El camino hacia la autoconciencia - Gonzalo Pérez - E-Book

El camino hacia la autoconciencia E-Book

Gonzalo Pérez

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Beschreibung

Desde las profundidades de la introspección hasta lo superficial en el día a día, el camino hacia la autoconciencia es un viaje interior que llevará a sus lectores hacia espacios reflexivos recónditos y evidentes. Se presenta una serie de pensamientos que se dirigen desde lo más profundo —la presencia y su bucle infinito— hacia cuestiones cotidianas como el trabajo en equipo, las creencias, la importancia de la discusión y el comportamiento humano que está manipulando, a veces inconscientemente, las decisiones de la vida cotidiana.

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Seitenzahl: 128

Veröffentlichungsjahr: 2019

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones. María Belén Mondati.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Perez, Gonzalo Ezequiel

El camino hacia la autoconciencia : recopilación de panoramas reflexivos / Gonzalo Ezequiel Perez. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2019.

130 p. ; 22 x 15 cm.

ISBN 978-987-708-464-1

1. Autoayuda. 2. Reflexiones. 3. Inteligencia Emocional. I. Título.

CDD 158.1

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,

total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor. Está tam-

bién totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet

o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidad

de/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2019. Gonzalo Ezequiel Perez

© 2019. Tinta Libre Ediciones

Everness

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.

Dios, que salva el metal, salva la escoria

y cifra en su profética memoria

las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos

que entre los dos crepúsculos del día

tu rostro fue dejando en los espejos

y los que irá dejando todavía.

Y todo es una parte del diverso

cristal de esa memoria, el universo;

no tienen fin sus arduos corredores

y las puertas se cierran a tu paso;

sólo del otro lado del ocaso

verás los Arquetipos y Esplendores.

Jorge Luis Borges

Gracias a mi madre y mi padre, amigos, conocidos, familiares, maestros, profesores de la universidad, compañeros; pues todos ustedes me han aportado enseñanzas que hoy me permiten escribir este libro.

Gracias a mis antiguos colegas,quienes tantos problemas me han traído;pues sin ustedes no hubiera conocido nuevos aspectos personales ni hubiese visto reflejado en mí todo aquello que pude reconocer, cuestionar y trascender.

Gracias a las infinitas y progresivas experiencias que rodean cada rincón de esta realidad, pues sin la experiencia no estarías leyendo estas palabras.

Gracias a los fuertes temblores del dolor,pues sin ellos no hubiera aprendido a equilibrarmeen la finita tirolesa.

Gracias a la estupidez y a la ingenuidad,pues sin ellas no hubiera conocido la humildad ni el perdón; los elementos más eficientes que te permiten seguir subiendo por la infinita escalerade la sabiduría.

Gracias al abismo, pues sin él no hubiera aprendido a navegar en los terroríficos camposde la sagrada soledad.

Gracias a la oscuridad,pues sin ella no hubiera conocido a la luz.

“Mientras que vos, un despierto, inteligente y optimista faro de potencial, no estés trabajando en el incremento del crecimiento espiritual; lidiando eternamente con impulsos primitivos y emocionales; esperando que las estrellas se alineen antes de subir de nivel; esperando que la gracia de Dios o de alguien más te ayude a obtener una mayor iluminación más allá de tu ser personal; esperando a ese perfecto paquete de circunstancias para acomodarte lo suficiente como para subir de nivel; muy probablemente, nunca en tu vida, estarás completamente satisfecho, y tampoco estarás haciendo cambios significativos en la vida de los otros.

Considera que más allá de tus procesos personales, hay un potencial que espera tu confianza y devoción. Hay un potencial único en vos y en todos que quiere ser despertado y canalizado a través de todos los aspectos disponibles. Tu yo superior quiere expresarse a través de tu cuerpo y tu mente en este mundo, pero estás tapado, bloqueado, ciego en algunas o en todas las áreas de tu mente, y realmente necesitás un trabajo de limpieza para destrabarte, trascender y efectivamente empoderarte. Ya sos todo lo que posiblemente puedas convertir en potencia; solo necesitás ser consciente, activo y practicante.

Ya no tenemos tiempo para jugar juegos de validación social ni honrar estas cosas por más tiempo. Estamos destruyendo nuestro planeta —cada día más— con nuestros pensamientos negativos, nuestras actitudes y vibraciones mezquinas, nuestros pequeños juegos de preocupaciones personales, comparaciones, celos, miedo, y todo lo que seguimos vertiendo en este planeta desde un lugar tan perezoso y sin iluminación, desde un estado de ser ‘desempoderado’.

La única respuesta basada en la solución al inminente colapso de la civilización moderna hacia el caos total y la confusión es la profunda transformación personal, interpersonal, transpersonal y espiritual en una escala lo suficientemente grande como para compensar la falta de capacidad del colectivo para responder de manera completa a estos cambios con claridad, amor, coraje, conciencia pura y audacia”.1

El camino haciala autoconciencia

GONZALO EZEQUIEL PÉREZ

Prólogo

En este pequeño libro pretendo revelar lo que yo considero como los tesoros de lo interior; cuestiones que han marcado un antes y un después en mi experiencia cotidiana. Se debe tomar en cuenta que luego de que pequeños fragmentos de este material fueron compartidos en redes sociales e inspiraron a personas con las que estoy en contacto, es que decidí recopilarlos para que sirvan como herramientas del continuo trabajo interno por el que, tarde o temprano, todos tendremos que pasar.

Te pido, lector, que uses de este material aquello que resuena y dejes de lado lo que no. No pretendo señalar que las cuestiones aquí expuestas formen parte de una única verdad; solo elijo compartir los destellos de revelaciones que tanto han cambiado mi manera de percibir la vida. No soy más que un estudiante compartiendo su trabajo práctico ante el salón.

Cada uno tiene su propia experiencia, viaje, bloques y niveles que atravesar. Algunos fragmentos del libro resonarán y otros no. Te lo entrego para que hagas con él lo que mejor te convenga.

Este libro está dedicado a quienes deseen indagar en las terroríficas y emocionantes aguas del mundo interior. Una odisea que recién comienza.

Yo estuve viviendo una depresión severa que vino como un alfiler a pinchar la burbuja de perspectivas del viejo mundo. Fue la luz más hermosa que experimenté en mi vida y también el dolor más honorable que fui sintiendo día tras día, año tras año. Una muerte progresiva acompañada de pánico y de un nivel ridículamente enorme de ansiedad.

Alejándome de la sociedad y encerrándome en una cueva interna, con mi vida en juego, vi por primera vez cara a cara a quien siempre estuvo y está establecido en la experiencia de la individualidad: el yo.

Comenzó una aventura terrorífica y emocionante que fue despertando nuevas perspectivas que nunca antes había imaginado. Despertando nuevos roles y personajes, cualidades y valores, aprendí a lidiar con los demonios que me estuvieron cazando; los demonios de la angustia y de la incertidumbre —demonios con los que todos lidiamos—. Por alguna razón, siempre postergué mi relación con ellos, incrementando excesivamente su daño hacia mi inocencia, la que no ponía absolutamente nada en cuestionamiento y se dejaba guiar por lo que actualmente considero como los “calmantes internos”, diseñados por el humano como método de defensa inconsciente para no afrontar de lleno la idea de que no sabemos nada con certeza. Ellos revelaron su enseñanza detrás de su artillería cuando estuve preparado para ver más allá de mis calmantes; la enseñanza de que lo único certero en esta vida es que como humanidad no sabemos quiénes somos ni a dónde vamos más allá de este caparazón de cotidianeidad, de esta burbuja, de esta norma casi inquebrantable de vivir el día a día sin llegar realmente a una trascendencia interior, es decir, a una respuesta concluyente, satisfactoria, en cuanto a las preguntas más profundas de la vida. Padecemos la angustia de la duda, del abismo, del vivir dando vueltas en una rueda inquebrantable. ¿Por qué debería haber respuestas satisfactorias para preguntas tan vertiginosas? Como seres humanos guiados por nuestro establecido instinto de perseguir el placer y rechazar el dolor, siento que creamos cuentos y fábulas para evadirnos de una oscuridad impenetrable que destruye toda esperanza y deseo de vida. ¿Por qué pretendemos encontrar respuestas de aquello que nos trasciende, pero que solo encajen con nuestro instinto emocional? ¿Qué tal si las respuestas a aquello tan profundo que tanto anhelamos encontrar son, en efecto, una apuñalada seca al corazón, que haría de esta vida algo insoportable? ¿Qué tal si no hay respuestas y vivimos flotando y divagando en una creación desconocida, creando preguntas y, a su vez, sus respuestas?. Un sinfín de preguntas que nos deja varados en lo incierto. Cada uno reacciona a esto de distinta manera. Como humano instintivo le di un fuerte apretón de manos a una filosofía de vida que me resultó mejor negocio que mi muerte a mano propia: la filosofía que consiste en experimentar esto que estamos viviendo, pero de una manera totalmente nueva, fresca y emocionante. Por ahora, sé que si salgo del juego, ya no existo; pero mientras tanto genero un juego emocionante, impredecible, que supere toda expectativa y me llene de goce mediante el cumplimiento de mis sueños y objetivos personales; que me embriague de experiencias fuera de lo normal. A esto se le suele llamar “vivir la vida a pleno” o “vivir al máximo”.

A pesar de la contemplación de este abismo presente en el humano, decidí bajar a la superficie e intentar, por todos los medios posibles, trascender aquello ya establecido en el yo, crear nuevas experiencias y llegar a conclusiones en cuanto a aquello que trasciende lo cotidiano. Se trata de conclusiones tan frágiles y abiertas a tantos cuestionamientos, que podrían ser derrumbadas con meras palabras de un desconocido de la calle, pero que, por el momento, me calman el vértigo de esta caída al vacío en el que todos vivimos cayendo.

Irónicamente, identificado como una persona de conocimiento, empecé a experimentar el pensamiento mágico y su impacto en lo oculto de esta realidad, destruyendo toda concepción de lo cotidiano y lo normal, y viviendo momentos de películas (lo metafísico, lo sincrónico, lo increíble) como si algo del otro lado estuviera en contacto conmigo, hablando a través de señas, de accidentes que resultaron no serlo, de sincronizaciones increíbles. Sin embargo, son temas que en este libro no serán presentados, pues no quiero escribir sobre cuestiones que todavía no comprendo muy bien.

La soledad como camino a la intimidad sagrada; la depresión como el adiós a la presión que el viejo mundo ha colocado en la mente colectiva. Una guerra interna tan sutil de las que pocos hablan.

Se trata de nuevos conceptos, nuevas preguntas, nuevas respuestas, nuevas formas de ver, sentir y pensar y, sobre todo, de imaginar y crear. Nada dado por sentado, ya que la naturaleza está en cambio constante, siempre reformulando, viendo nuevos caminos.

La autoconciencia se expresa en su mayor esplendor, siempre dando nuevas perspectivas que se despliegan por encima de las anteriores; un viaje interno de nunca acabar, siempre aprendiendo algo nuevo.

No podés cambiar a tu mente;no tenés control sobre ella.

En la iniciación del redescubrimiento, es crucial toparse con esenciales realizaciones que cambian nuestra perspectiva sobre esta realidad que estamos experimentando o, mejor dicho, adicionan perspectivas. Una de ellas, es la de reconocer que no somos nuestra mente y tampoco tenemos control sobre ella. Nuestro rol es aquel del observador: podemos observar a la mente y todo lo que surge de ella, desde un estado presencial e inamovible. Pero la observación genera el fenómeno, es decir, el observador crea lo observado. “Uno de los fenómenos más interesantes de la física cuántica es su interpretación de la realidad. En algunos experimentos que se han practicado, como por ejemplo el del ‘efecto observador’, los científicos cuánticos han constatado que el universo y lo que llamamos realidad no es más que una longitud de onda, que toma forma al momento de ser observada. Y una longitud de onda es información en forma de energía, la cual se convierte en materia al momento que exista un observador que la observa”2.

No se puede cambiar a la mente,pero se puede hacerque la mente cambie.

Y cuando la mente cambia, la vida lo hace. Al observar una realización, una respuesta, un desenlace, se desata una reacción en cadena de estímulos que llevan al cambio. Habitualmente, se cree que se cambió voluntariamente, pero ese cambio no fue más que una nueva experiencia generada por una observación.

Tu único trabajo en este mundo es revisar tu deseo y tu emoción, y equilibrar ambos con la lógica y el discernimiento; hemisferio derecho e izquierdo trabajando en armonía. A partir de estos dos elementos primordiales de la esencia humana, surgirá el resto: creencias, perspectivas, interpretaciones, acciones, conclusiones.

Los tesoros están adentro.

“Si quieres entender al Universo,piensa en energía, frecuencia y vibración”

Nikola Tesla

La manifestación de lo externo —aquello que nos rodea: eventos, circunstancias, oportunidades, problemas, amigos, conocidos —es el puro reflejo de la vibración que emitimos. Dependiendo de cómo sea, se verá reflejada de una u otra manera en el afuera. Esta es la base fundamental para integrar el entendimiento inicial del funcionamiento del universo, es decir, la base de toda manifestación: lo de afuera proviene de adentro —al menos en nuestra actual experiencia humana—.

La vibración que emitimos está constituida por un gran número de elementos que, debido a mi limitada comprensión humana, no podré enumerarlos todos porque simple y concretamente, no los conozco. Sin embargo, puedo destacarlos siguientes:

Creencias: generalmente son heredadas de nuestros padres, la sociedad, la cultura y el ambiente en el que nos desarrollamos.Valores: características esenciales de la personalidad que emitirán cierto nivel de vibración y, por lo tanto, decisiones y atracciones de escenarios alineados a dicha vibración.Motivación: este elemento es energía pura. Es claramente observable que cuanto más motivados estemos, mayor energía tendremos disponible. Es una gran herramienta de manifestación, pero depender de la misma y dejar que determine el estado de nuestro deseo (en cuanto a alcanzarlo o disolverlo), será una condena en mano propia; no siempre estaremos motivados.Intensidad del deseo: cuanto más deseemos algo, mayor nivel de vibración emitiremos, ya que la intensidad del deseo determinará nuestra actitud y nivel de frecuencia. Sin embargo, puede ser obstaculizado por creencias —generalmente las de «no puedo», «no tengo como», «no debo», «no es posible»— dejando ingenuamente que la vibración emitida no sea la deseada, sino aquella que fue impuesta por alrededores con vibraciones similares; un caso que, me atrevo a decir, ocurre con más del 60% de la humanidad.

“La conciencia es el asilo inviolablede la libertad del hombre”

Napoleón Bonaparte

Presencia y experiencia