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Un libro que aborda sin omisiones no solamente los estilos educativos de niños y adolescentes, sino también las diversas situaciones vitales ante las cuales debemos estar preparados, como el sexo, las drogas o las nuevas tecnologías. Educar en tiempos difíciles es un reto que viene señalado por los cambios acelerados y crisis pandémicas que nos han tocado vivir. Una obra esperanzadora y que propone soluciones a las dudas que nos surgen al pensar en el tránsito de la infancia a la adolescencia, marcada por los nuevos intereses, actitudes y sentimientos, con sus riesgos, pero también con el temblor gozoso del futuro y los sueños compartidos. El autor nos transporta por este proceso adaptativo, que conoce muy bien por su práctica clínica y docente. Así consigue que naveguen juntos sin zozobrar padres, hijos y maestros, a través de sus preguntas que basculan entre los límites y los pactos, el respeto y el miedo, el móvil y sus enganches, la autoestima, la motivación académica y el rechazo escolar, el TDAH y la depresión; entre muchos otros temas de interés.
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Seitenzahl: 183
Veröffentlichungsjahr: 2023
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EDUCAR EN TIEMPOS DIFÍCILES
Estrategias y recursos para afrontar los desafíos
Joaquim Puntí Vidal
Siglantana
© Editorial Siglantana S. L., 2023
© Joaquim Puntí Vidal, 2023
www.siglantana.com
Instagram: @siglantana_editorial
YouTube: www.youtube.com/siglantanalive
1ª edición: octubre 2021
2ª edición: febrero 2023
Ilustración de la cubierta: ©Grinbox, Shutterstock
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.
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ISBN: 978-84-18556-41-8
ÍNDICE
Introducción
PADRES ANALÓGICOS DE ADOLESCENTES DIGITALES
1. La autoridad
2. Cuándo educar
3. Las normas y las órdenes
4. Los límites
5. Respeto o miedo
6. Pautas educativas
7. Violencia filio-parental
8. Separación y divorcio
9. Duelo
10. Sexo
11. Amistades
12. El móvil
13. Drogas
14. Depresión
15. Autolesiones
MAESTROS MULTITASKS DE ADOLESCENTES DIGITALES
16. TDAH
17. Rechazo escolar
18. Motivación
19. Solución de problemas
20. Autoestima
21. TEA
22. TOC
23. Anorexia nerviosa
Educar no es una tarea fácil. Nunca lo ha sido. Por un lado, el miedo a no hacerlo bien, a sabiendas que el sentido común no siempre es el más común de los sentidos. Por otro, las opiniones tan diversas como contradictorias sobre cómo se debe educar. Tantas líneas escritas sobre educación, tan a menudo alejadas de cuestiones cotidianas y pragmáticas. Es en este contexto donde Educar en tiempos difíciles pretende empoderar a los adultos a educar a los niños/as y adolescentes en cuestiones prácticas de su día a día, otorgándoles la suficiente seguridad para no dudar de su competencia en este reto. El texto no pretende en absoluto conseguir la excelencia educativa de padres y maestros/as, sino ayudarles a sentirse más eficaces en estos tiempos especiales que nos han tocado vivir.
¿Por qué pensé en un complemento para un libro como este?
Educar en tiempos difíciles refleja los contenidos del libro. Propongo una frase complementaria: “Padres analógicos/as, adolescentes digitales y maestros multitasks”; intenta simplemente ser un detalle simpático. Es una forma de tratar un tema serio y complejo, desde el sentido del humor necesario con el que se debe enfrentar la educación de hijos/as y alumnos/as. Evidentemente, ni los padres son tan analógicos, ni los hijos/as son tan digitales y, por supuesto, ni los maestros/as son tan multitasks. La brecha digital entre padres e hijos/as cada vez es menor; por tanto, lo analógico y lo digital obedecen más a un guiño de complicidad a cómo padres e hijos/as son percibidos mutuamente: el hijo/a que ve al padre/madre anclado en el pasado, y el padre/madre que ve al hijo/a en un mundo para el que él “no tiene manual”. Tampoco hace falta decir que los maestros/as tienen funciones y competencias muy bien delimitadas, pero eso no quita que en su día a día asuman múltiples funciones y se enfrenten a multitud de situaciones que van más allá de su estricto plan docente y programa de asignatura.
¿En qué es distinto este libro en comparación a otros?
En primer lugar, porque centra su contenido en dos puntales imprescindibles en la educación de niños/as y adolescentes: los padres y los maestros/as. Porque creé en ellos como potentes agentes motivadores de cambio. Porque sabe lo significativos que son para la vida de un hijo/a y un alumno/a. Porque sabe lo importantes que son en el desarrollo emocional de los niños/as y adolescentes. Porque sabe la necesidad que tienen los hijos/as y los alumnos/as, de sentirse acompañados y, tal vez, dirigidos, por sus padres y sus maestros/as.
En segundo lugar, porque sabe lo importante que es en la educación de un niño/a o adolescente, que los padres y los maestros/as trabajen en la misma línea, que se retroalimenten mutuamente, que sean un bloque sólido, que se respeten y se reconozcan mutuamente, pues no hay nada más lesivo en la educación que la desautorización entre los adultos. No es fácil. Y con la llegada de la adolescencia las exigencias educativas aún son mayores. El adolescente piensa, opina, debate, confronta, se pregunta, duda y espera del adulto una respuesta que no siempre será de su agrado. Le pone a prueba y se pone a prueba así mismo. Tantas preguntas le surgen al adulto, a los padres y al maestro/a, como tantas demandas de respuesta se realizan por parte del adolescente.
En tercer lugar, porque se pregunta y responde a cuestiones que tienen en cuenta los tiempos actuales, al adolescente de hoy. Para ello, todo el texto esta estructurado en preguntas concretas para las cuales figura una o unas respuestas concretas, asumibles, fáciles, desde la vertiente aplicada del día a día. Preguntas de diversos temas que los padres y maestros/as se hacen sobre cómo deben educar a niños/as y adolescentes, o que incluso son motivo de consulta a especialistas del ámbito educativo y psicológico. En las respuestas se integra conocimiento, teoría educativa y psicológica, y pragmatismo, en un sentido aplicado. No se habla solo del qué, sino principalmente del cómo hacerlo, sin olvidar el cuándo, el quién y el dónde.
En cuarto lugar, porque está escrito en un estilo que pretende ser divulgativo, pero sin perder la rigurosidad científica y el conocimiento aplicada acumulado a lo largo de los años. Porque pretende hacer sentir fácil algo que evidentemente no lo es, porque estructura las respuestas de forma que el contenido sea claro y preciso.
¿Por qué dos bloques diferenciados: “padres” y “maestros/as”?
Por qué pese a que ambos (padres y maestros/as) persiguen el mismo resultado, las preguntas, necesidades y dificultades a las que se enfrentan son distintas.
El padre/madre se enfrenta a integrar y acompañar la evolución del hijo/a dentro de una familia, a construir su identidad en base a unos principios y valores, a conocer y a estimular su desarrollo emocional. En este apartado se responde a cuestiones tipo: cómo se debe ejercer la autoridad; cómo poner normas y límites; cómo favorecer el desarrollo de conductas positivas del hijo/a; cómo ejercer un estilo parental positivo; cómo responder ante la violencia de los hijos/as; cómo hablar de sexo y relaciones afectivas; cómo enfrentar la pérdida, la muerte del padre/madre; cómo plantear la separación o el divorcio al hijo/a, qué hacer cuando las amistades del hijo/a preocupan, cómo actuar cuando el hijo/a se inicia en el consumo de tóxicos, cómo favorecer en el hijo/a un uso apropiado del móvil y las pantallas; cómo actuar en caso de dificultades emocionales, la depresión y las conductas autoagresivas.
El maestro/a, en cambio, se enfrenta a construir la identidad del alumno/a dentro de un grupo amplio y diverso que confiere una dificultad adicional, a conocer sus diferencias y necesidades educativas y psicológicas, a contribuir más allá del desarrollo emocional del alumno/a a su progreso académico, a conocer e intervenir educativamente en las necesidades derivadas de las características y dificultades psicológicas del alumno/a. En este apartado se responde a preguntas tipo: cómo actuar positivamente ante el alumno/a con dificultades atencionales y conductas disruptivas, cómo favorecer la asistencia escolar del alumno/a que realiza absentismo, cómo incrementar motivación e ilusionar al alumno/a pasota, cómo aprender a resolver problemas y a encajar con un grupo clase complejo; cómo puedo contribuir a que mis alumnos/as desarrollen una buena autoestima, cómo responder adecuadamente a las necesidades del alumno/a con problemas psicológicos complejos y de difícil manejo en el grupo.
¿Cómo se puede leer este libro?
Este libro está escrito para que sea exclusivamente el lector quien decida cómo quiere leerlo, según sus intereses, necesidades y motivaciones personales.
Los temas se abordan en un orden que avanza de preguntas más generales (por ejemplo: cómo poner límites) a preguntas más específicas (por ejemplo: cómo enfrentar las necesidades educativas derivadas del alumno/a con un problema del espectro autista). Esto permite al lector que pueda leerlo siguiendo el orden establecido o bien dirigirse directamente a la lectura de preguntas concretas por considerar que personalmente revisten un mayor interés.
La estructura en dos bloques no implica en ningún caso exclusividad; es decir, esta organización en “padres analógicos” y “maestros/as digitales”, no implica que los padres solo deban leer el apartado específico destinado a responder a las preguntas de su bloque, ni que los maestros/as solo deban leer el apartado específico establecido para ellos; al contrario, la lectura del libro siempre será más completa y enriquecedora para los padres y los maestros/as, si ambos optan por leer ambos bloques, pues estos no pretenden ser exclusivos para cada colectivo por separado.
¿Se puede educar con autoridad sin ser unos padres autoritarios?
Los estilos educativos parentales tradicionalmente se han clasificado en tres tipos:
El estilo permisivo.
El estilo democrático.
El estilo autoritario.
No hay un estilo educativo que per se sea mejor que otro, pues cada uno de ellos debe ponerse en el contexto de las características personales del hijo/a al que se dirige.
Por otro lado, todos conocemos familias donde los hijos/as funcionan bien con independencia del estilo educativo parental, especialmente aquellas donde el hijo/a tiene un temperamento acomodaticio que pone fácil a los padres el reto de educar.
El estilo educativo permisivo
Se caracteriza por una relación padres-hijo/a, donde el hijo/a es quien establece sus propias normas y límites, según sus necesidades.
Este estilo supone un escenario donde sistemáticamente es el padre y/o la madre quien acepta y se adapta a las demandas y necesidades del hijo/a, con el objetivo de posibilitar al chico/a que sus necesidades, deseos y demandas, estén siempre satisfechas por sus padres.
Es un estilo en el que las órdenes de los padres a sus hijos/as se sugieren más que se indican. Por ejemplo: los padres suelen formular las órdenes tipo: “Juan, cariño, ¿podrías recoger tu ropa?”, quedando a expensas del hijo/a cumplir o no con la sugerencia formulada por los padres.
Los principales inconvenientes que tiene este estilo son:
El hijo/a puede adoptar un rol de exigencia continuada hacia sus padres, quienes sistemáticamente deben ceder para asegurar su felicidad.
El hijo/a no aprende a desarrollar una habilidad básica para la vida adulta como es la tolerancia a la frustración, imprescindible para lidiar en el mundo adulto cuando las cosas o los demás no actúan de la manera que uno desea o cree merecer.
El estilo educativo democrático
Se caracteriza por una relación padres-hijo/a, donde el hijo/a participa como un miembro más de la familia en las decisiones que le afectan (teniendo en cuenta su edad y en qué medida la toma de esa decisión le corresponde), dando a conocer su punto de vista sobre el tema o cuestión que le afecta, o bien expresando cuál es su propuesta, deseo o voluntad.
El diálogo es la principal virtud y la característica básica que define este estilo educativo, junto a la empatía y la escucha incondicional del hijo/a. Sin embargo, esto no debe ser incompatible, con que la toma de la decisión final ante las demandas formuladas por el hijo/a recae siempre en los padres, quienes, por su condición de adultos, tomaran una decisión que en la medida de lo posible buscará atender a las necesidades del hijo/a; pero sin renunciar al objetivo educativo; esto es: las normas y los límites son claros, pero se flexibilizan cuando la propuesta del adolescente es razonable.
Dicho de otro modo, en estas familias se pacta lo que se puede pactar con el hijo/a, pero se es honesto y franco en cuanto a explicitar que la autoridad final, la respuesta positiva o negativa ante la propuesta del hijo/a, recae en el padre y/o la madre, como máximos responsables de la educación del hijo/a.
El principal inconveniente que tiene este estilo es que obliga a los padres a jugar con la balanza complicada de educar sin perder de vista los límites, pero a la vez sabiendo flexibilizarlos en beneficio de fomentar la responsabilidad del adolescente en el control de su conducta.
El estilo educativo autoritario
Se caracteriza por una relación padres-hijo/a, donde el hijo/a no participa activamente de las decisiones familiares ni tampoco de aquellas que le competen directamente.
Los padres que utilizan este estilo basan la relación con el hijo/a en un “aquí yo ordeno y aquí yo mando”, esperando como única respuesta posible por parte del hijo/a, la de acatar cualquier imposición o decisión tomada por sus progenitores. Se interesan poco por conocer la opinión del hijo/a y no muestran interés genuino para intercambiar puntos de vista con él/ella.
Estos padres son percibidos por sus hijos/as como poco empáticos hacia sus demandas y poco comprensivos con sus necesidades, y excesivamente entregados a cumplir las normas inflexiblemente, incluso cuando la propuesta del hijo/a es razonable.
En caso de conflicto, estos padres tienden a mostrarse dominantes y autoritarios, con conductas que pueden desembocar en la agresividad verbal, el menosprecio, el sarcasmo, la mofa y el avergonzar al hijo/a. Tienen una excesiva necesidad de control e inseguridad en situaciones en que creen que pueden perderlo. Pueden pasar de autoritarios a despóticos.
El principal inconveniente que tiene este estilo es que genera en el hijo/a el efecto contrario al que se pretende. El hijo/a no siente respeto o reconocimiento por su padre o madre, sino que generalmente, lo que siente es miedo.
Por otro lado, el modelo que los padres ejercen para hacer que el hijo/a cumpla, puede ser replicado en el futuro por el hijo/a cuando quiera ejercer la autoridad con otras personas, al realizarse un aprendizaje por parte del hijo/a de la conducta observada en los padres.
EN RESUMEN
Estilo educativo permisivo:
El hijo/a es quien establece sus propias normas y límites, según sus necesidades.
Decide él/ella.
No hay límites o muy pocos. Poca firmeza educativa.
Estilo educativo democrático:
El hijo/a participa en la medida de lo posible de las decisiones que le afectan, da a conocer su punto de vista y expresa su deseo o voluntad.
Decide el adulto y existen límites, pero se prioriza el acuerdo y el diálogo.
Firmeza educativa y amabilidad se combinan.
Estilo autoritario
El hijo/a acata cualquier imposición o decisión tomada por sus progenitores.
Deciden los padres.
No hay lugar para el diálogo ni la escucha del hijo/a.
Firmeza educativa que no admite matices.
Entonces, ¿se puede educar con autoridad, sin ser unos padres autoritarios?
La respuesta es evidente: ¡sí que se puede! Para ello el adulto responsable de la educación del niño/a o del adolescente debe ejercer su rol parental con la firmeza suficiente, pero a su vez con la amabilidad necesaria. Solo con este equilibrio se puede conseguir que el hijo/a identifique a su padre o madre como una figura de autoridad merecedora de respeto y reconocimiento, versus una figura a quien se le tiene miedo y desconfianza.
¿A qué edad se debe empezar a educar?
La educación de un niño/a debe empezar desde el momento de su nacimiento.
El bebé y el niño/a de 0 a 4 años
El cerebro de un bebé humano es extremadamente frágil, pero a la vez es enormemente plástico. Su capacidad de aprendizaje en estas edades y las que le seguirán es notable. El bebé está en contacto con todo un conjunto de experiencias sensoriales, emocionales, afectivas, que contribuyen a su desarrollo; experiencias proporcionadas por el adulto, el padre y/o la madre, que van a desempeñar un papel crucial para su desarrollo presente y futuro.
Entre los principales hitos evolutivos a conseguir en este período de 0-4 años, se encuentran los siguientes:
Edad aproximada
12-24 meses
Hito evolutivo – Es capaz de...
Inicio de la deambulación (12 meses)
Primeras palabras (8 a 18 meses)
Edad aproximada
12-24 meses
Hito evolutivo – Es capaz de...
Es capaz de dormir en una habitación separada de la de los padres
De controlar las deposiciones durante el día
De lavarse las manos
De ayudar a ordenar algún juguete
De ayudar en la realización de tareas domésticas simples como regar una flor
Edad aproximada
24-36 meses
Hito evolutivo – Es capaz de...
Inicio del juego simbólico
Es capaz de construir frases sencillas y responder a preguntas muy simples
De comprender relatos pequeños referidos a la vida cotidiana
De comer solo con el babero
De tolerar la retirada del chupete
De controlar los esfínteres durante el día
De vestirse con piezas de ropa sencillas y velcros simples
De ayudar a ordenar alguna pieza de ropa
De ayudar en tareas domésticas como poner algún cubierto en la mesa
Edad aproximada
36-48 meses
Hito evolutivo – Es capaz de...
Es capaz de reconocer las emociones básicas como la alegría, la tristeza, la rabia y el miedo
De usar correctamente el tenedor y la cuchara cuando come
De ser más autónomo cuando usa el WC, se baja solo la ropa y tira de la cadena
De poner la ropa sucia en su sitio
Edad aproximada
36-48 meses
Hito evolutivo – Es capaz de...
De ayudar a ordenar la compra
De quitar regularmente algunos objetos de la mesa
Por tanto, cuando los padres deciden que su hijo/a de 18 meses duerma en su propia habitación y el niño/a se resiste a esa norma y coge un berrinche descomunal, en esos momentos los padres están educando su autonomía. Eso no quita que seguramente su decisión dificultará el sueño de todos los de casa. Del mismo modo, cuando deciden que a su bebé de 4 meses de edad no lo van a sujetar en brazos cuando lloriquea (asumiendo que el niño seguirá lloriqueando un rato largo hasta que se calme), podemos decir que ese bebé está teniendo su primera experiencia educativa de frustración proporcionada por sus padres.
El niño/a de 5 a 11 años
Entre los principales hitos evolutivos a conseguir en este período de 5-11 años, se encuentran los siguientes:
Edad aproximada
5-7 años
Hito evolutivo – Es capaz de...
De mejorar el control del equilibrio y aguantarse erguido con un solo pie
Desarrollo completo del juego simbólico
De usar un lenguaje estructuralmente correcto
De irse a dormir solo, se desnuda y se pone el pijama solo
Edad aproximada
5-7 años
Hito evolutivo – Es capaz de...
De lavarse los dientes, ducharse de cuerpo y peinarse
De ordenar la ropa limpia, dejar sus cosas en el baño y atarse los zapatos
De ordenar sus juguetes sin requerir ayuda
De responsabilizarse de su mascota y prepararse su mochila de deporte
Edad aproximada
7-9 años
Hito evolutivo – Es capaz de...
Empieza a desarrollarse el pensamiento y razonamiento lógico
Lenguaje más rico en verbos, adjetivos y adverbios
Desarrollo de la importancia de los amigos en contextos diferentes al escolar
Es capaz de comer con corrección social y es autónomo en servirse su propio plato
De dormir sin peluches y puede manejar él solo los despertares nocturnos
De organizarse solo la ducha
De vestirse solo y con mayor agilidad
De mantener el orden del material escolar y de su escritorio
De ayudar en tareas fáciles de la cocina y en la preparación de algún plato
Edad aproximada
9-11 años
Hito evolutivo – Es capaz de...
Mejora de la destreza psicomotriz en la escritura y el dibujo
Importancia de los amigos en el compartir hobbies e intereses
Plena autonomía en higiene corporal. Se lava solo la cabeza y se corta las uñas de los pies
Es capaz de cuidar de su mascota y limpiar correctamente su habitación
El adolescente a partir de 12 años (adolescencia)
Entre los principales hitos evolutivos a conseguir en la adolescencia se encuentran los siguientes:
Hito evolutivo
Mayor capacidad de razonamiento abstracto
Desarrollo de un sentido crítico con los valores e ideas previamente establecidos
Mayor importancia de su autoimagen corporal en la valoración de su autoestima
Formación de una identidad personal
Progresivo distanciamiento en la relación que se mantiene con sus padres y resto de familia
Mayor importancia de la sexualidad e inicio de relaciones sexuales
Mayor importancia del grupo de iguales en su bienestar, construcción de la pandilla como grupo social
Inicio de las primeras relaciones afectivas y noviazgos
Mayor capacidad de autonomía y de responsabilidad en la conducta y sus objetivos propios
Deseo por lo novedoso, percepción de bajo riesgo, de invulnerabilidad y de pocos peligros, en conductas que preocupan a padres y a adultos
Por tanto, cuando el padre o la madre deciden que su hijo/a de 16 años no chatee después de las 11 de la noche, es previsible que el adolescente se queje, se indigne e incluso pueda responder con actitud provocativa hacia el adulto. En este caso el adolescente está mostrándose crítico y contestatario con normas que antes aceptaba sin más conflicto. Es un momento de aprendizaje para todos, donde el hijo/a tendrá que aprender una nueva forma de relación con sus padres, especialmente en cuanto a saber gestionar los puntos de desencuentro, y los padres deberán aprender a flexibilizar aspectos antes inconcebibles. No responder a las provocaciones o desafíos del hijo/a, pero sí responsabilizarle de las consecuencias que tienen sus decisiones. Esta es la forma de aprendizaje propia de la vida adulta.
EN RESUMEN
No existe una edad en la que empezar a educar.
¡Educamos siempre! Incluso cuando el adulto piensa que no lo hace, también está educando.
Es imposible no educar como es imposible no aprender.
En el supuesto de que unos padres se propusieran como objetivo no educar a su hijo, dejando que fuera él quien aprendiera por sí mismo a partir de las experiencias de la vida, el hijo/a también estaría aprendiendo de este modelo educativo.
En la educación son más importantes las acciones del adulto que sus palabras.
Las acciones del adulto cuentan mucho más que sus palabras. Las acciones transmiten un modelo de persona que contribuirá a tejer el carácter del hijo/a y a su futura personalidad.
En las distintas edades existen distintos hitos evolutivos.
La educación exige que el adulto sea conocedor de cada momento evolutivo que atraviesa el hijo, siendo un facilitador de la consecución de los hitos y metas propias de cada edad.
