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Aquí se presentan los principales Dioses de India y los Mantras y las Plegarias tradicionales con los cuales reverenciarlos. También consta de una introducción a la meditación devocional.
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Seitenzahl: 219
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Claudio Dossetti
Sus Mantras y Plegarias
2021
Editorial Hastinapura
Buenos Aires, Argentina
Dioses Hindúes: Sus Mantras y Plegarias
Claudio Dossetti
Ediciones: 2010, 2011, 2013, 2021
Imagen de la portada: Sri Ganesha junto con su Padre, el Señor Shiva, la Divina Madre Parvati y Kartikeya.
Todos aquellos que deseen profundizar sus estudios sobre los temas tratados en este libro pueden llamar o acercarse a cualquiera de las direcciones dadas al final del volumen.
Dossetti, Claudio
Dioses hindúes : sus mantras y plegarias / Claudio Dossetti. - 2a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Hastinapura, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-4038-47-0
1. Religión Oriental. I. Título.
CDD 294.54
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
© by Editorial Hastinapura
Riobamba 1018 (C1116ABF)
Buenos Aires, República Argentina
Tel/Fax (0054-1) 4811-9342
E-mail: [email protected]
Internet: www.hastinapuralibros.com
Primera edición en formato digital: noviembre de 2021
Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto 451
OM SRI GANESHAIA NAMAHA
Reverencia a Sri Ganesha
Deva de la Sabiduría Espiritual
en la Religión de la India y
Guía de los devotos de Dios
“Señor, permíteme estar en contacto Contigo. Es por Tu Gracia que soy capaz de concebir sentimientos elevados en mi corazón. Acéptalos. Purifica mi corazón, que es el corazón de Tu devoto.”
“Señor, que mi alma pueda realizarte a través de acciones devotas. ¡Acepta mis plegarias!”
“Señor, que podamos nosotros, con mente tranquila, con un corazón puro y estudiando los Libros Sagrados, invocarte a través del Yoga, a Ti, que eres la Morada de la Eterna Paz.”
Sâma Vêda, Uttarârchika I, 1, iv
¡Om Sri Ganeshaia Namaha!
En el Nombre de mi
Maestra Espiritual, Ada Albrecht
Om Guru Om
Ada Albrecht en el Templo del Bhagavad Gîtâ, India.
EL PRESENTE LIBRO ha nacido del anhelo de brindar un conocimiento claro y sencillo acerca de los Dioses de India, a fin de que los devotos puedan meditar en Ellos guiados por la Sagrada Lámpara del Amor.
Para tal fin se dan primeramente algunas nociones generales acerca de la Metafísica de la India con respecto a Dios Absoluto y Sus Manifestaciones Divinas: los Dioses o Devas.
Luego son mencionados breves conceptos sobre de la Meditación, los cuales han de ser conocidos por los aspirantes espirituales que se aboquen a la sagrada tarea de la práctica espiritual.
A continuación se da una descripción somera de algunos de los principales Devas hindúes, donde se habla de sus atributos, símbolos, Sus diversos Nombres, representaciones y formas de adoración. Seguidamente, se dan Sus principales Mantras y ciertas plegarias y oraciones adecuadas para ser recitadas en Templos y Salones de Meditación.
Finalmente se incluyen otros Mantras y Plegarias importantes, como así también algunas meditaciones consagradas a grandes Santos y Sabios de la antigua India.
Este libro, en realidad, ha surgido naturalmente de las enseñanzas de nuestra Maestra Espiritual, Ada Albrecht, quien ha despertado el sagrado anhelo por lo Divino en innumerables almas, enseñando que la Devoción a Dios es el Camino que conduce al alma humana hacia la Unión con nuestro Padre Celeste.
También es Ella quien nos ha traído desde las sagradas tierras de la India, mediante sus dos prolongados viajes realizados en los años 1973 y 1977, el profundo y divino conocimiento de la Vedânta Advaita (1), el cual recibió directamente de labios de sabios Sannyâsines peregrinos. Y junto con él, nos brindó el beatífico conocimiento de los Dioses Hindúes unido a la más pura devoción que se expresa en la siguiente oración nacida de su corazón, y que frecuentemente recita junto a sus discípulos:
“Padre querido, concédeme la Gracia
de poder Amarte con todo mi corazón”
A Ella, humilde y devotamente, dedicamos este libro.
* * *
Dios permita que éstas páginas ayuden a infundir Devoción en nuestros corazones.
¡Que los Devas puedan guiarnos en el Sendero!
Claudio Dossetti
Buenos Aires, 20 de Marzo de 2009
Revisado el 9 de Junio de 2013
1. La Vedânta Advaita es la principal Escuela No-dualista Hindú, la cual enseña que la Única Realidad es Dios, y que el Alma humana es idéntica a Dios.
La Diosa Gayatri, encarnación de la Sabiduría Divina
y representación del Gâyatri Mantra,
uno de los Mantras más célebres e importantes de la India.
“Por doquiera tiene Dios, el Señor, manos y pies, por doquiera ojos, cabezas y bocas. Todo lo oye, mora en el mundo y todo lo envuelve”
Bhagavad Gîtâ XIII, 13
DIOS ES UNO. Él está allende el universo visible, y sin embargo, mora en el corazón de todos los seres. Es más grande que lo más grande, y a la vez, más pequeño que lo más pequeño. No existe lugar donde Dios no esté presente. Él vive en todas las formas visibles, y al mismo tiempo carece de forma. Él es Inmutable, Eterno, Absoluto, y a la vez, diariamente nos contempla a través de los miles de ojos de Sus criaturas.
Dios es la Luminosa y Eterna Realidad. Dios es el Océano de la Bienaventuranza en cuyo seno nacen, se desarrollan y se disuelven los mundos. Él se encuentra más allá de los cambios del universo manifiesto. Nacimiento y muerte afectan sólo a las criaturas que moran en la ilusión del mundo, no al Señor. Dios es Sat, Chit y Ananda, esto es, Ser, Conciencia y Bienaventuranza Absoluta.
En India, uno de los Nombres para designar a este Dios Absoluto es: Brahman (2).
Con respecto a Él leemos en el Mundaka Upanishad (3):
“Dios está manifiesto, está cercano y está en el recinto de tu propio corazón. Todo aquello que conoces y también lo que desconoces, está centrado en Dios. Aquello que brilla con el esplendor de mil soles, que es más pequeño que lo más pequeño, aquello que es la base de los mundos: aquello es Dios. Nuestra fuerza vital, el habla, la mente: todo es Dios. Dios es la Verdad Inmortal, la Meta que tienes que alcanzar. ¡Alcánzala, hijo mío!”
Mu. Up. II, ii, 1-2
Brahman, la Realidad Eterna, es invisible a los ojos físicos, sin embargo, todo cuanto percibimos también procede de Brahman y a Brahman ha de regresar. Para el Sabio iluminado, todo cuanto ve es Dios y sólo Dios. Acerca de ello leemos en el Brihadaranyaka Upanishad:
“Aquel Brahman invisible es infinito, este Brahman visible (el Universo) también es infinito. Este Brahman visible procede de Aquel Brahman invisible. Al captar la plenitud de este Brahman visible, conocerás a Aquel Brahman invisible”.
Br. Up. V, i, 1
En verdad, todos los rostros de la Creación son los rostros de Dios; a mayor amplitud de la conciencia, esto es, a mayor Bhakti o Devoción, mayor es la capacidad de verlo en todos los seres. De allí que en antiguos tiempos, los Rishis —Sabios Videntes de la Esencia de las cosas— hayan adorado a Dios en múltiples formas, a veces con rostro humano, otras, con rostros de las diversas criaturas que cuidaban, admiraban y respetaban. Adorar a Dios tan sólo en forma humana es limitar la omnipresencia Divina. Dios es expansión infinita, e infinitos son los aspectos bajo los cuales Él se manifiesta. Así, en la Religión de la India encontramos a Dios bajo el aspecto de rostro elefantino en el Señor de la Sabiduría, Sri Ganesha. Tiene el aspecto de un sagrado mono cuando reverenciamos a Hanuman, el Dios de la Devoción. Narayana, el Señor del Amor Universal, viaja por los cielos sobre la divina ave Garuda, mientras que Sri Shiva, el Dios de la Liberación de la ignorancia, posee como vehículo al divino toro Nandi. Hay Diosas que tienen cuerpos de ríos, como la sagrada Madre Gangaji (el río Ganges). También son sagradas las montañas, en especial los altos Himalayas, morada de los Devas, y también son divinos los lagos y los bosques. La misma Madre Tierra —llamada Bhumidevi— a menudo toma la forma de una vaca, la dadora de bienes a todos los seres humanos (4).
Así como la luz es una, pero adopta los colores del arco iris al pasar por un cristal, de igual modo, Dios es Uno, pero se manifiesta en la forma de infinidad de Dioses al reflejarse en el cristal del Universo. Los ojos de los seres humanos contemplan muchas y diversas Formas del Señor, todas ellas igualmente verdaderas —como también son verdaderos los variados colores del arco iris— y todas ellas conducen a la única Fuente de la Luz.
En India, estos múltiples aspectos de Dios reciben el nombre de Devas. La palabra “Deva”proviene de la raíz sánscrita “Div”, que significa “iluminar”, ya que la esencia de los Devas es la Luz que procede de Dios y que, a su vez, brinda luz y conocimiento a todos los seres.
Leemos en los Purânas (5) que, así como los seres humanos habitamos en el mundo físico —llamado Karma Bhumi o “mundo de la acción”—, de igual modo, los Devas viven en su propio plano, el cual es de una naturaleza más sutil y luminosa. Entre otros nombres, el plano dévico es conocido como Svarga o “el Cielo”, y también como Satyaloka o “el mundo de la Verdad”. Ellos poseen un nivel de Conciencia Divina mayor al de los hombres, ya que, siendo más sutiles, se hallan más próximos a la Eternidad, que es Dios. Tal es también la razón por la cual ellos suelen ser quienes ayudan a los seres humanos a alcanzar la Meta Suprema o Brahman.
Ellos pueden ser percibidos tan sólo mediante un corazón enamorado de la Divinidad, por ello el Señor Krishna nos dice en el Bhagavad Gîtâ:
“Pero ni por los Vedas, ni por austeridades, ofrendas ni limosnas, puede nadie verme como tú Me viste. Sólo por devoción, así es posible percibirme, ¡oh Arjuna!, y conocer, y ver, y penetrar Mi Esencia, ¡oh Parantapa!”
Bh. G. XI, 53-54
Enseñan los Maestros que los Devas se comunican con los seres humanos de un modo extraordinariamente sutil, esa es la razón por la cual la mayoría de las veces somos incapaces de escuchar Sus enseñanzas y ver las señales que ponen en nuestro camino (6). A mayor pureza interior, mayor contacto con el Reino Celeste.
Se dice también que cada uno de los sentidos que poseen las criaturas en este mundo se halla regido por un Deva tutelar, sin cuya presencia los hombres se hallarían en la más absoluta oscuridad, que no es otra que la oscuridad de la ignorancia y el olvido de Dios. Por ejemplo, Surya, el Dios del Sol, uno de cuyos Nombres es “el Ojo del Universo”, es quien rige el sentido de la visión (7). De este modo, es gracias a la presencia de las Divinidades que podemos ver, escuchar, conocer y recordar las enseñanzas que llegan hasta nosotros. Por ello, siempre debemos tratar de contactarnos con aquello que es sublime y elevado, y evitar el sendero del error, porque el conocimiento mismo es una Gracia Divina que debe ser utilizada para el bien y la purificación del corazón.
Pero por sobre todo, hemos de recordar siempre que los Devas son manifestaciones de Aquel Dios-Uno, Absoluto y Eterno, que mora en todos los seres y al mismo tiempo, todo lo trasciende.
Si bien el cuerpo de los Devas no puede ser visto con los ojos físicos, ellos son representados a través de imágenes a las que el devoto entrega su Devoción.
Sin embargo, no debemos caer en el error de pensar que la imagen sea meramente un “símbolo”. Muy por el contrario, la imagen de un Deva es ese mismo Deva hecho manifiesto por amor a los seres humanos. Dios está presente en Sus Imágenes, del mismo modo en que el alma universal se halla presente en todos los seres manifiestos. De allí el profundo respeto y la veneración que los devotos de todo el mundo sienten por las Imágenes Divinas. No existe diferencia real entre la Imagen de Dios y Dios mismo, porque, en verdad, “Dios se halla presente en el corazón de todos los seres”.
Recordemos aquí una vez más que a Dios se lo alcanza tan sólo mediante el corazón enamorado de la Divinidad, y no con la mente racional y analítica. Ésta, las más de las veces, no es sino un obstáculo en el Sendero que produce “miopía espiritual”.
Dicen las Escrituras que las imágenes sagradas pueden adoptar dos formas principales: la forma visible y la forma audible.
La forma visible de un Deva es aquella que vemos en las imágenes de los Templos, esculpidas en piedra, talladas en madera o bien dibujadas o pintadas sobre un lienzo o un papel. En estas imágenes se representa al Deva con sus diversos atributos y características. Cuando meditamos en la Forma de Dios, estas imágenes llegan hasta nuestra mente y son recibidas en el sagrado Templo de nuestro corazón. La imagen externa cobra vida en nuestro interior, nos guía y protege en todo momento. Cuanto mayor es el Amor que le brindamos, más profundamente crece Su Presencia en nuestro interior.
La devota contemplación de una imagen suele ser acompañada por la recitación de un Nombre Sagrado, el cual es la forma audible de esa Deidad. Estas Palabras Divinas suelen ser conocidas como Mantras, que son Fórmulas Sagradas o Nombres de Dios. Ellas nos hablan acerca de los atributos y características de la Deidad. Recordemos que la Palabra es la Fuente Generadora de todo lo manifiesto, el Poder que antecede a toda creación. El Nombre de Dios es mucho más que una simple palabra, es Dios mismo hecho Sonido, de igual modo que la forma visible es Dios mismo hecho Imagen.
Por estas razones, cuando el devoto medita en su Deidad tutelar, debe tratar de visualizar Su Imagen en su corazón y llevar Su Nombre en los labios. Ambos —Nombre e Imagen— son Uno, se complementan y conforman el Cuerpo Manifiesto de la Divinidad.
Los Devas son infinitos, como también son infinitos los mundos y todo cuanto Dios ha generado en Su Universo, ya que de la grandiosidad del Señor no puede nacer sino una inmensa magnificencia y generosidad.
Todos los Devas son igualmente sagrados. No existe uno que sea superior a otros. Todos conducen a Dios, porque todos Ellos son Sus Radiantes Manifestaciones.
Si bien el número de Devas hindúes es inmenso, existen algunos que son considerados como los principales. Entre ellos mencionemos a los siguientes:
Sri Ganesha: Es el bondadoso Deva de la Sabiduría Espiritual. Este es el primer Deva que se reverencia cuando se comienza toda nueva obra, ya que es quien remueve los obstáculos de las vidas de Sus devotos.
El Señor Narayana: Es el Deva protector de todas las criaturas y Señor del Amor Universal. También es conocido bajo el Nombre de Vishnu.
Sri Krishna: Es uno de los más importantes Avatâras (8) de Dios. Es Dios perfecto y Maestro de la Humanidad, de cuyos labios ha nacido el Sagrado Bhagavad Gîtâ.
El Señor Shiva: Es el compasivo Deva de la Liberación de la ignorancia.
Sri Râma: Uno de los más conocidos Avataras de Narayana cuyas historias se narran en el Ramayana.
Sri Hanuman: El Dios de la Devoción.
Lakshmi: Es la Diosa de las riquezas espirituales y materiales. Es la Consorte de Narayana.
Sarasvati: Es la Diosa de la música, las ciencias y las artes. Es la Consorte del Dios Brahmâ (9).
Parvati: Es la Madre Universal. Es la Consorte de Shiva o Mahadeva.
Surya: El Deva del Sol. Dador de Sabiduría y Vida a todos los seres. Es el Padre de la Medicina Celeste.
Kartikeya: El Señor de las Huestes Celestiales. Es el otorgador de fuerza y energía para transitar en el Sendero hacia Dios.
En este breve libro trataremos principalmente acerca de los atributos y símbolos de estos once Devas que acabamos de mencionar. Pero primeramente daremos algunas ideas esenciales acerca de la meditación y el aspirante espiritual.
2. También llamado Parabrahman en muchos textos.
3. Los Upanishads son los textos filosóficos de mayor profundidad dentro de los Vedas. En ellos se basamentan las más importantes escuelas metafísicas de la India.
4. Mencionemos aquí que esta visión de Dios en todas Sus criaturas ha sido una característica constante de las grandes culturas religiosas en todos los tiempos. Recordemos a la civilización egipcia, con su infinidad de Dioses y Diosas que abarcaban todos los reinos de la Creación. En China y Japón los seres celestiales adoptan los más variados aspectos, incluyendo el de árboles y montañas sagradas. Los Bosques Sagrados han sido reverenciados y tenidos como fundamentales para los cultos de la mayoría de los pueblos. En las civilizaciones antiguas de América la Divinidad era vista en variados aspectos, incluyendo las formas universales del Padre Sol y la Madre Tierra.
5. La palabra “Purâna” significa “antiguo”. Los Purânas son ancestrales libros de sabiduría de la India, en los que hallamos innumerables historias de Devas, Sabios y Maestros. Losdieciocho Purânas mayores son divididos en tres grupos:
Los que loan a Vishnu: el Vishnu Purâna, el Bhagavata Purâna, el Padma Purâna, el Nârada Purâna, el Garuda Purâna y el Varaha Purâna.
Los que loan a Brahmâ: el Brahma Purâna, el Brahmavivarta Purâna, el Brahmanda Purâna, el VamanaPurâna, el Markandeya Purâna y el Bhavisya Purâna.
Los que loan a Shiva: el Shiva Purâna, el Matsya Purâna, el Linga Purâna, el Skanda Purâna, el Agni Purâna y el Kûrma Purâna.
6. Muchas veces, lo que creemos que es un obstáculo en nuestra vida, en realidad es una indicación para corregir el rumbo de nuestra acciones. El discípulo atento aprende de cuanto le sucede, porque sabe que todo proviene de Dios, el Supremo Maestro de los seres. El discípulo desatento, en cambio, no aprende y se empecina en su error.
7. Los Upanishads enseñan que Surya, el Deva del Sol rige sobre la vista, Vâyu el Deva del Aire, preside sobre el sentido del tacto, Dik, el Deva de los cuadrantes (las direcciones del espacio) rige la audición, Varuna, el Deva de las aguas, rige el gusto y los dos Ashvines, los médicos celestes, rigen sobre el sentido del olfato. También nos dice que Chandra, el Deva de la Luna, rige sobre la mente. Lo importante de esta enseñanza es que nos hace recordar que todo en el universo se halla interpenetrado por Dios en Sus diversos aspectos.
8. Los Avataras son las Encarnaciones de Dios sobre la Tierra. La palabra Avatara significa “descendimiento divino”, dando ello a entender que Dios mismo ha descendido al mundo de los seres humanos para guiarlos por la Senda Divina. Los Grandes Maestros de todas las Religiones son considerados Avataras.
9. Brahmâ (no confundir con Brahman o Dios Absoluto) es la pri-mera Persona de la Trimurti o Tríada Hindú. Ésta se halla compuesta por Brahmâ (Dios Creador del Universo), Vishnu (el conservador del Orden Universal) y Shiva (el destructor de la Ilusión o Mâyâ).
Imagen del Jñânadeva, un gran santo y poeta místico de India, del S XIII.
“La mente es, para el ser humano, la causa de su esclavitud y también la causa de su Liberación. Cuando está apegada a los objetos del mundo, ella esclaviza y subyuga al hombre; pero, cuando está libre de tales objetos, abre las puertas de la Liberación”.
Maitri Upanishad VI, 34
MEDITACIÓN ES ACERCAMIENTO A DIOS. Meditación es el Camino que conduce al ser humano desde el mundo de lo irreal hacia la Existencia Eterna. En ella ha de primar por sobre todo el sentimiento divino o Bhavana. Meditar es, en verdad, Amar a Dios: allí se encuentra su secreto.
La meditación nace en el corazón del devoto aspirante espiritual de modo natural, así como nace de modo natural el perfume en una rosa. La meditación es una expresión del Amor a Dios o Bhakti. Cuando meditamos nos hallamos en contacto con el Reino Celeste, con nuestra verdadera Naturaleza, con nuestro Ser Interno, el cual es Uno con la Divinidad.
Mencionemos aquí las palabras de Ada Albrecht:
“Meditar es vivir, es habitar en el Ser, no en el ego; este último posee una característica fundamental: la impermanencia. El Ser, en cambio, es la misma Eternidad. Así, el que medita, se traslada de su habitar en un cuerpo-mente cambiante y mortal, para habitar en su propia Esencia Inmortal”.
Ahora pasaremos a mencionar algunos aspectos esenciales de esta sagrada práctica o Sâdhana (11).
La meditación es un Camino que permite ir purificando poco a poco nuestro corazón. Nunca debemos olvidar que nuestra mente toma el “color” —por así decir— del ambiente que la rodea. Si nos hallamos en contacto con lugares sagrados, lecturas espirituales, personas rectas y devotas, entonces nuestra mente tenderá a elevarse hacia Dios. Si, por el contrario, frecuentamos lugares donde impera el olvido de lo Divino, donde abundan conversaciones sobre temas contrarios a la espiritualidad, etc., entonces nuestra mente tenderá a “descender” hacia el mundo material.
La práctica de la meditación lo que hace es, precisamente, mantener nuestra mente en los Planos más elevados, en la medida de las posibilidades de cada aspirante espiritual, lo cual se halla determinado por sus propios Samskaras (12).
Al realizar cotidianamente prácticas de meditación, lo que estamos haciendo es crear impresiones mentales (13) elevadas que fortalecen nuestras tendencias espirituales y debilitan aquello que nos inclina al error. Por ello es necesario que el discípulo practique diariamente la meditación, y se aboque continuamente al estudio de los Textos Sagrados (14).
Recordemos aquí las palabras que el Señor Krishna nos dice en el Bhagavad Gîtâ:
“Sumerge tu pensamiento en Mí, sé Mi devoto, sacrifica en Mi honor, póstrate ante Mí y de este modo, llegarás a Mí. Te lo prometo en verdad, porque te amo”.
Bh. G. XVIII, 65
Los Mantras son Palabras Divinas que nos acercan a Dios. Ellas se hallan presentes no solamente en la religión hindú, sino también —bajo diversos nombres— a lo largo y ancho del mundo (15), y han sido consideradas siempre como grandes ayudas para el acercamiento a Dios.
Se dice en los Textos Sagrados de India que los Mantras son Apaurusheya, es decir, “no poseen autor humano”, ya que en tiempos remotos han sido entregados directamente por Dios a los Videntes de la esencia de las cosas, llamados Rishis, quienes han sido capaces de “oírlos” en su corazón en virtud de su gran pureza interior. De allí el inmenso poder que poseen los Mantras para contactarnos con lo Eterno.
Demos como ejemplo de Mantra a uno de los más conocidos del Señor Krishna, el bendito Dios del Amor Universal. Este Mantra es: “Om Sri Krishnaya Namaha”. En él podemos distinguir tres partes principales:
Primeramente hallamos la Palabra “Om” (ö). Este es el más sagrado de los Nombres de Dios. Por sí solo constituye un Mantra, el cual es recitado por los Yogis en sus prácticas de meditación. Casi todos los Mantras de las diferentes Deidades comienzan con el Om, si bien existen algunas importantes excepciones.Luego está la frase “Sri Krishnaya”. Este es el Nombre del Señor Krishna, quien es la Deidad a la que se invoca con este Mantra en particular. En otros Mantras encontraremos frases como “Sri Lakshmi”, “Sri Râma”, etc., según sea la Deidad correspondiente. El término “Sri” es una palabra de reverencia y respeto que suele preceder al Nombre del Deva.Y en tercer lugar encontramos el término “Namaha” que significa “reverencia a”.De este modo, el Mantra mencionado podría ser traducido aproximadamente como: “¡Om! ¡Reverencia al Señor Krishna!”
Los Mantras hindúes deben ser recitados en sánscrito, su idioma original, ya que éste posee en sí mismo un poder peculiar que proviene de su naturaleza sagrada. No olvidemos que los caracteres sánscritos reciben el nombre de “Devanagari”, lo cual significa “el lenguaje de los Devas (16)”. Los Mantras
