el patio de su casa, tendríamos un mundo limpio» - Madre Teresa Calcuta.
Lo que quiere decir esta frase es que si cada uno se limitase a hacer un poco de introspección y a mejorar como ser humano día tras día, sin mirar ni juzgar al de al lado, este mundo sería mucho mejor.
El mundo y la sociedad simplemente reflejan lo que los seres humanos que viven en este planeta llevan por dentro: guerras, miedo, codicia, envidia, maldad… y un largo etcétera.
Si dentro de cada ser humano solo hubiese amor, ternura, comprensión, confianza, sus actos demostrarían y reflejaran eso y el mundo sería más bonito.
No digo que no haya cosas buenas dentro de los seres humanos que viven en este planeta.
Creo firmemente que cualquier ser humano puede cambiar y ser mejor día a día. Pero desgraciadamente no todos los seres humanos creen que pueden cambiar. Y ahí está el problema. Yo creo firmemente que todos los seres humanos que viven en este planeta tienen dentro todo lo que necesitan para brillar y tener una vida mágica.
El problema es que no todas las personas que habitan en este mundo han llegado a un nivel de conciencia tan elevado como para darse cuenta de que todo lo que necesitan está dentro de sí mismos y que pueden llegar a conseguir lo que quieren.
Creo que uno de mis dones es ver el potencial dentro de cada persona que he conocido a lo largo de mi vida, potencial que ni ellos mismos ven. Por mucho que me joda y me haya esforzado por hacerles ver que pueden tener una vida mejor, y ser felices con lo que tienen, no me ha servido de nada porque desgraciadamente ellos mismos son los que no creen en sí mismos.
¿Y qué hay de las personas que se atreven a hacer ese viaje de introspección y vivir o enfocar la vida de otra forma?
Principalmente los llaman locos y locas. O hierbas. O puristas.
