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Historias, plegarias y simbolismo del Dios de la Sabiduría Hindú, el divino Señor Ganesha, quien es asimismo quien remueve los obstáculos de la vida de Sus devotos.
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Seitenzahl: 171
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Claudio Dossetti
Ganesha: el compasivo Dios de la Sabiduría
Claudio Dossetti
Ediciones: 2000, 2004, 2008, 2012, 2017
Imagen de la portada: Sri Ganesha
Todos aquellos que deseen profundizar sus estudios sobre los temas tratados en este libro pueden llamar o acercarse a cualquiera de las direcciones dadas al final del volumen.
El tipeo, diseño y corrección del presente libro ha sido realizado íntegramente por Miembros de la Fundación Hastinapura.
Dosetti, Claudio
Ganesha : el compasivo Dios de la Sabiduría / Claudio Dosetti. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Hastinapura, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-4038-46-3
1. Misticismo. I. Título.
CDD 294.5422
La Editorial Hastinapura agradece la gentileza de la Himalayan Academy Publications que amablemente permitió la reproducción de las imágenes del Señor Ganesha que aparecen en las páginas 26 a 31 del presente volumen.
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
© by Editorial Hastinapura
Riobamba 1018
Buenos Aires, República Argentina
Tel/Fax (0054-1) 4811-9342
E-mail: [email protected]
Internet: www.hastinapuralibros.com
Primera edición en formato digital: diciembre de 2021
Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto 451
OM SRI GANESHAIA NAMAHA
Reverencia a Sri Ganesha
Deva de la Sabiduría Espiritual
en la Religión de la India y
Guía de los devotos de Dios
Sri Ganesha, el bondadoso Señor de la Sabiduría Espiritual
¡Om Sri Ganeshaia Namaha!
¡Om Guru Om!
ESTE BREVE LIBRO es una compilación de historias, plegarias, himnos y Mantras (fórmulas sagradas), precedidas por una somera introducción y una explicación simbólica de la imagen y los atributos del Dios hindú de la Sabiduría: el Señor Ganesha.
Las historias dadas aquí pertenecen en su mayoría a antiguos Libros Sagrados hindúes (Purânas), como también a algunas obras de carácter devocional y narraciones tradicionales.
Han sido incluidas notas aclaratorias a pie de página donde se creyó necesario, en algunas ocasiones para dar el significado de los términos sánscritos y en otras a modo de comentario del texto. En todos los casos se han utilizado fuentes calificadas y ortodoxas de la filosofía hindú, sin perder en ningún caso el espíritu amplio y universalista que debe primar en todo tratado verdaderamente espiritual. Asimismo, a lo largo de todo el libro se ha puesto énfasis en el aspecto devocional, tanto para la interpretación de las historias como para la presentación y explicación de los diversos Mantras y plegarias.
Se incluye también el importante himno llamado “GanapatiUpanishad” tanto en castellano como en fonética sánscrita con notas aclaratorias.
Esta pequeña obra, en realidad, ha nacido como fruto de las enseñanzas profundamente devocionales y metafísicas de nuestra Maestra Espiritual, Ada Albrecht, quien con su ejemplo nos ha enseñado el divino sendero del Amor a Dios. Bajo su bondadosa guía ha sido realizada la compilación y la interpretación de los textos aquí presentados, siendo suyas la mayoría de las explicaciones de los mismos. A Ella, humildemente sus discípulos dedicamos la edición de este libro.
Nuestro anhelo es que este texto contribuya a brindar un mayor conocimiento sobre el Deva Hindú de la Sabiduría, a la vez que ayude a infundir devoción a Dios en nuestros corazones.
NOS ENSEÑAN LOS ANTIGUOS Textos Sagrados de India —llamados Upanishads— que Dios Absoluto (Parabrahman) se encuentra allende toda manifestación visible. Él es el Origen y Fin de los seres. Es Ser, Conciencia y Bienaventuranza absolutas. Es la más íntima esencia de todas las criaturas e idéntico con la esencia del Alma humana. Ningún nombre puede describirlo, ya que es Origen de todos los nombres. Ninguna forma puede representarlo, ya que es Fuente de todas las formas. Es más sutil que lo más sutil. Es el Ser, allende todo pensamiento. Es Eternidad, el Ser de todo. Con respecto a la naturaleza de este Dios Absoluto dice el Chandogya Upanishad:
“Él es mi Ser dentro de mi corazón; más pequeño que un grano de arroz, más pequeño que un grano de cebada, más pequeño que un grano de mostaza, más pequeño que un grano de mijo; Él es mi Ser dentro de mi corazón, más grande que la Tierra, más grande que la Región Media, más grande que el Plano Celestial, más grande que todos los mundos” (Ch. Up. III, xiv, 3).
El ser humano, en su búsqueda de lo Eterno, anhela acercarse a esa Suprema Realidad, la más íntima esencia de su Ser. Se dice que por ello, Dios, en su compasión por los hombres, toma formas visibles para que así puedan reverenciarlo, servirlo y amarlo. Esas benditas manifestaciones de Dios han sido los guías por excelencia de la Humanidad desde el comienzo de los tiempos. En las sagradas tierras de India, esos aspectos visibles de Dios reciben el nombre de “Devas” (1).
Así como los hombres se comunican entre sí por medio de palabras, de igual modo, los Devas tienen un medio —más sutil, y por lo tanto más poderoso— para comunicarse con los hombres: el Amor. Ellos no responden ante meras palabras, ni ante la vastedad del conocimiento, ni tampoco a las numerosas obras que se ejecuten. Ellos responden tan sólo a una cosa: la devoción de sus devotos.
Recordemos aquí las palabras que el Señor Krishna dirige al Príncipe Arjuna en el BhagavadGîtâ:
“Pero ni por los Vedas (2), ni por austeridades, ofrendas ni limosnas, puede nadie verme como Tú Me viste. Sólo por devoción así es posible percibirme, ¡oh Arjuna!, y conocer, y ver, y penetrar Mi esencia, ¡oh Parantapa!”(B. G. XI, 53-54).
Así, para incursionar en la Senda que conduce al contacto con los seres celestiales, debemos aprender primeramente una importante lección: el vehículo que nos ha de conducir por ella no es el mero intelecto desprovisto de sentimiento, sino el corazón enamorado de Dios.
Como decíamos más arriba, es infinito el número de Devas existentes. Leemos en los Textos Sagrados que cada uno de ellos posee atributos que les son propios y tienen funciones determinadas para mantener el Orden Universal. Siendo manifestaciones de Dios-Uno, Ellos son Guías Sublimes que conducen a los hombres hacia esa Ultérrima Realidad. Entre tantos Devas, hallamos a uno muy especial, encarnación de la Sabiduría Espiritual, otorgador del inefable don del Discernimiento, Patrono de músicos y poetas y compasivo Guía de los aspirantes espirituales: el Divino Señor Ganesha.
1. Dioses, Divinidades o Seres Celestiales. La palabra “Deva” proviene de la raíz “Div” (iluminar) y significa “el que da luz”, “el que ilumina”, ya que los Devas iluminan el corazón de los hombres con la purísima luz de la Devoción. Los Devas reciben también el nombre de “Suras” (seres luminosos) en contraposición a los “Asuras” (seres oscuros) o demonios.
2. Los principales Libros Sagrados de India.
NOS ENSEÑAN LOS TEXTOS de metafísica de la India que la primer virtud que debe nacer en el discípulo espiritual es el Discernimiento (en sánscrito, “Viveka”). Es gracias a él que podemos ver con claridad el camino a seguir para alcanzar la Meta Suprema. Sin este sagrado Viveka, sin esta visión clara y certera de la Realidad, es absolutamente imposible que el hombre pueda avanzar hacia Dios, ya que será desviado del Camino una y otra vez por la siempre cambiante y dubitativa mente. Entre los Devas hindúes, ese Viveka se halla representado por el Señor Ganesha, el benévolo Dios de la Sabiduría Espiritual.
También Ganesha nos recuerda la importancia fundamental del Maestro Espiritual (Guru) en la vida del discípulo. La mera lectura de textos sobre filosofía, meditación, etc., no es suficiente para que el alma humana despliegue sus alas y se remonte hacia los planos espirituales. Es necesario el contacto directo con el Maestro para que el fuego de la Sabiduría-Devoción despierte en el corazón del discípulo. Sin esta unión íntima entre las almas no es posible comprender la esencia de la enseñanza brindada. Por ello, a Ganesha se lo conoce también como Gurushrestaya, es decir, “el Supremo Guru”.
También es la Deidad que rige los comienzos de todas las acciones que emprenden los hombres, por lo cual se lo invoca por medio de Mantras (3) al comenzar cualquier obra, grande o pequeña, para, de este modo, ponerla en manos del Señor. Cuando las obras son realizadas en honor de Dios, no importa cuál sea el resultado final, desde el comienzo son coronadas con el éxito, puesto que pasan a ser medios para acrecentar la devoción en el corazón. Tal vez por ello sea tradición en India que cuando se llega a un lugar sagrado, el primer Templo a ser visitado sea el de Sri Ganesha.
Es el Deva que preside el estudio de artes y ciencias. A menudo se lo representa junto a Saraswati, Diosa patrona del conocimiento y las artes sublimes.
Ganesha es el bondadoso Dios que remueve los obstáculos de la vida de Sus devotos para que puedan avanzar por la Senda de la Virtud. Se dice asimismo que entre todos los Devas, Ganesha es uno de los que se halla más cerca de los hombres y quien más rápidamente acude a los llamados de Sus devotos.
Es también el Deva que preside el estudio de los Textos Sagrados. Otorga sabiduría para poder comprender el significado más profundo de sus enseñanzas, razón por la cual suele escribirse su Nombre al comienzo de tales libros, invocando de este modo Su ayuda para el estudio.
Dícese también que Ganesha es el aspecto visible del sagrado monosílabo “Om”, el sonido de la Creación y Nombre de Dios.
Enseñan los sabios que Ganesha es el Deva que otorga inspiración a los músicos. Uno de los Nombres por los que se lo conoce es “Ganabhuthaye” que significa “el Deva de la música”. Se le llama asimismo “Gana Shravanalalasaya”, es decir, “aquel a quien le agrada oír sus plegarias por medio de la música”.
Digamos también que Ganesha es, fundamentalmente, el Deva de la Sabiduría Eterna y por ende, el Deva de la Devoción, Meta Suprema de la vida humana, alcanzable por aquellas benditas almas que han ofrendado, por amor, la totalidad de su ser a los sagrados pies de Dios.
Una pregunta se eleva en la mente de quien observa la imagen del Señor Ganesha por vez primera: ¿por qué posee un rostro elefantino? A lo cual podemos responder: ¿Y por qué no? ¿Tiene Dios que poseer el rostro de un hombre? ¿Tiene que tener una figura como la nuestra? ¿No es eso un altar al egoísmo humano? ¡Qué lejos estamos de comprender la infinita sabiduría de las viejas culturas! ¡Cuánto nos falta para llegar a ese Universalismo! En Egipto, la Luna era el Ibis, el gato también la representaba, pues ese hermoso felino es capaz de ver en la oscuridad como la blanca Madre de la Noche. En todas las culturas, la micénica por ejemplo, el león representaba a Dios, porque era fuerte y era casto, y como animal, era puro. A todas estas culturas se las tiene mal vistas. “¿Adorar a un animal?” decimos. Pero, es que acaso nuestro Señor no se halla presente también de modo misterioso en su hijo cordero, tigre, y en este caso en especial, elefante. ¿De dónde hemos extraído la idea equivocada —como decíamos— de que Dios tiene que tener siempre la figura del hombre. Pueblos con una mayor capacidad de visión celeste se dieron cuenta de que la esencia de Nuestro Padre se halla infundida en toda Su Creación, se dieron cuenta que toda Ella es símbolo de Su infinita Inteligencia, se dieron cuenta que en todo está Él, y de ese modo supieron honrarlo y respetarlo en todas las cosas. Nuestro errado filo-antropomorfismo nos ha convertido en criaturas pequeñas y limitadas para la comprensión de lo Divino. No nos extrañe pues, que civilizaciones infinitamente superiores a la nuestra, en cuanto a conocimientos metafísicos, hayan podido intuir —en este caso particular que nos ocupa, en el elefante— la Huella de Dios impresa en esa mole enorme, pletórica de paciencia y de bondad que traslada su cuerpo con elegancia infinita, respetando la vida de las criaturas más débiles, no hiriendo, no golpeando a ninguna de ellas. Así pues, en la India, los sabios de espíritu abierto y omnividentes, cuando quieren simbolizar al Amor, el Discernimiento y la Sabiduría, no necesitan de ninguna magrura humana, no precisan de ningún santo desnutrido y enflaquecido con menos vida que un cadáver para llamarlo “bueno”, “justo”, “sabio”. La India pues, para representar a todo lo maravilloso, se valió de este amado animal: el elefante. Existen innumerables historias al respecto. En esta ocasión nos conformaremos tan sólo con mencionar algunos de los símbolos que encierra.
Como todos sabemos, el elefante es famoso por su prodigiosa memoria e inteligencia, ambos, atributos del hombre sabio, ya que éste necesita memoria para recordar las enseñanzas dadas por su Maestro e inteligencia para comprenderlas correctamente y así poder avanzar por el recto sendero.
Los ojos del elefante son pequeños, simbolizando ello que el hombre de sabiduría ya poco se interesa en observar el mundo exterior, puesto que posee despierta su visión interior; su mente y su corazón se hallan inmersos en la contemplación de las Glorias de Dios.
Las grandes orejas del elefante nos indican que el buscador de la sabiduría debe saber escuchar las enseñanzas sagradas (4). Es escuchando atentamente la instrucción dada por su Maestro que el aspirante se acerca a lo divino y de este modo inicia su peregrinación por la Senda Espiritual. Además, es a través del oído que el hombre capta la música sagrada, el cual es el lenguaje predilecto de los Devas. Se dice asimismo que las grandes orejas de Ganesha (Sûrpakarna) nos recuerdan que Dios siempre escucha las plegarias de sus devotos.
Ganesha es el Deva del discernimiento espiritual, la cualidad que consiste en saber diferenciar aquello que es verdadero (Dios) de aquello que es ilusorio (el mundo fenoménico) (5), de modo análogo, el elefante utiliza su larga trompa para separar aquello que es bueno y útil de lo que no lo es. También con respecto a su trompa, digamos que con ella el elefante remueve los obstáculos que se interponen en el camino, análogamente, Ganesha libera a Sus devotos de los impedimentosque dificultan su desarrollo espiritual (6). Dícese también que la trompa de Ganesha simboliza la Gracia Divina, por la cual Dios puede elevar a la criatura humana desde la oscuridad de la ignorancia hacia el reino de la Luz.
Como sucede con muchos otros Devas, al Señor Ganesha, en una de sus imágenes más conocidas se lo suele representar con cuatro brazos, simbolizando ello la omniabarcancia e infinita capacidad de acción de la divinidad en todos los niveles de la manifestación. Es justamente a través de esa acción omniabarcante que puede atender y guiar a todos los seres en su camino hacia Él.
Podemos ver que en una de sus manos sostiene un pote conteniendo dulces (7) (modakas). Ellos simbolizan la Sabiduría, la cual es el alimento más dulce y delicioso para el alma enamorada de Dios. También las modakas son el símbolo de Ananda o Bienaventuranza, el cual es el dulce fruto de la Realización Espiritual.
Otra de sus manos, con la palma abierta hacia adelante, representa la bendición que Dios otorga a todos sus Hijos sin excepción, bendición que consiste en dación de paz y protección ante los males que puedan surgir en el camino espiritual.
En otra de sus manos generalmente sostiene una pequeña hacha(Parashu). Su significado es que Dios es el único capaz de cortar los lazos que mantienen al hombre atado al mundo de la ilusión. Esos lazos de los cuales es menester librarse son los del egoísmo, del orgullo, de los celos, del desamor, del apego a lo intrascendente, etc., todo lo cual anula al ser humano como criatura celeste, haciéndole olvidar su Real Naturaleza.
En su cuarta mano posee un lazo(Pâsha), simbolizando con ello que es Dios mismo quien, mediante el lazo del Amor Divino, atrae hacia Sí a los hombres que se entregan a Él con entero corazón.
En algunas imágenes aparece también sosteniendo una flor de loto abierta(Kamala), la cual es un símbolo de la sabiduría espiritual que florece en el corazón del hombre enamorado de Dios.
Ganesha invariablemente es representado con un gran vientre(Lambodara). La tradición nos dice que el Deva de la Sabiduría ha sido capaz de “digerir” la totalidad del Universo. ¿Cuál es el significado de esto? Ello nos recuerda que Dios permanece ecuánime ante los sucesos agradables y los desagradables, ante el placer y el dolor, el bien y el mal, la vida y la muerte, ya que todo esto forma, en perfecta armonía, parte de Su Ser Universal. Esta característica de la Divinidad de abarcar la totalidad del Cosmos se halla simbolizada por el gran vientre de Ganesha, queriendo ello significar que nada existe en este mundo que se halle fuera de Dios. El hombre, en cambio, creyéndose un ser separado del Todo se halla sujeto a las continuas variaciones del devenir, y toma a tales cambios como si fuesen reales, ya que no es aún capaz de contemplar Aquello que trasciende a dichos cambios y que es Inmutable: Dios.
A los pies de la imagen de Ganesha siempre aparece una rata(Mushaka), a menudo comiendo un dulce similar a los que la Deidad lleva en su pote. Según el principal de sus simbolismos, esta rata representa a nuestro propio ego, que se alimenta de las migajas de conocimiento que se desprenden de la Gran Sabiduría, ya que el limitado intelecto humano no puede captar más que una ínfima parte de la Realidad. En otras ocasiones, Ganesha aparece montado sobre esa misma rata, sobre la cual recorre las vastas extensiones de los diversos planos del Universo. En este caso, ella representa, al igual que en el caso anterior, a nuestro propio ego, pero supeditado a los mandatos de la Voluntad Divina.
En ciertas ocasiones, Ganesha porta en su trompa un pequeño recipiente, llamado “Kalasha”. Se dice que el mismo contiene el Amrita o Néctar de la Inmortalidad, que Dios entrega a los devotos de corazón puro.
Si observamos diversas imágenes de Ganesha, veremos que siempre se lo representa con un solo colmillo(Ekadanta). Con respecto a ello, se dice que en cierta ocasión, cuando Ganesha cumplía la función de Escriba Celeste para que el Sabio Vyasa pudiese componer la gran epopeya titulada “Mahabharata”, su pluma se rompió, y, sin dudarlo un momento quebró uno de sus colmillos para utilizarlo a modo de pluma y poder así continuar la tarea (8) sin interrupción. Para comprender esto debemos recordar que nada es más apreciado por un elefante que sus bellos colmillos. El acto de supremo desapego llevado a cabo por el Señor Ganesha nos quiere enseñar que ningún sacrificio es excesivo cuando se trata de llevar a cabo una obra elevada. Todo aquello que forma parte de nuestro ser personal debe ser ofrendado sin hesitación alguna y con gran devoción a los pies de Dios. También este es un acto que expresa un rápido y claro Discernimiento, el cual es simbolizado por el Señor Ganesha. Se dice también que el hecho que Ganesha posea un solo colmillo es símbolo del Monismo Espiritual o No-Dualidad, la doctrina que nos enseña que la Única Realidad existente es Dios.
Si observamos las imágenes de Sri Ganesha, veremos que siempre aparece con la trompa curvada(Vakratunda). Recordemos que se lo llama también OmkaraSvarupa, lo cual significa “la personificación de la sílaba Om”. Se dice que la trompa curvada de Ganesha es un recordatorio del Om
